El morboso sonido del choque de dos cuerpos sudorosos llenaba las paredes de aquella oficina, Alexandro sujeta el culo de la joven que se encontraba delante de él, aprieta la redondes de aquellas nalgas hasta que sus dedos se marcan para luego oírla gemir de placer.
-Vamos nena, gime más fuerte para mí, quiero que grites mi maldito nombre mientras penetro tu vagina.
-¡Ah! ¡Ah! Si, más, más, por favor señor Alexandro.
-Eso me gusta...
El rubio separa un poco más los muslos de esa chica y empieza a penetrar su vagina con más fuerza, el escritorio se movía de un lado hacia el otro provocando que las patas chirriaran. Sin embargo, eso no lo detuvo y continúo embistiéndola.
Baja la mirada para ver como su pene entra y sale de la vagina de aquella rubia, sonríe al mismo tiempo que la sujeta por su larga cabellera amarrilla para inclinar su cabeza hacia atrás.
-¡Ahh! -la rubia gime de placer al mismo tiempo que mantiene los ojos cerrados.
-¿Eres mi perra?
-¡Ah! Si, si...
El sujeto posiciona una mano en la cintura de ella al mismo tiempo que la tiene agarrada por el cabello, baja la mirada cuando siente que estaba por eyacular, de pronto la rubia comenzó a gemir con insistencia.
Él acelera las penetraciones justo cuando ella comienza a gritar como una desquiciada, Alexandro le suelta el cabello justo cuando siente la sensación de llegar. Retira su pene de la vagina de ella y termina por derramar su semen sobre las nalgas de ella.
Entre abre sus nalgas para que los fluidos blanquecinos de su esperma se deslicen hasta su culo, observa como el líquido se corre mientras que él termina masturbando su pene para sacar las ultimas gotas.
-Joder -jadea soltando el aliento -. Que buena cogida, nena.
-¡Aahh! Usted es increíble -musita acostada sobre el escritorio.
-Si, todo muy bien, pero ya debes irte. Tengo trabajo en el que ocuparme-añade al mismo tiempo que sube sus pantalones mientras que observa el trasero de esa chica.
La ve tomar su ropa para vestirse rápidamente, él mira sus curvas al mismo tiempo que afina la mirada, de la nada de un paso hacia ella, pero el sonido de su teléfono interrumpe sus intensiones de alargar aquel encuentro.
-Diga -responde mirándole el culo a esa rubia -. ¿De nuevo? ¿Qué demonios están haciendo ustedes? Por lo visto que un mal trabajo, son unas cuerdas de idiotas -frunce el ceño-. Estaré allá en 30 minutos.
Cuelga la llamada para luego mirar a la rubia quien ya estaba completamente vestida, ella voltea para verlo.
-Te vere la próxima semana.
-Por supuesto que si -se aproxima a él para plantar un beso en los labios del rubio.
Alexandro niega para luego coger sus llaves una vez que la joven abandona su oficina, mira la hora en su reloj y maldice internamente, era muy tarde.
[...]
Concentrado en la junta, Paolo Scarton observa fijamente la pantalla que le estaban mostrando en ese momento. El CEO frunce la mirada cuando mencionan unas palabras que no le gustan, automáticamente el sujeto que daba la charla la nota.
-Se que puede no parecerle apropiado señor Scarton, pero le aseguro que la inversión vale la pena.
-¿Cómo podría? Es muy probable que pierda muchas de mis maquinarias y eso no me agrada. Bien me conoces, soy un hombre que le gusta ganar y no perder.
El sujeto se atiesa cuando lo oye, entiende que su propuesta es propensa a perdidas, pero consideraba que era una buena inversión.
-Si nos apoya, podría generar mucho dinero señor Scarton. En estas tierras podemos conseguir mucho oro.
Paolo se cruza de brazos al mismo tiempo que observa a ese sujeto que no le daba mucha confianza, su propuesta no era mala, sin embargo, no podía arriesgarse a tener perdidas tan grandes como esa.
Ese terreno que le estaba mencionando lo conocía bien, era un sitio muy peligroso tanto para sus maquinarias como para los empleados. Podría ocurrir muchos accidentes.
-Le pido que al menos se lo piense, señor Scarton.
-Muy bien -se pone en pie -. Mi secretaria le estará llamando en caso que lo haya pensado cuidadosamente.
El sujeto asiente mostrándose algo decepcionado, sin embargo, a él le importaba una mierda si no le agradaba su respuesta. A fin de cuenta era él el jefe y era quien tomaba la última decisión.
-Le informare cualquier decisión -Paolo estrecha la mano del cliente justo cuando Alexandro ingresa en la oficina, el CEO afina la mirada al verlo llegar.
