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Mi exesposo frío quiere volver conmigo

Mi exesposo frío quiere volver conmigo

Autor: : Worden Rothbard
Género: Moderno
Se suponía que era un matrimonio de conveniencia, pero Carrie cometió el error de enamorarse de Kristopher. Cuando llegó el momento en que más lo necesitaba, su marido estaba en compañía de otra mujer. Carrie ya estaba harta. Decidió divorciarse de Kristopher y seguir adelante con su vida. Sin embargo, solo cuando ella se marchó, Kristopher se dio cuenta de lo importante que era ella para él. Ante los innumerables admiradores de su exesposa, Kristopher le ofreció 20 millones de dólares y le propuso de nuevo: "Casémonos de nuevo".

Capítulo 1 Incendio

En el bullicioso y deteriorado centro de Orkset, las llamas estallaron violentamente dentro de un antiguo edificio de apartamentos. Impulsado por poderosas ráfagas de viento, el fuego devoró la estructura, arrojando un humo espeso y desatando llamas ardientes y abrasadoras.

"¡Ya sacamos a la última persona! ¡Hemos salvado a todos!". Las palabras resonaron en medio del caos.

Los bomberos emergieron del ardiente infierno y llevaron a Carrie Campbell a un lugar seguro junto a la carretera.

Sus rasgos, que habitualmente lucían refinados y expresivos, ahora estaban manchados de hollín; sus ojos brillantes se apagaron hasta convertirse en una mirada vacía y perdida, la cual no transmitía ningún sentimiento.

Volviendo en sí lentamente, la chica sintió una oleada de gratitud; su voz, ronca y débil, logró emitir un profundo "gracias" a los bomberos que acababan de rescatarla.

Con su cuerpo todo tembloroso, buscó a tientas su celular; una vez en sus manos, las yemas de sus dedos se desplazaron por su lista de contactos hasta encontrar un número familiar.

"Hola, la persona con la que intenta comunicarse no se encuentra disponible en este momento. Por favor, inténtelo de nuevo más tarde...".

El mensaje automático se reprodujo después de unos cuantos timbres, dejándola con un nudo en la garganta y con sus frustraciones y un dolor no expresados brotando en su interior.

"¡Boom!", con un rugido ensordecedor, una explosión silenció abruptamente la voz fría y mecánica que venía del otro extremo de la línea.

Carrie alzó la cabeza de golpe, con una sorpresa evidente al ver cómo estallaba en llamas el apartamento del que acababa de salir; la fuerza de la explosión fue tanta que incluso lanzó trozos de escombros que salieron volando por todos lados.

El pánico se apoderó de la multitud mientras los sobrevivientes recién rescatados gritaban aterrados; se acurrucaron juntos, buscando consuelo en los brazos del otro, mientras sus alaridos cargados de angustia perforaban la tumultuosa escena. En marcado contraste, Carrie yacía sola en una camilla, aislada en medio del caos.

"Kristopher...". Mientras luchaba contra el miedo, la chica apretó los labios con fuerza y, con una determinación inquebrantable, decidió volver a marcar el número de su esposo.

Sin embargo, la llamada se cortó después de que el tono de espera sonara un par de veces, dejándola envuelta en un silencio inquietante.

En ese momento, una notificación de Twitter apareció en la pantalla de su celular.

Un chisme en particular acaparaba las principales tendencias: "El más reciente escándalo protagonizado por Lise Nash y su misterioso novio".

Según el tuit, un productor de un reconocido programa de variedades había invitado a la reconocida estrella a una cena, la cual rápidamente se vio arruinada cuando ella se negó a participar en un brindis.

Este acto desafiante provocó una confrontación en el lugar, la cual fue interrumpida por el dominante novio de Lise; irrumpió en el comedor privado, reprendió al productor con un gesto despectivo y se llevó a Lise.

El tuit describió la escena vívidamente, pintando la imagen de un hombre poderoso defendiendo a su amada.

