PRÓLOGO
-¡Serás
mía, te lo prometo! -El grito resonó en la noche, áspero y lleno
de una promesa aterradora. La voz del hombre tatuado se clavó en mi
espalda como una estaca de hielo, y el terror me paralizó. Sentí
cada vello de mi cuerpo erizarse, un escalofrío que no provenía del
frío de la noche, sino del miedo más puro. Malka, con su instinto
protector, me tomó de la mano y tiró de mí con fuerza, rompiendo
mi trance. Comenzamos a correr sin aliento, esquivando las sombras
que la luz de las farolas proyectaba sobre el asfalto. El único
sonido era el golpeteo de nuestros pies y el latido desbocado de mi
corazón, que retumbaba en mis oídos. Corrimos como si la vida
dependiera de ello, porque, en ese momento, sentía que así era. No
paramos hasta que el familiar cartel de la entrada de nuestra
localidad apareció ante nuestros ojos, un refugio en medio de la
tormenta.
Jadeando,
me apoyé contra un poste, tratando de regular mi respiración. Malka
soltó sus pertenencias con un gesto de exasperación y se dejó caer
sobre el pavimento, con la espalda apoyada en la pared. Sus ojos
oscuros, generalmente llenos de vida, estaban fijos en la nada, y una
pesada nube de preocupación los cubría.
-Eso
fue intenso y abrumador, ¿no? -logré decir, mi voz apenas un
susurro. La adrenalina aún corría por mis venas, y mi cuerpo
temblaba.
Malka
no respondió de inmediato. Solo bufó, un sonido seco y amargo que
me llenó de una sensación de malestar. Luego, levantó la cabeza y
sus ojos se clavaron en los míos.
-Estás
en problemas, Victoria -pronunció con una frialdad que me hizo
temblar. El tono de su voz me irritó, porque lo último que
necesitaba en ese momento era un regaño.
-¿De
qué hablas, pendeja? -repliqué, aunque la punzada de miedo en mi
estómago ya me advertía que su preocupación era real.
Mi
amiga se puso de pie de un salto y me tomó de los hombros con tal
fuerza que me obligó a mirarla directamente a los ojos. La
desesperación era evidente en su rostro.
-Mijaíl
no es un chico cualquiera. No es uno de esos vagos que encuentras por
ahí -continuó, y cada palabra era como un golpe. -Si te
prometió que serías de él, así va a pasar, y nada ni nadie hará
que sus planes se estropeen. No entiende el significado de un "no",
y su obsesión es tan profunda como peligrosa. No es una amenaza
vacía, Victoria. Tragué saliva con dificultad, la realidad de la
situación cayendo sobre mí como una losa de cemento. -Es mejor
que te vayas del país y ni aun así creo que te deje en paz. Su
poder llega a rincones que ni siquiera imaginas.
-¡Pero,
Malka, eso es imposible! -bramé, la voz quebrándose en un
sollozo. -¡¿Ese hombre puede tener lo que quiera?! ¿Cómo
carajos saldré del país, si mis padres apenas tienen para la
comida? -El pánico me desbordó. No era solo la amenaza de Mijaíl,
sino la abrumadora sensación de impotencia. Ahora fui yo la que se
sentó en el suelo, con la cabeza entre las manos, y las lágrimas
comenzaron a brotar sin control. Sentía que mi vida, mi libertad, me
estaban siendo arrebatadas.
-Tranquila,
amiga, debe haber una solución a todo esto -Malka se sentó a mi
lado, su voz ahora suave y llena de compasión. Me envolvió en sus
brazos, un abrazo que me ofreció un breve consuelo en medio del
caos. Después de unos minutos, me ayudó a levantarme, y juntas
emprendimos el camino a mi casa, la pesadilla de Mijaíl acechando en
cada sombra.
Apenas
llegué, me encerré en mi habitación. La oscuridad y el silencio de
las paredes me ofrecían una falsa sensación de seguridad. Me
recosté en la cama, el terror aún fresco y las lágrimas goteando
en mi almohada. La impotencia me consumía. ¿Cómo podía
enfrentarme a un hombre así, alguien que parecía tener un control
absoluto sobre todo?
No
sé por cuánto tiempo estuve dormida. Desperté cuando la luz de la
luna se filtraba por la ventana. La casa estaba en silencio, mis
padres aún no habían llegado. En ese momento de soledad, un sonido
estridente hizo que saltara del susto. Era mi teléfono. Con manos
temblorosas, desbloqueé el móvil. La pantalla se iluminó, y un
mensaje de un número desconocido apareció, logrando helar mi sangre
de una manera que las palabras de Malka no pudieron.