-Muchas gracias por recibirme.
En cuanto amigos se quedan solos es Alexandro quien mira a Paolo con expresión ceñuda al mismo tiempo que señala la puerta.
-¿Qué ha sido todo eso?
-No es nada, lo he despachado.
-Paolo, la propuesta de ese sujeto es bastante buena -el castaño lo mira de reojo mientras que se sirve una taza con café.
-¡Eso ya lo se! Sin embargo, no me gusta la idea de perder dinero.
El rubio niega rápido, no podía creer lo que estaba oyendo. Había estudiado mucho aquella propuesta, y sin duda alguna era una gran oportunidad para la compañía. Si las excavadoras de la compañía logran extraer oro de esas tierras, ellos se convertirían en las personas más poderosas de la ciudad.
-No pretendo exponer a mis empleados y mis maquinarias. Estoy seguro que conoces los riesgos.
-Si, pero...
-Basta de esto Alexandro, ¿Dónde demonios estabas? -pregunta para luego darle un sorbo a su café -. Estuve esperándote por mucho tiempo, ¿Qué hacías? ¡Follandote a una de las empleadas de mi empresa!
-Como se te ocurre...
-No me importa a quien te cojas, lo único que me interesa es que atiendas tus asuntos en esta compañía, ¿lo entiendes?
El rubio asiente rápido al percibir el tono cabreado de su amigo, endereza su cuerpo mostrándose serio.
-No volverá a pasar, ahora debo irme, algunas de las maquinarias están teniendo problemas.
-Entonces, ¿Qué demonios estás haciendo aquí?
-Bien, bien, ya me voy... ¿esta noche en el club? -Alexandro sonríe.
Paolo asiente aun sabiendo que le molestaba saber que su idiota socio hacia aquello por una cosa, se aferraba en que se acostara con cuanta mujer que se le cruzaba por el camino, sin embargo, era un hombre reservado y selectivo.
En un club nocturno no iba a conseguir a una buena mujer jamás...
No obstante, para salir de la rutina de la oficina y casa, asistía de vez en cuando al club para distraer la mente de su trabajo. El castaño mira hacia la enorme vista panorámica mientras bebe su café. La enorme ciudad estaba ante él.
[...]
-No puedo Claudia, ¿te has vuelto loca?
-¿Cuál es el miedo? No pasara nada, tus padres no tienen por qué enterarse de que vamos a salir.
-¿Y como supones que nos vamos a escapar a esa hora?
-Por la ventana, no se darán cuenta, tus padres tienen el sueño muy pesado.
Mina observa a su amiga con recelo, no le agradaba la idea de salir en la noche, sus padres eran muy estrictos con ella y las salidas. Muerde sus labios y piensa que podía pasar si se escapaba por la noche.
-No, es mejor que no salga. Ve tu sola.
-No pienso ir sola a ese lugar, además, tengo entradas para ambas -la joven castaña niega mientras se pone en pie y camina hasta su closet.
-Yo no tengo nada que ponerme para ir a un lugar como ese.
-¡Que tonta eres! Yo tengo ropa de sobra.
La castaña se da la vuelta cruzándose de brazos, mira a su amiga con aquella enorme sonrisa en los labios. Era su primera salida, o, mejor dicho, escapada.
-¿Te animas?
-Pero no vamos a beber, ¿de acuerdo?
-Bien, te lo prometo.
Ambas amigas sonríen y empiezan a prepararse para esa noche, los padres de Mina se acostaban muy temprano, y cuando su madre tomaba su té no existía poder humano que pudiera despertarla.
Por otro lado, su padre no se atrevía a entrar en su habitación mientras dormía, así que por allí estaba un poco salva. Sin embargo, le aterraba el hecho de que la descubrieran.
-¿Sabes como nos vamos a regresar?
-Tengo un amigo, él puede traernos sin problemas.
-¿Amigo? -la mira ceñuda.
-Bueno, cogimos un par de veces, pero no tenemos nada.
-¡Claudia!
-Todo estará bien, ahora busquemos en mi bolso algo adecuado para esta noche.
[...]
Al caer la noche, como de costumbre los padres de Mina se fueron a la cama como un reloj. Las chicas subieron a la habitación aparentando que estaban muy cansadas, para cuando las luces estaban apagadas ellas comenzaron a vestirse con prendas de lentejuelas.
-Claudia, no creo que este vestido me quede bien -mira su reflejo en el espejo y frunce el ceño.
-¿De que hablas? Es precioso, brillas más que un foco.
-Es demasiado llamativo.
