Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Mi vida sin ti
Mi vida sin ti

Mi vida sin ti

Autor: : yumyp1901
Género: Romance
Maritza Ferrer ha perdido al gran amor de su vida Maximiliano Duncan, alias el Diablo, el hombre con quien firmo un acuerdo matrimonial para salvar a su familia. Ahora deberá salir adelante sola, con el apoyo de los pocos que quedan a su lado. Por mala suerte del destino el abogado que da lectura al testamento, se une a su suegra y cuñado dejándola sin un centavo. Es allí cuando su ingenio y astucia lograran que renazca de las cenizas, para dos años más tarde convertirse en un verdugo empresarial. ¿Pero qué pasara cuando una nota de prensa vuelque su mundo de cabeza? ¿Acaso todo lo que había creído era una mentira? ¿Podría el Diablo estar vivo? ¿O simplemente alguien le estaba jugando Una broma?a

Capítulo 1 Uno

Dos Años Atrás.

Narra Max

Después de firmar el maldito divorcio, discuto con Derek, quien al parecer me cree estupido, lo creía un poco más inteligente, ni siquiera se dio cuenta de mi trampa, así que dejaba mucho que desear, debería estudiar unos años más.

Cuando estoy en el apartamento que rentamos a nombre de Jack, mi teléfono suena es el número de Maritza, al principio dudo en contestarle, debía acostumbrarse a mi ausencia, por lo menos mientras arreglo todo este rollo, pero después me pongo a pensar Maritza no es una mujer de rogarle a nadie, tiene su carácter y la vi decidida, aunque dolida, pero más decidida que nunca a vivir sin mí, así que para que me estuviese llamando algo debía estar ocurriendo, contesto rápidamente, haciéndole señas a Jack para que escuche

-MAX-escucho que grita asustada, lo que automáticamente nos pone a todos en alerta, empiezo a temblar

- ¿Qué pasa? ¿Porque gritas? -pregunto alarmado, al borde de un colapso, cuando se trataba de ella y mi hijo, todo podía suceder

-MAX, EL EDIFICIO ESTABA FULL DE HOMBRES ARMADOS ME DI CUENTA GRACIAS A ROSALÍA-dice al borde del llanto, volteo a ver a Jack que me hace señas para que le pregunte donde está.

- ¡MALDITASEA! -grito, desesperado

-Max ¿Qué está pasando?-pregunta asustada, odiaba escuchar ese tono de voz en ella, tenía miedo.

- ¿Dónde estás?, dime la dirección iré por ti, trata de estar en un lugar con muchas personas-pregunto, mientras Jack me indica que vamos bajando, rastrearemos la llamada, me entrega un arma

-Estoy en la quinta avenida, busca mi GPS-dice llorando desconsolada, mi chica era inteligente

-Ya voy en camino-Digo colgando.

Salimos del edificio montándonos en la camioneta, Jack me habla con ese tono de voz pausado y relajado, este hombre no tenía sangre en las venas

-Señor mantenga la calma, si no perderá la vida, active el GPS y vayamos por su esposa, si tiene que matar a alguien no lo dude, porque ellos no dudarían en hacerle un hueco en la cabeza

-Está en una heladería, en la quinta avenida, dobla por aquí, llegaremos más rápido-digo dándole instrucciones, cuando llegamos al sitio notamos muchas camionetas y hombres más armados que nosotros, así que esto era en serio, matar o morir, preferiría matar, escucho cuando un hombre con un inglés muy malo pregunta por mi mujer, la distingo entre la multitud, estaba apunto de entregarse.

-Maritza Ferrer, debes venir con nosotros, evita la muerte de muchas personas-dice el hombre de cara horrible.

-Debemos movernos, se va a entregar-digo saliendo de la camioneta, y es allí cuando comienza una balacera, por suerte estoy rodeado de expertos, que en un segundo ya han eliminado parte del personal enemigo, así que deciden irse.

La veo correr con la niñera y mi hijo, quien llora asustado, hacia una tienda, así que la sigo con la mirada, cuando todo termina voy en busca de ella.