Sin embargo, quizás debido a la prominencia de dicho personaje, en las fotos donde él aparecía solo se apreciaba su espalda, preservando así su anonimato; en cuanto a Lise, iba cubierta por la gran chaqueta de su pareja, exhibiendo una sonrisa radiante y extendiendo una mano para estrecharle la suya mientras se marchaban juntos.

Carrie tenía los ojos fijos en la pantalla, con su mirada volviéndose cada vez más intensa y sin parpadear mientras asimilaba la imagen ante ella.

¡Ese hombre era nada más y nada menos que Kristopher Norris!

La chaqueta que cubría a Lise fue la principal pista que la llevó a esa conclusión; cada pieza de ropa que poseía su esposo había sido confeccionada meticulosamente por un maestro artesano en el extranjero, un detalle que Carrie conocía muy bien.

El agarre que estaba ejerciendo en el celular se hizo más fuerte y sus nudillos palidecieron hasta quedar completamente blancos, como si su alma estuviera siendo apretada por una mano invisible, generándole un dolor muy intenso y agudo.

No podía creer que, en su momento de mayor desesperación, él había finalizado fríamente la llamada y preferido permanecer al lado de Lise.

¿Acaso su matrimonio de dos años no significaba nada para ese hombre?

Las lágrimas que había estado conteniendo la abrumaron de repente y comenzaron a correr por su rostro; aunque inclinó la cabeza hacia atrás en un inútil intento por detener el flujo, su llanto continuó saliendo libremente.

Lise siempre fue considerada como el primer amor de Kristopher, un hecho que se susurraba y comentaba entre su círculo social. Sin embargo, la familia Norris nunca la aprobó, pues consideraban que su origen humilde y ordinario no estaba a la altura de su estatus.

Obligados a separarse por las presiones de los Norris, fue Lise quien puso fin a su noviazgo, pero parecía que su pasado no era tan fácil de dejar atrás.

Kristopher llevaba mucho tiempo trabajando arduamente para convertirse en el líder de la familia, albergando sueños de poder estar con el amor de su vida una vez que alcanzara esa posición.

Sin embargo, cuando logró su objetivo, descubrió que Lise ya estaba con otro hombre.

Desafiando las expectativas de su familia y quizás por despecho, él se involucró con Carrie, una mujer que tampoco poseía una riqueza o estatus prominentes, para convertirla en la señora Norris, bloqueando así cualquier intento de emparejamiento por parte de sus parientes.

En ese momento, la chica se enfrentó a una inmensa presión por parte de su padre, Tristan Campbell, quien insistía en que se casara con un mujeriego bueno para nada, el hijo de uno de sus socios comerciales, para cubrir los elevados gastos médicos de su abuela.

Tanto Kristopher como Carrie, impulsados por sus propios motivos personales, accedieron mutuamente a ser parte de este matrimonio por conveniencia; su matrimonio arreglado, el cual originalmente estaba previsto que durara un año, se prolongó más de lo esperado, sostenido por lo bien que se llevaban ambos.

Con el tiempo, la chica comenzó a sumergirse en esta unión, olvidando poco a poco que solo era una ilusión de sus esperanzas.

Hacía apenas unos momentos, un incendio casi le quita la vida; en medio de esta situación crítica, acudió con Kristopher solo para ser rechazada dos veces mientras él pasaba su tiempo con Lise.

Esta dura realidad destrozó las ilusiones de Carrie y le hizo entender que fue demasiado ilusa al creer que su relación por conveniencia estaba evolucionando en una auténtica; ni siquiera fue un sustituto temporal para curar el corazón herido de su marido, sino simplemente un peón utilizado para fastidiar a su familia.

Después de una pausa dolorosa, las lágrimas brotaron de los ojos de Carrie, imparables y desgarradoras.

Tal vez había llegado el momento de liberarse de las cadenas de sus propios delirios esperanzadores y dejar de engañarse a sí misma.

Capítulo 2 Las principales tendencias del día

El incendio causó un gran número de heridos, una situación que puso a prueba a los médicos y enfermeras, quienes parecían frenéticos mientras se esforzaban por brindar la mejor atención posible.

