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Mil días para conquistarte

Mil días para conquistarte

Autor: : Pat Muñoz
Género: Romance
Sara, joven, inteligente, y comprometida, es testigo de un terrible accidente donde su novio Carlos pierde la vida. Franco, el mejor amigo de Carl, como ella le llamaba, se convierte en su "ángel de la guarda" esperando la oportunidad de que Sara decida volverse a enamorar. Una historia llena de amor incondicional, un poco de traición y la complicada tarea de perdonar y volverse a enamorar. Esta historia se terminó de escribir en diciembre del año 2014 y forma parte de la colección de historias SAPOS DESENCANTADOS. Todos los derechos reservados en SAVECREATIVE con el número de registro 2201310370151. Está prohibida la reproducción parcial o total de esta obra intelectual en cualquier medio sin la autorización del autor.

Capítulo 1 EL ACCIDENTE DE CARLOS

7 de junio de 2008

Cayó del cuarto piso de un edificio en una borrachera. Yo lo vi caer, yo lo vi morir y casi muero con él.

Sara

Lo acompañé en la ambulancia. No tenía opción. Sus amigos estaban ebrios, ni con el accidente se les bajó la borrachera.

Era mi último semestre de la universidad, nos habíamos dedicado a andar de fiesta en fiesta. Pensábamos que al graduarme debíamos madurar y ya no podríamos divertirnos con desenfreno. La vida nos cobró muy caro nuestro comportamiento.

Desde la ambulancia llamé a mi padre. Él es médico neurocirujano, director general del Hospital Privado de Neurología.

- ¡Tráiganlo ahora y cálmate por favor Sara! - Me dijo con firmeza, mientras yo trataba de conectar aquella pesadilla con mi realidad. Una impotencia que no le deseo a nadie.

Carlos, mi Carl, estuvo en terapia intensiva por varios días, no mejoró, aunque jamás perdió la conciencia. Estuve con él en todo momento, por mí no me hubiera separado de él ni un segundo, pero mis padres insistieron. Mi mamá pasaba a recogerme y me llevaba a casa a descansar un rato todos los días y luego de vuelta al hospital.

La madre de Carlos se encontraba en la India, resguardada en un retiro espiritual budista, fue bastante complicado localizarla, y al final dijo que volvería al terminar su retiro, seguro la mala pasada de su hijo no era tan grave. No tenía idea.

Su padre, un político de las altas esferas, pagó mucho dinero para que la noticia no saliera en los medios de comunicación. Al verme tan comprometida en su cuidado, se desentendió totalmente de su hijo. No me cabía en la cabeza como era posible que no le importara, no volvió al hospital. Ese día comprendí que Carlos sólo nos tenía a nosotros, mis padres, mi hermano, su amigo Franco y yo:

-Sara, perdóname. Debí escucharte...- Me dijo con mil aparatos conectados por todo el cuerpo.

-No digas nada. No gastes energía-. Pero él insistía en hablar, tenía poco tiempo y quizá tanto que decir.

-Tengo que hacerlo- respiraba con dificultad-. Se me acaba el tiempo Sara.

-No Carlos, para...- Y yo angustiada, temiendo el final, negándome a la idea de perderlo-. Eres joven y fuerte, saldremos de esta Carl... ¡No puedes dejarme!

-Sara, voy a morir, no nos engañemos, estoy muy mal, y me duele mucho verte triste. Necesito saber que me iré y estarás bien sin mí, Sara, por favor, sé fuerte, tú eres valiente, por eso me enamoré de ti.

En el fondo, yo sabía que Carlos no mentía, además sentí su tristeza por la ausencia de su familia y la idea de dejarme así, destrozada. Él sólo tenía a sus padres, no tenía hermanos, ni abuelos, algunos parientes lejanos.

Unos días antes del accidente, le dije que estaba cansada de tanta fiesta, que era momento de parar. "Una más y ya Sara... La de despedida, prometo que cambiaremos, seguiremos con nuestros planes, quiero estar contigo siempre", me dijo. Verlo así, inmóvil, con todos nuestros sueños esfumándose por la ventana dolía mucho, en lo más profundo del alma.

