Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Miedo de estar solo
Miedo de estar solo

Miedo de estar solo

Autor: : MarleneS17
Género: Romance
-Ayla... –pronunció mi nombre lentamente como saboreando cada letra mientras pensaba que responderme. -Por favor, Jeff –le suplique acercándome a él– Hablemos tranquilamente, hay que solucionar todos nuestros problemas, por favor, dame una oportunidad para demostrarte que lo nuestro puede funcionar, ya lo hemos hecho antes así que podemos hacerlo ahora, no puedes rendirte, no después de todo lo que hemos pasado juntos. Estaba acaparando su atención, pero cuando yo daba un paso él retrocedía otro, sería imposible acortar la distancia que nos separaba, esa distancia que se interpone entre nosotros. -No puedo hacerlo, Ayla –me contestó negando con la cabeza al tiempo que se detenía y yo me acercaba para tratar de tocarlo. - ¿Por qué no puedes? Sabes que lo que tenemos es único, nadie podrá darte lo que yo te he dado y nadie me dará lo que tú me has dado, somos el uno para el otro... –no quería revivir en mi mente algunos detalles, pero si no lo hacía todo lo que habíamos creado terminaría justo en este momento– sé que lo que pasó hace un rato nos ha afectado demasiado a ambos, pero tienes que darme una oportunidad, dame solo una oportunidad y si no funciona desapareceré de tu vida. -Ahora estoy con alguien más –me dijo en un tono frío que me causo escalofrío y un dolor en mi pecho, se sentía como si hubieran enterrado un cuchillo en mi corazón. La lluvia caía aún con más intensidad, me estaba congelando, mi cuerpo entero temblaba y Jeff solo miraba al suelo como si estuviera esperando a que me fuera. -No dejes que lo que pasó arruine lo que tenemos –le dije mientras casi llegaba a donde él se encontraba, solo nos separaba unos pasos de distancia– Jeff yo... Yo te amo. Habíamos prometido desde un principio que la frase "Te amo" estaba prohibida en nuestro trato, eso significaba que estábamos enamorados, o al menos yo lo estaba. -Pero si no tenemos nada, nunca tuvimos nada... –se dio media vuelta y siguió caminando.

Capítulo 1 Prólogo

Está cayendo una lluvia torrencial, es de noche, el momento donde suelen ocurrir las peores tragedias, me encuentro empapándome afuera del bloque de departamentos de Jeff, estoy llorando desconsoladamente, pero la lluvia puede disimularlo, aunque no puedo decir lo mismo de mi voz entrecortada combinada con el temblor de mi cuerpo por el frío de tener la ropa mojada en una noche tan fría.

Paso entre las rejas tratando de ser lo más discreta posible ya que el oficial de seguridad que cuida los edificios me tiene prohibida la entrada, con el ruido de la lluvia no se dará cuenta que alguien está entrando a escondidas.

Lo observo a la distancia tras los arbustos, veo que está sentado viendo el televisor y tomando un café resguardado en la cabina de seguridad.

Me tranquilizo y salgo de mi escondite caminando rápido en dirección al edificio 4 en donde se encuentra el departamento de Jeff.

Continúo caminando hasta llegar al edificio 3, me detengo cuando veo a la distancia una silueta, no puedo identificar de quien es, se ve borrosa porque la lluvia me cae en la cara obstruyéndome la vista por lo que no puedo ver con claridad.

Aunque claro que podía reconocer ese cuerpo a la distancia, lo conocía bastante bien de vista y tacto.

Jeff se estaba encaminando hacia su departamento a paso lento sumamente despreocupado teniendo en cuenta que estaba lloviendo con gran intensidad.

- ¡No puedes irte como si nada hubiera pasado! –le grité enfurecida a su espalda.

Se dio la vuelta lentamente, tardo unos cuántos segundos en reaccionar, pero yo sentí que fueron minutos en mi mente, segundos que dolían al recordar la última vez que lo había visto.

-Deberías irte a casa, Ayla –me respondió Jeff con un tono enfurecido mientras me fulminaba con la mirada.

- ¡No iré a ningún lado hasta que me aclares que es lo que tenemos! –sé que estaba gritando como desesperada en medio de la noche, pero no podía perderlo de nuevo, bajo esa lluvia torrencial nadie más podía escucharnos.

