Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Mi amante
Mi amante

Mi amante

Autor: : Miri Baustian
Género: Romance
Fueron novios siendo adolescentes, más tarde, cuando ambos tenían pareja, fueron amantes y al tiempo volvieron a alejarse. Un tiempo después se encontraron nuevamente y ninguno de los dos puede perdonar que el otro se maneje con libertad y a pesar de querer estar juntos, se alejan una vez, siguiendo cada uno con su vida y disfrutando de otros amores, sin embargo no pueden evitar la pasión que los desborda y cada vez que se ven, vuelven a ser amantes ocasionales. Los celos que ambos sienten, no los pueden manejar y por sus propias mezquindades, se distancian cuando el destino los une una y otra vez, hasta que comprenden que el amor domina por sobre todo lo demás.

Capítulo 1 Estamos distanciados

Por Antonella

Estábamos en el campo de mis tíos, no es un campo enorme, pero tampoco se lo puede llamar pequeño.

Hacía bastante calor, era media mañana.

Mi marido estaba un poco alejado, tomando mate con mi tío, yo estaba recostada en una reposera, junto a Sandy, mi prima.

Luca, el marido de mi prima, jugaba en la piscina con sus dos pequeñas Mya y Kate.

-Tia, vení a jugar.

Me llamó Mya.

-En un ratito voy.

Le contesté.

Se acerca Marcelo, mi marido.

-Anto, me llamó Bianca, me confirmó que la entrega de diploma de Jano es mañana, por lo que nos tendríamos que ir hoy.

Me hizo gracia.

No sé para qué quiere que vaya.

Yo no iba a estar presente, Bianca le había prohibido a Marcelo que yo lo acompañe a cualquier evento de Jano.

Tenía que esperar dentro del auto, eso lo hice una vez, o quedarme en casa, mientras que ellos comparten el momento de su niño.

Esa situación se repetía en los cumpleaños de Jano y también en los eventos deportivos.

Compartían la tutela de Jano, pero eso no era algo que Bianca respetara y Marcelo le permitía que ella maneje los días a su antojo.

Yo no me metí en medio del matrimonio de ellos, Marcelo estaba divorciado desde hacía dos años, cuando lo conocí.

Salimos algunos meses antes de casarnos por civil.

De eso hacía 6 años.

Mi matrimonio no era un sueño de rosas.

Era Bianca quién se metía continuamente en mi matrimonio y muchas veces manipulaba a Jano y hasta a mi suegra, para lograr algún propósito.

Mi suegra tampoco me quería tanto, claro que a Bianca tampoco la soportaba demasiado, pero adoraba a su nieto y por eso permitía que la madre del niño haga y deshaga a su antojo.

-Prefiero quedarme, total, yo estoy demás.

-Siempre victimizándote.

-No lo hago, pero es lo mismo si voy o no, prefiero que vayas solo y yo descanso.

-No me gusta manejar yendo solo.

-Eso es injusto para mí, necesito descansar.

-Tu trabajo no es tan agotador, como para que necesites descansar tanto.

Lo decía porque soy actriz.

No soy una actriz de primera línea, es verdad, soy una actriz de telenovela y siempre obtengo papeles secundarios, pero eso me permitía vivir más que bien.

Tengo una entrada muy importante de dinero, que me permite tener mi propio auto, uno importado y último modelo y al vender la casa de mis padres, poniendo una diferencia, compré una casa hermosa.

La casa la compré antes de casarme, por lo que está solo a mi nombre, el auto lo cambié el año pasado, aunque está a mi nombre, es un bien ganancial.

Marcelo es licenciado en economía y trabaja en una empresa privada, tiene un buen sueldo y es una entrada fija de dinero.

Lo mío es distinto, yo puedo tener o no trabajo.

Él tenía un auto mediano, pero solemos usar el mío, sobre todo cuando veníamos al campo o cuando salíamos juntos.

Tengo firmado un contrato para comenzar a filmar una telenovela a partir de marzo, y recién estamos a principios de enero, por lo que tendré dos meses para descansar o al menos pretendía disfrutar del campo.

Adoro venir al campo, sobre todo si está Sandy.

