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Mijail Volkov

Mijail Volkov

Autor: : Katrina S. Hidalgo
Género: Romance
Mijail siendo un mafioso secuestró a Victoria Jones, ella logró huir de él, pero su vida ya estaba marcada por todo lo que tuvo que vivir mientras estaba bajo su poder. Tiempo después Mijail se ha dispuesto a recuperar a su mujer, a la única chica que lo ha enamorado de verdad, aunque él sabe que ese sentimiento no es amor, es mas bien las ganas de poseer lo que no puede obtener con todo el dinero que tiene, así que Victoria volverá a él, cueste lo que cueste.

Capítulo 1 Prologo

PRÓLOGO

-¡Serás

mía, te lo prometo! -El grito resonó en la noche, áspero y lleno

de una promesa aterradora. La voz del hombre tatuado se clavó en mi

espalda como una estaca de hielo, y el terror me paralizó. Sentí

cada vello de mi cuerpo erizarse, un escalofrío que no provenía del

frío de la noche, sino del miedo más puro. Malka, con su instinto

protector, me tomó de la mano y tiró de mí con fuerza, rompiendo

mi trance. Comenzamos a correr sin aliento, esquivando las sombras

que la luz de las farolas proyectaba sobre el asfalto. El único

sonido era el golpeteo de nuestros pies y el latido desbocado de mi

corazón, que retumbaba en mis oídos. Corrimos como si la vida

dependiera de ello, porque, en ese momento, sentía que así era. No

paramos hasta que el familiar cartel de la entrada de nuestra

localidad apareció ante nuestros ojos, un refugio en medio de la

tormenta.

Jadeando,

me apoyé contra un poste, tratando de regular mi respiración. Malka

soltó sus pertenencias con un gesto de exasperación y se dejó caer

sobre el pavimento, con la espalda apoyada en la pared. Sus ojos

oscuros, generalmente llenos de vida, estaban fijos en la nada, y una

pesada nube de preocupación los cubría.

-Eso

fue intenso y abrumador, ¿no? -logré decir, mi voz apenas un

susurro. La adrenalina aún corría por mis venas, y mi cuerpo

temblaba.

Malka

no respondió de inmediato. Solo bufó, un sonido seco y amargo que

me llenó de una sensación de malestar. Luego, levantó la cabeza y

sus ojos se clavaron en los míos.

-Estás

en problemas, Victoria -pronunció con una frialdad que me hizo

temblar. El tono de su voz me irritó, porque lo último que

necesitaba en ese momento era un regaño.

-¿De

qué hablas, pendeja? -repliqué, aunque la punzada de miedo en mi

estómago ya me advertía que su preocupación era real.

Mi

amiga se puso de pie de un salto y me tomó de los hombros con tal

fuerza que me obligó a mirarla directamente a los ojos. La

desesperación era evidente en su rostro.

-Mijaíl

no es un chico cualquiera. No es uno de esos vagos que encuentras por

ahí -continuó, y cada palabra era como un golpe. -Si te

prometió que serías de él, así va a pasar, y nada ni nadie hará

que sus planes se estropeen. No entiende el significado de un "no",

y su obsesión es tan profunda como peligrosa. No es una amenaza

vacía, Victoria. Tragué saliva con dificultad, la realidad de la

situación cayendo sobre mí como una losa de cemento. -Es mejor

que te vayas del país y ni aun así creo que te deje en paz. Su

poder llega a rincones que ni siquiera imaginas.

-¡Pero,

Malka, eso es imposible! -bramé, la voz quebrándose en un

sollozo. -¡¿Ese hombre puede tener lo que quiera?! ¿Cómo

carajos saldré del país, si mis padres apenas tienen para la

comida? -El pánico me desbordó. No era solo la amenaza de Mijaíl,

sino la abrumadora sensación de impotencia. Ahora fui yo la que se

sentó en el suelo, con la cabeza entre las manos, y las lágrimas

comenzaron a brotar sin control. Sentía que mi vida, mi libertad, me

estaban siendo arrebatadas.

-Tranquila,

amiga, debe haber una solución a todo esto -Malka se sentó a mi

lado, su voz ahora suave y llena de compasión. Me envolvió en sus

brazos, un abrazo que me ofreció un breve consuelo en medio del

caos. Después de unos minutos, me ayudó a levantarme, y juntas

emprendimos el camino a mi casa, la pesadilla de Mijaíl acechando en

cada sombra.

Apenas

llegué, me encerré en mi habitación. La oscuridad y el silencio de

las paredes me ofrecían una falsa sensación de seguridad. Me

recosté en la cama, el terror aún fresco y las lágrimas goteando

en mi almohada. La impotencia me consumía. ¿Cómo podía

enfrentarme a un hombre así, alguien que parecía tener un control

absoluto sobre todo?

