Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Mi ardiente princesa
Mi ardiente princesa

Mi ardiente princesa

Autor: : PayperLee
Género: Romance
La pasión arde en sus venas como su deseo de pecar y consumirse en las llamas. Ayishah Al-Husayni, princesa de Tufayl, no solo desea a un hombre sino a dos en específico. Su guardaespaldas arrebatadoramente duro y sexy, y también su sirviente, dulce y pecaminosamente hermoso. Por más que lo intenta, no logra sacarlos de su cabeza... ni de su corazón. Nunca ha dejado de intentar seducirlos y aunque ellos se resistan no pueden evitar caer en su encanto devastador. Pero la vida en el palacio no es color de rosa y el amor llega de la forma más inesperada. El problema es cómo van a contener ellos este sentimiento tan irresistible y a la vez mantenerse apartados de la vista del rey.

Capítulo 1 ¡La princesa del libertinaje ha llegado!

Ayishah:

Sus manos estaban en todo mi cuerpo. Recorriéndome con un deseo funesto que me hace temblar en esta habitación.

Mi corazón está retumbando con fuerza bajo mi pecho pero no me importa. Lo único que puedo sentir deleitada es las sensaciones inenarrables que ellos causan en mí.

Sabía que esto sería así entre nosotros cuando el deseo escapara para cubrirnos.

En este momento no existe nadie en el mundo sino nosotros. Siempre ha sido así cuando estamos juntos.

Esto obviamente no es una novedad sin embargo no deja de ser completamente excitante.

Delicioso.

Pecaminoso.

Perfecto.

Nacimos para estar juntos pero ellos no están dispuestos a aceptarlo.

Para los demás puede ser una abominación pero ¿Qué importa el resto cuando nos tenemos?

Nunca sería capaz de escoger entre los dos.

Esta será la última noche que estaremos juntos y si no logro hacerlos cambiar de pensamientos este será nuestro adiós.

Actualidad:

La música retumba con fuerza en la sala mientras que un montón de cuerpos se balancean al ritmo seductor de esta.

Personas que tienen demasiada responsabilidad en sus hombros, hoy están aquí. Relajadas dejándose llevar por el alcohol.

No hay nada más placentero que romper las reglas sin ningún riesgo a que alguien pueda intervenir.

Por eso venimos aquí.

Somos libres por un momento de las cosas que normalmente molestan en mi cabeza.

Bebo un trago y luego otro sumergida en el placer intrínseco que estoy sintiendo. Cierro los párpados moviendo mis caderas al ritmo de la música que cada vez resuena más fuerte en el lugar.

De pronto pienso en que pertenecer a la familia real de Tufayl es una completa pesadilla, pero aún así no puedo escapar de la realidad que me acosa terriblemente.

Siento las miradas en mi cuerpo y me preguntó cómo será ser tocada ahora mismo por unas manos masculinas que me marquen recorriendo cada parte de mi cuerpo, cubriéndome de calor. Rozando las partes que se mueren por ser acariciadas.

El problema está en que mi cuerpo se quema desesperadamente por dos pares de manos masculinas.

Las manos que siempre he deseado.

Cada vez siento como el calor se apodera de mi ser haciéndome balancear mis caderas de un lado a otro que más que seguir la melodía, mi movimiento era para acercar a mi presa a mí.

Tentándolos.

No puedo verlos pero puedo sentirlos en cada parte de mi cuerpo clamando por lo que claramente quiero darles pero el sentido del deber siempre es más fuerte para ellos.

Incluso aunque pueda bailar desnuda frente a ese par, ninguno de los dos cedería.

Siempre sería igual y yo ya debería estar resignada ante la cruda realidad aunque esta no signifique nada para mi cuerpo el cual se muere por ser acariciado en zonas que no quiero mencionar.

Mis manos se alzan jugando un poco con mi cabello color miel que ahora está ondulado hasta la cintura. Desde ahí las conduzco hasta mis pechos los mismos que se muestran perfectamente a través del vestido blanco que llevo, porque obviamente no me coloqué un brasier.

Sé desde hace mucho tiempo que no puedo seducirlos.

Es imposible lograrlo.

Me he cansado de intentarlo así que mi espectáculo lo estoy haciendo para cualquier otro chico que quiera venir a apagar el fuego que arde en mis venas descontrolado.

Mis chicas están tan sensibles que no puedo evitar gemir el voz alta sintiendo el roce delicioso de la yema de mis dedos contra la tierna piel cubierta.

Antes no había nadie a mi alrededor pero de repente parecía haber una legión de hombres rodeándome.

Apreté mis piernas sintiendo como poco a poco me humedecía aunque solo podía ver la cara de dos hombres en mi cabeza por más que lo intentara, sin embargo, esta vez estoy cansada de tratar.

Esta noche quiero perderme en las caricias de un amante.