Con mi prima nos queremos como si fuésemos hermanas y con su marido me llevo bárbaro.

A las niñas de mi prima, las adoro.

Me encantan las criaturas.

Marcelo no quiere tener más hijos, no lo dice claramente, pero siempre, cuando se lo propongo, pone excusas, una de ellas es mi trabajo, dice que no es estable.

Es verdad, no es estable, pero cubro todos los gastos de mi casa.

Marcelo le da a su ex esposa mucho más dinero del que corresponde.

No me quejo, mantiene a su hijo como es debido, pero Bianca no trabaja.

Eso me parece injusto, porque la mantiene él.

Por lo que yo cubro todos los gastos de mi casa para que él pueda cubrir todos los gastos de la casa de su ex, que por otro lado, es donde vive su hijo la mitad del tiempo, la otra mitad está en mi casa.

No le haría problema por dinero, eso jamás.

Lo que me molesta, es que muchas veces hemos suspendido salidas, por salir corriendo para buscar a Jano, cuando no era el día que le correspondía tenerlo a él.

Su ex mujer me ha insultado por mi trabajo y a mi suegra no le hacía mucha gracia que yo sea actriz, tampoco a mi cuñada, que se llevaba bastante bien con Bianca.

Muchas veces hemos suspendido venir al campo, porque a Jano no le gusta venir y Marcelo le da el gusto a su hijo, de quedarnos en casa, sin salir.

Yo amo el aire libre.

Ya sé que cuando me casé con él, sabía que tenía un niño, pero había situaciones en la que considero que los tenemos que decidir los adultos, no podemos dejar de salir porque el niño se empaca y dice que no quiere venir con nosotros, pero tampoco quiere estar con su madre.

Lo que me enojó es que Bianca quiso disponer de mi auto, diciendo que yo soy la que tendría que usar el auto de Marcelo y que él la pase a buscar con mi auto, para llevarla a un evento deportivo que tenía Jano.

Ese día sí me enojé, yo tenía que ir a trabajar por unos días a otra ciudad y pretendía disponer de mi auto, Marcelo me dió mil excusas diciendo que lleve su auto, me pareció raro, hasta que me confesó que Bianca le pidió que vayan al evento, juntos y con mi auto.

Me enfurecí.

Es su ex esposa y el auto es mío, por más casados que estemos no puede disponer de mis cosas.

Varias veces tuve la sensación que ellos tenían encuentros sexuales.

Porque hay temporadas, que sin ningún motivo, él no me toca.

No me toca por semanas y hasta por meses.

Muchas veces pensé que lo más sano es divorciarnos.

El amor que sentí, hace rato que se había diluído.

Siento que Marcelo muchas veces no me da mi lugar, permite que Bianca se meta en nuestro matrimonio y que mi suegra la viva nombrando cada vez que la veo.

Entiendo que es la madre de su nieto, pero pareciera que me la restriega a propósito.

Recuerdo que hacía 2 años que estábamos casados, cuando, Marcelo, se quedó por dos días a dormir en la casa de Bianca, porque Jano estaba enfermo y esa fué la primera vez que no me tocó por dos meses.

Él me negó todo.

Lo niega con tanta firmeza, que pienso que soy una perseguida, pero creo que de verdad no es normal, que se quede a dormir en la casa de su ex.

Mil veces me pregunto por qué me casé con él.

Ya sabía que la situación era complicada, no sabía que tanto.

Yo tampoco soy una santa...

Todos tenemos nuestros secretos.

-De todos modos, si vuelvo con vos, me quedo en casa, querés que vuelva solamente para no viajar solo.

-Es lo que corresponde, sos mi esposa.

-Para acompañarte al evento, dejo de serlo.

Le contesté de mala manera.

-No me hagas elegir entre Jano y vos.

Eso es injusto.

Jamás haría eso.

-No lo hago, simplemente te digo que vayas solo, terminado todo, volvés.

-Si Jano no quiere venir, no lo puedo obligar.

-Me vuelvo con Sandy.

No le gustó esa solución.

-La próxima vez, venimos en dos autos.

-Eso es estúpido.