-Mejorarás, ya verás, es cuestión de tiempo...- le dije intentando entusiasmarlo.

-Es tarde Sara, se me pasó la mano, no podré cumplir la promesa que te hice...- apretó los ojos con una lágrima recorriendo su lastimado rostro, apretó mi mano.

-Carlos, no es tu culpa, los dos nos dejamos llevar. Intenta salir adelante por favor-. Mi padre ya me había dicho que había pocas esperanzas, sus órganos vitales estaban bastante dañados, y en caso de sobrevivir, no podría volver a tener una vida normal. Había perdido movilidad en casi todo el cuerpo.

-No Sara, yo no debí permitir que entraras en este juego loco, quedamos que sin drogas, y te fallé, ahora mírame, moriré, pero es lo mejor, quiero que me perdones y me prometas que seguirás con tu vida, por ti, tienes que ser feliz sin mí.

-No me dejes Carlos, por favor. - Era inevitable no llorar, mi vida entera estaba en nuestros planes juntos.

- ¡Sara! Prométeme que dejarás este ambiente, termina tu tesis y vete a Roma como lo planeamos, estudia la maestría, conoce gente, viaja, vive - me miraba con dolor, con un profundo dolor en su mirada.

Sin duda, era imposible dejar de llorar, las palabras de Carlos me llegaban al corazón, hacerme a la idea de perderlo era demasiado, era un tema tan fuerte y delicado. Llevábamos cinco años juntos. Me pidió matrimonio meses atrás para irnos a estudiar juntos la maestría de ciencias políticas a Roma, en una de las mejores universidades. Como iban las cosas... quizá tendría que posponer los planes.

-Sara, debes ser fuerte- tomó aire- cada vez estoy más débil, no podré salir de esta nena... te amo, pero mi cuerpo ya no puede más Sara... dime que me perdonas porque te dejaré... tú continúa con tu vida, debes seguir adelante... eres demasiado hermosa y joven.

Sollozando, me recosté en su pecho, mientras él, con la poca fuerza que le quedaba, pasó sus dedos por mi cabello.

-Respóndeme Sara, no puedo morir tranquilo sin tu perdón.

-Te amo Carlos, no tengo nada que perdonarte, siempre te amaré...

-Acércate, dame un beso.

Con las mejillas humedecidas me acerqué, besé su mullido rostro, lleno de pequeñas cicatrices, unas más profundas que otras, sus carnosos labios, sus hermosos ojos negros.

-Te amo Sara...- y después de un suspiro, presionó con fuerza mi mano y se marchó, dejando un gran vacío en mi corazón.

Capítulo 2 ROMA

Sara

Esas vacaciones fueron las peores de mi vida, ni siquiera me presento a la graduación. Busco a Leonardo, mi asesor de tesis, mismo que me ayuda arreglar mis papeles para viajar a Roma lo más pronto posible. Al fin decido marcharme sola y continuar con mi vida.

Los padres de Carlos me retiraron el habla, su madre se disculpa diciendo que le recuerdo mucho a su hijo y eso le causa mucho dolor. Como si le hubiera importado dejar su meditación para volver y ver a su hijo aún con vida. No soy nadie para juzgarlos ¡pero era su hijo, por Dios! Los necesitaba más que nunca.

En cuanto a la boda, le pido a mamá que se encargue de ello con la coordinadora que contratamos para hacer una cancelación formal, no deseo saber nada del asunto, ni mucho menos dar explicaciones por lo ocurrido.

Los "amigos" de borrachera, ni siquiera se dignaron a ir al funeral. No eran nuestros amigos. Ni me molesto en buscarlos. Cobardes todos y todas.

Franco es el único que se hace presente en todo momento. Carlos murió muy agradecido con él.

"─Gracias por todo Franco─ le dijo Carlos.

─No tienes que agradecer, sabes que siempre estaré en deuda contigo por lo que hiciste por mí.