Era un hermoso vestido de lentejuelas color rosa pálido, por la noche brillaba muchísimo, su falda era un poco corta, pero lo consideraba apropiado.
-No tengas miedo, estaremos bien -Mina no estaba tan segura de ello, pero se arriesgaría ya que era su primera salida -. Disfruta de esta noche amiga, es la primera de muchas.
-No creas que siempre estaremos escampándonos, tarde o temprano mis padres se darán cuenta.
-¡Lo dudo! Duermen como rocas...
Loa castaña sonríe con burla, eran muy antaño sus padres, pero los entendía, solo intentaban protegerla o mejor dicho proteger otra cosa de ella.
-¡Es hora de salir! Quítate los tacones, no podremos bajar las escaleras con esas cosas.
Finalmente, las chicas bajaron como pudieron el enramado que yace a un lado de la habitación de Mina, luego de eso caminaron hacia donde las esperaba un taxi que las llevaría al club.
El coche no se demoro mucho en llegar a su destino, y en cuanto Mina ve aquel lugar se espanta un poco. Sus piernas se convirtieron de gelatina y se lo piensa dos veces para bajarse del auto.
-Vamos Mina, no seas cobarde. Ya estamos aquí y hemos pagado el taxi.
-Si mis padres...
-¡Están dormidos! no pasa nada, estaremos un par de horas -Claudia la jala por el brazo.
Mina suelta el aliento y se aventura a bajarse del coche, su amiga estaba muy familiarizada con todo aquello ya que ella si salía cada fin de semana a lugares como ese, siempre la invitaba, pero como era una cobarde de mierda la rechazaba.
-Amiga, tienes 19 años, ya no eres una niña, ¿lo recuerdas?
-Pero tu recuerda que aun vivo las reglas de mis padres, tu porque no vives con ellos y posees libertad para hacer lo que quieras.
-Te dije que puedes mudarte conmigo.
Su amiga le dice al mismo tiempo que envuelve su brazo para que prácticamente arrastrarla al interior del club, en cuanto llegaron a la puerta, una enorme fila yacía a un costado, pero cuando Claudia muestra una tarjeta el portero las observa y luego las deja entrar.
-¿De dónde has sacado eso?
-Me folle al bar tender, me la ha regalado. Es ilimitada -la morena sonríe con gracia y picardía.
-Claudia, ¿a cuantos sujetos te has follado?
-Ya perdí la cuenta, pero eso que importa ahora, vamos a divertirnos.
Mina niega y se deja llevar al interior de aquel lugar, a pesar de ser un poco sencillo en el exterior, el interior si que era hermoso y muy lujoso, los ojos de Mina se abren enormemente y es cuando siente un jalón de su amiga.
-Vamos por aquí -ambas llegan a la barra para tomar asiento.
-Te dije que no íbamos a beber.
-Mañana no tenemos clases, así que puedes dormir todo lo que quieras, no seas aburrida y acompáñame.
-Chica linda, has venido -le dice el bar tender -. Y has traído a una amiga, a ver preciosas, ¿Qué van a tomar esta noche?
-Nada -el chico frunce el ceño.
-Claro que sí, quiero que nos sirvas de esas bebidas que azuladas que tanto me gustan.
-¿Segura?
Claudia asiente y Mina niega mientras que aprieta su brazo.
-Beberemos un par de copas, luego nos podemos ir si quieres.
-¿De verdad? -Claudia asiente a su amiga mientras que el bar tender niega sonriente.
-Como ustedes ordenen -vocifera el chico sirviendo un par de tragos de color azul.
Paolo le da una calada a su cigarro para luego soltar el humo a su alrededor, afina un poco los ojos al mismo tiempo que toma su copa para darle un sorbo al liquido ambarino.
-Y yo que pensé que no vendrías -Alexandro sonríe al mirar a su jefe a su lado.
-No estoy aquí para complacerte, simplemente quiero despejar mi mente del maldito trabajo.
-Lo sé, lo sé, y es por eso que siempre te reservo el mejor de los lugares en este lugar.
El castaño observa todo el club a sus pies, encontrándose en la zona vip podía ver a todas las demás personas del local. De pronto su mirada se dirige hacia un lado percibiendo que un grupo de mujeres aparecen por las escaleras.
Inmediatamente, frunce el ceño al notar que se encaminaban hacia su mesa.
-¡Chicas! Que grata sorpresa verlas esta noche por aquí.
-Alexandro-saludan todas muy sonrientes y de inmediato dos se sientan en las piernas de él -. Nos alegra verte aquí, ¿con quien has venido esta noche?
