"Cómo me dejé convencer?"
Pensaba Lily.
La mano de la chica daba vueltas descuidadamente con una cuchara al café que traía en la mano.
"Auch!"
Fue la queja que salió de su boca cuando una gotas de café caliente quemaron su mano.
Secándose con una servilleta, Lily se levantó de su asiento.
Ella decidió recorrer la casa donde se encontraba para ver si podía escapar sin ser vista.
Durante dos semanas seguidas, Karina una de las mejores amigas de Lily, la había estado molestando y convenciendo para que asistiera a su fiesta de despedida de soltera.
Hasta que Lily, por fin, un poco a regañadientes, aceptó.
Lily se puso para esa extraordinaria ocasion un vestido negro a la rodilla con escote discreto y elegante.
Sus zapatos color carne de tacón que rara vez usaba y que la hacían sentir un tanto incomoda.
Y por primera vez en 3 meses se había maquillado y peinado.
"Lily, siéntate acá conmigo!"
Gritó una Karina de lo mas sonriente y emocionada, quien llevaba una copa de vino en sus manos.
La alegre y ansiosa joven le hacía señas para que se sentará con ella en el sillón principal.
"Enseguida voy!"
"Solo iré rapido al...tocador."
Contestó Lily algo nerviosa.
"No tardes!"
"Ya llegaron los chicos!"
Exclamó Karina sumamente emocionada.
Caminando con cautela debido a sus tacones, Lily se dirigió al baño.
Cerró la puerta tras ella.
No.
La verdad es que no quería estar en esa fiesta.
Pero tanto Karina como Marina, sus mejores amigas, habían organizado esta despedida de soltara.
Lily en verdad quería estar con ellas porque últimamente no se habían reunido.
El trabajo y las diversas actividades de las tres bellas amigas les había dificultado reunirse como solían hacerlo antes.
Pero ella no quería ver a los "chicos" como los habia llamado Karina.
La música en el patio comenzó a sonar fuerte.
Todas las mujeres comenzaron a gritar emocionadas.
Marina, la amiga de ambas es una mujer refinada y elegante a la que le gustan las cosas elegantes.
Por lo que para esta despedida de soltera, había contratado para Karina el mejor servicio de Escorts masculinos.
Tan exclusivos y guapos.
En verdad, son muy ardientes, guapos y sexys.
"Lily apresúrate!"
Gritó nuevamente Karina desde su asiento.
La joven novia enlazó su mano con la mano de su Marina a la vez que una sonrisa maliciosa aparecia en su rostro.
Ella estaba disfrutando de lo deliciosa vista que ofrecían aquellos suculentos hombres que acababan de llegar.
Ellos valían cada maldito centavo invertido.
"Tendré que salir o vendrán a buscarme las dos."
Se dijo Lily mientras se retocaba su maquillaje ahumado en el espejo.
Poniendose un labial rojo sangre en sus labios, Lily vuelve a susurrar dándose una última vista en el espejo.
"Y me arrastrarían hasta donde están ellas."
Reuniendo toda su valentía, Lily decidió salir del baño donde estaba escondida.
Las otras siete mujeres que estaban sentadas muy felices tenían ya a su lado un hombre increíblemente guapo al que se estaban comiendo con los ojos.
El Escort designado para ellas esa noche las abrazaba o las sujetaba de las manos.
En verdad que todos son extremadamente guapos.
Algunos son hombres en sus magníficos y suculentos treinta y tantos.
Otros son maravillosos y ardientes jóvenes de veintitantos tantos.
Pero todos ellos son poseedores de un físico delgado y potente.
Todos son altos y se adivina que están deliciosamente musculosos debajo de su apretada y elegante ropa.
Cuando se acercaba Lily al sillón más apartado del bello jardín donde se daba cita la despedida de soltera, ella tropezó sin querer con una mochila negra, la cual estaba en el piso.
"Cuidado señorita."
