Y ahí estaba, como todas las mañanas, tirada en mi cama sin querer levantarme para ir a trabajar.
Soy Kayla Becket, tengo 23 años y vivo en España, trabajo para una empresa llamada "The Golden Star Jewelry" y bueno... como decía, ahí estaba, pensando en la inmortalidad del cangrejo hasta que alguien llamó a la puerta y me devolvió a la realidad.
Ya voy!! -grité mientras bajaba las escaleras.
Seguían tocando como si quisieran tirarla- Ya voy!! Ya voy!
Llegué y abrí, era mi mejor amiga, Renata Collin, la conozco desde el jardín de infantes. Una chica alta, cuerpo de modelo, piel blanca, cabello castaño claro y ojos color avellana.
Renata! Dios! Se supone que también tienes una llave... -me hice la molesta-
-comenzó a reír, se dio cuenta de mi farsa- lo siento cariño... pero ayer cuando me fui a la fiesta olvidé las llaves sobre la mesa, como soy tan buena amiga no quise interrumpir tu grato sueño a las 3 a.m, así que me quedé en un hotel...
Hacía ademanes y caras mientras me explicaba e hizo un puchero al decir lo último. Vivimos juntas desde que nos graduamos de la Universidad.
Ya eres todo una mujer, pero aún sigues siendo la misma olvidadisa... -sonreí mientras le apretaba las mejillas y ella me sacaba la lengua- Aún no desayunas, cierto? -pregunté mientras caminaba a la cocina-
Aún no -rió- me conoces bien... no se para que me preguntas si sabes que no cocino -dijo recargándose en la barra que está en la cocina-
Bueno... creí que habías pasado a algún lugar -dije mientras preparaba los HotCakes y ella ponía los granos de café en la cafetera-
No, mi Kayla... yo no como fuera de casa si no es alguna de mis citas mucho menos si no estás conmigo -se cruzó de brazos e hizo un puchero-
Lo sé, lo sé. Sólo me gusta molestar -la miré y sonríe-
-Se incorporó rápidamente y abrió los ojos como platos- Kayla! Kayla Becket! Recuerdas? Hoy conoceremos al CEO! Dijeron que llegará hoy, así que debemos llegar mucho antes!
Es verdad, lo había olvidado -puse los HotCakes en cada plato, le entregué el suyo y me senté a su lado- escuché que es un hombre mayor, pero otros dicen lo contrario -comencé a comer-
Lo más seguro es que si! Piensa, la empresa tiene poco que se creo, 5 años, y es una empresa muy, muuuy reconocida, es imposible que un jovencito haga eso posible. -me pasó una taza de café- Estoy con los que dicen que es un hombre mayor, tiene más experiencia en el campo laboral, por eso logró tanto en tan poco tiempo -decía todo con emoción y movía su tenedor de un lado a otro-
Bueno... tienes razón -reí y seguí comiendo-
Terminamos de desayunar y fuimos a nuestras habitaciones para alistarnos, como ambas trabajamos en la misma empresa siempre vamos juntas.
○°○°○ minutos después ○°○°○
Renata!!! Ya debemos irnos!! -grité mientras esperaba en la sala-
-bajó corriendo y salió del departamento- Ya estoy lista!! Vamos!!!
Llegamos al estacionamiento y subimos al auto, revisamos que no nos olvidaramos de nada y comencé a manejar.
Cariño! Llegaremos tarde! Me quede en la ducha más tiempo del que era! -se tronaba los dedos y miraba la hora en su reloj de mano cada 2 minutos-
Venga, tranquila... siempre vamos a esta hora y llegamos bien. -reí-
Se le veía muy nerviosa, todos los días era lo mismo. Ya era costumbre verla así jajaja.
Llegamos y Renata se bajó en la entrada del edificio mientras corría al interior de éste y me gritaba "te veo en un momento". Fui al estacionamiento que nos proporciona la empresa, estacione el auto y me fui. Iba caminando con toda la tranquilidad del mundo, pues tenía la idea de que era temprano, la cual era errónea...
No puede ser! ¡¿tanto me tarde en el estacionamiento?!
Comencé a correr, llegaría como con 20 minutos tarde, pero como no? El retoque del maquillaje que quito mucho tiempo.
Iba corriendo como loca y pensando en el regaño que recibiría que no me percaté de qué me estrellaría con alguien. Cuando reaccione mire que todo el papeleo que llevaba estaba regado por el suelo. Gracias a Dios no había nadie caminando por ahí, sólo yo iba tarde. Bueno... y esa otra persona también.
Lo siento mucho... no me di cuenta... -lo mire y avergonzada me agaché-
El chico con el que choqué era apuesto, de unos 25 años, piel clara, cabello azabache y a pesar de ir con traje se podía apreciar su cuerpo trabajado, sus ojos... nunca había visto unos ojos así, azules como el mar pero con destellos verdes, eran hermosos... y esos mismos ojos me veían con ira y como si me quisieran tragar viva.
