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Mi asistente, mi misteriosa esposa

Mi asistente, mi misteriosa esposa

Autor: : zongheng
Género: Moderno
Durante dos años, Bryan solo vio a Eileen como asistente. Ella necesitaba dinero para el tratamiento de su madre, y él pensó que ella nunca se iría por eso. A él le pareció justo ofrecerle ayuda económica a cambio de sexo. Sin embargo, Bryan no esperaba enamorarse de ella. Eileen se enfrentó a él: "¿Amas a otra persona y siempre te acuestas conmigo? Eres despreciable". En cuanto ella firmó los papeles del divorcio, él se dio cuenta de que era la misteriosa esposa con la que se había casado seis años atrás. Decidido a recuperarla, Bryan la colmó de afecto. Cuando otros se burlaban de sus orígenes, él le dio toda su riqueza, feliz de ser el marido que la apoyaba. Eileen, que ahora era una célebre CEO, lo tenía todo, pero Bryan se encontró perdido en otro torbellino...

Capítulo 1 Veinte millones

En el salón del director ejecutivo de Grupo Apex...

Eileen Curtis se levantó de la cama, recogió su blusa y su falda corta del suelo y se las puso a toda prisa. Mientras se vestía, en sus ojos aún se podía ver la coquetería que había mostrado durante el reciente encuentro con el hombre en la cama. De repente, su mirada se encontró con la gélida expresión del caballero.

El hombre era Bryan Dawson, el director ejecutivo del Grupo Apex, su jefe y benefactor.

Esta relación secreta se limitaba a esa habitación; más allá de esos muros, solo era su asistente especial.

"Señor Dawson, si no se le ofrece nada más, seguiré con mi trabajo", dijo Eileen con una sonrisa practicada.

Mientras hablaba, recogió hábilmente su largo cabello en un moño, y su apariencia atractiva se convirtió rápidamente en una estrictamente profesional.

Casi parecía que no había tenido intimidad con él.

"Vivian ha regresado", soltó Bryan, con los ojos entrecerrados.

Eileen ya había llegado a la puerta del salón y estaba a punto de abrirla, cuando las palabras del hombre la detuvieron en seco.

Su cuerpo se puso rígido y el color desapareció de su rostro, incluso dejó de respirar por unos segundos.

No obstante, recuperó rápidamente la compostura y se dio la vuelta con una sonrisa medida.

"Entiendo, señor Dawson. No volveré a entrar en esta habitación", declaró.

Vivian Warrem, el primer amor de Bryan, había vuelto después de seis años. Eileen era consciente de que en la vida de ese hombre, no era más que un medio para satisfacer sus necesidades.

A pesar de que él había sido su único apoyo durante los últimos dos años, sabía muy bien que ella solo lo tenía cuando disfrutaban de esos momentos íntimos.

Indiferente a su desnudez, Bryan se levantó de la cama. En el piso, encontró sus pantalones y se los puso.

"¿Y qué tiene esto que ver contigo?", preguntó con una sonrisa. Luego, le entregó su camisa y ella comenzó a ayudarlo a ponérsela.

Mientras se la abrochaba, escuchó al hombre indicándole. "Redáctame un acuerdo de divorcio".

Eileen hizo una pausa y alzó la cabeza para mirarlo. Pudo observar las líneas afiladas de su mandíbula y sus finos labios.

"Ha desperdiciado seis años de su vida conmigo, así que es hora de terminar con todo eso. ¿Qué opinas?", preguntó, mientras le extendía su corbata, sacándola de sus pensamientos.

Eileen agarró la prenda sin decir nada, pero su corazón era un tumulto de emociones.

En realidad, la esposa que Bryan mencionaba era ella.

Además de ser su asistente y amante, desempeñaba otro papel en la vida de ese hombre: era su esposa.

Hacía seis años, su madre fue diagnosticada con cáncer y necesitaba un tratamiento urgente y costoso. Como recién se había graduado y era financieramente incapaz, Eileen había estado desesperada hasta que recibió ayuda de la familia Dawson, un acto de bondad que nunca olvidaría.

Más tarde, cuando Vivian, la prometida de Bryan, lo dejó y se mudó al extranjero, él fue blanco de chismes y burlas.

En ese entonces, necesitaba una esposa para salvar las apariencias. Su abuela encontró a Eileen, quien aceptó casarse con Bryan para devolverle el favor.

Agradecida por la ayuda de los Dawson, desempeñó fielmente su papel de esposa de Bryan, sin pedir nada más.

Después del matrimonio, como necesitaba seguir pagando el tratamiento de su madre, abandonó la pequeña empresa para la que trabajaba y se unió al Grupo Apex, con la esperanza de encontrar mejores oportunidades.