Aunque Carrie solo fue rozada por un perchero astillado, esto le dejó una profunda herida irregular en la pantorrilla; en comparación con el caos que la rodeaba, sus heridas parecían casi insignificantes.

Recibió atención básica en un hospital local, donde limpiaron y vendaron su herida, antes de tomar un taxi que la llevó de vuelta a casa.

Villa Bayview, una gran propiedad a nombre de Kristopher, era técnicamente su residencia matrimonial.

Sin embargo, su marido casi nunca estaba allí, por lo que la chica ya se había acostumbrado a vivir sola. Se había convertido en una especie de ama de llaves, descubriendo que su vida podía mantenerse bastante bien pidiendo comida para llevar en cualquier restaurante cercano y con la visita ocasional de una limpiadora a tiempo parcial.

En ese momento, se halló siendo la única ocupante de la enorme sala de estar, hundida en el sofá y con la mirada perdida en algún punto en el vacío; la decoración austera y monocromática a su alrededor no contribuía en nada a aportar calidez al ambiente.

De repente, una escalofriante revelación la invadió: ese espacio vasto y elegante parecía más una tumba colosal, un sepulcro donde enterró silenciosamente sus años de juventud perdidos y un amor que se desvaneció poco a poco hasta desaparecer.

En esta casa fría y vacía, ¿alguien se daría cuenta si ella un día de repente dejara de respirar?

La chica dejó escapar un suspiro, sintiendo su cuerpo pesado mientras se recargaba contra la fría pared en busca de apoyo, subiendo con dificultad las escaleras que la conducían hacia su dormitorio en el segundo piso; cada paso era una batalla que enviaba un dolor punzante a través de ella, yendo desde la superficie de su piel hasta lo más profundo de sus huesos.

La casa, austera y de aspecto sombrío, reflejaba incluso los sonidos más insignificantes, intensificando su sensación de soledad.

Fue hoy, en medio de ese profundo silencio, que Carrie comprendió completamente la naturaleza omnipresente de su soledad: era casi tangible, envolviendo sus sentidos con una textura y susurros lúgubres, apretando su corazón con la fuerza de una prensa hidráulica, produciendo un dolor sordo e implacable.

Al llegar al santuario de su dormitorio, se desplomó sobre la cama, la encarnación misma del agotamiento, percibiéndola tanto física como espiritualmente.

Justo cuando se entregaba al cansancio acumulado, el estridente timbre de su celular rompió el silencio.

"Vi que poco antes me llamaste. ¿Qué necesitas?", la voz de Kristopher, tan fría y distante como siempre, llegó desde el otro extremo de la línea.

Su llamada inesperada tomó a Carrie por sorpresa. Las palabras le fallaron cuando separó los labios para responder, pero antes de que pudiera ordenar sus pensamientos, una suave voz femenina flotó desde el otro lado: "Kristopher, ¿puedes acompañarme a...?".

Una oleada de emociones provocó que la chica apretara su celular con fuerza, con su corazón latiendo más fuerte con cada segundo que pasaba. Abrumada e incapaz de contener su creciente pánico, preguntó: "¿Quién está contigo?".

Su marido no respondió, limitándose a decir con un tono plano e indiferente: "Si necesitas algo, podemos hablar de ello cuando regrese a casa. Ahora mismo tengo que atender asuntos más importantes, así que ya voy a colgar".

Él finalizó rápidamente la llamada, arrebatándole a Carrie cualquier oportunidad de responder.

Cuando el pitido que anunciaba el final de la llamada llenó sus oídos, los labios de la chica se torcieron en una sonrisa triste. ¡En ese momento se sentía como una completa tonta! En el fondo, sabía muy bien qué respuesta le daría Kristopher, pero se aferraba a la esperanza de oírlo de su propia voz.

Con un sentido de ironía autoinfligida, activó su tableta y volvió a navegar entre las principales tendencias del día.