-Señor tiene diez minutos, antes de que lleguen más-dice Jack

-Voy por ella-digo caminando

Entro a la tienda, directo al mostrador, pero cuando abro ella se abalanza sobre mi asustada.

-Amor soy yo-digo preocupado

-MAX- llora del susto mientras me abraza

-Tranquila estoy aquí, por favor debemos irnos-digo apurado y en tono serio

-¿Qué está ocurriendo?, algo pasa, ¿es por eso que me has dejado? - pregunta triste, odiaba hacerla sufrir

-Te explicaré todo, pero debemos irnos, muchas gracias por cuidar de mi familia Rosalía, pero debes de venir con nosotros el problema es serio-le digo a la niñera, que por el expediente que me ofreció el investigador sé que ha estado en el ejército y en muchos problemas, puedo dejar a mi esposa en buenas manos

-Lo sabía señor, estoy entrenada para estas cosas, aunque hace muchísimos años que no estoy en batalla-dice seria

-Pues este es el momento-digo mirándola

Salimos de la tienda y las llevo a la camioneta, arrancamos como locos, le doy la dirección de la mansión Duncan, debía darle seguridad y comodidad, teníamos un niño que proteger, no selo era nuestra integridad, al entrar ella se tensa, el personal de servicio nos recibe de buena manera, como siempre.

-Sé que esta casa te trae recuerdos, pero es lo único que tengo más cerca para resguardarnos, te prometo que después que esto acabe, te llevaré a un mejor lugar o vivirás alejada de mí, ya será tu elección-digo sacándola de sus pensamientos, daría mi vida por saber que piensa

-¿Qué está pasando Max? -pregunta nerviosa, no podía ocultárselo más.

-Por favor Rosalía siéntete como en tu casa, gracias por salvar a mi esposa e hijos, si quieres mirar el lugar puedes hacerlo-digo mirándola con agradecimiento, no tendría como pagarle nunca lo que había hecho por mi familia

-Muchas gracias, señor-dice alejándose de nosotros acercándose al personal de servicio

-Cariño vamos a la habitación para que puedas descansar y acostar al bebe, acá no tenemos una cuna, pero supongo que puede dormir contigo, te extrañe tanto-digo mientras me acerco a ella para abrazarla, la había extrañado

-¿Qué está pasando Max no volveré a preguntar? - dice mirándome serio, no podía evitarlo, esta era a hora de la verdad

-Marcelino hizo negocios con unos mafiosos, al parecer son unos rusos, pero el problema es que a la hora de la negociación uso mi nombre-digo bajando la cabeza, me siento avergonzado de lo que ha hecho mi hermano.

-¡ESPERA! ¿Qué?

-Sé que a lo mejor, odiaras, pero es mi hermano no podía dejarlo solo necesitaba salir de este problema, pero antes debía protegerte, es por eso que te pedí el divorcio e hicimos circular la historia, pero por lo visto no funciono, estas son personas muy malas, cariño, te prometo que te protegeré con mi vida si es necesario-digo abrazándola fuerte, jamás dejaría que le pasara nada, por eso estaba haciendo todo esto

No dice ni una sola palabra, entendía que estuviera molesta conmigo y mi familia, pero debía confiar en mí, tomo al bebe entre mis brazos y lo duermo, mientras ella toma una ducha, esta era una oportunidad para sentirla nuevamente, así que arreglo a Nicolás en medio de la cama y lo rodeo de cojines, camino directo al cuarto de baño y la veo desnuda, ese cuerpo que tanto me encanta, me acerco a ella.

-¿Y el bebe? -pregunta fría

-Está dormido, lo deje seguro, tranquila, déjame tocarte hace mucho que no siento tu piel, sé que debes estar enojada por no explicarte la situación desde un principio, pero debía protegerte-digo, pero no sé en que momento estampa su mano sobre mi mejilla dejándome sorprendido, eso, activo algo en mí porqué la agarro y la beso con pasión, haciéndole el amor como lo que era una diosa.

