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Mi Rey, el Hombre Lobo

Mi Rey, el Hombre Lobo

Autor: : Angelina Bhardawaj.
Género: Hombre Lobo
Victoria Gibberson, una chica telepática de 18 años que podía leer la mente de los demás cuando quisiera. Pero esa capacidad fue una maldición más que un regalo. Sus padres murieron en un accidente automovilístico, hacía un año. Lo primero que hizo después de terminar el bachillerato fue cambiar su lugar de residencia, mudándose a un pequeño pueblo llamado Pearly Canines con su tía. Pero había algo extraño en ese lugar. Lo que más le impactaba era que siempre sentía una atracción innegable por un tipo llamado Alexander Hunter. Él la miraba intensamente como si pudiera ver sus secretos más profundos. Una noche, él se acercó y se inclinó hacia ella antes de susurrarle seductoramente al oído: "Hola, amiga. Vamos a enamorarnos el uno del otro".

Capítulo 1 En la nueva ciudad Pearly Canines

Punto de vista de Victoria:

'Querido diario, hoy es el último día de mi estadía en este lugar. Ya ha pasado exactamente un año desde que ocurrió aquel incidente. Me han dicho que todas mis decisiones son siempre impulsivas y precipitadas, y que solo actúo sin pensar bien las cosas. Pero no hay vuelta atrás. He decidido mudarme de aquí para continuar mis estudios y, también, porque necesito tal vez un descanso. Estoy segura de que mamá y papá querían eso para mí, ¿verdad? Que yo crezca con una vida feliz y plena.

Sé que extrañaré mucho estar aquí, pero creo de verdad que necesito un cambio de lugar. De otra forma, nunca seré capaz de superar el hecho de que mis padres no están a mi lado y que debo luchar en este mundo yo sola.

Me mudaré a casa de mi tía Marla, en su pueblo Pearly Canines. Es un nombre muy extraño, ¿cierto? Pero bueno, está muy cerca de la universidad y sé que eventualmente me gustará. Además, ¡tendré a mi tía para que me cuide y acompañe! Ella es increíble y genial. Siempre pensé en vivir un tiempo a su lado y divertirnos juntas, pero nunca imaginé que realmente lo cumpliría en estas circunstancias tan complicadas. De todas formas, espero no encariñarme tanto puesto que, en algún punto, también me iré de su casa.

En fin, ahora necesito empacar todas mis cosas.

Con amor, Vic'.

Una vez que terminé de escribir en el diario, lo ubiqué rápidamente en el lugar escondido que tenía en mi habitación, justo detrás del armario.

Tal como ese último día en casa, lo que escribí en el diario fue en la última página. Me parece que necesito comprar uno nuevo apenas llegue a Pearly Canines.

Nueva vida, nuevas páginas por escribir, nuevos recuerdos por registrar. Ese era mi plan para el futuro, nada demasiado complicado.

Solo esperaba que las cosas salieran como lo imaginaba en mi mente.

Verifiqué una última vez que todo estuviese ubicado perfectamente dentro de la maleta y la cerré. Había decidido solo llevarme algunas pocas cosas; como mi ropa favorita, el álbum de fotos de mamá y papá, y algunos otros objetos que me mantendrían feliz y me harían sentir como en casa.

Todo lo demás, lo dejé bien ubicado y me aseguré de que nada corriera peligro de caerse o dañarse durante mi ausencia.

Si bien me estaba mudando de mi casa, no tenían ninguna intención de vender la propiedad por ahora. Era el espacio que reunía los recuerdos de mis padres conmigo. Quizás, una vez que termine la universidad, podría regresar a vivir aquí.

Me aseguré de que todos los grifos y llaves de agua estuviesen cerrados, así como los seguros de cada ventana bloqueados. Luego, mientras abría la puerta, eché un último vistazo y salí de la casa con una sonrisa melancólica.

"¿Te vas, Victoria?", preguntó la tía de mi vecino.

"Sí, querida tía. Tendré que molestarla, si está en su disposición, para que me cuide mi casa lo más que pueda", le pedí cortésmente.

"¡Oh! Eso no será ningún problema, cariño. ¡Incluso estoy dispuesta a adoptarte y reemplazar a ese inútil hijo mío, si así me lo pidieras!", dijo la mujer bromeando.

"¡Oye! ¡Escuché eso, mamá!", reclamó una voz desde el interior de la casa.

"¡Pues lo dije en voz alta para que te enteraras!", gritó ella a su vez hacia adentro, antes de reírse cortésmente hacia mí.