"Es frágil lo que contiene esa mochila."
Una grave y sensual voz de hombre al que Lily no pudo ver, le hizo ese comentario.
Ella, sin molestarse en disculparse simplemente se sentó en el sillón.
Más el hombre que había hablado si la observó con mucha atención.
La siguió con la mirada hasta que ella se sentó.
Un joven Escort se acercó a Lily.
El chico guapo se presentó amablemente con ella.
"Hola Lily, soy Gustavo."
"Seré tu acompañante en esta fiesta."
El chico la saludó con un beso en la mejilla a Lily, rozando las comisuras de la pequeña boca de la joven.
El corazón de Lily se aceleró por la acción del guapo chico.
Y por la sexy grave voz de Gustavo.
Y por su hermosa sonrisa.
Él, como todos los demás Escorts, incluyendo a El Gran Mario, viste un traje sastre impecable de tres piezas, camisa inmaculadamente blanca y corbata azul oscuro.
Todos los Escorts con ese uniforme tan elegante parecen unos suculentos muñequitos recién salidos de una tienda de deseos eróticos cumplidos para mujeres.
La música volvió a sonar acompañada de un juego de luces.
Fue entonces cuando Mario salió para presentar su erótico y candente show.
Y todas las mujeres se volvieron locas por Él.
El Gran Mario, además de ser el mejor Escort del ramo, es también el mejor Striper.
Educado, refinado, alto.
Cuerpo de suculento dios griego, marcado y super bien cuidado...
Poseedor de unos verdes hipnotizantes y una cejas hermosas que los delinean perfectamente.
Su cabello café oscuro siempre bien peinado que dan ganas de pasar los dedos por el para alborotarlo un poco.
La fuerte mandíbula de Mario con una ligera sombra de barba recién afeitada.
Su nariz perfecta junto con sus labios rojos mordisqueables son lo que más llaman la atención de su bello rostro.
Pero su piel con ese ligero bronceado...
Es inevitable para las mujeres querer deslizar sus manos por todo el cuerpo de El Gran Mario.
Además, su aire de peligro y chico malo lo vuelven todavía más irresistible.
Ataviado con un impecable traje azul oscuro de tres piezas que se ciñe como guante a su delicioso cuerpo, Mario sonrió cuando estuvo frente al grupo de mujeres.
Y por dios!
Su sonrisa provocó que todas se derritieran por completo!
No hace falta a decir que Karina estaba más que complacida con la espectacular vista de Mario.
Marina sonreía expectante.
Con elegantes pasos, Mario se acercó a Karina, la novia.
Después de besarle el dorso de la mano, la condujo con elegancia a la silla especial donde Él le haría el baile sensual que había contratado.
Mientras los demás Escorts abrazaban y acariciaban sin reservas ni pudor a las mujeres que acompañaban, Lily solo le permitió a Gustavo, su Escort, que la tomara de la mano.
Ella no quería tener tanta intimidad con Él como el resto de las mujeres en esa fiesta.
El baile sensual y sugerente dió inicio.
Mario lentamente se fue despojando del saco con ayuda de las manos de Karina a la que le susurraba al oído lo que tenía que hacer.
Junto con algunas insinuaciones y palabras provocativas.
Acariciándolo todo lo que podía, Karina le quitó la corbata.
Las temblorosas manos de la chica bajaron poco a poco acariciando el duro, caliente y marcado pecho de Mario.
Uno por uno le desabrochó los botones del chaleco hasta que se lo quitó por completo.
Cuando llegó el turno de la camisa, Mario simplemente la desgarró.
Esto provocó que todas las mujeres gritaran y abrazaran a sus Escorts.
Todas menos Lily.
Ella a diferencia de las demás no estaba centrada en el cuerpo delicioso de Mario que se movía gloriosamente.
Lily estaba concentrada en las duras y varonilmente bellas facciones de su cara.
Sus ojos también la habían hipnotizado.
Y que decir de esa boca!
