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Mejor que él

Mejor que él

Autor: : Marblonde
Género: Romance
Comencemos desde un principio. ¿Qué es la amistad para dos mejores amigos? Félix dice que se basa en querer dejar entrar a alguien en tu vida y saber que esa persona será muy fiel a ti. Lo comparaba como la lealtad que puede tener un perro a su dueño. Lucas dice que es una grata compañía en querer que alguien te acompañe en episodios de querer estar solo. Cuando consigues a la persona indicada parece que su compañía es la única que quieres solamente. Tienen un concepto muy raro de ello, claro está. Lo que se sabe es que se guardan muchos secretos. Incontables de secretos. Son capaces de llevarse cada uno de ellos hasta su tumba, fue una promesa que se hicieron desde niños. ¿Hay confianza? Muchísima. Es lo que aseguran uno del otro, no hay duda de ello. Confían uno del otro con venda en los ojos... pero las vendas se caen. Como siempre, no todo puede ser secreto entre ambos. Se conocen tanto para saber quién puede estar mintiendo. Y la lealtad ha sido siempre su fuerte, pero... ¿Qué tan seguro era? ¿Quién sería desleal de los dos primero? ¿Félix? ¿Lucas? Dos mejores amigos. Dos personas que no se han enamorado. Dos bromistas que no han estado dispuestos entrar en una relación seria y que han jugado con muchos corazones. Una persona bastará para poner su amistad en juego. ¿Puede ser más fuerte el amor o la amistad?

Capítulo 1 Sinopsis

-¿Qué hiciste?

Él me observa sin creer que le esté preguntando eso, como si yo no estuviera involucrado también en todo lo que hemos estado haciendo.

-¿Qué hice? ¡¿En serio?! -se ve levemente molesto y alterado-. También estás involucrado en esto, no actúes como si no lo estuvieras.

Un nudo se forma en mi garganta al saber que hemos cometido lo mismo desde hace un año. Creí que jamás lo volveríamos hacer.

Pensamos que dejaríamos todo atrás, que habíamos aprendido de lo que hicimos, pero volvimos a caer en lo mismo, sin detenernos siquiera un momento.

¿Por qué volvimos a caer en lo mismo? Y, ¿por ella? ¿Por qué?

-¿Volvimos a arruinar todo? -su pregunta está cargada con mucho arrepentimiento y miedo, algo que nunca había visto en él.

Me quedo observándolo. Como quisiera que no estuviéramos pasando por esto otra vez. No quisiera que él estuviera pasando por esto cuando ya tiene mucho con lo que lidiar.

Quiero asumir toda la culpa, que sea yo el que sienta todo el remordimiento por los dos. Todo ha sido más culpa mía por aceptar desde un principio y no detener las cosas por mi lado narcisista.

Si tengo que asumir las cosas por él, aunque también esté involucrado hasta la médula, lo haré sin importar las veces que me diga que no. De eso siempre se ha tratado nuestra amistad, soportar cosas del otro cuando no pueda hacerlo.

-Lo hemos arruinado, amigo.

Capítulo 2 1

Capítulo 1. Parte I

Félix Pierce.

Un grito agudo y torturador me despierta de mi gran y maravilloso sueño, en donde casi beso a una de mis actrices favoritas que es Natalie Portman. No puede ser posible que me hayan despertado entre la mitad de ese sueño.

¿Por qué será que aún no sigo casado con esa gran y hermosa mujer? Dios, solo te pido un deseo.

En fin... ¿en qué iba? O sí, el grito, el maldito grito que supuse que es de Andrew, mi sirviente... digo, mi hermano menor. Mi querido hermano.

Es un imbécil por haber irrumpido mi sueño. Aunque siempre ha sido un imbécil, eso no es algo nuevo.

Todos estos años han sido más que suficiente para darme cuenta de ello.

Las ventajas de ser su hermano mayor, es que puedo manipularlo, lo mando a que me haga favores o que haga los oficios que a veces mis padres me dejan a cargo, si no los hace le digo a mis padres que se la ha pasado la mayoría del tiempo jugando videojuegos en su consola en vez de estar estudiando. Y como siempre, todo tiene su lado malo, las desventajas son cuando les comenta a mis padres en que le he hecho una maldad y comienzan los castigos estrictos. Mis padres lo llaman en querer y respetar a mi hermano, yo lo llamo un total infierno.

Realmente me he metido muchas veces en problemas con mis padres por eso, pero tengo que resaltar que Andrew me ha cubierto las veces que lo he necesitado. Un ejemplo, era cuando me iba de fiesta y sabía que no me iba a dar tiempo de llegar a casa cuando se supone que tenía que estar con él cuidándolo cuando mis padres se iban de viajes de negocios por la empresa.

