Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Millonario Arrogannte
Millonario Arrogannte

Millonario Arrogannte

Autor: : Librosromanticos
Género: Romance
Eveline, había tenido una vida tranquila junto a su padre, quien durante mucho tiempo había trabajado como chofer de la familia Radley, sin decirle aquello a su propia hija. Pero todo cambiará de un momento a otro cuando su progenitor se queda sin empleo y ella a sabiendas de la situación en la que se encuentran, en ese instante deberá abandonar sus estudios universitarios para poder ayudar a su padre y es de esa forma que toma la decisión de buscar un empleo. Eveline termina trabajando en la cafetería de Aidan, un tipo bastante arrogante y problemático, que incluso con mil defectos se volverá aquella persona que robe su corazón. Aidan, terminará enamorado de Eveline, sin embargo deberán luchar juntos contra aquel pasado que tanto lo atormenta. Además de que Luke, el hermano de Aidan también gusta de Eveline, formándose así un triángulo amoroso lleno de embrollos. ¿Podrán ser capaces de lograr estar juntos a pesar de los obstáculos?

Capítulo 1 01. Capítulo

El sonido del despertador resuena tan fuerte que gruño al escuchar el pitido que hace. Odio tener que despertarme para ir a la universidad, debería ser ilegal interrumpir el sueño de los demás solo para estudiar a primera hora un montón de asignaturas que no entiendo, aunque me esfuerce por prestar atención en clases. Resignada me incorporo de la cama y arrastro mis pies descalzos por la alfombra roja que reviste el suelo de madera.

Abro el grifo y enjuago mi boca luego de cepillar rápidamente mis dientes, no tengo tiempo para tener una buena higiene bucal en estos momentos, sin embargo me aseguro de que tampoco me apeste la boca. Ya es suficiente con los apodos que el imbécil de Warren suele gritar a todo pulmón cada vez que me ve pasar por su lado, cómo para darle otro motivo de meterse conmigo. Es tan inmaduro.

Y para mi mala suerte, este año también compartiré clases con él, es como estar en el infierno. Recuerdo que en primero de secundaria le comentó a todos mis compañeros que ya era toda una señorita, ese día había tenido mi primer periodo y estuve todo el día encerrada en el baño puesto que el uniforme se había manchado, parecía la bandera de Japón. Los siguientes años fueron una completa tortura, pero aprendí que una forma de no verme afectada por sus comentarios hirientes era ignorando lo que decía. Siempre busca algún defecto para criticarme, no entiendo cual es su problema. Ya de por si soy acomplejada, el ser de una estatura promedio de uno setenta no me molestaba, pero el ser delgada no contribuía a mi complexión puesto que siquiera parezco una chica de veinte años. Muchas veces las personas creían que tenía menos edad, y es un fastidio estar llevando mi identificación para poder ingresar en algunos sitios. Además es una desventaja aparentar menos, o así es cómo lo veo. A parte, tenía que lidiar con la miopía que había heredado de mi padre, y me negaba a usar lentillas por más que él insistía en usarlas. Por lo que no lucía muy atractiva que digamos al sexo opuesto.

Bajo las escaleras con pereza, siento no haber descansado lo suficiente. Quizá no las horas que debía, pero con esto de los exámenes eso es imposible, no me queda tiempo siquiera para ver la serie la cuál me he enganchado. Cruzo la cocina viendo a papá revolver los huevos en la sartén, mientras que lleva el móvil pegado a su oreja conversando con su nuevo jefe. Tomo asiento en el taburete esperando mi desayuno, un plato de tostadas francesas con huevos revueltos y tocino. Es la comida de cada mañana, según mi padre es la más rápida en preparar, no le doy importancia a comer siempre lo mismo, al menos ingiero los nutrientes que necesito para tener energías durante las dos horas de clases.

-Buen día cielo -dice papá colocando un plato en la encimera.

-Buen día -respondo soltando un bostezo-. Gracias.

Me regala una sonrisa y se sienta al frente para devorar su desayuno con prisa, al contrario de mi que me tomo todo el tiempo para probar bocado.

-La señora Stella hará las compras, le he pedido que traiga lo que necesites -informa mi padre levantándose para ir al fregadero dejando los trastes sin lavar-. Lo más seguro es que hoy deba quedarme más tiempo en la oficina, colócale el pestillo a la puerta de...