"No
espero la hora para tenerte entre mis sábanas y hacerte gemir tan
fuerte mi nombre. Mijaíl".
El
mensaje era una sentencia, una promesa de posesión que me robó el
aliento. En ese instante, comprendí que la pesadilla no había
terminado. Apenas estaba comenzando. Y yo, Victoria, no tenía ni la
más mínima idea de cómo escapar.
CAPÍTULO
1
Mi
maldito despertador suena de nuevo.
Llevo
mis manos hacia mi rostro tratando de despertarme completamente,
tengo dieciocho
años,
pero, a veces me comporto como una pequeña niña inmadura, ya que no
quiero, -como
es costumbre-,
levantarme para realizar mis actividades diarias, como lo son: Ir a
la escuela, soportar a Malka quien es mi mejor amiga con sus cambios
bruscos de humor, diciéndome que rompió con su chico de la semana y
ahora tiene un nuevo amorío, y según ella ahora si es el amor de su
vida, además de soportar al profesor de matemáticas, diciéndome a
cada momento que soy un asco en su clase.
Y
es que no tengo la culpa que las matemáticas no me entren ni con
vaselina. Aunque debo de admitir que sentí un flechazo por él al
inicio del semestre escolar.
Escucho
la voz de mi madre gritándome que ya debía bajar porque se me
estaba haciendo tarde para llegar a la escuela, Isabel, una mujer
española de cuarenta y siete años, y quien es enfermera en una de
las mejores clínicas del país, mientras que mi padre, Gilberto
Jones, un hombre norteamericano de cincuenta años de edad, quién es
un farmaceuta reconocido en mi localidad, todos los estiman mucho, ya
que siempre ellos se han dado a querer.
Toco
el frío piso haciendo que mi piel se erice por el contacto con este.
Miro el reloj y no puedo creer que han pasado quince minutos desde
que me levanté y solo me faltan treinta para llegar justo a tiempo a
la clase del profesor Roberto.
Maldigo
por debajo para que mi madre no me escuche, al estar en la cocina veo
que ha preparado tocino con huevos, y ella sabe perfectamente que es
mi favorito.
-¿Otra
vez vas tarde, Vicky? -dice mi padre frunciendo el ceño.
-¡Lo
siento papá! sabes que levantarme temprano no se me da-, mis
padres se miran entre ellos y solo sonríen.
-Bueno
señorita, si quieres que te lleve, apresúrate que ya me voy-.
Espeta, mi padre tomando las llaves de su coche, como puedo, le doy
un último bocado, y corro detrás de él, tratando de alisar la
falda del uniforme de mi escuela al mismo tiempo. Mi madre nos
despide con un grato beso.
Al
llegar a la secundaria solo faltaba tres minutos para que Miguel, el
portero cerrara el portón del instituto. Vi a lo lejos, como Jhon,
mi mejor amigo y que conocía de toda la vida, ya que su madre y la
mía eran amigas desde la escuela, entrar a clases corriendo
totalmente apresurado. Jhon se acerca a mi abrazándome fuertemente,
porque teníamos un mes sin vernos.
-¿Cómo
te fue en tu viaje, grandulón? ¿Cuándo has llegado a España? -le
pregunto soltándome de su agarre.
-Lo
mismo de siempre, Vicky, conocí unas chicas ni para que decirte, y
llegué el día de ayer a Madrid. -pongo los ojos en blanco. Jhon
era mi mejor amigo, pero, lo que sí tenía claro era que es un
maldito mujeriego.
-¿Acaso
algún día te vas a enamorar, gilipollas? -Jhon llevó su mano
hacia su pecho, dándome a entender que mis palabras le habían
dolido.
-¿Por
qué me deseas el mal? -argumenta y sus palabras hacen que le dé
un manotazo en la cabeza.
-¡Eres
un tonto! -contraataco y en ese mismo momento suena el timbre de la
institución, anunciando que las clases habían empezado, haciendo
que Jhon y yo nos miráramos y saliéramos corriendo a nuestra clase
de matemáticas.
Al
entrar, puedo ver la mirada de Roberto encima de nosotros, ese señor
era un amargado a pesar de ser un hombre tan joven que no pasaba de
los treinta, su cabello castaño, sus ojos claros y su piel blanca
como la nieve, le da un aire irresistible, pero, cuando Roberto abre
la boca, toda la jodida magia se va al caño.
-¡De
nuevo tarde señorita Jones! -gritó, tan fuerte haciendo que toda
la clase se burle de mí rápidamente. Y es que era tan normal que
este tipejo me acusara delante de todos de esta manera. Odiaba ser el
centro de atención e intentaba pasar mi juventud lo menos visible
posible, sin embargo, con este profesor era casi imposible ser la
invisible del salón.