─No fue nada, por ti lo volvería a hacer. Eres un gran amigo.

─Me salvaste el pellejo Carlos, no cualquiera mete las manos al fuego por alguien.

─Franco, te quiero, eres mi mejor amigo, cuida de Sara... ella es fuerte, pero sé que tu apoyo será incondicional.

─Cuenta con ello."

Dos meses después de la muerte de Carlos, vuelo a Roma acompañada por mamá y mi hermano Alejandro.

Viajamos un poco por Europa, antes de instalarme en el barrio de Parioli, en un pintorescso departamento que rentamos. Cuenta con tres habitaciones, es una zona cara, pero mi padre puede darse el lujo de pagarlo. Mi amiga Susana, compañera de la universidad, se incorporará a estudiar una especialidad en el mes de octubre, mi papá le ofreció que viviera conmigo y así nos hiciéramos compañía. La tercera recámara, era para el desfile de visitas que tendríamos los siguientes dos años. En un principio nunca pensé esa opción, ya que Carlos vendría conmigo, como mi esposo. Pero la vida te cambia las jugadas antes de que cante el gallo.

Ingresé a la Universidad de Roma "La Sapienza", fue un gran logro que me aceptaran, un master en ciencias políticas me esperaba, después de concluir mi carrera en Relaciones Internacionales. Deseo hacer carrera en la política, me gusta la comunicación social, dar conferencias y escribir, debía prepararme para ello. Esta maestría es un sueño hecho realidad, pero a medias, el motor de este proyecto ya no se encuentra conmigo. Carlos me hace mucha falta, le echo de menos, fue mi compañero de estudios, mi cómplice, mi amigo, mi amante, mi pareja por más de cinco años. Lo teníamos todo y ese todo lo tiramos por unos meses de vida loca.

El día del accidente, Carlos tomó algo con su bebida, nunca supe qué, ni quién se lo dio, pero él decidido a vivir su "última fiesta desenfrenada, perdió el piso, de forma literal. No sé cómo fue que cayó por el balcón. Yo no estaba con él, yo apenas llegaba a la fiesta.

─ ¡Sara! ¡Nena! ¡Llegaste! ─ me gritó entusiasmado desde el balcón.

─ ¡Cuidado Carlos! ─ Estaba nerviosa, después de verlo parado en una silla agitando la mano al tiempo de perder el equilibrio, cayó, lo vi en cámara lenta. Corrí a su lado, grité desesperada. Perdí la razón de la impotencia, en la fiesta nadie parecía darse cuenta de lo que ocurría. El vigilante de aquel edificio nos miraba petrificado.

─ ¡Haga algo! ─ Le grité─ ¡Llame una ambulancia!─ Aturdido volvió a la caseta de la recepción.

Carlos solo me miraba, cerraba sus ojos y volvía a mirarme.

─No hables Carl, ya viene la ayuda... resiste ¡Carlos, por favor!

─Nena...─ me decía con dificultad.

Hincada en la banqueta lo abracé, le lloré y le hablé. Sus ojos no dejaban de observarme, y me sonreía. No me hablaba, todo me lo decía con la mirada. La gente alrededor nos observaba, nadie hacía nada, sólo esperaban.

A los pocos minutos llegó Franco, un viejo amigo de Carlos.

─ ¡Sara! ¿Qué pasa? ─Se pone blanco al verlo en esas condiciones.

─ ¡Franco! Carlos se cayó del balcón ─dije llorando, desconsolada tomé a Franco de la mano y él se inclinó a mi lado.

─ ¿Ya llamaron a una ambulancia?

─No lo sé─. Le dije angustiada. Franco nos tomó de la mano de nuevo y agregó:

-Resiste Carlos, voy por ayuda.

Franco fue nuestro ángel de la guarda aquel día. Tomó su teléfono celular y se encargó de todo, hizo llamadas, atendió a las autoridades, hasta que nos marchamos en la ambulancia.