-No lo es, cada uno tiene derecho a manejarse como quiere.

-Ok, no te enojes si Bianca sube a tu auto.

-Sí, me enojo, si la llevás a ella, vas con tu auto.

Me mira con odio.

-Lo lamento, usa un perfume ordinario, que se impregna en todos lados.

-Eso es mentira.

-No lo es, siempre que se subió a mi auto, lo supe.

Me miró casi aterrado.

Estábamos hablando desde hacía más de una hora.

-Hay muchas cosas que están dejando de tener sentido.

-¿A qué te referís?

-Cuando volvamos a casa, lo hablamos.

-¿Me estás amenazando?

-No, pero no me parece el lugar correcto para hablarlo.

-Entonces volvé conmigo.

-De verdad, me quiero quedar.

Nos llamaron para almorzar.

-Tía, al final no te metiste a la pileta conmigo.

-Lo lamento, te prometo que a la tarde jugamos.

Le prometí a Mya, es la más revoltosa de las dos, Kate es más tranquila.

Almorzamos tranquilos, entre charlas y chistes, realmente disfruto de mi familia, ellos son lo más cercano que tengo.

Mi padre falleció hace más de 13 años y mi madre hace 8 años, aproximadamente.

Tengo un hermano mayor, pero vive en España.

Somos unidos, pese a que me lleva 7 años.

Como él no piensa volver, me cedió la parte de la casa de nuestros padres, por eso pude vender sin ningún problema.

Hace dos años, viajé al viejo continente para visitarlo, estuve cerca de un mes.

Disfruté de mi hermano, su esposa y sus dos niños.

Fui sola, Marcelo no pudo ir, porque en cuanto se enteró Bianca que nos íbamos a Europa por un mes, dijo que Marcelo estaba abandonando a su hijo, que le iba a sacar la tutela compartida de Jano, por lo que Marcelo decidió no acompañarme, él se perdió el viaje, yo no.

Me pregunto por qué permití que Bianca maneje hasta nuestras vacaciones.

Simple.

No lo permití yo, lo hizo Marcelo.

Por cuestiones como esa que cada día que pasa, estamos más distanciados.

Capítulo 2 El novio de mi prima

Por Antonella

-Estuve charlando con Teresa.

Dice mi tía, llamando mi atención.

Teresa es una prima de ella.

También fue prima de mi madre.

Sigo comiendo en silencio.

-La invité a que pase unos días con nosotros, viene con su marido, también con Pía y su pareja.

Ahora sí, mis manos temblaban.

Tuve que disimular.

La mirada de Sandy en mi rostro, me decía mil cosas.

En ese momento, le contesté algo a Kate.

-Nunca fueron muy compinches con Pía.

Mi tía se refiere a nosotras dos, a Sandy y a mí.

-Es verdad.

Lo concedo yo.

La revolución que siento por dentro, es mucha.

Nadie sabe, solo Sandy, de esa revolución que tengo en mi corazón.

Trato de disimular todo lo que siento.

Tampoco tiene sentido que alguien se entere, es algo que pasó, que está en el pasado y que no puede volver.

Una inmensa melancolía se apoderó de mí.

-¿Estás reconsiderando acompañarme?

Me pregunta mi marido.

-No, ya te dije que no voy.

Al final, por una razón u otra, siempre estoy sola.

Al lado de Marcelo también me siento sola.

Marcelo llegó a mi vida en un momento en que yo no estaba demasiado bien, y realmente no sé qué buscaba él en una relación, siento que se llevó parte de mi juventud y no entiendo por qué lo permití.

Terminamos de almorzar y me dispongo a ayudar a mi tía con los platos, llevo todo a la cocina.

-Ahora lava todo Maria.

Dice mi tía.

Maria vive en forma permanente en el campo, es la señora que limpia la casa y ayuda a mi tía a cocinar.

Voy hasta mi dormitorio y le hago la valija a mi marido.

-Es increíble que te quedes.

-Es increíble que quieras que te acompañe, para que yo esté en casa.

-Me podés esperar en el auto.

-¿Pensás que no tengo dignidad?

-Estás exagerando, como siempre.

