1.-¡mierda! Vienen detrás de mí, ¿por qué me están siguiendo?- Acelero el coche para tratar de perderlos y escaparme, pero ellos logran darse cuenta y aceleran un poco más. -papá, ¿por qué me haces las cosas tan difíciles? Nunca entenderás que no soy un peón manipulable a tu antojo- Tenso la mandíbula y aceleró el coche molesto. Aprieto el volante hasta escuchar como mis nudillos crujen y tomo un atajo logrando evadirlos y perderlos para ganar algo de tiempo y esconderme en algún lugar hasta que me pierdan de vista.
Siento como todo mi cuerpo está tenso, estoy estresado, no tenía idea que al bajarme del avión y llegar a casa tendría que volverme Dominic Torero el de la saga Fast and furious. No recuerdo con exactitud las calles del viejo Edimburgo, detengo el vehículo en una calle sin salida, salgo de él y camino con algo de prisa por otra calle, llevo ropa deportiva, lo que hace más difícil mi huida porque hace mucho frío y la ropa no me ayudaba en lo absoluto. Froté mis manos y soplé un poco de aliento cliente para calentarlas. Me detengo unos segundos al ver una vieja cafetería que al parecer aún estaba abierta, tomo la manija de la puerta y entro con rapidez, una chica de piel bronceada sale al escuchar el sonido de la pequeña campana que suena al abrirse la puerta
-disculpe, señor, ya estamos cerrados- Voltee hacia atrás ignorando sus palabras y pude ver las siluetas de los hombres que me perseguían por una de las viejas ventanas de cristal. -por favor, si esos hombres entran y preguntan por mí, dígale que usted no me ha visto- Da un paso atrás, algo asustada, una de sus manos se mueve queriendo tomar una taza, levanto una ceja y respiro profundo antes de volver hablar con algo de indignación ¿acaso tenía pinta de asaltante? Sentí en el suelo mi reputación. -no le haré daño, tampoco soy un antisocial, pero ahora dígame ¿dónde está el baño? No puedo dejar que esos hombres me atrapen- Duda, pero al final termina por aceptar, respira profundo y responde con voz tambaleante -a-a la derecha, pero luego me va a explicar quién es usted y quienes son esos hombres, no quiero tener problemas con desconocidos por brindar ayuda- Alzo una ceja y suelto una risilla por el tono exigente y la mirada acusadora de esta mujer rebelde.
En otra ocasión una dama como ella se volvería loca al verme, pero con ella es distinto o simplemente se limitó a sus deseos, de igual manera dejo esos pensamientos atrás, ya que no tenían ninguna importancia y camino hacia el baño. No había cerrado bien la puerta cuando escuché como la pequeña campana volvió a sonar -ya estamos cerrados, señores- volvió a decir y no le prestaron asunto a las palabras de ella, solo le preguntaron por mí sin importar qué -¿ha entrado aquí un hombre alto de piel blanca y ojos cafés que lleva ropa deportiva?-
-señores, ya les he dicho que está cerrado, por lo tanto, ese hombre sí vino aquí, pero no lo dejé pasar, al parecer era una persona educada y obedeció mis órdenes y se marchó ahora por favor márchense de mi cafetería al igual que él, no quiero problemas aquí-
-es probable que se haya marchado a otro lugar- dijo uno de los hombres, los cuales trabajan para mi padre. -cualquiera se marcharía de este viejo y apestoso lugar, el tono de esta señorita no es para nada agradable, le hacen falta modales, SEÑORA- -lárguense ahora, sus problemas no son mis necesidades, ¿qué les pasa buenos para nada?, apestosos sus pies- Reí en mi interior al escucharla refunfuñando por lo que ellos le habían dicho, aunque no me gustó para nada, aquel insultó a su lugar de trabajo, es una falta que no iba a dejar pasar en alto. Aunque esta mujer es muy convincente, la seguridad con la que habla es tanta que hasta me impresionó su manera tan sutil de lograr que le creyeran y eso que no suelo dejarme impresionar por nadie. Escuché unos pasos que venían hacia mí -señor ya puede salir- Al tomar la manija de la puerta para salir se había atascado y no podía abrir, di unas cuantas vueltas, pero no habría, respire profundo y espeté -creo que la puerta se ha atascado-