Solo se me quedó viendo con la mirada congelada, su rostro no reflejaba sentimiento alguno, no tenía ninguna expresión, sabía que en ese momento iba a decir algo que iba a herirme más de lo que ya lo había hecho, era algo que le encantaba hacer últimamente.

-Ayla... –pronunció mi nombre lentamente como saboreando cada letra mientras pensaba que responderme.

-Por favor, Jeff –le suplique acercándome a él– Hablemos tranquilamente, hay que solucionar todos nuestros problemas, por favor, dame una oportunidad para demostrarte que lo nuestro puede funcionar, ya lo hemos hecho antes así que podemos hacerlo ahora, no puedes rendirte, no después de todo lo que hemos pasado juntos.

Estaba acaparando su atención, pero cuando yo daba un paso él retrocedía otro, sería imposible acortar la distancia que nos separaba, esa distancia que se interpone entre nosotros.

-No puedo hacerlo, Ayla –me contestó negando con la cabeza al tiempo que se detenía y yo me acercaba para tratar de tocarlo.

- ¿Por qué no puedes? Sabes que lo que tenemos es único, nadie podrá darte lo que yo te he dado y nadie me dará lo que tú me has dado, somos el uno para el otro... –no quería revivir en mi mente algunos detalles, pero si no lo hacía todo lo que habíamos creado terminaría justo en este momento– sé que lo que pasó hace un rato nos ha afectado demasiado a ambos, pero tienes que darme una oportunidad, dame solo una oportunidad y si no funciona desapareceré de tu vida.

-Ahora estoy con alguien más –me dijo en un tono frío que me causo escalofrío y un dolor en mi pecho, se sentía como si hubieran enterrado un cuchillo en mi corazón.

La lluvia caía aún con más intensidad, me estaba congelando, mi cuerpo entero temblaba y Jeff solo miraba al suelo como si estuviera esperando a que me fuera.

-No dejes que lo que pasó arruine lo que tenemos –le dije mientras casi llegaba a donde él se encontraba, solo nos separaba unos pasos de distancia– Jeff yo... Yo te amo.

Habíamos prometido desde un principio que la frase "Te amo" estaba prohibida en nuestro trato, eso significaba que estábamos enamorados, o al menos yo lo estaba.

-Pero si no tenemos nada, nunca tuvimos nada... –se dio media vuelta y siguió caminando.

Corrí hacia él para tomar su mano, al hacerlo, Jeff volteó a verme y se soltó de mi lastimero agarre.

-Ayla, estoy teniendo una relación seria con alguien, no puedo estar contigo, ya no más –me dijo Jeff mirándome directamente a los ojos para demostrarme que estaba hablando enserio.

Sentí un gran vacío en mi pecho al romperse mi corazón, ni siquiera abrazarme con mucha fuerza podrá llenar ese vacío, caí de rodillas al piso sollozando como nunca lo había hecho en mi vida, lo observé subiendo las escaleras y entrando a su departamento como si nada hubiera pasado.

Inclusive pude escuchar como cerraba la puerta con fuerza para darme a entender que no siguiera molestándolo. No puedo entender en que momento todo lo que teníamos se rompió. Un día estábamos disfrutando una maravillosa aventura que no podré olvidar, aunque quisiera y al siguiente día él simplemente no quiere saber nada de mí.

¿Acaso yo había tenido la culpa? ¿Acaso él fingió en todo momento? No logro comprender en que momento todo se destruyó. No sé si mis palabras o mis acciones lo alejaron, cuando fui a buscarlo en la universidad, ya era muy tarde para nosotros. Lo que vi me rompió por completo, pero no quise creerlo, pensé que mi mente me había hecho una mala jugada.

Jeff solo me vio a lo lejos como si lo que habíamos tenido en un pasado no tuviera importancia, ¿Quién había cometido más errores? ¿Jeff o yo? ¿Cuántas veces nos hemos lastimado, gritado, azotado puertas en la cara? ¿Quién saldría más dañado de los dos? ¿Esto era bueno desde el principio o solo nos engañábamos creyendo que lo era?

¿Alguna vez hubo un nosotros?

Ahora no sé qué responder a todas esas preguntas.