Fue entonces cuando descubrió que el director ejecutivo era Bryan, su esposo, a quien había visto solo una vez el día de su boda, pero aparentemente él no la había reconocido.

Como quería asegurar fondos para los tratamientos médicos de su madre, Eileen permaneció en la empresa, evitando a su falso marido tanto como fuera posible. Pero el destino tenía otros planes, y una noche se encontró durmiendo con un Bryan borracho. Tras ese encuentro involuntario, él la ascendió inesperadamente a su asistente especial.

Como estuvo satisfecho con ella, la obligó a acostarse con él varias veces hasta convertirla finalmente en su pareja sexual.

Cada vez que él la llamaba, ella obedecía. A veces le preguntaba si necesitaba algo y, en momentos económicamente difíciles, ella le pedía dinero.

Pero cuando no necesitaba ayuda financiera, la joven se esforzaba por preservar su dignidad en sus interacciones, pues no quería que su relación se viera reducida a meras transacciones.

Había considerado muchas veces terminar esa aventura, pero los elevados costos del tratamiento de su madre la obligaron a dejar de lado su orgullo.

Además, se había enamorado de Bryan.

Pero como no se sentía digna de estar a su lado, ocultó sus sentimientos y se dedicó a apoyarlo en el trabajo.

Sin embargo, ahora Vivian había regresado.

Ya fuera como asistente o esposa de Bryan, Eileen sabía que tenía que hacerse a un lado.

Era realmente triste darse cuenta de que ninguno de sus papeles podía competir con el de su primer amor.

Una sonrisa amarga se dibujó en sus labios.

Bryan se dio cuenta y frunció el ceño. "¿Por qué sonríes?", preguntó confundido.

Eileen le ajustó la corbata y se puso de puntillas para alisarle el cuello de su camisa.

"Solo estoy feliz por usted, señor Dawson. La mujer que ama finalmente ha regresado".

Inhalando profundamente, retrocedió un paso y asintió levemente. "Ahora mismo redactaré el acuerdo de divorcio".

Bryan frunció el ceño, sintiendo un destello de molestia. "Eres una asistente ejemplar, Eileen", soltó, aunque el desapego de la mujer le hizo cuestionarse su propio encanto.

La asistente se limitó a sonreírle, ignorando el mensaje subyacente en su cumplido. "Muchas gracias por reconocer mi trabajo, señor Dawson".

Cuando se dio vuelta para irse, la voz de Bryan volvió a detenerla. "Dale veinte millones".

Eileen se detuvo y dijo: "Pero el acuerdo era bastante claro de que ella se iría sin nada después del divorcio...".

"Ya sé, pero me dio seis años de su vida. Y, en aquel entonces, parecía estar pasando por un momento difíciles. Solo haz lo que te digo y asegúrate de que sea rápido", le indicó él.

Después de esas instrucciones, Bryan salió del salón.

Sentado frente a su escritorio, recordó a la joven tímida que había visto seis años atrás en la entrada del Ayuntamiento.

En ese momento, sintió un profundo resentimiento hacia su familia por obligarlo a casarse, ya que no le tenía nada de cariño a la mujer que había elegido como su esposa. Sin embargo, nunca volvió a verla después de la ceremonia y, para su sorpresa, durante los siguientes seis años, nunca le pidió nada a él ni a la familia Dawson.

En este aspecto, le recordaba a Eileen.

En consecuencia, su percepción hacia su esposa mejoró mucho, así que ahora quería darle una compensación de veinte millones de dólares por dejarla.

Eileen terminó pronto de preparar el acuerdo y se lo envió a Bryan. Una vez que tuvo su aprobación, lo imprimió.

Más tarde, ambos fueron al aeropuerto para recoger a Vivian.

En el bullicioso lugar, unos jóvenes se aferraban a sus momentos juntos, mientras otras parejas irradiaban entusiasmo por los viajes que les esperaban.

Bryan y Eileen se destacaban entre la multitud.

Vestido con un traje exquisitamente confeccionado, el empresario poseía rasgos bien definidos y una presencia llamativa.

Tenía los labios ligeramente fruncidos y sus ojos profundos mostraban impaciencia mientras observaba la puerta de llegada.

Junto a él, Eileen se veía delicada y serena. Su largo cabello caía suelto sobre sus hombros; además, había realzado sus facciones con un poco de maquillaje. Y como supuso que su patrón le pediría que lo acompañara al aeropuerto, escogió su ropa con mucho cuidado.

No sabía por qué, ya que sería inútil, pero decidió hacerlo, como una especie de último intento.