-¿Qué? ¿Otra vez?, no puede ser-
-¿por qué no has dado aviso a tus jefes de que reparen la puerta si sabes que esto puede ocurrir a menudo?- Exprese algo incómodo subiendo un poco el tono de voz por querer salir y no poder, me sentía algo asfixiado en un lugar tan pequeño. -ja' ¿pero qué se creen estos ricos?, si tanto te molesta estar ahí atascado no debiste de venir a este lugar, al final eras tú quien quería esconderse y no tengo jefes, este sitio es mío-
-quería esconderme, no quedarme atrapado en un baño señorita, son cosas distintas, ¿así tratas a los clientes?-
-no, no eres mi cliente-
-es una pena que no pueda reportarte, pero puedo dar una mala reseña de este sitio en el periódico-
-¿y en serio usted cree que me va a asustar con eso? Haga lo que le dé, la gana es una pena haberle ayudado- Aquella mujer era algo irritante y sentía que con facilidad agotaría mi paciencia o era por el simple hecho de que ninguna otra antes me había hablado tan fríamente como si a sus ojos no fuera nada atractivo. El tono y en la forma que se dirige ella hacia mí me atrae, es algo inusual. -voy a derribar la puerta-
-DEFINITIVAMENTE NO, ¿estás loco? ¿Cómo voy a poder repararla luego?- Bufé molesto, frote mis cien y respiré profundo, no había algo en lo que ella pudiera estar de acuerdo conmigo. -¿y qué quieres que haga?, ¿que duerma aquí hasta que llegue un cerrajero?- Pensé que me diría algo reconfortante, pero su respuesta solo hizo que de mi salga una risa de enojo -bueno, no está tan mala la idea-
-¿qué? Jamás dormiría en un baño, voy a derribar la puerta- Empecé a darle golpes con mi hombro con fuerza hasta que logré romper el llavín, no sabía que ella estaba frente a la puerta y debido a eso, caí sobre ella por la presión con la que di el último golpe
-¡ahh!- Salió de su garganta, fui lo suficiente hábil para meter mi mano en su cabeza y que no se golpee -¿estás bien?- Pregunté algo asustado pensando qué tal vez se había golpeado muy fuerte -quiero estar bien, pero estás sobre mí aplastando mi estómago-
-¡oh, si lo siento!- Me levante con algo de prisa y la ayude a levantarse, arregle mi ropa y ella trataba de acomodar su cabello
-¿te golpeaste?- La vi mirarme fijamente sin responder y achicó los ojos, pero luego vi que caminó en dirección a la puerta -¡aahhh!, solo vino hacer daño a mi cafetería, por favor márchese de aquí- Esta mujer era una fiera en su totalidad, la observé de arriba abajo, ¡no vestía de marcas caras y no estaba para nada a la moda!La acompañaba una simple falda hasta sus rodillas y una blusa de tirantes del mismo color junto al delantal, cuando estuve sobre ella sentí el aroma de su piel y vaya que era diferente, era natural, ¡no era un Gucci o un Prada simplemente aquel aroma suave desprendía de su ser! Salí de mis pensamientos cuando la escuché reclamarme nuevamente. -¿qué me está viendo? Le he pedido que se marche-
-¿no dijo usted que luego hablaríamos de quienes son esos hombres?- alce una ceja dejándola algo confusa y achicó sus ojos antes de hablarme -tome asiento donde la plazca-
-¿podrías dejar de ser tan arisca?-