Dios mío, que deliciosa boca!
Daban ganas besar y morder su boca con pasión, desenfreno y lujuria.
Esa boca invitaba a perderse para siempre en ella.
Cuando Lily se dió cuenta de que ella misma tenía la boca abierta casi babeando por Él, la cerró con fuerza.
Lily le dió un vistazo al chico que la tenía enlazada con su mano.
Gustavo es joven y guapo, pero no tanto como Mario.
De unos veintitantos, con cabello café claro, ojos miel, piel blanca sin rastro de barba y cuerpo atleticamente delicioso, Gustavo es un postrecito a la vista.
Sin embargo Mario, quien ya estaba en boxer haciendo su baile sexi y elegante a Karina, es increíble, irresistible, enloquecedoramente tentador.
Gustavo y todos los demás Escorts lo saben perfectamente.
Ninguno de ellos se sentía molesto por esa situación.
Karina feliz manoseaba el duro trasero de Mario.
Y el torso musculoso del bello Escort.
Deslizaba despacio sus pequeñas manos blancas por cada bendito cuadrito duro y marcado de su abdomen.
Su piel es tan suave y deliciosa que se antoja recorrerla entera con la lengua tan despacio...
Las mujeres también estaban fascinadas con la exquisita vista del cuerpo de Mario contoneandose al ritmo de la sensual música.
Le gritaban que se quitara el boxer para poder ver todo de ese dios del Olimpo en persona.
En especial Karina estaba interesada en ver al "amigo" de Mario que se adivinaba grueso, largo y orgásmico.
Las excitadas mujeres también ansiaban tocarlo, apretarlo, devorarlo con sus bocas...
No les importaría tomar turnos para esa disfrutable y deliciosa tarea.
Ellas querían deslizar sus manos lentamente por esa V tan marcada que desembocada en su miembro duro y palpitante.
Mario seguía dirigiendo las manos de Karina con sus grandes manos calientes por todo su duro cuerpo mientras bailaba.
Él sabía que después la complacería en la cama como tanto anhelaban todas en esa despedida de soltera.
Pero solo la afortunadisima novia era la que tendría ese placer.
Sin embargo, Lily no se sentía para nada cómoda mirando a Mario ejecutar su candente baile.
Gustavo al ver que Lily se removía nerviosa en su asiento la cuestionó.
"Que pasa Lily?"
"Estás incómoda?"
Gustavo acomodó el cabello de Lily de lado para poder ver su pequeño rostro.
"De hecho si, un poco Gustavo."
"Podría recargarme en tu pecho?"
Preguntó tímida Lily.
"Claro que sí hermosa!"
"Para eso estoy aquí!"
"Ven acá preciosa."
Lily se refugió en los brazos de Gustavo como si estuviera abrazando a su papá y no a un amante.
Lo que Lily en verdad quería, era escapar de los penetrantes ojos verdes de Mario.
Cada vez que ella alzaba la vista para ver un poco del show, parecía que Mario la observaba tan fijamente mientras se movía encima de Karina.
Mario se mordía los labios o hacía alguna mueca sensual mirándola solo a ella.
O eso le parecía a la chica.
Cómo si intencionalmente quisiera torturarla.
Y estaba jodidamente funcionando.
Lily sentía que los profundos ojos y avasalladora boca del fabuloso hombre la quemaban a la distancia.
Sin poder controlarse, Lily comenzó poco a poco a excitarse.
Una parte de su cuerpo que creyo muerta, comenzó a palpitar y calentarse...
Despues, su excitación le aceleró el pulso...
Y esa sensación, no le era nada placentera.
Ella podía sentir caliente y palpitante todo su cuerpo.
Comenzaba a faltarle el aire en sus pulmones.
Un ligero y vergonzoso gemido salió de sus labios entreabiertos.
Y estaba húmeda en su zona más íntima.
Por lo que apretó con fuerza sus piernas para intentar controlarse.
