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Mi amor, no me dejes solo

Mi amor, no me dejes solo

Autor: : Mon
Género: Moderno
Ella cayó en la trampa que la tendieron su prometido y su mejor amiga. Lo perdió todo y murió en la calle. Sin embargo, ella renació. En el momento en que abrió los ojos, su esposo estaba tratando de estrangularla. Afortunadamente, ella sobrevivió a eso. Firmó el acuerdo de divorcio sin vacilación. La joven estaba lista para su miserable vida. Para su sorpresa, su madre en esta vida le dejó una gran cantidad de dinero. Ella dio la vuelta a las tornas y se vengó. Todo le salió bien cuando su ex marido apareció en su vida.

Capítulo 1 Renacimiento y divorcio

"Rachel, eres una maldita perra".

Estando medio dormida, Rachel Bennet de repente sintió que algo andaba mal, dado que, ¡no podía respirar!

Una vez que sus pulmones comenzaron a implorarle aire, su instinto de supervivencia se activó. De inmediato, se llevó las manos a la garganta, tratando de defenderse de su atacante.

¡Bam!

De repente, la puerta se abrió de par en par y el mayordomo entró corriendo. Su rostro palideció ante la escena que se estaba desarrollando frente a él, pero no perdió un segundo. Se apresuró a acercarse a la cama y agarró el brazo del hombre, gritando: "¡Señor Sullivan! ¡Señor Sullivan! ¡Por favor, suéltela ahora! ¡La está matando!".

"¡Ella merece morir!", exclamó el hombre, quien tenía una mirada desquiciada en sus ojos y apretaba los dientes con odio.

El mayordomo sabía muy bien que él no era capaz de detener al hombre físicamente, así que se arrodilló junto a la cama y comenzó a rogar por la vida de Rachel. "Señor Sullivan, ¡por favor! Si realmente la mata, su abuela se revolcará en su tumba. ¡Ella no podrá descansar nunca en paz!".

¿Abuela?

Al escuchar las palabras del mayordomo, Victor Sullivan finalmente aflojó un poco su agarre.

Así, Rachel aprovechó la oportunidad para escapar de sus manos, y se alejó arrastrándose rápidamente. Su espalda golpeó con fuerza contra la cabecera y se quedó allí acurrucada, mirando a Victor con los ojos muy abiertos y temerosos.

El mayordomo tomó el cambio de actitud del hombre como una señal para seguir persuadiéndolo, así que le dijo: "Señor Sullivan, ¡debe tener paciencia! Hoy su divorcio finalmente se hará oficial, ¡por lo que nunca tendrá que volver a verla! Pero por ahora, perdone su vida por el bien de su madre, ya que fue ella quien salvó a su abuela en una oportunidad, ¿lo recuerda? ¡Por favor, debe tranquilizarse!".

Victor pareció ver la razón que tenían las palabras de su mayordomo, pues de inmediato se levantó de la cama y se puso el pijama en silencio. Apenas terminó de hacerlo, se dio la vuelta y habló, con una voz tan fría como el hielo.

"Le diré a Ivan que traiga los papeles del divorcio hasta aquí. Fírmalos, y después de eso, lárgate. No quiero volver a ver tu cara nunca más en mi vida".

Así, con una última mirada llena de odio, salió de la habitación, seguido por el mayordomo.

...

Le tardó un buen rato en digerir las palabras de aquel hombre.

Después, abrió los ojos de nuevo. Aquellos recuerdos le pertenecían a la antigua dueña de ese cuerpo, la mujer llamada Rachel. Después de ordenar las cosas en su mente, en completo silencio, finalmente llegó a dos conclusiones.

La primera era que había renacido, de Shelia Davis a Rachel Bennet.

Y la segunda fue quien había habitado ese cuerpo antes de ella era una chica cobarde que estaba locamente enamorada de Victor. Su madre se había enfermado y muerto algún tiempo atrás, y su padre no era más que un patético imbécil.

De repente, se escuchó un golpe en la puerta.

El sonido logró sacar a Rachel de su ensimismamiento. Entonces, una voz fría resonó del otro lado de la puerta. "¿Puedo pasar?", preguntó él.

Rápidamente, ella se subió la parte inferior de los pantalones y se apresuró a abrir la puerta. Allí se encontraba un hombre alto con una expresión indiferente, sosteniendo una pila de papeles en la mano.

'Ivan'. Rachel buscó en sus recuerdos lo más rápido que pudo y recuperó el nombre del hombre.

