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Mi Venganza Nace del Amor Roto

Mi Venganza Nace del Amor Roto

Autor: : Vivie Doeringer
Género: Xuanhuan
Hoy, mi algoritmo "Anima Conexión" debía elegir a mi socio. En mi vida pasada, este mismo día fue el inicio de mi infierno. Lo manipulé para que Ricardo Montemayor, el hombre que yo amaba con locura, fuera el elegido. Juntos construimos un imperio, solo para que él me despidiera y me humillara públicamente, acusándome de ser una farsante. "¡Por tu culpa, Sofía tuvo que casarse con otro y sufrir! ¡Ella era el amor de mi vida y tú te interpusiste con tus trucos! ¡Ahora paga por tus pecados!" me escupió, revelando su traición. Lo perdí todo: mi empresa, mi fortuna, mi dignidad. Morí sola, con el corazón roto, mientras Ricardo y Sofía anunciaban su compromiso. ¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Cómo mi amor pudo cegarme ante su verdadera naturaleza? Pero el destino, o la energía de mi abuela, me dio una segunda oportunidad. Desperté de nuevo, con todos los recuerdos intactos. Esta vez, "Anima Conexión" elegiría libremente. Ricardo volvió a aparecer, tan arrogante como siempre. "Todos aquí sabemos que yo soy la única opción lógica. Saltémonos el teatro y anuncia mi nombre." Pero ya no era la misma Ximena. Mi algoritmo estaba listo para revelar la verdad, y yo, para enfrentarme a mi pasado.

Introducción

Hoy, mi algoritmo "Anima Conexión" debía elegir a mi socio.

En mi vida pasada, este mismo día fue el inicio de mi infierno. Lo manipulé para que Ricardo Montemayor, el hombre que yo amaba con locura, fuera el elegido.

Juntos construimos un imperio, solo para que él me despidiera y me humillara públicamente, acusándome de ser una farsante.

"¡Por tu culpa, Sofía tuvo que casarse con otro y sufrir! ¡Ella era el amor de mi vida y tú te interpusiste con tus trucos! ¡Ahora paga por tus pecados!" me escupió, revelando su traición.

Lo perdí todo: mi empresa, mi fortuna, mi dignidad. Morí sola, con el corazón roto, mientras Ricardo y Sofía anunciaban su compromiso.

¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Cómo mi amor pudo cegarme ante su verdadera naturaleza?

Pero el destino, o la energía de mi abuela, me dio una segunda oportunidad. Desperté de nuevo, con todos los recuerdos intactos. Esta vez, "Anima Conexión" elegiría libremente.

Ricardo volvió a aparecer, tan arrogante como siempre. "Todos aquí sabemos que yo soy la única opción lógica. Saltémonos el teatro y anuncia mi nombre."

Pero ya no era la misma Ximena. Mi algoritmo estaba listo para revelar la verdad, y yo, para enfrentarme a mi pasado.

Capítulo 1

Ximena Rojas se miró en el reflejo de la enorme pantalla de cristal. Detrás de ella, el horizonte de la Ciudad de México se extendía como una promesa de poder y ambición, un paisaje de rascacielos y luces de neón que competían con las estrellas. Hoy era el día. El día en que su algoritmo, "Anima Conexión", elegiría a su nuevo socio comercial.

En su vida pasada, este mismo día había sido el principio de su fin.

"Anima Conexión" no era solo un programa, era la culminación de su vida, una fusión de la tecnología de realidad virtual más avanzada y las enseñanzas místicas de su abuela, una curandera de un pequeño pueblo de Oaxaca. La abuela le hablaba de la "conexión de almas", la creencia de que cada persona tenía un hilo invisible que la unía a su alma gemela destinada. Ximena, una genio de la programación, había traducido esa creencia ancestral a un lenguaje de ceros y unos. Su algoritmo podía analizar miles de millones de datos de comportamiento humano, patrones de voz, microexpresiones y hasta la energía biométrica para predecir tendencias de mercado con una precisión que asustaba.

Pero en su corazón, Ximena siempre creyó que su verdadero propósito era otro, encontrar ese hilo invisible.

En su primera vida, cegada por el amor, manipuló el código. Forzó al algoritmo a elegir a Ricardo Montemayor. Él era carismático, brillante y despiadado, el hombre que ella amaba con una devoción casi infantil. Con la ayuda de "Anima Conexión", lo convirtió en el magnate tecnológico más poderoso de México. Juntos, construyeron un imperio.

El recuerdo de la traición era una cicatriz fría en su memoria. El día en que Montemayor Tech se consolidó como líder absoluto del Consorcio Tecnológico, Ricardo la convocó a su oficina, la misma que ella había diseñado.

Él no la miró a los ojos. Su voz era fría, despectiva.

