Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Aventura > Mis tristes memorias azúles
Mis tristes memorias azúles

Mis tristes memorias azúles

Autor: : foyichan
Género: Aventura
¿Qué pasaría si eres encontrada en una playa sin recuerdos? ¿Y si vas a un instituto y conoces un montón de personas extrañas? Cloe es una chica de 15 años, que fue encontrada a los 8 años sin recuerdos en una playa. Ella quiere recordar su pasado, pero nunca ha podido hacerlo. Junto con sus hermanos adoptivos, van a un internado, donde conocerán personas únicas e inolvidables, con muchos problemas. Dónde crearán recuerdos inolvidables. Pero, puede que la mente de Cloe, le falle nuevamente.

Capítulo 1 Nuevo comienzo

¿Qué pasaría si eres encontrada en una playa sin recuerdos? ¿Y si vas a un instituto y conoces un montón de personas extrañas? Cloe es una chica de 15 años, que fue encontrada a los 8 años sin recuerdos en una playa. Ella quiere recordar su pasado, pero nunca ha podido hacerlo. Junto con sus hermanos adoptivos, van a un internado, donde conocerán personas únicas e inolvidables, con muchos problemas. Dónde crearán recuerdos inolvidables. Pero, puede que la mente de Cloe, le falle nuevamente.

Mis tristes memorias azules

El mar de un azul cristalino, mientras el cielo de un claro celeste como si alguien lo hubiera pintado difundiendo en él unas manchas blancas. La brisa, y el intenso calor de un verano. ¿Puedes sentirlo? la arena se desunía grano por grano una vez que quisieses cogerla.- Esa, fue mi primera visión del mundo, mi primer recuerdo, tenía unos 8 años. Es algo curioso, mi primera noción fue a los 8 años, antes de eso, todo parece estar en blanco en mi memoria.

-¿Qué haces?. -Tocó mi hombro Alice, la niña que me encontró. La que ahora es mi hermana.-Dime que no estás pensando en eso otra vez.

-Tu sabes que es una lucha de día a día poder recordar mas allá de ese momento, simplemente no puedo. Me pregunto porqué. -Respondí sin mas, me levanté de la arena, la playa estaba en las temperaturas mas altas. La casa en la que vivíamos se encontraba a unos pocos pasos de la playa, la familia de Alice vivía allí hace muchos años, aún así, ni ellos tenían la menor idea de como llegué allí.

-Creí que aprendiste a vivir con eso. -Caminó un poco.

-Si, así es. Pero tengo 15 años y no logro recordar 8 años atrás. Eso a veces se vuelve algo confuso.

-Es algo que escapa de tus manos, no es como si con intentar recordar recordarías lo que no recordaste en todos estos años. Ya lo han intentado muchos. Es hora de que lo dejes ir. -Me cogió de la mano y comenzamos a girar. -No pienses tanto en eso. ¿Si?...

-Bueno, quizás podría recordar si no fueras tan molesta. Venga, son 8 años aguantándote. -Sonreí.

-Mira, mejor me callo. -Ambas entre risas caminamos hacia la casa.

Por cierto, soy Cloe. Muchos me conocen como la niña que encontraron en la playa sin memoria. Nadie sabe quién soy, bueno, para ser sincera, ni yo se quién soy. Es algo duro tener que vivir con la mitad de tus recuerdos en blanco. A veces mi mente se llena de preguntas como si alguna vez tuve padres, quienes fueron, o como eran. Y si tuve alguna vez tuve hermanos, o un hogar fijo, si la niña que yo era antes de perderme en mi misma era feliz, también me pregunto cómo llegué a una playa, y porque nadie vio nada, si tuve vida anterior a esta, en fin. Por suerte, Alice y su familia me encontraron días después de mi primer recuerdo, y aunque me describían como una niña de 8 años que parecía recién haber nacido, ellos me trataron como a una hija. Supongo que tuve suerte.

-Chicas que suerte que llegaron, mamá tiene algo que decirles. -Comentó Buckley mientras nos abrió la puerta. -Estuvo ansiosa porque llegaran, parece ser algo muy importante.

-¿Esperarnos a nosotras para contarnos algo?.

-Ahora nos dirá que falta dinero en la casa y necesita que ofrezcamos nuestros ''servicios'' en el bulevar. -Ambas nos fundimos en una carcajada. Proseguimos al living.

-¿Por que tardaron tanto? -Dijo allí sentada Sherlie. -Tengo algo que comentarles.

-Pues la culpable es Cloe, volvió a la playa a lo mismo de siempre.

-Cloe, cuantas veces hablamos de eso.

-Lo sé, simplemente no puedo dejar de intentarlo, venga, a lo nuestro. ¿Qué quieres comentarnos?

-Bueno, el punto es que, con Charlie hemos encontrado un instituto internado, creemos que es la mejor opción de todos los institutos vistos hasta ahora. Ya que no pueden seguir en el que están, y eso se hace un gran problema.

-No nos culpes, Buckley fue el que comenzó. -Interrumpió Alice. -No nos hubieran echado si no tendríamos que defenderlo por cada desastre que hace.

-Hey, el chico de la biblioteca empezó!

-Le arrojaste el estante de libros encima. -Arqueó las cejas Alice.