Capítulo 2 1

Ayla

Apago el despertador que suena como desesperado en la cómoda al lado de mi cama, solo estiré la mano para que dejara de sonar, honestamente tenía un sueño que no podía controlar por ayer haberme quedado haciendo un proyecto de último momento que la maestra de Farmacología en Nutrición nos había dejado de repente, sus trabajos sorpresa era agotadores porque requerían mucha investigación e interpretación de lo aprendido, no puedo negar que la Universidad es en verdad complicada conforme va avanzando la carrera.

Tomé una ducha rápida por el poco tiempo que me quedaba, al salir vi que el clima estaba igual que siempre, por lo regular en Los Ángeles, California hace bastante calor, pero obviamente no podíamos asistir a la universidad con short y playera de tirantes, así que me decidí por una falda entubada negra que me llegaba por debajo de las rodillas, una blusa blanca ligera de manga larga para no quemarme pero que tenía un escote discreto y sexy al mismo tiempo, unas zapatillas abierta de color negro con tacón cuadrado para no cansarme a lo largo del día puesto que solía pasar gran parte del día en la Universidad.

Me preparé un café que tuve que tomarme, aunque me quemara la lengua y salí corriendo hacia la Universidad de California, Los Ángeles, mi gran ventaja es que solo se encuentra a dos cuadras de donde vivo porque mis papás me apoyaron comprándome un departamento cerca de la Universidad en la calle Strathmore Dr, esto con la finalidad de que me quede cerca la escuela y no solo eso, el bloque de departamentos se llama The Atrium, es algo lujoso, pero seguro para una universitaria sola que necesita sentir algo de seguridad en una ciudad tan grande.

Mi cabello largo a la altura de mis pechos de color negro azulado iba alborotado por el viento, luchaba con mi bolsa llena de trabajos en mi hombro derecho y en mi mano izquierda tenía mi carpeta para los apuntes de las materias ya que siempre tengo que revisar apuntes de otras materias para relacionar lo aprendido por lo que es mejor mantenerme organizada con una sola carpeta que contenga todo en uno.

En la entrada de la Universidad iba subiendo las escaleras tan deprisa cuidando no tirar mis cosas o lastimarme con los tacones que no me fijé y choque con una persona.

Lo peor no es que los documentos que trajera esa persona en el brazo volarán por todas las escaleras o que el chico me veía con un odio que podría calarte los huesos... su ira hacia mí se debía a que cuando chocamos su café mojó toda su ropa haciendo que sacará un poco de humo porque estaba hirviendo el café que el chico bebía, además de que sus documentos estuvieran mojados.

-En verdad lo lamento mucho –le dije agachando la mirada mientras lo ayudaba a recoger sus documentos empapados.

-Pareces ser alguien que se propone arruinar el día de las demás personas –me respondió furioso.

-No era mi intención... –no pude evitar leer algo de lo que recogía, en específico las portadas de sus trabajos– ¿Jeff?

Se quedó desconcertado así que levanté la hoja donde venía su nombre por lo cual solo asintió y se agachó para ayudarme.

Seguimos recogiendo todo hasta que lo reunimos para meterlo en una bolsa de plástico que había sacado de mi bolsa y que a veces utilizaba para guardar hojas blancas.

-Deja de observarme de forma tan acosadora –me dijo Jeff cuando descubrió que no podía dejar de verlo.

No es que nunca en mi vida hubiera visto un chico o tenido algún novio, pero algo en él me cautivó, podrían haber sido sus ojos azules o esa mirada dura, tal vez su barba de unos días o probablemente ver a un típico chico malo frente a mí, pero debía dejar esos pensamientos de lado antes de que mi imaginación empezara a volar.

-No tienes que ser un arrogante –le contesté mientras empujaba hacia atrás mi cabello por el hombro derecho– ni que fueras el chico más guapo del campus, aparte ya me hiciste perder mi primera clase así que eso te convierte en un depravado que no deja entrar a las chicas a su clase porque las retiene para hacer no sé qué cosas.

- ¿Acabas de maquinar todo eso en unos segundos? En verdad estoy sorprendido y asustado –se acercó despacio a mi rozando sus labios en mi oreja– Si quisiera retenerte para tener "sexo" esa es la palabra indicada, lo hubiera hecho desde un principio, pero no eres tan inocente como aparentas ni tan experimentada como quieres hacerme creer.

