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Mi Sol Se Puso: El Legado de Iván

Mi Sol Se Puso: El Legado de Iván

Autor: : Isla Hunter
Género: Romance
Mi vida siempre fue ella, Scarlett. Desde que mis padres murieron, mi tutora fue mi único sol, la amaba con devoción. Pero un día, mi mundo se hizo añicos cuando anunció su compromiso con un hombre al que apenas conocía. Máximo, su prometido, no solo me robó el amor de Scarlett, sino que tramó un plan para destruirme. Falsificó mi historial médico, hizo que un doctor corrupto declarara que estaba perfectamente sano, que todos mis síntomas eran un "trastorno alimenticio" para llamar la atención. Scarlett, influenciada por sus mentiras, me desterró de su hacienda, llamando a mi amor una "obsesión enferma" y a mi enfermedad una farsa. No me creyó, la mujer a la que le di mi alma entera me vio como un mentiroso, un farsante, un "estorbo". Humillado, con mi corazón verdadero fallando, tomé una decisión. El día de su boda, en el Día de Muertos, mientras ella celebraba su "felicidad", mi cuerpo se entregaría a la ciencia, mis cenizas se esparcirían en esta tierra de agave. Sería mi último adiós, mi ausencia eterna, su legado.

Introducción

Mi vida siempre fue ella, Scarlett. Desde que mis padres murieron, mi tutora fue mi único sol, la amaba con devoción.

Pero un día, mi mundo se hizo añicos cuando anunció su compromiso con un hombre al que apenas conocía.

Máximo, su prometido, no solo me robó el amor de Scarlett, sino que tramó un plan para destruirme. Falsificó mi historial médico, hizo que un doctor corrupto declarara que estaba perfectamente sano, que todos mis síntomas eran un "trastorno alimenticio" para llamar la atención.

Scarlett, influenciada por sus mentiras, me desterró de su hacienda, llamando a mi amor una "obsesión enferma" y a mi enfermedad una farsa. No me creyó, la mujer a la que le di mi alma entera me vio como un mentiroso, un farsante, un "estorbo".

Humillado, con mi corazón verdadero fallando, tomé una decisión. El día de su boda, en el Día de Muertos, mientras ella celebraba su "felicidad", mi cuerpo se entregaría a la ciencia, mis cenizas se esparcirían en esta tierra de agave. Sería mi último adiós, mi ausencia eterna, su legado.

Capítulo 1

Iván Castillo marcó el número del Dr. Ramírez.

Su voz era tranquila, demasiado tranquila.

"Doctor, he tomado una decisión. Quiero donar mi cuerpo a la facultad de medicina de la Universidad de Guadalajara. Por favor, ayúdeme con los trámites".

Al otro lado de la línea, la voz del doctor sonó alarmada.

"Iván, ¿qué estás diciendo? Existen tratamientos experimentales para tu cardiopatía. Es una enfermedad grave, pero no una sentencia de muerte inmediata...".

Iván cerró los ojos.

"Pero mi corazón ya no puede más. Es inoperable, lo sabemos".

Colgó el teléfono antes de que el doctor pudiera seguir insistiendo.

La pantalla de su celular se iluminó con la noticia del día en las redes sociales de Guadalajara.

Era una foto de Scarlett Salazar y Máximo Lawrence.

Ambos sonreían, brindando con copas de tequila.

El titular decía: "La heredera de 'El Legado Salazar' y el magnate hotelero anuncian su compromiso".

La imagen le quemaba los ojos.

En el dedo anular de Máximo brillaba un anillo de plata con una obsidiana negra pulida.

Iván reconoció la piedra.

Él mismo la había encontrado en los campos de agave, la había mandado a tallar para Scarlett.

Era su regalo de cumpleaños. Hoy era su cumpleaños.

Sobre la mesa de su pequeño taller, una botella de tequila permanecía intacta.

"Corazón de Agave", el tequila que él había destilado con tanto esmero, pensado para celebrar con ella.

Ella estaba celebrando, sí.

Pero comprometiéndose con otro hombre.

Y ese hombre llevaba la joya que él le había regalado.

Fue pasada la medianoche cuando Scarlett llegó a la hacienda.

El olor a fiesta y alcohol impregnaba su ropa.

Lo encontró sentado en la penumbra de la sala.

"¿Por qué no estás durmiendo, Iván?", preguntó ella, con una frialdad que no conocía.

"Te dije que estaría celebrando con Máximo".

Con una voz que apenas era un susurro, Iván murmuró:

"...Feliz cumpleaños".

Scarlett estalló. Su paciencia, agotada.

"¡Basta ya, Iván! ¿No lo entiendes? Máximo es mi prometido. Tú y yo no somos nada, solo soy tu tutora legal. ¡Esta obsesión tuya me enferma! ¡Madura de una vez!".

Dio un portazo y se fue a su habitación.

Iván se quedó solo en la oscuridad, susurrando al vacío.

"Perdóname, Scarlett... no volverá a pasar. Este es el último cumpleaños que celebraré contigo".

Se preguntó qué sería más frío: el cuarto de disección de la facultad o esta hacienda sin el calor de ella.

Recordó cuando era niño.

Tras la muerte de sus padres en aquel accidente de coche, él se refugiaba en la cama de Scarlett.

Ella, más joven y dulce entonces, le contaba historias de jimadores y campos de agave hasta que el sueño lo vencía.

Ahora, esa misma casa se sentía como una tumba.

Capítulo 2

Los padres de Iván, artesanos de Tonalá y amigos cercanos de la familia Salazar, murieron en la carretera a Guadalajara.

El periódico local tituló: "Tragedia en la autopista: conocida pareja de artesanos fallece en colisión, dejando a su único hijo huérfano".

Scarlett, sintiéndose responsable, lo acogió en su hacienda.

Ella se convirtió en su sol, en su todo.

Una noche, para calmar sus pesadillas, lo llevó a los campos de agave bajo la luna llena.

Señaló al cielo.

"Ese es el cinturón del Cazador, Iván. La constelación de Orión. Dicen que guía a las almas perdidas. Mientras yo no esté, él te cuidará".

Desde entonces, esa constelación era su secreto, su refugio.

Al día siguiente, Iván recibió una llamada de la universidad.

Le pedían que se presentara para una evaluación física preliminar para el programa de donación de cuerpos.

Le pareció un trámite inútil, su diagnóstico era terminal, pero accedió.

Cuando volvió a la hacienda por la tarde, el mundo que conocía se había derrumbado un poco más.

Encontró a Máximo en el patio, vestido con un albornoz de seda, supervisando a los trabajadores de la destilería como si fuera el dueño.

"¡Iván, qué bueno que llegas!", dijo Máximo con una sonrisa que no le llegaba a los ojos.

"Scarlett está preparando mole en la cocina. ¿Se te antoja algo más?".

Esa actitud de "patrón" le revolvió el estómago.

Justo en ese momento, Scarlett salió de la cocina, secándose las manos en un delantal.

"Iván, qué oportuno. Máximo y yo nos casaremos, y a partir de hoy, él tomará las decisiones importantes en la hacienda. Es el hombre de la casa".

Iván sintió que el corazón se le hacía pedazos, pero asintió en silencio.

No tenía fuerzas para discutir.

Al entrar a la casa, tropezó.

Los papeles que traía de la universidad se esparcieron por el suelo.

Scarlett se agachó y recogió uno.

Leyó el título en voz alta, con una voz gélida.

"Consentimiento para Donación Anatómica".

Levantó la vista, sus ojos clavados en él.

"¿Qué es esto?".

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