-Chicos dejen de pelear, no importa lo que haya pasado, ustedes no pueden seguir en el colegio, y por lo que dijo la directora, en ningún instituto de bien los van a aceptar. Lastimosamente, la mejor opción es el instituto de Coleia Aria.

-No es como si nos quedara otra opción ¿cierto?...-Pregunté un poco extrañada por el nombre del instituto.

-No. Es un colegio pago, y a Buckley no lo aceptan en la mayoría de los colegios pagos de alrededor. Por lo que su única opción es ese instituto.

-¿Te das cuenta Buckley, que por tu culpa nos hemos cambiado de colegio una millonada de veces? ¡Es imperdonable! ¡Inaudito! ¡Es una aberración!

-Basta de paranoia Alice. Solo quedan semanas de vacaciones, tendrán que decidirse. –Dice Sherlie.

-Por mi bien. No nos queda otra. Lo que complicaría sería el hecho de que es un internado. -Lo dije sin más rodeos. -¿No tienes fotos o algo?

-Tengo los panfletos. -Dicho esto, los dejó en la mesa y tomó rumbo hacía la cocina. -Chéquenlos y luego me cuentan. -Se fue, Alice cogió uno de los panfletos y comenzó a leer en voz alta.

-''Coleia Aria cuenta con mas de 40 áreas, gracias a su ubicación en un campo perfectamente reformado para dividirse en campus, sectores, áreas, edificios. Perfectamente se podría describir a Coleia Aria como una mini ciudad'' , bueno, está visto que es enorme. -Se detuvo a pensar Alice.

-¡Sigue leyendo! -Alentó Buckley.

-Ok, ''Cada campus cuenta con cuatro edificios, uno en donde se hospedan los profesores, otros dos para los alumnos y alumnas, y uno en donde se dan las clases. También contamos con una espectacular vista, un césped cuidado y flores tratadas por los mejores jardineros, la decoración del campus es excelente, y contiene en ella una laguna enorme.'' Bueno, podemos decir que esto es como un paraíso. -Comentó Alice muy agradada por lo que acababa de leer.

-Olvidas el hecho de que no es una colonia de vacaciones, sigue siendo un colegio, por mas divertido que te parezca. Y por todo lo que describe ahí, suena muy delicado todo, la mayoría de esos institutos son muy estrictos. Y conociéndonos, lo estricto no va con nosotros. -Pensé en voz alta.

-Mamá dijo que no hay otra opción. Así que es eso o nada. -Interrumpió Buckley.

-Mira, tu mejor te callas. Por tu culpa nos echaron de cuatro colegios en un año y medio. -Dicho esto, Alice dejó los panfletos en su lugar.

-No vayan a comenzar a pelear otra vez, que Buckley tiene razón, no es como si nos quedara otra opción, nos tocará ir, después de todo, son las consecuencias a pagar por haber peleado en casi todos los colegios a los que fuimos.

-Entonces, ¿A Coleia Aria? -Se preguntó Alice en voz baja. -¡A Coleia Aria! -Respondimos al unísono.

Habían terminado las vacaciones, casi parecía lejana la última charla que tuvimos en donde hablábamos de Coleia Aria, las vacaciones habían pasado casi sin pensarlo, entre risas, viajes vacacionales, y días calurosos y soleados en la playa. Todo marchaba excelente hasta que nos dimos cuenta que casi acababa el verano, y Coleia Aria se aproximaba. Buckley, Alice y yo, sabíamos que Coleia Aria sería algo complicado para nosotros.

-Bueno chicos, espero que hayan disfrutado sus vacaciones, y disfruten de lo que queda de ella, recuerden que en unos días tendrán que ir a Coleia Aria.

-Espera, ¿que?! -Escupió su jugo multifrutal casi en el rostro de Sherlie. -¿En estos días? ¿De qué hablas?

-No me digas que estaban pensando que las vacaciones les duraría toda la eternidad.

-No, claro que no, pero no lo veíamos venir tan pronto. ¿Cuándo tendremos que ir a eso? -Recibí la noticia un poco más calmada.

-El miércoles que viene, y hoy es jueves. -Lo dijo sin más rodeos. Sherlie se veía en su mejor papel de madre, o mejor dicho, la más irresponsable de ellas. ¿Esperar hasta el último momento? ¿Enserio?

Llegó el miércoles, tan rápido como una estrella fugaz, y sin pensarlo, ya había llegado el día. En la mañana, Alice se abalanzó sobre mi gritando, mientras Buckley, como de costumbre, nos culpaba de haber tocado sus cosas, Sherlie preparaba el desayuno, se podía sentir el aroma de los dulces panques con dulce de leche, Charlie, dormía como un bebe, con la diferencia de que tenía 40 años. Aún no había amanecido, las mañanas en las playas son más frías que de costumbre, gracias a que el frio viento que trae consigo el mar. Me levanté en medio de gritos.

-¿Que sucede? ¿Y porque interrumpen mi sueño de esta forma? para colmo, estaba soñando algo muy bonito, casi parecía real. - Refunfuñé.

-¿Que soñaste? ¿Que tenías novio? -Interrumpió Buckley mientras entraba al cuarto y revolvía mis cosas.