Que me haga perder la cabeza con su boca y manos...

E incluso que mi cuerpo sea poseído por uno de ellos.

Lo necesito tanto que cuando uno de los chico se acerca por mi espalda rodeando mi cintura con su mano haciéndome sentir su dureza contra mi y busco ese empuje casi con desesperación sintiendo como poco a poco mis pliegues se humedecen al mismo tiempo que otro chico frente a mí cubre mi mejilla sonrojada con su mano antes de atraerme hasta su boca dándome un devastador beso que enciende mi cuerpo de inmediato.

Mis ojos están cerrados porque me estoy entregando al placer del momento.

No puedo ver quiénes son estos chicos aunque sé que deben ser príncipes o familiares de la realeza de algún país cercano a Tufayl.

Todos los que están aquí lo son, salvo por los sirvientes y los guardaespaldas que nunca se acercarían a una princesa como yo a menos que quieran ser azotados por su imprudencia.

Queriendo ir más lejos.

Sin importarme quién estuviera a nuestro alrededor, metí las manos por debajo de la camisa del hombre frente a mí topándome con un perfecto six pack que me hizo salivar de deseo.

El problema está en que me estoy excitando no con estos tipos que se empujan contra mi cuerpo, sino con los pensamientos de quienes creo que se empujan en el mismo.

Pienso en Akram, él se frotaría contra mi trasero dándome una visión de lo duro que estaba por mí y sería Malik quien me besara con dulzura robando mis gemidos con su lengua silenciándome de la forma más dulce.

Siempre han sido ellos.

Nadie más.

De pronto, como si los hubiera llamado con el pensamiento una voz resuena en mis oídos tan peligrosa como un rugido de león causando que mi corazón salte tanto de sorpresa como de necesidad por él, deseando desesperadamente tocarlo.

-Princesa, debe venir con nosotros, se trata de una orden real.

Me aparto de golpe de quien me estaba besando anteriormente para fijar mis ojos en él.

Luce tan guapo que el resto de hombres desaparecen a mi alrededor, completamente cautivada por mi guardaespaldas. Su mandíbula está firmemente apretada, su frente un poco fruncida, sus labios son tentación pura y mortal pero sus ojos son otra cosa, más oscuros que de costumbre se clavan en mí como si quiera decirme algo aunque no lo hace.

-Estoy divirtiéndome un poco aquí Akram, piérdete.

Veo como en sus pupilas se enciende un fuego arrasador causando que casi me ría por su enojo.

Cuando iba a girarme a ver a mis acompañantes, dejándome atontada Akram me alzó en sus brazos poniendo mi vientre contra su hombro fuerte mientras que yo me quedaba atontada y sin aliento al mismo tiempo que balbuceaba sin formular palabra alguna.

Alcé mi cabeza para ver quién venía siguiéndonos y cómo no lo pensé.

Era Malik quien me miró de vuelta aunque por primera vez en la vida lo veía completamente serio, como si algo estuviera perturbando su cabeza.

Mi preocupación por él creció pero me mordí la lengua para no preguntarle qué le estaba pasando.

Luego volví a enojarme por cómo me estaba sacando Akram de aquí.

- ¡Basta Akram, bájame! ¡No tienes derecho a sacarme así! -espeté sumamente molesta golpeando con mis puños cerrados su espalda pero los golpes no parecían surtir efecto para él.

Junto con Malik se quedaron en silencio.

El viento azotó mi cabello haciéndome saber que ya estábamos afuera y que por más que pataleara no iba a dejarme volver.

Me bajó de su hombro solo para meterme al auto e inteligentemente Malik quien había entrado por la otra puerta impidiendo mi escape.

Obviamente me conocen bien.

Akram azotó la puerta y cuando intenté ir a abrir esta, Malik sostuvo mi mano para que no lo hiciera.

Sorprendida porque me tocara alcé mi mirada hasta sus ojos e inmediatamente Malik apartó la mirada de mí y soltó mi mano cuando Akram comenzó a conducir para llevarme de vuelta al infierno de mi supuesto hogar.

Si acaso puedo llamarlo así.

Tratando de calmar mis pensamientos y emociones clavé mis ojos duros en Akram quien parecía ajeno al enojo que me ha causado.

- ¡¿Por qué me sacaste así?! ¡¿A caso perdiste la cabeza Akram?! -exigí furiosa una respuesta pero él ni siquiera se inmutó.

De hecho ni siquiera me miró logrando que me enfureciera aún más.

- ¡Respóndeme!

-Es mi trabajo, princesa -se limitó a responderme encogiéndose en hombros.

Quiero golpearlo.

Mis ojos lo fulminaron con la mirada encontrándome con la suya a través de espejo del retrovisor.