No

sé por cuánto tiempo estuve dormida. Desperté cuando la luz de la

luna se filtraba por la ventana. La casa estaba en silencio, mis

padres aún no habían llegado. En ese momento de soledad, un sonido

estridente hizo que saltara del susto. Era mi teléfono. Con manos

temblorosas, desbloqueé el móvil. La pantalla se iluminó, y un

mensaje de un número desconocido apareció, logrando helar mi sangre

de una manera que las palabras de Malka no pudieron.

"No

espero la hora para tenerte entre mis sábanas y hacerte gemir tan

fuerte mi nombre. Mijaíl".

El

mensaje era una sentencia, una promesa de posesión que me robó el

aliento. En ese instante, comprendí que la pesadilla no había

terminado. Apenas estaba comenzando. Y yo, Victoria, no tenía ni la

más mínima idea de cómo escapar.

Capítulo 2 1

CAPÍTULO

1

Mi

maldito despertador suena de nuevo.

Llevo

mis manos hacia mi rostro tratando de despertarme completamente,

tengo dieciocho

años,

pero, a veces me comporto como una pequeña niña inmadura, ya que no

quiero, -como

es costumbre-,

levantarme para realizar mis actividades diarias, como lo son: Ir a

la escuela, soportar a Malka quien es mi mejor amiga con sus cambios

bruscos de humor, diciéndome que rompió con su chico de la semana y

ahora tiene un nuevo amorío, y según ella ahora si es el amor de su

vida, además de soportar al profesor de matemáticas, diciéndome a

cada momento que soy un asco en su clase.

Y

es que no tengo la culpa que las matemáticas no me entren ni con

vaselina. Aunque debo de admitir que sentí un flechazo por él al

inicio del semestre escolar.

Escucho

la voz de mi madre gritándome que ya debía bajar porque se me

estaba haciendo tarde para llegar a la escuela, Isabel, una mujer

española de cuarenta y siete años, y quien es enfermera en una de

las mejores clínicas del país, mientras que mi padre, Gilberto

Jones, un hombre norteamericano de cincuenta años de edad, quién es

un farmaceuta reconocido en mi localidad, todos los estiman mucho, ya

que siempre ellos se han dado a querer.

Toco

el frío piso haciendo que mi piel se erice por el contacto con este.

Miro el reloj y no puedo creer que han pasado quince minutos desde

que me levanté y solo me faltan treinta para llegar justo a tiempo a

la clase del profesor Roberto.

Maldigo

por debajo para que mi madre no me escuche, al estar en la cocina veo

que ha preparado tocino con huevos, y ella sabe perfectamente que es

mi favorito.

-¿Otra

vez vas tarde, Vicky? -dice mi padre frunciendo el ceño.

-¡Lo

siento papá! sabes que levantarme temprano no se me da-, mis

padres se miran entre ellos y solo sonríen.

-Bueno

señorita, si quieres que te lleve, apresúrate que ya me voy-.

Espeta, mi padre tomando las llaves de su coche, como puedo, le doy

un último bocado, y corro detrás de él, tratando de alisar la

falda del uniforme de mi escuela al mismo tiempo. Mi madre nos

despide con un grato beso.

Al

llegar a la secundaria solo faltaba tres minutos para que Miguel, el

portero cerrara el portón del instituto. Vi a lo lejos, como Jhon,

mi mejor amigo y que conocía de toda la vida, ya que su madre y la

mía eran amigas desde la escuela, entrar a clases corriendo

totalmente apresurado. Jhon se acerca a mi abrazándome fuertemente,

porque teníamos un mes sin vernos.

-¿Cómo

te fue en tu viaje, grandulón? ¿Cuándo has llegado a España? -le

pregunto soltándome de su agarre.

-Lo

mismo de siempre, Vicky, conocí unas chicas ni para que decirte, y

llegué el día de ayer a Madrid. -pongo los ojos en blanco. Jhon

era mi mejor amigo, pero, lo que sí tenía claro era que es un

maldito mujeriego.

-¿Acaso

algún día te vas a enamorar, gilipollas? -Jhon llevó su mano

hacia su pecho, dándome a entender que mis palabras le habían

dolido.

-¿Por

qué me deseas el mal? -argumenta y sus palabras hacen que le dé

un manotazo en la cabeza.

-¡Eres

un tonto! -contraataco y en ese mismo momento suena el timbre de la

institución, anunciando que las clases habían empezado, haciendo

que Jhon y yo nos miráramos y saliéramos corriendo a nuestra clase

de matemáticas.

Al

entrar, puedo ver la mirada de Roberto encima de nosotros, ese señor

era un amargado a pesar de ser un hombre tan joven que no pasaba de

los treinta, su cabello castaño, sus ojos claros y su piel blanca

como la nieve, le da un aire irresistible, pero, cuando Roberto abre

la boca, toda la jodida magia se va al caño.