La mirada de sorpresa de Bryan cuando la vio había valido la pena, sobre todo cuando comentó: "Te ves mejor que con tu ropa de trabajo".

El cumplido le levantó los ánimos.

De repente, varias personas salieron por la puerta de llegada. Eileen recorrió a todos con la mirada, escudriñando a cada mujer.

Fue entonces cuando apareció una con un vestido floreado, gafas de sol y un largo cabello teñido de violeta claro y peinado en ondas. Estaba empujando su maleta mientras caminaba.

Incluso detrás de esos lentes, Eileen sintió la mirada de esa mujer fija en Bryan.

Y en efecto, fiel a su intuición, ella corrió hacia Bryan e hizo su maleta a un lado mientras se arrojaba a sus brazos.

Sin preocuparse por su maleta, Vivian se aferró a él. "Bryan, he vuelto", murmuró dulcemente. "Lo lamento...".

Al presenciar su abrazo, Eileen sintió que su excelente estado de ánimo caía en picada.

Respirando hondo para recuperarse, se giró para recuperar la maleta de Vivian.

Había sido lanzada una distancia considerable, por lo que tuvo navegar entre la bulliciosa multitud con un aspecto ligeramente incómodo.

Una vez que la recuperó y regresó, se detuvo a unos pasos de la pareja, pues no sabía si querían privacidad.

Bryan tenía la mano en la cintura de Vivian, mientras ella se aferraba a él, como si fuera lo más importante de su vida.

El anhelo y el afecto de Vivian hacían que a Eileen le resultara cada vez más difícil mantener la compostura.

Era asfixiante ver al hombre con quien había tenido intimidad esa misma mañana abrazando a otra mujer.

El labial que se había aplicado ocultaba su palidez y su abrumadora desolación.

"Bryan, te extrañé mucho. ¿Tú me extrañaste?". Vivian aflojó su abrazo del cuello del hombre, pero mantuvo sus manos sobre sus hombros, por lo que su cercanía era innegable.

En comparación con ella, la presencia de Eileen junto a Bryan parecía menos apropiada.

Su propio aire era muy diferente del de Vivian, y ella nunca podría ser tan afectuosa con alguien en público.

"Sí", respondió Bryan suavemente. Durante unos segundos, su mirada se encontró con la de Eileen, quien estaba no muy lejos.

Parecía menos serena que de costumbre y, como desconocía el motivo, no pudo evitar fruncir el ceño.

Los ojos de Vivian se enrojecieron mientras lo observaba. "Bryan, te compensaré ahora que he regresado", declaró con remordimiento.

"Bueno, se está haciendo tarde. Vámonos", propuso el hombre, en cuyos ojos se reflejaba el arrepentimiento y culpa de su amada.

Eileen ya se había preparado mentalmente y ahora lucía una sonrisa profesional. "Señor Dawson, señorita Warren, síganme, por favor".

Bryan abrió el camino. "Vamos".

Con la maleta en mano, Eileen empezó a seguirlo. A lo largo de los años, su paso se había adaptado al rápido ritmo de su empleador.

Si bien ella podía seguir a Bryan, Vivian luchaba y sus tacones altos resonaban por el lugar, lo que evidenciaba sus intentos por alcanzarlo.

"¿Eres la asistente de Bryan?", preguntó la joven, con la respiración agitada.

Eileen le dio un breve asentimiento. "Sí".

"Entonces, debes ser muy capaz. Creo que tenemos más o menos la misma edad. ¡Seamos amigas! Te agregaré a WhatsApp más tarde".

Capítulo 2 Rechazo

Vivian esbozó una sonrisa y su rostro se adornó con dos hoyuelos.

Eileen se quedó sorprendida, pues nunca se le ocurrió que Vivian pudiera apreciar tanto sus habilidades profesionales como para proponerle que fueran amigas.

Sin embargo, el motivo detrás de esa oferta la desconcertaba.

"¿No quieres?", le preguntó Vivian, tras notar su vacilación.

"Oh, no es eso", respondió Eileen, enmascarando su desgana con una sonrisa cortés, antes de sacar su celular. "Te agregaré ahora", añadió, pues no tenía ninguna razón válida para oponerse.

Vivian abrió rápidamente su WhatsApp y se agregaron como contactos.

Antes de que la recién llegada pudiera decir algo, Eileen notó la ausencia de Bryan. "No deberíamos hacer esperar al señor Dawson. Salgamos ahora".

"Está bien", respondió Vivian y empezó a caminar rápido.

Como era medianoche, las calles estaban casi vacías cuando subieron al Benz negro.

