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Mil Veces Sí

Mil Veces Sí

Autor: : Ai Huo Nv Rong
Género: Romance
Elvira, una joven soñadora enclaustrada en una jaula de oro, vivía bajo el yugo posesivo de Adrián, su tutor y protector, quien, sin saberlo, era el dueño de sus pensamientos más prohibidos, el amor de su vida. Cuando un programa de estudios en el extranjero le ofreció la promesa de libertad, Elvira descubrió una verdad devastadora: estaba embarazada, y el bebé era de Adrián. El corazón se le hizo pedazos al presenciar a Adrián con otra mujer, Valeria, compartiendo intimidades que a ella le fueron negadas, confirmando que nunca fue más que "su hermanita". La humillación pública orquestada por Valeria, que expuso sus diarios y su amor "inapropiado" por Adrián, llevó la tragedia a un nivel insoportable, culminando en la pérdida de su hijo y la indiferencia cruel de Adrián. Sola, herida, y traicionada, Elvira huyó, cortando todo lazo con el pasado, sin saber que su partida desataría una búsqueda obsesiva y dolorosa, impulsada por un amor que solo en la ausencia pudo ser reconocido. Adrián, al descubrir la verdad detrás de la traición de Valeria y el tormento oculto de Elvira, no escatimaría en desmantelar un imperio y renunciar a todo por recuperarla, enfrentando su propio pasado tóxico y la resistencia de una mujer decidida a forjar un nuevo comienzo, lejos de las sombras de su "anciano" tutor.

Introducción

Elvira, una joven soñadora enclaustrada en una jaula de oro, vivía bajo el yugo posesivo de Adrián, su tutor y protector, quien, sin saberlo, era el dueño de sus pensamientos más prohibidos, el amor de su vida.

Cuando un programa de estudios en el extranjero le ofreció la promesa de libertad, Elvira descubrió una verdad devastadora: estaba embarazada, y el bebé era de Adrián.

El corazón se le hizo pedazos al presenciar a Adrián con otra mujer, Valeria, compartiendo intimidades que a ella le fueron negadas, confirmando que nunca fue más que "su hermanita".

La humillación pública orquestada por Valeria, que expuso sus diarios y su amor "inapropiado" por Adrián, llevó la tragedia a un nivel insoportable, culminando en la pérdida de su hijo y la indiferencia cruel de Adrián.

Sola, herida, y traicionada, Elvira huyó, cortando todo lazo con el pasado, sin saber que su partida desataría una búsqueda obsesiva y dolorosa, impulsada por un amor que solo en la ausencia pudo ser reconocido.

Adrián, al descubrir la verdad detrás de la traición de Valeria y el tormento oculto de Elvira, no escatimaría en desmantelar un imperio y renunciar a todo por recuperarla, enfrentando su propio pasado tóxico y la resistencia de una mujer decidida a forjar un nuevo comienzo, lejos de las sombras de su "anciano" tutor.

Capítulo 1

Elvira tomó la solicitud de intercambio para estudiar en el extranjero, sus dedos temblaban ligeramente, era una decisión que cambiaría su vida por completo. Durante años, había soñado con ser diseñadora, pero no cualquier diseñadora, quería especializarse en moda sostenible, lejos de la superficialidad del mundo que la rodeaba. Lejos de Adrián.

Adrián, el hombre que la había criado desde que sus padres murieron, el hombre que era su tutor, su protector y, en la soledad de sus noches, el dueño de sus pensamientos más secretos. Él era un titán en el mundo de los negocios, poderoso y controlador, y aunque la trataba con un cariño posesivo, también la mantenía en una jaula de oro, lejos de cualquier cosa que pudiera amenazar su control sobre ella.

Sabía que él nunca aprobaría que se fuera tan lejos, por eso, cuando le habló del programa, lo minimizó.

"Es solo un curso corto, Adrián," le dijo con una calma que no sentía, evitando su mirada intensa. "Para mejorar mis habilidades de diseño, no es gran cosa."

Él la observó por un momento, sus ojos oscuros analizando cada gesto, ella sintió un nudo en el estómago, temiendo que él pudiera ver a través de su mentira. Pero finalmente, él asintió.

"Está bien," dijo él. "Pero mantente en contacto. No me gusta que estés sola."

Elvira sintió una punzada de culpa, pero la ahogó con la emoción de su libertad inminente, era un pequeño engaño por un futuro que anhelaba desesperadamente.

Sin embargo, en los días siguientes, una extraña fatiga se apoderó de ella, las náuseas matutinas se convirtieron en una constante. Al principio, lo atribuyó al estrés, pero un miedo helado comenzó a crecer en su interior.

Con las manos temblorosas, compró una prueba de embarazo en la farmacia más lejana a su casa. Encerrada en el baño, esperó el resultado, cada segundo se sentía como una eternidad, el silencio de la mansión era abrumador, un contraste brutal con el caos que se desataba dentro de ella.

Dos líneas. Positivo.

El aire se escapó de sus pulmones, el pequeño objeto de plástico cayó de sus manos y golpeó el suelo de mármol con un ruido seco. Embarazada. Estaba embarazada de Adrián. El secreto era tan grande, tan devastador, que la dejó sin aliento, sentía que el suelo se abría bajo sus pies.