Franco visitaba a Carlos todos los días durante su estancia en el hospital, ahí comencé a tratarlo. Se conocían del bachillerato, solo que Franco había estudiado la licenciatura en Filosofía y Letras y Carlos, Ciencias Políticas.

Habíamos coincidido poco, era un chico excepcional. Después del accidente, Franco venía al hospital a visitarlo por las tardes, tiempo que yo aprovechaba para ir a casa a descansar o bañarme y respirar aire fresco.

─Gracias por tu apoyo...─le dije un día.

─No tienes nada que agradecer. Él una vez me sacó de un lío, se lo debo y lo hago con gusto─ le vi sonreír de medio lado ─ es afortunado en tenerte, sus padres siempre están ocupados.

Franco tenía razón, a Carlos lo ha educado la vida, sus padres viajaban constantemente, nunca estuvieron con él en los momentos importantes. Cambiamos la fecha de nuestro fiesta de compromiso seis veces para que pudieran venir y al final no llegaron.

Carlos se sentía acogido por mi familia, siempre tuvo un gran apoyo por parte de mi padre, se habían adoptado mutuamente. Mi padre lo veía como otro hijo y Carlos lo quería como a un papá.

─Sí, Carlos es el amor de mi vida Franco, si lo pierdo, me muero con él... es todo para mí.

Franco me sonrió y me tomó de la mano en gesto de apoyo.

─Confía en Dios.

─¿Crees en Dios? Los filósofos son ateos...─afirmé.

─Yo no...─y sonrió.

°°°

Franco

El funeral fue muy sobrio... algunos compañeros de la facultad, sus padres y algunos funcionarios públicos.

Sara y yo nos despedimos, pensando que no volveríamos a vernos. Ella estaba muy dolida, sin embargo, me tomé la molestia de llamarle un par de veces para saludarla y preguntarle cómo se encontraba. A veces lloraba y se desahogaba:

-No puedo más Franco, su ausencia es terrible...- y seguía llorando.

Otras veces me contaba de su día, de su visita con el psicólogo, al final tendría que superar la pérdida de Carlos.

Un mes antes de su partida a Roma le llamé y me animé a invitarle un café. Me sorprendí cuando aceptó, aunque Carlos fue mi

amigo, me duele que me recuerde cada cinco minutos cuánto lo amaba y cuánto le echaba de menos.

Me armé de paciencia, debía darle tiempo, pero no sabía cuánto. Eso me volvía loco y optaba por no buscarla más, pero a los dos o tres días me ganaba el corazón y la llamaba de nuevo.

Las últimas semanas que Sara estuvo en México nos vimos con cierta frecuencia. La invité al teatro, exposiciones, a cenar, claro, como amigos, no podía "mostrar mis cartas" aún.

Un día antes de su partida, pasé a buscarla a su casa para despedirnos. No la encontré, le dejé un mensaje, "estaré en el café de siempre por si deseas ir". Cuál fue mi sorpresa que, al llegar al café, ella estaba allí, también buscándome para despedirse. Ese día sentí que teníamos algo, no sé si ella lo sintió, pero vi luz y esperanza en sus ojos.

-Te prometo ir a visitarte cuando me autoricen el primer viaje a España. Me daré unos días para ir a Roma.

-Conste, me dará mucho gusto recibirte, has sido el mejor de los amigos... gracias.

-No es nada-. Nos dimos un fuerte abrazo, de esos que recargan la energía. Me di cuenta que salió una lagrimilla de sus ojos, se aguantó para no llorar más, lo noté, yo no tenía idea de lo que ella sentía en ese momento... pero lo de Carlos estaba muy reciente. No era momento ni siquiera de insinuarlo, pero Sara me traía perdido, cada día que pasaba yo me encontraba más enamorado.

A finales de noviembre me animé a escribirle un correo electrónico, desde que se marchó a Roma no tengo noticias de ella, no nos hemos llamado ni escrito. Le sorprende que la busque y prometo ir a verla para año nuevo.