-Lo
siento, profesor Arteaga, tuve que darle mucho amor a Victoria esta
mañana, y como sabrá, estuvimos separados durante las vacaciones y
mi polla ya la extrañaba...-interviene, Jhon, haciendo que Roberto
me mirara con una cara de odio, que me incomodó un poco.
Durante
toda la clase pude mirar la cara de reproche del profesor. Mi mirada
busco rápidamente a Jhon para burlarme del aquel tipejo, no
obstante, u golpe violento contra el pizarrón, obligó a toda la
clase a quedar en silencio.
Levanté
la mirada al escuchar los pasos del profesor Arteaga viniendo hacia
mí-¿Crees que esto es gracioso, Jones?
Intenté
girar mi rostro hacia el asiento de mi mejor amigo, pero, el sujeto
delante de mí, golpeó con una delgada para mi mesa de trabajo,
haciendo que todos los vellos de mi piel se erizaran rápidamente.
-¿Qué
sucede, señor?
Gruñí
entre dientes.
-Jhon...
-Roberto llamó a mi amigo, -salga de mi clase y vaya a
dirección...
-¡¿Qué?!
¡¿Por qué?! -Escupió el chiquillo colocándose en pie.
Roberto
me miró sonriente.
-Pregúntele
a su amiguita...
Minutos
después el timbre sonó anunciado el receso, fui directo a la
cafetería donde estaba mi amiga Malka junto a Jhon.
Malka
es una chica de estatura promedio con caderas pronunciadas, tez
morena y una cabellera envidiable, ondulada y negra.
-¡Como
odio a ese hijo de puta!
Vomitó
el chico junto a la morena.
-¿Le
vas a decir a tus padres que reprobaste la materia de matemáticas?
Pregunté
ganándome una mala mirada de su parte.
-Estás
loca... Voy a matar a ese hijo de puta.
Mi
corazón dio un respingo, no obstante, lo ignoré en el momento en
que Malka comenzó a hablar.
-Esta
noche, Aston Connor hará una fiesta, sabes que él es el chico más
ardiente de toda la escuela, ¡tenemos que ir, Vicky! -dice mi
amiga entusiasmada, mientras me mostraba la invitación en el móvil.
-¿Quién
te ha dicho que él es el más ardiente? ¡Si no lo sabías ese soy
yo! -contesta Jhon haciendo que Malka comenzara a burlarse de él.
-¿Bueno
ya van a empezar con sus peleas estúpidas? -Vociferé hasta de sus
por sus constantes berrinches; los dos quedaron inmediatamente en
silencio.
-Deja
y les pido permiso a mis padres, Malka, y así podremos ir con
tranquilidad-. Mi amiga se abalanzó sobre mí, dándome besos.
-Quizás
tengas suerte y pierdas la virginidad hoy, Vicky-, Jhon abrió los
ojos con exageración, para luego tirarle las papas fritas que se
estaba comiendo, sobre la cara a Malka, este hizo gruñó molesto,
haciendo que todos nos miraran.
-¡Eres
una zorra! -le gritó Jhon a Malka.
-¿Crees
que será virgen toda la vida? -La morena se cruzó de brazos, y
entendí que esto terminará en pelea.
-¡Dejen
de pelear por mi maldita virginidad! - le rugí a los dos para que
se callaran al fin.
2
La
jornada escolar ya había terminado desde hace algunos minutos, así
que mi mejor amiga y yo decidimos irnos con Jhon en su coche, ya que
mis padres no podrían recogerme, y ni hablar de los de Malka, que
nunca estaban en la ciudad por cuestiones de trabajo.
Al
llegar al estacionamiento, Jhon ya se encontraba en el capó de su
carro, mi amigo era realmente atractivo, y ahora entendía porque las
chicas siempre estaban detrás de él.
El
pelinegro levantó las manos sonrientes para que corriéramos hacia
él, pero, en ese instante un Audi de color negro, llegó de golpe a
el estacionamiento de la escuela, y pude ver a Jhon palidecer
inmediatamente.
-Chicas...
Creo que es mejor que se vayan de aquí-, la voz de mi mejor amigo
comenzó a flaquear de un momento a otro. Malka me mira asustada.
-¿Qué
sucede, Jhon? -pregunté sin entender la razón por la cual estaba
actuando de esta manera.