Esta divertida interacción entre una madre y un hijo hizo que una sonrisa de tristeza se dibujara sobre mis labios. Aunque no eran mis verdaderos padres, extrañaba demasiado a mi mamá y papá y los amé tanto como si realmente lo fueran.

Asintiendo por última vez con la cabeza, di la vuelta a la casa y ya me esperaba un taxi detenido en la calle.

Con la bolsa de lona a un lado y la maleta al otro, caminé hacia el automóvil, me subí y me dirigí al aeropuerto.

Era un viaje largo en taxi, a tres horas de distancia. Y mi vuelo demoraría otras cuatro horas más; así que, en total, sería una travesía de casi nueve horas.

¡Simplemente genial!

Saqué mis auriculares y aproveché para descargar algunas canciones más y tres audiolibros; de modo que tuviese material suficiente para estar entretenida durante todo el trayecto. Sé que prohibieron el uso de teléfonos en todas partes mientras se vuela en el avión, pero aun así podía seguir escuchando sin estar conectada a ninguna red.

Sintiéndome satisfecha con mi idea, asumí complacida un viaje tan engorroso y prolongado.

Nueve horas después.

Le pedí al taxista que se detuviera frente a la dirección que yo recordaba y saqué mi equipaje antes de pagarle por el traslado.

Sin saber por qué, desde el momento en que bajé del avión y entré en la ciudad, sentí una vibración extraña en todo mi cuerpo.

Era como si algo me atrajera, como si una energía particular me llamara físicamente.

Tampoco fue de mucha ayuda que el conductor pusiera una expresión extraña en su rostro cuando le dije que quería ir a Pearly Canines.

De hecho, me cobró el doble de lo normal, así que puse los ojos en blanco por sus tácticas tramposas. Obviamente, es algo que hacen ellos con las personas nuevas que no están acostumbradas al lugar y aún desconocen si un precio es alto o bajo.

Sin darle mucha importancia, acepté el monto que me ofrecía porque había sido el único chófer en querer traerme hasta aquí.

Una vez que le pagué, el taxista arrancó de inmediato y salió de allí como si estuviera huyendo. Solo entonces, de pie frente a una casa, me detuve a pensar si esa era la misma dirección que recordaba o no. La única vez que había visitado a la tía Marla fue cuando todavía era pequeña. Solo recuerdo que casi me peleo con un niño y, desde entonces, mis padres nunca más me dejaron venir nuevamente.

Por eso, la casa que recordaba de hace unos nueve años no era como la que estaba viendo ahora. Pero, sin duda, estaba totalmente segura de que sí era la dirección exacta.

Además, el móvil de viento que caía desde el balcón del primer piso era difícil de ignorar, porque lo había hecho yo misma.

Miré la casa excepcionalmente bien construida y toqué el timbre dos veces; sin embargo, nadie abrió la puerta.

Saqué mi teléfono y revisé mi lista de contactos. Había varios números guardados con el mismo nombre de Marla. Así que decidí llamar a mi tía al número que ella había usado la última vez que me llamó. Esperaba tener suerte, porque ella acostumbraba tener varios números y yo era incapaz de predecir cuál era el que estaba en funcionamiento actualmente.

"¿Hola? ¿Hablo con la señorita Marla Gibberson? ¡Oh, gracias a Dios! Tía, estoy frente a tu casa. ¿Puedes abrirme la puerta, por favor?".

Del otro lado del auricular, la voz incómoda de Marla se excusó: "¡Hola, cariño! Lo siento mucho, ahora estoy en un supermercado comprando alimentos para ti. ¡Pero regresaré en menos de una hora! ¿Sería mucha molestia si me esperas un rato sentada en la cafetería que está cerca de casa? Prometo no demorarme mucho".

Conociendo las costumbres de Marla, seguro estaba comprando a última hora alimentos, chucherías y chocolates para mí; y se cuestionaba dudando cuáles eran los que más me gustaban y los que no.

"Está bien, tía. Tómate el tiempo que necesites y no te preocupes demasiado en qué comprar. Me gusta todo lo que eliges para mí", dicho esto, corté la llamada.

¿Ella mencionó una cafetería, verdad? Miré a mi izquierda y derecha para comprobar si había uno, y pude identificarlo rápidamente. La señal con una taza de café humeante era inconfundible desde la lejanía.

Dejé mi equipaje a un lado de la entrada de la casa de mi tía, saqué mi cartera con el dinero y caminé hacia allá.

La cafetería, realmente, se veía bastante bien. Aunque desde afuera no tenía un aspecto tan agradable, el interior era una historia totalmente diferente. La decoración le daba un ambiente tan elegante como hogareño, así que se sentía muy acogedor.

