Nicole
Han transcurrido dos semanas de la supuesta muerte de mis padres, todo ha sido devastador e inesperado para mí. No sé cuándo fue la última vez que tuve tanto miedo o lloré sin consuelo hasta quedarme dormida. Desde ese día no he salido a la calle o mostrado en redes sociales. Mis amigos y seguidores han inundado mis cuentas con mensajes de apoyo y solidaridad, pero no me he sentido con ganas de aparecer ante cámaras para agradecerles. Mi habitación se ha convertido en mi refugio las 24 horas del día. Aunque la policía no da esperanzas de encontrarlos con vida, mientras los cuerpos no aparezcan, mantengo viva la esperanza.
Delia dice que me veo fatal, no sé si tenga razón o lo diga solo para molestarme, al contemplarme frente al espejo, solo veo a una niña asustada, con miedo a la soledad, con ganas de llorar y de salir corriendo y buscar a sus padres. ¿De qué sirve tener tanto dinero, si no puedo pagar un rescate?
Hoy mi abuela Camille me pide que vaya a la empresa, Its Girl Fashion. Mencionó que había algo muy importante que informar, en cuanto lo dijo salgo de volada de la cama y sin importar mi apariencia del momento subo al auto para dirigirme a la empresa.
Veinte minutos después estoy entrando a la sala de juntas. Abro la puerta y al ingresar veo a muchas personas, sentada en la gran mesa del salón de juntas; la prensa, socios, abogados, Delia, la abuela. ¿Qué está pasando? Trago en grueso e ingreso disculpándome por la demora. La abuela me indica donde sentarme, mientras daba inicio la reunión, tomando la palabra.
-Ha pasado dos semanas de ardua labor, de parte de los buzos marinos y la policía del país, agradecemos a nuestros socios por solidarizarse en la búsqueda, pero no hemos tenido resultados. Y tal como lo dispusieron mi hija y mi yerno, daremos lectura al testamento.
-No puedes decir que están muertos-, interrumpo-. El que no hallemos los cuerpos significa que siguen con vida.
-Sé que al igual que todos los presentes, deseas escuchar que siguen con vida en alguna parte del mundo, no obstante, si sus pertenencias personales se encontraban en el yate, ellos también lo estuvieron- aclara la abuela.
-Me niego a pensar que estén muertos y que, sin tener los cuerpos, estemos a punto de leer su última voluntad-. Insisto.
-Si sigues, interrumpieron, pediré que te retires- amenaza la abuela.
-Bien- me pone de pie-. No quiero formar parte de este circo- me alejo de la silla de inmediato.
-¡Detente! - grita la abuela. - vuelve a tu lugar o tendré que atarte a la silla.
Las palabras de la abuela hacen que regrese a mi lugar y me cruzo de brazos a esperar lo que sigue.
El testamento empieza a leerse, nada interesante para Delia o para mí, el reparto y propiedades era unánime, al igual que los puestos en la empresa, sin embargo, lo que dijera líneas más abajo me deja pasmada, supongo que todos los presentes nos llenamos de asombro. Aún más cuando el abogado hace hincapié en la última cláusula que mis padres dejaron estipulada.
"Para que Nicole pueda acceder a la parte de la fortuna que le corresponde, deberá vivir un año en el barrio donde su padre pasó gran parte de su vida. Sin recibir ayuda económica o favores laborales por ser una Bernhard. Caso contrario, el dinero y propiedades a su nombre serán destinados a organizaciones benéficas que aquí abajo se mencionan"
-¿Qué? - grito poniéndome de pie, e interrumpiendo la lectura del abogado-. Esto es una locura.
-Aún no se termina de leer-recuerda la abuela - toma asiento.
El licenciado Cuccitni vuelve a continuar con la lectura.
"Al licenciado Del Castillo, le pedimos hacer válido este requisito. En cuanto se dé lectura al documento, empezará el primer día del año de prueba de Nicole Bernard Dumot. Dejo a mi madre Camille Martino Rinaldi a cargo de esta petición y a Delia Bernard Dumot, en su cargo de gerente general de la compañía"
Los miro aterrada, jamás imaginé que mis padres pudiesen preparar mi destierro, alejarme de mi vida para ser solo una más del montón de chicas desafortunadas en la vida.
