Ginny Becker.
Que día tan feo y asqueroso. La lluvia sale despedida del parabrisas del coche de mi compañero de trabajo, igualmente asqueroso por su olor a patatas fritas del McDonald's y a pino. Leon hace tamborilear los dedos sobre el volante y se inclina un poco hacia adelante para ver mejor el exterior. Los limpiaparabrisas lo están dando todo en su ir y venir, pero es que llueve como si alguien hubiera rajado el cielo por la mitad y un océano rugiente estuviera cayendo por él.
-Gracias de nuevo por el viaje.
-De nada, para eso estamos.
Meto los labios hacia adentro e inspiro el verde de los pinos. No se con que ha roseado esto antes de que yo entrara, pero va a perseguirme allí donde vaya durante el resto del día. No conozco demasiado a Leon, así que es perfectamente posible que haya un cadáver en el maletero y que el spray de pino sea para ocultarlo.
-Esta lloviendo con bastante fuerza -digo.
-Si, se supone que va a llover toda la semana.
-Espero que el clima cambie un poco, no me apetece tener que pedirte que me lleves todos los días.
-No es problema para mí, Ginny.
-Siento que abuso de la confianza que me das -sonrío y el niega con la cabeza. Leon se ha portado bien conmigo desde que lo conozco, no conoce mis secretos ni como llegue aquí y tampoco pretendo que lo haga, me alegra que podamos conversar de cualquier cosa sin tener que atosigarnos, a veces, los amigos crean problemas innecesarios, pero en nuestro caso y hasta ahora no ha sido así.
-¿Repartirías golosinas en Halloween?
-No creo en esas festividades, pero a veces me gusta salir a celebrarlas para distraerme.
-Mi padre era fan de repartir golosinas por la calle, siempre decía que quería ser parte de una editorial y he sido yo quien ha terminado formando parte de una.
-Has querido seguir su legado.
-No es un legado si el no lo ha hecho.
-Puede que tengas razón.
Nos quedamos callados viendo la lluvia y suspiro, debería de entrar, pero no quiero lidiar con mi hijo y su hermana menor. Estoy segura de que han hecho un desastre en la casa. Los he dejado solos porque era la mejor opción que tenía, Asher ya es un hombre grande el cual considero que tiene la suficiente madurez para cuidar de Ederne. A veces discutimos por cosas triviales, pero eso es normal en todas las familias así que no me quejo ni discuto por el desorden que puede llegar a tener en su habitación. Miro a Leon y fuerzo una sonrisa, sigue con la mirada perdida en la lluvia, sus ojos no se despegan de ella y asumo que sus pensamientos han viajado a otro lugar.
-Debería de entrar, Ederne debe de tener hambre.
-No se como eres capaz de mantener a la niña, te admiro por ello, supongo que ninguna mujer es tan trabajadora y dedicada como tú, Ginny.
-No me pongas en un pedestal, no te lo recomiendo Leon.
-¿Qué tiene de malo pensar así de una amiga?
-Has visto lo que hemos hecho -le digo mirándolo a los ojos con fijeza-. Eso no lo hacen las buenas personas.
-Cada quien enfrenta sus problemas de la manera que quiere.
-¿Estás seguro?
-No eres mala persona por tomar un poco de dinero que devolverás después.
Asiento incrédula de que piense de esa manera, estoy por responderle pero me cohíbo cuando Ederne sale corriendo por la puerta principal, le sonrío a mi hija y la abrazo con fuerza. Huele a vainilla, pero su ropa tiene olor a cigarrillos lo que me indica que Asher ha estado fumando. Me he quejado con el sobre eso, he intentado ser la mejor madre y darle el mejor de los ejemplos, pero creo que no he hecho bien el trabajo porque sigue siendo un chico con aires de marihuana.
-¿Cómo está mi pequeño solecito?
-Hemos comido hamburguesa en tu ausencia, Asher ha traído a una chica que me ha cuidado como si fuera su hermana.
-¿Una chica? -pregunto alzando las cejas y la niña asiente.