-¡De

nuevo tarde señorita Jones! -gritó, tan fuerte haciendo que toda

la clase se burle de mí rápidamente. Y es que era tan normal que

este tipejo me acusara delante de todos de esta manera. Odiaba ser el

centro de atención e intentaba pasar mi juventud lo menos visible

posible, sin embargo, con este profesor era casi imposible ser la

invisible del salón.

-Lo

siento, profesor Arteaga, tuve que darle mucho amor a Victoria esta

mañana, y como sabrá, estuvimos separados durante las vacaciones y

mi polla ya la extrañaba...-interviene, Jhon, haciendo que Roberto

me mirara con una cara de odio, que me incomodó un poco.

Durante

toda la clase pude mirar la cara de reproche del profesor. Mi mirada

busco rápidamente a Jhon para burlarme del aquel tipejo, no

obstante, u golpe violento contra el pizarrón, obligó a toda la

clase a quedar en silencio.

Levanté

la mirada al escuchar los pasos del profesor Arteaga viniendo hacia

mí-¿Crees que esto es gracioso, Jones?

Intenté

girar mi rostro hacia el asiento de mi mejor amigo, pero, el sujeto

delante de mí, golpeó con una delgada para mi mesa de trabajo,

haciendo que todos los vellos de mi piel se erizaran rápidamente.

-¿Qué

sucede, señor?

Gruñí

entre dientes.

-Jhon...

-Roberto llamó a mi amigo, -salga de mi clase y vaya a

dirección...

-¡¿Qué?!

¡¿Por qué?! -Escupió el chiquillo colocándose en pie.

Roberto

me miró sonriente.

-Pregúntele

a su amiguita...

Minutos

después el timbre sonó anunciado el receso, fui directo a la

cafetería donde estaba mi amiga Malka junto a Jhon.

Malka

es una chica de estatura promedio con caderas pronunciadas, tez

morena y una cabellera envidiable, ondulada y negra.

-¡Como

odio a ese hijo de puta!

Vomitó

el chico junto a la morena.

-¿Le

vas a decir a tus padres que reprobaste la materia de matemáticas?

Pregunté

ganándome una mala mirada de su parte.

-Estás

loca... Voy a matar a ese hijo de puta.

Mi

corazón dio un respingo, no obstante, lo ignoré en el momento en

que Malka comenzó a hablar.

-Esta

noche, Aston Connor hará una fiesta, sabes que él es el chico más

ardiente de toda la escuela, ¡tenemos que ir, Vicky! -dice mi

amiga entusiasmada, mientras me mostraba la invitación en el móvil.

-¿Quién

te ha dicho que él es el más ardiente? ¡Si no lo sabías ese soy

yo! -contesta Jhon haciendo que Malka comenzara a burlarse de él.

-¿Bueno

ya van a empezar con sus peleas estúpidas? -Vociferé hasta de sus

por sus constantes berrinches; los dos quedaron inmediatamente en

silencio.

-Deja

y les pido permiso a mis padres, Malka, y así podremos ir con

tranquilidad-. Mi amiga se abalanzó sobre mí, dándome besos.

-Quizás

tengas suerte y pierdas la virginidad hoy, Vicky-, Jhon abrió los

ojos con exageración, para luego tirarle las papas fritas que se

estaba comiendo, sobre la cara a Malka, este hizo gruñó molesto,

haciendo que todos nos miraran.

-¡Eres

una zorra! -le gritó Jhon a Malka.

-¿Crees

que será virgen toda la vida? -La morena se cruzó de brazos, y

entendí que esto terminará en pelea.

-¡Dejen

de pelear por mi maldita virginidad! - le rugí a los dos para que

se callaran al fin.

Capítulo 3 2

2

La

jornada escolar ya había terminado desde hace algunos minutos, así

que mi mejor amiga y yo decidimos irnos con Jhon en su coche, ya que

mis padres no podrían recogerme, y ni hablar de los de Malka, que

nunca estaban en la ciudad por cuestiones de trabajo.

Al

llegar al estacionamiento, Jhon ya se encontraba en el capó de su

carro, mi amigo era realmente atractivo, y ahora entendía porque las

chicas siempre estaban detrás de él.

El

pelinegro levantó las manos sonrientes para que corriéramos hacia

él, pero, en ese instante un Audi de color negro, llegó de golpe a

el estacionamiento de la escuela, y pude ver a Jhon palidecer

inmediatamente.

-Chicas...

Creo que es mejor que se vayan de aquí-, la voz de mi mejor amigo

comenzó a flaquear de un momento a otro. Malka me mira asustada.

-¿Qué

sucede, Jhon? -pregunté sin entender la razón por la cual estaba

actuando de esta manera.