-Tu trabajo es protegerme, no alejarme de quien pueda ser mi posible esposo y príncipe de Tufayl -le respondí y dentro del auto todos parecieron mucho más tensos.

Akram apartó su mirada de mí a través del retrovisor para ponerla al frente, en el camino.

-Esos hombres la estaban tocando, princesa. Tengo órdenes de no permitir que nadie lo haga.

Yo bufé por lo bajo mirando por la ventana.

-Obviamente tenían mi consentimiento.

Un par de gruñidos dentro del auto resonaron haciéndome sobresaltar pero cuando miré a ambos ese sonido parecía ser solo parte de mi imaginación.

-El rey...

-No me importa lo que diga mi padre, Akram -gruñí y a partir de ese momento el silencio se hizo en el auto.

Por suerte no tardamos demasiado en llegar así que sin su ayuda me dirigí hasta mi habitación solo que ellos me siguieron enseguida causando que me irritara inevitablemente.

Pero por suerte lo hicieron porque justamente subiendo las escaleras mis piernas comenzaron a flaquear. Seguramente por el exceso de alcohol, no sé en qué momento resbalé pero fui consciente de inmediato de que mi caída había sido detenida de forma abrupta por un par de brazos fuertes que me sostuvieron atrayéndome enseguida a su pecho en donde no dudé ni por un segundo en acercarme inundando mis fosas nasales con el aroma de su perfume tan atrayente y adictivo.

No pude evitar ronronear por su olor olvidándome de lo que ellos habían hecho.

Me aferré al cuello de mi salvador sintiendo como su tensión crecía con cada segundo que pasaba. Estábamos sumergidos en medio del silencio y no puedo dejar de pensar en que su aroma es adictivo pero no solo se trata del de Malik quien ahora parecía tan serio como Akram. El aroma de este último también era mi perdición.

De hecho, todo lo que me lleve a ellos lo es.

Mis uñas comenzaron a deslizarse por su cuello suavemente haciendo que el vello en esta zona se levantara con mi caricia.

-Princesa Ayishah... -censuró Akram justo al lado de Malik.

Iba a protestar pero una nueva voz nos hizo sobresaltar a los tres.

- ¡Vaya, eso si es un buen ejemplo! ¡La princesa del libertinaje ha llegado!

Obviamente destrozando el momento mi tía querida Basira, nótese el sarcasmo, hizo su acto de presencia como mejor sabe.

Molestando a mi alrededor.

A regañadientes solté el cuello de Malik para girarme a ver a la mujer que se encontraba en el peldaño más alto de la escalera mirándome fulminante.

-Uy, la envidia es un pecado capital querida tía Basira. Quizás convenzas a Bahiyya para que haga una fiesta para las señoras de tu edad, a lo mejor consigas algo de diversión -le guiñé un ojos tratando de seguir mi camino sin embargo como la vez anterior estuve a punto de caerme hacia atrás pero un par de manos sostuvieron mi cintura manteniéndome erguida.

Olvidándome de mi chismosa tía esbocé una sonrisa coqueta antes de que está estallara otra vez captando mi atención una vez más.

- ¡Tú, pequeña...!

- ¡¿Qué está pasando aquí Basira?! -la voz de mi padre retumbó en el pasillo haciendo estremecer a mi tía quien lo miró con verdadero terror.

Por mi parte ni siquiera me inmuté.

No hay nada nuevo en esta situación y mi padre aparece justo a un lado de Basira con Bahiyya, mi madre.

Esta última frunce el ceño en mi dirección probablemente sabiendo de antemano qué es lo que hace gritar a su hermana mayor. Y tiene razón, porque el motivo suelo ser yo.

-Majestad... -la voz de Basira ahora es suave y sumisa causando que entorne los ojos fastidiada por su actitud.

Sigo subiendo los peldaños sintiendo a los chicos venir detrás de mí y cuando alzo la cabeza me doy cuenta de la mirada que me envía mi padre.

Todo el mundo se estremecería de verdadero terror si el rey de Tufayl lo mirara justo como está mirándome ahora, solo que a mí me da igual.

Sus ojos del mismo color que los míos captan cada uno de mis movimientos con desaprobación y molestia.

Nada nuevo.

No vivo mi vida para complacer a mi padre.

Pero eso no lo entienden muchas personas, como mi tía.

Tengo veinte años y puedo hacer exactamente lo que me dé la gana, no pueden controlarme y ya deberían saberlo.

Cada vez que acorto nuestra distancia veo el poder que irradia mi padre con su metro ochenta. A lo mejor se debe a que antes de convertirse en el rey de Tufayl después de que mis abuelos murieran por un accidente, mi padre había pertenecido a la milicia de Tufayl volviéndose cada vez más duro e intimidante, justo como Akram.

-Mira como estás Ayishah -gruñó él verdaderamente molesto pero no lo miré pasando por un lado de ellos restándole importancia a su falsa preocupación.