"Hola, querida, ¿qué puedo ofrecerte?", preguntó con amabilidad una señora detrás del mostrador.

"Para tomar, me gustaría un café frío con jarabe extra de chocolate y chispitas de chocolate también. Y quisiera comer esos dos sándwiches que están allí. ¡Muchas gracias!", ordené todo con mucha especificidad y cortesía.

"¡Cariño! Ya la escuchaste: dos sándwiches y un café frío con extra de chocolate y chispitas de chocolate", gritó la señora hacia atrás.

"Querida, no te había visto antes. ¿Estás visitando a alguien aquí? Estoy segura de que nunca he visto tu rostro en el café", preguntó la mujer con curiosidad.

"¡Sí! Soy nueva y me quedaré aquí por algún tiempo. Estudiaré en la universidad cercana, por lo que viviré en casa de mi tía hasta que termine mis estudios", le expliqué sin dar más detalles.

Después de todo, no había nada de malo en responder algunas preguntas. Y más, si iba a vivir aquí y probablemente visitaría el café en otras oportunidades. Además, esa señora parecía inofensiva y bastante agradable.

Acto seguido, me senté en una de las mesas al lado de la ventana para poder ver el exterior.

Mirando hacia afuera, noté que había un grupo de adolescentes de mi edad, riendo y bromeando. Fue una imagen maravillosa y melancólica al mismo tiempo. Solía divertirme así con mis amigos antes de que mis padres me dejaran.

Sacudí la cabeza para sacar esos pensamientos tristes y seguí mirando a los jóvenes. Entonces, noté algo particular.

No solo los chicos del grupo eran altos y guapos, sino que las chicas también eran excepcionalmente hermosas.

'¿Acaso es este el lugar de donde escogen a los futuros modelos y celebridades del mundo del entretenimiento?', pensé realmente sorprendida.

Fijé la mirada en uno de ellos que se veía como el tipo de chicos que me gustaba. O bueno, al menos hasta el año pasado. Los vi acercarse al café hasta que, de repente, la conmoción y bulla que tenían afuera se escuchó dentro del local.

"¡Chicos, por favor, dejen de gritar! Están arruinando la agradable primera impresión de este pueblo frente a nuestra invitada", los regañó la señora del mostrador, señalando con su mirada hacia donde estaba yo sentada.

Como si sus palabras fuera una orden, todos los chicos se callaron de inmediato y se voltearon para verme directamente.

¡Y así es como te conviertes en el centro de atención no deseado!

Quería poner los ojos en blanco ante esa situación, pero me contuve para no resultar descortés. ¿Acaso este pueblo no recibe a mucha gente de afuera?

"Oye, ¿eres nueva aquí?", el chico que me había gustado especialmente se acercó a mí y me preguntó con cortesía.

'Bueno, gracias por preguntar algo tan obvio, señor inteligente', le respondí mentalmente. Pero de mi boca salieron otras palabras muy distintas.

"Sí, soy nueva. Estudiaré en la universidad que queda cerca del pueblo", le respondí y, al mismo tiempo, le di las gracias al camarero que me había llevado mi pedido.

La comida del avión no había sido muy buena y yo tenía, en ese punto, demasiada hambre.

"¡Genial! Eso suena muy bien, porque todos vamos a asistir a la universidad este mismo año. Oigan, muchachos, tenemos una nueva compañera de clase aquí. ¡Vengan a saludar!", les gritó él a sus amigos que nos observaban desde el mostrador.

"Oh, lo olvidé, mi nombre es Daniel. Puedes llamarme Dan o Niel o Daniel, como tú prefieras. No me importa en absoluto", afirmó con una resplandeciente sonrisa que dejaba al descubierto sus dientes perfectos.

"Mi nombre es Victoria", le respondí, sonriendo también.

"Oye, apúrate, que quiero presentarme a esa hermosura". Pude escuchar esa conversación entre los chicos que se acercaban y me hizo sentir un poco incómoda. Había pasado demasiado tiempo desde que se referían a mí de ese modo. Solo estaba acostumbrada a las miradas simpáticas de mis amigos o de las personas cercanas que me conocían. Tener que presentarme a desconocidos y entablar conversaciones con ellos era algo realmente nuevo para mí.

Aun así, no pude evitar sonreír y sentirme a gusto con la actitud tan amigable de Daniel.

A pesar de que él sí era agradable, además de extremadamente atractivo, todavía no me sentía cómoda con todos los demás a mi alrededor. Así que, en una decisión repentina por mi parte, agarré el pedido que me habían servido en la mesa y salí del café antes de que todos los demás tuvieran oportunidad de abordarme para conocerme.