El montón de mujeres observan a Paolo quien se encontraba sumergido entre las sombras, las chicas se acercan un poco a él, en eso el CEO eleva la mirada y las jóvenes se echan para atrás de inmediato.
-¡Oh! -dicen al unisonó algunas.
-Chicas, chicas, sean buenas...-Alexandro sonríe abiertamente.
Paolo tensa la mandíbula cuando nota que las intenciones de Alexandro eran las de involucrarlo con algunas de esas mujeres, el CEO gira el rostro hacia otro lado, peor justo en ese instante los ojos grises de Paolo se fijan en una persona.
Parpadea varias veces mientras que mantiene su mirada puesta en esa joven que se encontraba en la barra de la parte de abajo.
-Chicas, mi amigo Pao...-pero el CEO no lo dejo hablar ya que se había puesto en pie sin decir una sola palabra.
[...]
Mina observa aquella bebida azulada de manera recelosa, muerde un poco sus labios al mismo tiempo que lo toma en sus manos temblorosas.
-¿Piensas contemplarlo toda la noche o lo beberás? -Claudia observa a su amiga con una sonrisa burlona en los labios -. Solo es una bebida, bébela y ya Mina.
-¿Por qué es de este color, Claudia? -la castaña mira a su amiga buscando una respuesta en su mirada.
-¿Lo beberás o qué?
-De acuerdo...-ensancha la mirada para luego mirar el diminuto vaso de cristal.
Relame sus labios al mismo tiempo que lo aproxima a sus labios, medio moja su boca con el contenido azulado y frunce el ceño de inmediato.
-Mierda Claudia, ¿Qué diablos es esto? -con la boca fruncida y medio abierta su amiga aprovecha la oportunidad para empinar el vaso contra su boca y verter el líquido por su garganta.
-¡Traga!
Mina traga el liquido al mismo tiempo que le dieron ganas de vomitarlo todo, pero finalmente se lo bebió.
-Joder Claudia, eres una estúpida, ¿Por qué has hecho eso? -limpia sus labios con el dorso de la mano -. Eso es bastante asqueroso.
-Ya te gustara, así es la primera vez -Mina observa como su amiga se bebe su trago rápidamente sin fruncir la frente.
-¡Estás loca! No pienso beber más de eso.
-Es la mejor bebida que sirven aquí.
La castaña niega, siente que su garganta arde y su lengua la sentía completamente dormida. Su cuerpo se eriza al mismo tiempo que se estremece. La música estaba muy alta y el bullicio de la gente era un poco desconcertante.
Pero ¿era eso lo que la estaba desconcertando?
Frunce un poco el ceño y empieza a parpadear varias veces.
-Claudia...-llama la atención de su amiga.
-Necesitas otro, nena. Es necesario para contrarrestar lo que te está pasando.
-¿Lo que me está pasando?
-Es parte de la diversión, Mina. No seas tan cobarde y disfruta un poco de su adultez.
-Claudia.
Ella niega a la vez que observa al chico del bar servir un nuevo trago, ella mira como el joven mezcla el liquido de dos botellas creando el color azul, y por último agrega una diminuta pastilla que ella ve que empieza a deshacerse.
-¿Me estas drogando? -dice con voz pastosa.
-No son drogas, tonta -su amiga se ríe tomando la copa para acercarla a sus labios -. Debes beber este trago y los efectos terminaran.
-¿Efectos?
Pero su amiga ya estaba colocando la copa en sus labios y obligándola a beberlo, Mina traga el contenido sintiendo que todo eso le estaba quemando por dentro. Logra escupir un poco, pero su amiga coloca una servilleta en sus labios.
-Vamos nena, tu puedes superar esta prueba.
-Clau...
Mina niega mientras que abre y cierra los ojos, estaba viendo todo de muchos colores. Era como si un arcoíris hubiera entrado en aquel lugar. Sin duda alguna aquella bebida era demasiado fuerte para ella.
-Ya no quiero más de eso...
-Claro que no, debes esperar que te haga efecto los tragos.
Ella cierra los ojos y fue cuando todo se puso en negro, y de un momento a otro ya no se siente mareada y en ese momento abre los ojos, ve al bar tender sonreírle. Gira el rostro y observa a su amiga quien alza las cejas.
-¿Y qué te parece?
-Quiero bailar.
-Eso pensé.
Ambas se ponen en pie y caminan hacia la pista todas alebrestadas para comenzar a bailar, Mina no entendía absolutamente nada de lo que le estaba sucediendo, lo único en lo que podía pensar era que deseaba bailar.
La joven sonríe mientras da vueltas y vueltas observando las luces neón del techo, cierra los ojos y continúa sonriendo abiertamente.