No me quejo en que sea mi hermano, creo que mi vida no tendría tanta diversión si él no estuviera. Ya no me imagino siendo hijo único. No me imagino una vida sin él ahora, me ha ayudado incontables de veces, también he hecho lo mismo. Es un extraño amor y apoyo de hermanos.

Sí me pidieran que tengo que salvarle la vida a mi hermano, lo haría sin pensarlo dos veces. Realmente evito mucho pensar en las cosas graves que podría pasarle a Andrew, y es algo que nunca se lo admitiría porque puede que se burle de mí al ser muy sentimental con eso, prefiero reservarlo.

También es algo que haría sin pensarlo con Lucas, de verdad que son personas que han crecido conmigo y no dudaría de nada en hacer cosas por ellos que jamás hubiera pensando en hacer por alguien más.

Siempre trato de protegerlos, pero... ¿Cuánto sería capaz de soportar? ¿Cuándo sería el momento en que no pueda hacerlo?

Un golpe estruendoso hace eco en mi habitación cuando alguien golpea la puerta con insistencia propia, hace que mi mal humor se comience hacer palpable en el aire. Ni siquiera el golpe se detiene, es seguido uno de otro, cada vez más intenso.

Odio que me despierten de esta manera. Odio que sean muy insistentes. Y más odio que lo haga Andrew.

-¿Qué carajos quieres, Andrew? ¿Cuántas veces te he dicho que no me gusta que me despiertes, pesado? -le pregunto con molestia en mi voz. Lo que más odio del día es cuando irrumpen en mi sueño.

Andrew se pone muy pesado a veces. Mis padres son conscientes de ello, es poco cuando lo riñen por molestarme, siempre soy yo el que se tiene que aguantar un discurso de las cosas malas que hago señalando que eso no me llevará a ningún lugar.

Siempre lo he tenido en cuenta, mis padres son el vivo recordatorio de mi tormento. Trato de olvidar lo que hice en el pasado, y cuando creo que lo he hecho, algo o alguien me recuerda las veces que he arruinado todo por no pensar en las consecuencias que eso me dejaría.

Pienso que me lo tengo merecido. Quisiera enmendar todo, pero el daño ya está más que hecho y la culpa me persigue. Solo espero no volver a enfrentar a la persona que sufrió mucho por mi culpa.

Cuando intenté enmendar las cosas, la persona a la que le hicimos daño se negó hacia todo, desapareció de nuestras vidas y no la hemos visto desde ese hecho. Hice lo posible de buscar su paradero, pero pareciera que nunca existió. Nos vimos muy desesperados al pensar que las cosas se convirtieron más complicadas de lo que ya eran.

No hay respuesta detrás de la puerta, el golpe se detiene, me extraña un poco. Ignoro el hecho de que me llamaban hace unos minutos y decido volver a dormir. Siento que no lo he hecho correctamente. Anoche me acosté muy tarde mirando un documental de asesinatos. El golpe parece que no volverá a aparecer, solo espero unos segundos para asegurarme.

Nada.

Un silencio total se escucha desde el otro lado de la puerta. Algo ocurre, porque si hubiese sido Andrew seguiría tocando la puerta. Puede que sea uno de mis padres, Dios, ¿qué he hecho? Malhumorado y con desganas me levanto de mi cama, al abrir la puerta revelo delante de ella a mi estúpido y molesto mejor amigo, Lucas, el cual me sonríe de oreja a oreja de forma inocente como él solo sabe hacerlo.

Lucas sabe que no me gusta que me despierten, lo sabe muy bien porque eso despierta mi mal humor, solo lo hace para molestarme, le divierte hacerlo, lo descubrí hace muchos años. Me provoca cerrarle la puerta en la cara, pero me contengo de hacerlo.

-¿Hoy amaneció sensible, su majestad? ¿Volviste a cerrar la puerta con llave? Dios, Félix... ¿Cuántas veces te he dicho que no te estés masturbando? -inquirió con su típico humor de diversión filtrándose en su tono de voz. Otro pesado más-. Deja de hacer tus asquerosidades. Busca novia.

Lo observo de mal humor, después una risa carente de humor brota de mi garganta. Es imposible no reírme cuando estoy con él. Él siempre diciendo cosas tan lindas sobre mí. Me vuelvo a acostar en mi cama ignorando sus preguntas del por qué he cerrado la puerta con seguro. Si contestaba diciéndole la verdadera razón no me creería, aunque supiera que es verdad. Como digo, lo haría para molestarme.