Mi madre, Bahiyya, lo único que hace es seguir cada uno de los mandatos de mi padre al igual que mi hermano mayor.

Por mi parte las cosas son muy distintas.

No me interesa estar bajo su yugo.

Soy libre incluso estando aquí en este palacio y siempre lucharé por mi libertad.

Mis pasos son detenidos cuando la mano de mi padre se cierra alrededor de mi brazo haciendo que me girara a verlo.

Estaba completamente furioso pero no me importó.

Apretando la mandíbula hice que me soltara dando un paso atrás. De repente todo lo que iba a decir desapareció y pronto dirigió su mirada a mi guardaespaldas.

Akram estaba a mi lado en silencio como siempre que estaba a mi alrededor.

-Llévala a su habitación Akram y no permitas que nadie ingrese a esta -Pronto posó sus ojos mortíferos en mí aunque yo no le permití ver mi inquietud, eso sería símbolo de debilidad y mi padre es como los animales, puede olerla y acabar con todo sin remordimiento alguno-. Estoy cansado de tu comportamiento Ayishah y ha llegado la hora de que lo entiendas.

- ¿Y qué quieres decir con eso? ¡Oh, gran rey de Tufayl! ¿Podrías explicarle a tus súbditos? -gruñí molesta sintiendo como el alcohol salía de mi sistema.

No me gusta que me amenace porque mi padre no dice las cosas por decirlas.

De eso estoy segura.

-Akram, llévatela.

»Solo Malik y tu tiene autorización a entrar en la habitación de la princesa. Ella no saldrá de su habitación hasta que sea la hora de su castigo.

La piel se me erizó temiendo lo que mi padre estuviera planeando. Intenté imaginar qué estaba pasando y me sumergí tanto en mis pensamientos que ni siquiera noté cuando Akram me alzó en brazos otra vez hasta que me colocó sobre mi suave colchón.

En ese momento alcé mi cabeza para mirar a Akram frente a mí y justo detrás de él Malik se erguía tímido además de silencioso.

Bien.

Mi padre podría castigarme como quisiera pero sin saberlo me ha dado el mejor de los regalos porque estar encerrada con este par de hombres que me vuelven loca lejos de parecer una pesadilla es un sueño hecho realidad.

Muchas gracias rey de Tufayl, voy a aprovechar su regalo.

Y no se imagina cómo lo disfrutaré.

Capítulo 2 Yo seré su princesa.

Los dos seguían parados de pie frente a mí observándome fijamente como si esperaran una especie de orden de mi parte.

Lo único que sé es que esto va a ser divertido.

Me gusta molestarlos, aunque no es cosa fácil.

-Esto pasó por tu culpa -le gruñí a Akram fingiendo enfado, pero este no parecía demasiado afectado con mis palabras.

Su semblante frío era lo único que notaba de él logrando que mi diversión fuera reemplazada por irritación.

¿Por qué siempre se mostraba tan inexpresivo?

-Solo estamos haciendo nuestro trabajo, princesa -expuso Akram.

Arqueé mi ceja en su dirección dudando si hacer mi siguiente movimiento.

Siempre he refrendado lo que siento por ellos, no por mi padre, sino por lo que ellos van a pensar de mí.

Normalmente coqueteo sutilmente sin embargo estoy segura que ellos piensan que ese flirteo sencillo es parte de mi personalidad coqueta.

Si supieran la verdad... ¿Me rechazarían?

El pensamiento me hace poner ligeramente más tensa y mi boca se aprieta un poco inevitablemente.

-Está bien, están haciendo su trabajo. Malik, ven aquí y dame un beso -demandé enseguida fijando mi vista en el hombre que me ha servido desde que era una niña.

Conozco a Malik desde que ambos éramos niños.

Mi mente comenzó a recordar el momento exacto en el que vi a Malik por primera vez.

"

24 de octubre de 2012

La lluvia caía suavemente al suelo mientras que yo veía desde la ventana como mi hermano jugaba afuera con Aslan, el hijo de Duha, la sirvienta del castillo.

Mis padres no sabían que Asim está ahora mismo haciendo lo que está haciendo. Siempre han estado locos por el cuidado del príncipe heredero, al punto que mi hermano ni siquiera puede salir de su habitación y que haya escapado y ahora esté saltando sobre el lodo no va a ponerlos nada felices, pero yo no voy a decírselo a nadie.

Escucho pasos detrás de mí que hacen que me sobresalte de inmediato.

Si alguien se da cuenta de que mi hermano está afuera...

Me di la vuelta para ver a la persona que había llegado dándome cuenta de que se trataba de Duha.

Enseguida sonreí tranquilizándome.

Duha nunca delataría a mi hermano.

Mi calma desapareció repentinamente al darme cuenta de que ella no estaba sola. De su mano iba un niño.