Con rostro totalmente inexpresivo, Ivan Chavez le entregó los documentos y un bolígrafo, al tiempo que le decía: "El señor Sullivan me pidió que me quede con usted hasta que se vaya, lo cual debe ser tan pronto como firme los papeles del divorcio".

Tras ello, la mujer miró los documentos y recordó lo que el mayordomo había dicho antes. Ese día era el segundo aniversario de boda de Victor y Rachel, pero también sería el final de su matrimonio.

¿De verdad se había preparado el acuerdo de divorcio en menos de una hora? Se podía notar que Victor realmente debía de odiar a Rachel.

Al instante, ella tomó el acuerdo y comenzó a pasar las páginas, firmando "Rachel Bennet", de manera decidida, donde era necesario. Así, terminó en menos de treinta segundos.

"Ya está listo", dijo ella, mientras le devolvía los papeles al hombre y hacía clic con el bolígrafo.

Ante eso, Ivan la miró completamente asombrado, con las cejas levantadas. La verdad era que él no esperaba que fuera tan fácil. Cuando Victor le pidió que le llevara el acuerdo, le había dicho que Rachel no quería firmarlo, por lo que quizás él podría tener que usar la fuerza.

"¿Acaso no quiere leerlo primero?", cuestionó el hombre, todavía sin estirar la mano para tomar los papeles.

Al escucharlo, Rachel levantó las cejas y respondió rotundamente: "No".

"¿Realmente no tiene curiosidad acerca de lo que está sacando de este divorcio?", preguntó él, con el ceño fruncido, luciendo cada vez más confundido.

Debido a esas palabras, la mujer levantó las cejas mientras se subía los pantalones. Luego, le dedicó una sonrisa a Ivan. "En realidad, no hay necesidad de leerlo. Sé muy bien que tan solo hay dos resultados posibles. Uno es que me encuentro sumergida en un montón de deudas y quebraré pronto, y el otro es que tengo que dejar este matrimonio sin un solo centavo. Estoy bastante segura de que Victor reunió a un equipo de abogados excepcionales para trabajar en la mejor opción para él", declaró ella.

Al escuchar eso, los ojos de Ivan se oscurecieron. De inmediato, tomó los papeles del divorcio y dijo: "Lo único que el señor Sullivan quiere es que usted se vaya sin obtener ninguno de sus activos".

"Bueno, asegúrate bien de darle las gracias en mi nombre", replicó ella, pues realmente le importaba una mierda. Era la antigua ocupante de ese cuerpo quien amaba a Victor, no ella. A ella ni siquiera le importaba si ese hombre vivía o moría.

Lo cierto era que no quería a un hombre violento como él por esposo. Un hombre que sería capaz de estrangular a su propia esposa hasta la muerte. En ese momento, ella tenía otra oportunidad de vivir y su única intención era aprovecharla al máximo.

Tras escuchar esas últimas palabras, los ojos de Ivan se posaron en el cuello de Rachel.

"¿Quiere que llame a un médico para usted?", indagó él.

La mujer estuvo perdida por un momento con esa pregunta. Luego, recordó los moretones que tenía alrededor de su cuello y levantó la mano para tocarlos. De esa manera, la sensación de asfixia volvió a ella y tuvo que sacudir la cabeza para deshacerse de eso.

"No, no, gracias. Estoy perfectamente bien. No es nada tan grave", respondió ella, encogiéndose de hombros.

"Entonces, por favor, vaya a empacar sus cosas", indicó el hombre, y su tono volvió a la normalidad: frío y serio.

Al instante, ella asintió y salió de la habitación de Victor.

La verdad era que ella no tenía mucho que empacar. A excepción de sus cosméticos esparcidos por todo el tocador y algunas prendas, no tenía mucho más. Rápidamente, la mujer se cambió de ropa y metió el resto de sus cosas en una maleta.

"Rachel, ¿adónde crees que vas?". De repente, las puertas del ascensor se abrieron, revelando a una mujer que estaba vestida con un traje de negocios.

Capítulo 2 Alice le había hecho pasar un mal rato

En ese momento, Rachel se detuvo para observar a la joven que se le acercaba.

"¿Alice?". Resultó que era Alice Jenkins, su media hermana, una verdadera perra hipócrita.

Al tiempo que esta se paraba frente a Rachel, sonrió y pronunció: "Mi querida hermana, ¿acaso te vas a mudar?".