Lily apoyó su cabeza en el pecho duro de Gustavo mientras cerraba los ojos.
Aspiró su deliciosa y masculina colonia.
Ella esperaría de ese modo a que el show de Mario terminara.
"Ahora me gustaría beber un poco de vino."
Lily comentó suavemente.
Gustavo, atento a la petición de Lily, le sirvió una copa del selecto vino que tenían a su disposición.
Lily bebió de golpe todo el contenido de su copa en un intento por bajar su elevada temperatura interna.
"Gustavo dime, dura mucho el show de Mario?"
Lily cuestionó al oído a Gustavo.
Pero al parecer el chico no la escuchó debido a los gritos ensordecedores de las mujeres.
Aunado al alto volumen de la música.
Al ver que no obtenía respuesta por parte del joven, Lily volvió a preguntarle a Gustavo al oído en voz más alta.
Incluso le apretó la mano para que le hiciera caso.
Sin embargo, Gustavo parecía también estar hipnotizado admirando fijamente la rutina de Mario al bailar.
Lily se permitió mirar de nuevo al Gran Mario bailando tan sugestiva y deliciosamente pegado a Karina.
Ella reía feliz y lo acariciaba gustosa.
"Maldición!"
"Porque tenían que ser tan jodidamente guapos todos?"
Lily recorrió con la mirada a los demás Escorts que se encontraban sentados en la fiesta.
Todos eran un suculento postre visual.
Lily se convenció todavía más de que ella no debía de haber asistido a esa despedida de soltera.
Pero, quería demasiado a sus amigas de toda la vida.
Lily solo esperaba y rogaba para que el show terminara lo más rápido posible.
Y no quería volver a asistir nunca más a una despedida de soltera donde estuviera ese maldito bombón.
Tan delicioso...
Tan provocativo y seductor.
Tan deseable y apetecible.
Lily se dió cuenta de que su mente y cuerpo la estaba traicionando mientras más seguía recordando el marcado cuerpo de Mario con los ojos cerrados.
Mario seguía ejecutando su rutina con sofisticación y seducción magistrales.
Karina seguía extasiada acariciándolo por completo.
El resto de las mujeres gritaban enloquecidas y excitadas.
Los Escorts sabían que siempre que Mario actuaba ellos tenían una noche maravillosa con sus clientas.
Donde, el dinero, maravilloso y poderoso caballero, compraba toda la felicidad, orgasmos y liberación sexual que esas mujeres necesitaban tan desesperadamente.
***By Liliana Situ***
Valoro mucho tu opinión.
Lily bajó la cara y volvió a cerrar los ojos.
Recargada contra el pecho de Gustavo, la joven trató de hacer ejercicios de respiración para tranquilizarse.
Gustavo comenzó a acariciar delicadamente con sus manos la espalda y cabello de la joven.
Estas caricias poco a poco fueron relajando a Lily, a tal grado que se hubiera quedado dormida...
De no haber sido por todo los gritos enloquecidos de las mujeres, la música que cambiaba constantemente de ritmo e incluso se escuchaban gemidos muy cerca de Lily.
Gustavo conoce a la perfección el efecto que causa Mario en las mujeres cuando Él hace su bien ensayada rutina en estas despedidas de soltera.
El joven Escort ya tiene algun tiempo trabajando con el Gran Mario y es su modelo a seguir.
Gustavo anhela llegar a ser tan solicitado, famoso, cotizado y adinerado como el Gran Mario lo es, algun día.
Lily en sus brazos parece una niña pequeña a la que esta reconfortando después de ella hubiera llorado durante un buen tiempo.
Al joven le parecía que la chica buscaba sentirse cómoda y segura abrazandolo de forma tierna.
Pero, lo que Gustavo no entendía es porque ella se acurrucaba contra su pecho con los ojos cerrados.
Lily, a diferencia de la gran mayoría de mujeres a las que Gustavo había sido su acompañante en las despedidas de soltera previas, no mostraba ese interés sexual desenfrenado por Mario.