-eemmm déjeme ver... No- Caminó detrás del mostrador y tomó un delantal, la observé tomando una cafetera vieja y tomé asiento al lado de una ventana, aunque hacía frío afuera dentro de la cafetería era cálido, pero no veía ningún calentador -¿que estás buscando?- Me pregunto dándome una mirada dura -solo observaba el lugar ¿supongo que no tiene nada de malo cierto?- bufo. Unos minutos después vino con dos tazas, azúcar y dos cucharas pequeñas, se sentó frente a mí luego de dejar la bandeja con el café y una taza de chocolate, ignore su mirada acusadora y le hice una pregunta -¿por qué hay una taza de chocolate, no tomas café?-
-no, no me gusta-
-¿tan terrible lo preparas?-
-no lo sé pruébalo y luego me dices- Su mirada fue tan intensa como si me estuviese rentando y corrió en mi columna un escalofrío algo nervioso, sentí mi mano sudar, era la primera vez que me sentía así frente a una desconocida -¿puedo beberlo a confianza?- -¿le sueles tener confianza a los desconocidos?-
-no, no lo hago per...-
-no te preocupes, no tengo intenciones de ensuciarme las manos con usted, ahora tómese el café y márchese, se acabó la conversación- Se levantó de la mesa haciendo un ruido molesto con la silla, tomó la taza de chocolate y la vertió en el fregadero. Esta chica podía sacarme de mis casillas, podía sentirlo, no era sumisa y en sí era como si mi vida no le importa en lo absoluto y solo quisiera deshacerse de mí. Con dignidad me levanto de la mesa y me marcho, no tuve tiempo de probar el café, ni siquiera levantó la vista para verme marchar, tomé la manija de la puerta y salí.
-¿qué fue eso?- Me pregunté a misma con los nervios de punta. -¿quién era ese hombre?, era muy guapo, pero... por esa misma razón Isabella, mantente cuerda, ese tipo de hombre no lo volverás a ver en tu vida, así que relájate, alguien así jamás se fijaría en una mujer como tú- Mire mis ropas nada hermosas ni encantadoras y levante mis hombros, eso no bajaría mi autoestima bastante, me costó volver a sentirme bien conmigo misma.
Cuando escuche el sonido de la campanita avisándome que él se había marchado, suspiré y mire hacia afuera, viéndolo caminar de prisa con sus manos dentro de los bolsillos de sus pantalones y puso la capucha en su cabeza mirando hacia los lados. No seguí pensando más en lo ocurrido de esta noche, pero el perfume de este hombre estaba impregnado en mis ropas, varonil, fuerte, pero a la vez tan suave. Terminé mis quehaceres, sacudí mis manos y quité el delantal colocándolo en su lugar y caminando hacia la puerta en busca de mi abrigo que estaba al lado y como la noche estaba fría era necesario abrigarme. Tomé mis llaves y apagué las luces, salí del lugar y cerré la puerta, el viento sopló provocándome mucho frío y sople aliento caliente en mis manos.
Caminé hacia mi casa, vivía a dos cuadras y solía haber muchas personas en las calles a esta hora, pero recordé que tardé más tiempo debido a la visita sorpresa que recibí a la hora de cerrar. Las personas aquí no suelen estar hasta tarde en las calles, el frío incrementa más pasada las diez de la noche. Iba con algo de prisa porque sentía que alguien venía detrás de mí o solo era por mis miedos del pasado sin olvidar lo mucho que le temía a la oscuridad. Cuando iba a cruzar una calle corriendo sentí la mano de alguien rozarme la espalda, pero no me detuve a mirar hacia atrás, corrí como loca y llegué a mi casa tomando las llaves de bajo del masetero y abriendo la puerta cerrándola tras mío y tratando de ralentizar mi respiración. Prendí la luz y me senté en mi pequeño sofá hasta lograr calmarme, cuando tuve el valor suficiente mire a escondidas por mi ventana, pero no vi nada extraño, fui a mi habitación para prepararme para dormir.