Un titular llamó su atención de inmediato: "Una celebridad femenina protegida por su formidable pareja después de sufrir acoso durante una cena comercial". Una sonrisa incómoda torció sus labios.

Carrie sabía muy bien lo que era sufrir acoso en esa clase de cenas.

Todavía recordaba vívidamente su primera audición importante después de ingresar en el mundo del espectáculo: su agente la acompañó a una cena con el influyente director y productor de la serie dramática "Suspiros Serenos".

En su posición de novata dentro del vertiginoso mundo del espectáculo, siempre se había sentido increíblemente vulnerable e insegura ante tales reuniones.

Dirigiéndole una mirada lasciva, el director le preguntó en un tono burlón: "¿Este es el supuesto nuevo talento que pretenden debutar? Tiene un buen aspecto, pero tengo curiosidad por ver cómo se comporta después de beber. Este es el trato: si puedes beber todo el contenido de esta botella de un solo trago, te aseguraré una audición para el papel principal".

Lo primero que se le ocurrió fue rechazar la oferta, pero su agente la presionó tanto que acabó bebiendo la botella entera. A medida que avanzaba la noche, tuvieron que llevarla de urgencias al hospital porque estaba sufriendo una grave dolencia estomacal.

Su agente, preocupado por la posibilidad de que el papel le fuera cedido a otra actriz, pagó rápidamente los gastos del hospital y se fue.

Luego, Carrie pasó varios días aislada en una cama de hospital, los cuales se sintieron eternos.

Sin embargo, incluso antes de que pudiera recibir el alta, los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia de que Lise había conseguido el papel de la protagonista de "Suspiros Serenos".

Posteriormente, su agente la reprendió por su falta de ambición, quejándose: "Eres más atractiva que Lise, entonces, ¿por qué no puedes ser un poco más desinhibida? Ella no tuvo que hacer casi ningún esfuerzo. Solo se acostó con el señor Norris. Gracias a eso, ahora está rodeada de personas deseosas de atender cada una de sus necesidades. ¡Escuché que fue el señor Norris quien se encargó de mover sus influencias para que ella obtuviera el papel principal en esta producción!".

Cuando se estrenó el programa, Lise fue catapultada al estrellato, ascendiendo rápidamente hasta situarse entre la élite del mundo de espectáculo.

En el momento que eso sucedió, Carrie se olvidó de sus aspiraciones actorales y decidió dedicarse por completo a apoyar a su esposo; sin importar cuánto se esforzara, jamás podría conseguir las mismas oportunidades profesionales que Lise parecía recibir sin esfuerzo gracias a la intervención de Kristopher.

En ese momento, Carrie creía que estaba cumpliendo el papel que le correspondía por haberse quedado con el título de señora Norris, el cual le correspondía a Lise; al cederle todas sus oportunidades profesionales, pensó que saldarían esa deuda implícita.

Sin embargo, no imaginó que Lise no solo obtendría la codiciada carrera profesional, sino también el afecto de Kristopher.

A medida que la vida profesional y amorosa de Lise florecía, la chica llegó a la dolorosa conclusión de que se había dejado llevar demasiado por sus ilusiones románticas, sacrificando su carrera en el proceso; ahora se encontraba privada tanto de amor como del éxito profesional.

Con lágrimas corriendo por su rostro, Carrie consideró que había tomado un camino totalmente errado; si la vida le diera otra oportunidad, ya no sería tan desprevenida y no entregaría imprudentemente su corazón ante el encanto de Kristopher.

"Señora Spencer, ya está listo el nuevo contrato de derechos de autor. Por favor, revíselo para descartar cualquier discrepancia".

Su celular vibró con esa alerta, sacándola de su ensoñación; miró el archivo PDF adjunto en el mensaje, con su mente viéndose abrumada por un momento.

Bajo el seudónimo de Katrina Spencer, Carrie se había hecho un nombre como guionista emergente, vendiendo numerosos guiones.