Capítulo 3 NOTICIAS INESPERADAS

Sara

Roma es una ciudad peculiar. Como metrópoli de primer mundo tiene todo, pero su "modus vivendi" puede ser más silvestre que cualquier país del tercer mundo.

Me compro una moto, siempre quise una "Vespa", y Roma es la ciudad ideal para ello.

Alejandro mi hermano se queda tres meses conmigo, él toma un curso de italiano, yo lo hablo bien, aunque el día a día en este país es distinto. Los italianos "parlare troppo in fretta" (hablan muy rápido).

Alex mi hermano es mayor que yo. Por mucho tiempo no nos llevamos bien, pero me cuidaba, de lejos. Desde la partida de Carlos se desvive por verme bien. El día que Carlos murió me dio un abrazo, creo que nunca nos habíamos abrazado con tanto cariño. "Te quiero "Enana" (así me dice de cariño), cuenta conmigo siempre".

Nunca lo había sentido tan pendiente de mí como aquellos días. Nos perdonamos todos nuestros desplantes, mi drama personal de alguna manera nos había unido.

Alex vuelve a México tras dejar varios corazones rotos por todo el Mediterráneo, el ingeniero debía seguir con su vida y aún no hay una chica que lo haga perder la razón. Alex es socio de mamá, tienen un negocio juntos.

Mamá tiene un vivero. Ella es ingeniera agrónoma. Alejandro estudió botánica . En su vida todo es plantas, plantas y más plantas.

Mi papá, literalmente vive en el hospital. Mamá puso el vivero para entretenerse, ya que hacer planes con un marido médico es cuento de nunca acabar. Papá aceptó la dirección del hospital con la idea de pasar más tiempo con nosotros, sin embargo, fue al revés, por años comimos en el comedor del hospital para convivir un poco con él.

Mi estancia en Roma se torna agradable, me hago de un buen grupo de amigos, tengo un par de enamorados, pero mi corazón sigue perdido por Carlos y... hay otro "mexicano", alguien más que me quita el sueño con frecuencia, estoy algo confundida con el tema, ya que por meses no he sabido nada de él, y no sé si yo deba dar el primer paso. Cuando nos despedimos sentí que había algo.

Cerca de las fiestas decembrinas recibo un mensaje a mi correo electrónico que me entusiasma, es de él:

De: Franco Díaz Conti

Fecha: 30 noviembre 2008 13:23:45

Para: Sara Sáenz De Paz

Asunto: Visita a Roma

Hola Sara,

¿Cómo te trata Italia? Lo prometido es deuda. Viajaré a Valencia a un congreso a principios de año, si aún no tienes plan, ¿podemos pasar juntos el año nuevo? Tengo un vuelo abierto a Roma, confírmame, podríamos festejar juntos tu cumpleaños.

Te mando un fuerte abrazo.

Franco

P.D. Mi sei mancato... (Te he extrañado)

El corazón me late con fuerza, tengo meses sin saber de él. Franco habla italiano por su especialidad en lenguas romance. Que me ponga ese mensaje en la postdata me altera y emociona como hace mucho.

Después de la muerte de Carlos, dejamos de vernos un tiempo, a veces sentía que me evitaba, me llamó un par de veces para preguntarme como estaba, se mantuvo al margen, pero siempre encontró el momento de hacerse presente.

Un mes antes de mi partida a Italia me llamó, le dije que ya tenía fecha de vuelo y me invitó a tomar un café para charlar.

Platicamos mucho aquella tarde, me hizo reír, compartimos historias de Carlos... y me di cuenta que teníamos mucho en común, había química, en otras circunstancias, me habría gustado salir con él.

A partir de ese día comenzamos a vernos con frecuencia, casi todos los días pasaba a verme a casa o salíamos a caminar, fuimos al teatro, a galerías... en fin, hizo amenas mis últimas semanas en México, antes de mi partida.

Así que emocionada por aquel mensaje le respondo:

De: Sara Sáenz De Paz

Fecha: 1 diciembre 2008 10:16:58

Para: Franco Díaz Conti

Asunto: Re: Visita Roma

¡¡¡ Franco !!!

