Noemí encuentra en una noche: un desconocido deambulando por su territorio. Confundida decide encararlo, pero lo que más la hace dirigirse en su dirección: es su olor.
Una mezcla de vainilla y bosque, inunda sus fosas nasales.
Lo que hace es atraerla, más y más a él.
Hasta darse cuenta, que su loba lo reclama como su mate, con el tiempo. Él niega quererla, y dice que ella es una simple Omega incapaz de ser su mate.
Ella es comprometida con un jefe de la manada.
¿Se quedará Noemí con su mate?
La boda, se silenció.
Todos los presentes estaban en la espera de una única respuesta, la mía.
-Vuelvo a repetir ¿usted acepta al Señor Francisco aquí presente, como su esposo..?
-Y-yo...
No sé porqué motivo, mi lengua no podía moverse. Por más que abrí la boca, de ella no salió ninguna palabra.
Cabizbaja, miré hacia un costado. Y de pronto, no hicieron falta más palabras.
Alguien me tomó de la mano y me llevo lejos del altar. Abro los ojos con sorpresa, sin poder llegar a entender qué es lo que había ocurrido.
¿Alguien me había secuestrado el día de mi boda..?
No podía creerlo, me vi a mí misma en los brazos de alguien más, alguien que a simple vista no pude reconocer.
Corría a tanta velocidad; en menos de un minuto ya nos encontramos dentro de una cabaña, la cual me parecía algo conocida.
Miro con curiosidad cada rincón, y recordé.
No dije nada, simplemente me senté en la silla, esperando que la persona que vino a secuestrarme me dijera algo.
-No te dejaría que te cases con él y lo sabes -murmuró, la voz ronca de aquella persona y por alguna razón me había atraído desde el primer momento.
-No puedes venir y secuestrar a la novia -le reclamé y él empezó a reírse.
-Pues ya lo hice, te secuestré y ahora eres mía.
-Antes habías dicho que era una omega debil. No soy tuya, y quiero irme de aquí.
-No te irás -comentó simplemente. Y añadió:- a partir de ahora, tú vivirás conmigo, y no solo eso, seremos esposos.
-¿Esposos? si ni siquiera nos hemos casado -le dije levantando una ceja, y cruzándome de brazos.
Él se giró un instante solamente para verme, levantó sus labios en una media sonrisa y dijo:
-No hay problema con eso, pronto llegará un cura, y estaremos judicialmente casado. Serás mi esposa, te tendré aquí.
-¿Me quieres encerrar aquí..? ¡No..! -le grité, completamente enojada no podía creer que el muy idiota me hubiera secuestrado.
- Siempre me has mirado... Aquí es la excepción. Te salve, sé que tú... no lo querías a él; sino que me querías a mi.
-Eso no es cierto -repliqué.
"Es mío, es mío..."
Comentó mi lobo interior.
"¡No..!"
"Mi mate, el es mi mate"
-Estás equivocado, yo no voy a estar...
-¿No va a estar que..? ahora me vas a venir a decir, no me quieres, que todo lo que ha ocurrido... No es cierto. La verdad es que me decepcionas, pensé que estarías feliz. Ya te secuestré..
-No, estás equivocado.
Se acerco de forma peligrosa hasta mi, apoyó ambas manos sobre la mesa y acercó su rostro a escasos centímetros de mí.
Pude sentir su aroma fresco llegar a mis fosas nasales, y tenía tantas ganas de suspirar: pero no lo hice.
-¿De verdad estás inmune a mis efectos..? -quiso saber con una media sonrisa.
La cual no hizo más que hacerme perder los sentidos.
-N-no -tartamudeo y el sonrío.
-Tengo que irme, y confío en que tú estarás aquí, porque sé que en el fondo me amas.
En cuando dijo esas palabras como desapareció por la puerta y yo hice una mueca de desagrado recordando la vez que lo había conocido.
...
Dos meses atrás...
Me siento un poco confundida, a pesar de que abro los ojos, los vuelvo a cerrar.
No puedo lograr dormirme, me siento un poco rara. A pesar de todo, decido ponerme de pie. Hay un olor particular, que despierta mis sentidos y en ese momento el olor a vainilla y a bosque; invade mis fosas nasales.
-¿Qué es eso..? -murmuró para mí mismo.
Decido ir a investigar de qué se trata, me pongo de pie con algo de torpeza, debido que aún estoy somnolienta y me cuesta trabajo tener que despertarme.
En cuanto piso el largo pasillo de la casa, puedo sentir una presencia a través de la ventana.