*** Subo al carro y me siento culpable por no haberle dicho que si necesitaba un empujón a su casa, aunque en lo poco que pude observar esta chica no es nada fácil de tratar.Enciendo el carro y me dispongo a marcharme, al llegar a casa las rejas se abren y detengo el vehículo al lado de una vieja fuente de un ángel que adornaba el hermoso frente de la casa, mientras que todo el alrededor estaba lleno de vegetación y muchas rosas Rojas. Salgo y tomo conmigo mi teléfono mientras voy bajando mis pantalones, tomó la computadora y uno que otro aparato enciendo el celular y veo algunas cien llamadas perdidas y bufo, a veces olvido que manejo una empresa bastante grande y tengo una secretaría algo distraída pero excelente desarrollando su papel. Entro a la casa veo a las sirvientas terminar de recoger globos y unos que otros desperdicios de la fiesta de bienvenida de la cual me escape, y sí, esa era la razón por la que huía. Es algo complejo para mí, tengo padres que aún no entienden que tengo treinta años de edad y que no deben manejar mi vida a su antojo o tal vez es culpa mía por haberme permitido ser tan permisivo con ellos. -bruno giordano- Dice mi mamá al verme entrar a la casa, su cara es un poema de mal gusto, suspire profundo y espete
-madre, estoy bastante cansado hoy, no estoy para sermones, pero mañana estaré disponible para lo que sea que quieras reclamarme, te amo pasa buenas noches- Doy un beso en su frente y me marcho sin dejarla terminar de hablar, claro, está logrando que se enfade más. Toc toc toc Escucho la puerta romperse en mi oído busco el despertador para ver la hora 6:AM de la mañana, con pesadez me levanto tengo pantalones de pijama puestos estiro mi cuerpo y mis pies sienten lo suave de la alfombra voy directo a la puerta y la abro
-madre acabas de dañar mi rutina matutina se supone que debo dormir 8 h para no perder concentración ni colágeno por supuesto- La veo mirarme con decepción y sin importarle entra y me empuja -no me importa si has despertado antes de tiempo, ahora me vas a escuchar jovencito, no es justo que te haya preparado una hermosa bienvenida y que simplemente hallas salido huyendo de casa dejando a todos los invitados plantados es de muy mal gusto bruno- Tome siento mientras escuchaba a mi madre hablar, pero antes me serví un vaso de agua y tomé una de mis patillas de colágeno, las tomo desde que cumplí mis 25 años de edad. -madre, no es posible que tú y papá no puedan entender que me gusta que respeten mi espacio privado, además que es eso de traer tantas personas y sobre todo a Violeta Maxwell. Si tú y mi padre me obligaron a venir hasta acá por lo menos respeten mi privacidad, nada de fiestas, nada de espectáculo y sobre todo nada de querer volver a juntarme con violeta porque no va a suceder- Con sutileza mi madre se sentó a mi lado y tocó mi hombro una artimaña para lograr convencerme de algo en lo que no estoy de acuerdo. -hijo mío entiendo y sé a la perfección que odias estas cosas. Tal vez me deje llevar del momento y la emoción de saber que mi hijo, mi único hijo, volvería a vivir con nosotros, pero tu padre es viejo y no quiere morir sin verte feliz con una familia y quien mejor que violeta para que tengas una familia poderosa y llena de felicidad con algunos hijos de por medio. Sé que ella estaría encantada de ser la madre de tus hijos, ya me los imagino tan guapos como su padre- Se levantó del sofá mientras me iba explicando detalladamente cómo debía realizar mi vida. Brrrzzz- el zumbido de mi celular, el cual estaba en vibrador -¡buenos días! Sí...- Mamá arrebató el teléfono de mi mano y cerró la llamada dejándome sorprendido -no viniste aquí a trabajar, viniste a casarte y eso es en lo único que debes concentrarte-
-a ver madre, ¿que parte de, respeten tú y mi padre mi privacidad no entendieron? No voy a casarme solo porque ustedes quieran-
-eso está por verse- Se arregló la chaqueta que llevaba puesta y salió de mi habitación molesta, respire profundo y me senté en mi escritorio, prendo la computadora, veo que tengo más de cincuenta correos sin leer, trato de acceder a ellos pero no puedo. -por Dios para que traje a Gladis si no va a hacer su trabajo- Tomó el teléfono y la llamo muy molesto porque no puedo acceder a los correos -señor buenos días, ¿qué se le ofrece?-
-¿en serio, Gladis me preguntas que se me pasa? Me podrías decir ¿por qué hay cincuenta correos sin leer y por qué no puedo acceder a ellos?- Ella conocía muy bien, mi tono de hablar pude escucharla nerviosa cuando intento darme una explicación, pero no podía elegir una mejor que Gladis para que sea mi secretaria, es la única que jamás se ha interesado en mí -señor es que su padre ha pedido que bloqueen el acceso de usted a los correos y cualquier cosa que tenga que ver con trabajo paso anoche luego de que usted haya escapado-
-¡maldición!-
-¿señor, acaba de decir una grosería?