Cuando terminamos de darnos esa ducha, salimos del baño, me visto rápido mientras ella está en el closet, debía ir a resolver esto, quería estar siempre al lado de mi familia, salgo del cuarto directo al despacho, llamando a Jack, quien no duda y viene inmediatamente.

-Diga señor-preguntas serio

-Viajaremos a enfrentar a esta gente, primero negociaremos, así que arma un plan con tu equipo, nos marchamos en dos horas-digo mirando serio

-Como usted diga señor-dice sonriendo, este hombre le gustaba el peligro, agradecía a mi amigo Alex, por ayudarme.

Salgo al comedor y me encuentro con Rosalía, decido hablar con ella.

-Sé quién eres, tu pasado y presente, pero eso debes de saberlo, así que necesito de tu ayuda, quiero que cuides de mi esposa e hijo, a cambio te pagaré y sacaré a tu hijo de la cárcel-digo sin rodeos

-No es necesario que me pague con que saque a mi hijo es suficiente-dice dándome la mano

-Tenemos un trato, dile a Maritza que la espero en el comedor-digo mientras ella asiente y se va

Espero diez minutos, pero le notificó al personal que si la ven legar le digan que estoy en el despacho, luego de diez minutos ella llega, estoy hablando con Alex por teléfono, necesitaba otro favor, le hago señas para que se espere, la veo tomar un libro esa era su fascinación, cuando termino la llamo.

-Cariño-digo de forma cariñosa

-Dime-pregunta dejando el libro en su lugar

-Necesito que te quedes aquí con un grupo es por tu seguridad, iré a enfrentar al encargado de esto, intentaré persuadirlo para que Marcelino pueda pagarles el dinero que le debe y listo, sabes que soy muy bueno en los negocios-digo serio, eso no era un juego

-Lo sé Max, pero esto no es un juego no quiero que vayas, tengo miedo de perderte, sé que no estamos casados, pero por favor no vayas-su tono suplicante me destroza, qué más quisiera yo que quedarme con ella y mi pequeño

-Eres mi esposa, con o sin divorcio, te amo desde siempre, es por eso que debo resolver este asunto cuanto antes, entiéndeme, pero quiero que me prometas algo-digo serio para darle fuerzas

-Max no me digas esas cosas, siento que te despides de mí-llora desconsolada, le estaba partiendo el corazón cada día odiaba más a Marcelino

-Si algo me pasa, quiero que continúes mi legado en las empresas, mi abuelo te ayudara, quiero que seas feliz y cuides bien de nuestro pequeño, jamás olvides que te amo-digo acercándome para besarla

-Max por favor ¿Por qué tienes que ir? Todos estos matones podrían representarte, sabes que no soportaría perderte, por favor Max te lo ruego no me dejes-dice nuevamente en tono de súplica

-Maritza Ferrer eres el amor de mi vida, jamás lo dudes, tengo que ir primero porque Marcelino uso mi nombre y segundo porque el muy cobarde se niega arreglar el problema, así que tu vida y la de mi hijo están en peligro pudiste comprobarlo hoy en el centro comercial, no podemos andar escondiéndonos como si fuéramos criminales, quiero que tú y mi pequeño tengan una buena vida. Digo marchándome del despacho.

Capítulo 2 Dos

Cuando salgo al comedor todo están listo para partir, corro a la habitación abrazo y beso a mi hijo, para luego marcharme a ganar o perder, esperaba ganar.

Tomamos un avión directo a Rusia, Alex me estaba ayudando con todo esto, era el único en quien podía confiar, no podía meter a Derek en estos asuntos, él se encargaría de mi familia y mi testamento, que por cierto no lo he arreglado, así que llamo a mi amigo Richard leks, quien me contesta rápidamente.

-Max gusto en saludarte, cuéntame que necesitas-Pregunta sin rodeos. -Quiero hacer mi testamento crees que puedas hacerlo vía telefónica, sé que eres el maestro de las leyes y la trampa.

-Sí señor, cuéntame que quieres que coloque.