Lo sé, estaba actuando como una cobarde justo cuando me prometí que sería una nueva vida abierta a los cambios; pero simplemente no estaba preparada para poner una sonrisa falsa a todas esas personas durante tanto tiempo mientras esperaba por mi tía. Sé que me tomará un buen tiempo adaptarme a este pueblo, sobre todo por la cantidad de bosques alrededor.

Cuando llegué de vuelta a casa de mi tía, me di cuenta de que el equipaje que había dejado ya no estaba allí. ¿Tal vez Marla ya había regresado y lo guardó adentro?

Pensando en esto y mirando la puerta de la casa, respiré hondo y puse mi mejor sonrisa al abrir.

'¡Aquí vengo, nueva vida!', exclamé para mis adentros, animándome.

Al entrar a la casa, saludé a Marla con un dulce abrazo, que fue correspondido por uno que me aplastó la espalda durante unos minutos.

Aunque ella era mi tía, nunca le gustó que la llamara así.

Ella consideraba que decirle 'tía' la hacía mucho más vieja, por eso prefería que la llamara solo por su nombre. Si alguna persona no la conocía, podría pensar que era una mujer muy joven y que solo tenía 22 o 23 años, cuando realmente había cumplido 34 este año.

"Oye, Victoria. Así que finalmente podemos vivir juntas, ¿no? Sé que debes estar triste y sentirte desolada por lo que sucedió, pero mientras estés aquí debes alejar toda tristeza y sentimiento negativo ¡Prométeme que te olvidarás de los malos recuerdos y seguirás adelante apreciando los buenos!", propuso mi tía esperanzada.

"Lo prometo". Esa era, precisamente, la razón por la que me había mudado a este lugar: olvidar las cosas malas y seguir adelante con mi vida valorando solo lo positivo.

"Oh, por cierto, olvidé comentarte algo. Tengo un novio llamado Markus. La mayor parte del tiempo vivo con él en su casa; pero no te preocupes, vendré todos los días para hacerte compañía durante un tiempo", me explicó Marla mientras se movía por la cocina para colocar los alimentos en los gabinetes correspondientes.

"¿Así que su relación va en serio, entonces?", le pregunté con curiosidad. Nunca me enteré de que tuviera novio. Al contrario, lo único que sabía era que ella seguí esperando al hombre indicado.

"Por supuesto, él es mi pareja", dijo Marla con seguridad.

"¿Pareja? Es decir, ¿como tu alma gemela?", insistí sorprendida. Nunca pensé que alguien tan moderna como Marla pudiera creer en esas estupideces de parejas de vida o almas gemelas.

Todo lo que sé es que la gente de hoy en día es tan codiciosa que no se acerca a nadie sin un motivo o interés oculto. E incluso si alguien está en una relación, eso no garantiza que permanecerán juntos por toda la eternidad.

"Sí, alma gemela. Bueno, mejor dejemos para otro día este tema. Ya lo discutiremos. Por ahora, ya he ordenado todos los alimentos y golosinas que te compré. Sé que siempre te ha gustado estar sola, pero ni se te ocurra pensar que no sé la vida terrible que has llevado desde el año pasado", me reprendió Marla nuevamente.

Yo, por otro lado, solo mordisqueaba uno de los dulces que ella me trajo mientras la escuchaba atentamente.

"Lo que te quiero decir, Vic, es que ya es hora de que continúes con tu vida. Todavía hay personas que se preocupan por ti y a quienes les importas. Lo sabrás muy pronto. Pero bueno, por ahora debo irme. Recuerda cerrar bien las puertas y las ventanas cuando duermas. Muchos lobos salen del bosque por la noche para llevarse a las niñas", dijo en tono de broma, pero con la cara muy seria.

"Sí, sí... ya sé. Y yo soy la carne fresca del pueblo, ¿no es así?", continué con su juego.

"Exactamente. Lo bueno es que entendiste mi punto", dijo ella riéndose entre dientes antes de abrazarme y marcharse con su bolso, que contenía algunas cosas innombrables de las que ni siquiera quiero hablar.

Me parece que Marla y su novio asumen demasiado en serio su relación, tomando en cuenta la cantidad de medidas de protección que había comprado mi tía. '¿Acaso no piensan salir de la habitación durante todo un año?', pensé en mi mente mientras la veía alejarse a través de la ventana.

Capítulo 2 ¡Nuevo día, nueva vida, nuevos amigos!

Punto de vista de Victoria:

Era mi primer día de universidad, así que me di una ducha temprano en la mañana, me puse un top corto que combiné con una chaqueta de mezclilla, jeans a la cintura y unas botas altas, até mi cabello en una coleta, y estaba lista para aventurarme hacia mi nueva vida.