Gustavo había presenciado miles de veces como esas mujeres en los shows privados se desvivían por ver, tocar, besar y de ser posible llevar a la cama al Gran Mario.
De hecho varias veces Gustavo mismo había "aliviado" los deseos sexuales reprimidos de varias de sus clientas.
Claro está, siempre y cuando fueran de su tipo y pagaran el precio acordado.
Negocios son negocios.
Todo se limita a eso, estrictamente dinero y negocios.
Por lo que después de haber tenido relaciones sexuales con sus clientas, una sola noche, Gustavo jamás las volvía a ver.
Mucho menos les daba su número privado.
Y menos comenzaban un noviazgo.
Sus clientas lo sabían y aceptaban el trato gustosas.
A esas mujeres les parecía bien probar un pedacito de dulce si no podían probar el suculento pastel que es Mario.
Gustavo es joven, guapo, fuerte y un amante muy complaciente y dedicado que siempre dejaba satisfecha a su compañera de cama.
Sabía esto de boca de las chicas y señoras con las que se había acostado.
Con los ojos cerrados Lily escucha el latido del corazón de su Escort y aspira el delicioso aroma de su loción mientras que no puede evitar seguir pensando en los ojos penetrantes de Mario...
Esos ojos que la habían visto como si la desnudaran lentamente y comenzarán a hacerle el amor a la distancia.
"Todavía falta mucho para que termine el show, Gustavo?"
Volvió a preguntar Lily al joven acercandose a su oído.
Lily hizo esto debido a que la candente y sexi música aunada con los gritos eufóricos y las risas eran ahora mucho más altos...
Considerablemente más altos.
"Porque preciosa?"
"Acaso no estás disfrutando del show que está ofreciendo el Gran Mario?"
Gustavo desvío la mirada de Mario, su ídolo, para poder responder a la chica que lo cuestionaba.
"Mario es el mejor Escort que hay en este "Mercado."
"Es muy varonil y guapo no lo crees?"
Gustavo cuestionó a Lily.
"Si es muy guapo y apuesto pero..."
"En verdad todavía falta demasiado para que termine su show?"
Inquirió Lily ansiosamente.
"Wow!"
"Eres la primera mujer en muchos años que quiere que el show de Mario termine!"
Exclamó totalmente desconcertado y asombrado Gustavo mientras que abría mucho los ojos.
"Regularmente las mujeres piden que el show y el servicio de Mario se alargue todo lo posible..."
"De preferencia toda la noche."
Declaró Gustavo.
Él mismo había visto como las mujeres se negaban a que el Gran Mario atendiera a la novia, o no le permitían vestirse después del show, acosándolo de mil formas para poder tener sexo con Él.
"Toda la noche?"
Pensando esto Lily dió una rápida mirada a Karina quien estaba disfrutando sentada a horcajadas sobre Mario.
El Escort la acariciaba sensualmente, por lo que se veía que su amiga la estaba pasando más que bien.
Sin poder evitarlo, Lily observó a Mario y ella no pudo más que exhalar un gemido pues ese hombre es todo un espectáculo a la vista.
La pobre Lily nunca antes había visto un hombre tan guapo como Él.
Sin tocarla, sin hablarle, sin estar cerca de ella, Mario la excitaba demasiado.
Había logrado eso solo con su fuerte y ardiente mirada.
AH!
La había vuelto a mirar tan intensamente de nuevo!
Esta vez Lily también había hecho contacto visual directo con eso ojos de esmeraldas mientras Mario guiaba las delicadas manos de Karina por su pecho hasta bajar por su marcado estómago y un poco más abajo...
La escena excitó y molestó al mismo tiempo a Lily.
Quería ser ella la que estuviera acariciando a Mario de la misma forma lenta y deliciosa.
Quería ser ella la única que lo pudiera tener de preferencia a solas.