-Es rubia -dice como si fuera una buena excusa. Ederne tiene diez años, mientras que Asher tiene quince.
-Cuéntame ¿Qué ha hecho tu hermano con esa chica?
La pequeña niña se encoje de hombros y se tapa los oídos con ambas manos.
-Subieron al cuarto y pusieron música a todo volumen, no quise prestar atención a lo que ocurrió después.
Miro con los ojos abiertos a Leon y el aguanta una carcajada, en estos momentos me alegro de que Ederne no sea tan curiosa. Si lo fuera no quiero ni imaginar lo que le estaría diciendo a Asher ahora. Siento que nuestra relación se salió de control en el momento que empecé a dejarlo solo por mucho tiempo cuidando de una niña de un año. A pesar de todo lo entiendo, no es fácil adoptar la postura masculina desde temprana edad y nunca espere demasiado de él.
-Parece que tu hijo tuvo un día divertido hoy, no esperaba que los niños de su edad supieran como enterrar objetos.
-¿De qué objetos habla el Sr. Leon? -pregunta Ederne y niego con la cabeza restándole importancia.
-No preguntes demasiado, Leon estaba por irse.
-¿Vendrá más seguido? -pregunta la niña y los dos negamos con la cabeza.
-Estoy muy ocupado con el trabajo, pero intentare de que me veas más seguido, quizás me vuelva el chofer personal de tu madre.
-Creo que a todos nos gustaría que eso ocurriera.
-¿Estas segura de eso?
-Por supuesto.
Ederne es una niña angelical, todos le agarran cariño con facilidad y disfrutan invitándola a eventos o a cosas en las que pueda aparecer y ser fotografiada. Aunque algunos padres lo vean como algo malo, le he sacado provecho al hecho de que mi hija sea una niña blanca, de ojos grises y cabello negro. Para alguna mujeres usar la imagen de sus hijos para sacar dinero es de lo peor, pero para mí es la mejor decisión que pude tomar en la vida, a ellos no les importa lo mal que me vaya o si estoy casi en la quiebra, todos esperan mucho de mí y a veces es frustrante que lo hagan.
Soy una mujer de treinta años que se ha mudado a Massachusetts, siempre he sido el tipo de persona que se muda con constancia, no importa a donde quiera dirigirme o si las personas quieren evitar que me vaya. Siempre busco la manera de huir de mis problemas. La lluvia cae con más fuerza y Ederne se sostiene del abrigo de Leon.
-Creo que es hora de que me vaya.
No respondo.
-Nos vemos -murmura mi hija, espero a que se marche y cuando lo hace suspiro, no me cae mal pero es un cabo suelto y ahora sabe de algo que he hecho. Nunca me ha gustado que las personas cercanas a mi sepan de mis movidas.
-Asher -digo cuando entro a la casa, esta sentado fumando dentro de la casa con una chica sentada en las piernas, los dos me miran y el solo chasquea la lengua mientras que la chica abre los ojos apenada, recoge sus cosas y sale corriendo en dirección a la puerta.
-Has hecho que no quiera volver nunca.
-Con el desinterés que le demuestras créeme que algún día iba a suceder.
-Pero no ahora -suspira-. Eres una pequeña bocazas.
Le dice a su hermana menor, ella es la luz de sus ojos, siempre se preocupa porque nada malo le pase y sé que, si en algún momento alguien quiere dañar a Ederne, él va a estar allí para defenderla.
-No fumes dentro de la casa, no traigas a mujeres aquí cuando Ederne está presente y por favor Asher deja de consumir drogas.
-No consumo, solo estoy fumando.
-¿Qué son las drogas? -pregunta la niña, agrando los ojos y niego con la cabeza.
-No es nada, sube a tu habitación. Te llamare para comer.
-Lo lamento ¿sí? Se me ha ido un poco la olla hoy, ni siquiera quería que ella viniera.
Me acerco a la cocina y veo todos los platos sucios, cierro los ojos porque pensaba que habían limpiado todo pero evito estresarme. Asher ve mi cara de molestia y comienza a ayudarme a lavar los platos.