Mi cara se arrugó sabiendo que Aslan, quien era su único hijo está ahora con mi hermano. Entonces ¿Quién es él?

En silencio comencé a seguirla con curiosidad sin apartar la mirada de ese niño.

Su pelo me gusta porque es ligeramente rizado desde donde puedo verlo y es de un bonito color marrón claro.

Aquí en nuestro país normalmente los hombres tienen el color de cabello oscuro como mi padre y mi hermano.

¿No será de este país?

Me pregunté curiosa.

Duha se detuvo frente a la puerta de la sala de estar donde normalmente estaba mi madre y mis tías pero antes de tocarla ella se dirigió al niño como de mi edad.

-Malik, por favor no hables cariño. Yo voy a cuidar de ti, nadie va a lastimarte ¿Está bien?

¡Tiene un nombre tan bonito!

Quiero que sea mi amigo ¿Duha lo trajo para que se quede?

Espero que sí.

No tengo amigos aquí en el castillo y me aburro mucho.

Asim no deja que yo juegue con Aslan.

Vi como el niño asintió y finalmente Duha comenzó a tocar la puerta.

La voz de mi padre sorprendentemente fue la que permitió que pasara mientras que yo me quedé atrás por un momento.

La suave voz de Duha se hizo notar haciendo que entrara para escuchar si ese niño se quedaría o no con nosotros.

Mi mamá me hizo una seña disgustada para que fuera con ella y la obedecí de inmediato quedando frente a frente con ese niño y Duha.

Mamá me susurró algo aunque no pude oírla. Lo único que podía hacer en ese momento es mantener mis ojos en él.

Malik.

¡Nunca he visto un niño tan guapo!

Sus ojos son tan bonitos como su pelo.

Sus pestañas son largas, aún más que las mías.

Creo que él se ve como un príncipe.

¿Puede ser que Duha trajo a mi príncipe para que me case con él?

Soy pequeña aún pero mi tía Batul me dijo que un día me casaría con un príncipe.

¡Creo que es él!

Y si no es, no me quiero casar con nadie más.

Estoy segura de que Malik piensa que soy bonita también porque por un momento me miró y sus mejillas se pusieron muy rojas antes de que me dejara de mirar.

Sé que los enamorados se sonrojan al ver a sus amadas.

Escuché a mi tía decir eso.

Salí de mis pensamientos con la escandalosa voz de mi tía Basira.

- ¡No puede ser posible que una sirvienta se tome tal atribución trayendo a este huérfano aquí! -exclamó la mujer con el corazón negro, como siempre termina siendo la bruja mala-. ¡Sácale de nuestra vista Duha!

Enseguida mis sentidos se pusieron alerta.

No quiero que ese niño se vaya.

No puedo apartar mis ojos de él, incluso aunque esté al pendiente de todo a mi alrededor. Mi ansiedad creció al punto de que miré con desesperación a mi padre pero él ya estaba fulminando con la mirada a mi tía.

-Eres tú quien no debería tomarse ninguna atribución, mujer. Te recuerdo que eres la hermana de la reina, eso no te da a ti ningún poder para poder opinar aquí.

Luego de decir esto mi padre desvió sus pupilas hasta Duha quien ya no se atrevía a mira nadie en la habitación.

Sus ojos estaban clavados en el suelo con las mejillas arreboladas, no podía cuestionarme de quién está enamorada Duha en este momento, mis ojos estaban fijos en el agarre que mantenía apretada la mano del niño quien ahora la imitaba pero me di cuenta de algo que me hizo sentir feo dentro de mí.

Ese niño estaba llorando y yo...

Deseaba correr en su dirección.

Abrazarlo fuertemente contra mi y decirle que mi tía Basira siempre es así pero que iba a protegerlo de las cosas malas que ella siempre dice.

Ella es la bruja del cuento pero yo seré su princesa.

¿Las princesas pueden salvar al príncipe?

Alcé mi cabeza con determinación.

Yo voy a hacerlo de todas maneras.

Soy una princesa diferente y lucharé por mi príncipe.

Di un paso en su dirección aunque algo me detuvo abruptamente.

Una mano apretó mi hombro con suavidad haciendo que mirara hacia arriba encontrándome con la mirada de mi mamá.

Ella no está contenta con esto tampoco.

Puedo verlo.

¡Ella no está de acuerdo con que mi príncipe esté aquí!

Mi mamá negó con la cabeza como si pudiera leer mi mente y mis ojos se inundaron de lágrimas.

-Mantente callada Ayishah -espetó ella tratando que nadie más pudiera oírla.

Hice un puchero apartando mis ojos de ella para volverlos al frente donde está mi príncipe.

-Duha.