-¡Váyanse

ahora! -mi amigo ruega y sé que algo anda mal, pero, ya era

demasiado tarde. Un chico alto, lleno de tatuajes y con ojos verdes y

mirada penetrante, salió del coche haciendo que mis piernas

comenzaran a temblar del miedo. Mis oídos escucharon los murmullos

de los chicos que nos miraban expectantes. Muchos tomaron sus cosas y

salían corriendo despavoridos, como si se tratase de algún

criminal. Malka se colocó detrás de mí asustada.

¿Quién

mierda era ese tipo?

-¿Malka,

quien es él? -le pregunto a mi amiga, ella solo abrió los ojos

asustada y sin responder absolutamente nada.

-Él...es...Mijail

Volkov, es un mafioso peligroso, según lo que he escuchado tiene una

red de micro tráfico y trata de blancas, nadie escapa de su poder,

nunca nadie puede huir de él-. Su susurro era casi inaudible, y

sencillamente mi pensamiento se quedó en «mafioso

peligroso».

Como

pude me acerqué a Jhon, porque este tipo no me daba buena

espina-Cariño, espero, que estés bien, me iré en este instante

con Malka. Te llamaremos cuando lleguemos a casa...-le hablé en el

odio, este volteó a mirarme con ojos de perdón y suplicantes. Pude

ver una lagrima brotar de sus ojos, y es allí donde entiendo de que

realmente ese tal Mijail

Volkov es alguien al cual se le debía temer, porque jamás en los

años que conozco a mi mejor amigo lo había visto de esta manera.

Antes

de poder despedirme sentí una mano agarrarme con fuerza e

impetuosidad, alcé los ojos y me encontré con un par de lagunas

verdes un poco dilatadas; me asusté por su agarre, e intenté

zafarme inmediatamente.

-¿Cómo

te llamas? -me pregunta aquel hombre, acercándose mucho más a mí.

-Ella

ya..., Ella ya se... Se va, Mijail-, Murmuró mi amigo en mi

defensa, El hombre peligroso tensa la mandíbula volteándose hacia

Jhon con una mirada que daba miedo.

-¡No

pensé que querías morir hoy, Jhoncito! -se dirige a mi amigo y

este solo agacha la mirada. -Te hice una pregunta muñeca, ¿Cómo

te llamas? -mis ojos se conectaron con los de él, vi cómo se

tensó al no escuchar mi respuesta, me tomó del brazo y me atrajo

hacia él.

-¡Te

hice una maldita pregunta! ¿cómo te llamas? -gritó haciendo que

una lágrima fugaz saliera de mis ojos

-Victoria

Sophie Jones-respondí.

-Tu

nombre suena tan exquisito como tú-, tragué seco, quitándole mi

mano cuando trató de sujetarla.

-Señor,

Victoria ya se iba-. Jhon me mira haciendo un mohín para que

hablara e intentar huir de aquí lo antes posible.

-Sí,

señor, ya debo irme, fue un gusto conocerle...-le dije alejándome

lo más que pude de ellos, su voz me paró de golpe; haciendo que una

corriente recorriera todo mi cuerpo.

-¡Serás

mía, te lo prometo! -gritó el hombre tatuado y sentí toda la

piel de mi cuerpo erizarse. Malka me tomó de la mano y comenzó a

correr sin parar hasta que llegamos a la entrada de nuestra

localidad.

-Eso

fue intenso y abrumador ¿no? -dije tratando de regular mi

respiración, Malka soltó sus pertenencias y se sentó en el

pavimento.

Bufó.

-Estás en problemas, Victoria-pronuncio secamente, haciendo que

la mirara mal.

-¿De

qué hablas, pendeja? -Mi amiga se levantó y me tomó de los

hombros, para que la mirara mejor.

-Mijaíl

no es un chico cualquiera, si te prometió que serías de él, así

va a pasar, y nada ni nadie hará que sus planes se estropeen-tragué

seco, -Es mejor que te vayas del país y ni aun así creo que te

deje en paz.

-¡Pero,

Malka, eso es imposible! ¡¿ese hombre puede tener lo que quiera?!-

Bramé atemorizada-, ¿Cómo carajos saldré del país, si apenas

duras mis padres tienen dinero? -ahora soy yo la que se sentó y

comencé a llorar.

-Tranquila

amiga, debe de haber una solución a todo esto-. La morena me

abrazó, para luego comenzar a caminar a mi casa apenas llegué me

encerré en mi habitación asustada y llorando.

No

sé por cuánto tiempo dormí, ya era de noche y ninguno de mis

padres había llegado aún a casa, el sonido de mi teléfono hizo que

saltara del susto, desbloqueé el móvil y leí un mensaje que hizo

que se me congelara la sangre.

«No

espero, la hora para tenerte entre mis sabanas y hacerte gemir tan

fuerte mi nombre.

Mijail»

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