Para ser franca, estaba sumamente nerviosa al respecto, sobre todo porque no quería leer los pensamientos de la gente, cosa que siempre había sido mi principal preocupación cuando llegaba nueva a algún lugar.

Sí, así es, tenía la capacidad de leer la mente. De hecho, si me concentraba lo suficiente, podría tener una precisión del 99%.

Sin embargo, era un don bastante agotador, y hasta molesto.

Siempre sentía que invadía la privacidad de alguien, idea que me enfermaba.

Es más, hasta los 16 años ni siquiera tuve amigos por la única razón de que siempre encontraba algún defecto en su actitud al leer sus pensamientos.

A raíz de ello traté de controlar mi maldición tanto como podía. Por lo tanto, ya podía leerles la mente a las personas solo cuando quería hacerlo.

Dado que en el pasado no tenía ningún control sobre eso, la mayoría de las veces volvía a casa gritando de dolor debido a que mi cabeza sentía una presión insoportable.

Esa mañana, suspirando profundo ante el día que tenía por delante, salí a la calle a respirar el aire fresco.

Como la universidad no estaba tan lejos de la casa de Marla, decidí ir caminando.

A fin de cuentas, eso siempre me ayudaba a aclarar mis ideas, además, admirar los alrededores del lugar naturalmente hermoso en el que me encontraba me hacía sentir más a gusto.

En ese momento, mientras me ponía los auriculares para escuchar mis canciones favoritas, vi algo borroso pasando frente a mí. Me dio la impresión de que era la silueta de un animal enorme.

Teniendo en cuenta la magnitud de lo que alcancé a ver, miré a mi izquierda con nerviosismo, pero no encontré nada sospechoso.

'Es solo mi imaginación', me dije.

Tal vez todo se debía a las antiguas historias que Marla me había estado contando sobre el lugar.

'¿Lobos conviviendo con humanos? ¿En serio? ¡Por favor, qué ridículo!'.

Luego, mirando el viejo reloj que me había regalado mi madre, noté que solo me quedaba media hora para llegar a clases, de modo que decidí correr el resto del camino.

No obstante, la imagen de aquella figura borrosa seguía apareciendo en mi mente.

Al llegar a la universidad, de lo primero que me di cuenta fue de lo grande que era. La verdad era que no sabía por qué una universidad tan enorme y con tan buena reputación no era más popular. Bueno, quizás era porque se encontraba en una ciudad tan apartada como esa.

Marla también me había comentado que solo unos pocos afortunados tenían la oportunidad de estudiar ahí, y que el criterio para admitirlos era un misterio para todos.

Era pertinente aclarar que yo no era el tipo de persona que solía destacar académicamente hablando, aunque siempre se decía que mi coeficiente intelectual era más alto que el promedio, lo que me facilitaba tener buenas calificaciones.

"¡Hola! Eres Victoria, ¿verdad?".

Al darme la vuelta para ver quién me llamaba, vi a Daniel caminando en mi dirección en compañía de sus amigos.

"Sí... Tú eres Daniel, si mal no recuerdo".

"¡El mismo que viste y calza! Oye, la última vez que nos vinos, te fuiste a toda prisa. Permíteme presentarte a mis amigos. Ella es Kayla, este de acá es Aiden, él es Chris, esta es Angela y por allá está Tina. Ah, y esos dos tipos que corren hacia nosotros son Sean y Matt", dijo.

Por mi parte, solo los miré con cortesía, antes de murmurar mi nombre.

"Soy Victoria, Victoria Gibberson".

Dicho esto, me volví a girar para irme a mi clase cuando sentí una pesada mano sobre mi hombro.

'¡Guau! Hablemos de respetar el espacio personal', pensé, volteando los ojos.

"Oye, ahora vives en nuestra ciudad y tenemos la regla de que nadie debe andar solo. Déjame decirte que si eres una de esas personas raras a las que les gusta vivir en su burbuja, estás en el lugar equivocado, querida. Por eso te incluimos con orgullo en nuestro grupo", intervino Sean.

Viendo a los otros, todos estaban sonriendo y asintiendo hacia él. Honestamente, era muy dulce de su parte querer incluirme en su grupo sin siquiera conocerme.

"¡Jajaja! Sean está en lo correcto. Hemos oído hablar de ti. Sabemos que te mudaste aquí recientemente para continuar tus estudios porque querías estar en un lugar menos concurrido. El asunto es que no nos gusta que ninguna persona que viva en nuestra ciudad ande sola, créeme, nos aseguraremos de sacarte de tu caparazón porque creemos que somos una familia", añadió Daniel, mirándome como si supiera mis secretos más oscuros.