-Sí, descuida, no vendrá un alienígena a raptarme -emito volcando los ojos.

-Me avisas si sucede algo, ¿vale?

Asiento tomando un sorbo de jugo de pera. Mi padre se acerca dejando un beso en mi frente.

-Te quiero -digo viendolo dirigirse a la puerta.

-Yo más, princesa -me mira por última vez antes de salir.

Acabo mi desayuno y busco mi mochila que reposa en el sofá mullido. Salgo del departamento no sin antes asegurarme de agarrar el paraguas, el clima ha estado lluvioso desde la noche de ayer, así que prefiero prevenir un resfriado. Estando en el elevador miro mi reflejo, escaneo mi ropa holgada de un estilo un poco desaliñado, sin embargo es cómoda para ir a la universidad.

De pronto el elevador es detenido, alzo la vista y lo veo, alto, fornido, piel bronceada, ojos verdes, y un cabello rubio que se ve sedoso.

Luke Radley.

Mi vecino y además compañero de clases que parecía sacado de alguna agencia de modelaje, es el chico del cual he estado enamorada estos tres años que llevo viviendo en el mismo edificio que él. Y no soy la única, la mayoría de las adolescentes hormonales que están cerca, no se resisten al Adonis que justo ahora se encuentra en el mismo ascensor donde voy. Jamás había estado a poco metros de él, así que ya deben imaginar la emoción que siento, siquiera puedo aplacar el aleteo en mi interior. Inspiro profundamente respirando el aroma que desprende todo su cuerpo, el perfume es tan embriagante que me deja anonadada.

Al menos cierra la boca Eveline, escucho a mi subconsciente.

Me abofeteo mentalmente al escudriñar al chico sin disimulo alguno con mi mirada de chica enamorada. Reprimo las ganas de chillar emocionada cuando me regala una sonrisa ladeada. ¡¿Me miró?!

¡Me miró, oh por dios!

Sabe que existo, no puedo creerlo.

Nerviosa acomodo las gafas encima de mi tabique, lo observo de reojo mientras él parece sumergido en su móvil. Para mi desgracia, no paso ni un minuto a solas con Luke, ya que las puertas del elevador se abren y una morena alta ingresa junto a nosotros. Cassidy, es la típica chica popular que le hace la vida imposible a los friki, cómo les llama ella al grupo del periódico de la universidad. Lleva un vestido que se ciñe perfectamente a sus curvas, tiene cabello castaño con ondas pronunciadas. Es preciosa, y pues yo... Yo no puedo siquiera competir contra ella.

-Te llamé ayer, ¿qué pasa contigo? -le pregunta al rubio.

-He estado ocupado, ¿qué querías? -la mira con desinterés.

Cassidy ha intentado conquistar a Luke desde que tengo uso de razón, pero el chico hace lo imposible por rechazarla aunque ella insiste una y otra vez, parece no rendirse nunca.

-¿Todavía lo preguntas? -inquiere con cierto tono burlón-. A ti, te quiero a ti.

Luke no se nota sorprendido, quizá ya se había dado cuenta del interés de la morena. Por otro lado, me gustaría no estar presenciando esto, lo último que quiero es quedar de metiche.

-Creo que he sido lo más claro contigo -habla sin emoción alguna en su voz-. ¿Te cuesta tanto entender?

-¿Entonces por qué me besaste? -replica Cassidy.

-A ver, ¿cómo te explico que ese beso no significó nada? -hago una mueca al oírlo, sintiendo pena ajena por la morena-. Solo me dejé llevar por el alcohol, así que supéralo ya.

Se baja del ascensor apenas las puertas se abren en el primer piso, miro a Cassidy y su rostro se ha vuelto rojo. Entonces sucede algo que jamás me imaginé, comienza a llorar mientras Luke se va alejando dejándola ahí, con el corazón roto. No sé que hacer, me quedo petrificada viéndola sollozar haciendo que su rostro se transforme en un gesto de ira y tristeza a la vez. Rebusco en mi mochila sacando un pañuelo que le ofrezco con vacilación.

Lo agarra sin siquiera mirarme.

-Es un idiota... -lloriquea sorbiendo sonoramente-. Es tan ególatra y narcisista, ¿por qué no me corresponde?