Decido correr, mis padres y mi hermano están dormidos.
Son como las 4 de la mañana, por eso me sorprende todo este pequeño alboroto que siento.
La curiosidad me gana. Me encuentro en el gran patio, ahora estamos acomodando con mi familia, y me subo sobre una montaña de escombro .
Pero no veo nada, me estoy por dar la vuelta, cuando escucho un crujido. Alarmada, vuelvo a mirar hacia el frente, encontrándome con nada.
< >
Me repito internamente.
Pero mis instintos, deciden aparecer y voy corriendo para encontrarme detrás de los árboles.
Veo una sombra, hay alguien encapuchado, puedo ver desde tres metros de distancia.
Mi cuerpo entero tiembla pero lo disimulo.
-¿Tienes miedo..? -comentó una voz que nunca antes había escuchado.
<<¡Si, mucho..!>>
Pero por algún motivo, su olor me atrajo.
Al parecer él era la persona que portaba todo ese aroma peculiar.
-¿Q-quién eres..? - quise saber enfrentándolo, intentando que mi voz no sé quebrara, al último.
-El tiempo, te lo dirá. Por ahora pequeña lobita, solamente vine a visitarte y a conocerte.
-¿Por qué me quieres conocer a mi..?
Empezó a reírse divertido y yo no le entendí el chiste. Me incline y le arroje una piedra.
-¡Oye,! ¿por qué hiciste eso..? -protestó y frunció el ceño.
O eso es lo que supuse.
Porque desde esta distancia no pude ver nada.
-¿Por qué te reíste?, yo ni siquiera entiendo quién eres. Y porque estás en mis tierras. Ahora mismo me puedo transformar y hacerte pedazos.
-Huy qué miedo, la pequeña hermana del próximo jefe...
-En realidad, él va a ser el futuro alfa. Así que no te metas con mi familia -comenté decidida
-Lástima que tú eres la lobita débil, ¿O me equivoco?
Suspiré, sabía que era adoptada pero que alguien me lo dijera esa manera tan brusca me hacía sentir débil.
Además, es que sabía ese detalle que muy pocas personas podían saberlo.
-No es problema tuyo. De igual forma soy fuerte..
-¿Muy fuerte..? -murmuró acercándose a mi cuerpo. El cual temblaba.
Estaba tan cerca, podía escuchar los latidos perfectamente de su corazón. Trago saliva en seco, y siento que en cualquier momento: me voy a desmayar.
-Me alegra que tengas tan buena autoestima mi amiga. Pero de igual forma ya nos veremos más adelante.
Se dió la vuelta, y se perdió entre los árboles y al parecer se había transformado.
Empecé a seguir el rastro, mirando con curiosidad y con un poco de miedo. Entre medio los árboles había un poco de pelo, el cual era de un color negro.
-Es... oscuro.
Lo tomé entre mis manos, para el olfato. Exactamente era el; porqué motivo me había sentido tan atraída a ese extraño olor.
No lo sabía, de igual forma me dí la vuelta para poder seguir durmiendo ya que estaba agotada.
No pude dormir muy bien.
Y de pronto se hizo de madrugada, a esa hora empezó a molestar mis ojos. Así que no tuve más remedio que despertar están prohibidas las cortinas, así de esa manera tenemos que madrugar, erán órdenes
Suspiré, diciendo en este momento está en la casa de mi tía junto con ella.
Podía sentir un poco más normal, ya que los omegas éramos casi más humanos que lobos.
Nuestra formación, es un poco más tarde a que los demás.
Lo peor de todo, es que me incomodaba notoriamente no tener el vínculo que toda la familia tenía.
<
Me senté sobre la silla, y vi como mi madre se sonríe con mi hermano mayor.
Seguramente están hablando por el vínculo, con el mientras que yo no lo tenía debido a que no era de su sangre.
Cabizbaja, tomé mi taza de té y mi madre me miró con pena. Había hablado hasta cansarse conmigo: no me sintiera excluida que ella me amaba como su madre.
-Hola ¿Cómo estás mi amor..?
Me pregunto con una sonrisa, mientras me depositaba un trozo de pastel en un pequeño plato.
-Gracias mamá. Estoy bien.
-Te veo un poco ojerosa, ¿has descansado bien..? -me preguntó preocupada extendiendo la mano y tocándome la mejilla.
-Si, mamá no te preocupes por mí. Tú estás muy bonita en el día de hoy -dije con sinceridad.
-Ay cariño; eres tan tierna. Ahora nos iremos a una manada cercana, queremos ir a investigar... Algo.