Y tú quien carajos eres?! -molesto-
Oops... creo que no es solo un empleado... debe ser alguien que viene a ver al gerente? -pense-
Lo lamento mucho... -agachada- soy Kayla Becket, jefa del departamento de diseño... -levanté la mirada con un poco de temor, y ahí estaban otra vez, esa hermosa pero aterradora mirada-
-recogio los papeles rápido y me los entregó-
Bien -dijo eso y se fue-
Caminé lo más rápido que pude hasta que llegue al elevador y subí al departamento de diseño. Entré rápido a mi oficina y cerré la puerta, revisé algunos modelos que ya tenía listos y me dispuse a terminar el resto cuando alguien llamo a la puerta.
Adelante..! -dije-
Cerré la carpeta y esperé a que entrarán. Era Carlos O'connor, el chico que se ha hecho cargo de la empresa poco después de que se creó. Es el gerente administrativo. Piel canela, cabello café obscuro, ojos grises, alto y delgado.
Recién llegaste? -preguntó mientras se sentaba en el sofá-
Si señor, no volverá a suceder...
Tranquila, no vengo a regañarte, hoy no. -comenzo a reír- y nada de señor, tenemos la misma edad. -dijo mientras jugaba con unas llaves-
De acuerdo "señor"... y eres mayor por 3 años -reí-
Bueno... 3 años no son nada. Oh, a lo que venía, más tarde puedes ir a mi oficina? El presidente ya se presentó con todos los de este departamento, menos con alguien porque llegó tarde -me miro burlón-
Vale, en que tiempo puedo ir? -sonreí-
En 30 minutos esta bien, no lo olvides -se levantó y salió-
Me salvé del regaño -reí y continúe con mi trabajo-
Pasaron los 30 minutos, así que me levanté y salí cerrando la puerta con llave. Subí al elevador y después de unos segundos las puertas se abrieron. Salí y me dirigí a la oficina de Carlos, llegué y toque la puerta.
Adelante -gritó-
Entre y vi de espaldas a alguien sentado en el sofá, Carlos estaba en el sofá de enfrente.
Me pediste que viniera y aquí estoy -sonreí-
Cerré la puerta y camine hacia las personas mientras estas se ponían de pié.
Por supuesto, gracias por venir. -sonrió y miró a la otra persona- Leo! .... perdón... presidente... -intento no reír por su error- ella es Kayla Becket, jefa del departamento de diseño. Kayla, él es Leo Lebedev, presidente de nuestra empresa.
Mucho gusto señorita, ya nos habíamos conocido antes. -extendió su mano y me sonrió-
El gusto es mío, señor. Realmente lamento mucho el incidente de hace un rato -estreche su mano-
No lo podía creer! Era él!! Pero su personalidad era distinta, no era el tipo prepotente con el que choqué, éste era amable
Qué? Ustedes ya se habían conocido? -Carlos estaba confundido-
Efectivamente, ambos veníamos distraídos y checamos pero yo hice caer el papeleo que ella traía -sonrió y me miró-
Supongo que así fue... -dije nerviosa intentando no tartamudear y con una sonrisa-
Definitivamente era otra persona, no podían ser la misma...
°○°○°○ momentos antes ○°○°○
Llegué y entré a la oficina de Carlos.
Leo... estas sonrojado. Acaso te sientes mal? -comenzó a reír-
No, para nada... estoy bien. -hablé tranquilo-
Y ese sonrojo? -picaro-
Deja de decir estupideces, no tengo nada! -nervioso-
Seguro que no? Qué? Acaso a nuestro CEO ya lo cautivaron?... -me dio un golpe en el brazo-
No digas tonteras! Sabes que tipo de hombre soy -hablé con orgullo-
Si claro, todo un jugador! El de corazón sin sentimientos. Sin sentimientos mi pie -rió nuevamente- es solo que nunca te sonrojas, es gracioso.
Bueno, eso es porque el clima esta pésimo!
Dentro del edificio? -levantó una ceja-
Si, Carlos! Si... - evite su mirada-
Choqué con esa chica, estaba a punto de echarla de la empresa pero cuando la vi no pude hacerlo, que demonios me pasó?! Momentos antes eche a alguien! Venga, que coños me pasa?! Carlos es como un hermano para mi, me conoce bien y se dará cuenta si lo miro a la cara.
°○°○°○ de vuelta al presente ○°○°○
Pero Dios, su sola mirada me ponía nerviosa, pero no entendía el porque. Nos quedamos charlando unos minutos sobre el trabajo y después me despedí y me retiré a mi oficina. Entré y continúe mi trabajo, llegó la hora de salida y esperé a Renata en el estacionamiento, minutos después llegó y nos fuimos a casa.
En el camino comenzamos a hablar.
Kay, conociste al presidente?!
Si, aunque llegué un poco tarde, pero lo hice -dije mirando al frente-
Cariño! No te despidió?! Dime que no!! Es un hombre sin corazón! Desalmado!! Hoy mientras se presentaba despidió a un chico por llegar un par de minutos tarde! Dijo que no era la primera vez que el chico llegaba tarde y que no quería gente así en su empresa -se abrazó a ella misma y cerró los ojos, como asustada- No es de extrañarse, es un Lebedev, una de las familias más poderosas del continente, nadie les hace frente!