-Si te parece poco que tenemos que ir al colegio, adelante, y sigue con tu dulce sueño. -Comentó Alice desde el pasillo.

-Em, no es como si con dormir volvería al sueño en el que me encontraba ¿o si? Si es así, decídmelo ya y me vuelvo a dormir.

-Cloe! –Gritó ella.

-Está bien, está bien, solo bromeaba ok?, me alistaré. –Dije entrándome al cuarto.

Me alisté, y ni bien lo hice, salimos de casa, habíamos salido horas antes de lo que teníamos que estar, pero era debido a que el instituto quedaba a kilómetros de la ciudad. Es poco decir que fuimos molestando todo el camino en el auto, Buckley y Alice se molestaban, Sherlie se mostraba muy concentrada en la carretera, así que yo trataba de mantener quietos a Alice y a Buckley para que no desconcentraran a Sherlie. Hasta que por fin llegamos.

Capítulo 2 ¿Cómo es Coleia Aria

La vista era ensueño, y tal como describía los panfletos.

-Es grandísimo. -Comentó Alice.

-Ya lo veo.

-¿Será todo un año cierto? -Comentó Buckley un poco nostálgico con la mirada baja.

-Sí, los acompañaré hasta la recepción, y luego de eso, me iré. -Dicha estas últimas dos palabras, su voz se notó temblorosa, sabíamos que estaba conteniendo las lágrimas. Sherlie nos acompañó hasta la recepción, en donde se detuvo a hablar con la recepcionista. Alice, Buckley y yo, analizábamos el alrededor un poco extrañados.

-Es grade...-Comentó Buckley, en eso miró a Alice, y la vio quebrada, yo intenté consolarla. -Alice, no vayas a estar de chillona aquí! -Agregó fingiendo ser fuerte.

-Como si a ti no te duele dejar a mamá y a papá y no verlos de ahora en más. -Replicó Alice entre sollozos.

-No es como si nos quedara otra opción, además, ya lo sabíamos desde un principio.-Dijo mientras miraba a la nada.

-Hey, Sherlie no tardará en venir para despedirse, no peleen, y no lloren. Solo lo hacen más difícil para Sherlie el hecho de dejarnos aquí. -Fruncí el seño. -Ya estamos acá, y no nos queda otra opción, así que pónganse bien. Solo será un año, sean fuertes, háganlo por Sherlie ¿vale? -Dicho esto, nos fundimos en un abrazo. Lo cierto es que, Sherlie era una mujer muy sentimental, aunque no lo demostrara, y algo que pude notar todo el tiempo vivido con ella y su familia, es que lo que mas odiaba eran las despedidas, recuerdo que una vez viendo una película sobre una adolescente que se separaba de su madre para transferirse a otra ciudad y perseguir sus sueños, Sherlie había llorado en la típica parte de la despedida de madre e hija, le pregunté que le pasaba, y solo dijo: ''odio las despedidas'', en su pasado, a Sherlie la había abandonado su madre de pequeña, por lo que Sherlie tuvo que vivir con su tía desde entonces. También, el padre de Alice y Buckley, había abandonado a Sherlie, había prometido volver, pero nunca lo hizo. Y luego, la muerte de su tía, ante los ojos de ella. Supongo que eran razones más que suficientes para odiar las despedidas, para Sherlie, lo mas importante son sus dos hijos, y su esposo Charlie, aunque, con él, debo admitir que tenían peleas. Supongo que nunca pensaron en divorciarse debido a Alice y Buckley y en como les afectaría pero de todas formas, Sherlie amaba a Charlie. Por lo que vivir otra despedida con ellos, la quebraría.

En eso, llegó Sherlie.

-Bueno chicos, la recepcionista les asignará sus habitaciones, y le explicará el sistema de todo. Asi que no tengo nada mas que hacer aquí supongo...-Mientras su voz se quebraba de a poco, y mantenía la mirada baja, es como si evitara mirarnos.

-Solo uno...solo será un año. -Respondí a sus pensamientos, me puse en cuclillas y busqué su mirada que se encontraba en el suelo.

-Si, losé, es que me resultará extraño volver y ver la casa vacía, solo Charlie y yo...simplemente...

-No nos queda otra opción, ¿cierto?, prometo marcarte cada vez que pueda, tomaremos todos tus consejos en cuenta, nos cuidaremos. -Intenté consolarla.

-Soy una tonta. -Rió. -Yo los traje aquí, y ahora soy la que se quiebra. -Levantó la mirada, y observó a las dos pequeñas criaturas que le había dado la vida que estaban delante suyo. -Vendré todos los fines de semana, lo prometo. -Aguantó las lágrimas. -Cloe, te los encargo, eres como mi hija, y eres como su hermana mayor. -Me miró a los ojos, con los suyos aún lagrimosos.

-Claro, los cuidaré. Confía en mi. -Sonreí.

