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Mi vida en tus manos

Mi vida en tus manos

Autor: : Rosa130616
Género: Romance
Leonel DuPont es un médico oncólogo treintañero, multimillonario, arrogante y mujeriego, que utiliza a las mujeres en su propio beneficio. Obviamente hasta que Tamara Bucarelli, una curvilínea joven de 23 años de pelo castaño y ojos marrón claro, entra en su vida. Entra a trabajar como su secretaria y aunque al principio su relación es demasiado negativa, la vida tiene mucha cosa preparadas para ellos.

Capítulo 1 UN MAL COMIENZO

Narrador Omnisciente

Tamara Elizabeth Bucarelli es una mujer de veintitrés años, que posee un cabello largo de color dorado, unos ojos marrones claros, su cuerpo es curvilíneo y aunque cualquiera diría que podría ser una modelo Plus size por la belleza que la caracteriza, lamentablemente, como no ha podido terminar sus estudios universitarios, se encuentra trabajando en el despacho de abogados para el déspota y desagradable de su suegro

El hombre, quién es el más prestigioso abogado del país, se encuentra en su oficina con su amante, realizando todo tipo de actividades indebidas, pero ella no debe hacer nada más que decirle a todo aquel que lo busque, que se encuentra en una reunión muy importante y que luego de terminarla se comunicará con ellos.

–Como quisiera poder encontrar otro trabajo– Comenta la joven con tristeza, ya que le duele tener que ocultarle este tipo de cosas a su enamorado.

Aunque se lamenta a diario por tener que ejecutar tal situación, no puede hacer otra cosa más que trabajar y dejar todo en orden porque si no el hombre le descuenta de su salario todo lo que ella haga mal

Unas horas después

Finalmente, es el horario de salida de la joven, razón por la cual, toma el teléfono que tiene en su escritorio, marca el número uno, que es el que la comunica directamente con la oficina de su jefe y le informa que se va a retirar, algo que el sujeto muy enojado, porque tendrá que decirle a su acompañante que se retire, termina aceptando.

Tamara sale del edificio, saca su celular de la cartera y marca el número de su amado novio Lucas, pero lamentablemente, a pesar de haber efectuado más de cuatro llamadas, él no atiende, razón por la que decide desistir y guardar el aparato nuevamente.

Camina por las calles de la ciudad como si estuviera paseado, viendo cada vidriera, hasta que llega a una que tiene exhibiendo un collar con un sol y una luna, el cual le encanta, pero al ver el precio se entristece, ya que su situación económica no le permite darse ese lujo

–Algún día tendré el dinero necesario para comprarme cosas tan hermosas como esta– Dice aún sin dejar de mirar el objeto que tanto le ha gustado.

Finalmente, luego de soltar un largo suspiro, decide seguir su rumbo, pero se detiene al ver a una mujer que parece que está a punto de desmayarse, ya que se está agarrando fuertemente de un poste de luz.

Señora se encuentra bien?, ¿Necesita que llame a un médico?" Le pregunta muy preocupada y enojada, puesto que se dio cuenta de que nadie más se ha detenido a ayudarla en todo el tiempo que ha estado sufriendo.

La mujer le pidió con lágrimas en los ojos que la lleve al hospital Oncológico Saint León, porque es en el lugar en el que está siendo tratada por su enfermedad. Ella sin pensarlo, detiene un taxi, le da la dirección del sitio y toman rumbo hacia el destino señalado.

Una vez que llegaron, el hombre le indica el número que marca el taxímetro. Tamara, con una gran tristeza, toma su cartera saca el poco dinero que tiene, el cual era para pagar la comida del día y se lo entrega.

Juntas caminan lentamente hacia el consultorio externo del lugar, ya que la mujer le informó que en ese horario él seguramente estaría allí, le avisan a la secretaria, quién resultó ser Alice, la cuñada de la joven, que van en su búsqueda y ella le informa al Doctor DuPont de manera urgente.

– Señora Lizbeth Deinden, es su turno– Le indica Alice a la mujer. Razón por la que la mujer se levanta de su asiento y empieza a caminar hacia la puerta del consultorio.