-Es lo mejor que hasta ahora he podido escuchar -. Murmura Delia, llevando la vista de muchos sobre él.
- ¡No! ¡No! ¡No! Esto es una locura, debe haber algún error, mis padres no pudieron hacerme esto. -Grito sumamente alterada, por no decir desesperada.
- Cálmate, Nicole. -pide la abuela.
- Esto es una farsa, un fraude, quiero ver con mis propios ojos ese documento- exijo- conozco la letra de mis padres, ellos nunca podrían estipular algo tan atroz... me niego a creer que planearán mi destierro.
Me acerca hasta el escritorio para ver personalmente los documentos, el licenciado Cuccitni me lo permite, entonces los toma entre mis manos y los hago pedazos, ante el murmullo de los presentes.
-Esta basura no existe-Expreso lanzando los pedazos al piso.
-Puedes hacer lo que quieras con esas copias, hija. -Habla al fin la abuela. -Respetarás la voluntad de tus padres, te guste o no.
- Soy su única hija-, expreso mirando a Delia-, la verdadera hija de Abraham Bernard, soy la legítima heredera-Insiste.
-En efecto. -Se pone de pie la abuela llevando la vista a Delia - Eres la única descendiente de Cristina Dumot; por eso, estoy de acuerdo en lo que se estipula en el testamento. Demuestra que eres digna de llevar mi apellido.
-¡Ya basta de las bromas! -, grito desesperada-. Esto no es real. Es un sueño, ¡sí!, debe ser un sueño- sonrío nerviosa-. Cerraré los ojos y cuando los abra todo desaparecerá.
Cierro los ojos y empiezo a contar en medio de la audiencia, provocando la risa de Delia.
-Qué difícil es toparse con la verdad- dice mi buena hermana de manera burlona.
- ¿Qué estás haciendo? - habla con voz fuerte la abuela. - ¡Compórtate como una mujer! Solo demuestras que la decisión que tomaron tus padres, fue la correcta.
Abro los ojos y miro a mi alrededor, fijando la mirada unos segundos en Delia, quien me mira con satisfacción y luego observo a la abuela.
-¿Por qué a mí? ¿Por qué no a la bastarda? - interroga furiosa.
-Ni siquiera la desaparición de tus padres me causa tanto dolor como tu actitud -. Refiere la abuela -. Eres mi única nieta y lo que más deseo es que un día te sientes en esta silla y dirijas la empresa como lo hizo tu madre. ¡Deja de lloriquear y actúa como la mujer que eres! Incluso una niña en pañales mostraría más valor que tú. ¿Eres una bebé? ¡Responde!
-No, abuela.
-El coche está fuera, ve a casa y recoge tus pertenencias. Elliot te llevará a tu nueva casa. Te informo que desde este momento tus cuentas bancarias quedan congeladas. Cuando salgas por esa puerta ya no tendrás una abuela, cuando dejes la mansión ya no serás una Bernard. No te metas en grandes problemas, porque no nos tendrás para limpiar tus desastres. A partir de ahora asumirás las consecuencias de todo lo que hagas. ¡Entendiste!
Sigo sin entender lo que sucede. Pero comprendo muy bien las palabras de la abuela, mis padres me destierran y ella, está echándolo a la calle de la peor manera. Me humilla frente a todos estos extraños.
-Estás contenta con este final, ¿verdad? -. Me dirijo a la abuela. Mirándola con enojo y decepción-. Ahora estoy seguro de que todo esto es obra tuya. Pensé que solo odiabas a Delia, ahora sé que es a todo el mundo. Al fin estás mostrándote tal y como eres. Te aprovechas de estas estúpidas cláusulas para echarme a la calle como a un perro sarnoso -. Mi voz tiembla, quizás por eso la abuela sonríe. -Te demostraré que puedo ser mejor que mi madre. ¡Mírame marchar!, porque volveré con la frente en alto -camino a la salida.