Lo último debe ser, para que se pueda casar nuestro hijo. Era verdad, mi hermano mayor estaba prometido con una chica de la manada de al lado.
Observo con curiosidad mientras desayunaba con calma. Siempre había sido reservado, y bastante maduro para ser cierto.
Nunca me había tratado de una manera que no fuera, su hermana. En parte se lo agradecía.
El, me devolvió la mirada y me sonrío. Me fui a caminar, estaba un poco aburrida, hasta que finalmente, pude escuchar unas voces afuera de casa.
Al prestar atención, me doy cuenta que se tratan de mis amigas.
-Noemí, estás aquí -murmuró Camila, sonriéndome y a su lado se encontraba Emma.
Las tres, éramos una especie de amigas inseparables desde que éramos pequeñas.
-Pues sí, aquí vivo -dije divertida.
-Supongo que irás a la fiesta de esta noche, vendrán todas las manadas estoy emocionada -comentó Emma.
-A mí no me emocionan esas cosas -dije me encogí de hombros punto y era verdad.
Había intentado evadir todas las fiestas que pudiera ser posible. No me interesa en lo absoluto, Aunque mi padre me había obligado a ir así que no me queda otra opción.
Me decía que tenía que empezar a buscar un mate.
"Busca un esposo..."
Aunque lo dudaba notoriamente. Los omegas estamos destinados a estar solos, era menos la probabilidad de encontrar a nuestro compañero.
Era algo que ya había aceptado, hace tiempo.
Mis amigas me tomaron de la mano, y fui arrastrada por ellas para poder comprar un vestido. En un pestañeo, yo me encontraba terminado una gran multitud, y el cielo se había oscurecido.
Era increíble la cantidad de jóvenes que al parecer estaba soltero, en busca de su meta.
Muchos olfateaban con disimulo el uno con el otro, y otros no disimulaban tanto.
Se podía ver algunos que ya estaban juntos y ni siquiera eran mates, y otros que simplemente estaban bailando como nosotras tres.
-Me gusta la música -comentó Camila y yo sonreí.
Me dió una vuelta y yo me reí divertida.
De pronto, esa sensación de estar de nuevo observada, me invadió. No sabía de dónde venía así que me gire un poco contrariada, dicimulando buscar alguien
Lo encontré.
Al mismo sujeto encapuchado.
-Yo... iré al baño -dije si no es para ninguna respuesta, y me escabulle entre la multitud. Al llegar, puedo ver.
Aún recuerdo, lo que sentí cuando estuvo su cuerpo contra el mío. Trago saliva en seco, y lo miro un poco conmociónada.
Voy a ir a entender.
¿Quién es..?
Lo peor de todo es que me llena de curiosidad.
Me acerco rápidamente y él me observa.
Puedo ver finalmente su rostro. Me sorprendo.
< >
En la oscuridad no lo había visto y ahora que lo veía: no podía... asimilarlo.
Era el futuro alfa, de una de las maneras más peligrosas de todas.
"La manada de la Luna Naciente"
La misma había sido invitada a regañadientes, porque la mayoría no los quería.
Se decía que ellos trabajan con brujas, y por ese motivo a nadie los quería cerca.
Cualquiera de ellos, podía sentir su aura oscura, tal cual este chico. Aunque no podía negar que eran sumamente guapos.
Todos tenían algo en común: ojos de un color turquesa extraño; el cual compartió a todos los miembros de la familia.
Este chico no era la excepción.
Aunque ahora en la noche parecían oscuros. Me acerqué un poco precavida, sin saber muy bien que decir pero una parte de mí aún quería estar cerca del.
-Hola -dije simplemente, y él me miró con poco interés.
-Hola -dijo simplemente pasando por mi lado, y yo lo miré sorprendida sin poder llegar a entenderlo.
Primero se acercaba tan cerca, de casi me hace explotar el corazón y ahora me ignoraba.
No lo entendía, así que volví a retroceder con mis propios pasos. Para acercarme a su altura.
Lo tomé de la mano, y lo miré con el ceño fruncido.
El mismo me vió divertido y yo lo miré enojada.
-¿Qué quieres pequeña omega..?
-¿P-por qué hiciste eso...? el otro día en el bosque; si ni siquiera te conocía.
-Solamente quería divertirme -dijo y se encogió de hombros.
De manera molesta, lo empujé.
Era la primera vez, que tenía una cercanía de esa manera con un chico; lo peor de todo es que habías ido con un...
Aún podía sentir su aroma en contra de mi cuerpo, y eso no hacía más que enojarme.