Tras escucharla, la otra rodó los ojos y dibujó una sonrisa falsa en su rostro. "Bueno, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos. ¿Por qué te sigue gustando tanto hacer preguntas estúpidas? ¿No te parece demasiado obvio?".

Honestamente, esas palabras habían enfurecido a Alice, pero en seguida reprimió su rabia, cambiando nuevamente su expresión a una inocente.

"Simplemente estoy intentando mostrarte algo de preocupación. ¿Cómo puedes pensar en mí de esa forma?".

¿Ella había dicho preocupación?

Ese era un comentario divertido, pues, solo quería burlarse de su hermanastra.

Con un rostro desprovisto de emoción, Ivan intervino en la conversación de las otras dos, recordándole a Rachel: "Señora Sullivan, es hora de que se marche. El señor Sullivan está a punto de regresar".

Cuando escuchó eso, las comisuras de la boca de la mujer se torcieron. Después, señaló a Alice y le dijo a Ivan: "No es que no quiera marcharme, es que hay una perra rabiosa bloqueando mi camino. Para ser honesta, tengo miedo de que me muerda".

Por su parte, Ivan se quedó sin palabras.

Mientras que Alice empezó a derramar lágrimas falsas. "Rachel, yo sé que te vas a divorciar hoy. Por eso me preocupaba mucho que estuvieras triste, así que dejé mi trabajo temprano para venir a verte. ¿Cómo? ¿Cómo pudiste decirme una cosa así? Soy tu hermana".

"¡Cállate! Definitivamente no eres mi hermana". Con eso, Rachel se distanció rápidamente de Alice y volvió a echarle un vistazo al hombre. "Ivan, ¿nos vamos ya?".

De inmediato, las sienes de este empezaron a doler y no pudo mantener su expresión severa por más tiempo. Sin otra opción, Ivan le dijo a Alice: "Señorita Jenkins, discúlpenos, por favor".

Alice, por otro lado, se mordió el labio inferior. Sus ojos estaban ardientes de ira en ese instante, sin embargo, estaban cubiertos por su flequillo.

"Ivan, una perra sin entrenamiento no puede comprender el lenguaje de un ser humano", agregó Rachel para burlarse de la otra.

Aquellas palabras hicieron que Alice se molestara mucho más, así que apretó los puños y miró a su hermanastra.

Cuando Rachel la vio conteniendo su furia, inclinó un poco la cabeza, sonriendo para enfadarla un poco más.

A decir verdad, la sonrisa arrogante dibujada en el rostro de la mujer disgustó a Alice.

'¿Qué demonios está ocurriendo? Ella suele ser tímida, además siempre es obediente y agradecida conmigo. ¿Por qué su personalidad cambió tanto?'.

"Señorita Jenkins", gritó Ivan, con impaciencia.

Entonces, Alice apretó los labios, ocultando sus sospechas. "Ivan, yo no estoy insinuando que no quiero que mi hermana se vaya. Lo que pasa es que Victor me pidió que viera cómo marchaban las cosas aquí".

Al escuchar eso, los otros dos se sorprendieron.

"Victor sabía que yo iba a venir, así que me dijo específicamente que observara a Rachel hacer las maletas e irse. Él dijo que, según el acuerdo de divorcio, a ella no se le permitía llevarse nada que le perteneciera a la familia Sullivan. En consecuencia, solo estoy aquí para asegurarme de que ella respete el acuerdo", en ese momento, la joven miró la maleta al lado de su hermanastra.

"Entonces, Rachel, ¿podrías abrir tu maleta? Necesito verificar si tomaste algo que no es tuyo".

Ante aquellas palabras, la chica frunció el ceño. "Solo hay algunas prendas. ¡No tomé absolutamente nada que le pertenezca a la familia Sullivan!".

De inmediato, Alice le quitó la maleta y replicó: "Me temo que no depende de ti decidir. Si no te llevas nada inapropiado, ¿por qué tienes tanto miedo de dejarme ver el contenido de tu equipaje?".

Posteriormente, la mujer dejó la maleta en el piso y la abrió.

En el interior de esta, había varias prendas amontonadas desordenadamente. Parecía que Rachel de verdad no se había llevado nada valioso con ella.

Cuando vio eso, Alice apretó la mandíbula, pues, no esperaba que su hermanastra estuviera diciendo la verdad. Dispuesta a no dejarla ir con tanta facilidad, la chica rebuscó entre la ropa. Era como si ella no fuera a detenerse hasta conseguir una prueba que pudiera demostrar que Rachel les había robado algo a los Sullivan.