»Este chico se quedará. Lo cuidarás como a tu hijo -le dijo mi padre con suavidad y el alivio que sentí fue tan grande que de inmediato mis lágrimas desaparecieron y en su lugar una sonrisa se desplegó por mi boca sin poder creerlo.

¡Mi padre lo ha dejado quedarse!

Yo no puedo sentirme mejor.

-Lo entrenarán como a Aslan...

-No necesitamos otro entrenador de caballos Azfal -esta vez fue mi madre quien lo interrumpió con frialdad llamando a mi padre por su nombre-. Se convertirá en el siervo de Batul, ella necesita uno. Y ya que has dejado que este niño se quede, debe hacer algo.

Mi padre parecía estar listo para protestar.

De hecho, mi tía Batul también.

Él era un niño.

¿Cómo podía servirle a mi tía?

Pero fue Duha la que asintió con la cabeza sonriendo con dulzura y agradecimiento.

-Muchísimas gracias su Majestad, le enseñaré a Malik a servir, hará todo lo que la señora Batul dicte.

Desde ahí Malik se convirtió en el sirviente de mi tía.

Por suerte no se lo habían dado a mi tía Basira quien es muy mala.

Mi tía Batul es todo lo contrario a su hermana menor.

De hecho siempre dejaba que Malik y yo jugáramos en su habitación porque era en el único lugar donde podíamos hacerlo y no ser regañados."

Volví a la realidad de repente apartando esos pensamientos infantiles.

Nunca lo creí posible pero este sentimiento se ha mantenido por años dentro de mi pecho intensificándose notablemente, pero no solo estoy enamorada de Malik.

Sino también de Akram.

Yo no siento que sea inusual.

Después de todo mi madre viene de una Tribu en la India donde una mujer podía practicar la poliandría.

El problema es que no estamos en la India y también que Malik y Akram no son hermanos sanguíneos.

Para que esas mujeres pudieran casarse con dos hombres estos tenían que ser hermanos dado que ese matrimonio solo era permitido para que no tuvieran que repartir las tierras.

Lo he investigado.

Pero Tufayl es un país de costumbres.

Se verían escandalizado en que yo tuviera dos esposos, más aún porque soy la princesa.

Realmente no me importa lo que los demás puedan opinar.

La única opinión que necesito es la de ellos...

Pero no sé si soy lo suficientemente valiente como para preguntar siquiera.

Puedo fingir.

Puedo hacer de todo para estar con ellos.

De hecho ni siquiera necesitamos casarnos, si estamos juntos es suficiente.

Vi exactamente el momento en que Malik palideció obviamente sin esperar que yo pudiera darle tal orden.

No me importaba de todas maneras así que repuse mi petición ignorando olímpicamente la censura en los ojos de Akram.

-Dije que vengas aquí Malik y me des un beso. Como mi sirviente debes hacer todo lo que yo te pida ¿No es cierto? Debes obedecer a tu princesa.

-Princesa...

Yo bufé antes de que dijera una de sus estúpidas excusas levantándome de la cama.

Escondí mi dolor bajo mi corazón.

Incluso si le daba la orden.

Ellos no obedecían.

-Largo de aquí -gruñí a ambos mientras que les daba la espalda para deshacerme de mi vestido el cual dejé caer al suelo como un susurro.

Ellos nos se habían movido.

Sentía su mirada clavada en mi espalda pero no les di importancia.

Después de todo no harían nada ¿Verdad?

Mi cabello acariciaba mi espalda sin ropa de por medio y yo no podía dejar de sentir excitación por ser observada, sin embargo, no voy a rogarles.

Ellos mismos vendrán a mí rogándome para que los deje entrar a mi cuerpo una y otra vez.

Fruncí el ceño cuando no los escuché dar ni siquiera un paso encendiendo un poco de mi esperanza aunque cuando giré a verlos ya habían salido dejándome sumida en un inquietante silencio que alteraba mis sentidos.

Malditos fuesen ellos por rechazarme y maldita fuera yo por no dejar de amarlos.

Dejé salir un suspiro de mis labios sintiendo como una delgada lágrima escapaba de mi ojo.

Ellos nunca me querrían.

Su sentido del deber es más grande para ellos que cualquier cosa.

Molesta aparté la lágrima de mi cara y alcé mi mirada con determinación.

No iba a darme por vencido.

Puede que ellos no hayan sucumbido aún.

Pero yo voy a hacer que eso suceda.

Akram y Malik van a ser míos, aunque sea lo último que haga.

Capítulo 3 Castigo.

Mis planes no han salido como quiero realmente y eso me frustra de sobremanera.

Si bien mi padre había decidido

que nadie entrara a mi habitación más que ellos. Akram y Malik apenas y hacían acto de presencia.

Luego de que se cercioraban que estaba bien huían lejos de mí haciendo que mi alma doliera.