- ¿De qué rayos hablas? ¡Tú no sabes nada de mí! –le contesté molesta por tal insinuación.

-Tal vez si, tal vez no, podrías empezar diciéndome cuál es tu nombre, para romper un poco esta tensión, en verdad no tengo intenciones de hacer todo eso que piensas contigo –me dijo levantando las manos para mostrarme sus palmas para aclarar que no tenía malas intenciones.

-Mi nombre es Ayla –le dije con desconfianza.

-Bueno Ayla, dejaré una cosa clara, ¿Te parece bien? –asentí con la cabeza para que continuara– si no quieres salir herida entonces deberías alejarte de mí.

-Tu no podrías herirme, aunque quisieras hacerlo, ya he tenido suficientes malas experiencias como para volver a meterme con un idiota así que ni te preocupes porque no sabrás nada más de mí.

Tomé mi bolso con fuerza y caminé hacia mi salón con la esperanza de que me dejaran entrar a la clase en especial porque la maestra es bastante estricta por no decir amargada.

Bueno la mala noticia es que perdí mi primera clase que desgraciadamente duraba dos horas así que tenía hora y media para buscar algo que hacer, tener todas mis tareas realizadas en este momento me pareció algo muy malo, me gustaba adelantar todas mis tareas para tener organizado todo y así mantener mi promedio perfecto.

Iba caminando hacia las canchas porque la biblioteca estaba cerrada por una remodelación por lo que solo encontraba abierta en un horario mínimo en el cual solamente podías pedir y regresar los libros.

Me senté en las gradas mirando a la nada mientras sacaba mi termo de café de la bolsa, lo bebía degustando un buen café hecho hace poco en la cafetera especial que tenía en mi departamento cuando escuche unos sonidos algo extraños, la curiosidad me estaba matando porque se escuchaban abajo de mí y sé que no debo de ser fisgona, pero...

Dejé mi bolsa y el café en la banca para arrodillarme sin hacer ruido con los tacones, me agaché lentamente y vi a Jeff con Meg, la chica más popular de la escuela que se la vivía en fiestas, no entregaba ningún trabajo, no asistía a la mayoría de sus clases, pero sus papás le pagaban todo así que tenía un auto último modelo y calificaciones perfectas sin esforzarse.

No puedo describir que es lo que estaban haciendo, pero al menos conservaban unas cuántas prendas de ropa mientras lo hacían debajo de las gradas porque sabían que a esta hora nadie iba a las canchas.

Fue tan repugnante que me puse de pie, tomé mis cosas y salí huyendo sin importarme que hacía ruido con mis tacones mientras bajaba las gradas, claro que el ruido que hacían opacaba todos los sonidos que había alrededor.

Capítulo 3 2

Ayla

Sabía que ese tal Jeff era un mujeriego de primera, tenía toda la pinta de serlo al ser alto como de 1.88, musculoso, guapo, arrogante, con una sonrisa de lado que te hace temblar de pies a cabeza, salvaje, se notaba que no podía controlar muy bien su carácter, muy rudo, con unos fuertes brazos que te gustaría que te estrujaran completamente... en conclusión: estaba buenísimo.

De repente me encontré mordiendo mi labio mientras fantaseaba unas cuantas escenas sexuales en mi mente pensando en Jeff, ya había visto un poco de su cuerpo en el momento en que su ropa se pegó a este por el café derramado, no tenía nada de malo pensar en eso, soy mujer y puedo fantasear con cualquier chico que me guste, no me culpen por la perversión que está en mi mente, no lo puedo evitar.

Aparte, no podía culparme por pensar eso, tenía más de un año sin novio porque el patán de mi ex novio se había enrrollado con la hermana menor de mi mejor amiga de ese entonces, por culpa de Rita (así se llama la chiquilla pronta), mi mejor amiga Alexa se alejó de mi cuando encontré a su hermana menor alias la chiquilla pronta de nombre Rita y a mi ex novio en su casa de él desnudos en la cama donde solíamos hacer el amor, me alteré bastante mientras les aventaba todo lo que había encontrado en la habitación.