Hizo eso!? - pregunté sorprendida- Bueno... no me despidió, Carlos me pidió que fuera a su oficina y ahí nos presento, pero no me despidió...
No lo creo!! -puso sus manos en sus mejillas poniendo cara de asombro-
Realmente estaba sorprendida porque despidió a un chico, pero más sorprendía se veía Ren, le conté todo, desde que me di cuenta que una tarde hasta que fui a la oficina de Carlos y regresé a la mía. Renata estaba aún más sorprendida.
WOW!!! NO LO CREO!!!! Dios!!!! Le gustaste al presidente?!?!
-reír a carcajadas por las tonterías que dijo- No digas tonterías! Como dices eso?! Sólo fue suerte! Quizás porque soy la jefa del departamento de diseño fue que no me despidió....
Cariño, no dudes de ti!! -me dio un leve golpe en el brazo- mirate! Eres hermosa! Piel blanca, tu cabello es castaño muuuuy claro, nariz pequeña y respingada, tus pestañas son enormes!! Tus labios parecen pequeñas cerezas carnidas, tus ojos son color miel, y tu cuerpo es perfecto, como si fueras una muñequita de porcelana...
Cerezas carnudas? -reí nuevamente- acaso se ven comestibles?
Pues claro!!! Tú nunca necesitase maquillaje de ningún tipo! Tu rostro parece tallado por los mismos angeles! -tomo mi rostro y lo volteó hacia ella haciendo como si quisiera darme un beso-
Mmmh!! Bruta!!! Tengo que mirar al frente!! Vamos a chocar!! -intenté mirar por el rabillo del ojo y el semáforo se puso en rojo, entonces me detuve y le di un golpe en la cabeza-
Ay! Por qué fue eso?! -se sobó-
Bruta! Salvaje!! Podíamos chocar o arrollar a alguien! - me acomode en mi asiento-
Ay! Pues moriamos juntas! -puso sus manos en sus mejillas, cerró los ojos y sonrió - que romántico...
Estas loca, yo no quiero morir! -cambió el semáforo y seguí manejando-
Por fin llegamos a casa, estaba cansada tanto física como mentalmente. Nos tumbamos en el sofá unos minutos y después fui a preparar algo para cenar mientras Ren buscaba una buena película, ya era costumbre cenar viendo televisión, como siempre, los gritos y las risas nunca faltaron. Terminamos de cenar, la película terminó y pusimos los trastes en el fregadero, nos dimos las buenas noches y fuimos a nuestras habitaciones cada quien.
Dios! Que cansancio... nada mejor que una buena ducha caliente! - dije estirandome -
Entré al baño para primero cepillar mis dientes y posteriormente deshacerme de la incómoda ropa y después entrar a la bañera, comencé a sentir como el agua caía sobre mi cuerpo y cerré mis ojos...
Pasó un buen rato y salí en bata, seque mi cabello, me puse una pijama y me tire a la cama.
No podía dormír, estaba pesando estaba pensando en el chico con el que choqué, él cuál resultó ser el presidente.
Pero que piensas?! Hay muchas chicas detrás de él, incluso modelos seguramente... sólo olvidalo, será menos incómodo cuando lo veas en la empresa, ya es bastante vergonzoso el haber chocado con él... -me dije a mi misma-
Me quedé pensando por un buen rato más, estaba pensando en que pasaría mañana... fue amable sólo porque estaba Carlos? Si me encuentra sola, será como la primera vez?
Muchas preguntas así me invadían...
Estaba profundamente dormida hasta que escuche sonar el despertador, me estiré y lo golpee para apagarlo. Me levanté y fui directo al baño, cepille mis dientes y después me deshice de mi ropa para entrar a la ducha. Pasaron unos 20 minutos y salí, fui al closet y me puse una polera negra, un pantalón de vestir color café y con cuadros de diferentes tonos y tamaños, unos tenis blancos de suela gruesa y una chaqueta negra, dejé mi cabello suelto y bajé a preparar algo, terminé del desayuno y alguien llamó a la puerta.
Voy! -grité mientras me quitaba el mandil (obvio para no ensuciar mi ropa) y lo ponía sobre la silla-
Volvieron a tocar, pero ahora más fuerte. No tenía idea de quien sería a esta hora.
Si? Quien es? -dije mientras abría la puerta-
Entró una mujer mayor y sin decir nada se sentó en el sofá.
Que haces aquí... m-mamá? -
Muchos sentimientos me invadieron, no pensaba verla aquí, hacía años no la veía y sólo enviaba un mensaje o llamaba cuando necesitaba más dinero.
Mamá? A quién llamas mamá?! -me miró con desprecio-
Lo siento, Marta...
Cerré la puerta y fui a donde estaba sentada. Me quedé parada esperando a que dijera algo, pero nada...