Bryan y Vivian se sentaron en la parte de atrás, mientras que Eileen tomó el asiento del conductor.

Su mirada estaba fija en la carretera que tenía delante, aunque su concentración vacilaba. No pudo evitar escuchar los suaves murmullos de los dos.

Sonaban como una pareja que se adoraba apasionadamente.

Escucharlos hablar era tranquilizador para Eileen, pues eso quería decir que estaban hablando, nada más.

Sin embargo, tras un breve silencio, consideró la posibilidad de que se estuvieran besando, así que miró por el espejo retrovisor.

Bryan se veía alegre. Estaba sonriendo, con los dedos entrelazados sobre las piernas cruzadas.

Por su parte, Vivian se inclinaba en su dirección, casi cerrando la brecha entre ellos, como si deseara estar en sus brazos.

Al parecer, habían pausado su conversación, tal vez rememorando un recuerdo pasado.

Antes de que pudiera pensar más, Eileen se encontró con la mirada de Bryan.

Sus ojos eran encantadores, por lo que elle se apresuró a romper el contacto visual.

Luego, se aclaró la garganta y dijo: "Señor Dawson, pronto llegaremos a la residencia de la familia Warren. ¿Desea que siga conduciendo o que me detenga en la entrada?".

Inmediatamente se arrepintió de esa apresurada pregunta.

La casa de la familia Warren estaba en Villas Sunrise y había una larga caminata desde la puerta hasta la villa más cercana. Eileen dudaba que Bryan quisiera que Vivian caminara tanto con su equipaje.

"Bryan, ¿por qué me dejas en mi casa?", soltó Vivian, quien no se había percatado hasta ese momento que la estaban llevando a su casa. "No quiero regresar a casa todavía", se quejó con desgana, mordiéndose el labio.

"Hace años que no regresas, es hora de una reunión familiar", insistió él. Luego, miró a Eileen a los ojos. "Detente en la puerta".

Un pesado silencio envolvió el vehículo.

Una vez que se detuvieron, Eileen salió rápido del auto y abrió la puerta trasera.

"Hemos llegado, señor Dawson, señorita Warren", anunció antes de sacar la maleta de Vivian de la cajuela. Mientras lo hacía, vio que alguien se acercaba.

Un hombre, vestido con ropa deportiva, avanzó hacia ellos bajo el resplandor de la luna.

Kian Warren, dos años mayor que Bryan, gestionaba los asuntos de la familia Warren y era bastante conocido en Onaland.

Como tenía reuniones frecuentes con Bryan, Eileen lo veía a menudo.

Su amabilidad y su mirada encantadora lo hacían verse como un simple mujeriego.

Pero Eileen era consciente del peligro que representaba para quienes se metían en su camino. Estaba lejos de ser alguien inofensivo.

Como su querida hermana menor, Vivian ocupaba un lugar especial en la familia Warren.

"Buenas noches, señor Warren", saludó Eileen.

Kian le devolvió el saludo con un movimiento de cabeza y abrazó cálidamente a Vivian.

"Estuviste lejos durante seis largos años. ¿No te alegra regresar a casa?", le preguntó a su hermanita.

Si bien Vivian se alegraba de ver a su hermano, se sentía inquieta por la decisión no anunciada de Bryan de traerla a casa.

Después de todo, había vuelto decidida a reconciliarse con él, razón por la que había escogido verlo antes que a su propia familia, con la esperanza de hacerlo feliz.

"Yo le pedí a Bryan que te trajera a casa. Mamá y papá estaban esperando ansiosamente tu regreso", explicó Kian. "Tienes toda una vida por delante con Bryan, así que no tienes que apresurarte", añadió.

Vivian se sintió un poco aliviada y le sonrió a su amado. "Esperaba pasar un poco más de tiempo con Bryan, pero ahora que estoy aquí, me parece más apropiado volver primero a casa".

El aludido mantuvo una reacción estoica y una expresión inescrutable. Con una mano en su bolsillo, se apoyó contra el auto y asintió en señal de reconocimiento. "Creo que debo irme".

Al captar esa señal, Eileen se apresuró a abrirle la puerta. Bryan se dio vuelta y se subió al vehículo. Sin embargo, justo cuando la asistente estaba a punto de cerrar la puerta, Vivian se acercó y se inclinó para intercambiar unas palabras más con él.

"Bryan, me gustaría visitar a Stella en la Mansión Dawson mañana a primera hora".

La luz dentro del auto era tenue, así que Eileen apenas podía distinguir los contornos definidos del perfil de Bryan a través de la ventana.

"Claro", respondió él, separando ligeramente los labios.