Tamara, al ver que la mujer ya está por ser atendida, repite la acción de levantarse del lugar y comienza a caminar hacia la puerta de salida, pero alguien sujeta con fuerza su hombro, razón por la que sorprendida gira para mirar a la persona que no permite que se retire.

"En este mundo me encuentro muy sola y como sé que no es simple casualidad que tú me hayas ayudado a venir aquí, te pido un último favor. ¿Puedes quedarte conmigo y ayudarme a fingir por un momento que tengo una hija que se preocupa porque pronto perderá a su madre?– Le pide la mujer, quién realmente está segura de que la noticia será negativa y no está preparada para recibirla sola.

Tamara ante la atenta mirada de su cuñada, al escuchar las tristes palabras de la mujer, decidió aceptar su pedido, por eso, tomo su mano con dulzura y juntas ingresaron al consultorio.

–Veo que hoy vienes muy bien acompañada mi querida Beth– Dice Leonel DuPont, el mejor oncólogo de todo el mundo. –¿Podrías decirme que tipo de relación tienes con mi hermosa paciente?" Pregunta mirándola fijamente y haciendo que se ponga nerviosa, ya que no sabe si actuar como la hija o decirle quien es verdaderamente.

–Ella ha sido la mujer que me ha salvado el día de hoy y le he pedido que solo por este momento actúe como si fuera mi hija porque sé que el resultado que me darás en este momento no será muy bueno– Respondió con mucha tristeza la paciente

Lamentablemente, como la mujer esperaba, el resultado fue completamente desolador, puesto que arrojaba que solamente le quedaban máximo tres semanas de vida. Tamara muy triste abraza a la mujer y empieza a llorar con ella.

–¿No se puede hacer más nada?– Pregunta la joven, con la esperanza de que le dé alguna buena noticia.

–No sé qué es lo que esperas recibir de esta mujer desahuciada, pero déjame decirte que no permitiré que te dé ni un solo centavo por venir a acompañarla hasta aquí. Así que estás invitada a retirarte antes de que llame a seguridad y sea sacada por la fuerza– le exige Leonel muy enojado, ya que aunque la mujer le ha parecido muy hermosa, considera que es muy inescrupuloso de su parte pedir, sin siquiera tener conocimiento de su enfermedad, que se le mienta con que hay alguna esperanza de seguir viva.

La joven sorprendida decide salir por su propia voluntad de lugar, se despide de su cuñada con la promesa de luego contarle todo lo sucedido y una vez fuera del edificio camina hacia su casa, aunque claramente queda muy lejos.

–Maldito desgraciado,ni siquiera me ha dejado saber dónde vive la mujer como para ir a visitarla y acompañarla en este duro proceso– Comenta con rabia mientras sigue con su andar. –Pobre de Alice que tiene que soportar un jefe así.

Pasaron quizás dos horas en las que Tamara estuvo caminando para llegar al edificio oscuro destrozado e inseguro en el que vive y finalmente ingresó a su departamento.

Para su desgracia su estómago comenzó a rugir del hambre, pero como gastó sus últimos centavos en ayudar a aquella mujer, tuvo que hacerse un simple té para poder dormir tranquila.

Capítulo 2 UN HOMBRE MUJERIEGO

Narrador Omnisciente

Finalmente Leonel ha salido del trabajo luego de unas largas dieciséis horas de guardia. Al principio pensó en ir a dormir a casa y descansar, pero luego de meditarlo por unos segundos decidió que lo mejor para tranquilizarse era ir a un bar para tomar unos cuantos tragos y conocer a alguna mujer afortunada para llevar a su hogar.

Unas horas más tardes

El hombre se despierta a la madrugada luego de haber tenido una noche tremenda de sexo desenfrenado con una mujer hermosa que encontró en el bar al que fue hace unas horas y como ya es tarde, decide que es hora de despachar a la señorita de su casa, ya que no le gusta tener que dormir al lado de una persona que no significa nada para él

–Oye, levántate que ya es tarde– Le ordena mientras la mueve un poco para que despierte de una vez por todas. –En una hora debo ir a trabajar y no quiero desperdiciar mis últimos momentos de descanso contigo– Le indica a la muchacha que se encuentra completamente dormida en la cama.