En el pasado, para tener a Alice, Sherlie había tenido problemas. Nunca supe bien la historia, solo sé que ella no podía tener hijos. Y buscó a Alice durante muchos años hasta que se dio. Y luego, años después, Buckley. Eso había sido como un milagro para ella. Son ése tipo de milagros que suceden, y que no sabes el porqué, y no entiendes como es que sean posibles. Pero cambió sin duda la vida de Sherlie, ella, realmente ama a sus hijos. No digo que las demás madres no amen a sus hijos, pero es que sé que Sherlie luchó mucho por ellos. Y es que, hay madres que no luchan nada, y ni siquiera lo valoran. No es un buen momento para echar culpas, pero...¿Dónde estaba mi madre? ¿Dónde estuvo todos estos 8 años que viví con Sherlie aún sin poder recordar algo? ¿Dónde estaba? ¿Acaso no notó mi ausencia? ¿Acaso me extraña? Ésa clase de madres, a las que no entiendo.

-Y Alice, prométeme que no te atrasaras en las materias como siempre. -Acarició su mejilla.

-Sí mamá. ¿Podré participar en talleres de arte?.

-Claro, si tu quieres. Y Buckley, trata de no meterte en problemas. Eres el único hombre, ¡deberás dejar bien parada a la familia!

-Lo haré. -Dijo en seco con la mirada hacía el vacío, sin corresponderle la mirada a Sherlie.

-Bueno, ehm...es hora. -Tomó rumbo hacía la puerta, lentamente, sin mirar atrás, ella sabía, que si miraba atrás, le dolería mucho mas tener que volver a mirar adelante.

-¡Sherlie! -Grité. -Llorar es de humanos. -Sonreí. Sherlie miro atrás, y no aguantó más las lágrimas, y volvió hacía nosotros, a abrazarnos. Cuando se percató de que hasta Buckley estaba llorando. Luego de la conmovedora despedida, Sherlie al fin pudo irse tranquila, todos nos secamos las lágrimas, y caminamos a buscar a la recepcionista.

-''Hola, nuestra madre recién nos dejo aquí, y dijo que usted nos iba a explicar el sistema y nos guiaría a nuestros cuartos. '' Bueno, algo así planeaba decirle. Solo me salió algo como ''Em...nuestros cuartos''

-Hola, soy Caroline. Sí, sobre eso, asignaré a unos alumnos a que los guíen a sus habitaciones y les expliquen cómo va todo. -En eso, atrajo con gestos a dos alumnos. -Chicos, guíen a estos chicos a las habitaciones 201, 214 y 319 del área 25. En ese momento, los dos chicos comenzaron a caminar, y nosotros los seguíamos, era un silencio incomodo, así que decidí comenzar a hablar.

-Em, ¿cuánto más tendremos que caminar?

-Mucho, les tocó el área 25, a partir de esta en adelante, comienzan a alejarse del edificio de entrada.

-Ya veo. -Baje la mirada. Cuando observé a mi alrededor, estábamos cruzando un camino y a ambos costados, se podía distinguir una especie de bosques, reformados para que parecieran jardines. Alice y Buckley quedaban abrumados el espacioso lugar. -¿Y que se supone que son estos? ¿Una especie de bosques?

-No, depende a qué lado te dirijas, si caminas un poco mas, entras al campus de cada área, para no perderte, puedes leer los carteles de madera que hay, te guían de forma que encuentres el área correcta.

-¿Y que son campus? -Preguntó entusiasmado Buckley.

-Son los jardines de cada área. O reservas, si lo prefieres. –O caminos innecesarios para perderte en una noche donde te estés meando y busques desaforadamente un baño, si lo prefieres.

-¿Y que son las áreas? -Comenzó a molestar con las preguntas Buckley.

-Buckley, basta ya. -Frunció el seño Alice.

-Bueno, ya casi llegamos. -Comentó el muchacho que caminaba más adelante.

Cuando llegamos, la vista era ensueño, un jardín bien cuidado, banquetas, fuentes, arboles, etc. Se podía distinguir cuatro edificios a unos pasos. Estaba repleto de adolescentes con la misma duda que nosotros, puesto a que era el primer día. Caminamos hasta los edificios.

-Bueno, son dos edificios, el de las mujeres, y el de los hombres. Así que el pequeño tendrá que venir conmigo así le guiaré a su habitación. -Me miró esperando respuesta.

-Ah si, bueno, Buckley, tienes que ir con él. Así que, cualquier cosa, mantente al tanto del celular.

-Si está bien, no es como si me vaya a perder o algo así.

-Pero te pueden violar. -Soltó una leve carcajada Alice.

-Bueno, lo llevo entonces.

-Sí, gracias, ehm, olvidé preguntar sus nombres. -Recordé.

-Yo soy Liam, y él es Harry. ¡Un gusto!. -Se presentaron en coro. No es como si hubiera estado baboseándome por ellos desde la recepción, simplemente eran raros. El tal Liam tenía el cabello castaño que visto al sol podría catalogarse como rubio, tenía los ojos cafés claros, y su cara, era un placer para la vista con esos dos hoyuelos que se le marcaban en cada mejilla a cada sonrisa, mientras tanto, su acompañante, Harry, era rubio de cabello rizado al mejor estilo de David Bisbal, y de ojos verdes como los de un gato. Sus rasgos, tanto de él como de Liam, eran como de mujeres sin parecer algo homosexual -Bueno, hasta pronto. -Dicho esto, llevó a Buckley al edificio donde se hospedaban los hombres.

