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Mi mate, ¿el cazador?

Mi mate, ¿el cazador?

Autor: : Valentina cano
Género: Fantasía
En un mundo donde los cazadores de sombras luchan para proteger a la humanidad de los demonios y seres oscuros, Lyra Nightshade es una joven loba alfa, marcada por su destierro tras desafiar las antiguas leyes de su manada. Huyendo de su pasado y buscando su lugar en un mundo que la ha rechazado, se convierte en una cazadora solitaria, hasta que su camino se cruza con Alec Blackthorn, un cazador de sombras decidido y valiente. Alec, un experto cazador comprometido con su misión de erradicar el mal, nunca imaginó que el destino le depararía un encuentro con su mate, una conexión que desafía las normas de ambos mundos. Cuando una antigua amenaza resurge y pone en peligro tanto a los cazadores como a las criaturas sobrenaturales, Lyra y Alec se ven obligados a unirse. Juntos, deberán navegar por un laberinto de traiciones y alianzas mientras intentan descubrir la verdad detrás de una conspiración que podría desatar el caos. A medida que Lyra se adentra en el mundo de los cazadores de sombras, descubre que su instinto salvaje es tanto una bendición como una maldición. Con cada batalla, su vínculo con Alec se fortalece, revelando un poder oculto que puede ser la clave para salvar a ambos mundos. Pero la lucha por aceptar su identidad y confiar en Alec se intensifica, especialmente cuando fuerzas externas amenazan con separarlos. Entre la tensión de un amor prohibido y el desafío de reconciliar sus dos mundos, Lyra y Alec deben enfrentarse a sus propios demonios. ¿Podrán unir sus fuerzas y superar los prejuicios que los rodean, o su conexión será la causa de su destrucción?

Capítulo 1 El destierro de Lyra

El viento aúlla a través del claro del bosque, arrastrando hojas doradas que se deslizan como susurros de despedida. Me siento en una roca cubierta de musgo, mirando el horizonte donde el sol empieza a ocultarse tras la ladera. Mi corazón late con fuerza, cada golpe un recordatorio de mi destierro. La manada me ha condenado a una vida de soledad, y ahora enfrento un futuro incierto.

Soy Lyra, una loba de piel gris plateada y ojos que brillan como dos luceros en la noche. Desde pequeña, he sentido que hay algo diferente en mí. Mientras otros miembros de la manada se aferran a las tradiciones, yo he desafiado lo que se espera de una loba. Hoy, ese desafío ha tenido un precio: el destierro.

Recuerdo la discusión acalorada con mi madre, la líder de la manada.

-No puedes desafiar las costumbres, Lyra. Eres una loba, no un ser humano. Debes comportarte como tal -me gritó, con furia y preocupación brillando en sus ojos.

Pero, ¿cómo podría seguir una vida que no elegí?

-No puedo seguir esta vida. Necesito explorar, descubrir quién soy realmente -respondí, y cada palabra que pronuncié me alejó más de su aprobación. Esa última línea cruzó una frontera que la manada no estaba dispuesta a perdonar.

Me levanto de la roca y sacudo el polvo de mis pantalones de cuero, tomando una profunda respiración para calmar la agitación que me consume. Con cada paso que doy hacia el arroyo cercano, el sonido del agua fluyendo apacigua mis pensamientos tumultuosos. Me agacho y miro mi reflejo en el agua clara. La imagen de mi rostro es una mezcla de determinación y tristeza.

-Esto no es el final, solo es el principio -me digo a mí misma, tratando de convencerme de que aún hay esperanza en esta nueva vida que me espera.

Los recuerdos de mi hogar se asoman como sombras en mi mente. Las risas de mis amigos, las cacerías al atardecer, las historias que nos contaban las estrellas. Todo eso se siente tan lejano ahora. Me pregunto si algún día podré volver, si alguna vez podrán perdonarme. Pero la manada siempre ha sido estricta con las reglas, y yo he roto una de las más importantes: no cuestionar.

El agua del arroyo es fresca y cristalina. Al tocarla, siento un escalofrío recorrerme. Con la esperanza de que este lugar me ofrezca algo de consuelo, dejo que mis manos jueguen con el líquido que refleja mi imagen. Mis dedos se mueven lentamente, creando ondas que distorsionan mi rostro. Pienso en lo que me espera en el futuro: el bosque es vasto y lleno de secretos, y hay un mundo más allá de lo que he conocido.