Había olvidado quitarle el seguro. Me había quedado tan entretenido con ese documental, solo lo hice para que no me molestaran de lo que restaba de la noche, simplemente lo olvidé.

Ojalá lo hubiera hecho con otras intenciones...

-¿Qué haces aquí? -pregunté sin mirarle.

-Perdón por molestarte con mi amistad -dijo en un fingido tono de voz triste, lleno de mofa al mismo tiempo-. Solo pasaba por aquí para visitar a mi mejor amigo, ¿o no puedo?

Sus palabras están tan cargadas de sarcasmo que me hace observarlo. Es que me sigue extrañando que esté aquí en mi casa, aunque siempre está metido todo el día, pero siempre viene con una intención.

-¿A qué vienes, Lucas? -inquiero, desconcertado.

Abre los ojos un poco, emocionado.

-¡Son las nueve de la mañana y hoy es nuestro primer día en la universidad! -grita, entusiasmado, y mis ojos se abrieron de par en par.

¿Qué?

-¡¿Cómo que son las nueve?! Joder...

Mierda, lo había olvidado... hoy comenzamos oficialmente como universitarios dejando aquella faceta de colegial atrás, como extraño aquellos tiempos. No había tantos problemas a los cuales enfrentarnos...

-¿Lo habías olvidado? Eso sí que me sorprende -alega con mucha sorpresa-. Puedo esperarlo de mí, pero ¿de ti? Imposible. Tu eres el responsable de los dos, esto es muy histórico.

-Solo me acosté muy tarde -me encojo de hombros.

Arquea una ceja, y me observa, divertido.

-Me imagino en qué... -susurra sin más. Finge toser-. Masturbándote.

-Yo no...

-Pervertido.

-No comiences, Lucas -le advierto. Ya sé por dónde va ese tono de voz, y estará molestándome todo el día.

-Solo digo -levanta sus manos de manera inocente.

-¿Por qué no me mensajeaste? -cambio de tema, con el ceño fruncido.

-Lo hice, intente llamarte, creo que tienes el teléfono apagado -me comenta, rascándose la nuca-. Mueve tú trasero si no quieres que lleguemos tarde, te esperaré abajo. Tomaré el café con tus queridos padres.

-Lo tenía encendido -frunzo el ceño.

-No lo sé, solo me mandó al buzón -se encoge de hombros de nuevo-. ¿Realmente te estabas masturbando?

-¡Qué no! ¡Solo vete, Lucas!

Al decir eso último, le tiro un cojín sin obtener buenos resultados haciendo que le dé a la puerta porque ya se había ido de la habitación dejándome solo, muy confundido en que mi teléfono no haya sonado en ningún momento. No pierdo más tiempo pensando en cosas que simplemente ocurren y decido tomar un baño.

Las vacaciones habían pasado más rápido de lo imprevisto, no medimos en que pasarían tan rápido, tengo el presentimiento que hace una semana nos estábamos graduando de la preparatoria. Parece mentira cuando te dicen que debes disfrutar tu juventud porque en un abrir y cerrar de ojos pasan volando los días. Pero se puede decir que fueron las mejores vacaciones de mi vida.

Muchas fiestas.

Muchas bromas.

Muchas chicas.

Mucho alcohol.

Mucho baile.

Mucho sexo.

Y, sobre todo, muchos momentos junto con Lucas. Como siempre ha sido.

Lucas siempre ha estado para mí cuando se trata de situaciones difíciles, él supo ganarse mi confianza y lealtad desde que estamos en la primaria. Recuerdo a ese pequeño castaño que se acercó a mi muy entusiasmado, diciendo con felicidad que él también tenía su mochila del Hombre Araña.

Capítulo 3 2

Capítulo 1. Parte II

Fue el inicio de una gran amistad. Desde ese entonces surgió todo entre nosotros, desde que tengo uso de razón ha sido mi mejor amigo durante todos estos años. Mis padres lo han tomado como un hijo más en la familia y, principalmente yo, lo he tomado como un hermano, claro.

Me pasa lo mismo con su madre. Su hermana fue un pequeño amor platónico para mí, a pesar que me lleva dos años. Lucas me advirtió que no lo intentara con su hermana porque sería muy extraño para ambos, y no lo intenté, sabía que solo era eso, un amor platónico que al tiempo se me pasó y ahora la cuido como una hermana.

Ambos mantenemos una buena relación entre nuestras familias.