-Si llego a morir por favor, busca a Derek, sé que no se llevan bien, pero él y mi abuelo deben estar presentes entiendes.

-No digas eso, hombre, esta joven aun-dice

-Haz lo que te pido-digo en tono autoritario

-Está bien hombre, cuéntame que quieres que coloque.

-Dejarás en claro que, Hago constar que no he otorgado anteriormente testamento y que en el caso supuesto de haber otorgado algún testamento con anterioridad queda totalmente revocado por el presente, y que, por lo tanto, las disposiciones de mi última voluntad están contenidas como he dicho anteriormente en la presente escritura, no quiero que nadie pueda impugnarlo.

-Entiendo, ¿algo más? -pregunta escucho que teclea

-Sí, Sin gravar, ni menoscabar la legítima que pueda corresponder legalmente a mis herederos forzosos o legitimarios instituyo por la parte disponible de la herencia, como mis únicos y universales herederos a mi esposa Maritza Ferrer de Duncan y mi hijo Nicolás Duncan Ferrer, quien aún es un menor de edad, por ende nombrando a su madre como albacea de su fortuna hasta cumplir la mayoría de edad, el inmueble que establecimos como nuestra casa principal el cual nos ha servido hasta ahora como nuestra habitación permanente pasara a mano de mi respectiva esposa antes identificada, Aparte de eso también pasara a su nombre la mansión Duncan, Las dos casas en la playa, el departamento en Dubai, y las innumerables construcciones que poseo en los estados unidos de América, Los negocios que tengo con el Ingeniero Alexander Lombardi, pasaran a nombre de mis herederos, Pido a mis nombrados herederos, ya identificados, que acepten en toda forma mi último deseo.

-Debiste estudiar derecho hombre-dice riendo

-No es lo mío-digo serio él sabe que no soy hombre de juegos

-Entonces así será, espero no mueras-dice colgándome este hombre era insufrible.

Luego de colgarle, busco papel y lápiz, escribo algo para mi amada esposa por si llego a morir.

"Para mi querida señora Ferrer

Si estás leyendo esto es porque todo salió como debía ser, jamás dejaré de amarte, ni siquiera después de muerto, me duele en el alma tener que dejarlos, pero la vida viene con fecha de caducidad y esta es la mía, confió en que llevaras las riendas de mi apellido como toda una Duncan, cuidaras de nuestro hijo y lo convertirás en un hombre de bien, tengo plena confianza en ti, sé que puedes con esto y mucho más, sé perfectamente que no es lo que queríamos, pero las cosas pasaron de esta forma y no se pueden cambiar, quiero que rehagas tu vida, aunque para ser sincero preferiría que no, me gusta conserva lo mío aun después de muerto.

Cambiando el tema y hablando con seriedad, quiero que tengas siempre presente que las casualidades no existen y debes dudar de ellas, la vida no es fácil y eso lo sabes, solo aguanta y ten paciencia, no dejes de amarme nunca, porque yo tampoco lo haré, Maritza Ferrer.

Con Amor Max."

Cada palabra escrita era cierta, esto me dolía, y dolía demasiado, no sé si regresare vivo, pero de igual forma me iré amándola.

Al llegar a Rusia, nos espera unos seiscientos hombres armados, miro a Jack, pero él me hace seña, de que no son nuestros, así que siento mi cuerpo entumecerse, había venido a morir a Rusia.

-Señor déjeme hablar con ellos-comenta Jack

-¿Crees que sea prudente?-pregunto

Con intentar no perdemos nada, de todos modos, si van a matarnos lo harán en cuestión de segundos son unos seiscientos hombres, nosotros únicamente somos cincuenta, así que, si creo que es prudente hablar-dice muy tranquilo

-Como tú digas-digo serio, mientras lo veo bajar del avión, afuera se escuchan disparos, todos se ponen en alerta, cuando de repente Jack llega hacia nosotros

-Señor quieren hablar con usted-digo serio

-Está bien-digo bajando del avión, con todos mis hombres atrás

-Buenas tardes, por fin lo conozco señor Duncan, es usted muy valiente, en venir a enfrentarme-dice un hombre bastante mayor.