○°○°○ 8 años atrás ○°○°○
Hola mamá! Ya llegué!
Dejé mi mochila en el sofá y fui a abrazarla. Mi padre estaba en el extranjero por cuestiones de negocios.
Que bien... ve a cambiarte y vienes. Ya vamos a comer. -me revolvió el cabello dándome una sonrisa-
Le devolví la sonrisa y me giré para irme, entonces vi una pequeña bolita negra, pachoncita y brillosa. Era mi pequeño perrito Blackie. Lo abracé como si no lo hubiera visto en años y fui con él a mi habitación. Me cambié rápido y bajé con él siguiendome cuando de repente...
Mira a quien tenemos aquí! Hola Blackie! -cargó a mi perrito-
David... déjalo, ya no le hagas nada -dije lo más tranquila que pude estirando mis manos para que me lo diera -
Vamos!! Sólo lo estoy saludando! No es así? -miro a Blackie, como si fuese a responder- Ahora que lo pienso, los perros vuelan?
David, deja de decir cosas... damelo...
Vamos a ver... -caminó hacia la ventana que estaba cerca de las escaleras y sacó su brazo que estaba sosteniendo a la pequeña bola negra- a ver Blackie! Si logras caer en 4 patas jamás te molesto de nuevo, trato?
En ese momento mis piernas se helaron, vi que la soltó y mi cuerpo reaccionó por si sólo, no me di cuenta como, de un momento a otro estaba en la ventana con medio cuerpo hacia afuera, una mano sosteniendose del marco y la otra... la otra sosteniendo una patita de mi Blackie.
Comencé a llorar... tenía muchos sentimientos encontrados, pero entre todos, predominaba el enojo.
Lo lleve adentro nuevamente y por primera vez, sin pensarlo, golpee a mi hermano en la cara haciendo que de su nariz brotara un líquido rojo oscuro. Enseguida corrí a mi habitación y cerré la puerta con llave.
Pasaron unos minutos y alguien intentó abrir con brusquedad
Kayla! Abre la maldita puerta! -gritó mi madre-
Me levanté con Blackie en brazos y abrí lentamente, sentí un dolor punzante en mi mejilla. Mi madre me había golpeado.
Maldita mocosa! Prefieres a un estúpido animal antes que a tu hermano?!. Intenté tratarte bien! Como una hija! Pero no te permitiré esto! -volvió a golpear mi mejilla-
No entendía sus palabras... el porqué había dicho eso. Sentí como mis lágrimas corrían por mis mejillas una tras otra.
P-pero... él intento... -sentí otro fuerte golpe en mi rostro-
Cállate! No me interesa!! Nunca te quise pero tenía que hacerme cargo de ti! Y así me pagas?! Maltratando a mi hijo?!
No podía asimilar lo que decía... miles de preguntas daban vueltas en mi cabeza y sentía el pecho apretado.
Te odio por el simple hecho de que hayas nacido... no eres nada! Sólo un estúpido error que quiero olvidar... -me miró con odio y cerró la puerta de golpe-
Sentía como mi corazón se partía en miles de pedazos, cada vez era más complicado para mi respirar y mis lágrimas salían como si de un huracán se tratara.
Desde ese momento mi vida cambió por completo, la madre que creía me amaba en realidad me odiaba y mi padre se divorció de ella rompiendo toda clase de comunicación. Cuando cumplí la mayoría de edad me independize, fue un poco complicado pero logré sobrellevarlo. Mi padre que en realidad no lo era me siguió apoyando con mis estudios y me visitaba de vez en cuando, cada que tenía tiempo.
Yo trabajaba a tiempo parcial porque no quería depender completamente de alguien, aunque a él le molestara.
Desde que me fui de casa Marta nunca me visitó, sólo me pedía dinero por mensaje o llamada, pero sólo eso.
Por supuesto, Renata siempre me apoyó y después de la Universidad se fue a vivir conmigo. Mi padre, como regalo de graduación me dio el departamento donde vivimos ahora y de vez en cuando aún me visita.
°○°○°○ de vuelta al presente °○°○°○
Que haces ahí parada? Ni siquiera un vaso de agua me vas a ofrecer? -seria-
Cuando habló me sacó de mis pensamientos
Claro... -me giré para ir a la cocina- el té negro es su favorito -pense-
Deja! Deja ya! Tan... distraída como siempre! Nada que ver con tu hermano -se cruzó de brazos y comenzó a mirar todo dentro de la casa-
Como supiste donde vivo? -pregunté mirandola-
No es de tu incumbencia -aun mirando alrededor-
Bueno, a q-que se debe... tu visita?
A que vine? - comenzó a reír- no es obvio? -me miro- se me terminó el dinero! Hace un mes no me depositas nada y tuve que vender el celular que compraste! Con lo poco que quedaba vine! -molesta-
Pudiste llamarme en lugar de venderlo...
Necesitaba el dinero rápido! Mocosa desalmada... -me miro de arriba a abajo y se volteó-
Me dolía bastante que mi madre sólo tuviera comunicación conmigo por esto... porque sólo soy alguien de quien consigue dinero.