-¿Por qué vino?
-Solo se apareció aquí, intente que se fuera.
-La metiste a tu cuarto.
-Así que Ederne te dijo eso -señalo.
-Tiene diez años, por supuesto que iba a soltarlo.
-No volverá a venir.
-Se que no lo hará, estoy esperando a que me llegue su mensaje diciendo que lo nuestro ha terminado.
-¿Tenían algo? -le pregunto con suavidad. Mi enojo se ha bajado un poco, Asher niega con la cabeza, pero muerde su labio inferior.
-No tengo la capacidad de sentir algo por alguien en estos momentos, ella solo me ayudaba a liberar tensión.
-No uses a las mujeres como objetos y si vas a usar a alguien que sea a una mujer de ochenta años con auto y con ganas de darte la mitad de su fortuna.
-A veces olvido que no eres una madre normal.
Me rio.
Tiene razón, la maternidad se ha vuelto para mi un extraño juego en el que crio a dos personas que no sepan lo horrible y desastroso que es el mundo, me esfuerzo a diario por ellos y espero que ellos se esfuercen a diario por lo que quieren. A lo largo de mi vida he aprendido que si finges que las cosas van bien, siempre terminan bien.
Termino de preparar la comida y me siento a comer solo con Asher. Ederne se ha quedado dormida, debió estar cansada por estar todo el día jugando con las muñecas. No llevo mucho tiempo en Massachusetts, todavía no me adapto a las costumbres de las personas de aquí, en los seis meses que he pasado no he conocido a mi jefe, cuando entre estaba de vacaciones en Londres, me dijeron que regresaría hoy y que quería a todos los nuevos empleados en fila. Me asusta pensar que voy a conocer al hombre del que todo Massachusetts habla.
-Cuando Ederne se despierte le dices que baje a comer, no te quiero volver a ver fumando dentro de la casa ni trayendo a chicas a escondidas porque si me entero voy a molestarme y no tendrás más permisos.
-Muy bien.
-Hablo enserio, Asher.
El asiente y ruedo los ojos.
Puede que no me haga caso, conociéndolo hará lo que digo por un par de días y luego va a desaparecerse, me gustaría pensar que Asher tendrá un buen futuro o que sus días están asegurados, pero a veces me preocupan los comportamientos que tiene. Ser madre soltera de dos hijos no me resulta para nada sencillo.
Subo las escaleras de la casa y me encierro en la habitación, le paso el pestillo a la puerta, pongo música a todo volumen con la corneta que está allí y enciendo el televisor.
Es mi momento de un poco de paz y relajación.
Introduzco un dedo dentro de mí y empiezo a acelerar un poco la penetración, me remuevo y abro más las piernas, la sensación hace que el estrés que tenía hace un rato disminuya. No he tenido sexo en días y eso me ha afectado. Cuando termino me quedo dormida con la música sonando y en ropa interior.
La mañana siguiente continuo con mi rutina habitual, le hago el desayuno a los chicos y le pido a Asher que lleve a Ederne a la escuela antes de irse. Leon viene a buscarme y hace que el camino al trabajo no sea tan tedioso.
-Buenos días, preciosa.
-No son tan buenos.
-¿Ha empezado mal?
-No, pero siento curiosidad de saber cómo luce el jefe.
-Vas a sorprenderte -se ríe y frunzo el ceño.
-¿Por qué?
-Es joven, guapo y millonario.
-Suena como un buen partido.
-Y va a postularse para alcalde.
Alzo las cejas sorprendida. Vaya no esperaba que nuestro jefe fuera el sueño húmedo de toda mujer con las cosas claras, me sorprende que existan hombres así aquí. Siempre he pensado las cosas más veces de lo que me gustaría, todo lo sobre pienso, debo tener un plan antes de llevar a cabo una acción porque si no lo hago me sentiré culpable o insegura.
-Es el hombre que necesito en mi vida.
-¿Quieres a un hombre millonario para sentirte realizada?