Enseguida, rompiendo el concurso de miradas que tenía conmigo, miró su teléfono y luego a sus amigos, antes de gritar:

"¡Vaya! ¿Adivinen qué? Alexander está por regresar de su viaje. Debería estar aquí mañana por la noche o pasado mañana. Esto requiere una celebración, ¿o no?".

Ante su mención, todos comenzaron a vitorear, y sin saber quién era, un escalofrío recorrió mi espalda.

¿Por qué sentí algo tan extraño al escuchar ese nombre?

Superado el episodio, llegar a mi primera clase fue una tarea compleja.

Por otro lado, a pesar de que me estaba moviendo con el grupo, eso no impedía que la gente hiciera comentarios sobre mí.

Lo peor era que como tenía que concentrarme en caminar y tratar de no prestarle atención a la gente, resultó que escuché pensamientos más coloridos sobre mí.

Uno incluso ya me estaba considerando su novia, lo que me hizo reír internamente.

Claro, yo estaba consciente de mi belleza, tenía un largo y hermoso cabello castaño oscuro, medía 1.70 mts y tenía curvas en los lugares correctos.

No diría que era flaca o gorda, supongo que estaba en el medio. En cuanto a mis ojos, eran de un color ámbar que a través de la luz se veía como color avellana.

En realidad, estaba tan acostumbrado a recibir ese tipo de miradas que lo olvidé. Incluso alguna vez tuve esa vida en la que era una jovencita fiestera a la que la mayoría de los chicos querían tener.

"Tienes algunos admiradores, Vic", dijo quien creía yo que era Kayla mientras me chocaba el hombro juguetonamente.

"No entiendo, estoy caminando al lado de las chicas más sexis que he visto, ¿por qué soy la única que está recibiendo ese tipo de atención?", pregunté genuinamente confundida.

Más allá de que sabía que tenía lo mío, me consideraba una chica promedio, y comparada con quienes me acompañaban, debía parecer una mendiga al lado de unas celebridades.

¿Por qué los chicos ni siquiera las miraban? ¿Estaban ciegos?

"¡Jajaja! Eso se debe a que estas chicas ya tienen pareja", soltó Matt como si estuviera molesto por el hecho de que aún no tenía novia.

"¡Sí! Ahora mismo eres una especie de carne fresca en la ciudad", agregó Chris, ganándose la mirada de desaprobación de Daniel.

Sin embargo, el comentario me hizo reír entre dientes. Habían sido las mismas palabras que había usado para describirme frente a Marla.

Pronto, entré al salón con Daniel, Kayla, Aiden y Sean porque teníamos las mismas clases.

De repente, antes de que pudiera poner mi libro sobre el escritorio, un chico al azar se me acercó para preguntar:

"¡Hola, linda! ¡Te ves muy sexy! ¿Qué te parece venir a mi fiesta esta noche en la playa? Nos divertiremos mucho. Y después tú y yo podemos tener nuestra fiesta privada, si quieres", dijo sugestivamente.

Mirándolo a los ojos, pude leer sus desagradables pensamientos, lo que me hizo sentir aprensiva.

A decir verdad me daba un poco de asco. Digo, ¿era necesario ser tan directo?

En ese instante, vi a Daniel acercándose a nosotros con una expresión de enojo, tal vez para ayudarme a salir de la situación.

Mientras tanto, yo le respondí al chico muy educadamente:

"Lo siento, pero no. Eres guapo, pero pretendo usar mis genitales solo con la persona con la que quiera reproducirme, y tú seguramente no lo eres", dije chasqueando la lengua para mostrar mi insatisfacción.

Al escuchar eso, todos a mi alrededor dejaron de moverse para mirarme como si me hubieran crecido dos cabezas. De hecho, el ruido del salón se detuvo al punto de que se podría escuchar la caída de un alfiler al suelo... hasta que Sean se echó a reír.

Se rio tanto que se habría caído de la silla si no fuera porque Aiden lo sostuvo.

De inmediato, todos lo siguieron.

Yo no tenía idea de qué era tan gracioso, es decir, simplemente había rechazado cortésmente a un tipo. Incluso me había tomado la molestia de llamarlo guapo.

Por ende, volteándole los ojos a la figura enojada que se alejaba, abrí el libro de texto mientras mantenía mi barrera mental levantada para no escuchar los pensamientos de nadie.

Al final, las 3 clases restantes transcurrieron sin incidentes, solo los profesor me miraban raro porque no esperaban que mucha gente se mudara a esa ciudad.