-no, solo escuchaste mal, iré a charlar con mi padre, te espero en el despacho en 30 minutos y no quiero una tardanza, ¿entendido?-
-sí señor- Colgué la llamada y fui directo al baño.
Me despierto antes de que la alarma suene todos los días, pero esta vez no fue así al escucharla, solo sentí como mi cabeza dolió y traté de apagarla bufando con todo el cabello sobre mi rostro, intenté dormir un poco más, pero recordé que soy pobre y necesito trabajar para costearme mis necesidades o mejor dicho parte de ella. -¡rayos!- Voy al baño, me ducho rápido y lavo mis dientes. Voy a la cocina, preparo mi chocolate como siempre, tomo un vaso de agua mientras el chocolate deja fluir su agradable aroma.
el sol empezaba a salir, lo que daba un rojizo hermoso al cielo mientras el suave viento acariciaba las ventanas y los pajaritos hacían lindos sonidos, me gustaba ver desde la ventana de mi cocina las personas que corrían, otras caminaban junto a sus mascotas o andaban en bici. Escocía es un lindo lugar con personas sumamente agradables aunque no siempre lo son he tenido eventualidades debido a mi color bronceado a muchos les gusta o me miran como un bicho extraño a decir verdad ya me acostumbre. Termino de limpiar el último plato y me dirijo hacia la salida tomo mi abrigo por si más tarde hace frío y cierro la puerta, es un agradable día temperatura cálida y los rayos del sol me agradan. En tranquilidad voy hacia mi lugar favorito donde estoy en paz y donde solo personas agradables hacen la visita pero al llegar me detuve de golpe al ver como habían personas sacando los pocos muebles que tenía dentro de mi cafetería, cojo valor y camino hasta ellos. -¿que están haciendo?- preguntó irritada sabiendo a la perfección que era pero sin quererlo aceptar trato de detenerlos pero es como si no soy nadie no responden a mi pregunta y un hombre se acerca a mí -¿es usted Isabella Gutiérrez?- -si soy yo-
-el banco ha confiscado sus bienes por falta de pago a varias cuotas, ya se le había dado aviso, pero usted no respondió a ninguno de nuestros llamados, así que nos vimos en la obligación de tener que proceder a embargar su negocio por órdenes directas del banco- Pasó una carta a mis manos y no me dejó tan si quiera defenderme, el banco había enviado varias cartas a mí, pero nunca fui a su llamado estaba juntando el dinero para pagar las cinco cuotas que debía solo que no pensé que sería tan de prisa. No tengo un teléfono para comunicarme con el banco y no lo necesito, más bien, nunca he tenido uno, todo lo que envío son cartas, ya sé que es extraño la sociedad es totalmente moderna y todos se comunican a través de celulares o computadoras, los he visto, pero no los he tocado. todo lo que he trabajado ha sido para poder sostener esta vieja cafetería que me dejaron mis padres ya fallecidos o no lo sé, solo se que soy huérfana y abandonada en un convento de monjas con una carta con mi nombre y apellido y este lugar que ya no será parte de mi. Trate de arrancar los muebles de las mano de ellos, pero solo logré caerme. hace mucho tiempo no lloraba, pero se encogió tanto mi corazón hasta el punto de sentir como se quebrantaba dentro de mi viendo como poco a poco iba quedando vacía, escuche un auto detenerse, pero no tuve el valor para levantar la vista solo se que alguien tocó mi mentón, levantó mi cabeza el sol no dejó que viera aquel rostro bien, pero cuando logré enfocarlo mis ojos se agrandaron era el mismo hombre de la noche anterior con sus ojos fijos en los míos y con seriedad en su rostro me preguntó -¿que ha sucedido?-