-Quiero a un hombre millonario para sentir que he hecho algo bueno con mi vida, es así y no hay más.
-Las mujeres a veces son tan superficiales.
-¿Tu no lo eres, Leon?
Lo observo esperando su respuesta, se que no es coincidencia que se haya interesado por mí. Soy una mujer joven, rubia, de ojos azules y sonrisa brillante. Basándome en el estereotipo americano soy la chica perfecta de muchos. Ser bonita me ha servido mucho en la vida, he conseguido varias cosas gracias a eso, desde pequeña he aprendido que los hombres mueren por una mujer joven y con curvas.
-Lo hago, pero no es eso lo único que importa o resalta en una persona.
-Me siento intrigada por saber qué crees que deben hacer las mujeres para ser personas decentes y dignas de un hombre como nuestro jefe.
-Si lo dices por ti, pienso que eres genial.
-No has respondido mi pregunta -contesto incomoda apartando mi mirada.
-No se que decirte, una mujer puede conseguir lo que quiere incluso con una buena personalidad no es solo ser bonita.
-¿Te fijaste en mi porque tengo una personalidad atractiva? -pregunto irónicamente.
-Me fije en ti porque no he conocido a ninguna mujer que tenga tan en claro sus metas y lo que quiere, por eso me fije en ti, porque se que cualquier cosa que te propongas puedes tenerlo y eso es genial Ginny.
-Joder, por poco te lo creo.
Va a rechistar pero alzo la mano para que se quede callado, no necesito que me mienta o que me ponga excusas de algo que en lo que no estoy interesada. Llegamos a la oficina y me bajo del auto, el viento choca contra mi rostro y suspiro.
Pase toda la noche investigando sobre él, quería tener hasta la más mínima cosa bajo mi poder, me convenia, sus gustos, saber lo que disfruta o lo que le disgusta me podría ayudar a caerle mejor. Cuando tienes una buena relación con tu jefe y eres cercana a el obtienes beneficios que los demás no. Es bueno tener ventajas sobre las demás personas, te ayuda a resaltar y vivir mejor.
Leon me sonríe e intenta agarrarme del brazo, pero me aparto.
-No aquí.
-Vas a meterte con él.
-No, pero quiero que sepa que estoy soltera y con ganas de tener a un hombre como el en mi cama asi que necesito que por hoy te mantengas un poco lejos.
-Ginny, estas actuando como una perra por un hombre que ni siquiera conoces y no has visto.
-Siendo como soy he llegado hasta aquí, apártate Leon.
-No vas a volver a buscarme si me ignoras en todo el día.
Frunzo el ceño.
-¿No vas a apoyarme en esto?
-¿Y si te arrepientes?
-No voy a arrepentirme.
-Prométeme que no lo harás.
-Lo prometo -miento, no estoy segura de que vaya a salir bien el hecho de acercarme a él, tengo en mente algunas de las cosas que podríamos hablar, pero no necesariamente va a funcionar. Hacer esto e intentar acercarme a él es jugar con parte de mi trabajo.
-Te llevare en la noche, si consigues algo con el me avisas para no esperarte o estar preocupado.
-Gracias -susurro.
León entra primero y me acomodo un poco la ropa, tengo la esperanza de encontrarme con el antes de entrar, pero eso no sucede. La oficina esta revuelta, todos los empleados caminan de un lado a otro acomodando y limpiando la estancia. Llega en una hora y las cosas nunca se habían visto tan limpias y ordenadas como hoy. Me pregunto cuanto tiempo les durara la esperanza de mantener todo ordenado.
Algunas de mis compañeras de trabajo lo conocen, son un pequeño grupo selecto de chicas que no han dejado de maquillarse y cuchichear entre ellas, por otro lado, yo me limito a sentarme en mi puesto de trabajo y a ir adelantando lo de hoy. Cuando llegue puede que sea a única que haya terminado sus labores.