Mientras sigo observando el agua, una sombra se desliza por la periferia de mi visión. Me vuelvo, alerta, y mis sentidos se agudizan.

-¿Quién está ahí? -pregunto en voz baja, tratando de ocultar el temblor en mi voz.

Un ciervo aparece entre los árboles, su mirada serena y curiosa. Su presencia me hace recordar que, aunque la manada me haya desterrado, la vida sigue. Es un recordatorio de que el mundo es más grande que mis miedos y que la naturaleza siempre encuentra su camino.

-No estoy sola en esto -susurro, sintiendo una conexión fugaz con la criatura.

Con cada momento que pasa, me doy cuenta de que este bosque es mi nuevo hogar, aunque no sea el lugar que había imaginado. Siento el deseo de explorar, de conocer sus secretos. Mis patas se mueven lentamente hacia adelante, y pronto, el ciervo se retira, desapareciendo entre los árboles.

Un crujido detrás de mí me hace girar. Mis instintos se activan de nuevo. Esta vez, no es un ciervo, sino otro lobo. La figura se desliza entre las sombras, y mi corazón late más rápido. La manada siempre ha sido celosa de su territorio, y encontrar a otro lobo aquí, en el límite del bosque, no es común.

-¿Quién eres? -pregunto, mi voz firme aunque el miedo burbujea en mi interior.

El lobo emerge de las sombras, y mis ojos se encuentran con los de un macho de pelaje oscuro y ojos amarillos brillantes. Es imponente, pero hay una chispa de curiosidad en su mirada.

-Soy Kael -responde, su voz profunda y resonante-. He estado observando desde las sombras. No es común ver a una loba sola en esta parte del bosque.

-No tengo elección -le digo, encogiéndome de hombros-. La manada me desterró. Desafié sus normas.

Kael inclina la cabeza, su expresión mezcla de sorpresa y admiración.

-Eso es arriesgado. Pero también es valiente. No todos se atreven a cuestionar las reglas.

-¿Y tú? ¿Te quedas aquí observando? -pregunto, sintiendo que mi guardia se baja un poco ante su presencia.

-A veces. Este lugar es especial. Aquí se puede encontrar lo que otros temen enfrentar. La verdad sobre uno mismo.

Una risa amarga se escapa de mis labios.

-¿Y cuál es la verdad sobre mí? La manada cree que estoy destinada al fracaso.

-Eso depende de ti, Lyra -responde, su mirada fija en mí-. No todos los que están desterrados están condenados. A veces, el destierro es el primer paso hacia la libertad.

Esas palabras resuenan en mi corazón. Tal vez este no sea el final, sino una oportunidad para descubrir lo que realmente soy.

-¿Quieres explorar el bosque conmigo? -le pregunto, la emoción burbujeando en mi pecho.

-Me gustaría -dice Kael, una sonrisa en su rostro-. Hay mucho que ver, y quizás encuentres más de lo que esperas.

Nos adentramos en el bosque juntos, y mientras avanzamos, siento que algo dentro de mí comienza a despertar. El destierro puede ser una oportunidad para crecer, para entender mi lugar en el mundo.

A medida que caminamos, me doy cuenta de que este bosque es más que un refugio. Es un lugar donde puedo aprender, descubrir y, quizás, encontrar la fuerza que siempre he llevado dentro. La vida que me espera más allá de las sombras de mi pasado está llena de posibilidades.

-¿Tienes miedo de lo que viene? -pregunta Kael, su voz suave.

-No -respondo, con más convicción de la que siento-. Estoy lista para enfrentar lo que sea.

El sol se pone, y la oscuridad comienza a envolvernos, pero no tengo miedo. A mi lado hay un nuevo compañero, y juntos nos adentramos en lo desconocido, dispuestos a descubrir un mundo donde las reglas pueden ser desafiadas y los destinos, reescritos.