-No digas idioteces, ninguna mujer te hubiese permitido todo lo que yo te permití.

-Vos sabía que tenía un hijo.

-Si, tenés un hijo, pero Bianca es tu ex esposa, no tu esposa.

-Sabés que es complicada la situación.

-Porque vos lo permitís.

-No puedo hacer otra cosa.

-Sí, podés hacer otra cosa.

-¿Pretendés que no vaya a la entrega de diploma de mi hijo?

-Nunca te diría algo así.

-Es lo que parece que querés.

-Siempre fuiste muy injusto conmigo, lo único que te pido, es que ella no se suba a mi auto, ni por una cuadra.

-Seguís exagerando, no puedo llevar a mi hijo y a mi madre y a ella mandarla a pié.

Me indigne.

-Andá con tu auto.

-El tuyo es más cómodo y vos acá no lo vas a usar.

-Solo te digo que no quiero que ella suba a mi auto ¿Cuándo volvés?

-No sé si volveré, son varias horas de viaje.

-Si ella te pidiera que la busques, vas hasta el Congo.

-Es la madre de mi hijo.

-Yo soy tu esposa.

-Dijiste que volvés con Sandy.

Es inutil seguir hablando con él.

-Que ella no suba a mi auto.

Dije y salí de mi habitación.

Cuando estoy por ponerme bronceador, mis sobrinas me piden que vaya al agua con ellas.

Así lo hice.

Jugué con las niñas cerca de una hora, hasta que salieron del agua y pude sentarme al lado de mi prima.

Luca estaba a su lado y también mi tía, por lo que con Sandy solo hubo miradas, pero no pude hablar nada.

Mi marido decidió volver al día siguiente, por la mañana.

Ok, una noche más a su lado.

Realmente casi no teníamos intimidad, menos estando en el campo, aunque siempre había una excusa para no tener sexo.

Muchas veces pensé que yo me veía más atractiva de lo que en realidad era.

No despertaba en él esa pasión descomunal, esa que aparece siempre en las novelas.

Entiendo que es solo una novela, que es ficción, pero he recibido besos más apasionados cuando filmaba alguna escena romántica.

Es todo fingido y realmente nunca sentí atracción por alguien con quién me besé en alguna novela.

Al principio, con Marcelo, sí había más pasión, no mortal, pero había, nos llevábamos muy bien sexualmente, pero todo fue cambiando, no es que nos llevemos mal...es que no existe el sexo entre nosotros, lo hacemos una sola vez y cada tanto.

Soy delgada, tengo buen cuerpo, en la calle suelo llamar la atención de los hombres, me visto sexi, siempre estoy arreglada, mucho más que su ex esposa.

Sin embargo, no importa qué perfume use o que camisón me ponga, él se queda hasta última hora mirando tv y luego, al acostarse, girando, apaga la luz.

Un tibio hasta mañana y la mayoría de las veces no es acompañado ni por un beso en los labios.

Mi cabeza a veces explota, porque cuando le saco el tema sexual a mi marido, él dice que ya no es un niño, para hacer el amor a cada rato.

A eso se le suma su ex esposa.

También a mi suegra todo lo que yo hago, le molesta..

Él permite que su madre me llame la atención continuamente y ella casi me trata de inútil, solo por ser actriz.

¡Cómo si ella me pagase las clases de actuación, de canto o de baile!

Todo lo que hago sale de mi bolsillo.

Mientras que Bianca no aporta un peso en su casa.

Marcelo se va mañana y creo que es una despedida anticipada.

Cada vez estoy más segura de que llegó el momento de terminar con mi matrimonio.

Pienso en nosotros y trato de rescatar lo bueno que hubo en mi matrimonio.

Mi mente queda en blanco, fueron muchos años, muchas noches donde solo hubo silencio.

La vida pasa y si ahora estamos así, más adelante va a ser peor.

Me pierdo pensando y creo que es lo mejor.

Marcelo está como si nada, como si no supiera que lo nuestro está acabado.

Que ya no tiene sentido estar juntos.

Me costó decidirme.

Fue más lo que me costó asumir que me había equivocado, que el dolor por un amor que se marcha.