-Es bueno, ¿no? -Mina escucha la voz de su amiga, pero la ignora.
Paolo observa fijamente a esa castaña que comenzó a bailar con la joven con la que había asistido a ese lugar, observa los atuendos que lleva puesto que lo hace fruncir el ceño. Ese vestido de lentejuelas le quedaba bastante bien.
No entendía su reacción para con esa chica ya que una mujer del club jamás llamaba su atención, frunce el ceño a la vez que bebe un poco de su copa. Seguido de eso relame sus labios al observar la figura de esa mujer.
Era una castaña bastante hermosa, de piernas y senos voluptuosos. Su estrecha cintura y ancha cadera podían hacer que un hombre se arrodillara a sus pies. Paolo enciende un cigarrillo para luego soltar el humo mientras que continúa mirándola desde una distancia prudente.
Entre tanto, Mina sonríe y baila como si nadie más estuviera a su alrededor...
-Mina, ¡Mina! -su amiga llama su atención y es cuando ella reacciona para verla con los ojos abiertos.
-¿Qué quieres? ¿Por qué eres tan molesta?
-Debo llevarte al baño, creo que no estabas preparada para una segunda copa.
-¿De qué diablos hablas?
Claudia jala a su amiga hacia el baño y ambas se encierran en el mismo, la morena lleva a su amiga en el lavado para echarle agua en la cara y tratar de despertarla un poco.
-¿Qué carajos haces estúpida? -empuja a su amiga lejos al mismo tiempo que trata de secar su rostro.
-No podemos llegar a tu casa en este estado, despertarías a tus padres.
-No seas tonta, ¿Quién diablos quiere regresar a casa? -sonríe abiertamente haciendo amago de salir del baño, pero su amiga la detiene.
-Ya basta, lo siento mucho, no pensé que te caería tan mal esta bebida.
La morena no sabia que hacer, su amiga ya estaba muy pasada de tragos y como estaban pintando las cosas podría meterla en muchos problemas si no lograba sacarle esa borrachera.
-¿Qué diablos me diste a beber, Claudia? -la morena alza la mirada al ver que su amiga se estruja el rostro.
-¡Oh, si! Estas volviendo en sí, debes mojarte más el rostro para poder reaccionar -Claudia la sujeta para acercarla al lavado y empapar su rostro, pero su amiga se resiste.
-Suéltame, eres una maldita infeliz. Me has drogado, y ahora yo... ¡mi cabeza!
-Mina...
Claudia hace amago de agarrarla, pero ella se suelta bruscamente, estaba incontrolable y aquello le preocupaba mucho. Mina se tambalea de un lado a otro hasta que vomita el suelo y los pies de su amiga.
-Maldita sea, Mina... ¡me has vomitado!
La morena empieza a sacudir sus zapatos para luego correr al lavado y empezar a limpiarse sintiendo que también tenia muchas ganas de vomitar.
-Joder, no vamos a poder entrar en tu casa sin que tus padres se den cuenta. Mierda, te enviaran a un maldito convento Mina -exclama horrorizada mientras limpia sus zapatos.
Pero de la nada, la morena no escucha quejas ni sollozos y eso la obliga a voltear la mirada.
-¿Mina? Mina ¿Dónde estás?
[...]
La castaña salió del cuarto del baño sintiéndose un poco mejor, sin embargo, los efectos de las copas extrañas que se bebió seguían afectando su cordura y eso la obligo a sonreír como si hubiera perdido la cabeza.
Al llegar a la plataforma Mina siente que alguien envuelve su cintura y aprieta su cuerpo con fuerza, ella frunce el ceño al mirar a un sujeto extraño ante ella.
-Hola belleza, ¿bailamos?
-No quiero -empuja a ese sujeto, pero este se aferra a ella hasta envolver su cintura con mucha fuerza.
-Pero si eres una perra, ¿Cómo es que no vas a querer? Todas quieren en este lugar.
El sujeto hace amago de besarla, pero Mina se defiende y trata de alejarlo, pero le resulta imposible ya quera más fuerte y grande que ella y con lo mareada que se encontraba no razonaba.
No obstante, de la nada, alguien le quita a ese pesado de encima liberándola de sus garras, la castaña se sorprende al mirar a aquel extraño lejos de ella.
-Ha dicho que no, ¿o es que no entiendes? -ella mira la espalda de un hombre que se encontraba en medio del abusador y de ella.
-¿Y quién demonios eres tú? ¿acaso eres su dueño? Todas las chicas que vienen aquí son unas putas que buscan sexo.
Paolo tensa la mandíbula al oír a ese mal nacido hablar de esa forma, aunque todo lo que decía era cierto le cabreaba mucho que se expresara tan repulsivamente justamente de la chica que había llamado su atención.