Delia no aparta de mí la mirada, sonríe, pero sus ojos parecen que muestran tristeza, quizás en el fondo sabe lo que en este momento siento.
- ¿Cuánto tiempo te tomará? -Expresa, la abuela al verlo llegar a la puerta -. Una hora, un día, una semana. ¿Cuándo fue la última vez que pasaste un instante sin un dólar en el bolsillo?
- ¿Crees que no puedo sobrevivir? -Me acerco furiosa a su lugar-. ¡Ah! Entiendo -sonrío con enojo-. Lo que quieres es verme regresar fracasada, quieres que te suplique y bese tus pies arrugados. Pues, no lo haré, soportaré el tiempo que sea necesario en la miseria, si es la única manera de amargarte la existencia.
-Eso es lo que sin duda harás en un par de horas, niña insolente.
- ¿Soy una niña ahora?
-Acabas de cumplir dieciocho y solo haces rabietas como una niña caprichosa.
- ¡Un año! -Muestro con el dedo índice en alto -Solo un maldito año y te echaré de la oficina de mi madre. -La miro desafiante.
La abuela sonríe, sin bajar la mirada deja su lugar y se acerca, luego toma su cartera y sacando de billetera, tomando unos dólares, los coloca en mis manos.
-No debería hacer esto, pero supongo que lo necesitarás para pagar el alquiler de la casa.
La mira sorprendida, lo único que le faltaba para humillarme más de lo que ya lo hace. Miro de reojo a Delia que sigue sonriendo como boba.
-No necesito sus limosnas, señora Martino-. Le devuelvo el dinero-. Le hará falta para cuando aparte su nicho.
Esas palabras provocan las carcajadas de Delia y las miradas de todos los presentes sobre mí, más que en la incómoda risa de mi Hermana. Doy la vuelta y abandono la oficina, en medio los murmuran que segundos a segundo se hace un eco ensordecedor.
-Te arrepentirás de no haber tomado el dinero-. Manifiesta la abuela antes de que cruce la puerta.
Nicole
Tengo la dicha de tenerlo todo, bueno, casi todo, hay alguien insignificante que me causa muchos dolores de cabeza, y esa es Delia, la hija bastarda de papá, que llegó un día para nunca más irse. Es detestable, se cree superior solo porque es la favorita de papá. Todo el tiempo está tratando de hacerme quedar mal, pero haga lo que haga no logra superarme, aquí yo soy la reina, la diosa, la mujer perfecta con la vida de ensueño que ella anhela robarme.
Y en dos días tendré la mejor fiesta de la vida, la mejor celebración de cumpleaños del mundo que superará a todas las antes dadas en la mansión Bernard. Con eso tengo más que suficiente, lo que me pone un poco triste es que mis padres tienen que ir a un viaje de negocios y no sé si lleguen a tiempo.
-Por eso no te preocupes- dice mamá, cerrando la maleta-, estaremos aquí para las fotos.
-Si no pueden llegar, no hay problema- expreso con nostalgia.
-Jamás nos perderíamos de tú celebración - se acerca papá para levantarme el mentón y regalarme una bonita sonrisa.
-Solo hay un pequeño detalle, cariño-, menciona mamá-. No te parece que te excediste un poco con los gastos este año.
- ¿¡Gastos!? Siempre es lo mejor para la mejor, madre-, aclaro, señalándose- Que son unos cuantos miles de dólares menos para esta arca familiar.
-¡Nicole! -Interviene su padre -Cada centavo cuenta, no nacimos siendo ricos, no lo olvides.
-¡yo, sí lo hice! ¿Cuál es el problema en mis gastos? Delia gasta mucho más en sus viajes, yo nada más tengo lo necesario, papá. Me parece injusto que, únicamente a mí, me hagan cálculos de gastos.
-Autos deportivos, motocicletas de colección, relojes de oro, guardaespaldas, pinturas caras, viajes alrededor del mundo, fiestas extravagantes los últimos cinco años, ropa de marcha que nunca usas, calzado, perfumes, joyas...
-A este paso vas a enumerar hasta lo que consumo, papá-. Refiero, fastidiada -. Sabes que lo que ya no uso lo dono a la caridad.