Es que el amor hace rato que no existía.

Existe cariño y de mi parte también respeto, aunque Marcelo piensa que soy yo la que no respeto a los demás, no sé qué pretende de mí.

Siento que realmente fue un error muy grande haberme casado con Marcelo.

Perdí 6 años de mi vida a su lado y no gané nada, solo me desgasté mentalmente.

No es un mal hombre, es trabajador, es un excelente padre, del hijo de otra mujer, pero eso igual cuenta.

Es un hombre culto, eso llamó mi atención desde un principio y lo admiré.

Mi suegra y su hermana también son personas muy cultas, pero eran bastante cerradas en algunos temas.

Mi cuñada también es licenciada en economía y mi suegra es profesora de matemáticas.

Todos se creen superiores y es verdad, intelectualmente lo son, pero nada más.

Conmigo nunca se portaron bien.

Eso no es ser superior.

Al principio de la relación, me ponía mal, ahora trato que eso no me haga mella.

Por otro lado, sé que en cuanto me separe, no las voy a ver nunca más.

Me di cuenta que me perdí tanto en mis pensamientos, que no tengo idea de que estaban hablando.

-Anto...

Dice Sandy.

Fue cuando vi que una camioneta estaba se estaba estacionando en un costado.

Mi corazón latía fuerte.

Tampoco eso tenía sentido, era simplemente otro hombre al que no pude conquistar.

La frustración se adueña de mí.

Definitivamente, no debo ser tan hermosa como me creo, no sé qué sucede conmigo.

Creo que soy una buena mujer, generosa, agradable y atractiva.

Tengo 28 años, no soy una niña y sin embargo nunca tuve a un hombre enamorado de mí, hasta perder la cabeza.

No tuve un gran amor, al menos que alguien sienta por mí, que yo soy su gran amor, que desfallezca por mí.

Veo como bajan del auto mis tíos, mi prima con su hijo, de aproximadamente 8 años y él...

El niño es del primer matrimonio de mi prima.

Ahora no está casada y por lo que sé, tampoco convive con su actual pareja...

Quizás nunca pude dar lo que otras mujeres dan.

No sé en qué fallo.

Soy apasionada y me doy por entero.

Saludan a mis tíos, que no estaban demasiado lejos nuestro.

Se acerca mi prima, prima segunda, porque nuestras madres eran primas.

-Hola chicas, siempre juntas ustedes dos.

Dice Pía.

Nos paramos todos, saludamos a nuestros tíos, les presenté a mi marido y mi prima pretendió presentarnos a Fabrizio.

Ella sabía que habíamos sido novios.

-Hola Fabrizio.

Dijo yo ¿Para qué voy a simular que no lo conozco?

Sandy también lo saludó por su nombre.

-¿Conocen al novio de mi hija?

Preguntó mi tía y parecía espantada.

-Tía, somos todos del mismo barrio.

Le contesté yo, restándole importancia.

Por supuesto que noté el asombro de Fabrizio cuando me vió.

Fue todo muy correcto, él saludó a mi marido, no se conocían, mi marido no era del barrio.

El que estaba observando todo, era Luca.

Espero que no abra la boca.

Luca tampoco lo conocía, al menos no personalmente, creo.

Ellos llevaron sus valijas adentro, mi marido se alejó para prender un cigarrillo.

Sandy trató de disimular, al llamarlo por su nombre, porque sabía toda la historia, la historia que yo tenía en mi cabeza, era mía y aunque era evidente que el protagonista masculino existía, yo no era la que encabezaba el rol principal junto a él.

Suspiro profundamente.

-Anto, vos sos más linda.

Dijo Sandy, acercándose a mí.

Yo le sonreí.

-¿Ya están secreteando ustedes dos?

Pregunta Teresa.

Es insoportable esa mujer, tanto, que estoy considerando volver con mi marido, pero eso tampoco tiene sentido.

De repente es como que siento que no tengo un lugar de pertenencia, un lugar en donde esté cómoda, donde no haya agresiones, donde pueda estar en paz.

No pido mucho más que eso.

Amor no tengo, amor de hombre.