No podía entenderlos.

Sí, la ciudad estaba rodeada de bosques y tal vez no era el lugar más seguro para vivir con todos esos lobos y animales salvajes que se rumoreaba, pero eso no significaba que no fuera hermosa.

No solo eso, sino que la encontraba relajante y tranquila.

Al salir de clases, me senté en el comedor con el grupo al que me agregaron sin consultarme, aunque realmente no me importaba y ya me agradaban.

Para mí, eran como una bocanada de aire fresco. Y lo más importante era que no eran demasiado criticones o curiosos.

Estaba ocupada bebiendo mi malteada de chocolate mientras Sean y Aiden recreaban la escena en la que yo rechazaba al chico que se me había acercado antes.

Todavía no podía determinar qué estaba mal en la forma en la que lo rechacé. Ciertamente fui bastante directa, pero no creo que haya sido mal educada ni nada por el estilo.

"Jajaja... Me habría encantado estar allí para verlo con mis propios ojos. Esos tontos estaban demasiado orgullosos de sí mismos tratando de endulzarles la oreja a todas las chicas. Es bueno ver que alguien los rechaza", dijo Chris entre risas.

"Por cierto, eres increíblemente atrevida, debo decir", comentó Kayla riendo junto a él.

"¡Oh, sí! A juzgar por su cara, ¿alguien se podría imaginar que se le ocurriría una respuesta como esa? Fue como decir que no tajantemente, pero disculpándose. Realmente nos asombró", soltó Angela, guiñándome un ojo.

"Bien, bien, basta, chicos. Mírenla, la están avergonzando. Vamos, cambiemos el tema", interrumpió Daniel, cuyo gesto me hizo sonreírle agradecida.

El resto del día fue borroso para mí.

De regreso a casa, decidí tomar el camino del bosque. No sabía por qué sentía que algo me estaba llamando, y yo, siendo la idiota que era, seguía a mi corazón a pesar de que mi razón sabía que lo que estaba haciendo no era seguro.

Probablemente estaba actuando como la heroína de alguna película de acción en la que la chica sabe que hay peligro, pero aún así corre el riesgo porque es una estúpida.

De todos modos, me dije a mí misma que esa era la ruta más corta, y comencé a caminar con mis auriculares puestos. Dejé el volumen al mínimo para poder escuchar cualquier otro sonido cerca de mí.

Todavía no estaba oscuro porque eran solo las 4 de la tarde, así que me podía tomar mi tiempo para pasear. En ese sentido, decidí echarle un vistazo al lago del que Marla me había hablado una vez.

Al llegar, inhalé profundamente el aroma fresco del agua, la tierra húmeda y las diferentes flores alrededor.

No había dudas de que era un paisaje hermoso.

Después de estar parada durante unos buenos 10 minutos, emprendí mi regreso a casa, cuando sentí que un escalofrío me recorría la columna a causa de la fría brisa que traía el ocaso.

Con esto, apuré un poco el paso, prometiéndome a mí misma regresar.

Capítulo 3 Lobo ansioso

Punto de vista de Alexander:

Al enviar el mensaje de texto a mi alfa-beta Daniel, pude finalmente relajarme en la silla. No quería contarle que ya estaba en Pearly Canines y que me había estado quedando en la cabaña de madera ubicada a las afueras del pueblo desde hace dos días.

Por otro lado, al no informarles a los demás, podía observarlos libremente sin que se dieran cuenta y de ese modo evaluar la seguridad de mi manada; quería también comprobar cómo manejaron las cosas durante mi ausencia.

Sé que mi padre estuvo allí para guiarlos mientras yo atendía otros asuntos, pero también sé que él le delegó algunas responsabilidades de peso para ver si era capaz de convertirse en el alfa-beta de la manada o no.

Esa era la única razón por la que me quedaba en esta cabaña: observar con atención el comportamiento de la manada y, honestamente, relajarme un poco. Lo necesitaba bastante, en realidad.

Sin embargo, en ese momento me sentía un poco confundido porque la sensación de anhelo por mi pareja crecía cada vez más desde que llegué al pueblo. Cada segundo era más desesperante ante el embriagador aroma que llegaba a mi nariz.

No sé qué o quién era, pero he estado oliendo este perfume y puedo identificar que proviene de la ciudad o de algún lugar cercano; no puedo definirlo con certeza. Aunque intenté seguir el rastro del olor varias veces, perdí siempre el rastro en algún punto, cosa que hacía que mi lobo se alterara sin poder evitarlo.