Qué gusto tener noticias tuyas, tenemos mucho que platicar... Estaré encantada de que me visites, mis padres llegan el 17 de diciembre, pasarán Navidad conmigo y se marchan el 28, papá debe volver al hospital (al fin médico), así que tú dirás qué plan se te ocurre...

Abracci,

Sara

P. D. ¿Dove hai preso tutto questo tempo? (¿Dónde te has metido todo este tiempo?)

Casi de inmediato me llega su respuesta:

De: Franco Díaz Conti

Fecha: 1 diciembre 2008 03:18:11

Para: Sara Sáenz De Paz

Asunto: Trato hecho...

Sara,

Tengo lugar en la aerolínea disponible para el 29 de diciembre, con escala en Nueva York y en Madrid, por lo que estaría llegando el 30 de diciembre a Roma, a medio día.

Franco

P. D. Sono stato occupato... pensando a te. (He estado ocupado... pensando en ti.)

Cuando leo su postdata me ruborizo, soy muy boba para estas cosas ¿se me está insinuando? ¿le gusto? ¿me he perdido de algo?

De: Sara Sáenz De Paz

Fecha: 1 diciembre 2008 10:32:08

Para: Franco Díaz Conti

Asunto: Re: Trato hecho...

La pasaremos bien, el 2 de enero es mi cumpleaños... espero que te quedes a festejar conmigo. Buscaré un lugar agradable para reservar la fiesta de año nuevo, gracias por pensar en mí, también te echo de menos...

Baci (besos),

Sara

P. D. Non sapevo che si guarda come un argomento interessante (No sabía que yo te pareciera un tema interesante)

Inquieta por ver su respuesta, espero, espero, desespero... pero no llega. Odio la distancia, odio la tecnología, solo nos causa dependencia y nos roba la poca paciencia que nos queda.

Pasan varios minutos, me parecen una eternidad, hasta que por fin llega su respuesta...

De: Franco Díaz Conti

Fecha: 1 diciembre 2008 04:01:11

Para: Sara Sáenz De Paz

Asunto: Eres responsable de mis desvelos...

Sara,

claro que eres interesante, con nadie puedo platicar de la forma que charlo contigo. Eres alegre, suspicaz, culta. Prefiero el silencio que una mala conversación. Por eso deseo verte, tengo meses sin charlar con alguien que valga la pena. Veme aquí a las 4 del mañana emocionado por conversar contigo. Podríamos organizar una charla por chat un día de estos.

El plan me parece fascinante. Roma es una ciudad única. ¿Me llevarás a pasear? Creo que tendré la mejor guía de turistas. No conozco Roma, así que el viaje me parece más interesante aún.

Otro gran favor, ¿podrías buscarme un hotel u hostal para dormir?

Franco

P. D. ¿Che cosa si desidera regale compleanno? (¿Qué quieres que te regale de cumpleaños?)

Totalmente confundida por sus directas e indirectas, me animo a responder:

De: Sara Sáenz De Paz

Fecha: 1 diciembre 2008 11:32:08

Para: Franco Díaz Conti

Asunto: De ninguna manera...

...jamás permitiré que te hospedes en un hotel, menos en un hostal, serás mi huésped, hay una habitación disponible para ti, y no está sujeto a discusión. Estaré encantada en mostrarte la ciudad, hay lugares increíbles que sé que será especial visitarlos contigo.

Váyase a dormir Sr. Díaz Conti, no quiero ser responsable de su mal genio por la mañana.

X O X O,

Sara

P. D. ¿Regalo di compleanno? Con la vostra presenza sarà sufficiente, se non è abastanza per voi, una piccola sorpresa giù bene. (¿Regalo de cumpleaños? Con tu presencia, será suficiente, si para ti no basta, una pequeña sorpresa estará bien.)