-Bueno, y nosotros nos dirigimos a este, vengan conmigo. -Comenzamos a seguir a Harry. Al entrar al edificio, se podía distinguir la cafetería por un lado, y el living por otro, ambos, estaban lleno de chicas con maletas, buscando sus habitaciones. -Listo, aquí llegamos, esta es la habitación 214, la de ella. -Señaló con la mirada a Alice.

-¿La mía? Está bien, adiós Cloe, nos veremos pronto! -Dicho esto, Alice entró a su cuarto, parecía muy entusiasmada, tanto como para dejarme con un extraño en un colegio nuevo que a unos pasos podrías perderte.

-Huh, supongo que la única que queda es la mía ¿cierto? -Respondí un poco cansada.

-Exacto, es la 319, queda unos pisos más arriba. -Seguimos subiendo escaleras, hasta que por fin llegamos. -Bueno, aquí es. Al parecer aún no ha llegado nadie, pero como a todos, se te asignará una compañera de cuarto, vete acomodando. Si necesitas algo, yo soy de esta área así que estaré en el edificio de alado.

-Está bien Harry. -Le saludé y entré a mi cuarto, el cuarto estaba limpio, tenía dos camas, una de lado de la ventana, y otra del lado del baño, por lo que escogí la de la ventana, tenía una linda vista. Además no quiero tener problemas luego cuando algo funcione mal en el baño. Había un placar de mi lado, así que lo abrí, salió algo volando, salté de un susto. Era una mariposa. Acto seguido me reí estúpidamente. Allí estaba yo, analizando el cuarto, el lugar, y volví a pensar en eso. Sí, quería recordar, no podía, pero aún así tenía una sensación rara desde que había llegado al lugar, pero por mucho que lo intentara, seguía sin poder recordar nada.

-Toc, toc. -Dijo burlona, una chica de mi edad con una resplandeciente sonrisa tras la puerta semi-abierta de la habitación. -Me tocó esta habitación, soy Mary. -Extendió la mano presentándose.

-Esto...soy Cloe! supongo que debes ser mi compañera de cuarto. -Sonreí. -Espero que nos llevemos bien. -Agregué.

Comenzó a desempacar sus cosas.

-¿Qué te parece si al terminar con esto vamos a recorrer el campus? -Lo dijo mientras acomodaba su ropa en el placar de su lado de la recamara. -Me gustaría conocer los alrededores pero ya sabes, soy nueva, y no quiero andar sola por allí.

-Te comprendo. Tengo una hermana en la misma área, así que podemos ir entre todas si quieres.

-¿Ah si? estupendo. -Sonrió. Cuando terminó de desempacar, ambas fuimos en busca de mi hermana.

-Siento en una forma como las miradas se concentran en nosotras. -Comenté caminando a la par de Mary con la mirada baja. Era cierto, grupos ya se habían formado en un par de horas. Las chicas son muy duras entre ellas, siempre pensé en ser diferentes a ellas, puesto a que vivíamos en una playa en donde solo jugábamos entre Alice y yo. Nos excluíamos nosotras mismas, por lo que no mantuvimos mucho contacto con las demás chicas. Sería difícil convivir en el instituto, pero prometimos intentarlo. Pero Mary se mostraba mucho más segura al caminar.

-Las chicas son así, siempre analizan a la competencia.

-¿Eso nos convierte en competencia? -Poco a poco subía la mirada.

-Oh si baby, somos la competencia, levanta la mirada, y míralas. Todas en su intento de marcar territorio. No se dan cuenta, lo estúpidas que se ven. -Comentó muy segura mientras caminaba orgullosa. Para se franca, ¿Quién no estaría orgullosa siendo rubia de ojos claros? La maldita era la perfección en persona. No es como si la envidiara, o bueno, sí. Ella inspiraba esas ganas de suicidarte si te compararan con ella. Ella inspiraba ganas de estar cerca de ella, para sentirte mejor, y tratar de ser como ella. No sé si me entiendes.

-Eres muy segura de ti misma. -Lo dije sin más rodeos.

-Sí, ¿y tú?

-No soy tímida si es lo que piensas, pero me molesta tanta atención en mí, es como si me acosaran todas esas miradas esperando que algo malo me pase. Me gusta mantenerme más al margen. -Proseguimos hasta llegar a la habitación de Alice. -Aquí es. -Me pare frente a la puerta. Golpeé. Salió Alice.

-¡Cloe! -Gritó entusiasmada.

-Parece agradarte tu cuarto. -Dije mientras entraba a su cuarto y lo analizaba. -¿Y tu compañera?

-Es una idiota. Como diría Buckley imitando a los españoles ''es una gilipollas''. -Frunció el seño

-¿Por qué lo dices? -Entró al cuarto Mary. -¡Ah, me presento! , soy Mary. -Extendió la mano.

-Soy Alice, un gusto. -Le tendió la mano. -Entonces... ¿puedo estar con ustedes? -Preguntó apenada.

-Y no nos queda otra, tendremos que mantenernos juntas si queremos sobrevivir a esto supongo. No es como si nos quedara otra opción. -Respondí.

Una nueva aventura. Era como una...nueva vida.