Hago una mueca al no saber que decir al respecto, nunca me he encontrado en una situación así, por lo que todo esto es nuevo para mi. Antes de que diga alguna palabra, escucho el claxon del auto de Nora, mi mejor amiga.

-¡Apresúrate! -apremia mientras se retoca el labial.

Observo de soslayo a Cassidy, pero esta ya se ha marchado al estacionamiento. Me acerco al auto y subo en la parte delantera junto a mi amiga, una pelinegra de ojos verde oliva.

-Hola -saludo.

-¿Dónde está tu sonrisa? Anímate un poco o envejecerás pronto -comenta Nora al ver mi expresión de cansancio.

-Sabes lo difícil que me resulta levantarme tan temprano -me quejo resoplando-. Además, no vas a creer lo que...

-¿Esa es Cassidy? -pregunta Nora de repente interrumpiéndome.

Llevo la vista a la morena que se sube a su deportivo rojo, no debe ser fácil que te rechacen al no ser correspondida. Siquiera sé lo que sentiría si eso llegase a sucederme alguna vez.

-No quiere salir con ella -digo abrochándome el cinturón.

-¿Quién, Luke? -asiento-. Vaya, pobre.

-Ha herido su orgullo, y aunque su actitud no me agrade, no merecía aquel rechazo -replico sintiéndome apenada por mi compañera de universidad.

-Tal vez, pero todos tenemos un límite, lo más seguro es que le haya dado señales claras y ella no las quería ver -la miro frunciendo el ceño.

¿Señales claras? Eso es absurdo. La mayoría de los estudiantes pensaban que ellos estaban saliendo, se les veía juntos en todos lados. Sin embargo, no lo comento.

-Aún así no le da derecho a tratar a los demás de esa manera -objeto recordando las palabras del rubio.

Capítulo 2 02. Capítulo

Hoy descubrí una parte de él que no conocía, quizá porque solo me fijaba en su físico y no en su personalidad. He estado tan concentrada en ver lo bueno del chico que me gusta, que omití ciertas cosas malas. Pero he sido testigo de cómo es realmente. Las personas tienden a mostrar solo lo que quieren que los demás vean en ellos, pero nunca dan a conocer las dos caras de la moneda. Siempre he opinado que debemos ser nosotros mismo en cualquier lugar, sin importar lo que nos rodea, sin perder nuestra personalidad ni aparentear y mucho menos pensar que a dónde sea que vayamos vamos a encajar.

Porque la verdad eso jamás ocurrirá.

(...)

Salgo del aula de clases al igual que mis demás compañeros, me dispongo a ir a la cafetería por un almuerzo. Las últimas dos horas de clase fueron una completa tortura, el profesor Will es tan aburrido explicando que es inevitable no cabecear del sueño que causa su voz pausada. Agarro dos piezas de pollo, ensalada y puré de papa que la señora Samantha prepara. Cargo con mi bandeja de comida en busca de una mesa desocupada, pero antes de dar un paso siento un enorme cuerpo chocar con el mío haciendo que derrame toda la comida.

-Lo siento, no me percaté de ti. Eres tan enana que cualquiera te pasa desapercibida -cierro los ojos intentado controlar mis ganas de propinarle mi puño en su rostro.

-Warren -menciono lanzandole una mirada fulminante-. Eres un imbécil.

-Oye, ¿Por qué me insultas? ya te dije que no te vi...

-Pues deberías chequear tu vista -replico inclinándome al suelo para recoger el desastre de comida. Unos brazos masculinos toman entre sus manos la bandeja y bufo en respuesta-. No pedí tu ayuda...

Levanto la mirada dispuesta a insultar a Warren, pero no se trata de él, sino de Luke. Abro los ojos desmesuradamente y caigo de trasero en el suelo, desearía que alguien me dé un pellizco para ver si no se trata de un sueño.

-Uhh, vino a rescatarla su príncipe azul -habla Warren con tono burlón.

-No seas tarado, esta no es la manera de llamar la atención de una chica -replica Luke poniéndose en pie-. Créeme que no conseguirás nada actuando como un idiota.

-Habla el experto -suelta Warren dibujando una sonrisa ladeada.

