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Mi Única Obsesión

Mi Única Obsesión

Autor: : Chi Qianqian
Género: Romance
No importaba cuántos amantes tuviera, ella era su única esposa. Sin embargo, ella sabía bien que la razón por la que él se casó con ella fue que ella era la mejor sustituta de su hermana gemela. Ella había hecho todo lo posible por ser su esposa perfecta en los últimos dos años, pero todo fue en vano. Cada vez que él la miraba, recordaba que tenía el mismo rostro que la mujer que amaba, eso lo hacía perder el control. El amor era un laberinto y ninguno de los dos sabía cómo salir.

Capítulo 1 Regresa con el resultado de la prueba de paternidad

"Loretta, alguien te está buscando afuera", fue el grito que retumbó en todo el salón de clases repentinamente. Loretta Ji, extrañada y con el ceño fruncido, miró hacia la puerta antes de salir.

Salió, pero se detuvo inmediatamente al ver a la mujer que la estaba esperando.

La mujer tenía una hermosura y elegancia impresionantes. ¡Parecía modelo de Chanel! Loretta, sin poder evitarlo, quedó impresionada por sus curvas.

Parecían evaluarse la una a la otra. En ese momento, la mujer vio a Loretta de arriba abajo con aires de arrogancia y superioridad.

"Señora Ji, estoy esperando un hijo de Adrien". Se acercó un poco más a ella, siempre con una expresión arrogante mientras hablaba.

Un gesto de burla se formó en el rostro de Loretta, esto no era algo nuevo para ella. Ya estaba acostumbrada a que muchas mujeres se le acercaran constantemente a decirle lo mismo.

Incluso iban directamente a su villa en los suburbios donde vivía con Adrien Li, y hasta visitaban la villa de la familia Li.

En cierto modo, Loretta estaba acostumbrada a que las amantes de Adrien se le aparecieran constantemente; incluso en momentos donde estaba de compras con su mejor amiga Barbara Chi, o atendiendo asuntos personales.

Pero ahora era diferente, Loretta se sorprendió demasiado al ver que una de ellas se apareció en su escuela.

¡Adrien era un mujeriego! Siempre ha estado rodeado de muchas mujeres.

"¿Ya terminaste?", dijo Loretta ásperamente. No dejaba de mirar a la mujer mostrando cierta calma.

Esta actitud abrumó a la otra, la ira y la vergüenza se apoderaban de ella como una tormenta dentro de su cuerpo. No lo podía controlar.

La mujer levantó la mano y la movió frente al rostro de Loretta, haciendo que el anillo que tenía en su dedo resplandeciera bajo la luz. Entre la conmoción y a gritos se lo mostró con orgullo: "¡Este anillo me lo dio Adrien! Ustedes han estado casados dos años, pero si de algo estoy segura es de que él nunca te ha dado un anillo como este. ¿Estoy en lo cierto?", preguntó exaltada y con tono de desprecio.

Esta actitud en la mujer llenó a Loretta de mucha ira.

Indignada y muriendo por dentro del enojo, miró el anillo deslumbrante en el dedo, y no pudo evitar pensar en la factura de un anillo personalizado que había encontrado en la chaqueta del traje de Adrien esa misma mañana. Sin duda, el anillo que llevaba la mujer era del estilo que se detallaba en la factura.

Lo que era peor, costaba 3, 5 millones de dólares.

'¡Adrien fue sumamente generoso con su amante!', pensó Loretta.

Sin permitir que el enojo la dominara y con una sonrisa arrogante, simplemente miró a la mujer y dijo: "A Adrien le gusta dar a los demás cosas que ya no quiero. ¡Es solo un anillo! Si quieres, puedo pedirle que te consiga un juego completo de joyas".

Ese comentario y la sonrisa de Loretta pusieron a la mujer pálida e irritada, pero no estaba dispuesta a rendirse. Furiosa y con el tono de voz más elevado, exclamó: "¡Loretta, no seas tan arrogante! Cuando mi bebé nazca, ¡incluso la posición de señora Li será mía!".

Loretta miró el vientre de la mujer manteniendo su sonrisa arrogante y espetó: "¡Ven a verme con el resultado de la prueba de paternidad después de que nazca el bebé!".

Dicho esto, se dio media vuelta y se fue, pero cuando Loretta apenas había dado unos pasos, se le ocurrió algo. Se detuvo, girándose nuevamente hacia la mujer.