Ella completamente desconcertada se despierta y mirándolo con sorpresa le pregunta que es lo que está sucediendo.

–Lo que escuchaste, apresúrate y hazme caso– Le ordena nuevamente mientras se levanta de la cama.

Claramente aún desconcertada y preocupada, toma su celular para ver qué hora es y se da con la sorpresa de que son las tres de la madrugada, un horario demasiado peligroso para que una mujer como ella se encuentre deambulando por las oscuras tenebrosas calles, algo que obviamente le reclama, pero tales palabras no le importan a Leonel

–No creas que soy un monstruo. Llamaré a un chófer amigo mío que te llevará a dónde le pidas. Pero vete rápido que ya me estás molestando– Le ordena cansado de que la mujer no se vaya.

Resignada agarra su cartera con el fin de ver si todavía tiene efectivo, pero se da cuenta de que no le ha quedado nada, razón por la que avergonzada le hace saber que por tal motivo no podrá retirarse, pero Leonel ha tomado esa información de muy mala manera.

–No sabía que eras de esas– Dice mirándola con sorpresa. –Pero bueno, no importa. ¿Cuánto dinero quieres?– Le pregunta mirándola con asco mientras agarra su billetera

Ella sorprendida y enojada por sentirse tan atacada e insultada le hace saber que su comentario ha sido muy desagradable, pero como a él no le importa, lo único que hace es agarrar su vestido y empezar a colocárselo rápidamente para irse de ese lugar

–Si como digas, aquí tienes– Dice tirándole trescientos euros en el rostro –Ahora que ya te pagué, me iré a duchar y cuando salga espero que te hayas ido– Le informa mientras entra al cuarto de baño.

–¡MALDITO BASTARDO!– Grita saliendo de la habitación ya cambiada.

Claramente, como a Leonel le importa muy poco el comentario de la pobre mujer la ignora, ya que tiene muy aclarado en su cabeza que lo único que busca con todas las mujeres es sexo porque es para lo único que sirven según él

Al salir del baño, revisa su celular para ver si el chófer dejo a la muchacha en su casa a salvo y al constatar que fue así se acuesta nuevamente en la cama.

Unas horas después

Leonel se encontraba soñando algo que para él era muy hermoso, pero lamentablemente debe despertarse porque su celular no deja de sonar, ya que una llamada está ingresando, pero antes de atender se fija la hora en el reloj que tiene colocado encima de la mesa de luz y se da cuenta de que apenas son las seis de la mañana

–Buenos días. ¿Quién habla?– Pregunta completamente molesto por lo poco que pudo dormir

Del otro lado la enfermera, quien se asusta un poco por la forma de responder que tiene el doctor, dubitativamente le comenta que la señorita Ana Carla Fritz acaba de llegar y presenta una sintomatología preocupante, algo que hace que su enojo se detenga y sea suplantado por mucha preocupación.

–Pídele a los enfermeros qué la ingresen de inmediato en una de las habitaciones de la clínica, yo en veinte minutos estaré allí– Le ordenó preocupado, ya que esa paciente supuestamente había entrado en remisión hace una semana.

Cortó la llamada, se levantó apresuradamente, se colocó una camisa blanca, un pantalón de vestir azul, junto con unos zapatos negros. Bajó al garaje de su casa, se subió a su carro y tomó rumbo hacia el lugar en el que trabaja

La clínica Seint León, es la única especializada en enfermedades terminales del país. Está dividida en la parte de consultorios externos, que es donde atiende a pacientes mayores de edad, que aún no saben que es lo que tienen y la clínica de apoyo, que es donde se encuentran internados los pacientes que están batallando para curarse.