Que hay de David?
Tu hermano me ayuda con lo que puede, él ya tiene familia y no puedo ser una carga más! Pero tú?... quien te viera... disfrutas de la vida como si nada! -me miro por el rabillo del ojo-
Marta... en este momento tengo prisa, te depositare el dinero más tarde.
Puedes hacerlo con tu celular!
Lo haré más tarde... por favor.
Como sea! Me voy a quedar aquí hasta que tenga el dinero!
Lo siento mucho, pero eso no será posible señora, ya que Kayla no vive sola -dijo Renata bajando las escaleras-
Tú no te metas! Mocosa metiche!! -se giró hacia mi- Y tú! Dame las llaves!
No me molestó para nada la respuesta de Ren, estaba de acuerdo con que no se quedara, seguramente vendería algunas cosas
Lo siento... pero ya nos tenemos que ir... -abrí la puerta- Marta... por favor... te dejaré en un hotel.
Salimos y fuimos al estacionamiento, minutos después llegó Renata. Nosotras íbamos enfrente y Marta iba molesta en los asientos de atrás. Todo el camino fue silencioso hasta que llegamos a un hotel, pagué una habitación y la dejamos ahí, no tenía mucho dinero en efectivo pero le deje un poco por si necesitaba algo.
Volví al auto y subí.
Kay... estas bien? -me miró preocupada-
Claro que si... -le di una sonrisa fingida-
Sabes que estoy aquí para apoyarte -me dio un beso en la frente- por qué a pesar de como te trata le das lo que quiere? -me miro con tristeza-
Ren... sea como sea es mi madre, siento que le debo algo... a pesar de todo me cuidó y crió. Quisiera retribuirle un poco lo que ella me dio en mi niñez -le sonreí-
Eres una persona muy buena... ese es el problema mi niña. -tomó mis manos entre las suyas- no te importa si te lastiman, tú no haces lo mismo y nunca dudas en ayudar a quien te hiere.
No te preocupes... de verdad estoy bien. - reí leve-
Encendí el auto y comenzamos a avanzar, él camino era silencioso, pero esta vez no era incómodo, sino cálido. Llegamos a la empresa y lo mismo, Renata se bajó en la entrada del edificio y yo fui al estacionamiento.
Cuando estacione el auto me quedé un momento ahí. La tristeza me abrazó y sin darme cuentas pequeñas gotas cristalinas comenzaron a acariciar mis mejillas. Después de unos minutos las seque, retoque un poco el maquillaje y salí para irme.
Kayla! -gritaron detrás de mi-
Si? -me giré hacia la dirección de donde provenía la voz- Oh! Carlos! Que sucede?
Nada en realidad -sonrió mientas caminaba hacia mi- sólo quería saludar. Llegaste temprano.
Será porque alguien me da sermones que duran horas? - reí -
Valla! Quien será? - Me miro como si no supiera-
Comenzamos a caminar juntos y subimos al elevador. Llegué a mi piso y estaba a punto de salir.
Espera, tienes tiempo después del trabajo? - Me miró metiendo las manos en sus bolsillos-
Claro, por qué?
Prefecto! Te parece si vamos a cenar algo? -sonrió-
Me parece bien, entonces nos vemos después! - sonreí y fui a mi oficina-
Entré, me senté en mi escritorio y lo mismo... trabajo, trabajo y más trabajo.
Ya eran las 12:00 del dia y comencé a tener hambre, salí y fui a un restaurante de comida italiana que estaba cerca de la empresa, amaba las pastas que servían ahí, eran una delicia.
Iba caminando y vi a una pequeña niña parada en la orilla de la banqueta, se veía asustada. Me acerqué y note que estaba llorando.
Hola... te encuentras bien? -me agaché un poco para estar a su altura- como te llamas?
Sara... -dijo entre lágrimas-
Donde están tus papis? -mire alrededor-
Me solté del bolso de mami... y ya no la vi... -secaba sus lágrimas pero detrás de estas salían más-
No llores... quieres comer algo? Después buscaremos a tu mami. -sonreí y le extendí mi mano-
De acuerdo... -tomó mi mano-
Bien... que te gustaría comer? - la mire-
Me gusta el pastel de chocolate con fresas... -dijo tímida-
Muy bien... vamos.
Cambio de planes, ya no comería en el restaurante, iría a una cafetería.
Llegamos y pedí una rebanada de pastel tal como ella lo dijo con una taza de leche con chocolate, yo sólo pedí un americano.
Tomamos asiento y nuestro pedido llegó en poco tiempo.
En ese momento su semblante cambió, ya no se le veía triste, más bien una sonrisa apareció en su rostro.
**** en la oficina de Leo ****
Estaba sentado en la silla de mi escritorio hablando con un inversionista por llamada, acordamos la hora de nuestra reunión y colgué.
Que fastidio... -agotado-
Me recargue en el respaldo de la silla y deje el celular en el escritorio. Pero más tarde en dejarlo que en lo que sonó.