El CEO sin pensarlo dos veces le propina un puñetazo justo en la nariz de ese idiota que termina por tumbarlo al suelo al mismo tiempo que alborota a todos a su alrededor.
-Maldito infeliz -dice tocándose la nariz ensangrentada.
Mina observa aquel alboroto y empieza a retroceder, parpadea varias veces al ver aquel hombre con la nariz hecha mierda. De pronto el sujeto que la rescata se da la vuelta y es cuando ella mira por primera vez su rostro.
Observa aquellos ojos grises y mirada penetrante y siente como su corazón retumba su pecho, nota que él se aproxima a ella con aquella sombría mirada que la hace tragar saliva.
-Lo siento...-dice con la lengua trabada, aunque ni supiera porque se estaba disculpando.
Mina baja la mirada hacia los labios de ese inmenso hombre y termina por relamer sus labios, se sentía bastante extraña, a decir verdad, era como si todo su cuerpo estuviera hirviendo. Nunca había experimentado algo como eso.
-Ven -Paolo le tiende la mano mientras se mantiene serio.
-Infeliz de mierda, como te atreves a golpear mi cara-el sujeto detrás de él se pone en pie para colocar una mano sobre su hombro.
Paolo se cabrea más de lo que ya estaba y termina por agarrar la mano de ese tipo para luego lanzarlo lejos contra todos los que estaban bailando en la pista, rápidamente se aproxima a la castaña quien parecía desorientada, la toma de la mano y la arrastra.
Mina no entendía lo que estaba pasando cuando ese hombre la jalo, ella solo podía ver la espalda de ese sujeto mientras que su cabeza daba vueltas.
Al salir al exterior, la fría brisa de la noche golpea el rostro y los muslos de la castaña que la hace detenerse en seco para soltarse de la mano de ese extraño.
-¿A dónde me lleva?
-Lejos de ese lugar.
-Yo no lo conozco, ¿Por qué debería irme con usted? -lo mira con el ceño fruncido.
Paolo no estaba para aguantarse berrinches de niñas malcriadas, así que opta por acercarse a ella para cargarla en sus brazos y subirla a su hombro como costal de papas.
-Pero ¿Qué está haciendo?
-¿Prefieres quedarte allí con ese sujeto que pretendía coger contigo?
La castaña se queda callada mientras que es llevada a quien sabe dónde, la verdad es que su mente no le daba para nada más.
Paolo lleva a la castaña hacia su coche, abre la puerta y la mete en el mismo, rodea el auto e ingresa en el mismo para luego mirar a aquella chica detenidamente.
Para ese entonces, Mina ya no razonaba, miro el interior del coche y solo logra ver luces de colores. Niega al mismo tiempo que cierra los ojos, su cuerpo se sentía muy caliente. La joven coloca las manos en sus muslos haciendo amago de levantar un poco su falda.
-¿Cómo te llamas?
-Mina -ella gira el rostro para ver al hombre a su lado, le sonríe con dulzura al ver esa penetrante mirada.
-Parece que te gusta frecuentar estos lugares.
-No-niega con el dedo mientras que sonríe con burla.
Paolo niega mientras que nota que ella actuaba bastante extraña, parecía como si estuviera drogada.
Mina muerde levemente sus labios mientras que observa a ese hombre tan atractivo y ardiente ante ella, la joven castaña poco a poco se va acercando a él hasta que queda a muy poca distancia de su cuerpo.
-¿Quién eres tú? ¿mi salvador? -musita muy cerca de los labios de Paolo entre tanto lo mira a los ojos.
-¡Estás ebria! -exclama seriamente al tiempo que mantiene su postura.
-¿Yo? -ella frunce el ceño -. Por supuesto que no lo estoy-sonríe con morbo.
El CEO solo podía ver el comportamiento de Mina, definitivamente estaba drogada o ebria. Pero alguno de esos dos efectos se encontraba en su cuerpo en esos momentos, se pregunto como era posible que una joven como ella llegara a esos extremos.
La verdad es que cuando llamo su atención no pensó que ella fuese de ese tipo de mujeres, pero ahora que la estaba conociendo mejor se daba cuenta de que había sido un grave error haberla salvado de aquel imbécil.
Ella era una cualquiera más que se la pasaba en ese club, las jóvenes que asistían a ese lugar para divertirse terminaban en el baño teniendo sexo con un completo extraño. Era una pena, ya que esa chica había captado su atención.
-Creo que será mejor que te bajes de mi coche y regreses a tu fiesta.
-¿Sí? ¿Eso quieres?