Llegó, aparcó su auto en el estacionamiento, ingresó lo más rápido posible a la clínica y justo cuando estaba por llegar a su destino lo intercepta la doctora Blanca Arrizo, una mujer con la que tuvo una aventura unos meses atrás, pero que no logra dejar el pasado.

–Hola Leonel, que guapo que estás hoy– Dice acercándose lentamente a él, a tal punto que pareciera que respira el aire que exhalo el hombre. –¿Quieres que está noche vayamos a cenar y quien sabe algo más?– Pregunta acariciando su pecho.

–Buenos días doctora Blanca, la verdad no puedo responderle en este momento porque estoy bastante ocupado con una paciente que acaba de ser ingresada. Claro además de los que debo atender durante el día, pero cualquier cosa le aviso. Nos vemos luego señorita– Responde alejándome de ella y corriendo hacia el ascensor

–ESTARÉ ESPERANDO SU MENSAJE DOCTOR– Grita la mujer con una voz muy provocativa, pero no genera nada en el, ya que considera que esas dos noches en las que estuvieron juntos, fueron más que suficientes para ya no tener nada más.

La verdad el no logra entender porqué hay mujeres o personas en general, que no entienden lo que significa una sola noche y nada más.

Es más, siempre que conoce una mujer nueva, le deja en claro cuáles son sus verdaderas intenciones, y aunque al principio aseguran aceptar las condiciones, luego tiene que volver a explicarles que no deben hacerse imágenes falsas en la cabeza porque terminarán sufriendo y eso es bastante cansador

Honestamente, no comprende a aquellos seres humanos que buscan tener algo serio con alguien que les aclara desde un principio que no busca nada y mucho menos enamorarse. Le parece que son personas masoquistas que aman el sufrimiento y el dolor, pero que lamentablemente debe entender que en el mundo no hay personas tan liberales como él.

Finamente sale de sus pensamientos al sentir que el ascensor se detiene. Ingresa a la sala de oncología y allí lo está esperando la enfermera Alexandra

–Señor Leonel buen día. La paciente ya fue internada y está esperando poder verlo, ya que se encuentra muy asustada porque le ha estado sangrando bastante la nariz– Comenta la joven mostrando verdadera preocupación

Capítulo 3 Noticias dolorosas

–Bueno, antes de verla voy a pedirle que le hagan una tomografía computarizada y análisis de sangre – Le pide mientras le entrega el pedido de todo lo que debe hacer y una vez que lo recibe empieza a irse rápidamente para hacer las cosas lo más rápido posible –Espera, también pide que se hagan con urgencia– Le ordena, ya que es imperativo tener esos resultados lo más rápido posible.

La enfermera Cómo es una mujer muy eficiente le informa al doctor que les indicará todo lo que le ha pedido, obviamente lo hace sin dejar de coquetear con él

–Que joven eficaz– Dice sonriendo y entra a su consultorio, se sienta para revisar todas las consultas que tiene el día de hoy, además de responder unos mensajes que le llegaron esta mañana al celular, entre otras cosas.

Pasados los quince minutos empieza a atender a los pacientes que solicitaron turno para el día de hoy y Le reconforta saber que solo en veinte porciento de los que asistieron tienen alguna enfermedad y que aún están a tiempo de luchar contra la misma.

Finalmente, luego de casi cuatro horas de atención, se levanta y se dirige a hacer las rondas en la clínica.

La verdad la vida de un oncólogo muchas veces es horrible, ya que la mayoría de los pacientes no logran ganar la batalla contra esta terrible enfermedad, pero es enormemente reconfortante cuando alguno entra en remisión y sabes que gracias a la ayuda del profesional a cargo, podrá seguir con su vida por muchos años más.

La primer paciente de hoy es Ángela Lugren, una joven de dieciocho años que por desgracia de la vida tiene cáncer de seno.

Una vez adentro de la habitación él la saluda con un enorme sonrisa para que ella se sienta protegida y también le pregunta cómo se encuentra el día de hoy.

–Doctor, ya le he dicho muchas veces qué no me trate de niña, apenas nos llevamos unos diez años. Es más, incluso podríamos ser buenos amigos– le reprocha y empieza a coquetear con él, pero en su mirada hay mucha tristeza y dolor.