Es la persona que puedo decir que me conoce con exactitud y precisión. Es él que me ha apoyado y consolado en los momentos en los que me siento muy perdido, y con él yo puedo decir lo mismo.

Siempre hemos estado ahí uno para el otro cuando más lo hemos necesitado; momentos buenos, momentos malos y los momentos devastadores.

Espero que en este nuevo año no cometamos el mismo error. Quisiera dejar eso en el pasado, enterrado. A veces, el remordimiento de ese recuerdo me persigue. Sé que le pasa lo mismo a Lucas, aunque no me lo comente y yo no haga lo mismo. Evitamos recordar el error que hicimos.

Al conocerlo tanto sé que eso le pesa, le da mucho remordimiento de conciencia, siempre había tenido esa conversación con él donde no puede dejar que la culpa lo consuma, que él no tiene la culpa de todo y que yo también me veo tan involucrado como él. Las cosas no han sido fáciles para ambos a raíz de eso, solo trato de consolarlo lo mejor que puedo, intento asumir más la culpa.

Sé que está mal que lo haga, pero no puedo ver como mi mejor amigo se hunde por algo que ambos hicimos.

Termino de salir de la ducha y voy a cambiarme rápido. Se nos hace muy tarde, lo más extraño de todo es que mis dos alarmas nunca sonaron, juro que había puesto las alarmas antes de acostarme anoche.

Qué extraño...

Al terminar de alistarme tomo mi móvil y ni me tomo la molestia para confirmar la hora, me siento en bajo presión, lo guardo en mi bolsillo delantero de mis jeans. Coloco mi bolso en uno de mis hombros y salgo hacia la planta de abajo en donde ya están mi hermano, mis padres y Lucas hablando con ellos muy entusiasmo sobre el día que nos depara hoy.

-Vaya, la Bella Durmiente ya se despertó -bromea mi hermano. Me acerco a darle un golpe detrás de la cabeza, este se queja del dolor.

-Andrew, respeta a tu hermano mayor -le riñe mi madre mientras me sirve en un plato el desayuno-. Hola cariño, espero que estés preparado para tu primer día en la universidad. Sigo sin creer que el día de ayer yo te cambiaba los paña...

-Mamá, por favor, no es momento de comentar eso -le sugiero, avergonzado, mientras que Lucas y Andrew se ríen en carcajadas-. No creo que me dé tiempo de comer, ya se nos hace muy tarde.

Mamá frunce su ceño, confundida, mira el reloj de su muñeca y me observa nuevamente.

-Son las siete y cincuenta de la mañana. ¿Olvidaste colocar tus alarmas, Félix? -mamá ahora tiene un tono de voz enojada. Ella sabe que siempre coloco alarmas para todo.

Por una extraña razón, mis mejillas se sienten calientes. La observo, sorprendido, por la hora que me ha dicho.

Malvado, Lucas...

-Irresponsable -indicaron en unísono los tres hombres sentados en la mesa con expresiones divertidas.

-Lo saqué de ti, papá -le informo y el rostro de mi padre se desencaja.

Justo en el blanco.

-No lo olvidé, mamá. Realmente las coloqué -trato justificar el hecho de que sí coloqué mis alarmas como de costumbre.

Ella niega divertida y me entrega mi desayuno.

-Come, cariño. Sabes que no me gusta que te vayas sin comer algo -mamá me acaricia la mejilla. Simplemente asiento.

Comienzo a engullir mi comida y termino al cabo de unos minutos. Mamá termina de fregar algunos platos para irse a terminar de arreglar. Friego mi plato y voy a cepillarme los dientes. Al bajar, mis padres se disponen a ir al trabajo, pero antes de que se fueran mi madre me dice algo que me deja totalmente descontento en mi lugar.

-Necesito que lleven a tu hermano al colegio, Félix -me dice. Observa a Lucas son una sonrisa-. Espero que no sea una molestia para ti, cariño.

Lucas se encoge de hombros. A él no le molesta hacerle favores a mi mamá, dice que le debe mucho por todo lo que ella ha hecho por su familia. Es que realmente mamá ama a Lucas.

-Por mí no hay problema, señora Tara -comenta mi amigo con una sonrisa.

-Cariño, ¿cuántas veces te he dicho que no me digas señora? Me haces sentirme vieja, dime Tara o mamá -mamá toma una de sus mejillas y las pellizca levemente.

Y claro, para mí si es un problema, muy grande diría yo.

-Por mí si hay problema, mamá. ¿Acaso no puede tomar el autobús? -inquiero con fastidio, observando a mi hermano que me hace mofa como un niño pequeño.