Pasaron unos días, todas nosotras ya nos habíamos acostumbrado al campus, y a todo. Hasta Buckley parecía haberse hecho popular entre las niñas de primer año. Se rumoreaba que hasta había armado su propia ''pandilla'' y se la pasaban siendo unos rompecorazones. Después de todo no me sorprendía, anteriormente, era todo un rebelde. Sí, ese era Buckley, mi hermanito, quien no tardó en adaptarse. Aún no habían comenzado las clases, aún estábamos entre las semanas de adaptación y alojamiento.

-Ayer estuve hablando con una niña de primer año, le pregunté acerca de Buckley, y me dijo que él se había vuelto muy popular entre los de nuevo ingreso. -Comentaba Alice mientras observaba la botella casi vacía de su jugo de manzana. -Ése enano. -Hizo un gesto de cómo ''no hay remedio''.

-Sí, me di cuenta. Se notó distanciado desde que llegó. Espero que no se vaya a meter en problemas como de costumbre.

-No se preocupen tanto por su hermanito, seguramente él sabrá ser responsable. -Tomó un sorbo directo de la botella casi vacía.

-Lo dudo. Ése enano. -Repitió, y soltó una leve carcajada. Todas la acompañamos de risas.

Buckley se había metido en problemas, como era de esperarse, pero un problema entre grupos de su misma edad con su pandilla. Así que esperaron el momento indicado para molestar a Buckley, cuando él estuviera solo y desprevenido. Al regresar del baño, Buckley se dirigía a la cafetería. En ese momento se abalanzaron un grupo de chicos sobre él.

-¿Te crees muy gracioso verdad enano? -Dijo uno de los chicos del grupo, mientras se acercaban a Buckley. -No nos gusta tu posición de intento de niño atrevido. -Lo acorralaron.

-Me hablas como si tuvieras el derecho a hacerlo. -Dijo engreído.

-¿Acaso no tenemos el derecho a hacerlo? -Soltó una carcajada, acompañada de risas de los demás del grupo.

-No es eso, si no, que no eres mas que una bolsa de excremento. Yo que tú tendría vergüenza hasta de venir a un colegio así -Sonrió picaron. -Bueno, me gustaría seguir charlando con ustedes, pero tengo cosas que atender.

-¿Pero qué dices? -Comenzó a molestarse frente a la arrogancia de Buckley, y lo empujó. Buckley cayó al suelo. Todos lo rodearon a tal punto de patearlo. De repente, una voz se escuchó.

-Déjenlo, no hace falta que resuelvan sus problemas de esta forma. -Comentó un chico que apareció de la nada. Un joven blanco de cabello rizado castaño claro y revuelto, igual al otro chico, como si todos se combinaran para traer el cabello así al colegio. Con ojos rasgados de color miel, y una sonrisa pícara que mostraba sus dientes blancos casi perfectos, labios finos de color rojo como si se los pintara. -Además, son muy chicos para andar peleando de esa forma. ¿Por qué no prueban con chicos mas grandes? quizás los haga más fuertes, si es eso lo que buscan. -Agregó. De inmediato, el grupo de bandalistas se fue. -Levantate del suelo. ¿O también quieres que te ayude? -Soltó una leve carcajada. Buckley se levantó.

-Supongo que debo decirte gracias.

-No es necesario, con un beso me lo podrías agradecer. -Guiñó el ojo el joven.

-¿Pero que dices?! -Buckley puso una cara como de ''¿Y a este que le pasa?''.

-Solo bromeaba, no soy gay o algo por el estilo. Soy demasiado sexy como para echarme a perder. -Soltó una leve carcajada. -Soy Elliot. -Se presentó.

-Por poco creí que te gustaba. Y por supuesto que yo también soy demasiado sexy como para echarme a perder. -Rió. -Soy Buckley. -Agregó. Ambos se estrecharon las manos.

-¿Eres de primer año verdad? -Preguntó analizándolo. -Me habían comentado sobre ti.

-Es de esperarse, a todos los colegios donde voy soy popular. -Agregó Buckley en posición de engreído. Como siempre.

-Dicen por ahí que te echaron de muchos colegios y viniste a parar acá. -Se recostó sobre la pared con las manos en los bolsillos. -Aquí hay muchos así. Me atrevería a decir que peores, yo que tú me cuidaría. -Advirtió mirando hacia otra dirección.

-¿Y tú de qué año eres? -Mostró curiosidad Buckley. -Digo, no pareces de nuevo ingreso.

-Claro que no. Soy de tercer año. -Respondió sin poder ser más exacto. -Bueno, me voy yendo.

-Espera. -Lo detuvo. -Estaba por ir a la cafetería por unas bebidas. ¿No quieres ir?, me vendría bien saber de todo un poco. -En su rostro una sonrisa desdeñosa.

-Mientras tu las pagues. Ambos marcharon a la cafetería por unas bebidas.

En lo que respecta a mi, Alice y Mary estábamos comiendo en la cafetería unos pasteles de chocolate que había comprado Mary allí mismo. En eso llegó Buckley con un chico de un poco más edad que la mía.

-Luego no se culpen cuando las llamen las gordas de Coleia Aria. -Dijo Buckley soltando una carcajada.

-Para cuando nos digan así, a ti ya te habrán echado del colegio. Ok? -Respondió Alice arrugando su nariz.

-¿A si tratas a tu querido hermano? Tienes que sentirte orgullosa, eres hermana de esta bestia sexual. -Acomodó su abrigo.