Leonel, quién se caracteriza por ser un hombre fuerte frente a estas situaciones, le sonríe y acepta que es verdad el hecho de que ella ya le ha dicho bastantes veces que no la trate de esa manera, pero que realmente es la costumbre, ya que siempre trata así a sus pacientes

–Bueno, a lo que vine, tengo que informarte que tu organismo ha mostrado un gran avance gracias a las quimioterapias y esta semana serán las últimas, por lo tanto, al terminar se te hará un nuevo chequeo para ver si el tumor se fue o tendremos que hacer la operación para extirparte el seno derecho– Le informa, dándole algo de esperanzas

–Esperemos que no suceda eso. La verdad tengo mucho miedo de que la gente se burle de mí por no tener un pecho– Confiesa la joven con notable preocupación en su voz

Leonel le asegura que en el caso de que tengan que extirparlo en unos meses se podrá hacer una reconstrucción completa, pero lamentablemente la joven le recuerda que no tiene familia y que como ha estado internada en la clínica por mucho tiempo no ha podido trabajar incluso mucho menos pagar la deuda que tiene con la clínica. Quiere decir que tampoco tiene el dinero para pagar esas operaciones tan costosas.

–Por eso no te preocupes, primero porque la deuda con la clínica ya está saldada y segundo porque si llegamos a tener que extirparte y hacerte la reconstrucción, no tendrás que preocuparte por el efectivo– Le informa, ya que el sera quién realice el pago completo.

La joven empieza a llorar de alegría preguntando cómo es posible que no tenga que pagar nada, siendo que ha estado mucho tiempo utilizando todos los materiales de la clínica, los cuales tienen un costo que ella jamás podría pagar

–Eso es lo de menos, lo que tú ahora tienes que hacer es quedarte tranquila y luchar para ganar está guerra– la incentiva brindándole una sonrisa.

La joven aún incrédula, le pregunta si es verdad todo lo que él está diciendo, a lo que él Obviamente con una sonrisa y una mirada acusatoria le dice: ¿Alguna vez te mentí?

Ella moviendo las manos preocupada le responde que no y que eso es algo que le va a agradecer toda la vida

–Bueno ahora me retiro porque aunque me encanta hablar contigo tengo muchos pacientes esperándome – Comenta intentando salir de la habitación, pero ella lo detiene y le pregunta si puede hacerle una consulta muy importante para ella, algo que Leonel acepta mientras la mira fijamente, y se da cuenta de que se ha ruborizado

La Joven le asegura que aunque no quiera ser atrevida, necesita saber si cuando ella deje de ser su paciente, él le dará la oportunidad de tener una cita o quizás una relación y aunque él en un principio duda de si decirle o no las cosas como son prefiere ser directo y completamente sincero con ella. – Yo no creo para nada en el amor y solo salgo con mujeres que buscan diversión– Le comenta con la esperanza de que su imagen sobre el no cambie.

Ella con todo el amor que siente por la persona que le está salvando la vida miente que ella tampoco quiere algo serio, pero como Leonel conoce la dulzura que la caracteriza le hace entender que él no quiere hacerla sufrir más de lo que ya ha sufrido en su vida.

La joven aunque se pone triste por el rechazo, agradece profundamente la sinceridad y bondad que tiene Leonel para rechazarla con amabilidad

–Gracias a ti por comprender. Ahora te dejo tranquila que tengo que hacer bastantes cosas – Responde y sale de la habitación realmente asombrado por la fortaleza de esa joven y se dirige a continuar con las múltiples rondas del día que fueron realmente dolorosas.

Ama su trabajo, pero para él es bastante duro tener que dar malas noticias a los pacientes que realmente no merecen pasar por ese tipo de situaciones.

Una vez que sale del trabajo, como se encuentra completamente cansado, sube a su carro para ir directo hacia su hogar, pero lamentablemente al llegar se encuentra con la persona a la que menos quiere ver

–¿Qué haces aquí?– Pregunta completamente molesto

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