-Y eso es algo que apreciamos, hija- agrega madre-, en lo único que diferimos es que gastas innecesariamente. O necesitas de lujos para impresionar a tus amigos. No necesitas de tanto para ser feliz.
-Soy extremadamente feliz. Porque soy joven, hermosa y millonaria- manifiesto.
-La vida, es más que lujos - menciona papá
- ¿Estás reprochándome acaso? ¡Es increíble! Únicamente hago lo que hace una chica de mi edad, cumpliré dieciocho años en unos días y debo aprovechar al máximo mis encantos juveniles, cuando sea una vieja aburrida como Delia, entonces poder sentarme tras el escritorio, en una aburrida oficina a escuchar a los aburridos ejecutivos y hacer aburridas cosas- verbalizo casi sin aire.
-A tu edad yo estaba ahorrando cada centavo y trabajando los fines de semana- habla mi padre, en tono autoritario-, llegar hasta donde estoy no fue fácil, princesa. Tu madre y yo deseamos que seas mucho más en la vida, que una princesa millonaria.
-No sé por qué lo dicen de esa manera, pienso ir a la universidad- miro sus rostros llenos de decepción- ¡ya sé! Están sermoneándome porque despedí a Gustavo, déjenme decirte que ese hombre es un igualado. Siempre está imponiendo sus ideas, el ser mayor no le da derecho a tratarme como a una niña- me quejo.
-No es por eso, pero ya hablaremos de ese tema. Quiero que empieces a ver las cosas como son, princesa-. Menciona papá, colocando su mano en mi hombro y llevándome hasta la cama para sentarme -No puedes tratar con desprecio al resto del mundo, nunca tendrás amigos de verdad. El tener una posición económica alta, no te da derecho de humillar al resto.
-No es por reprocharte- se acerca su madre-, sin embargo, estás haciendo las cosas mal. Nos enteramos lo que hiciste anoche en el club, con algunos de los empleados.
-No sé qué les habrá contado Delia, pero, las cosas no fueron así- recalco.
-. Ellos se lo buscaron, solo defendí mis derechos de copropietaria del lugar. No me lo tomen a mal, ya sé qué dirán que estoy excediéndome. Sin embargo, únicamente hago respetar mi posición.
-Lo que haces es humillar a las personas, no eres su dueño, Nicole -. Insiste su madre.
- ¡A ver! ¿Y cuál es el punto? - pregunto.
-Hija-Habla papá-Solo esperamos que seas mucho mejor que ahora. Tienes talento, potencial y lo desperdicias, ¿Cuántas veces has asistido a la preparatoria?
- Un poco de humildad no hace daño. Tener una buena posición social, no te hace la dueña del mundo. Cuando regresemos de París, todo cambiará. Lo prometemos- Menciona mamá, abrazándome, en tanto papá hace lo mismo.
Ambos me estrujan fuerte, por algunos segundos. Soy muy dichosa de tener su amor.
-Me parece que hoy están más nostálgicos que nunca. No se irán para siempre, solo serán unos días.
Reímos unos segundos, permaneciendo aun, abrazados. Luego ayudo a bajar el equipaje, el auto esperaba a fuera para llevarlos al aeropuerto.
Al llegar a la sala, veo a Delia; esperándolos para despedirlos.
-¡Delia! Que grata sorpresa, creíamos que nos encontraríamos en el aeropuerto- expresa, papá, buscando sus brazos para estrujarla.
-Terminé antes, padre- dice ella envolviéndose en sus brazos.
-Me alegra que llegaras- agrega mamá, uniéndose a ese abrazo.
Luego del abrazo, mamá, toma sus manos y se acerca a mí, no sé qué es lo que trata de hacer.
-Me gustaría que, por un día, ustedes se muestren amigables. -Pide, mirándonos-. Se siente bonito tenerlas juntas, a mi lado.
-No es fácil sonreír teniendo al lado, a alguien tan fea -. Me burlo.
-Podre ser fea, pero no soy una niña berrinchuda, mimada, carente de afecto que piensa que el dinero lo compra todo. -Añade Delia molesta.