-Eres un virgen. Suéltalo ya enano, a que viniste. -Respondió rápidamente Alice mientras se quitaba el resto de pastel que le quedaba en su boca.

-Primero, les presento, él es Elliot. -Señaló a Elliot con la mirada. Elliot se presentó.

-¿Como haces para aguantarlo? -Dijo Alice soltando una leve carcajada. Le acompañamos con la risa con Mary.

-Bueno, ehm, al punto Buckley. ¿Necesitas algo?. -Interrumpí. Solo quería terminar de comer mi pastel.

-Solo necesitaba dinero. ¿Tienes verdad? -Fue directo.

-Sí, pero lo tengo en mi habitación. Y quiero terminar de comer mi pastel tranquila. -Dije en seco. -Luego te alcanzo más dinero, ahora déjame comer tranquila.

-No, necesito el dinero ahora. -Frunció el seño. -Tendrás que levantarte.

-Eres un pesado. -Me levanté. -Ven. -Buckley y su amigo me siguieron hasta llegar a mi cuarto. -Bueno, aquí está tu parte del dinero.

-¿Esto tan poco es? -Pensó en voz alta mientras contaba el dinero.

-En realidad es una cantidad considerable para que lo gastes tu solo. Si economizas el dinero te alcanza a la perfección. -Interrumpió Elliot.

-Por fin alguien que dice algo coherente. -Le di la razón. -Considera ser mas como tu amigo por favor.

-Elliot, debo enseñarte que tienes que siempre darme la razón a mi. -Buckley miró fijamente a Elliot mientras fruncía el seño.

-Fui educado por una mujer que me enseñó a siempre darle la razón a lindas chicas. -Comentó con una sonrisa picarona que marcaba un hoyuelo en su mejilla. Yo quedé congelada por lo que acababa de decir. No estaba acostumbrada a tratar con chicos así, del tipo que te abruman adulándote con tal de ligar.

-Elliot, entiendo que estés necesitado de una novia, yo también lo estoy. ¿Pero qué estás pensando en llamarle linda a mi hermana? -Por un momento creí que en Buckley iba a nacer ese sentimiento ''protector'' de hermano. Pero... -¡Mírala! tiene un cuerpo golpeado por la vida desde cualquier punto, no tiene nada por delante, nada por detrás. ¡Es prácticamente insulsa! -En lo que decía esas palabras señalaba con la mano los lugares donde según él me faltaba ''carne''.

-¡Bueno basta!, ya entendió. -Fruncí el seño. -Toma tu dinero y lárgate. -Le grité casi echándolo de mi habitación.

-Esta bien, gracias.

-Vete a la mierda. -Interrumpí rápidamente.

-¡Adiós! -Se despidió Elliot con dos besos en la mejilla, no se cual sería la palabra para describirlo, si muy cortés, o un seductor en acción. En fin, volví a comer mi pastel con las chicas.

-¿Le diste el dinero a ese enano? -Preguntó con la boca aún llena de pastel Alice.

-Sí. ¿Y tú no has parado de comer pastel desde que me fui?

-No. ¿Esperabas que me detuviera porque te fuiste? -Siguió comiendo su rebanada de pastel.

-Es lo menos que tenías que hacer, esperarme. En fin, que raro es el amigo nuevo de Buckley.

-Si. Todas dicen que es un narcisista que acostumbra jugar con su sexualidad. Es uno de los chicos de los que mas se habla de tercer año. Digamos que es popular. –Dijo Mary.

-¿Jugar con su sexualidad? -Me extrañé al escuchar eso.

-Sí, es como cuando un hombre tiende a dar una imagen de homosexual, pero no lo es. Bueno algo así, no lo entendí del todo. -Aclaró. -La cuestión es que el tipo es raro. -Finalizó. La charla había cambiado de tema, y luego nos quedamos hasta tarde en la cafetería hablando, se nos había pasado la hora. Así que habíamos terminado el día exhaustas. Al día siguiente, Mary me despertó.

-Suerte que despiertas, hablé con unas chicas del cuarto de alado, y me comentaron que tendremos que ir a tomarnos las medidas para el uniforme. -Comentó sentada en mi cama.

-¿Uniforme? -Recién comenzaba a despertarme. -No nos avisaron nada de que habría uniformes.

-Lo sé, pero era de esperarse, es un instituto privado.

-Ya se a quien preguntarle. -Instantáneamente pensé en preguntárselo a Harry y a Liam, mis guías de ingreso. Ellos dijeron que cualquier inconveniente o duda les buscara. Así que eso hice, fui hasta el edificio de dormitorios de hombres, mientras Mary fue a la cafetería a hacer cola, ya que las colas para el desayuno de las mañanas eran larguísimas.

En cuanto entré al edificio, comencé a preguntar a algunos chicos que se encontraban en el living si conocían a Harry, me dieron todo tipo de números, números de teléfonos, y algunas que otras habitaciones donde Harry llevaba a sus ''chicas'', era toda una leyenda al parecer. ¡Un puto don Juan! Al final, me dieron el número de su habitación, en la que él dormía, así que proseguí hasta ella. Cuando llegué, toqué la puerta. Salió Harry.

-¡Hola Harry! bueno, perdón que venga de esta...-Detrás de Harry salió Elliot, y me besó en la mejilla.

