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Mi Amor Ciego Me Duele

Mi Amor Ciego Me Duele

Autor: : Paule Ree
Género: Romance
Durante diez años, serví a Scarlett García como su sombra, su guardaespaldas, y en las noches, su amante secreto. Mi mundo giraba en torno a ella, mi lealtad inquebrantable, mi amor absoluto. Una noche, con su calor aún en mi cuerpo, ella se vistió fríamente y rompió mi universo con una frase: "Mi boda con Máximo Castillo es en tres meses. Nuestra relación termina aquí." La ternura que negaba a mí se la ofrecía a mi verdugo, Máximo, quien se deleitaba en humillarme, obligándome a arrodillarme sobre brasas incandescentes mientras ella le consolaba. Su látigo se estrelló contra mi espalda, una y otra vez, por "herir" a Máximo, y al verlo besarse en cada esquina, comprendí que toda mi vida para ella había sido una cruel práctica. ¿Cómo pude ser tan ciego, tan usado, tan desechable? ¿Fue todo este amor y sacrificio una farsa diseñada para preparar a su verdadero "príncipe"? Pero la sumisión había muerto en esas brasas, y en cada latigazo nacía un nuevo hombre. Un mensaje anónimo, "El Refugio del Bandoneón", me dio una pista a mi pasado, a mi verdadero yo. Pagaría el precio, el "Camino de Vidrios Rotos", y me arrastraría hacia la libertad, aunque me costara la vida.

Introducción

Durante diez años, serví a Scarlett García como su sombra, su guardaespaldas, y en las noches, su amante secreto.

Mi mundo giraba en torno a ella, mi lealtad inquebrantable, mi amor absoluto.

Una noche, con su calor aún en mi cuerpo, ella se vistió fríamente y rompió mi universo con una frase: "Mi boda con Máximo Castillo es en tres meses. Nuestra relación termina aquí."

La ternura que negaba a mí se la ofrecía a mi verdugo, Máximo, quien se deleitaba en humillarme, obligándome a arrodillarme sobre brasas incandescentes mientras ella le consolaba.

Su látigo se estrelló contra mi espalda, una y otra vez, por "herir" a Máximo, y al verlo besarse en cada esquina, comprendí que toda mi vida para ella había sido una cruel práctica.

¿Cómo pude ser tan ciego, tan usado, tan desechable? ¿Fue todo este amor y sacrificio una farsa diseñada para preparar a su verdadero "príncipe"?

Pero la sumisión había muerto en esas brasas, y en cada latigazo nacía un nuevo hombre. Un mensaje anónimo, "El Refugio del Bandoneón", me dio una pista a mi pasado, a mi verdadero yo. Pagaría el precio, el "Camino de Vidrios Rotos", y me arrastraría hacia la libertad, aunque me costara la vida.

Capítulo 1

Patrick Sullivan llevaba diez años sirviendo a Scarlett Garcia. Era su guardaespaldas personal y su amante secreto. La servía en su trabajo y en su cama.

Una noche, después de estar juntos, el cuerpo de Patrick todavía sentía el calor de ella. Scarlett se vistió con frialdad.

"Mi boda con Máximo Castillo es en tres meses".

Su voz era tranquila, sin emoción.

"A partir de mañana, solo serás mi guardaespaldas. Nuestra relación termina aquí".

Patrick sintió un vacío en el pecho, pero su rostro no mostró nada. Se levantó y se vistió en silencio.

"Sí, señora".

Su voz era obediente, como siempre. Aceptó la orden sin hacer preguntas.

Afuera, un trueno retumbó con fuerza. El cuerpo de Patrick se tensó por un instante, un viejo miedo de su infancia.

Scarlett lo notó.

"¿Tienes miedo del trueno, Patrick?"

Preguntó con una pizca de curiosidad, pero antes de que él pudiera responder, su teléfono sonó. Era Máximo.

"Cariño, ¿estás bien? ¿La tormenta te asusta?"

La voz de Scarlett se llenó de una ternura que Patrick nunca había recibido.

"No te preocupes, Máximo. Estoy bien. Ya voy a verte".

Colgó y salió de la habitación sin mirar atrás, dejando a Patrick solo en la oscuridad.

Él se quedó inmóvil, escuchando la lluvia. Recordó el día en que Scarlett lo encontró. Tenía ocho años, estaba solo y temblando de frío en la nieve, junto a los cuerpos de sus padres. Ella, una niña un poco mayor, lo tomó de la mano.

"Ahora eres mío", le dijo.

Esa frase lo había definido. Creció para ella, aprendió a luchar por ella, a matar por ella. Incluso superó su miedo a los truenos porque una vez, durante una tormenta, ella le dijo que un guardaespaldas no podía tener miedo de nada. Él hizo todo lo que ella le pidió.