Capítulo 2 El Mundo de los Cazadores

La ciudad está llena de vida, pero en el silencio de la noche, parece que todo se detiene por un instante. Las luces brillantes de Nueva York iluminan el horizonte, y desde el apartamento de mis padres, contemplo cómo el mundo sigue girando. Para mí, cada noche es un recordatorio de la responsabilidad que cargo sobre mis hombros. Soy Alec Hawthorne, un cazador de sombras, y mi vida no se asemeja a la de los demás.

El aire está impregnado de una mezcla de adrenalina y peligro, un aroma familiar que se ha convertido en parte de mi rutina diaria. Respiro hondo, sintiendo la energía vibrante del lugar mientras me preparo para una nueva misión. Desde que era un niño, me enseñaron a combatir las fuerzas oscuras que amenazan nuestro mundo. Demonios, vampiros y hombres lobo; todos ellos son parte de nuestra existencia, y nosotros, los cazadores de sombras, somos los encargados de proteger a los humanos y mantener el equilibrio.

Cuando tenía diez años, mis padres fueron atacados por un grupo de demonios. En una noche que cambió mi vida, aprendí lo que realmente significaba el peligro. Mi madre sobrevivió, pero mi padre no tuvo la misma suerte. Ese evento devastador dejó una marca imborrable en mí y me impulsó a convertirme en un cazador de sombras. Desde entonces, mi vida ha estado dedicada a proteger a los demás, a asegurarme de que ninguna otra familia tenga que sufrir lo que yo sufrí.

-Alec, ¿estás listo? -me llama mi hermana Lila desde la sala, interrumpiendo mis pensamientos.

-Casi -respondo, revisando mi equipo de caza. Las armas son esenciales, pero la verdadera fortaleza de un cazador de sombras radica en su entrenamiento y su capacidad para adaptarse a cualquier situación. Mis manos recorren la empuñadura de mi espada, y una sensación de familiaridad me envuelve.

Lila entra en la habitación, su rostro iluminado por una sonrisa audaz. Siempre ha sido la más intrépida de nosotros tres, y hoy no es la excepción. Con su cabello oscuro y sus ojos brillantes, parece lista para enfrentarse al mundo.

-El Consejo ha recibido informes de actividad inusual en el barrio de Brooklyn. Los demonios están más activos de lo normal -me explica, recogiendo su propio equipo.

El corazón se me acelera ante la mención de Brooklyn. Es un lugar peligroso, donde los límites entre nuestro mundo y el de los demonios son más difusos. Pero lo que más me molesta es que en ese mismo barrio hay rumores de hombres lobo. Desde el ataque de mi padre, he desarrollado un profundo odio hacia ellos. Para mí, los hombres lobo son bestias salvajes, incapaces de controlar su instinto. La idea de cruzarme con uno de ellos me provoca un escalofrío.

-¿Crees que será una emboscada? -pregunto, sintiendo la tensión crecer.

-No lo sé, pero debemos estar preparados. Orion mencionó que podríamos encontrar algo... inesperado -responde, una chispa de emoción en sus ojos.

Orion, nuestro amigo y un poderoso hechicero, siempre tiene una manera de presentir cuando algo no va bien. Si él está preocupado, es un buen indicativo de que debemos actuar con precaución.

Mientras me ajusto la chaqueta de cuero, me recuerdo que no estoy solo en esto. Lila siempre está a mi lado, y aunque nuestros caminos pueden ser diferentes, nuestros objetivos son los mismos. Proteger a nuestra familia, a nuestros amigos y a todos aquellos que no pueden defenderse.

-Vamos, Leo nos está esperando -dice Lila, y juntos salimos del apartamento.

Las escaleras resuenan bajo nuestros pies mientras bajamos al vestíbulo. El aire fresco de la noche nos envuelve, y me siento más vivo que nunca. Aunque la vida de un cazador de sombras es dura y está llena de peligros, no cambiaría este camino por nada. Es un honor luchar por lo que es justo.

Al llegar a la calle, veo a Leo, mi hermano adoptivo y uno de los mejores cazadores de sombras que conozco, esperando en su moto. Su cabello rubio brilla bajo la luz de la luna, y una sonrisa arrogante se dibuja en su rostro.

-¡Al fin! Pensé que se habían quedado dormidos -bromea, mientras nos subimos a la moto.

-No todos somos tan imprudentes como tú, Leo -replica Lila, subiendo detrás de él.