Ignoró por completo la mirada de desprecio que la otra le estaba lanzando y preguntó con lentitud: "Por cierto, ¿Adrien te ha dicho alguna vez que te pareces a otra persona?".

Por segunda vez, Loretta había logrado aturdirla. Satisfecha al ver su rostro perturbado, se dio la vuelta finalmente y se marchó.

Sin embargo, su corazón estaba destrozado y le dolía con cada paso que daba, como si lo cortaran en un millón de pedazos.

La mujer y Loretta tenían rostros parecidos. De hecho, para ser más precisos, esa mujer tenía mucho parecido a Penny Ji.

Incluso para Adrien, Loretta no era más que una sustituta de la hermana gemela de ella, Penny.

Capítulo 2 Una belleza

En el bar, las luces de la discoteca parpadeaban al ritmo de la música, iluminando a todos los hombres y mujeres que estaban allí. La música sonaba a todo volumen.

Sobre la mesa había más de veinte botellas de vino, al lado de varias que ya estaban vacías.

Y en el sofá estaban dos mujeres jóvenes hablando, un poco coloradas, cada una con una botella de vino en la mano.

"¡Deberías dejar a Adrien! ¡Divórciate de él! ¿O acaso no puedes vivir sin él?". La mujer que estaba hablando tenía un hermoso cabello corto, que bajo la luz destellaba tonos rojizos. Y mientras con una mano sostenía a Loretta, con la otra agitaba la botella de vino.

Loretta miró a su amiga y le dijo: "¿Barbara, acaso soy insignificante?".

Entonces, Barbara dejó la botella a un lado y agarró el rostro de Loretta entre sus manos. La miró fijamente, a pesar de que estaba un poco borracha. Y, después de un parpadeo, le dijo muy seriamente: "No es tu culpa. Es culpa de Adrien. Tiene mal gusto. Y si no me crees, ve tú misma a la pista de baile en este preciso momento. ¡Estoy segura de que todos los hombres se van a derretir por ti!".

Para demostrar que estaba en lo cierto, Barbara tomó a Loretta y la llevó a la pista de baile.

Apenas aparecieron en la pista, se convirtieron en el centro de atención de todo el lugar. Los hombres no podían dejar de mirarlas, tanto así que empezaron a chiflar.

"¿Qué opinas? ¿Me crees ahora? Loretta, por favor, mira tu rostro y tu figura. Sin duda eres una belleza, hasta las mujeres te tienen envidia. Y, además, estoy segura de que Adrien está loco", dijo Barbara, mientras arqueaba las cejas y miraba a todos los hombres que las rodeaban.

En el segundo piso, los ojos fríos y penetrantes de un hombre por un momento reconocieron a una figura familiar en la pista de baile.

Fue tanta la atención de su mirada, que Esteban Jiang, el asistente de Adrien, no pudo evitar soltar un pequeño grito cuando vio a quien estaba observando.

"Señor, ¿quiere que la invitemos aquí?".

Mientras, el hombre jugaba con la copa de vino que tenía en la mano, sus ojos oscuros seguían mirando fríamente a Loretta y sus delgados labios apenas se movieron cuando dijo, "No".

Esteban, pálido ante la mirada de enojo en el rostro de Adrien, se tragó lo que iba a decir. Y se limitó a mirar preocupado hacia la pista de baile.

'¡Oh Dios mío! ¡Estoy seguro de que esta vez algo malo va a pasar!', pensó él.

Y, aunque a Loretta le daba vueltas un poco la cabeza por la borrachera, también estaba emocionada.

Tal vez había estado deprimida durante demasiado tiempo.

Todo el esfuerzo que había hecho durante los últimos dos años había sido en vano, no había podido ser una buena esposa para Adrien.

Loretta, al caer en cuenta de lo que pasaba por su mente, sacudió un poco su cabeza para disipar sus pensamientos. Después, comenzó a bailar con Barbara.

Tal vez, solo por esa noche, no debería pensar demasiado. Y definitivamente debería dejar de pensar en Adrien.

Con el baile, su mundo se transformaba, no había familia Li, ni matrimonio, ni Adrien, ni Loretta, ni Penny.

Y la gente se acercaba sobre su cuerpo, cada vez un poco más.

Pero cuando Loretta notó a los hombres que se acercaban, los miró furiosa ante las miradas pervertidas en sus rostros.