Los días pasan volando... cerca de la Nochebuena, mi amiga Antonella nos invita a pasar la noche de Navidad a las tierras de sus abuelos en La Toscana. Mis padres están de acuerdo, por lo que llegamos un par de noches antes y pasamos unas fiestas encantadoras en la pintoresca finca de los Montichiello, el lugar vale mucho la pena a pesar de los 0° C, y la nieve a los alrededores.

Alejandro mi hermano vuela a España, tiene plan con sus amigos para pasar allá la Noche Vieja (así le llaman a la fiesta de Año Nuevo en España, ¡Ole!) en Sevilla, promete volver para pasar mi cumpleaños conmigo el 2 de enero y regresar a México después de Reyes.

Mi madre se queda con pendiente (un asunto de todas las madres), para variar el saber que Franco llegará a la casa la pone nerviosa. Yo ruedo los ojos cada vez que lo menciona.

─Mamá, tranquila, solo es mi amigo, no pasará nada.

─Es que me quedo con el pendiente.

─Bueno, entonces a la próxima ni te aviso que tendré visitas. Además, para entonces Susana ya estará de vuelta.

─Está bien, cuídate mucho... No hagas cosas de las que puedas arrepentirte.

Mamá es muy conservadora, la entiendo, en cambio mi padre, siendo médico está "curado de espanto", lo que no ha visto en los hospitales, así que nos ha educado para enfrentar las consecuencias de nuestros actos, y aún así, Alejandro y yo hemos hecho muchas estupideces.

Por fin llega el correo tan esperado de mi querido amigo Franco:

De: Franco Díaz Conti

Fecha: 29 diciembre 2008 17:04:41

Para: Sara Sáenz De Paz

Asunto: Saludos desde Madrid...

Hola,

Estoy en Madrid, el clima es más frío que el Nevado de Toluca, espero no llegar en calidad de paleta congelada. Mi vuelo es el 232, creo que haremos escala en Frankfurt y estaremos aterrizando en tierras romanas a las 12:45 pm. ¿Dónde te veré?

Franco

P. D. Portare dolce tamarindo con il chile (Traigo dulces de tamarindo con chile)

De: Sara Sáenz De Paz

Fecha: 30 diciembre 2008 00:49:31

Para: Franco Díaz Conti

Asunto: Saludos desde Roma...

Hola viajero,

Estaré esperando por ti en el aeropuerto Internacional Leonardo da Vinci, en la sala correspondiente, tápate bien que hace frío, repito aquí también hace "un chingo" de frío. (Disculpa mi lenguaje florido).

Sara

P. D. Rende la mia bocca acqua (Se me hace agua la boca)

De: Franco Díaz Conti

Fecha: 29 diciembre 2008 18:24:43

Para: Sara Sáenz De Paz

Asunto: ¿Lenguaje florido...?

Tu lenguaje florido le da un toque pintoresco a tus conversaciones, que por cierto, jamás son aburridas... ya quiero verte y darte un fuerte abrazo.

Franco

P. D. Spero che il mio regalo non congela... ma è più sicuro di vedere che scioglie. (Espero que mi regalo no se congele, aunque lo más seguro es que al verte se derrita)

De: Sara Sáenz De Paz

Fecha: 30 diciembre 2008 01:43:14

Para: Franco Díaz Conti

Asunto: Re: ¿Lenguaje Florido?

Franco, no me ha visto usted enojada... porque mi lenguaje pierde todo lo pintoresco... lo veo pronto señor...

Sara

P.D. ¿Che è così delicato che regalo? (¿Pues qué es ese regalo tan delicado?)

De: Franco Díaz Conti

Fecha: 29 diciembre 2008 19:09:33

Para: Sara Sáenz De Paz

Asunto: Regalo fragile, si può rompere (Regalo frágil, se puede romper)

Rispondendo ai dati postali, il dono deve essere trattato con cura, perché è "il mio cuore..." (Contestando a tu post data, el regalo debe tratarse con cuidado, porque se trata de "mi corazón...")

Franco

P. D. Avere una bella mattina... (Que tengas una hermosa mañana...)

Su último correo me derrite.

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