Lo único que había en la maleta era la ropa y los cosméticos de la joven, pero, Alice siguió hurgando durante más de diez minutos.

"¿Ya terminaste de revisar?", preguntó Rachel, observándola con frialdad.

"Simplemente estoy siguiendo las órdenes de Victor. Es mejor revisar a fondo", respondió la otra en voz baja.

"Bien. Adelante, revisa esa ropa todo el tiempo que quieras. A fin de cuentas, ya no la quiero". En ese instante, Rachel negó con la cabeza. Los moretones en su cuerpo todavía no habían sanado. Honestamente, ella no quería perder más tiempo con Alice, y no quería esperar a que Victor regresara y tratara de estrangularla una vez más.

Ya que la mujer había dicho lo que quería, pasó junto a Alice y se dirigió al ascensor, para luego pulsar el botón. En seguida, Ivan hizo lo mismo.

"¡Ding!".

Instantes más tarde, el elevador llegó al tercer piso y las puertas se abrieron con lentitud. Justo antes de que Rachel pudiera entrar en él, repentinamente sintió un escalofrío. La temperatura a su alrededor bajó varios grados, haciéndola temblar y detenerse abruptamente.

Lo primero que la joven notó fue un par de zapatos brillantes hechos de cuero. Al levantar la cabeza, pudo ver el rostro distante de Victor.

"Señor Sullivan", Ivan fue el primero que reaccionó, inclinando la cabeza con respeto.

"Rachel, al parecer olvidaste lo que te dije esta mañana". En ese momento, hubo un destello de advertencia en la mirada de Victor, quien sonaba malhumorado.

Cuando lo vio, la mujer solo pensó en la manera en que él la había estrangulado esa mañana. Ella estaba temblando de miedo, cautelosa de lo que él pudiera hacerle.

Poniéndose firme, Rachel alegó: "No, lo recuerdo perfectamente".

"Ah, ¿en serio? Entonces, ¿por qué demonios sigues aquí?", preguntó el hombre, caminando hacia ella.

Por lo tanto, la joven siguió retrocediendo hasta que su espalda estuvo contra la pared. Apartó la mirada por un instante y después se preparó para observarlo directamente a los ojos.

"Deberías hacerle esa pregunta a Alice. Ya estaba a punto de irme, pero ella apareció de la nada y me retrasó. Por eso, yo...".

La chica estaba a medio camino de terminar su explicación cuando su hermanastra la interrumpió de la nada.

"¿Cómo puedes mentir de esa manera?", pronunció, con los ojos llorosos.

"¡Yo no estoy mintiendo!". En este momento, Rachel estaba maldiciendo a la otra en su cabeza. De no ser por esa mujer, ella ya se habría ido una hora atrás y no se habría encontrado con Victor.

Maldita sea.

Como si estuviera a punto de echarse a llorar, Alice continuó: "Victor, no fue mi intención retrasar su partida, yo solo estaba siguiendo tus órdenes para revisar su maleta. Simplemente tengo miedo de que te robe tus cosas. Mi hermana disfruta al mentir, no esperaba que volviera a hacerlo en esta ocasión".

Las palabras de Alice hicieron que Victor recordara todo lo que su exesposa había hecho, haciéndolo parecer más hosco que de costumbre. "¿Realmente crees que no intentaré asesinarte?".

Repentinamente, el hombre estranguló a Rachel con la mano y le golpeó la cabeza contra la pared. A decir verdad, ella no tuvo suficiente tiempo para reaccionar, pero se las arregló para agarrar la mano de Victor instintivamente. Sin embargo, el dolor que venía de la parte posterior de su cabeza la mareó.

"¡Vic... Victor!", pronunció ella con dificultad.

"¿Cómo te atreves a probar mi paciencia una y otra vez?", espetó él.

Con el pasar de los segundos, Rachel perdía el conocimiento, de modo que no podía liberarse del agarre de Victor en absoluto.

Al ver aquella situación, Ivan decidió intervenir. Apresuradamente, dio un paso adelante y añadió: "Señor Sullivan, si algo le sucede a la señora Sullivan, esos bastardos de la junta directiva lo van a usar en su contra. Y si eso ocurre, su plan de recolectar acciones se verá obstaculizado".

"¡A la mierda!", rugió Victor al escuchar esas palabras. En ese momento, los dedos con los que estaba agarrando el cuello de Rachel se pusieron pálidos por lo fuerte que la estaba apretando.