Sin ninguna de esas otras mujeres que lo miraban con hambre desmedidamente lujuriosa.
Pero porque de pronto, Lily se sentía tan molesta porque Karina lo estaba tocando?
Acaso serían celos?
Celos de que?
Si hasta hace aproximadamente media hora, Lily no conocía a Mario.
"Quieres sentarte en mis piernas, preciosa?"
Gustavo le susurró en el oído al ver que Lily trataba de levantarse e irse porque no soportaba la erótica escena frente a ella.
"Gustavo, me llamo Lily."
"Dime Lily, no preciosa por favor."
Pidió la joven mirando a los ojos cafes claros de su escort.
"De acuerdo Lily, ya no quieres estar más en este show?"
"Quieres ir conmigo a otro lado más privado?"
"De esa forma podria ayudarte a...desahogarte."
Lily no comprendió del todo lo que Gustavo insinuaba.
Pero ella si quería huir de ese lugar, por lo que asintió muchas veces.
Gustavo de inmediato la cargó en brazos para que ambos se dirigieran a una de las habitaciones privadas de la casa.
Ninguna de las demas mujeres y los escorts se dieron cuenta cuando Gustavo se llevaba a Lily.
Salvo Mario quién por un momento se sintió herido en su orgullo y ego al ver que esa mujer se retiraba en brazos de su escort.
Todas y cada una de las veces, cuando Él terminaba su show las mujeres se le arremolinaban para saludarlo más cerca.
Algunas mujeres, además de la festejada le preguntaban a Mario si podía "atenderlas."
Mario se negaba de forma muy cortes argumentando en esas ocasiones que solo estaba para satisfacer a la novia.
Pero siempre les ofrecía la suculenta alternativa de que llegaran a un acuerdo monetario con sus Escorts.
De esa forma, todos podrían llegar a un final muy feliz.
Orgásmico, sudoroso, jadeante y excitante.
Pero esta había sido la primera vez que una chica se iba antes de que acabará su show.
Ademas de que la joven estuvo evitando verlo durante todo el show.
"Que demonios le pasa a esa chica?"
Pensó Mario quien volvió a concentrarse nuevamente en Karina.
"Gustavo a qué te referías cuando dijiste con "desahogarme."
Cuestionó Lily al joven que la llevaba en brazos al interior de la casa.
"Preciosa, quiero decir Lily, tu sabes..."
"Si quieres que te atienda en la cama."
Gustavo sonrió de forma sugestiva.
"Que?"
"No Gustavo, muchas gracias."
"Te agradezco la oferta pero quisiera solo platicar contigo."
"Podríamos hacer eso?"
Preguntó Lily mientras Gustavo la ponía suavemente en una silla de la sala de estar.
"De verdad solo te gustaria platicar, Lily?"
"No preferirías algo más..."
"Delicioso, por ejemplo?"
"Me tienes completamente intrigado, Lily."
Y es más que la verdad.
En todos sus años de ser Escort, ninguna mujer antes le había pedido solo que charlaran siendo que tenían la oportunidad de tener sexo salvaje y muy gratificante.
"De verdad tienes sexo de una noche con todas tus clientas?"
Casi sin voz Lily cuestionó debido a que era la primera vez que le proponían eso.
"Vamos nena, es una fiesta de despedida de soltera!"
"Esto es muy normal!"
"En verdad nunca habías asistido a una fiesta como estas?"
Cuestionó un poco contrariado y divertido Gustavo quien estaba intentando descifrar la actitud de Lily.
"Para serte franca, Gustavo, no."
"Nunca había asistido a una fiesta como estas."
"Ademas, cuando yo me casé nadie me organizó una."
Declaró con tono herido la chica, quien apartó la mirada del joven.
"Siento mucho escuchar eso Lily."
Comentó con voz melancólica Gustavo.
"Sin embargo..."
"Ahora estamos tú y yo solos en este bello lugar..."