La joven desliza las manos por el pecho de aquel extraño para luego aproximar sus labios a los de él. En cuanto unió su boca contra la de él sintió como todo su cuerpo se electrizo, sin embargo, no se separo de él a pesar de que no lo conocía de nada.
La verdad es que ni sabia porque diablos lo estaba besando, pero algo en ella la obligo a hacerlo. Era toda esa calentura que sentía que la estaba quemando viva y ese ardiente deseo la enloquecía, la parte baja de su vientre era una completa locura.
Su vagina palpitaba enloquecidamente y no entendía porque...
Paolo al sentir que esa chica posa sus tiernos labios contra los suyos no lo logra resistir y termina por envolver el cuello de Mina con sus manos para devolverle el beso de manera mucho más apasionada e intensa.
Mete su lengua hasta lo más profundo de la boca de ella hasta que la oye gemir de placer, el castaño se inclina un poco hacia Mina para poder profundizar el beso, el nivel de calentura dentro del coche subió rápidamente al mismo tiempo que las manos de Paolo comenzaron a deslizarse hacia la cintura de ella.
-¡Ahhh! -Mina jadea cuando siente las manos de ese hombre sobre su desnudo muslo.
El CEO besa los labios de Mina con pasión y ganas al mismo tiempo que empieza a subir la falda de su vestido de lentejuelas hasta cierto punto que logra sentir la suavidad de las nalgas de ella. refuerza el beso volviéndolo mucho más lujurioso.
Los besos de esa chica eran un poco torpes, pero se los atribuyo a su estado de ebriedad... lo que si lo estaba enloqueciendo era su forma tan sensual de gemir, su pene se encontraba tan duro que pensó que le podría romper la cremallera.
Hacia tanto tiempo que una mujer no lo podía tan caliente, no entendía porque esa chica si, era la clase de mujer que no llamaba su atención, las mujeres del club no eran de su tipo, pero ella... ella era diferente o eso era lo creía.
Mina sentía que estaba flotando en una nube, los besos y las caricias de ese hombre eran suaves y delicadas que ella se encontraba derretida por completo. Besaba de una forma tan delicada que su vagina se hallaba totalmente húmeda.
-Creo que esto es una locura -Mina musita contra los labios de él.
-Si, lo es.
-Alguien puede vernos aquí.
-Nadie nos vera -él vuelve a besarla con intensidad callando sus quejas
Y de la nada Paolo pasa su cuerpo para el lado de Mina, se acomoda fácilmente delante de ella quedando arrodillado a sus pies al mismo tiempo que abre los muslos de ella.
-Eleva un poco el trasero.
-¿Qué? ¡No! ¿Qué pretendes hacer?
-Quiero subir tu vestido.
-No, ¿Cómo que subirlo? -pregunta extraña, pero excitada.
Pero a pesar de sus quejas, el CEO logra subir su vestido a la altura de sus senos, desliza las manos por sus costados al mismo tiempo que admira la belleza de aquel voluptuoso cuerpo, se inclina un poco hacia abajo y besa la cadera de Mina.
Aquel gesto provoca que los vellos del cuerpo de ella se ericen y gima suavemente, la joven se acomoda un poco de lado en el asiento, unos pies los coloca sobre el volante y él otro contra la puerta.
Se encontraba expuesta para ese desconocido...
Paolo baja la mirada hacia las tetas de Mina, se acerca a una de ellas para dejar un beso sobre una y seguido de eso baja un poco el sujetador para dejar al descubierto una la cual se llevo a la boca de inmediato.
Saborea aquel pezón rosado y empieza a chuparlo con suavidad, con su lengua hace movimientos circulares en la punta del pezón mientras que lo sujeta con su mano.
Mina baja la mirada para ver como ese sujeto lame su pezón, para ella era una experiencia nueva, tanto así que muerde sus labios e inclina la cabeza hacia atrás al mismo tiempo que suelta un suspiro.
Paolo desliza una de sus manos hacia la vagina de Mina para hacer a un lado las pantaletas de ella, cuando lo hace acerca uno de sus dedos hacia el centro carnoso de sus labios y empieza a frotar aquella tibia y húmeda carne.
-Estás muy húmeda-musita mientras que la observa con ojos pervertidos, muerde sus labios con ganas y continúa masturbando su vagina.
-¡Ahhh! ¡Ahhh!
Mina retuerce su cuerpo como puede dentro de ese coche, abre un poco más sus muslos para él entre tanto ese hombre no paraba de tocarla, muerde sus labios y jadea sin parar. La joven mantiene sus manos sobre los hombros de aquel extraño quien no para de masturbarla.
-¡Ahh! Espera...