¿Realmente he inventado en mi cabeza ese brillo intenso que veo en los ojos de ellos cuando me miran?

Es probable que para ellos lo único que sea es una pesadilla con la que tienen que lidiar a diario. Una obligación molesta la cual deben asumir.

De solo pensar esto me estremezco de dolor.

Siempre he sido yo la que hace insinuaciones.

Siempre he sido yo quien los provoca.

Siempre he sido yo la que se acerca a ellos.

Pero cómo no hacerlo si el enamoramiento que siento por los dos no es fácil de arrancarme de la cabeza... mucho menos del corazón.

Este último late acelerado gracias a mis pensamientos dolorosos.

Aunque no puedo dejar de luchar.

No puedo detenerme porque los amo.

¿Qué tan enfermo es eso?

¿Hasta dónde seré capaz de llegar por ellos?

Trago saliva sintiendo como mis ojos comienzan a llenarse de lágrimas. Las mismas lágrimas que me rehusé dejar escapar de mis orbes.

Ellos van a amarme como yo lo hago.

Me prometí.

Tengo que hacerlo pues de no ser así, mi corazón sufrirá las consecuencias y estoy segura de que el dolor que siento ahora mismo no se comparará al que sentiré si uno de ellos me deja y se va.

Tengo que poner todo de mí para llamar su atención.

Los necesito tanto que me duele.

Caminé hasta mi cama para dejarme caer sobre ella pensando en Akram y Malik.

Akram puede que esté custodiando mi puerta.

¿Debería hacer algo para llamar su atención y así entre a mi habitación?

Miré el café que recientemente me había traído Malik y utilicé la caliente superficie de la taza para pasarla por mi cara después de desnudarme quedando en ropa interior.

Pronto.

Cuando estuve lo suficientemente caliente me acosté con rapidez en la cama y gemí no demasiado alto para que se escuchara real.

Esperé.

Pero nadie entró a mi habitación irritándome de sobremanera.

Otra vez hice el mismo procedimiento pero esta vez le agregué un lloriqueo a mi gemido haciendo más creíble mi actuación por lo que enseguida la puerta se abrió mostrándome a un inexpresivo Akram quien posó de inmediato sus pupilas intensas en mi rostro.

Detrás de él se encontraba Malik.

Mi dulce Malik me miró con preocupación antes de avanzar cerca de mí.

Por su parte Akram cerró la puerta detrás de él pero no hizo ningún movimiento para acercarse.

Él siempre es tan duro pero aún así puedo ver un deje de inquietud en sus pupilas.

- ¿Princesa...?

-Malik... tengo mucho frío -mentí cubriéndome con mis sábanas haciendo que él me mirara completamente asustado.

No lo dudó en ningún momento y se acercó poniéndose en cuclillas junto a mi cama.

Enseguida su palma estuvo sobre mi frente para comprobar mi temperatura corporal.

Por mi parte no pude evitar estremecerme dándole realismo a mi actituación en ese momento.

No solo por el choque entre su piel fría y la mía caliente, sino también por su excitante cercanía que me encanta.

-Tienes fiebre princesa -dicho estoy le dio una mirada a Akram al igual que yo y por un instante pude ver la preocupación en su semblante pero fue algo fugaz que incluso dudé si siquiera sería real y no un producto de mi imaginación-. Tenemos que bajarle la fiebre.

-Llamaré al médico real... -asintió Akram y yo experimenté el repentino terror de que lo hiciera y el médico me dijera que no tengo absolutamente nada.

- ¡No! Sabes que no me gustan lo médicos Akram, yo estaré bien, déjenme sola.

Intenté levantarme pero hice como si mis piernas flaquearan y Malik me sostuvo para no dejarme caer al suelo.

Me apoyé en su duro pecho amando la sensación de ser rodeada por sus fuertes brazos.

Todo sería perfecto si Akram no me estuviera mirando como si estuviera sospechando de mi actuación.

-Vamos princesa -susurró Malik en mi oído causando que todo mi cuerpo se estremeciera no solo por lo cerca que estábamos.

Sino también por lo bien que se siente estar tan juntos.

Antes de que pudiera imaginarlo Malik me tomó en brazos ocasionando que soltara un jadeo de sorpresa.

A él no le importó.

Se dirigió al baño de mi habitación y me depositó en mi bañera. Abrió y el grifo y en silencio esperamos a que esta se llenara.

Ahora mismo mi piel está ardiendo pero evidentemente no es de fiebre.

Estaba ardiendo por estar así.

Tan cerca de ellos.

Con su atención sobre mí, sobre mí cuerpo.

Mis pechos se endurecieron de repente y vi como Malik tragaba saliva al darse cuenta de ello incluso a través de la tela de mi brasier. Rápidamente trató de desviar su mirada pero ya era demasiado tarde como para que no lo hubiera visto mirar mis pechos.