Desde que comenzó su carrera como Katrina, a menudo vendía su trabajo por muy poco, obligada por su urgente necesidad de obtener dinero en efectivo lo antes posible.

Con el paso de los años, estos guiones se transformaron en películas y series de gran éxito, catapultando la reputación de la guionista a nuevas alturas.

Para entonces, Carrie ya se había casado con Kristopher y los problemas financieros que la habían agobiado durante un tiempo ya eran cosa del pasado: las elevadas facturas médicas de su abuela ya eran historia. Una vez superada esta crisis, la vida de Carrie giró hacia las responsabilidades domésticas y se esforzó por ser una esposa ejemplar para su esposo; en medio de estos cambios, su seudónimo, Katrina Spencer, poco a poco fue quedando en segundo plano.

Sin embargo, su pasado todavía no estaba listo para quedar en el olvido; recientemente surgió un comprador interesado, dispuesto a pagar una buena suma de dinero por uno de sus guiones antiguos.

Carrie no sabía si sería buena idea venderlo, pero, tras exponer sus preocupaciones en torno al contrato que le presentaron, sorpresivamente el comprador fue lo suficientemente honesto como para revisar cada uno de sus términos.

Con el nuevo contrato en la mano, la chica respiró hondo y su resolución se endureció; parecía que estaba a punto de tomar una decisión muy importante.

Sus dedos bailaron sobre el teclado de su celular con rápida precisión, escribiendo una sentencia firme: "Redacta un acuerdo de divorcio siguiendo mis términos y asegúrate de hacérselo llegar a Kristopher Norris. Quiero que lo reciba en la sede del Grupo Norris".

Sin esperar una respuesta, dejó el celular a un lado y se dirigió cojeando hacia el baño; cada paso reflejaba una mezcla de determinación e independencia recién adquirida.

Capítulo 3 Relación por interés mutuo

Treinta minutos después, Carrie finalmente logró levantarse de la bañera, con sus extremidades sintiéndose muy pesadas, como si no quisieran responder. Cuando levantó la vista, se detuvo al ver su propia imagen en el espejo: su piel lucía tan suave e impecable como la porcelana fina, brillando con un resplandor inmaculado.

Sus ojos, profundos estanques inundados de encanto, emitían una calidez gentil y cautivadora que atraía a cualquiera que se atreviera a mirarlos.

A pesar de que estaba a punto de cumplir veinticinco años, le resultaba grato confirmar que el tiempo todavía no grababa ninguna marca en su cutis perfecto; definitivamente una mujer con un rostro tan bello no debía perder el tiempo compadeciéndose de sí misma.

Absorta en su contemplación, colocó descuidadamente la pierna derecha en el suelo frío, olvidándose de que era la extremidad que se había lesionado. Envuelta en un plástico transparente para proteger la herida de la humedad, el apretado envoltorio le cortaba la circulación, dejando su pierna inusualmente entumecida; cuando su pie tocó el suelo, se resbaló hacia adelante de forma inesperada.

"¡Ah!", la chica jadeó mientras agitaba los brazos en un ballet frenético, buscando cualquier cosa que pudiera ayudarla a evitar la caída.

Justo cuando su cuerpo estaba a punto de impactar dolorosamente contra el suelo, la puerta del baño se abrió de repente.

Kristopher estaba en la entrada, ataviado en un traje impecable y confeccionado a la medida, elementos que creaban una figura sorprendente. Cuando sus miradas se cruzaron, él hizo una pausa, mostrando cierta sorpresa; luego, se acercó a ella rápidamente.

Carrie se quedó sin aliento cuando Kristopher la levantó de manera elegante, al estilo nupcial, con una inesperado y firme agarre envolviéndole la cintura. Sorprendida por su repentina aparición, Carrie se sobresaltó al recordar que estaba completamente desnuda; un rubor de vergüenza la invadió mientras instintivamente se cubría el pecho con ambas manos.

Era la primera vez que interactuaban de una manera tan íntima desde que se casaron, y la incomodidad que sentía la abrumaba tanto que los dedos de sus pies se curvaron hacia adentro mientras un delicado tono rosado coloreaba su piel.