Que sucede?
...... ..... .. ......
Que demonios dices? -frunci el ceño-
... . . . ....... .... .. ..
Pero que clase de madre eres?! - estaba molesto- cuando te diste cuenta que no estaba contigo?!
.... ... .. ...
Media hora?! Eres tonta acaso?! No me la creo! Enserio! -colgue y salí de la oficina para buscar a Sara, una niña de 3 años-
Fui al estacionamiento por el auto y mande a algunos de mis hombres para que la buscaran también. Estaba preocupado. Encendí el auto y comencé a conducir.
**** en la cafetería ****
Terminé mi americano y ella también terminó. Limpie los restos de pastel que estaban alrededor de su boca y pagué.
Te gusto? -sonreí-
Si! Estuvo muy rico!! Gracias! - sonrió -
Es bueno saberlo, ahora vamos a buscar a tu mami -acaricie su cabello-
Ella asintió, la tomé de la mano y salimos. Tenía pensado en ir a la estación de policía... pero escuche que alguien gritó detrás de nosotras, ambas volteamos y no podía creer lo que veía.
Princesa, estas bien? - la examinó de pies a cabeza y la abrazó -
*Valla! No sabía que tendría una hija. Eso explica el parecido*
Si! Ella fue buena conmigo... - sonrió y me señaló- me compró comida deliciosa!
Kayla Becket, cierto? Muchas gracias, mi hermana me llamó preocupada diciendo que había perdido a la pequeña Sara -miro a la niña y la abrazo aún más- gracias al cielo no te pasó nada...
Tío! Ya no soy una bebé!! - se cruzó de brazos -
*Ah... equivocación... es su sobrina. Ups...*
Me disculpo si te dio problemas -sonaba tranquilo-
Para nada señor, no se preocupe...
Muy bien, entonces regresemos. Sara, tu madre pasará por ti a la oficina.
Se dirigió a su auto que estaba estacionado en la orilla de la calle y abrió la puerta del copiloto.
Sube, te llevaré como agradecimiento. -sonrió-
Ah... no es necesario se-
Para nada, sube. -insistió-
Subí y por fin llegamos al edificio, dejó el auto en el estacionamiento, bajamos y fuimos al elevador.
Trabajas aquí? -preguntó una Sara sorprendida-
Así es... - le di una sonrisa-
Waaaw!! -miro a Leo- tío... puedo esperar a mami con ella?
No Sara.... -dijo sin mirarla-
Pero... ella es buena... - se agachó-
Sara... -serio-
Tío... - se le veía triste -
Quería decirle al chico guapo que con gusto la cuidaría, pero era el presidente, no me atrevía a hacerlo. Sólo me limitaba a sonreirle a la pequeña
-me miro como si buscara una respuesta-Señorita Becket... podría quedarse contigo? Por supuesto te pagaré el doble.
No es necesario eso, señor. No tengo ningún problema con llevarla conmigo.
Sii!! -Sara comenzó a aplaudir y a sonreír-
Agradezco tu amabilidad. -dijo mirándome-
Me sonrió y entregó a Sara cuando. El elevador se detuvo y las puertas se abrieron, salí con la niña tomada de mi mano y....
Espera! - detuvo la puerta para que no se cerrara-
Salió un poco y se acercó a mi tan repentinamente, estaba demasiado cerca y mis pulsaciones se aceleraron...
Agradezco tu amabilidad -me sonrió y entregó a Sara cuando estaba a punto de salir y de pronto-
Espera!
Se acercó a mi tan repentinamente y mis pulsaciones se aceleraron. Me miro un par de segundos hasta que reaccionó.
Tenías una pelusa -dijo seco e hizo como si quitara algo de mi hombro- Sara, portate bien. -habló serio, entró nuevamente al elevador y al momento las puertas se cerraron-
Estaba un poco confundida pero decidí no tomarle importancia. Entré a mi oficina con la pequeña y la senté en el sofá dándole una libreta y colores
Y que edad tienes, Sara? - dije mientras me sentaba en mi lugar de trabajo-
-me miro sonriendo- hace poco cumplí 3! -dijo mostrándome 3 dedos de su mano derecha-
Valla, eso es genial! -sonreí-
A que si? - sonrió mostrando sus pequeños dientes de leche y cerrando los ojos-
Continuamos platicando mientras yo hacia mi trabajo. Es una niña interesante, me habló de lo que más le gusta, lo que le desagrada y en ocasiones me hacía reír con sus ocurrencias de niña pequeña.