Satisfecha con su respuesta, Vivian retrocedió para reunirse con Kian mientras despedía a Bryan con la mano.

Eileen cerró la puerta y se despidió cortésmente de los hermanos. "Adiós".

Luego, dio la vuelta hacia el lado del conductor, se subió al auto y arrancó con una practicada facilidad que contradecía la pesadez de su corazón.

Bryan necesitaba regresar a la empresa debido a su agenda, ya que tenía que asistir a una reunión internacional en línea. Como su asistente, Eileen tenía que estar a su lado casi incesantemente, razón por la que a las dos de la madrugada aún estaba esperando a que la reunión de su patrón terminara.

"Pasa", dijo él con una voz clara y agradable.

Era una orden breve, pues no era necesario que él confirmara su presencia. Durante tres años, habían cultivado un perfecto entendimiento tácito, tanto en el contexto personal como profesional.

Eileen entró a la oficina con los papeles del divorcio. Antes de que pudiera darse la vuelta, una mano fuerte la jaló para abrazarla.

Al siguiente segundo, Bryan la besó y movió inquietamente sus manos sobre su cuerpo.

Eileen se quedó aturdida, pero luego se echó hacia atrás para evitar sus labios. Tenía una mirada sorprendida.

"¿Qué pasa?", preguntó Bryan con una voz casi ronca debido a su excitación.

Eileen se mordió el labio y le entregó el acuerdo de divorcio. "Señor Dawson, este es su acuerdo de divorcio. ¿Necesita revisarlo?".

Bryan respiró hondo. Sin mirar el acuerdo, lo dejó sobre el escritorio y se volvió hacia ella.

"Eileen, hoy no pareces tú misma".

La mujer no sabía si ese comentario era porque los había estado observando en el auto o por su reciente reacción. Con una sonrisa forzada, intentó cambiar de tema. "Señor Dawson, se está haciendo tarde. ¿Lo llevo a casa para descansar? Mañana en la mañana tiene que estar en la Mansión Dawson, ¿recuerda?".

"Ya es demasiado tarde para ir a casa. Quedémonos aquí esta noche", susurró Bryan, mirando hacia el salón.

Eileen nunca permanecía en ese lugar más de tres horas. Una vez que él satisfacía sus necesidades, ella se vestía y se iba.

La única ocasión en que se había quedado más tiempo fue cuando la debilidad de sus piernas la obligó a descansar en la cama unos minutos más.

Era la primera vez que Bryan la invitaba a pasar la noche.

Y era la primera vez que ella lo rechazaba. "Señor Dawson, realizar eso sería inapropiado, sin mencionar que...".

Vivian había vuelto.

Pero antes de que pudiera terminar de hablar, Bryan intervino: "¿Estás rechazándome?".

Eileen lo miró con el ceño fruncido. ¿No debería rechazarlo?

Como su esposa, estaba a punto de divorciarse de él. Y no quería ser una amante oculta.

Además, si él deseaba compañía, ¿por qué no le había pedido a Vivian que se quedara, sobre todo considerando su aparente disposición?

Sin embargo, sabía que no era prudente plantear sus interrogantes, así que no le quedó más remedio que reprimir su confusión.

"Señor Dawson, tengo compromisos en casa", afirmó. Le estaba dando una negativa cortés pero clara.

Bryan bajó su cabeza y la apoyó contra el hombro de la mujer. Su aliento se sentía cálido contra su clavícula, provocándole un hormigueo.

"Entonces, llévame a Villas Oak en tu camino de regreso. Mañana, trae el acuerdo de divorcio y recógeme para ir a la Mansión Dawson", murmuró tan cerca de su cuello que ella sintió su aliento. Luego, se enderezó, regresó a su escritorio, agarró su traje y se fue.

Eileen no dijo nada mientras lo seguía. No era una excusa que debía atender asuntos en casa.

Tras dejar a Bryan, llegó a su apartamento en diez minutos.

Era un dúplex de tamaño modesto, pero abarcaba dos niveles. Debido a su ubicación privilegiada, tenía un valor de alrededor de dos millones de dólares.

Bryan se lo había dado como regalo de cumpleaños el año pasado, en una noche en la que tuvieron intimidad.

Al regresar, Eileen dejó su bolso y las llaves del auto. Luego, encendió la luz y subió al segundo piso. Ahí sacó su certificado de matrimonio y los documentos necesarios del cajón de su mesita de noche, antes de bajar las escaleras para guardarlos en su bolsa.

Si mañana Stella Dawson, la abuela de Bryan, consentía que Vivian y su nieto se reconciliaran, el siguiente paso sería concretar su divorcio, lo que significaría que ella tuviera que volver a su casa por esos documentos.