***Entre a su oficina abriendo las puertas con brusquedad y deteniéndome frente a su escritorio. -¿padre me podrías decir que fue eso? ¿Cómo se te ocurre la brillante idea de bloquear mis correos sin mi autorización? ¿sabes la cantidad de dinero que podemos perder si no me mantengo al tanto de los asuntos de la empresa?- La mirada de mi padre era tan intensa como la mía era un hombre que cuando se proponía algo lo lograba cueste lo que le cueste y yo era su hijo el cual no me dejaba intimidar con facilidad. -Bruno hijo ¡buenos días!, antes que todo, mis colegas acá se acaban de llevar una mala impresión de parte tuya, eres un adulto bastante preparado ya que te he criado para eso, lo correcto es que des lo buenos días y luego vengas a aquí a reclamar y sobre lo que me has dicho tengo respuesta para ti pero antes me gustaría saber ¿donde estabas anoche?- Sin despegar mi mirada de la de él coloque mis dos manos sobre la mesa y le di una sonora risa con sarcasmo -padre, no soy un peón manipulable a tu antojo ya te lo he dicho- La puerta fue abierta pero no me detuve a ver quien era ya que conocía perfectamente esa voz nerviosa -se- señor ¡buenos días! ya estoy aquí tarde un poco más porque el desayuno estaba delicioso y...- Cerré mis ojos y pase mis dos dedos por mis cejas sin entender como era que Gladis aún era mi secretaria pero luego recordé
-Gladis sal de aquí ahora-
-si señor- Me conocía bien así que no iba a protestar, en este momento estaba lleno de ira -y sobre ti papá deja de creer que tú y mamá tienen derecho a opinar sobre mi vida amorosa o lo que entiendan que es mejor para mi, soy un adulto el cual maneja la mitad de tus empresas porque soy bastante capaz ¿o no fue para trabajar y mantener los negocios de la familia en la cúspide que me criaron y me educaron fuera de escocia? Ya no tengo 10 años cuando me obligaron a irme a Estados Unidos a vivir para estudiar y conocer el negocio, tengo 30 años no necesito de ustedes para valerme y realizar mi vida-
-no me importa si manejas la mitad o no de mis empresas Bruno, si no te casas cancelaré todo los contratos que has dado el visto bueno, te traje aquí para que buscaras una buena esposa y me des nietos no para que me reclames como un adolescente en pubertad, empecé por los correos para que evitarás preocuparte por lo que pase o no, mis colegas aquí se encargarán de eso tú solo enfócate en conseguir una buena mujer que ponga en alto el apellido Giordano, pero si insistes puedo seguir bloqueando más cosas hijo mío- Era mi padre y obviamente no debía faltarle el respeto, pero la manera en la que quiera conseguir las cosas nunca me pareció adecuada a base de dinero y chantaje incluso a mi mismo. -¿entiendes que ellos son más competentes que yo? Padre, no es justo que pese a mi edad y todo el trabajo que me ha costado levantar TUS EMPRESAS las cuales eran víctimas de desfalcos no lo valores y que yo aún no pueda valerme por mi mismo, te he dicho una y mil veces que no estoy interesado en casarme o tener hijos en este momento, aun soy joven puedo esperar más tiempo, no tienes derecho a privarme de mis responsabilidades, no soy un niño- Lo vi secretearse con su colega a la derecha y este mostrarle una lista mientras se acomodaba sus horribles anteojos, mi padre no escuchaba nada de lo que yo le decía su único norte era buscarme una esposa.