Las horas avanzan y el jefe no llega, nos hemos quedado esperando a un hombre que no aparece, su nombre estuvo sonando todo el dia pero no apareció, fue invisible, no le tomo importancia a que todos estuvieron pendientes de el ni que cada uno se apresuro con sus labores solo porque el llegaría hoy y no querían disgustarlo. Ocasionalmente le lance algunas miradas a Leon para hacerle saber que la situación me causaba gracia.
Leon niega con la cabeza.
El horario laboral termina y todos recogemos nuestras cosas, es hora de irse a casa, el plan de hoy ha fallado por completo y ninguno de nosotros sabe si Aegan sea capaz de venir mañana.
-Voy al baño y después nos vamos, dame un momento.
-No te preocupes, ve.
-¿Me esperas afuera?
-Bien, quiero caminar un poco de todas maneras -respondo con sinceridad.
Alejarme de Leon me sirve un poco para pensar, ese hombre ha tenido los huevos para hacer que sus empleados se carcoman la cabeza un dia entero y no aparecer. Supongo que al menos podría haber avisado, no le costaba tanto. Camino por el estacionamiento y veo a un chico ebrio con una botella en la mano, un auto se esta acercando a el pero no se quita, mi cuerpo no reacciona, parpadeó con lentitud hasta que reacciono y salgo corriendo en su dirección.
No se si voy a llegar a tiempo, pero no quiero sentirme culpable por su muerte.
Aegan Lombardi.
Estoy vivo.
Me sorprende seguir con vida después de creer que un auto me arrollaría, mi cuerpo no reaccionaba, no me moví, no tuve la voluntad para hacer algo más que quedarme de pie y observar. No entiendo porque no pude hacerlo o si fue porque tenía mucho alcohol en mi sistema, quizás eso fue algo que influyo mucho en mi decisión. Quedarme quieto mientras el auto venia directamente hacia mí es lo peor que pude haber hecho pero sigo aquí, en el mundo de los vivos.
Miro a mi alrededor y una hermosa chica rubia me mira aterrorizada, tiene la respiración agitada y las pupilas dilatadas, estoy por decir una tontería, pero me contengo, no creo que sea momento de hacer chistes.
-¿Estas bien? -me pregunta ella, parece un ángel, un jodido ángel caído del cielo.
-¿Eres mi ángel de la guarda?
Ella frunce el ceño.
-Creo que puedo llegar a ser todo menos un ángel.
-Me gustan las personas con caras angelicales y personalidad de diablo.
-Debería llevarte al hospital, no estas bien y casi te arrolla un auto. Espera aquí, un compañero de trabajo nos puede llevar en su coche.
¿Compañero de trabajo? ¿Coche?
Por poco olvido donde estoy, no puedo creer que la mujer que me ha salvado trabaje para mí, debo tener muy buena suerte o muy mala suerte en su defecto. Estoy tirado en el suelo viendo las estrellas y el rostro confundido de la rubia, me levanto rápido antes de que lleguen más personas de la compañía y se den cuenta de lo ocurrido.
Decir eso es como un balde de agua fría porque Leon, uno de mis empleados con más experiencia en la empresa aparece. Hago que la chica a mi lado me siga y nos escondemos detrás de un auto. Ella se suelta de mi agarre con rapidez y e intenta golpearme, pero sujeto su brazo.
-No te atrevas a golpearme -demando.
-¿Por qué te has escondido? Es un compañero de trabajo no dirá nada si escondes algo.
-No lo entiendes.
-Explícalo antes de que me vaya y te deje aquí solo sin remordimientos -espeta.
-¿Trabajas en esa compañía?
Asiente aún más confundida que antes.
-Soy el jefe, Aegan Lombardi.
Ya no parece confundida, sino más bien sorprendida. Su rostro se ha relajado y sus hombros tensos se han relajado también, se ha calmado por completo, pero me repasa con la mirada de arriba abajo.
-Ginny Becker, no esperaba conocerlo de esta manera Sr. Lombardi.
-No finjas ser cortes conmigo después de gritarme sin piedad.
-No estoy fingiendo le estoy mostrando algo de respeto ¿acaso no puede agradecer eso?