Los miro sin entender absolutamente nada, pero es evidente la tensión que hay en el ambiente. Es lo que suele suceder cada vez que ambos se cruzan, la rivalidad que existe entre ellos no ha cambiado ni creo que suceda nunca. Son como dos polos opuestos que se repelan, apenas están cerca y estalla una guerra, no se sabe lo que pueda ocurrir entre esos dos. Por lo que decido apartarme de aquel grupo que se ha formado repentinamente entre los dos bandos rivales, prefiero pasar desapercibida y desaparecer sin que los demás lo noten antes que salir también perjudicada.

Sin embargo, mis pies se detienen instintivamente al escuchar la voz de Luke.

-¿Crees que no me he dadocuenta de tu interés por Eveline? -murmura el rubio-. Tal vez el resto no parece notarlo, pero es muy obvio que intentas por todo los medios llamar su atención. Aunque de esta manera no va a resultar.

¿Ah, de qué me perdí?

El grandulón lo mira como su tuviera dos cabezas.

-No seas estúpido, jamás me fijaría en alguien como ella, siquiera se ve femenina y además tiene todo lo que odio en una chica -refuta Warren haciendo una mueca de asco hacia mí, causando las risas de los demás.

Aprieto los puños a mis costados con fuerza, ¿Cómo se atreve a decir aquello?

Me acerco al idiota que me mira con desdén y lanzo mi bebida en su rostro.

-¡¿Pero qué mier...?!

-Atrévete a decir otra cosa más y verás de lo que soy capaz. Imbécil -espeto enojada.

Los que han presenciado lo sucedido se sorprenden de lo que le he hecho al capitán del equipo, puedo sentir la mirada de todos clavada en mi espalda cuando me doy la vuelta para salir de la cafetería. Corro por el pasillo sin importar tropezar con los que vienen en dirección contraria, necesito escabullirme de las miradas del resto, odio ser el házme reír de los demás o peor aún estar en boca de todos. Entro al baño que afortunadamente se encuentra vacío, y me encierro en uno de los cubículos. Aquí nadie me encontrará, o eso creía hasta que escucho un portazo y de pronto veo a Luke tomarme del brazo para arrastrarme fuera.

-¿Pe-pero qué haces? -replico tratando de zafarme de su agarre.

-Esconderse no hará que se solucione lo que te ha estado molestando todo este tiempo. ¿Así es como resuelves las cosas, huyendo de la situación? -lo miro avergonzada, sé que tiene razón.

-Yo... -titubeo sin saber que decir.

Nadie nunca me había defendido cómo lo ha hecho él, el chico del cual he estado enamorada y solo puedo conformarme con admirarlo de lejos. No sería realista pensar o soñar que quizá, algún día pudiera ocurrir algo entre nosotros, porque eso está difícil de conseguir.

-Estuvo bien lo que hiciste, te estabas defendiendo. Lo más probable es que Warren ya esté de camino a la oficina del director, pero descuida, hablaré con él antes para que el castigo no qsea severo -emite desapareciendo en el pasillo.

Me quedo ahí, en medio del pasillo desolado sin saber qué hacer, por un lado estoy procesando todo lo que me ha pasado hoy, es difícil no confundirlo con un sueño. Puede ser un poco extraño, pero hace días soñé con algo parecido y se ha hecho realidad.

-Vaya inicio de clases -murmuro echando a andar hacia el aula.

Luego de un buen rato, ha llegado la hora de marcharnos a casa puesto que el profesor Joshua está enfermo. Salgo de la universidad y emprendo camino por la acerca, pensado en el trabajo que debo entregar para el jueves. Suspiro cansada de solo imaginar lo que me queda por hacer, sin embargo es la carrera que he elegido y si deseo graduarme necesito obtener las mejores calificaciones.

De repente escucho a alguien gritar mi nombre, me giro viendo a Luke que viene trotando hacia mi dirección. No sé si estoy soñando de nuevo pero la escena parece reproducirse en cámara lenta. Es como estar en una película donde el chico apuesto aparece mientras el sol impacta en su rostro y el viento vuela su cabello.

Alguien que me dé un pellizco...

-¿Ya te vas? -su voz me hace sacudir la cabeza.

Actúa normal Eveline. Sonrío de manera exagerada mientras agarro los tirantes de mi mochila.

-Eh sí, supongo -frunce su entrecejo.

-¿Supones? -repite ladeando una sonrisa.