"Ximena, estás despedida. Tu participación en la empresa queda anulada."

Ella no podía creerlo. "¿Qué? Ricardo, ¿de qué hablas? Construimos esto juntos."

Él finalmente la miró, y en sus ojos no había ni una pizca del amor que una vez le profesó, solo un desprecio absoluto.

"¡Eres una farsante! ¡Mi éxito se lo debo a mi propio esfuerzo, no a tu estúpido algoritmo de brujería! Siempre lo supe."

Sus siguientes palabras la rompieron en mil pedazos.

"¡Por tu culpa, Sofía tuvo que casarse con otro y sufrir! ¡Ella era el amor de mi vida y tú te interpusiste con tus trucos! ¡Ahora paga por tus pecados!"

Sofía Del Valle, la famosa actriz de sonrisa dulce y ojos inocentes. La mujer que siempre aparecía en los momentos justos, llorando en el hombro de Ricardo, hablando de su matrimonio infeliz.

Ximena fue despojada de todo, humillada públicamente y abandonada en la ruina. Murió sola, con el corazón roto, viendo en las noticias cómo Ricardo y una recién divorciada Sofía anunciaban su compromiso.

Pero el destino, o quizás la energía de la que tanto hablaba su abuela, le dio una segunda oportunidad. Despertó de nuevo, justo un año antes de la selección. Con todos los recuerdos intactos.

Esta vez, no habría manipulación. Esta vez, el algoritmo sería libre.

El salón principal del corporativo de Ximena, "AlmaTech", estaba lleno. Los empresarios más importantes del país estaban sentados en filas ordenadas, todos ansiosos por ser elegidos. El Presidente del Consorcio Tecnológico, un hombre mayor de semblante severo, presidía el evento.

La abuela de Ximena, sentada en primera fila, le dio una mirada tranquila. Sus ojos profundos parecían decirle que confiara en el camino, en la conexión verdadera.

La ceremonia había comenzado. La pantalla gigante mostraba una representación visual del algoritmo, una nebulosa de luz pulsante. Era el "Oráculo", como lo llamaba la prensa.

"El Oráculo de AlmaTech no solo busca un socio, busca una sinergia", explicó Ximena con voz calmada y profesional. "Analizará sus propuestas, pero también su integridad, su visión y su compatibilidad energética con nuestra filosofía. Cada candidato colocará su mano en el sensor biométrico. El Oráculo hará el resto."

Uno a uno, los candidatos pasaron. Un empresario de logística, un innovador en biotecnología, un magnate de las comunicaciones. La nebulosa en la pantalla cambiaba de color con cada uno. Rojo para incompatibilidad. Amarillo para potencial moderado. Nadie había conseguido el verde brillante de la sinergia perfecta.

La puerta del salón se abrió de golpe, interrumpiendo el proceso.

Ricardo Montemayor entró, flanqueado por sus asistentes. Vestía un traje impecable que gritaba poder y arrogancia. No se disculpó por su tardanza. Simplemente caminó hacia el frente, su presencia llenando la sala de una tensión palpable.

"Lamento la espera", dijo, aunque su tono no indicaba ningún lamento. "Asuntos importantes".

El Presidente del Consorcio frunció el ceño, pero no dijo nada. Ricardo era el favorito de todos, el niño prodigio del mundo tecnológico.

Ximena sintió un nudo en el estómago, un eco del dolor pasado. Pero lo reprimió. Su rostro permaneció impasible.

Ricardo la miró con una sonrisa condescendiente.

"Ximena, querida. No tengo tiempo para estas formalidades. Todos aquí sabemos que yo soy la única opción lógica. Saltémonos el teatro y anuncia mi nombre."

La sala quedó en silencio. La arrogancia de su petición era un insulto directo a Ximena y a todos los presentes.

Ximena lo miró fijamente, su voz tan fría como el acero.

"Señor Montemayor, las reglas son las mismas para todos. Si desea participar, espere su turno y coloque su mano en el sensor."

Ricardo soltó una carcajada.

"¿Reglas? Las reglas las hago yo. Pero está bien, jugaré tu jueguito."

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Capítulo 2

Ricardo Montemayor se acercó al podio con la confianza de un rey reclamando su trono. Ignoró la fila y se paró directamente frente al sensor biométrico. Su sonrisa era una mezcla de arrogancia y diversión, como si todo aquello fuera un entretenimiento menor.

Colocó su mano en el sensor. En la pantalla gigante, la nebulosa de luz comenzó a arremolinarse violentamente, absorbiendo sus datos. Ricardo miraba la pantalla, luego a Ximena, con una suficiencia que le revolvía el estómago a ella.

"Veamos qué dice tu máquina mágica, Ximena. Aunque ya sabemos el resultado, ¿no es así?"