Le iba a contestar, pero decidí no hacerlo, porque luego, como siempre, van a decir que soy yo la que busca problemas.

Para muchos soy problemática, porque no permito que los demás se metan en mi vida.

Siempre fue así, pareciera que me tuvieran bronca por algo.

Desde que éramos chicas, si estábamos de sobremesa, en algunas reuniones familiares, me llamaban la atención si hablaba mucho, o poco y si escuchaba música, me cuestionaban hasta la música que escuchaba.

Eso lo hacía sobre todo Teresa, cuando Pía comenzó a escuchar el mismo tipo de música que escuchaba yo, esa música pasó a ser divina.

Mis padres nunca me defendieron, es más, hasta terminaban diciendo lo mismo que Teresa.

¿Seré yo, que soy susceptible?

Lo que sucede es que no veo que a Pía la traten así, ni siquiera a Sandy le cuestionan algo.

Salvo cuando Sandy se separó de su primer esposo, duró casada menos de un año, se dió cuenta que la relación no iba y se separó de inmediato, me parece barbaro lo que hizo.

Yo, en cambio, perdí 6 años de mi vida al lado de Marcelo, llenándome de bronca por los maltratos recibidos de parte de su familia y él nunca reaccionó.

Sí, quiero un amor de telenovela.

Capítulo 3 Sin nada

Por Antonella

Estábamos todos en ronda, yo tenía puestos los anteojos espejados y Fabrizio también.

Nadie sabía a quién estábamos mirando.

Noto que está demasiado serio y que casi no habla.

-¿Te quedás al final?

Me pregunta Marcelo.

-Ya te dije que sí.

-Arreglá con alguién para que te lleve, yo no tengo tiempo de volver.

-Vuelvo con Sandy.

Todos están escuchando nuestra conversación.

-Sos caprichosa.

-Cortala, porque considero que el caprichoso sos vos.

-Tengo que ir a la entrega de diploma de mi hijo.

-Me parece perfecto que vayas, es lo que corresponde.

-Entonces vení.

-Vos querés que yo vaya a casa.

-La cena es solo para los padres y hermanos.

-Entonces andá.

-Pero vos no venís.

-Marcelo, ya hablamos ese tema, es solo para los padres, vas vos y tu ex esposa, yo no estoy invitada, querés que vaya para no viajar solo, lo lamento, prefiero quedarme, llevate mi auto, solo te digo que al evento, vas en tu propio auto, esa mujer usa un perfume espantoso y ordinario, no quiero que se suba a mi auto.

-Siempre hay que hacer lo que se te ocurre.

-Perdón por disponer de mi auto, me lo compré con mi dinero, fruto de mi trabajo.

-Tampoco es que te matás trabajando.

-Eso no le importa a nadie.

Marcelo se aleja para fumar.

-Nena, con tu carácter, no te va a aguantar por mucho tiempo ese hombre.

Definitivamente no soy yo.

-A lo mejor soy yo la que no lo va a aguantar mucho tiempo a él.

Contesté de mala manera.

-Siempre fuiste celosa.

-¿De qué hablás? Se va a una cena con su ex mujer y no tengo problema, solo le digo que para salir con ella, use su auto, no el mío.

En mi cabeza es lógico lo que digo.

Sandy asiente con la cabeza.

-¿Cómo se te ocurre casarte con un hombre separado?

Pregunta mi tía Teresa, como si eso fuese un pecado.

Miro a mis primas, las dos están separadas y Fabrizio también lo está, tiene dos niñas de su primer matrimonio.

-Soy la única que no está divorciada, por ahora y tanto Luca como Fabrizio, también están separados ¿De qué hablás?

-Siempre estás contestando.

Dice Teresa.

Es injusto, todo.

-Si no querés que te conteste, no me cuestiones.

-Calmate, por favor.

Me dice Pía.

-Estoy calmada, pero los demás necesitan dejar de mirar la mugre de los otros.

Ya nadie dijo nada.

-Tía ¿Vamos a la pile?

Me pregunta Kate.

Miro a Sandy, para ver si las deja meterse a esta hora, ya estaba atardeciendo.

-Sí, hace calor.

Me contesta, sin que le haya preguntado nada.