Por supuesto, exponer su identidad como su esposa pondría fin a su papel como asistente.

No pudo evitar preguntarse cómo revelarle a Bryan que ella era la esposa que él había olvidado.

¿Creería que solo había querido trabajar para él?

Había mantenido su identidad oculta debido a la incapacidad de Bryan para reconocerla y su urgente necesidad del trabajo, pero todo se complicó cuando descubrió que él despreciaba el engaño.

Había estado tan asustada que no pudo confesárselo.

Ahora no tenía más opción que esperar que él no la hiciera pasar por un infierno mañana.

Perdida en sus pensamientos, se quedó dormida en el sofá. La alarma la despertó a las seis de la mañana.

Mirando el reloj, Eileen se apresuró a prepararse y se aplicó maquillaje meticulosamente, a pesar de no poder ocultar las ojeras debajo de sus ojos.

Como desayuno, hirvió dos huevos y calentó una botella de leche. Una vez que terminó de comer, fue hacia Villas Oak.

A pesar de no tener apetito, se obligó a comer. Necesitaba energía, ya que los papeles del divorcio marcarían el inicio de su búsqueda de empleo.

Luciendo cansado, Bryan se subió al auto e inmediatamente cerró los ojos, por lo que el ánimo de Eileen decayó aún más.

Capítulo 3 Nueva esposa

La Mansión Dawson estaba en una extensa ladera, abarcando más de cinco mil metros cuadrados. En la verja de hierro, Vivian estaba esperando en su vehículo.

Bryan y Eileen llegaron a la entrada. "Detén el auto", ordenó él.

Sin demora, Eileen condujo hasta el costado de la carretera y se detuvo.

Bryan abrió la puerta y salió del vehículo. Vivian, tan vibrante como una niña, estaba en el auto frente a ellos. Apenas vio que se paraban, se bajó de su vehículo y corrió hacia su amado.

"Bryan, estaba demasiado angustiada para entrar sola, así que te esperé aquí", admitió.

Por primera vez, Eileen decidió quedarse en el auto. A través de la ventana, vio que el rostro de Bryan estaba vuelto lejos de ella, mirando a Vivian con ternura e indulgencia. Pero Eileen sabía que su dulzura se evaporaría en cuanto supiera la verdad.

De repente, la puerta de hierro comenzó a abrirse lentamente y salió Jarred, el mayordomo.

"Bienvenida de nuevo, señorita Warren. Ha pasado mucho tiempo", saludó.

Vivian le respondió con una brillante sonrisa: "¡Sí, ha pasado mucho tiempo! ¡Pero... pronto nos veremos a menudo!".

Jarred le respondió con una sonrisa cortés, antes de concentrarse en Bryan. "Señor, si me hubiera informado antes de su llegada, podría haberme preparado. Su abuela mencionó que quería visitar la iglesia y, siguiendo un impulso repentino, anoche fue ahí. Pero ahora usted acaba de llegar".

La sonrisa de Vivian se desvaneció.

Bryan frunció el ceño.

Por otro lado, Eileen seguía en el auto, luchando por reprimir su risa.

No le parecía gracioso la demora en exponer su identidad.

Lo que le parecía humorísticamente irónico era el hecho de que Stella los evitara y su abierta revelación diseñada para provocar su frustración.

"¿Cuándo regresará Stella?", preguntó Vivian, intentando ocultar su decepción.

Jarred se tomó un momento para responder: "No mencionó una hora específica, pero no creo que vuelva pronto. Por lo general, se queda al menos medio mes ahí. Me dijo que quería disfrutar de unos días más de tranquilidad".

Stella había decidido ausentarse esa mañana porque sabía que Bryan vendría con Vivian.

Los padres de este hombre llevaban más de diez años en el extranjero y sus trabajos los mantenían tan ocupados que solo regresaban una o dos veces al año.

Fue así como Stella había criado a Bryan, a quien terminó amando más que su propia vida. Eileen entendía que la anciana le tuviera resentimiento a Vivian por lo que había sucedido seis años atrás, pero como ayer había estado tan preocupada por la revelación de su secreto, no se detuvo a pensar en las reacciones de Stella.

¿Cómo podría perdonar fácilmente a Vivian?

Entonces, salió del auto y saludó al mayordomo: "Buenos días, Jarred".

Cuando el mayordomo la vio, le dio una sonrisa más sincera que a Vivian. "Señorita Curtis, la señora Dawson la mencionó hace unos dos días. Aprecia lo mucho que ha estado trabajando para el señor Dawson y me recordó que le dijera a su nieto que la tratara bien".