-Yo no vengo a enfrentarlo, vengo hablarle, quiero aclarar ciertas cosas-digo dándole la mano, este me la recibe con una sonrisa tenebrosa, se veía a leguas que eran personas de dinero

-Entonces acompáñeme a mi casa, pero preferiría que fuéramos solos-dice sonriendo

-No señor, es cierto que no soy mafioso, ni matón, pero sé ver el peligro así que o vamos todos, o no vamos ninguno, de igual forma si va a matarme hágalo de una vez-digo serio

-Buen muchacho, entonces vamos-dice enseñándonos las camionetas

Luego de subir a las camionetas, el camino es complicado de ver por la nieve, pero era mejor, Jack estaba alerta, al igual que los otros chicos, cuando sentimos que dejamos de movernos, nos indican que debemos bajar, así lo hacemos, estábamos en una casa, que digo casa, era una misión diez veces más grande que la mía, primera vez en toda mi vida que quedo sorprendido, demasiada ostentosidad, nos indica que entremos y lo agradecemos porque el frío cala en nuestro cuerpo.

-Señor Duncan por favor tome asiento, aunque si lo prefiere, podríamos hablar en mi despacho, al mal tiempo hay que darle prisa-dice con esa fea sonrisa

-En su despacho es mejor, pero iré con mi amigo aquí-digo refiriéndome a Jack

Caminamos por un largo pasillo, entramos a una especie de sótano, me daba miedo, era oficial moriría.

-Señores tomen asiento-dice el hombre, miro el lugar es tenebroso, hay dos tipos amarrados con cadenas desde el techo hasta el piso, la escena es espantosa

-Dígame a que ha venido, ¿por qué mejor no prefirió que lo matara en su país?, y así podían sepultarlo como se debe-dice serio

-Porque yo no soy el hombre que usted busca, quien hizo negocios con usted fue mi hermano, usando mi nombre-digo encarándolo

-Lo sé ¿cree que soy un tonto? Sé que usted no tiene anda que ver, primero investigo a mis inversionistas, luego decido si puedo o no hacer negocios, su hermano es un ratero, drogadicto, pero alguien debe de pagar, además su hermanito se alió con nuestro peor enemigo, ¿tendrá usted una foto de su hermano?

-Si claro-dio mostrándole una foto donde sale acompañado de su madre

-¿De dónde conocen a esta mujer? - pregunta interrogante

-Es la madre de mi hermano y mi madrastra ¿por qué?

-Porque esa mujer es la aliada de su hermano y mi esposa-dice dejándome impactado, pero reacciono rápido, pero es Jack quien hablar

-Señor Dimitri, mi nombre es Jack Ruso, sé que me conoce, trabaje para su padre, en sus últimos días-dice Jack, dejándome más impresionado aun

-Sabía que tu cara me resultaba familiar, ¿Cómo estás, Jack? Gracias por defender a mi padre hasta lo último, es bueno volver a verte-dice el hombre con cara de afecto

-Señor, quiero cobrarle el favor, este hombre es inocente, pero su hermano lo metió en todo esto, y por lo que pude notar, no sabía el paradero de su esposa, así que hagamos un trato-dice Jack sonriendo con maldad, yo me mantengo al margen de la negociación

-¿Qué trato?

-Le entregaremos a Marcelino Duncan y Gabriela Riostra, y usted nos perdona la vida a todos y olvida que nos conocimos, no soy hombre de cobrar favores, pero este caso lo amerita-dice serio

-¿Cómo conseguirás traerlos?

-Eso es pan comido ¿entonces que dice, tenemos un trato? -pregunta

-Tenemos un trato, pero debemos cuadrar algo aquí primero, no puedo quedar como cobarde o blandengue, quedaría mal delante de mis enemigos, así que planearemos su muerte-dice mientras me

mira con esa horrible sonrisa.

-No queremos que muera gente inocente-digo serio

-Entonces muera usted. - dice sacando su arma y disparando.