Me paro y sentí muchos ojos estudiándome.

-Nena, qué malla más pequeña que tenés puesta.

Dice Teresa.

Conté hasta 10 antes de contestar.

-Sí, es similar a la de tu hija.

Me alejé, porque también me iban a cuestionar la respuesta.

Mya vino corriendo y me metí al agua, con una niña de cada mano.

Jugamos un rato largo.

Hacíamos rondas y cantábamos.

Salimos cuando ya se había ido la luz del día.

Mis tíos estaban preparando un asado y mis tías estaban en la cocina.

Apenas salimos, el aire fresco se hizo notar en mi cuerpo y sentí la mirada de Fabrizio, ya sin los anteojos, quemándome.

Marcelo me ignoró.

Yo me cubrí con mi toallón, las niñas tenían puesto salidas de baño y en cuanto me senté, las dos vinieron a upa mío.

-Chicas, dejen descansar a la tía.

Dice Luca.

Yo las abrazo a las dos juntas y las besuqueo muchísimo, ellas me devuelven los besos.

-¿Por qué no tenés hijos?

Me pregunta Pía.

-No sé, pero me encantan las criaturas.

Dije esquivando la mirada de mi marido.

El hijo de Pía estaba durmiendo en una reposera, posiblemente esté cansado por el viaje.

-¿Tía, podemos dormir con vos, en tu cama?

-Hoy no, pero mañana, que el tío no está, sí y hacemos noche de chicas.

-Sííí.

Gritan las dos y aplauden.

-Te quedás.

Dice Marcelo.

-Sí, te lo vengo diciendo desde esta mañana.

Se nota la aspereza que tenemos.

Fabrizio no me sacaba los ojos de encima y creo que Pía lo notó, porque se levantó de su lugar y se sentó sobre él, pasándole las manos por el cuello.

Yo miré a las niñas y les hice cosquillas, mientras sonreía, ocultando mi dolor, ese que está tan dentro mío, que nadie, absolutamente nadie lo sabe.

Cuando por segunda vez, hacía dos meses que no teníamos relaciones con Marcelo, quiso el destino que me encuentre con Fabrizio, realmente no pensé dos veces lo que hacía.

Mi historia con él viene desde que éramos adolescentes.

No salimos mucho tiempo, lo hicimos cuando tenía 17 años, éramos fuego cuando estábamos juntos, hacíamos el amor como locos y en cualquier rincón.

Pero dos meses después, lo enganché con otra chica, me pidió perdón y seguimos un mes más, hasta que nuevamente me enteré que estuvo con otra chica, me pidió perdón nuevamente, pero en esa ocasión, decidí cortar definitivamente.

Yo lo amaba, pero estaba claro que él a mí no, a cada rato me cambiaba por otra.

Recuerdo la última discusión que tuvimos.

Terminó por decir que me quería, pero que él era así.

Lloré muchísimo por él y Pía se enteró que había salido con él.

Fabrizio me decía que me amaba, pero que no podía evitar tener momentos con otras mujeres.

Nunca, nada, se comparó con lo que sentí por él.

Años después me enteré que se había casado, porque dejó embarazada a una chica.

Traté de sacarlo de mi mente.

Fue cuando comencé con unos pequeños bolos en las telenovelas.

Luego tenía papeles fijos, aunque chicos y de a poco me fui haciendo medianamente conocida.

No es que me pidan autógrafos a cada rato, pero cada tanto me reconocen y me piden sacarse fotos conmigo.

Cuando vendí la casa de mis padres, me acordé de él, a esa altura ya estaba casado y su esposa estaba esperando su segundo hijo.

No es que vivíamos muy cerca, estábamos a unas 10 cuadras de diferencia, tal vez menos.

A los pocos meses conocí a Marcelo, creo que me aferré a él, por lo mal que estaba mi corazón.

Me di cuenta, luego de dos años, que mi matrimonio no funcionaba, fue cuando me crucé con Fabrizio.

Recuerdo que lo vi y se me paró el corazón.

El mundo seguía girando a su alrededor.

Me seguía sacando el aliento.

Él estaba importando piezas de automóviles, tenía una tienda de ventas de repuestos.