El motor ruge a nuestro alrededor, y en un instante, estamos en movimiento, surcando las calles de Nueva York. La ciudad se despliega ante nosotros, una mezcla de luces y sombras que ocultan secretos que solo nosotros podemos ver.

-¿Tienes alguna idea de qué tipo de demonios podríamos encontrar? -le pregunto a Leo mientras maniobra por las calles.

-No tengo ni idea, pero me gusta la emoción -responde, su tono lleno de confianza.

El viaje es rápido, y en poco tiempo llegamos a Brooklyn. La atmósfera aquí es diferente; hay una tensión palpable en el aire. Los edificios, altos y desgastados, parecen susurrar secretos oscuros. Nos detenemos en una calle poco iluminada, donde la presencia de lo desconocido es inminente.

-Recuerda, mantente alerta -les digo mientras nos preparamos para salir. Cada misión es un riesgo, y en este mundo, la precaución es fundamental.

Nos adentramos en las sombras, el sonido de nuestras botas resonando sobre el pavimento. El aire es más frío aquí, y la oscuridad parece moverse a nuestro alrededor. Cada paso que damos es un recordatorio de que estamos en territorio enemigo. A medida que nos acercamos a la zona de actividad, mi mente se llena de preguntas. ¿Qué tipo de demonios estaremos enfrentando? ¿Y qué pasará si nos encontramos con hombres lobo? Esa idea me hace apretar los dientes, pero no puedo dejar que el miedo me paralice. Estoy aquí para proteger a quienes no pueden hacerlo, y no dejaré que nada me detenga.

Capítulo 3 Un encuentro casual

La noche es oscura, y el aire está impregnado de un intenso aroma a tierra y hojas secas. La luna llena se asoma entre las ramas de los árboles, iluminando mi camino mientras me adentro en el bosque. Estoy aquí, en el corazón del territorio de los cazadores de sombras, buscando respuestas y tratando de encontrar mi lugar en un mundo que me ha desterrado. La brisa fría acaricia mi piel y me recuerda que, aunque he sido apartada de mi manada, todavía tengo mi esencia, mi fuerza.

El silencio del bosque se ve interrumpido por el sonido de ramas que crujen. Mis instintos se agudizan mientras avanzo, mis sentidos alerta. La noche me envuelve, y a pesar de la soledad que me rodea, me siento viva. La vida fuera de la manada ha sido dura, pero cada día me ha enseñado más sobre mí misma. Estoy decidida a probar que ser una loba no es una debilidad; es una fortaleza.

De repente, un sonido diferente llama mi atención: un murmullo, un susurro de voces humanas. La curiosidad me empuja a acercarme sigilosamente. Me muevo con agilidad entre los árboles, manteniéndome en las sombras. Cada paso está calculado, y el pulso de mi corazón late al unísono con la emoción de la cacería.

Pronto, veo a un grupo de cazadores de sombras reunidos alrededor de una fogata. Reconozco los símbolos de sus armas y el destello de sus ojos que brillan con una mezcla de determinación y emoción. Ellos están aquí con un propósito. Mis instintos me dicen que deben estar tras la caza de demonios, una tarea peligrosa que requieren habilidades y coraje.

Uno de los cazadores, un joven con cabello oscuro y una expresión decidida, se destaca del grupo. Su presencia irradia confianza, y no puedo evitar sentirme intrigada. Me acerco un poco más, oculta tras un árbol, observando su interacción. Es evidente que están en una misión, pero no puedo discernir su objetivo. Me pregunto si ellos saben que una loba está tan cerca de ellos.

-¿Ves algo? -pregunta otro cazador, su voz grave y serena.

-Todavía no. Pero los informes indican que esta área es un punto caliente. Los demonios están más activos que nunca -responde el joven, a quien ahora reconozco como Alec Hawthorne.

Sus palabras reverberan en mi mente. "Punto caliente." Esa expresión me resulta familiar. He escuchado historias sobre cazadores de sombras y su lucha contra las fuerzas oscuras. Mi propia manada me ha advertido sobre ellos, sobre su ferocidad y su falta de comprensión hacia otras criaturas. Recuerdo cómo me enseñaron a mantenerme alejada de ellos, a no cruzar sus caminos.