Gustavo se acercó de forma sensual hacia la niña.
"Podemos ir arriba y nadie nos molestará en un buen rato, pues Mario todavía no ha terminado su rutina."
Gustavo comentó con voz seductora.
"Regularmente llego a un acuerdo con mis clientas en estos casos."
"Pero francamente me está excitando mucho pensar que seré el primer Escort de tu vida."
Comentó Gustavo con una sonrisa lasciva en sus perfectos labios.
Lily observó esa sonrisa lujuriosa mientras Gustavo le ponía un mechón de pelo detrás de su oído con delicadeza.
La levanto en brazos para despues rodearla con sus bien tonificados brazos.
Lily observó al joven quien estaba demasiado cerca de ella.
"Gustavo...."
El corazón y la voz de la joven temblaban, pues Gustavo acercaba sus labios hacia los de la joven.
"Espera... podrías esperar..."
"Dios mío..."
Gustavo sonrió por esa última frase.
Lily se estaba derritiendo por completo en los fuertes brazos del joven.
O eso es lo que pensaba el guapo joven.
Mientras Lily se mordía el labio para ahogar la risa que quería salirse involuntariamente Gustavo se le acercaba más seductoramente.
Lily lo veía con ojos tiernos mientras pensaba..
"Vaya! Es bueno en lo que hace pero aún le falta pulirse un poco"
"Ok mi amor quieres jugar, juguemos"
Lily no se retiró y siguió mirándole los hermosos ojos café oscuro que brillaban mientras sonreía.
"De verdad harías una excepción conmigo?? Soy la primera a la que se la concedes?".
Preguntó Lily con voz seductora mientras ponía delicadamente una de sus manos en los duros pectorales de Gustavo y comenzaba a dibujar un círculo.
Parecía una niña pequeña convenciendo a su papá de que le comprara un helado o una novia que le hacía pucheros a su novio para que le comprara una flor...
Lo que Gustavo ignoraba era que Lily desde pequeña se habia apasionado por la ventas y ahora era una vendedora profesional con años de experiencia en muchísimos ramos, todos ellos de ámbito masculino por lo que Lily sabía bien todas las tácticas para persuadir a sus clientes, todos ellos hombres.
Sus antiguos jefes siempre la elogiaron por sus récords de ventas y cuando había un cliente grande o difícil siempre se lo dejaban a Lily.
Por eso ella era inmune a artimañas de venta de parte de vendedores masculinos como Gustavo, que aunque le había dicho que le daría un servicio "Gratis"
Lily sabía que no había semejante cosa en el mundo de los negocios.
"Gustavo, dime, si fuera al reves y yo fuera la Escort, pagarías por mis servicios de acompañamiento y placer??".
Tomado por sorpresa Gustavo se quedó un momento pensando..
Lily no era tan despampanante como Marina quien tenía una belleza refinada a sus 30 años.
Tampoco tenía la energía incansable y jovial de Karina y su hermosa cara de niña aunque ya tenía 28 años.
Lily parecia una tímida belleza de 26 años.
Tenía el cabello largo oscuro sedoso y brillante, ojos miel grandes, cara pequeña y delgada con un cutis perfecto, su piel blanca era hermosa y tenía buena figura.
No era deslumbrante pero algo en ella definivamente atraía a los hombres.
Y Lily lo sabía y algunas veces aprovechaba sus encantos para cerrar ventas rápidamente.
"Claro que sí!".
"Eres hermosa y ya debes tener experiencia para complacerme, eso me agrada."
"Me encanta cuando mis clientas toman el control o saben perfectamente que quieren que les haga.."
"Hum... Suena delicioso Gustavo, pero lamento decepcionarte, mi experiencia lo creas o no es pobre y deficiente.."
"Básicamente se redujo a una sola penetración cuando mi ex estuvo borracho y creeme que casi no sentí nada... puedes creerlo??"...
Gustavo la veía con la boca abierta..