Traté por todos los medios que mi pícara sonrisa no saliera a la luz.

De repente sentí que alguien me miraba fijamente y busqué a esta persona de inmediato encontrándome con los ojos de Akram. Él me miraba desde la puerta como si quisiera asegurarse que yo estaba bien.

¿Puede ser que esté preocupado o solo esté haciendo su trabajo? Como suele decirme.

Para mi sorpresa.

La mano de Malik llena de agua comenzó a humedecerme la frente ocasionando que me estremeciera una vez más y me sentí completamente perdida también por la ligera caricia que la mano de Malik deja en mi piel.

Mi pulso está descontrolado en estos momentos pues trato de pensar qué haré a continuación.

Ahora tengo la atención de ambos.

¿Debería hacer algo atrevido?

No.

Sentir que los dos están al pendiente de mí es incluso mejor de lo que pensé.

No quiero hacer un mal movimiento y que ellos vuelvan a alejarse.

¿Podría tentarlos de forma que no parezca?

¿Podría seducirlos inocentemente?

Y mejor aún ¿Podría hacer que cayeran a mis pies de una vez por todas?

- ¿Te sientes mejor, princesa? -me preguntó por medio de un susurro Malik sin dejar de pasar sus dedos por la piel de mi rostros mientras cubría este con agua.

-Ahora lo estoy -susurré con la voz enronquecida y de repente Akram salió del baño dejándonos a solas.

Frustrándome.

¿Por qué es tan indiferente?

¿Realmente no le atraigo ni siquiera un poco?

Mi decepción fue clara pero Malik no pareció notarlo.

De repente hizo que me levantara para cubrirme con mi albornoz y llevarme a mi cama una vez más cargada.

Puedo acostumbrarme a ser mimada por ellos.

Pero las cosas no están saliendo de acuerdo al plan.

Akram había salido de la habitación dejándonos solos y a mí muy decepcionada.

Una vez más la mano de Malik se posó en mi frente pero como era de imaginarse todo el calor de mi piel había desaparecido por completo gracias al baño.

Sus ojos buscaron los míos y creí ver suspicacia en los suyos sin embargo él no dijo nada.

La puerta se abrió de repente mostrando a un muy serio Akram quien avanzó silencioso en nuestra dirección antes de detenerse al pie de la cama.

Y para mi molestia Malik dejó de tocarme.

-El médico vendrá en un momento.

Yo abrí la boca comenzando a balbucear sin siquiera saber qué decir y maldije en mi interior.

- ¡Te dije que no quería un médico! -exclamé yo y acto seguido la puerta se abrió mostrando al médico real quien de inmediato desalojó a los dos de inmediato.

-No tengo nada, puedes irte -gruñí en cuanto estuvimos solos.

-Princesa, debo...

-Lárgate de aquí ahora mismo -amenazé y mi tono de voz fue suficiente para que me obedeciera.

Cuando estuve una vez más sola dejé salir un suspiro de mis labios decepcionada.

Akram siempre iba a un paso de mí.

A estas alturas no iba a poder seducirlos como quiero.

Entonces una idea comenzó a rodear mi cabeza.

¿Y si los seduzco por separado?

Después podría unirlos y...

Bufé una vez más.

No creo lograrlo.

Además, eso podría complicarlo todo.

-A juzgar por lo rápido que salió el médico de tu habitación no debo creer tu supuesto malestar ¿No te cansas de hacer cosas de niñas, Ayishah?

La voz dura de mi madre hizo que diera un respingo y mi mirada de inmediato encontró su cuerpo erguido y elegante.

Ella estaba a un paso de la puerta como si temiera acercarse demasiado a mí.

En cuanto ignoré olímpicamente su pregunta ella se acercó un poco a mí observándome furiosa al mismo tiempo que me fulminaba con sus pupilas.

- ¿No puedes parecerte un poco a tu hermano? Estoy cansada de tener que lidiar contigo niña, incluso tu padre lo está así que hemos tomado una decisión.

Yo la miré burlona haciéndola enojar aún más.

- ¿Van a meterme a una especie de convento?

-Cariño, nuestro castigo es mucho peor -advirtió ella dándose la vuelta para ir hacia la puerta y el vello de mis brazos y nuca se puso en punta completamente alerta-. No falta mucho para que lo sepas.

»Tuviste tu tiempo para cambiar, pero tú misma no lo quisiste Ayishah.

Salió de mi habitación dejándome sumergida en un angustioso silencio pensando en qué estaba hablando.

¿A qué se refería con que su castigo sería mucho peor?

Bufé una vez más restándole importancia y cubrí mi cuerpo con las sábanas para adentrarme a un sueño profundo donde solo puede soñar con dos personas que ponen mi vida de cabeza.

Incluso aunque ellos no lo sepan.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022