Capítulo 3 Tres

En la Actualidad.

Maritza

Habíamos aprendido a vivir sin su presencia, aunque cuando digo habíamos me refiero a su abuelo y al bebe, los dos se habían integrado de manera especial, justamente hoy estaba cumpliendo dos años, así que Max también estaba por cumplir dos años de fallecido, dos años desde que me arranco el alama y se la llevo con él al fondo del fango, nunca, jamás de los jamases superaría a Maximiliano Duncan fue, es y será el amor de mi vida, por siempre y para siempre, pero las personas a mi alrededor no habían entendido mi posición, me recordaban siempre que él estaba muerto y que yo estaba viva, lo que no comprenden es que había muerto con él, no me sentía deseosa de nada, ni de nadie

Recuerdo que después de la lectura del testamento, Gabriela y Marcelino lo impugnaron, el abogado que había buscado Max, a la final se vendió por dinero, estos dos últimos años han sido días oscuros para las empresas y para mí, por suerte tuve la ayuda de Alexander Lombardi, quien me defendió ayudándome a ganar un poco de dinero, sabía de buena fuente que la empresa se declararía en quiebra, gracias a las declaraciones de la madrastra de Max, quien afirmo que estábamos contrabandeando drogas, utilizando los cargamentos Duncan, todos nuestros inversionistas se retiraron, y eso era válido y comprensible, ¿Quién iba a hacer negocios con unos mafiosos?

Con el dinero recuperado pude apertura una nueva empresa, sabía como se manejaba la cosas, por Ahora estábamos mejor, por suerte Alex nos presentó una buena cartera de clientes nuevos y nos manteníamos nuevamente en el cielo de los negocios, ahora nuestra empresa se llamaba Ferrer y Lomguviet, este último fue un inversionista que logro conseguir Renata, pero hasta la fecha el hombre no se había presentado, ni siquiera llamaba para preguntar nada, según mi amiga él estaba seguro de mi buen trabajo.

Había salido adelante gracias al apoyo de simón y Rosalía quienes cuidaban del pequeño Nicolás, a veces llegaba demasiado tarde, mi primer viaje fue el peor tuve que dejarlo por dos semanas, fue terrible, no estaba preparada para irme nuevamente no sin mi hijo.

No sabemos qué paso, pero hace una semana salió de la cárcel el hijo de Rosalía, obviamente lo recibimos de la mejor manera y trabaja para mí, es un buen chico, es solo que a veces el destino nos tiene preparado ciertas pruebas, que debemos afrontar de la mejor manera.

Estoy entrando al cementerio, llevo unas lindas flores para Max, venía a verlo a diario, pero esta sería la última vez que venga, debo seguir con mi vida, no pensaba en buscar más esposo, pienso es en seguir adelante por mi hijo darle una mejor calidad de vida

"Hola Max, no sé si me estás escuchando o estoy volviéndome loca, pero quiero que sepas que esta será la última vez que venga a verte, no quiero seguir encerrada en este círculo vicioso, mi hijo, bueno nuestro hijo nos necesita, te amo y te quiero con mi corazón, nunca voy a olvidarte, eres el mejor esposo, amigo y amante, te quise y te querré, pero este es el final de nuestra historia, prometo que cuando muera iré corriendo a tu lado, y si existe la reencarnación te buscaré en esa vida y en otras, porque siempre serás mi otra mitad, te amo Maximiliano Duncan"

Salgo del cementerio hecha una bola de lágrima, había adelgazado muchísimo, y envejecido unos diez años, pero como no iba a hacerlo, si la vida me había arrebatado al amor de mi vida, pero debía seguir adelante, en la casa me estaba esperando un pequeñín con una enorme fiesta de cumpleaños hecha por su abuelo, si la del primer año fue ostentosa, no quiero imaginarme esta.

Al llegar a la casa, consigo al equipo de decoradoras, haciendo su mejor magia en el jardín principal de la mansión Duncan, aquí se recibirían los invitados, y en la parte de atrás estaba instalada una carpa con toda las mesas y decoraciones necesaria, esta vez el cumpleaños fue festejado con la hermosa cara de mi payasito favorito, plim plim, Nicolás lo adoraba.