Ahora entendía la verdad. Durante diez años, él no había sido su amante. Había sido su campo de práctica. Ella había perfeccionado sus habilidades en la cama con él, preparándose para su verdadero esposo, Máximo. Cada caricia, cada beso, había sido un ensayo.

El dolor era agudo, pero Patrick lo enterró profundamente. Días antes, había recibido un mensaje anónimo. "El Refugio del Bandoneón. La Boca. Tu pasado te espera". Era una pista, una oportunidad para descubrir quién era antes de ser de Scarlett.

Sabía que para irse, debía pagar un precio. La familia Garcia no dejaba que sus secretos se fueran fácilmente. El "Camino de Vidrios Rotos" era el ritual para los que se iban. Un camino de cristales de botella rotos sobre el que debía caminar descalzo. Un castigo brutal para asegurar el silencio.

Decidió que lo haría. Se iría para siempre.

Capítulo 2

A la mañana siguiente, Patrick buscó a Scarlett. La encontró en el jardín, hablando por teléfono con Máximo. Su risa era suave.

Cuando terminó la llamada, Patrick se acercó.

"Señora, deseo solicitar mi renuncia".

Scarlett se giró, su expresión se endureció.

"¿Renunciar? ¿A dónde crees que puedes ir, Patrick? Te encontré, te crie. Me perteneces".

"Quiero ser libre", dijo él, con la voz firme.

"¿Libre?", se burló ella. "¿Sabes lo que le pasa a los que nos abandonan? El Camino de Vidrios Rotos. Nadie ha sobrevivido con los pies intactos. No podrás volver a caminar, mucho menos a bailar tango".

"Acepto el castigo", respondió Patrick sin dudar.

Scarlett lo miró, incrédula. Él ya había calculado el momento. Pediría someterse al castigo el día de la boda de ella. En medio de la celebración, nadie notaría a un simple guardaespaldas arrastrándose hacia la libertad. Su dolor sería invisible.

En ese momento, Máximo llegó al jardín. Scarlett corrió a sus brazos, besándolo con una pasión que a Patrick le dolía ver. La ternura que ella le mostraba a Máximo era algo que él solo había soñado.

"Cariño, te ves pálido", le dijo Scarlett a Máximo.

"Es solo un pequeño resfriado", respondió él, pero sus ojos se posaron en Patrick con una fría hostilidad.

Más tarde, cuando Scarlett se fue a preparar el té, Máximo se acercó a Patrick.

"Así que tú eres el perro faldero de Scarlett".

La voz de Máximo era suave pero llena de veneno.

"He oído que eres un gran bailarín. Arrodíllate".

Patrick no se movió.

"¿No me oyes? Dije, arrodíllate".

Máximo pateó la parte trasera de las rodillas de Patrick, pero él se mantuvo firme. Máximo sonrió cruelmente, tomó un atizador de la chimenea cercana y lo metió en las brasas. Cuando estuvo al rojo vivo, lo sacó.

"Arrodíllate sobre las brasas, perro".

Patrick apretó los puños, pero la obediencia estaba grabada en él. Lentamente, se arrodilló sobre las brasas calientes. El olor a carne quemada llenó el aire. El dolor era insoportable, pero no emitió ningún sonido.

Justo entonces, Scarlett regresó.

"¡Máximo, cariño! ¿Qué está pasando?"

Máximo soltó el atizador y corrió hacia ella, fingiendo tropezar.

"¡Ay! ¡Patrick me empujó! Quería atacarme".

Scarlett miró las rodillas ensangrentadas y quemadas de Patrick, y luego la cara asustada de Máximo. No dudó.

"¡Patrick! ¡Cómo te atreves!"

Corrió al lado de Máximo, lo abrazó y lo consoló.

"No te preocupes, mi amor. Yo me encargaré de él".

Patrick se levantó lentamente, el dolor en sus rodillas era agudo. Se retiró a su pequeña habitación en el ala de servicio. No había medicinas, ni vendas. Tenía prohibido salir de la mansión sin permiso. La infección no tardó en aparecer. La fiebre lo consumía.

Esa noche, mientras yacía temblando en su cama, la puerta se abrió silenciosamente. Era Scarlett. Entró sin hacer ruido, llevaba un botiquín. En silencio, limpió sus heridas y aplicó un ungüento. Sus manos eran suaves, pero su rostro era inescrutable.

Patrick fingió estar dormido. Sintió una extraña mezcla de confusión y una diminuta chispa de esperanza. ¿Quizás ella se preocupaba, aunque fuera un poco?

Cuando terminó, Scarlett se levantó y se fue tan silenciosamente como había llegado. La esperanza murió tan rápido como nació.

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