Quién pensaría que ese engendro tiene catorce años y está en secundaria...

-Hazlo y ya, Félix, o si no te descontaremos dinero en la semana -advirtió mi padre en forma de una advertencia. Y sé que habla en serio.

Asiento sin más, resignado. No puedo quedarme sin dinero en varias semanas, más cuando ahora entré en la universidad. Ya me había gastado todo mi dinero ahorrado en las vacaciones, creo que debería de decirle a mi padre que me haré más a cargo del club para que pueda darme más dinero, hay posibilidad de que se niegue un poco porque no quiere que descuide mis estudios y dirá que lo que me da es más que suficiente para que yo pueda sobrevivir, pero más vale intentar, quiero conseguir dinero extra por mi cuenta.

Mi madre se despide de cada uno de nosotros con un beso en la mejilla y se van al cabo de unos minutos, quedamos nosotros tres nada más. Lucas da inicio a una conversación más interesante, solo para ignorar el hecho de que me he molestado por tener que llevar a Andrew.

-¿Sabes lo que significa la universidad, hermano? -pregunta entusiasmado con una de sus cejas alzadas.

-Profesores nuevos, más asignaturas, más travesuras... -comienzo el conteo de las posibles cosas que haremos este año y sonrío al recordar lo principal-. Chicas nuevas.

-Exacto, por un momento creí que te había perdido -suspira con pesadez y se ubica una mano en el pecho, justamente en su corazón.

Reímos los dos e incluyendo mi hermano que, sin embargo, él no entiende a lo que nos estamos refiriendo.

-¿De qué te ríes tú, enano? Vámonos de una vez antes que me arrepienta de llevarte -le niego-. ¿Es necesario llevarte? ¿No puedes ir en bus? Puedo darte dinero para que te vayas en un ta...

-Félix, tu mamá fue muy clara en que tenemos que llevarlo -me riñe Lucas. Observa a mi hermano-. Ignora a tu hermano, solo está molesto por ello y porque sus alarmas no sonaron. Esta insoportable, por eso me agradas más hoy, Andrew.

-Eres mejor que mi hermano, Lucas -le dice él con una sonrisa.

Auch.

-Lo sé, lo sé.

Ahora mi hermano me ve a mí.

-Si no me llevan, le diré a mis padres y te quitaran todo.

Claramente su comentario fue llenado de mucha manipulación, no le debí de enseñar nada de eso, ahora lo usa mucho en mi contra. Decido no responder para no entrar en discusión, aunque para Lucas no sería ya la primera vez que presenciaría una.

Todos salimos de la casa, no sin antes verificar que las puertas estuvieran todas cerradas y con seguro. Nos subimos en el auto de Lucas, ya que a veces nos turnamos para irnos en el auto de cada uno, este día le toca a él, más bien, él se ofreció a llevarme por ser el primer día de la universidad, no obstante, yo no me quejé al respecto.

Alguien se siente más entusiasmado que yo. Sé cuál es su motivo, y no lo culpo, yo también estaría muy entusiasmado. Solo esperaré que nos depara la universidad.

Lucas puso el auto en marcha, y mi hermano comienza a hablar, llamando toda mi atención.

-Félix...

-¿Qué ocurre, Andrew?

-No te molestes, por favor -me advierte.

Suspiro, y me volteo hacia él.

-Habla de una vez, o le diré a Lucas que te deje en la carretera.

Él parece dubitativo, hasta que habla.

-Yo fui el que quitó todas tus alarmas -dijo y se encoge de hombros en su asiento.

-¿Cómo entraste a mi habitación? -le pregunto, molesto-. Mejor dicho... ¿Cuántas veces los haz hecho? ¿Cuántas veces te he dicho que no me gusta que entres a mi habitación y toques mis cosas?

-Busqué las llaves de tu habitación y solo entré -dice sin más.

-¿Y te pareció buena idea quitar mis alarmas para molestarme?

-Sí.

-Lucas, déjalo en la carretera, él puede caminar.

-¡No!

-¡Sí!

-Idiota.

-Niño de mami.

-Mira quién lo dice.

-¡Basta! -nos grita Lucas-. Nadie se quedará en ninguna carretera. Y Félix, si continúas molestando a Andrew el que más probable se quede en una carretera serás tú, así que compórtense.

Miro a Andrew por última vez y sonríe muy victorioso de que Lucas lo haya defendido. Me saca el dedo del medio. Realmente me siento muy ofendido por parte de ambos.

-Juro que te mataré cuando lleguemos a la casa, engendro.

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