- ¡Por favor, son hermanas! -interviene papá-. Cuando no estemos en este mundo, únicamente se tendrán la una a la otra. -Hace hincapié antes de dejarnos un beso.
Con un, hasta pronto y la promesa de regresar a tiempo para mi cumpleaños, ambos abandonan la casa. Con Delia nos miramos por unos segundos antes de voltear la cara con desagrado e intentar huir la una de la otra. Por desgracia, ambas nos apresuramos a la salida.
-¿Saldrás esta noche? -Pregunto.
-¿Algún problema con ello? -Responde Delia -. Soy mayor de edad, no como tú. Sabe papá que saldrás a estas horas.
-Iré al cine con mis amigos y mis padres, saben de ello, así que no te servirá ir de chismosa- le muestro la salida-. Te daré cinco minutos de ventaja, no quiero que los vecinos empiecen a decir que salimos juntas. Eso sería terrible para mi reputación.
Delia no dice nada, pero esas miradas son mortales.
La gran celebración
La mansión Bernard se viste de gala para la gran celebración del año. No remedié en gastos e hice lo que siempre hago. Gastar en exceso para regalarme la mejor celebración de todos los años. Invite a mis amigos, a mis conocidos e incluso los influencers del país. Todos me adoran.
Solamente una vez en la vida se cumple dieciocho, y este día lo viviré al máximo. A partir de mañana, ya podrá manejar mi hermosísimo auto deportivo sin permiso especial, podré ir a las mejores fiestas nocturnas y por supuesto, estaré más cerca de trabajar en la empresa y demostrarle a la abuela que no solo Delia, es mejor en lo que cree que hace.
Por la mañana hable con mis padres, se encontraban en un paseo por el mediterráneo en el yate de su socio en Francia, así que no llegarían hasta dentro de tres días.
"Sentimos no poder llegar a tiempo" sé escucha triste mamá.
-Hoy es mi día especial y no quiero que estén tristes- les digo.
La noche llega y con ella el inicio de la majestuosa fiesta. El patio se llenó de invitados que disfrutaban de la decoración, la buena música, el bufette y las bebidas. Los fotógrafos no se cansan de retratar los mejores momentos y yo transmitía en vivo para mis fans.
Unas horas más tarde, uno de los empleados interrumpe mi transmisión. Odio que hagan eso.
-Maldita sea -lo regaño-, millones de veces les he dicho que no me interrumpan.
-Disculpe, usted, señorita Nicole, pero es necesario que vea esto-. Me muestra el teléfono.
-¿Qué es esto?
-véalo, por favor- insiste él, un tanto nervioso.
-Bien- recibo de mala gana el móvil. Era un video del noticiero, grabado. Le da a reproducir y lo que escucho me deja paralizada.
"Es lamentable lo que vamos a informarles, pero el Yate, en el que se encontraban Abraham Bernard y su esposa Cristina Dumot, explotó en el Mar mediterráneo. Por el momento solo podemos informar que no se han podido recuperar los cuerpos. Se están manejando algunas hipótesis respecto a esto..."
Con una gran conmoción entrego el teléfono a mi empleado y por primera vez ya no me importa ser el centro del mundo.
-Se cancela la fiesta, diles a todos que se marchen- le pido.
Con un gesto de tristeza me alejo de la celebración, hacia la casa. Me flota el aire y todo empieza a verse borroso, me siento mareada, desorientada, la entrada parece verse más lejos, no sé si estoy avanzando.
-¡Nicole!, hermosa, ¿Te encuentras bien? - La voz de Arturo, uno de mis amigos, se escucha lejana. Lo ignoro y sigo alejándome del ruido de la fiesta.
En tanto más me alejo, la música de fondo deja de oírse, quizás ya mi empleado apagó el sonido.