-Me duele la cabeza y quiero irme a mi jodida casa.
-Podríamos irnos, si saliéramos de aquí y habláramos con Leon.
-No vamos a hablar con él.
-¿Por qué? ¿No se llevan bien?
-Nos llevamos de maravilla, Ginny.
-¿Y cuál es el problema?
Joder quiero que se calle.
Hace demasiadas preguntas las cuales no quiero responder en este momento, me agobia, me obstina y me dan ganas de mandarla a la mierda, pero me ha salvado y gracias a eso estoy soportando sus preguntas.
-Nadie puede saber que estuve aquí, prefiero que se quede entre nosotros dos y mañana hacer mi entrada triunfal.
-Le escribiré para decirle que me he ido.
Asiento de acuerdo con ella, me sentiré mas tranquilo si Leon no la anda buscando por todas partes como un puto perro faldero. No me había fijado en lo estresante e intenso que puede llegar a ser con una chica que le interesa.
-¿A dónde vamos ahora? Necesitas ir al hospital.
-Le escribí a mi doctor para que me esperara en casa y he solicitado un taxi.
-¿Tienes como pagarlo?
-Esperaba que tu tuvieras como pagarlo -me sincero y ella niega con la cabeza mostrándome su billetera.
-Muy bien ¿Sabes manejar?
Tenemos dos opciones, nos vamos en el taxi y no le pagamos o le presto mi auto para que ella maneje. La segunda opción es la que menos me gusta, detesto que personas desconocidas toquen mi carro, pero no tengo otra opción y quiero llegar a casa.
-Puedo intentarlo.
-No es que lo intentes es que manejes bien.
-Puedo intentarlo, pero no te aseguro nada y posiblemente maneje lento para no chocar.
-Perfecto, esperemos a que tu amigo se vaya.
Ginny suspira, nos quedamos un rato detrás del auto y cierro los ojos para no verla, es una chica preciosa, sus ojos, su cuerpo, cualquier hombre con dos dedos de frente estaría con ella, no dudo de lo buena que debe ser cogiendo.
Esperamos unos diez minutos a que Leon se despida de algunos amigos y cuando se va nos levantamos y nos subimos al auto de inmediato. Es un alivio estar aquí, con el aire y sentado en un sitio donde se que no voy a morir. Aun tengo la imagen del auto viniendo en mi dirección plasmada en mi mente.
-Espero que no hagas que me muera, valgo mucho más que este auto.
-El auto vale más que tú.
-¿Estas segura de eso?
-Por completo -dice y se pone en marcha, encuentro una botella en la guantera del auto y comienzo a beber nuevamente, debería dejar de hacerlo pero me ayuda a olvidarme de mis problemas. Después de todo, mañana seguiré siendo el mismo dueño y futuro alcalde que todos quieren ver.
-No quiero espantarte, pero no puedes dormirte, necesito que me des la dirección de tu casa y deberías dejar de beber.
-Las mujeres que van a mi casa siempre cogen conmigo, eres la primera que va y no tendrá ese tipo de interacción conmigo.
-Eres un verdadero imbécil.
-Me lo dicen a menudo.
-¿Por qué no llegaste temprano hoy?
-Tuve algunos problemas y preferí hundirme en el alcohol, a veces hago eso.
-Todos estaban esperando por ti.
-La mayoría me conoce, deben pensar que estaba en una junta de trabajo así que no creo que se hayan molestado.
-Yo sé la verdad.
-Y ahora compartimos secreto -contesto y le sonrío, ella hace lo mismo.
Al llegar a mi casa siento que todo el peso cae sobre mis hombros, estoy cansado, muerto de hambre y con ganas de coger. Mi doctor no ha llegado, solo me mando algunos mensajes diciendo que vendría mañana a primera hora pero prefiero que no lo haga, estoy bien solo ha sido un pequeño susto.