Y no podía cuestionarlo, por supuesto. Para un lobo, no poder seguir firmemente un rastro de olor era la mayor vergüenza; pues esa era precisamente la forma en la que atrapamos a nuestras presas. También porque es un mecanismo para reconocer a los enemigos y proteger a nuestros seres amados.

De esa forma, entonces, mi lado lobo permanecía al borde de la agonía al no poder saber qué era ese perfume que nos desesperaba tanto.

Sí, soy un hombre lobo y, por cierto, uno de los más fuertes y poderosos.

Pertenezco a una manada entera de hombres lobo. Y sí, no es una fantasía. ¡Existimos de verdad! Sin embargo, debido a nuestra mezcla natural entre los humanos, nadie sospechó nada en Pearly Canines.

El sheriff de la ciudad, los profesores, incluso algunos otros estudiantes, y muchas otras personas aquí en el pueblo son hombres lobo como yo y forman parte de mi manada. Nuestra especie está repartida por todo el mundo. Si uno de nosotros no dice directamente lo que es, para otra persona le será muy difícil saber que es algo más que un ser humano cualquiera.

En fin, lo cierto es que yo quería tomarme un descanso de mis deberes alfa de la manada. El trabajo de control y cuidado había aumentado muchísimo estas últimas semanas debido a ciertas invasiones de algunos enemigos en otras manadas cercanas; esto requirió que yo participara y ofreciera ayuda y sugerencias constantemente, además de que mis padres estaban presionándome cada vez más sobre encontrar mi pareja.

Por eso llegué a un punto de presión tan grande que me sentía muy abrumado. En cualquier momento estaba a punto de gritarles para que me dieran un respiro y me dejaran en paz.

Pero bueno, tampoco podía culparlos por ello. Para empezar, no soy un alfa normal como los de las demás manadas. Soy un rey alfa que está por encima de todos los otros. Soy el responsable de tomar decisiones importantes que no solo tienen que ver con las manadas o las reglas por cumplir, sino también sobre asuntos familiares de nuestra sociedad oculta. Y, como es de entender, un rey alfa sin su luna era como un rey alfa a medias. La luna era la pareja de por vida del líder, la mujer que lo acompañaría para dirigir a todos los demás.

Sé que era un requisito importante debido a mi posición y, en realidad, sí quiero encontrar a mi pareja. Tenía ya dos años de retraso con respecto a la edad normal para que apareciera. Entonces, con cada día que pasaba, mi ansiedad por ese tema crecía y crecía.

Siempre hemos escuchado historias de personas que no encuentran a su pareja por el resto de sus vidas y luego se conforman con alguien que no les pertenece, solo como compensación.

¡Yo no quiero eso! Yo deseo establecerme, formar una familia con ella y tener cuatro, no, ¡ocho hijos!

A veces trato de imaginarme, ¿cómo se verá ella? ¿Pertenecerá a la comunidad de hombres lobo o será un ser humano normal?

Así es, los humanos pueden convertirse en nuestras parejas sin ningún problema. En la última década, los casos de humanos que aparecían como parejas de hombres lobo, ya fuera una mujer o un hombre, fueron más comunes que un hombre lobo siendo pareja de otro de la misma especie.

Al parecer, la diosa de la luna quiere que las dos especies vivan juntas y se fusionen para lograr la paz.

Me recosté en la silla inhalando profundamente y cerré los ojos para recordar con exactitud ese aroma tan seductor que no me dejaba tranquilo.

Pero antes de que pudiera relajarme adecuadamente, una ráfaga de viento golpeó mi cara y olí ese perfume que alertó todos mis músculos, pues estaba cerca de mí.

Mi lado lobo rugió de placer dentro de mi mente y me impulsó para que no perdiera más tiempo y me diera prisa en encontrar a esa persona.

En unos segundos, me transformé rápidamente en mi forma de lobo y me adentré en el bosque, ampliando todos mis sentidos al máximo mientras seguía el rastro. Sin embargo, por más rápido y atento que fuera, el olor desaparecía a cada segundo inquietando a mi lado lobo.

Decidí dirigirme hacia el lago para calmar mi ansiedad, pero no conseguí la calma que esperaba. ¡Al contrario! El perfume embriagador y el rastro eran inconfundibles esta vez: esa persona estaba dentro del pueblo. Mi lobo ahora estaba comenzando a enojarse de verdad conmigo.

'Bueno, está bien. ¡Tranquilo! mi período de observaciones ocultas de la manada y entraré en el pueblo para comprobar quién es esta persona', me dije mentalmente antes de volver a la cabaña y retomar mi forma humana.

Contrario a los planes que tenía, al parecer mis vacaciones habían terminado hoy mismo.

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