Kristopher la miró con una sonrisa traviesa. "Seamos honestos, no hay mucho que ver", bromeó suavemente.

Sintiéndose mortificada y ligeramente irritada, Carrie espetó bruscamente: "Por supuesto, señor Norris, después de todo lo que has visto, supongo que ya nada puede impresionarte".

Ella lucía sus curvas de Copa C con un encanto discreto, un toque de sensualidad que eclipsaba la complexión dolorosamente plana y casi incómodamente rígida de Lise.

Sin embargo, Carrie sabía bien que sin amor, incluso el cuerpo más perfecto palidecía en comparación con el encanto de un ser amado.

Con indiferencia, el hombre tomó una bata de baño que colgaba detrás de la puerta y la colocó encima de su esposa; su ceño se profundizó en cuanto escuchó su comentario. "¿De qué hablas?".

Un pensamiento pareció cruzar por la mente del hombre, provocando que la impaciencia se hiciera más evidente en su semblante. "Dime, ¿enviaste esa solicitud de divorcio en plena noche solo para atraerme aquí y encontrarte completamente desnuda?", la cuestionó con un tono que albergaba una mezcla de incredulidad y fastidio. "Te dije que tenía mucho trabajo. ¿Realmente era necesaria tal exhibición dramática?".

La molestia de Carrie se intensificó ante su tono acusador, reavivando la tensión entre ambos; su esposo siempre perdía rápidamente la paciencia cada que estaba con ella.

La chica no era del tipo que usaba a la ligera el tema del divorcio o una ruptura solo para chantajear a su pareja.

De hecho, esta era la primera vez en sus dos años de casados que sugería el divorcio, pero su marido parecía ajeno a su confusión; simplemente desestimó sus preocupaciones, como si estuviera reaccionando exageradamente ante un asunto trivial.

A pesar del dolor punzante en su pierna, Carrie reunió todas sus fuerzas y dijo: "Bájame".

Sin embargo, Kristopher no le prestó atención y sus ojos escudriñaron su pierna envuelta en vendajes. Su ceño se frunció ligeramente antes de preguntar: "¿Qué le pasó a tu pierna? ¿Otra artimaña tuya para llamarme la atención?".

Al escuchar sus palabras, la chica no pudo evitar que se le escapara una risa amarga.

Parecía que él la veía como alguien que simplemente buscaba atención, y al no lograr captarla, probablemente inventó una historia para atraerlo, lo que le permitió dramatizar su difícil situación en su presencia.

Con una expresión nada amigable, Carrie decidió mentir: "Es un simple tratamiento de belleza que requiere evitar el agua".

"¿Por qué de repente decidiste someterte a un tratamiento de belleza?", le preguntó Kristopher con un tono casual mientras la conducía afuera, sin ahondar más en el tema.

Su figura era grande y, a través de su fina camisa, su esposa podía sentir claramente el calor que emanaba su cuerpo y la forma definida de los músculos de su pecho.

La cercanía creó una tensión incómoda para la chica, quien momentos antes ya había decidido terminar su relación de manera definitiva.

Su voz subió de tono involuntariamente, sonando más aguda: "¿Desde cuándo te preocupas por cosas tan insignificantes, señor Norris?".

Por primera vez, Kristopher la vio usar un sarcasmo mordaz, algo que le pareció peculiarmente gracioso. Sin perder su actitud tranquila, respondió: "Eres mi esposa, así que es natural que me preocupe por tu bienestar".

"¿En serio?", había un atisbo de tristeza en la voz de Carrie cuando respondió. "Gracias a tu actitud, siempre he tenido la impresión de que en realidad no me consideras tu esposa. Incluso tengo miedo de que seas el último en enterarte si un día llego a morir".

Ella tenía un argumento muy válido, ya que momentos antes, cuando estuvo a punto de morir, su marido estaba distraído, perdido en los momentos que compartía al lado de su primer amor, sin tener tiempo para escuchar sus súplicas desesperadas.