Delia
El gran día ha llegado, desde muy temprano la prensa ya abarrotaba la mansión Bernard, los carros de entrega están amotinados en la entrada. El personal corre de un lugar a otro, nadie en casa está quiero, hasta la abuela está dando indicaciones. Después de todo, el día especial de la fabulosa Nicole Bernard ha dado inicio. Absolutamente, todo debe estar más que excelente para la mejor celebración del año. Mucho lujo y derroche de dinero para la princesa. Podría decirle algo, pero en este momento tengo la cabeza ocupada en mis propios asuntos y se puede decir que mi conciencia no está del todo de acuerdo con lo que vendrá. Abandono la mansión para ir a la oficina, después de arreglar algunos pendientes, llamo a mis padres, para despedirme.
"Nos alegra tanto que estés en la celebración de tu hermana"- dice mamá.
-No estoy en la fiesta, tengo pendientes en la oficina, no creo que regrese a casa, antes de las ocho.
"Deja de trabajar tanto, cariño"- sé escucha la voz de papá y mi corazón se estruja.
-Quiero agradecer por la confianza depositada en mí todo este tiempo, a pesar de no ser parte de su familia.
"No digas tonterías Delia," dice Cristina. "¡Y cambia ese ánimo! Esta noche, todo cambiará."
- Así es, la fiesta más grande está a punto de reventar las redes sociales -Expreso con fastidio.
"Aún eres joven, ¡Diviértete, hija!, porque cuando tengas la edad de tus padres solo tendrás tiempo para ir a la oficina." Papá, deja salir una pequeña carcajada.
-No pertenezco al mundo de Nicole Bernard, su burbuja de perfección es exclusiva para ciertas personas.
"Pues, nos gustará, llegará a tiempo para sacarte de la oficina y llevarte a la fiesta" se escucha la voz de papá.
-Eso, me gustaría mucho -. Expreso dejando correr unas lágrimas.
"Quiero que seas parte de la vida de Nicole, ella no es del todo malo, solo le falta disciplina." Justifica Cristina.
-Le falta corazón, valores, humildad, en otras palabras; nacer de nuevo -le aclaro.
"Eso es lo que tú debes enseñarle, como hermana mayor, debes guiarla." - dice papá.
-Es más fácil convivir con pirañas, que con ella.
"No seas dura con ella. Ambas son mi hija y las quiero por igual" agrega papá
Respiro hondo alejando el teléfono, no puede contener las lágrimas que ruedan por mis mejillas.
"Todo saldrá bien, cariño. Nos vemos en casa" Dice madre.
-Sí, todo estará bien de ahora en Benito -Respondo con la voz temblando y corto la llamada.
Me recuesto sobre el escritorio y lloro sin consuelo. Unas horas después regreso a la mansión, tomo un baño y tras vestirme muy elegante, abandono la fabulosa fiesta a vista de todos. Ausentarme en un día como este, no es extraño para nadie, pues saben que detesto estas celebraciones.
Vuelvo a la oficina, y me reúno con los nuevos inversionistas y los abogados de la compañía.
-Me alegra que haya podido recibirnos, señorita Delia. Creímos que la empresa Its Girl Fashion, no quería asociarse con nosotros - agrega Teodoro Lemaire.
-En ausencia de mis padres, debo tomar los pendientes. Y analizar las nuevas inversiones. Y debo reconocer que me ha sorprendido sus proyectos, son estupendos.
-Tenemos muchas ideas, nuestra visión es expandirnos. Llegar a todos los continentes, es tiempo de que Its Girl Fashion llegue a rusa, Polonia, la India, Egipto, China, ¿No le parece?
-Sin duda sería un sueño, pero nosotros caminamos lento y seguro.
-si no se arriesga, no se gana, nosotros ponemos el capital y ustedes el talento, tengo entendido que la mejor modelo es su hermana Nicole.
-Si, ella es realmente hermosa y talentosa en la pasarela.
-Hemos visto muchas fotografías de ella y quedamos fascinados, ese talento no debe quedarse en México. La quiero en mi próximo desfile en Tailandia.
-No vayamos tan aprisa, señor Lemaire - sonrío, revisando los documentos.
-Es que me emociona al fin poder ser socios.
-A nosotros también - digo, firmando los documentos.
-Sin duda, será una sociedad fructífera- agrega Teodoro con una sonrisa sospechosa en sus labios.