La luz en la pantalla comenzó a cambiar. Pasó del rojo al amarillo, y luego, lentamente, empezó a teñirse de un verde pálido. Un murmullo recorrió la sala. El verde, aunque no era el tono brillante de la sinergia perfecta, indicaba una alta compatibilidad.

Ricardo sonrió con más fuerza, una sonrisa triunfante.

"Lo sabía. Ni siquiera tu algoritmo puede negar lo evidente. Estamos hechos para el éxito, Ximena. Siempre lo hemos estado."

Se giró hacia el público, como si ya hubiera ganado.

"Este algoritmo es impresionante, no me malinterpreten. Una herramienta poderosa. Pero una herramienta necesita un maestro que la empuñe. Y ese soy yo. AlmaTech necesita mi visión, mi liderazgo. Juntos, dominaremos no solo México, sino el mundo."

Sus palabras eran puro ego, un discurso para sí mismo. Ximena se mantuvo en silencio, observándolo. Recordaba esas mismas palabras, esa misma arrogancia de su vida pasada. Solo que esta vez, el algoritmo no estaba manipulado. ¿Era posible que, incluso sin trampas, él fuera el indicado? La duda la asaltó por un segundo, un fantasma helado de su antiguo amor.

Fue entonces cuando una figura delicada se levantó de entre el público y se acercó al escenario. Era Sofía Del Valle. Llevaba un vestido blanco, sencillo pero elegante, que resaltaba su apariencia frágil e inocente. Se movía con la gracia de una actriz consumada, cada paso calculado para atraer la simpatía.

"Ricardo, cariño", dijo con una voz suave, casi un susurro, pero audible en el silencio de la sala. Puso una mano en su pecho, con una expresión de preocupación. "No te esfuerces tanto. Tu energía es muy fuerte, me preocupa que te agote."

Luego se giró hacia Ximena, y sus ojos, que parecían tan puros, contenían una chispa de triunfo mal disimulado.

"Ximena, discúlpalo. Ricardo es muy apasionado cuando se trata de negocios. Él solo quiere lo mejor para todos."

Ricardo la miró con una ternura que a Ximena le supo a veneno. La tomó de la mano.

"No te preocupes, mi amor. Estoy bien." Luego, su mirada se endureció al volverse hacia Ximena. "¿Ves? Hasta Sofía lo entiende. Ella sabe que mi éxito es inevitable. Pero tú... tú sigues con tus jueguitos, intentando demostrar algo. ¿Qué es, Ximena? ¿Aún no superas que te dejé? ¿Es una especie de venganza patética?"

La acusación pública fue como una bofetada. El público murmuró de nuevo, esta vez con más interés. El drama personal siempre era más entretenido que los negocios.

Ximena respiró hondo, manteniendo la calma. No le daría la satisfacción de verla perder el control.

"El proceso aún no ha terminado, Señor Montemayor," dijo ella, con una voz monótona y profesional. "Hay más candidatos."

Ricardo se rió. "¿Candidatos? ¿Te refieres a ellos?" Señaló con desdén a los otros empresarios. "Son hormigas. Yo soy un titán."

De repente, Sofía se tambaleó ligeramente, llevándose una mano a la frente.

"Ay, me siento un poco mareada. Creo que... creo que es la tensión del ambiente."

Ricardo inmediatamente se volcó sobre ella, su rostro lleno de preocupación.

"Sofía, ¿estás bien? Vámonos de aquí. No tienes por qué soportar esto." La rodeó con su brazo y la guio fuera del escenario. Antes de irse, se giró para lanzarle una última mirada a Ximena. "Ya tienes tu respuesta. Llámame cuando dejes de hacer berrinches."

Y así, se fueron. Dejando un silencio incómodo y la luz verde pálida del algoritmo brillando en la pantalla, como un veredicto a medio cocer.

Ximena esperó a que las puertas se cerraran. Luego, se acercó al control del sistema.

"Oráculo, muestra el análisis de integridad completo del candidato Ricardo Montemayor," ordenó en voz baja.

La luz verde en la pantalla parpadeó. Y entonces, en el centro de la nebulosa, apareció una mancha. Una mancha negra, pequeña al principio, pero que comenzó a expandirse lentamente, como una gota de tinta en agua limpia. Pulsaba con una energía oscura y corrupta.

Engaño. Narcisismo. Crueldad. Las palabras clave aparecieron en la pantalla junto a la mancha.

El algoritmo había detectado la verdad. Su compatibilidad era superficial, basada en la ambición pura. Pero su núcleo, su alma, era incompatible. La mancha negra era la prueba.

Ximena miró a su abuela. La anciana asintió lentamente, una pequeña sonrisa en sus labios. El camino se estaba despejando.

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