°○°○°○ en la oficina del presidente ○°○°○°
Entré a mi oficina y me senté en mi escritorio
Acaso eres idiota? Que crees que haces? Dios... -saqué mi celular y llamé a mi hermana-
Sara está conmigo, puedes venir por ella a la empresa -neutro-
Gracias a Dios! Donde estaba? -dio un suspiro fuerte-
Te cuento cuando llegues -colgue-
Pasaron unos 10 minutos y entró mi hermana a la oficina, al no ver a Sara se preocupó
Leo! Y Sara?! - se acercó a mi-
No me veas así que en primera la irresponsable fuiste tú. - dije serio y miré hacia la pared de cristal detrás de mi-
Leo Lebedev! -molesta-
Presidente Lebedev, para ti! - le di una mirada de autoridad clavando mis ojos en los de ella -
Cállate... donde está Sara? -se sentó en el sofá -
En un momento viene, está con la encargada del departamento de diseño -me senté enfrente de ella-
Desde cuando confías en tus empleados? -me miro confundida-
En realidad ella la encontró antes que yo - dije tranquilo-
Ajaaa? - alzo una ceja-
La iba a traer conmigo pero quiso ir con ella - la mire -
Estoy realmente preocupada... mi hermano, un hombre cruel y prepotente al que todos temen y respetan, dejó ir a su preciada sobrina con una empleada que apenas y él conoce? Cuando ni siquiera en nuestra madre confías. ¿Que mosco te pico? ¿Estás bien? - verificó mi temperatura-
Agh! Déjame! - quite su mano- por supuesto que estoy bien! Además, está en buenas manos. Yo sé en quien confiar y en quien no
Eso lo sé, si no, no la hubieras dejado ir. Pero porqu-
Voy a llamar para que la traiga, dame un minuto. - la interrumpí-
Llamé a la oficina de diseño y le pedí a Kayla que trajera a Sara a mi oficina. No tardó mucho, en menos de 5 minutos ya estaba tocando la puerta
Adelante - hable-
Entró Sara corriendo y abrazo a su mamá
Kayla, ven un momento por favor. -me levanté y Rieta hizo lo mismo- Rieta, ella es Kayla Becket, jefa del departamento de diseño, ella es quien encontró a Sara. Kayla, ella es Rieta Lebedev, mi hermana y madre de Sara.
Es un gusto conocerla -sonrió Kayla-
El gusto es mío señorita, agradezco que haya cuidado a Sara, me disculpo si le ocasionó algún problema. -sonaba preocupada-
Para nada, es una pequeña muy tranquila, fue un gusto cuidar de ella. -le sonrió a Sara y Sara también-
Gracias nuevamente -estrecho la mano de Kayla y ella hizo lo mismo-
Bueno, si me disculpan, paso a retirarme - sonrió -
Por supuesto, puedes hacerlo. -dije tranquilo-
Salió de la oficina y Rieta mando a Sara a jugar al escritorio mientras nosotros volviamos a sentarnos
-me miro con una sonrisa - que fue lo que pasó? Acabas de presentar a una persona?
Es porque ella fue quien encontró a Sara... ya te lo dije, Rieta. - serio -
Ajá, si hubiese sido otra persona al momento que entró Sara le hubieras dicho que podía retirarse. - alzo una ceja -
Ah, si? -respondi sin prestarle atención-
Pero eso no es todo. Hablaste con amabilidad? - Me miró-
Estas loca, son sólo tus ideas - la mire con él ceño fruncido-
Es una chica muy linda... enserio -sonrio con ternura-
No he puesto atención. - dije sin interés-
Por favor, señor jugador! No te hagas! Ella te gusta, no es así? -rió-
Me quedé en silencio viendo la pared con el ceño fruncido
Venga, tío! Hasta que alguien atrapó a mi querido hermanito!! Pero... Leo... mamá quiere que te cases con la hija de la familia Kellerman - me miro con decepción-
Rieta, en primera, Kayla no me gusta. Es una buena empleada, es todo. En segunda, no pienso casarme con la hija de los Kellerman. - dije firme-
Si no lo haces nuestra madre llevará a tu empresa a la banca rota... -trataba de hacerme entender-
Yo sólo logré todo lo que tengo hasta ahora, nadie me ayudó. Así que esa mujer a la que tú llamas "madre" no tiene ningún derecho para disponer sobre mi empresa, mucho menos en mi vida. No voy a permitir que me arruine así como lo hizo contigo, hermana. - serio-
Gracias a ese matrimonio arreglado existe Sara, Leo... - parecía lastimada -
Si, y yo amo a mi sobrina, pero dime, aún vives con él padre de ella? No. Su pequeña "familia" arreglada se destruyó meses después de que ella nació. Yo no quiero esa vida, Rieta. -molesto-
Valla que si tienes el corazón de piedra... - sonrió y tomo mis manos - sabes? Tienes razón, Leo... y por eso tienes mi apoyo en la decisión que decidas tomar. -se levantó - Sara, despidete de tu tío!
-corrió a donde estaba y me dio un abrazo y un beso- nos vemos luego tío!!
Claro, princesa! Cuídate mucho, si? - le sonríe y le di un beso en la frente- Y tú! -mire a Rieta- más te vale que no vuelva a pasar esto! Es la primera y la última vez! - le di una mirada fulminante-
No pasará! Deja de mirarme así! El menor regañando a la mayor, valla mundo! Vamos Sara -tomo de la mano a la niña y salieron-
Menor mi pie... -reí- quien decía que no le tenía miedo a mi mirada -dije para mi mismo-
Fui a mi escritorio y me senté. Me quedé pensando en todo lo que hablamos.