Sorprendido por sus acusaciones, los ojos de Kristopher se abrieron con sorpresa antes de soltar una risa incrédula. "¿A qué se debe este repentino ataque de ira? ¿Solo porque estuve ocupado esta tarde y no respondí tus llamadas? Quizás he sido demasiado indulgente contigo últimamente y por eso te has vuelto un poco presuntuosa".

Atónita, la chica se quedó paralizada. ¿Cómo se atrevía a afirmar que era demasiado presuntuosa?

Hasta ahora se dio cuenta de que ambos veían este matrimonio desde enfoques muy diferentes; para su esposo, ella no era más que una socia, una mujer que había intercambiado su libertad para obtener seguridad financiera.

Concebía su unión como un mero intercambio de conveniencias, pero Carrie fue lo suficientemente tonta como para enamorarse profundamente de él.

En el complicado mundo de las relaciones románticas, el que se enamoraba primero invariablemente se encontraba en clara desventaja.

La reacción desdeñosa de Kristopher dejó a Carrie tambaleándose, descartando sus emociones al etiquetarlas como meras nimiedades, provocando una sensación de asfixia que comenzó a subir por su pecho.

"¡Te dije que me bajaras!", exclamó la chica, moviendo la cabeza hacia un lado y con la voz cargada de impaciencia.

Su esposo permaneció callado mientras la llevaba sin esfuerzo hacia la cama, dejándola caer de repente.

Carrie sintió una sacudida cuando el apoyo desapareció; su corazón dio un vuelco mientras intentaba agarrarlo instintivamente.

Cuando sus cuerpos chocaron en la cama, la bata de baño de la chica se sacudió de manera reveladora, amenazando con desprenderse de su cuerpo con el más mínimo movimiento.

Apoyado sobre un codo, el hombre la miró con los labios curvados en una sonrisa maliciosa y burlona. "Querías que te soltara, ¿no? Entonces, ¿por qué te aferras a mí?".

Sus ojos, tan profundos y brillantes como un lago de medianoche salpicado de estrellas, la cautivaron por completo.

En esas profundidades celestiales, Carrie vislumbró su propio reflejo; en momentos como este, ella volvía a creer en la tonta ilusión de que ese hombre le albergaba un profundo afecto.

Lamentablemente, su corazón era una fortaleza reservada para Lise, así que lo único que le quedaba era seguir perdiéndose en sus fantasías vacías.

"¡No digas tonterías!", exclamó Carrie con una voz sin entusiasmo mientras intentaba levantarse, tomando inconscientemente una parte del cuerpo de su marido que nunca antes había tocado.

Al siguiente instante, sintió cómo él presionaba su pene erecto contra su estómago.

"No te muevas, o no me haré responsable de lo que pueda suceder después", le advirtió el hombre con una voz grave y profunda.

Carrie frunció el ceño y maldijo internamente cuando escuchó su declaración.

No cabía duda de que los hombres eran criaturas que se dejaban llevar por sus instintos primarios; la ausencia de afecto no calmaba su apetito sexual.

Aun así, la chica no se atrevió a provocar más a Kristopher; inclinó la cara hacia otro lado y su cuerpo permaneció rígido, mantenido la misma posición.

Sintiéndose muy molesta, finalmente Carrie preguntó: "¿No fuiste tú quien dijo que aquí no había nada que ver? Dime, señor Norris, ¿a qué se debe esta reacción? ¿De verdad eres tan fácil de impresionar?".

Apenas terminó de pronunciar esas palabras cuando comprendió las posibles repercusiones de su lengua mordaz.

Una ola de arrepentimiento invadió a ella, pero en lugar de sentir ofendido, el hombre respondió con una leve risa: "Sin importar lo que pase, sigues siendo mi esposa. Como es algo que no puedo cambiar, he decidido aceptarlo. Además, ya han pasado años desde que nos convertimos en marido y mujer, así que sería una pena descuidarte tanto".

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