-decidió, tendrás citas con algunas hijas de amigos de muy buena posición que conozco aquí en escocía y fuera de aquí, ellas son de buen apellido lo que hará que sea mas fácil para todos, la que mas llame tú atención será tu futura esposa y en un año sería la boda, mientras que en ese año se van conociendo, prepare el avión privado para cuan..-
-¡BASTA PADRE! ¿Que tonterías estás diciendo? ¿crees que no soy lo suficientemente apuesto como para no poder conseguirme una mujer por mi propia cuenta? No estoy interesado en nadie entiéndelo de una buena vez- Salí como alma que lleva el diablo del despacho cerrando la puerta de mala gana, al salir me encontré con el que una vez fue mi mejor amigo, Tom Hernández el muy sin vergüenza intento hablarme como si había olvidado lo que me hizo hace unos cinco años atrás.
-hey ¿a donde vas con tanta prisa hermano?-
-¿que quieres Tom?-
-vamos, ya Bruno supéralo ¿en serio seguirás odiándome por eso? Te dije que era un inmaduro perdonaste a Violeta y aún guardas rencor hacia mi no es Justo Bruno-
-si no tienes más nada que decirme quítate del camino y ve como perrito faldero tras mi madre y violeta o tu amorío con violeta ya pasó?-
-¿aún sientes celos?- El muy descarado buscaba la manera de molestarme pero los tiempos habían cambiado ya no era el bruno de aquellos tiempos. -no eres lo suficientemente hombre como para hacerme dudar Tom, mejor preocúpate por crear una empresa vivir de tu padre y ser un mujeriego no te esta dejando mucho que digamos ¿o vas a pasar toda tu vida vistiéndote de traje y recibiendo migajas? Tienes 29 años y te ves aún más adulto que yo trata de visitar menos antros y trata de consumir menos drogas por tu bien hermano, estás acabado- Le di palmadas en la mejilla y su cara sonriente desvaneció, chasqueó la lengua e iba a decir unas palabras, pero solo me di la vuelta no tenía intención de escuchar más palabras saliendo de su boca pero no se contuvo y dijo algo que solo me causó asco. -Violeta te ama a ti y quiere casarse contigo Bruno dale una oportunidad- Dándole la espalda levante mi mano y negué con ella no podía creer lo que de su boca salía, terminando de salir de la casa justo me encontré a los dos perseguidores de la noche anterior -saludos caballeros ¿se podría saber por qué me seguían?-
-solo fueron órdenes de su padre-
-interesante ¿por qué insultaron a la chica de la cafetería?- Saque mi teléfono del bolsillo de mi pantalón fino y acomode nuevamente mi saco marqué unos números y llevé el celular a mi oreja -si ¡buenos días!, contrata nuevos seguridad los que mando anoche mi padre a perseguirme me han faltado el respeto Justo ahora y no los quiero aquí, dile a mi secretaria que les pague sus prestaciones laborales y que se marchen cuanto antes- Colgué sin esperar una respuesta solo di una orden, sus caras estaban pálidas, ambos llevaban puesto trajes negros y micrófonos en sus bolsillos
-eso es para que aprendan a no faltarle el respeto a las mujeres- Me subí en un carro sin esperar chofer, me sentía presionado y solo necesitaba tomar aire fresco para poner en orden mi cabeza, pero el recuerdo de la noche anterior me golpeó como un dolor de cabeza sin mas me dirigí a ese lugar sin saber si ella me volvería a recibir o quisiera ver mi rostro tan si quiera.