-Iba a la biblioteca, debo terminar la presentación -respondo sintiendo un extraño cosquilleo en mi cuerpo al tener su mirada.

-Ya. Entiendo -rasca su nuca con nerviosismo-. ¿Podemos ir a algún sitio más tarde?

¿Ah? Estoy comenzando a dudar si no se trata realmente de un sueño. ¡Ya díganme qué no lo es!

-¿Tú y... yo? -pregunto confundida.

-Ajá. A menos que no quieras y...

-No, no. Está bien, sería genial estar solo nosotros nada más -me apresuro a contestar pero al darme cuenta de lo que he dicho hablo de nuevo-. Es decir, no es que no sería genial si otros van, aunque la verdad prefiero estar con pocas personas. Sin embargo, no me molestaría si invitas a tus amigos o lo que... sea.

Mejor cierra la boca, estás actuando como tonta. Escucho a mi subconsciente. Por otro lado, Luke suelta una risita divertido por la situación.

Genial, ahora soy la graciosa.

-Vale, lo he entendido. Entonces paso a recogerte a las siete, ¿te parece? -asiento frenéticamente hasta sentir que mi cabeza se va a desprender del cuello.

Luke me regala una sonrisa de esas que me causan un sinfín de sensaciones en mi interior, despierta los dragones que habitan en mí. Quedo allí, en medio de la acera viéndolo alejarse, todo me parece tan irreal que me palmeo las mejillas para asegurarme que efectivamente no se trata de un sueño.

-Esto es muy extraño -murmuro a nadie en particular.

Capítulo 3 03. Capítulo

Llego a casa en un santiamén, subo las escaleras con una estúpida sonrisa en mi rostro. Me siento en un cuento de hadas, había esperado este momento y jamás creí que se sentiría así de bien. Pero como de costumbre, los pensamientos rumiantes se apoderan de mi mente y surgen las inseguridades que arruinan mi felicidad en un instante.

¿Por qué repentinamente se ha mostrado tan atento conmigo? ¿Habrá alguna razón detrás de esa salida?La incertidumbre me carcome viva, siquiera puedo pensar con claridad puesto que he comenzado a imaginar todo tipo de situaciones negativas que me causan ansiedad.

Tal vez haya un motivo egoísta detrás de su invitación, quizá no es lo que parece. Pero, ¿y si se trata de lo que he deseado por tanto tiempo?

Me tumbo boca arriba en la cama mientras intento no darle vueltas al asunto, al fin y al cabo solo es una salida.

Eso espero...

(...)

De niña, mi padre me leía cuentos de princesas que eran rescatadas por príncipes azules. Recuerdo que imaginaba cada detalle relatado de la historia, creaba una película en mi cabeza de manera que podía vivir y sentirme parte de ella. Papá siempre se encargó de contarme de lo maravillosa que fue mi madre, cómo llegó a enamorarse perdidamente de ella y lo difícil que fue al dejarlo solo conmigo. Tenía cinco años cuando mamá falleció, la verdad no me acuerdo de muchas cosas, sin embargo lo que he escuchado de la mujer que me dio la vida me permite tener en la memoria aquellas anécdotas que no pude disfrutar en carne propia.

Oír aquella historia del amor de mis progenitores, me hicieron tener altas expectativas a la hora de buscar a esa persona que fuera la correcta para mi, no creía en las almas gemelas ni mucho menos en las medias naranjas. De hecho, no espero que mi chico ideal sea perfecto, pero si que me demuestre que a pesar de los problemas que puedan surgir en el futuro, estaremos el uno para el otro, así como mis padres.

Sin embargo, me parece un poco difícil de tener.

Detallo mi vestimenta en el espejo de la pared, antes de salir de mi habitación con los nervios de punta. Aún no le he pedido permiso a mi padre para salir, no sé que decirle sin que malinterprete la situación cuando vea a Luke. Bajo el último peldaño y sigilosamente me encamino a la cocina dónde diviso a papá cortar algunos vegetales para el estofado que tanto le encanta.

-Ummm, huele magnífico -comento acercándome a él para luego robarle un pedazo de carne.

Mi padre me reprende con la mirada al darse cuenta de lo que he hecho, desaprueba que robe de su comida. Frunce el ceño al percatarse de mi ropa, normalmente no suelo ir arreglada a ningún sitio.

-¿A dónde vas? -indaga.