Eileen se puso rígida porque se dio cuenta de que Bryan y su compañera la estaban mirando.

Ahora era evidente que Stella valoraba más a la asistente de su nieto que a Vivian.

Eileen se arrepintió de haberse bajado del auto.

Sin saber qué decir, se volvió hacia su jefe.

"Como la abuela no está, hay que irnos", sugirió él.

No le echó la culpa a Eileen, pues sabía que su abuela lo había hecho a propósito. Luego, abrió la puerta del auto de Vivian y le dijo: "Deberías regresar".

Vivian se acercó al Benz negro para subirse. "No quiero volver. Quiero ir a la empresa contigo", declaró la joven.

Bryan se quedó callado un momento, le lanzó una última mirada al mayordomo y entró en el vehículo.

"Cuídese, Jarred. Adiós", dijo Eileen. Luego, subió al auto y se fue.

La llegada de Vivian a la empresa generó muchas discusiones.

Todos estaban enterados del matrimonio de Bryan y sabían que lo había hecho para complacer a su abuela.

En esos seis años, no habían visto a su esposa, por lo que estaba claro que esa unión solo lo era de nombre.

El regreso de Vivian, marcado por su presencia en la empresa, parecía reafirmar que ella fue la única amada de Bryan.

Las implicaciones futuras eran evidentes.

Mientras la asistente preparaba café, unos compañeros se acercaron para chismear. "Eileen, ¿el jefe va a cambiar de esposa?".

"En realidad, nunca ha tenido esposa", respondió ella.

A pesar de estar molesta, Eileen se recordó a sí misma que debía aceptar la realidad.

Todo lo que podía hacer era prepararse para la eventual revelación de su identidad y las consecuencias que esto le ocasionaría. No quería revelar su identidad de manera proactiva, pues estaba segura de que decirle a Bryan la verdad no mitigaría su enojo. Anticipándose a su inevitable despido, valoraba cada día que seguía trabajando ahí.

"Tienes razón, acabo de ver a la señorita Warren. ¡Es maravillosa!".

"Sí, puedo ver que el señor Dawson no la ha olvidado ni siquiera después de seis años. ¡Estoy segura de que es encantadora!".

A medida que hablaban de este tema, más personas se unieron a la conversación. Eileen, atrapada en la charla, le dio un sorbo a su café.

Cuando se lo terminó, lavó la taza y se dirigió a sus colegas: "Concentrémonos en nuestras tareas. Recuerden que el trabajo es importante".

La identidad de la enigmática esposa de Bryan tenía a todos curiosos en la empresa. A menudo, Eileen escuchaba fragmentos de sus conversaciones y así fue como se enteró de que las especulaciones sobre la identidad de la misteriosa esposa no se detenían.

Los más atrevidos querían llevar a Bryan a una reunión social para embriagarlo, con la esperanza de que les contará más de su esposa.

Eileen quería explicarles que ninguna cantidad de alcohol ayudaría, porque ni siquiera él conocía a su esposa.

Mientras sus colegas se dispersaban, ella anticipó que seguirían chismeando en rincones más tranquilos.

Al regresar a su escritorio, vio a Vivian ocupando su silla.

"Eileen, regresaste", la saludó ella con una cálida sonrisa, como si estuviera de buen humor. Evidentemente, no se había tomado en serio los comentarios del mayordomo.

"Señorita Warren, ¿no debería estar con el señor Dawson en su oficina?", preguntó Eileen mientras se acercaba con una sonrisa cortés.

"Está ocupado en una reunión". Vivian señaló la silla a su lado.

Por lo general, esa silla estaba ubicada en la oficina de Bryan, pero esta chica la había reubicado, lo que significaba que deseaba quedarse ahí un tiempo.

"No hay necesidad que seas tan formal conmigo. Solo llámame Vivian. Después de todo, tenemos casi la misma edad". Ella notó la vacilación de Eileen y gentilmente le pidió que tomara asiento.

Por otro lado, esta última se veía aprensiva, ya que le preocupaba lo que Vivian pudiera hacer.

"Bryan puede ser muy temperamental. Probablemente te haya regañado mucho en estos años, ¿verdad?", comentó la joven.

"No tengo problema, he llegado a comprender sus acciones", respondió Eileen.

"Bryan dijo que eres la asistente con más años de servicio que ha tenido, lo que prueba tu competencia", señaló Vivian. "He visto muchos asistentes hombres como Benjamin, el asistente de mi hermano, pero tú pareces ser mejor que la mayoría de ellos", añadió.

Eileen escuchó todo con la cabeza baja y una mirada distante. La amabilidad de Vivian la hizo sentirse ligeramente culpable.