Subo a mi habitación, la que antiguamente fue nuestra, hoy me vestiría de un color azul celeste, me quitaría el luto que llevaba desde que él falleció, camino directa al baño, lavando mi piel y mi cabello, al salir me coloco una hermosa braga enteriza, dejaré mi cabello suelto, y maquillaré un poco, si no me equivocaba simón seguro había comprado un traje de plim, plim a Nicolás, siempre era lo mismo.

Al salir al jardín, ya la fiesta ha comenzado busco a mi pequeño, quien está en brazos de Rosalía, cuando me ve sus hermosos ojos, idénticos a los de su padre me miran con amor.

-Mami-dice dándome las manos para que lo cargue, gustosa lo recibo.

-Feliz cumpleaños mi tesoro, perdón por llegar tarde, ¿Cómo te estás portando? -pregunto sonriente

-Muy bien-dice sonriendo, era cierto lo que decía, Nicolás era copia y semejanza de su padre, hasta en la manera de sonreír, lo pongo en el suelo y él sale corriendo, mientras que Rosalía, le sigue los pasos, esta mujer es muy buena conmigo, es como una madre, en este tiempo había sabido ganarse mi cariño y respeto.

Camino por el jardín, saludando a distintas amistades allegadas a la familia, reconozco a una que otra persona, los demás los saludo por cortesía, me dirijo a la mesa donde se encuentra Derek.

-Hola-digo tocando su hombro.

-Está hermosa-dice mirándome de pies a cabeza, mientras me ofrece una copa.

-Gracias-digo tomando su copa.

-¿Sabes donde está simón? -pregunto

-Está hablando con el grupo de animación o algo así, resulta que plim plim no había llegado-dice riendo a carcajadas

-Se va a volver loco-digo sonriendo

-Pues sí.

La fiesta era una cosita de lujos, había una enorme mesa de todo tipo de dulces pasteleros, otra mesa con dulces de chocolate negro y blanco, una enorme fuente de chocolates, no quería ni imaginarme como estaría el personal en la cocina, porque simón le gustaban las cosas a lo grande, había más adultos que pequeños, la piñata era del payaso plim plim en tamaño real, todo estaba decorado rojo, azul, amarillo, mi pequeño llevaba una linda braga, la vestimenta del payasito, estaba hermoso.

Camino por la carpa viendo cada detalle, busco a mi pequeño con la mirada, pero no lo consigo, me pongo nerviosa, no me gustaba perderlo de vista, desde hace dos meses Marcelino y Gabriela habían desaparecido, simón no se confiaba, pero de igual forma sentíamos un gran alivio al no tener que soportar su horrible presencia. Me acerco al parque y veo a mi pequeño desde lejos hablando con alguien que está arrodillado para llegar a su nivel, mientras más me acerco más siento una sensación extraña, no sé qué me pasaba, pero mis manos estaban frías.

Cuando llego a mi pequeño, no reparo mucho en la presencia del hombre así que solo me dirijo a mi pequeño

-Amor, ¿dónde estabas? Sabes que no puedes perderte por el jardín sin autorización, además creo que tu amigo plim plim te está buscando-digo sonriendo

-Lo siento mami, pero estaba hablando con mi papá. -dice muy serio

-¿Con tu papá?, ¿de qué hablas cariño?

-Está hablando de mí, sé que estás preocupada por nuestro hijo, pero creo que soy imposible de olvidar-dice aquella voz que conocía perfectamente.

Volteo a ver al dueño de esa voz, mi cuerpo se eriza completamente, no podía ser, volteo asustado y si allí estaba él, el dueño de mi universo.

-¡MAX! -Grito asustada, ¿Cómo era posible esto? ¿Qué mierdas estaba pasando? Max estaba muerto esto era imposible, pongo a Nicolás en el suelo y él sale corriendo a jugar, mientras mi vista se torna negra y siento caer al suelo.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022