Necesitaba decírselo, a pesar del miedo, él tenía que saberlo. Lo buscó por toda la casa, su corazón latiendo con fuerza contra sus costillas. Lo encontró en la terraza, el sol de la tarde iluminaba su figura imponente.

Pero no estaba solo.

Una mujer, hermosa y sofisticada, estaba a su lado, reían juntos, y la forma en que Adrián le tocaba el brazo, con una familiaridad íntima y una sonrisa que Elvira nunca había visto dirigida a nadie más, rompió algo dentro de ella. La mujer era Valeria, una ejecutiva de una empresa rival que últimamente aparecía en las noticias.

Toda la sangre abandonó el rostro de Elvira, se quedó paralizada, oculta detrás de una columna. La imagen de ellos dos juntos, tan perfectos, tan correctos, destruyó la última pizca de esperanza que albergaba.

Un torbellino de recuerdos la asaltó, imágenes de Adrián cuidándola cuando era una niña huérfana, enseñándole a andar en bicicleta, consolándola en sus pesadillas. Recordó cómo esa dependencia se transformó, con los años, en un amor profundo y secreto, una devoción unilateral que ahora se sentía como una herida abierta. Él era su mundo entero, pero ella, claramente, no era el suyo.

Con una frialdad que la sorprendió a sí misma, retrocedió en silencio, sus pasos no hacían ruido en el suelo pulido. En ese instante, tomó una decisión final y absoluta. Adrián nunca sabría de este bebé, ella se desharía de él, borraría cualquier lazo que los uniera. Luego, se iría. Se iría para siempre y nunca miraría atrás. Era la única forma de protegerse, la única forma de sobrevivir.

Capítulo 2

Elvira pasó los siguientes días como un fantasma en su propia casa, su cuerpo se movía por inercia mientras su mente trabajaba febrilmente en su plan de escape. Ocultar el embarazo era una tortura, cada mañana, se obligaba a sonreír y desayunar con Adrián, luchando contra las náuseas que amenazaban con traicionarla.

Usaba ropa holgada, excusando su palidez y falta de apetito con el estrés de su "curso de diseño". Adrián, demasiado absorto en su nuevo romance, no pareció notar nada.

Una noche, durante la cena, él mencionó a Valeria de nuevo.

"Valeria es una mujer excepcional," dijo Adrián, con un tono de admiración que Elvira nunca le había oído usar. "Es inteligente, ambiciosa. Encajamos bien."

Elvira sintió como si le clavaran un cuchillo en el corazón, pero mantuvo su expresión neutral.

"Me alegro por ti, Adrián," respondió, su voz apenas un susurro.

Él la miró, pareciendo satisfecho con su respuesta. "Es bueno ver que estás madurando, Elvira. Que entiendes estas cosas."

Ella solo asintió, su interior gritaba de dolor, él confundía su resignación con madurez, su silencio con aceptación. No tenía idea de la tormenta que se gestaba dentro de ella, no veía que su "niña" ya había tomado la decisión de romper sus cadenas. Esa misma noche, mientras él dormía, ella buscó en internet clínicas discretas, lejos de los hospitales que Adrián patrocinaba.

El día de la cita, el cielo estaba gris y plomizo, a juego con su estado de ánimo. Entró sola a la clínica, un lugar anónimo y frío. El olor a desinfectante le revolvió el estómago. Llenó los formularios con un nombre falso, pagó en efectivo y esperó su turno en una sala llena de mujeres con miradas vacías.

Cuando la llamaron, caminó hacia el consultorio con las piernas temblando, se sentía increíblemente sola y asustada. Se recostó en la camilla, mirando el techo blanco mientras el médico le explicaba el procedimiento con una voz monótona. El frío del gel en su abdomen la hizo estremecer.

Justo cuando el procedimiento comenzaba, el sonido estridente de su teléfono rompió el silencio clínico. Era Adrián.

Su corazón se detuvo. Por un instante, dudó, pero supo que no podía ignorarlo, él se preocuparía y empezaría a buscarla. Con una mano temblorosa, contestó.

"¿Elvira? ¿Dónde estás? Quería saber si querías que te mandara a buscar para cenar esta noche." Su voz sonaba casual, despreocupada.

Una oleada de dolor la invadió, ella estaba pasando por el peor momento de su vida, y él solo pensaba en la cena. Se mordió el labio con fuerza para no sollozar, el dolor físico del procedimiento se mezclaba con el emocional, creando una agonía insoportable.

"Estoy... estoy en una clase extra," mintió, su voz tensa. "No te preocupes por mí, cenaré algo por aquí. Nos vemos más tarde."

"De acuerdo. Pórtate bien."

Colgó. Elvira dejó caer el teléfono a su lado, las lágrimas que había estado conteniendo finalmente rodaron por sus sienes, perdiéndose en su cabello.

Poco después, todo había terminado. El médico le dio unas indicaciones que apenas escuchó. Salió de la clínica sintiendo un vacío inmenso, no solo en su vientre, sino en su alma. Ya no había bebé, ya no había lazo de sangre que la atara a Adrián. Se sentía destrozada, pero en medio del dolor, una extraña sensación de alivio comenzó a abrirse paso. Estaba libre. O casi. Solo le quedaba un último paso: desaparecer.

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