De repente, alguien la agarró por la muñeca, y ella, al encontrarse de frente con unos ojos tan oscuros y profundos como el océano, no pudo sino lanzar un pequeño grito de sorpresa. Y mientras su corazón temblaba, murmuró, "Adrien".

El hombre, con la misma mirada fría, la sacó de la multitud y de la pista de baile.

Capítulo 3 Jugaré contigo

Adrien salió de la pista de baile a una velocidad brutal. Loretta, quien apenas lograba mantener el ritmo, le seguía. Realmente estuvo a punto de perder el equilibrio y se salvó por poco de caer al suelo.

Daba la impresión de que Loretta estaba de mal humor; sin embargo, esto se debía al estado de embriaguez en el que se hallaba. Además, se sintió valiente cuando logró soltar su mano de la de él.

Se tambaleó un poco, pero finalmente logró pararse con firmeza. Acto seguido, miró a su esposo, quien se hallaba frente a ella y tenía el ceño fruncido.

"¡No me jales así! Quiero volver. No me he divertido lo suficiente".

Tras decir esto, e ignorando su mirada fría y sus cejas contraídas, Loretta dio un giro y empezó a caminar, tambaleante, hacia el bar.

No había avanzado mucho cuando una gran mano la agarró del codo y le dio la vuelta. De pronto, se encontró presionada contra el capó de un auto y con la mirada enojada de Adrien justo al frente.

"¡Que no se te olvide quién eres, Loretta Ji!".

Adrien lanzó la advertencia en un tono frío y duro.

'¿Quién soy?'.

Loretta se hizo esta pregunta burlándose.

Se sentía tan cohibida por su rol de esposa de Adrien que realmente no sabía quién era.

Una sonrisa apareció en su rostro y dijo: "Sr. Li, hay que mirarse a uno mismo antes de decir cosas semejantes".

Adrien entrecerró los ojos, mientras un tic en su mandíbula delataba su ira.

Loretta se sintió satisfecha al notar la rabia creciendo dentro de él.

¡Era preferible verlo enojado que inexpresivo!

De pronto, Adrien, cuyos ojos echaban chispas, le tomó la barbilla. Loretta no descartaba la idea de que a él se le ocurriera estrangularla hasta la muerte en los próximos segundos.

"No seduzcas a otros hombres con la misma cara que Penny. ¡Me enfermas, Loretta Ji!".

Fue como si el corazón se le partiera en dos.

Para él, ella no era más que una extraña que se parecía a Penny.

No.

Ella era todavía menos que eso. Adrien al menos no odiaría a un extraño.

La barbilla de Loretta se había entumecido debido a la fuerte presión que él ejercía. Parpadeó y empezó a temblar un poco, lo que le daba una apariencia delicada y lastimera.

Pero se sacudió y una sonrisa apareció en su rostro mientras lo miraba. "No te preocupes. Como todavía soy la Sra. Li, tendré cuidado de no quedar embarazada del hijo de alguien más".

En este momento le vino a Loretta una pequeña inspiración. Se inclinó hacia Adrien y le susurró al oído: "Tú también deberías cuidarte. Si llegaras a agarrar alguna enfermedad venérea, no sabría cómo seguir actuando frente a tu familia".

La sonrisa en el rostro de la chica molestó muchísimo a Adrien. La empujó contra el auto y escupió, rechinando los dientes. "¡Cuidado con lo que dices!".

La satisfacción de Loretta se disparó al ver las venas marcarse en su frente. Realmente se sentía especial hoy, pues había logrado irritar a este hombre tan frío.

Pero el comportamiento de Adrien no era tan extraño. Cada vez que peleaban por Penny, él trataba a Loretta como si se hallara sediento de sangre.

Penny era una dama elegante y gentil. ¡Jamás se habría atrevido a hablar de una forma tan vulgar!

Loretta, por el contrario, era de orígenes humildes y había crecido en un orfanato. Pero ahora hacía parte de una familia rica y estaba casada con el hombre más atractivo de J City. Esta situación, en opinión de todos, se trataba de nada menos que el resultado de una bendición.

Adrien miró a Loretta durante mucho tiempo antes de apartarla. Ella encontraba la frialdad de sus ojos casi abrumadora.

"¿Quieres jugar a este juego, Loretta? ¡Jugaré contigo!".

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