Yo tenía mi primer auto importado y no conseguía el parasol interno.

Entré a preguntar y me atendió él.

Me temblaban las piernas.

Prometió importarlo a cambio de un café, que terminó siendo una cita en un hotel.

Me dijo que estaba separado, pero que estaba en una relación con una chica.

No había cambiado, seguía igual que siempre, solo que ahora, era yo, la que él elegía por unas horas.

Juro, que si me lo pedía, me divorciaba de mi marido.

Nunca me lo pidió.

Estuvimos cerca de un año viéndonos de vez en cuando.

Yo moría por él.

Realmente lo amaba.

Mi matrimonio estaba estancado, Marcelo cada vez estaba más pendiente de Bianca.

Creo que a esa altura, ellos también debían ser amantes.

Un día, Fabricio nombró a su novia, cuando dijo que se llamaba Pía, un escalofrío me recorrió por dentro.

Me contó que el padre de su novia había invertido en su negocio.

-Si necesitabas un inversionista, me hubieses dicho, yo podría...

-No tenía idea que vos hubieses podido, ahora te tengo que pedir que no pases más por mi negocio, a veces está mi suegro.

Me dolió muchísimo lo que dijo.

Indagué por el apellido de su novia.

No podía fallar.

Era mi prima segunda, ni sé qué parentesco tengo con ella.

Le dije que éramos parientes.

Creo que se asustó.

¿La querrá?

¿A mí me quería, en aquellos años, a pesar de todo?

Todo me salió mal.

Nos vimos algunas veces más y luego todo se esfumó.

Mi relación con Marcelo seguía como siempre.

El tema pasaba, que cuando estaba con Fabrizio, era como volver a la vida, con él sí había pasión.

Supongo que la relación que él tenía con Pía era seria y encima estaban los negocios que tenía con su padre.

La vida sigue dando vueltas, como una calesita, pero nunca agarro la sortija.

Me estoy ahogando en un mar de dolor.

Cenamos en el comedor, Marcelo se retiró temprano, porque tenía que madrugar.

Yo me quedé jugando un rato con las nenas, se nos unió el hijo de Pía.

En un momento, estábamos jugando a ser animalitos y yo estaba en el suelo, a la par de los chicos, estaba en cuatro patas, al pie de una escalera.

-Miau, miau, miau.

-¡Es un gatito!

Dice Kate.

Chocamos nuestras palmas y cuando me acomodo para dejar el lugar a Kate, los ojos de Fabrizio, los tenía recorriendome el cuerpo.

-No te tenía en un rol tan maternal.

-Me encantan las criaturas.

-Yo tengo dos nenas.

-Lo sé...

-Fabri...

Lo llamó Pía.

Él giró sin decir nada más y fue en busca de su novia.

Verlos juntos, es un castigo del cielo.

Estaban todos cansados y se retiraron a descansar, por suerte no se extendió demasiado la velada.

Apenas pude dormir.

Los ojos de Fabrizio estaban incrustados en mi mente.

Sus caricias llegaban a mis instintos.

Miré a Marcelo, dormía profundamente y no se había enterado de mi desesperación.

No mi desesperación por tener a Fabrizio a unas paredes de diferencia, durmiendo abrazado a mi prima, por esa maldita jugada del destino.

Mi desesperación era porque sentía que me estaba hundiendo en el lodo.

Estaba sola.

Siempre lo estuve.

Por la mañana, bien temprano, se fue Marcelo, solo estaban levantados mis tíos, estaban tomando mate.

Yo volví a la cama luego de que se fuera mi marido.

Me sentía libre.

Hasta que recordé que a unos metros estaba Fabrizio, posiblemente abrazado a mi prima.

Una angustia se apoderó de mí.

Muchas veces me toca perder, esta es una de ellas.

Perdí con Pía, él nunca me dijo que la iba a dejar y por elegir, la eligió a ella.

Claro que Fabrizio puede decir que yo elegí a mi marido, pero no fue así, él nunca me dijo o sugirió que me separe.

Me quedé sin nada y no me refiero a Marcelo, sino a Fabrizio.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022