Un escalofrío recorre mi espalda al pensar en lo que podrían hacer si me descubren. Pero la curiosidad me atrae hacia ellos, y la idea de enfrentarlos me llena de adrenalina. Después de todo, estoy en busca de respuestas. Si quiero demostrar mi valía, debo entender a los cazadores de sombras, incluso a aquellos que los demás ven como enemigos.

Mientras los cazadores discuten estrategias, un movimiento detrás de mí capta mi atención. Un pequeño demonio se escapa de su escondite, y su presencia parece cambiar la atmósfera en un instante. El grupo de cazadores se tensa al verlo.

-¡Miren! -grita uno de ellos.

El chico se vuelve rápidamente, y nuestros ojos se encuentran por un breve momento. Es una conexión inesperada, una chispa que me deja sin aliento. En sus ojos, veo determinación y un toque de confusión. Por un instante, me pregunto si puede sentir mi presencia, si puede notar que no soy simplemente una espectadora en esta cacería.

Sin pensarlo, doy un paso adelante, sintiendo la necesidad de actuar. No puedo quedarme al margen mientras ellos se enfrentan a un peligro que podría ser más de lo que imaginen. El demonio avanza con furia, y sin dudarlo, me transformo en mi forma lobuna. Mis músculos se expanden y mi visión se agudiza.

El grupo de cazadores se sorprende al verme, pero no tengo tiempo para pensar en sus reacciones. Me lanzo hacia el demonio, mis instintos guiando cada movimiento. Con un salto ágil, aterrizo frente a él, las garras listas para atacar. La pelea es feroz, pero mis habilidades como loba me permiten dominar al demonio en cuestión de segundos. Con un movimiento rápido, lo derribo, sintiendo la satisfacción de haber actuado.

Cuando me vuelvo hacia los cazadores, veo la expresión del chico, que mezcla asombro y admiración. Sus compañeros están tan atónitos que no pueden reaccionar. La adrenalina fluye por mis venas, y por un instante, olvido que soy una loba desterrada. En este momento, soy una cazadora.

-¿Quién eres? -pregunta el chico, su voz llena de curiosidad y cautela.

-Lyra -respondo, sintiendo que mis palabras se clavan en el aire. No estoy segura de qué esperan de mí, pero estoy lista para defender mi lugar aquí.

-Lyra... ¿una loba? -murmura uno de los cazadores, su tono escéptico.

Asiento, sintiéndome más fuerte de lo que esperaba. -No estoy aquí para pelear con ustedes. Solo quiero encontrar mi lugar.

Los cazadores intercambian miradas, y puedo ver que la tensión en el aire se disipa lentamente. El chico avanza un paso, observándome con una mezcla de respeto y desconfianza.

-No todos los lobos son enemigos. Pero hay quienes no lo entienden. ¿Por qué estás aquí? -me pregunta, y su interés me sorprende.

-Busco respuestas -admito, sintiendo la sinceridad en mis palabras. -No todos los lobos son iguales. Estoy tratando de encontrar mi camino en un mundo que me ha rechazado.

El asiente, pareciendo comprender mi lucha. La conexión entre nosotros se siente palpable, como si compartiéramos una historia más allá de nuestras diferencias. No somos tan diferentes, después de todo. Ambos luchamos por encontrar nuestro lugar en este mundo.

-Bien, si estás dispuesta a ayudar, podríamos necesitarte. No puedo prometer que todos estarán de acuerdo, pero creo que puedes demostrar que los lobos pueden ser aliados -dice el, y su voz suena firme.

La oferta me sorprende, pero no puedo dejar pasar esta oportunidad. Este es el primer paso hacia la aceptación que tanto anhelo.

-Estoy lista -respondo con determinación, y siento que una chispa de esperanza comienza a encenderse en mi pecho.

El grupo se reúne a mi alrededor, y aunque aún hay desconfianza, hay una nueva comprensión. La cacería de esta noche puede haber comenzado como un encuentro casual, pero ahora se siente como el inicio de algo más grande.

A medida que nos preparamos para continuar la misión, el aire cambia. La incertidumbre se transforma en una mezcla de emoción y desafío. Juntos, cazadores y una loba, nos adentramos más en el bosque, listos para enfrentar lo que el destino nos depare.

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