Capítulo 3 Te perseguiré para siempre

Por mucho que se preocupara por Rachel, Ivan no se atrevió a replicarle a Victor.

Desde luego, ella no quería morir.

Entonces, utilizó las últimas fuerzas para apartar la mano del hombre. Una vez que pudo recuperar un poco de aliento, lo miró fijamente, con sus ojos tornándose rojos.

"Si muero aquí y ahora, moriré como tu esposa; como miembro de los Sullivan. Por ello, algún día, cuando tú mueras, serás enterrado junto a mí, ¡y te perseguiré más allá de la otra vida!".

Rachel dijo esas palabras con dificultad. Para ese momento, su rostro estaba rojo debido a la asfixia. Poco a poco, ella perdió sus fuerzas para luchar, y sintió que su conciencia se desvanecía.

"¿Quién te crees que eres? No mereces ser enterrada en el mausoleo de mi familia", dijo Victor, sonando indiferente. "Si mueres, incineraré tu cuerpo y arrojaré las cenizas al vertedero. ¡Una mujer de tu clase solo merece descansar con la basura!".

Apenas lo escuchó, la mujer empezó a reír.

"¿Por qué te ríes?", preguntó Victor.

"Aunque arrojes mis cenizas al vertedero, eso no cambiará el hecho de que soy tu legítima esposa y que formo parte de tu árbol genealógico. Me odias, ¿verdad? Pues lo siento mucho, ¡pero nunca te librarás de mí, aun cuando me muera!".

Con sus palabras, el hombre la miró con furia mientras reforzaba su agarre, levantándola en el aire. En consecuencia, Rachel gritó de dolor y las lágrimas cayeron por sus mejillas.

Sin embargo, de repente, justo cuando ella estaba alucinando con la desvergonzada pareja de su vida anterior, Victor la soltó.

Con eso, Rachel cayó al suelo. Sentía como si le hubieran roto cada uno de los huesos de su cuerpo, e incluso el más mínimo movimiento la hacía gemir de dolor.

"¡Ejem! ¡Ejem!", tosió ella con fuerza mientras jadeaba en busca de aire, respirando con mucha dificultad.

Entretanto, Ivan la miró con indiferencia y bajó la cabeza. "Señor Sullivan, todo es culpa mía. Yo no la insté a salir a tiempo, y estoy dispuesto a sufrir las consecuencias".

Por su parte, Alice palideció de miedo al ver cómo Victor torturaba a su hermanastra. Entonces, se arrodilló y suplicó: "Victor, yo... ¡Esto es culpa mía! No revisé la maleta de Rachel más rápido. Por eso tuvo la oportunidad de mentir y ganar tiempo para sí misma".

Mientras esta hablaba, Rachel podía sentir su pecho apretado, en tanto tosía una y otra vez.

"No tomé nada que te pertenezca", logró decir ella con voz ronca.

Al instante, Victor sacó unas toallitas húmedas para limpiarse la mano con la que había tocado el cuello de Rachel. El asco era evidente en su rostro.

"¿No tomaste nada? Te recuerdo que toda la ropa la compraste con mi dinero. ¿Cómo te atreves a decir que no te has llevado mis cosas?".

Rachel apretó los labios, incapaz de refutar su lógica. En realidad, el día de su boda, Alice había quemado toda su antigua ropa, pues, según ella, era demasiado vulgar y probablemente Victor no querría verla usándola.

"¡Quítenle la ropa y échenla!". Después de ordenar eso, Victor se fue junto con Ivan sin vacilar.

Solo cuando ellos dos se fueron, Alice se levantó y caminó hacia Rachel. Su aparente ternura había desaparecido.

"Rachel, te casaste con Victor y te acostaste con él, pero ¿de qué te sirvió? ¡Al final, él te echó! Querías que se enamorara de ti, ¿verdad? ¡Pues eso nunca va a suceder! ¿Y de verdad me creíste cuando te pedí que te maquillaras y engordaras porque a él le gustaba? ¡Qué gracioso! Realmente no puedo imaginar cómo es que me creíste eso. ¡A ningún hombre le gustará una mujer gorda e idiota como tú! Estaba jugando contigo. ¡Solamente quería hacer que Victor te odiara aún más!".

El rostro de Rachel estaba espantosamente pálido. Cuando escuchó lo que dijo Alice, ni siquiera la miró. Fue indiferente a sus palabras y no pareció escuchar su provocación.

Por su parte, al ver que ella no respondía, Alice apretó los dientes con ira. "¿Por qué me miras así?".