Vacilo unos minutos antes de responder.

-Saldré un momento, ¿puedo? -hago un puchero y él asiente dándole un apretón a mi mejilla.

-Pero no llegues tarde, y le dices a Nora que conduzca con cuidado, eh -desvío la vista hacia el estofado que ha comenzado a hervir.

Soy pésima para mentir, por lo que no transcurre ni un minuto y mi padre se da cuenta que no saldré con mi amiga. Así que me adelanto para hablar.

-E-eh, en realidad quedé con un amigo de la universidad que... -el timbre suena interrumpiéndome.

Ladeo la cabeza hacia la puerta y antes que pueda dirigirme a ella, mi padre ya se encuentra abriendo.

Oh, no... ¡Esto no puede estar pasando!

-Buenas noches señor -saluda el rubio.

-Buenas noches, ¿qué deseas? -pregunta papá sonando serio.

Camino hacia ellos dando zancadas hasta quedar frente a Luke.

-¡Hola! -emito con mucha efusividad, demasiado para mi gusto-. Te estaba esperando.

-Sí, disculpa la tardanza, se me presentó algo antes de salir -explica educadamente.

-Descuida, entiendo -digo sonriente.

Entonces, escucho un carraspeo exagerado detrás de mi. Ladeo la cabeza viendo a papá que nos observa a ambos con intriga.

-Ah sí, te presento a mi padre -señalo.

-Luke, mucho gusto señor...

-Alexander -agrega papá estrechando su mano con la del rubio. La aprieta con fuerza haciendo que Luke haga una mueca de dolor que simula con una sonrisa amable-. Antes de las diez, de lo contrario te haré...

Abro los ojos desmesuradamente y reacciono rápido antes que suelte su discurso de padre protector, por lo que intervengo tomando por el brazo a Luke arrastrándolo al auto que está aparcado en la calle.

-¡Adiós papá, nos vemos en un rato! -me despido entrando al interior del coche.

Suelto el aire que llevaba retenido sin darme cuenta, menos mal actué rápido, a veces mi padre suele ser un poco... peculiar.

-¿No le habías dicho con quién ibas? -inquiere Luke arrancando el motor.

-Eh, no. O sea, le comenté hace minutos antes de que llegaras -juego con mis manos sin atreverme a sostener su mirada.

-Oh, ya.

El silencio reina entre ambos durante el camino, ninguno de los dos vuelve a emitir palabra. Observo su perfil cuando detiene el auto en uno de los semáforos, recorro mi mirada desde su cabello rubio que cae en su frente, hasta bajar por la nariz respingona y marcado mentón. Su atractivo resalta a metros de distancia, con razón es conocido como el "modelo" de la universidad.

-¿Te han dicho que eres curiosa? -habla de pronto sacándome de mi escudriño.

Aparto la vista de él simulando mirar por la ventanilla, pero es evidente que ha notado como lo he estado observando. Tonta.

-No lo soy, quizá cuando algo me gusta pero de resto no lo hago... -cierro la boca de golpe al percatarme de lo que he dicho. Por otro lado él se ríe de lo torpe que soy al habla-. O sea, quiero decir que normalmente lo soy, aunque mejor le llamaría observadora.

Cierra la boca, la estás embarrando más.

-¿Ah si? -asiento sintiéndome un poco tonta cuando se trata de él-. Interesante, me gusta.

Lo miro de soslayo sin entender a qué se ha referido con lo que ha dicho. Pero cambia el tema y no me da tiempo de preguntar que significa esas tres palabras.

-¿Puedo preguntarte algo?

Me regala una mirada furtiva para luego posarla en la carretera.

-Sí claro, adelante -asiente.

-¿Por qué me has invitado a salir? -inquiero intrigada.

La pregunta parece tomarlo por sopresa, puesto que la expresión de su rostro cambia.

-¿Por qué es extraño que lo haya hecho?

-No lo sé, quizá porque hemos compartido clases durante tres años y apenas es que me diriges la palabra -respondo encogiéndome de hombros.

-Lo siento, suelo ser distraído y estar siempre en mi mundo -dice apenado-. Pero sí sabía de tu existencia, de hecho te he estado observando desde hace algún tiempo.

Ahora es mi turno de alzar las cejas sorprendida.

-¿En serio? -asiente esbozando una sonrisa.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022