Pero él no se detiene, lo que hace es tomarla por el cuello para besar sus labios mientras que sigue masturbándola sin parar. Introduce uno de sus dedos en el interior de la vagina de ella y es cuando ella abre los ojos y termina por mirar el techo del coche.
-¡AAhhh! -empieza a jadear sin parar y sin importarle quien la pueda oír.
-Vamos, quiero que te vengas para mí -Paolo le pide con tono sensual.
-Yo... -jadea al mismo tiempo que coloca ambas manos en el techo del coche-. Me vengo, me vengo, ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! -gime con fuerza -. ¡Ahhhhh!
Su cuerpo convulsionaba, los dedos de ese hombre le estaban dando tanto placer que su mente se nublo poniéndose en blanco, su garganta se quedo seca y sus piernas temblorosas.
Mantiene los labios medio abiertos, su pecho sube y baja y los latidos de su corazón eran bastante apresurados. En eso abre sus ojos y solo puede ver el techo del coche, de pronto siente unas manos que se deslizan por sus muslos que la obliga a bajar la mirada.
-¡Eso me ha gustado mucho! -musita casi que contra sus labios para volver a besarla una vez más.
Mina cae rendida a ese beso y en ese preciso instante su mente se puso en negro y ya no supo nada más de ella.
Paolo se echa un poco hacia atrás para ver a Mina y frunce el ceño.
-¿Mina? -llama su atención, luego la toma por la mejilla con el ceño fruncido-. ¿Mina?
Se da cuenta de que la castaña se había dormido o peor aún, desmayado... niega al mismo tiempo que la observa.
-¡Mierda!
Acomoda la ropa de la castaña y regresa a su asiento, luego la observa fijamente y se pregunta que demonios iba a hacer ahora. Se cruza de brazos y en ese momento alza una ceja, baja la mirada notando que su pene se encontraba más que dispuesto a todo.
-Joder, esto debe ser una jodida broma -frota su rostro con impaciencia y la vuelve a mirar a ella.
Es allí cuando nota que ella lleva un pequeño bolso monedero cruzado en el cuerpo, rápidamente lo toma para revisarlo... al sacar su identificación, cosa que era lo único que portaba aparte de unos billetes.
Paolo mira la dirección de su residencia y frunce el ceño, la vuelve a mirar ceñudo.
-Tendré que llevarte a casa.
Pone en marcha el coche y conduce hasta la dirección que marca la tarjeta de Mina, al menos si le había dicho su verdadero nombre...
Después de algunos minutos de conducción, finalmente, Paolo llega al lugar indicado de inmediato nota que era una de las zonas humildes de la ciudad. Ve a lo lejos el numero de la casa y luego mira a Mina.
-¿Cómo demonios voy a meterte en tu casa?
Mira hacia el frente al mismo tiempo que suelta el aliento, deja el coche encendido sabiendo que podía llamar la atención de algún vecino curioso o cotillero que pudiera llamar a la policía. Lo que menos deseaba era meterse en un escándalo innecesario.
Coloca las manos en el volante y en ese momento escucha un gruñido que lo hace girar el rostro, es cuando ve a Mina despertar poco a poco. Ella abre los ojos y empieza a mirar hacia todos lados.
-¿Mi casa? -frunce el ceño al mirar su hogar.
-¿Puedes caminar? -ella gira el rostro de inmediato al escuchar la voz de un hombre a su lado, cuando ve a aquel extraño se asusta.
-¿Quién eres tú?
-¿Qué? -Paolo frunce el ceño cuando la ve desconcertada.
Y seguido de eso ella se baja del coche a toda prisa corriendo hacia su casa, el CEO la ve desde el interior de su coche, pero a través de la puerta abierta.
-Pero...
El CEO frunce el ceño puesto que ve como ella en vez de entrar por la puerta, comienza a escalar unas escaleras a un lado de la casa hasta subir a la recamara.
-¿Qué diablos? -se queda un momento allí, ella no encendió la luz y eso le hizo dudar.
Sin embargo, no podía quedarse allí parado toda la noche, la chica estaba a salvo o eso creía... aunque no entendía porque se estaba preocupando tanto por una desconocida que no volvería a ver.
Niega, cierra la puerta, mira un momento la casa y luego pone en marcha el coche...
Entre tanto, el corazón de Mina no paraba de latir con fuerza, parpadea varias veces al mismo tiempo que se encontraba sentada en una esquina de su habitación intentando recordar que demonios había pasado esa noche.
-¿Qué carajos fue lo que paso con ese hombre? -pone la mano en su pecho y siente como palpita frenético -. Mierda, ¿Tuve sexo con un extraño?