"¡Oh! Eres tan patética". Rachel rio entre dientes, tratando de soportar el dolor.

Estaba segura de que había sufrido una lesión interna. Después de todo, el solo hecho de hablar era lo suficientemente doloroso como para hacerla sentir que sus órganos se retorcían.

Sin embargo, no podía permitirse mostrar ningún signo de debilidad. De lo contrario, Alice se deleitaría al torturarla. Sin duda, el mal formaba parte de la naturaleza de esa mujer.

"¿Qué dijiste?". Esta última abrió los ojos con sorpresa. El hecho de que Rachel se burlara de ella la provocó.

"Dije...". Esta última respiró hondo para aliviar el dolor de su pecho. "Alice, estás viviendo una vida miserable y ridícula. Es más, ¡eres la persona más patética que he conocido! Que te llamen bastarda debe hacerte sentir inferior, ¿no? Has hecho todo lo posible por robarme todo lo que tenía desde que éramos niñas, porque yo soy la hija legítima de la familia Bennet, ¡y tú solo eres una sucia bastarda que nunca es digna de ser presentada a la gente!".

"¡Perra! ¡Cállate!", gritó Alice. Parecía que la mujer había tocado un punto sensible en su interior.

Al instante, Rachel sonrió y continuó: "Estos dos últimos años confié en ti y, sin embargo, me engañaste aprovechándote de mi deseo de llamar la atención de Victor. Me mentiste para que hiciera cosas estúpidas delante de él y así me aborreciera. Entonces, aunque al principio él no sentía nada por mí, luego empezó a odiarme. Y ahora, está demasiado asqueado como para siquiera mirarme. Debes estar orgullosa de este logro, ¿no?".

Alice apretó los puños, mirándola con odio. "¡Bueno, deberías culparte a ti misma por ser tan estúpida!".

"Tienes razón. Fui una estúpida", admitió Rachel. Realmente se sentía avergonzada por lo que había hecho en los últimos dos años.

Es decir, a pesar de ser la hija de una familia rica y poderosa, había vivido una vida patética. ¿Cómo es que había terminado así?

"Tienes una clara estimación de ti misma". La mirada de Alice hizo que pareciera que era ella quien había ganado.

"Casi me muero, y eso es suficiente para despertarme. No soy tan estúpida como tú, después de todo". Tras sus palabras, Rachel quiso asegurarse de que no tenía ningún hueso roto, así que se apoyó en sus manos. No obstante, el dolor fue tan fuerte que casi se cayó.

En ese momento, el sudor caía por su frente mientras gemía de dolor. Sus manos estaban presionadas contra el suelo, y las venas en el dorso de estas se veían abultadas porque estaba usando toda la fuerza que podía reunir.

Entretanto, el rostro de Alice se volvió sombrío.

"Tu fin está cerca, Rachel. ¿Cómo te atreves a hablarme así? Recuerda que ya no eres la esposa de Victor y, por lo tanto, ¡ya no formas parte de la familia Sullivan! Además, su abuela ya está muerta, ¡de manera que no queda nadie que pueda protegerte! ¡Si hay un cerebro en esa cabeza vacía que tienes, deberías arrodillarte y rogarme que convenza a nuestro padre para que te permita volver a casa!".

Cuando Alice mencionó a la abuela de Victor, una mirada perdida apareció en el rostro de Rachel.

Aquella anciana fue la que la eligió para ser la esposa de Victor. Sin embargo, poco después de que ellos se casaran, esta murió por una enfermedad. En realidad, ella fue la protectora de Rachel cuando aún vivía. Durante ese tiempo, esta última llevó una vida digna en la residencia de la familia Sullivan.

"Alice, ¿crees que podrás casarte con Victor y compartir el Grupo Sullivan con él cuando me divorcie?".

Tras escucharla, esta se paró erguida y dijo orgullosa: "Tú fuiste capaz de hacerlo, así que probablemente yo también pueda".

"No puedes", dijo Rachel en un tono débil, pero firme. "¿Por qué estás tan segura de que Victor aceptará casarse contigo? Solo porque él también es un hijo ilegítimo, ¿piensas que eres lo suficientemente buena para ser su esposa?

Además, tu madre no es más que una amante. ¡Es una destructora de hogares! A diferencia de la tuya, Victor nació antes de que su padre se casara. ¡Y su madre nunca destruyó el matrimonio del hombre después de eso!

Claramente, nunca serás digna de ser la esposa de Victor", aseguró Rachel.

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