Hice que Ginny viniera a casa porque averiguar que tanta oportunidad tengo de coger con ella esta noche, es atractiva y considero que pasar la noche juntos nos ayudaría a bajarle al estrés. Le ofrezco una taza de café, agua e incluso jugo pero se niega.
-Debo irme, me están esperando en casa.
-¿Eres casada?
Ella se ríe y niega con la cabeza.
-Para nada, pero debo regresar.
-Puedes quedarte, mañana te llevare a primera hora para que atiendas los asuntos que tienes.
-No me malentiendas Aegan pero no te conozco y lo menos que quiero es quedarme en la casa de un jodido extraño.
-Soy tu jefe, no un extraño.
-¿Te conozco desde hace cuánto?
-Desde hoy y desde hoy vas a verme todos los días.
-No suena como una idea que me llame la atención.
-¿No te he caído bien?
-Me agradas -afirma.
-Pero sigues comportándote como una perra conmigo así que no creo que te agrede lo suficiente.
-Soy una perra con todos no esperes un trato diferente.
-Eso puede cambiar.
-Me sorprende lo egocéntrico que puedes llegar a ser.
Me rio.
-Es normal en mí, mi madre a veces se queja de ello o de lo terco que soy en cuestión a ciertos temas. Espero no tener que viajar tanto para pasar mas tiempo fastidiando tu miserable vida.
-Espero que te surjan viajes inesperados con frecuencia -suelta de mala gana y me acerco a ella, estamos cerca, nuestra respiración agitada y la forma en la que mira mis labios me da entender que puedo besarla y es justo lo que hago.
Nunca he tenido sexo en mi cocina, pero si mi primera vez será con una mujer rubia de curvas prominentes entonces no me quejo.
-Debemos parar -dice entre jadeos.
-Está bien -susurro-. Mañana podemos fingir que esto nunca sucedió.
Ninguno de los dos responde y continuamos besándonos, a este punto creo que no vamos a parar. Mis instintos siempre son salvajes, muchas veces creo que estoy haciendo lo correcto, pero cuando me detengo a pensarlo bien me doy cuenta de que he arruinado la situación por completo.
No esperaba que las cosas se dieran de esta manera, en realidad no esperaba que se dieran de ninguna forma. Ella apareció de la nada en mi vida, no estaba buscando nada, solo estaba ebrio en una mala situación y ella estuvo ahí para ayudarme.
-¿Estas segura?
Le pregunto más por educación que por saber su respuesta, quiera o no estoy interesado en estar con ella. No espero a que responda.
Después de follar hasta amanecer nos quedamos dormidos en mi habitación, la ebriedad se me bajo a la segunda ronda. Tenía años que no dormía junto a alguien, se siente bien, pacifico.
La mañana siguiente cuando nos despertamos, nuestros ojos se encuentra y un suspiro sale de sus labios, esta despeinada y tiene los ojos hinchados. No se parece mucho a la mujer atractiva y empoderada con la que cogí ayer, pero sin duda es la misma persona. Las mujeres cambian mucho recién despiertas, pero aun así hay algo en ella que me sigue pareciendo atractivo.
-Buenos días, bella durmiente.
-Buenos días, monstruo sexy.
-¿Ahora soy un monstruo?
-No, solo me apetecía bromear contigo.
-Estaba por preguntarte si era un monstruo porque follaba tan duro como en tus mejores pesadillas.
-Tener sexo no está en mis pesadillas.
-¿Mejores sueños?
-Quizás.
Me rio.
Cojo el teléfono para ver la hora y me sobresalto, es tarde. Hoy no debería faltar a la empresa y tampoco debería estar hablando con una de mis nuevas empleadas. Le había prometido a mi familia que este año no iba a involucrarme con nadie de mi personal, pero ya lo he hecho y no sé cómo solucionarlo porque si tengo la oportunidad de volver a tener sexo con Ginny no la voy a desaprovechar.
Ambos arreglamos todo para irnos y la dejo en su casa, cuando llega la hora de despedirnos no se como actuar o que decirle, puede que parezca un cabron si actúo de manera odiosa e indiferente, no quiero hacerla sentir mal.