Era la primera clienta casi virgen que le había tocado.
Incluso había conocido niñas de 17 años que eran más experimentadas que Lily!!
Lily lo veía con ojos casi llorosos.. bajó la cabeza para verse más vulnerable y se alejó un poco de Él para seguir hablando.
"Sientes lastima por mi??"
"Claro que no, perdona me tomaste por sorpresa, casi ninguna clienta me habia contado su vida y menos su desafortunada vida sexual, de verdad lamento todo lo que te ha pasado!".
"Ay que lindo eres Gustavo!.. (Ya caiste!)..
Lily sabía bien como apelar a la lastima para conseguir sus objetivos y ahora Gustavo estaba bajando la guardia y ella lo estaba guiando hacia donde ella lo quería.
"Siéntate por favor, dime cómo puedo consolarte?".
"Gustavo, podrías ser mi amigo? No pido otra cosa, solo quiero un amigo que no sienta lastima por mi y quiera aprovecharse de eso para llevarme a la cama.."
"Ven aca muñeca, déjame que te abrace y consuele, puedo acariciarte?"
"Se oye estupendo Gustavo pero tengo un poco de hambre, podríamos..."
"Déjame traerte algo de aperitivos, será un honor atenderte pequeña Lily"
"Gracias mi amor, eres un angel!!"...
Acto seguido Gustavo se levantó rápidamente y se dirigió a la mesa de los aperitivos y en un plato eligió varios para la hambrienta Lily...
"Pobrecita, su vida sexual es horrible!
Pensó Gustavo mientras elegía un postre para subirle el ánimo a la infortunada Lily.
"Jajaja!! Que mala eres Lily con el pobre Gustavo!!"
Se decía a si misma Lily mientras ahogaba su risa.
De vez en cuando le gustaba jugar el papel del alma desvalida para que la "curaran" y había funcionado excelentemente con Gustavo.
Los gritos y la música habian cesado y se veía como las mujeres con acompañante a su lado se juntaban todas alrededor de Mario.
"Que mirada tan fuerte tiene Mario! Casi no se la pude sostener, es un rival fuerte de ventas."
Pensaba mientras un calor le recorrió el cuerpo cuando recordó sus labios y delicioso y tonificado cuerpo...
"Definitivamente le preguntaré a Marina cuánto cobra por una sesión privada"...
"Lily, aquí tienes, por favor elije lo que más te guste."
La voz de Gustavo la sacó de sus pensamientos y le agradeció con una sonrisa.
"Lily... Quisiera preguntarte algo.."
"Dime Gustavo"
"Me preguntaba si.. tu..a ti.. te gustaría... Ser mi novia"....
"Quueeee?"
Con la boca abierta Lily miró a Gustavo quien ahora parecía un adolescente esperando la respuesta de la niña que le gustaba...
"Gustavo .. a qué viene esa pregunta?? Tanta lastima me tienes??"..
Lily lo miró con ojos llorosos mientras trataba de contener los sollozos (falsos por supuesto)...
"Quiero... Quiero... solo me ha nacido preguntarte, no quiero, no puedo dejarte sufriendo, dime qué aceptas ser mi novia por favor."
Le dijo tomandola de la mano.
"Ay y ahora en que me metí" .
Pensó Lily mientras veía la carita consternada de Gustavo.
"Creo que me pase de lastima con Él o todavía es inocente para estar en este ramo, ahora como lo soluciono??"...
"Lily!! Acepta ser la novia de Gustavo!!".
Gritaron felizmente Marina y Karina quienes entraban a la casa tomadas de ambos brazos de Mario.
Karina se dirigía a la recamara nupcial dónde Mario le daría su regalo... Y uno que otro orgasmo...
Mario al ver la escena solo pudo apretar más fuerte a Karina quien pensó que la deseaba.
Lily por un momento vio los ojos ardientes de Mario y se olvidó de todo, porque lograba ponerla tan nerviosa?
By Liliana Situ