"¿Bryan siempre está tan ocupado con el trabajo?". A pesar de que Eileen no respondía, Vivian siguió intentando sacarle la plática.

"Está muy ocupado, y no suele terminar de trabajar hasta las diez de la noche", explicó la asistente.

"¿Podrías compartirme su agenda?", preguntó Vivian, señalando su celular. "Envíamela por WhatsApp".

Ahora Eileen entendía por qué la joven había querido hacerse su amiga: para acceder a la agenda de Bryan.

"Lo siento, señorita Warren, pero no puedo compartir la agenda del señor Dawson", contestó respetuosamente.

"¿Ni siquiera conmigo? Dada nuestra conexión, te aseguro que no la compartiré con nadie", insistió Vivian.

"Señorita Warren, por favor, entienda mi posición. No me ponga las cosas difíciles", respondió Eileen, sin querer parecer grosera ni poco cooperativa. Su compromiso con la ética profesional no le permitía hacer eso.

Incluso revelar descuidadamente el paradero de Bryan podría tener repercusiones nefastas.

"Parece que ninguno de ustedes es fácil de convencer. Pero si puedo hacer feliz a Bryan, estoy seguro de que él podrá manejar la situación con su abuela", suspiró Vivian, resignada.

Pero Eileen pensaba que este optimismo estaba fuera de lugar. Si Bryan hubiera podido convencer a su abuela hacía seis años sobre lo sólida y pertinente de su relación, no habría tenido que casarse con ella.

De hecho, el matrimonio parecía algo arreglado entre la abuela y su nieto, pues él ni siquiera podía divorciarse sin su aprobación.

"Creo que él me tiene un poco de resentimiento por lo que pasó hace seis años. He regresado con la intención de arreglar las cosas entre nosotros. Si no puedes compartirme su agenda, ¿puedes ayudarme de otra manera?", preguntó Vivian, con una mirada esperanzada.

Eileen no fue capaz de rechazar esa sincera petición. "Si está dentro de mis posibilidades, la ayudaré".

El rostro de Vivian se iluminó. "Todavía no he definido bien mis planes, ¡pero te hablaré por WhatsApp en cuanto lo haga!".

Eileen le dio un asentimiento. Antes de que Vivian pudiera decir algo más, las interrumpió un zumbido del intercomunicador.

"Tráeme una taza de café", ordenó Bryan con una voz clara y agradable.

Antes de que Eileen pudiera levantarse, Vivian ya estaba de pie. "De ahora en adelante, déjame estas pequeñas tareas a mí. ¡Concéntrate en tus asuntos!".

Luego, procedió a preparar café y entró a la oficina de Bryan para entregárselo.

Eileen se masajeó las sienes y volvió a concentrarse en sus obligaciones. Luego, sacó la unidad USB de su computadora y se dirigió a la sala de fotocopias.

Estaba tan perdida en sus pensamientos que, sin darse cuenta, sacó diez copias.

"Eileen, ¿por qué hiciste tantas copias?", le preguntó uno de sus compañeros de trabajo que acababa de entrar.

La asistente había estado pensando en lo que podía estar sucediendo entre Vivian y Bryan en la oficina, pero su colega la devolvió a la realidad.

"Ya terminé de usar la impresora, así que haz lo que tengas que hacer".

Estaba saliendo de la sala de fotocopias con los documentos en la mano cuando fue llevada rápidamente a un rincón apartado.

"Eileen, ¿es cierto que el primer amor del señor Dawson ha vuelto?", preguntó Judie Curtis. Estaba vestida con un traje de negocios y tenía demasiado maquillaje para su edad. "¿Qué pasará contigo?", agregó sin hacer una pausa. "¿Tus dos años durmiendo con él fueron en vano?".

Estaba tan agitada que su voz fue lo suficientemente alta para llamar la atención de las personas que salían de la sala de fotocopias.

Eileen frunció el ceño. "Por favor, no te preocupes por mí. Además, esos temas no son apropiados para las horas de trabajo".

Judie era la única persona que conocía los asuntos privados de ella con Bryan.

"¿Cómo puedo no preocuparme? Roderick y yo estamos buscando un lugar en el distrito escolar, ¿te acuerdas?", preguntó con urgencia.

Eileen se encontró con la mirada de Judie, quien tenía intenciones egoístas.

Roderick era el hermano menor de la asistente y esta era su esposa, quien se graduó de una universidad normal. Y se había beneficiado del apoyo de Eileen para conseguir un puesto en esa empresa.

Ahora sus expectativas habían aumentado a un auto y una casa, y quería que la ayudara a lograrlo.

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