Venga, deja de pensar y ponte a trabajar. - dije dejando de lado mis pensamientos y encendí la portátil-
°○°○°○ en la oficina de Kayla ○°○°○
Regresé a mi oficina, fui a mi escritorio, me senté y me quedé mirando el dibujo que Sara me regaló, era ella y yo. Para tener 3 años dibuja bien.
Toc! Toc! Toc!
Adelante! -guardé el dibujo y la puerta se abrió - Ren, que sucede? Esta todo bien? - sonreí al verla-
Claro! Toma, te traje un americano. - sonrió y me dio el café -
Gracias, necesitaba uno - sonreí y si un sorbo -
Lo sé, cariño! - sonrió - oh! Por cierto! Quien era la pequeña?
Te lo digo después -sonreí- que bueno que viniste, toma... - le entregué las llaves del auto -
No irás conmigo?! A donde te escapas? - Me miró con tristeza -
Carlos me invitó a cenar. Quería rechazarlo pero no se me ocurrió nada... - dije con pesar -
No sé... yo sigo pensando que le gustas, además, sólo es mayor que tú por 4 años. - me miro sonriendo -
3... son 3 años - la corregí -
Bueno... y es simpático, deberías conocerlo. -sonrió-
No, Ren... solo es un buen amigo para mi, no puedo verlo como algo más.
Sé la razón... pero deberías darte la oportunidad de conocer a alguien más. - dijo tranquila-
Lo voy a pensar... - sonreí - toma, las llaves.
De acuerdo -tomó las llaves y las guardo en la bolsa de sus jeans - te veo en la casa, Kay! - salió de la oficina cerrando la puerta, pero volvió a abrir y se asomó - pásala bien!
- reí por lo que hizo - vale! Tú ve con cuidado.
Sólo me sonrió y volvió a cerrar la puerta. Mire la ciudad a través del vidrio que había por pared, era hermosa.
Terminé mi trabajo, eran ya las 5:47, sólo quedaban 13 minutos y terminaba el horario de trabajo.
Saqué mi celula y deposite 10,000 dólares a la tarjeta de Marta.
Me dejarás en banca rota, mamá... -pensé-
Después de eso le mande un mensaje a Carlos
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+ Hola, Carlos! Te parece si te veo afuera del edificio?
- Hola! Por supuesto. Iré por el auto al estacionamiento y te veo en unos minutos
+ Perfecto!
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Recogí mis cosas y salí de la oficina, subí al elevador y este bajó. Pasaron unos segundos y las puertas se abrieron permitiendome salir. Me dirigí a la salida y ahí estaba Carlos, recargado en el auto, esperando. Como todo un caballero abrió la puerta y me sonrió
Gracias... - sonreí y subí -
Al momento en que subí, cerró la puerta y después subió él, el auto comenzó a avanzar.
Llegamos al restaurante, bajamos del auto y entramos. En todo momento se portó como todo un caballero, pero yo estaba nerviosa. Desde que nos conocemos era la primera vez que me invitaba a un lugar así.
Una señorita nos guió hasta un salón privado donde había hecho la reservación, entramos y tomamos asiento.
Bien, pide lo que gustes. - me sonrió y miro la carta del menú -
Claro, gracias... - sonreí e hice lo mismo -
Llegó el mesero y tomo nuestra orden, dejando algunas bebidas mientras esperábamos.
Y que tal tu nuevo puesto en la empresa? - sonrió -
Es más responsabilidad, pero me va muy bien, realmente me gusta - sonreí dando un sorbo a mi bebida -
Es bueno saberlo, sabía que te acoplarias rápido - parecía satisfecho -
Ya me conoces - sonreí -
Nos quedamos charlando unos minutos más, hasta ahora todo va bien, sólo hablamos de la empresa. Poco después llegó la comida.
Muy bien, buen provecho, Kay! - sonrió y comenzó a comer -
Igualmente, Carlos!
Terminamos de cenar y seguimos platicando un rato más. Todo era risas y más risas. Carlos me agradaba, pero sólo como un buen amigo. Lo veía como mi hermano mayor.
Kay, para ser sincero... te traje aquí porque tengo algo que decirte - se quedó pensando por unos segundos como si buscara las palabras adecuadas -
En ese momento el corazón se me detuvo, quería salir corriendo y al día siguiente inventar alguna buena y convincente excusa, pero no tenía el valor para hacerlo.
Renata! Maldita lengua de brujo!! -maldije en mis adentros-
Traté de mantener un semblante relajado esperado a que hablara.
La verdad es que... - fue interrumpido-
Gracias a Dios mi celular sonó por una llamada entrante.
Adelante, responde - sonrió -
Tomé rápido mi celular y respondí, era Renata, debía ser algo importante ya que ella no suele ser imprudente.
Que sucede, Ren? - pregunté preocupada -
... . .. ... ..
¡¿QUE?! - no podía creerlo -