-¡Váyanse
ahora! -mi amigo ruega y sé que algo anda mal, pero, ya era
demasiado tarde. Un chico alto, lleno de tatuajes y con ojos verdes y
mirada penetrante, salió del coche haciendo que mis piernas
comenzaran a temblar del miedo. Mis oídos escucharon los murmullos
de los chicos que nos miraban expectantes. Muchos tomaron sus cosas y
salían corriendo despavoridos, como si se tratase de algún
criminal. Malka se colocó detrás de mí asustada.
¿Quién
mierda era ese tipo?
-¿Malka,
quien es él? -le pregunto a mi amiga, ella solo abrió los ojos
asustada y sin responder absolutamente nada.
-Él...es...Mijail
Volkov, es un mafioso peligroso, según lo que he escuchado tiene una
red de micro tráfico y trata de blancas, nadie escapa de su poder,
nunca nadie puede huir de él-. Su susurro era casi inaudible, y
sencillamente mi pensamiento se quedó en «mafioso
peligroso».
Como
pude me acerqué a Jhon, porque este tipo no me daba buena
espina-Cariño, espero, que estés bien, me iré en este instante
con Malka. Te llamaremos cuando lleguemos a casa...-le hablé en el
odio, este volteó a mirarme con ojos de perdón y suplicantes. Pude
ver una lagrima brotar de sus ojos, y es allí donde entiendo de que
realmente ese tal Mijail
Volkov es alguien al cual se le debía temer, porque jamás en los
años que conozco a mi mejor amigo lo había visto de esta manera.
Antes
de poder despedirme sentí una mano agarrarme con fuerza e
impetuosidad, alcé los ojos y me encontré con un par de lagunas
verdes un poco dilatadas; me asusté por su agarre, e intenté
zafarme inmediatamente.
-¿Cómo
te llamas? -me pregunta aquel hombre, acercándose mucho más a mí.
-Ella
ya..., Ella ya se... Se va, Mijail-, Murmuró mi amigo en mi
defensa, El hombre peligroso tensa la mandíbula volteándose hacia
Jhon con una mirada que daba miedo.
-¡No
pensé que querías morir hoy, Jhoncito! -se dirige a mi amigo y
este solo agacha la mirada. -Te hice una pregunta muñeca, ¿Cómo
te llamas? -mis ojos se conectaron con los de él, vi cómo se
tensó al no escuchar mi respuesta, me tomó del brazo y me atrajo
hacia él.
-¡Te
hice una maldita pregunta! ¿cómo te llamas? -gritó haciendo que
una lágrima fugaz saliera de mis ojos
-Victoria
Sophie Jones-respondí.
-Tu
nombre suena tan exquisito como tú-, tragué seco, quitándole mi
mano cuando trató de sujetarla.
-Señor,
Victoria ya se iba-. Jhon me mira haciendo un mohín para que
hablara e intentar huir de aquí lo antes posible.
-Sí,
señor, ya debo irme, fue un gusto conocerle...-le dije alejándome
lo más que pude de ellos, su voz me paró de golpe; haciendo que una
corriente recorriera todo mi cuerpo.
-¡Serás
mía, te lo prometo! -gritó el hombre tatuado y sentí toda la
piel de mi cuerpo erizarse. Malka me tomó de la mano y comenzó a
correr sin parar hasta que llegamos a la entrada de nuestra
localidad.
-Eso
fue intenso y abrumador ¿no? -dije tratando de regular mi
respiración, Malka soltó sus pertenencias y se sentó en el
pavimento.
Bufó.
-Estás en problemas, Victoria-pronuncio secamente, haciendo que
la mirara mal.
-¿De
qué hablas, pendeja? -Mi amiga se levantó y me tomó de los
hombros, para que la mirara mejor.
-Mijaíl
no es un chico cualquiera, si te prometió que serías de él, así
va a pasar, y nada ni nadie hará que sus planes se estropeen-tragué
seco, -Es mejor que te vayas del país y ni aun así creo que te
deje en paz.
-¡Pero,
Malka, eso es imposible! ¡¿ese hombre puede tener lo que quiera?!-
Bramé atemorizada-, ¿Cómo carajos saldré del país, si apenas
duras mis padres tienen dinero? -ahora soy yo la que se sentó y
comencé a llorar.
-Tranquila
amiga, debe de haber una solución a todo esto-. La morena me
abrazó, para luego comenzar a caminar a mi casa apenas llegué me
encerré en mi habitación asustada y llorando.
No
sé por cuánto tiempo dormí, ya era de noche y ninguno de mis
padres había llegado aún a casa, el sonido de mi teléfono hizo que
saltara del susto, desbloqueé el móvil y leí un mensaje que hizo
que se me congelara la sangre.
«No
espero, la hora para tenerte entre mis sabanas y hacerte gemir tan
fuerte mi nombre.
Mijail»