¿Qué puedo decir? También soy un poco inestable cuando me hacen enojar, es que simplemente no soy yo la que me controla en esos momentos, exploto contra lo que esté enfrente de mi teniendo la desgracia de soportar mi ira, aunque en esa situación no me arrepiento de haber lanzado su x-box por la ventana a mitad de mi rabieta, él tenía la culpa, llevábamos saliendo un año y medio que tiró a la basura por una niña que era 5 años menor que yo.

Volviendo a la realidad, no tenía mucho que hacer ahora, mi sitio favorito de la Universidad era la biblioteca que se encontraba en remodelación, las canchas estaban siendo profanadas por la pronta de Meg, mis dos lugares favoritos del campus han sido descartados de mi lista por el día de hoy.

Así que estuve vagando un buen rato hasta que llegué a la cafetería a tomar un refrigerio ligero que constaba en un jugo de toronja, una manzana y huevos revueltos.

Al menos había matado un poco de tiempo y ya era hora de llegar a mi segunda clase dónde podría ponerme al día gracias a la ayuda de mi mejor amiga Cassie que es todo lo opuesto a mi definitivamente.

Ella era alta de 1.75, un poco llenita, no mucho, pero destacaba que tenía unas curvas muy bien pronunciadas lo cual muchas envidiaban, pelirroja, pero su cabello lo tenía a la altura del hombro, era muy alocada por naturaleza, aunque ella quisiera tener cientos de novios, de un faje no había pasado mi hermosa amiga, los asustaba cuando se ponía nerviosa y no paraba de hablar ni un segundo, para ser honesta, nunca dejaba de hablar, parecía que tuviera todo grabado en la mente puesto que para todo tenía una respuesta espontánea que te sorprendería bastante tener una conversación con ella.

En cambio, yo soy bajita al medir 1.55, podría considerarme delgada pero no lo suficiente para tener un cuerpazo de muerte como las modelos, simplemente era delgada, pero con unas cuantas curvas, mi cabello largo negro que podía tornarse azulado de repente sin ninguna explicación aparente y claro había tenido relaciones con varios de los novios que he tenido en el pasado, aunque yo sea muy tranquila he tenido más novios de los que me gustaría contar, esos son secretos que toda chica debe mantener para sí misma, además de que no todos fueron tan importantes.

Encontré a Cassie en el pasillo corriendo directamente hacia mi muy emocionada como de costumbre, aunque tuviera un mal día, ella nunca perdía su buen ánimo para todo, eso era lo que me encantaba de ella, era la amiga perfecta para cuando estás deprimida porque te hace reír con cientos de locuras y básicamente te obligaba a divertirte porque tiene un corazón tan puro que no soporta ver mal a las demás personas, juro que ella es un amor de persona y me enorgullece ser su amiga.

- ¡Amiga! No sabes lo que tengo que contarte –me dijo jalándome para caminar a un lugar más privado– pero primero, ¿Por qué no entraste a la primera clase?

He aquí el momento incómodo donde solo piensas en escapar de tu mejor amiga, pero sabes que es imposible hacerlo ya que ella necesita respuestas que tu no quieres dar, le tengo mucha confianza a Cassie, después de lo que pasó con mi ex novio, gran parte de mis compañeros de clase se volvieron en mi contra porque la persona a la que llamaba "mejor amiga", para ser más específica Alexa, comenzó a inventar rumores de que yo me había acostado con media Universidad, eso no era verdad porque si lo fuera entonces tendría que llamarme Meg.

Pero Alexa es bastante influyente así que muchos le creyeron y mi reputación se hizo un infierno, nadie quería estar conmigo en los equipos, muchos menos las chicas que tenían novio por miedo a que se los fuera a quitas, una gran tontería, pero no puedo negar que en esos momentos me sentí muy mal.

Cassie fue la única que se acercó a mí en todos los trabajos en equipo, nos hicimos grandes amigas y nunca me juzgó por lo que todos decían, ella si creía mi versión de la historia que era lo importante, claro que esa mala reputación aún sigue y la he aprovechado para salir con chicos guapos, pero nunca en una relación, eso es más dañino que tomar veneno.

Demonios, ahora tendría que decirle a Cassie porque me retrasé y me regañara como siempre por estar fantaseando con un chico malo.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022