-¡Hola! -Interrumpió. Yo aún seguía helada por lo que había acabado de hacer. Mi cara había tomado un color rojo, en una milésima de segundo.

-Perdona a mi compañero de cuarto. -Se disculpó Harry. Mientras Elliot me rodeó con sus brazos el cuello. -Elliot, deja de acosar a la pobre chica.

-Tranquilo, no la acoso, solo la estoy saludando. Y ya la conozco. -Respondió sin soltarme.

-Eh...yo...yo...-Tartamudeé mientras estaba roja como un tomate. Harry separó a Elliot de mi.

-¡Que la dejes! ¿No ves que ya la pusiste nerviosa?

-Ése era el objetivo. -Rió. Se metió adentro de la habitación.

-Una vez más, perdónalo. Bueno, a lo nuestro, ¿a qué venías?. -Se frotó las manos y sonrió.

-Eh....sí, venía a preguntarte sobre los uniformes, nadie me había dicho nada sobre eso.

-Es obvio que siendo un colegio de este rango necesita un uniforme. -Comentó él.

Tal como dijo Harry. No tuve más remedio que hacerme un uniforme, y pagar la cuota, al igual que Alice y Buckley.

Habían pasado las semanas de adaptación, así que se aproximaban las clases en Coleia Aria, yo ya estaba preparada. Sabía que iba a ser una experiencia única, tenía ese presentimiento, no podría explicarlo con exactitud. El grupo había crecido, Mary, Alice, Buckley, Harry, Elliot, y yo, no nos costó tanto adaptarnos después de todo.

-¿Y bien? tengo hambre. -Comentó Alice.

-Y yo. -Agregó Buckley. -Venga, Cloe ve a comprar algo para comer.

-¿Por qué yo?

-Porque sí. Ve a comprar algo. -Comentó Alice cruzando las brazos.

-Y algo decente. -Agregó Buckley.

-Ah claro, ¿tengo cara de sirvienta?

-De una muy linda sirvienta. -Interrumpió Harry.

-Hey, eso lo tendría que haber dicho yo! -Dijo enfadado Elliot. -Solo yo puedo ser el sexi chico conquistador.

-Está por verse. Quizás el próximo sexi chico conquistador sea yo. -Todos empezaron a reir.

-¡O yo! -Interrumpió Buckley.

-¿Adularías a tu hermana? -Todos quedaron con caras de horror. Luego rieron. Así se habían vuelto todas nuestras charlas. Y es que ya teníamos un grupo armado; Alice, Mary, Buckley, Elliot, Harry, Liam y yo. No nos costó mucho adaptarnos después de todo.

Cuando regresé de traer la comida, la charla había tomado otro rumbo.

-Entonces...en dos días empezamos las clases ¿verdad? -Dijo un tanto intrigada Mary.

-¿Qué? ¿Tan rápido? -Interrumpí.

-Sí, lo cierto es que va a ser mas difícil una vez comenzada las clases, pero se van a acostumbrar al horario en poco tiempo. -Agregó Harry.

-Eso espero. -Comentó Alice. -Ah, Cloe, Buckley y Elliot te están buscando.

-Ah, ¿donde están?

-Se fueron a buscarte probablemente, para que les compres mas comida. No se llenaron con lo que compraste. Buckley debe estar muriéndose de hambre, ya lo conoces, ese enano.

-No voy a gastar un centavo más en ellos. -Crucé los brazos. -¡Que haga canibalismo con Elliot! -Todos comenzamos a reír.

Pasaron los días que quedaban como si nada, y llegó el día. ¡El gran día!. Todos estábamos emocionados por las nuevas clases, y el primer día sobre todo, a quien conoceríamos, etc.

-¡Por fin! , hoy es el primer día. -Comentó Mary mientras se arreglaba el cabello. Su largo cabello rubio, suave y sedoso. Como el de los comerciales de champús.

-Siento como si la emoción corriera dentro de mí. -Dije alistándome.

-Debe ser excitación. –Rió Mary. -Será mejor que te cambies rápido. Vendrá Alice, y luego iremos al edificio de chicos para buscar a Buckley, a Harry y a Elliot.

-Está bien, me apresuraré. -Cuando me alisté, había llegado Alice y las tres juntas salimos al edificio de habitaciones de los hombres para buscar a los demás. Aunque Buckley se nos adelantó, y nos esperaba en el living, así que fuimos a buscar a Harry y a Elliot. De repente, escuchamos unos gritos. Entramos rápidamente.

-¡Elliot me quiere matar! ¡Ayuda! -Escuchamos a Harry gritar desesperadamente.

-¿Que pasa acá? -Levantó la voz Alice.

-¡Harry rompió mi espejo! -Dijo enfadado Elliot.

-¡Fue un accidente! -Más gritos.

-¡No! ¿Ahora como veré mi sexi rostro?

-Maldito narcisista. -Dijo en voz baja Harry.

-¿Qué?! ¡Ahora si te mataré!

-¡No!, ¡Cloe, él me quiere hacer daño! -Dijo arrodillándose y aferrándose a mis pies.

-Chicos, no se si lo saben, pero hoy empezamos las clases! -Interrumpió Buckley.

-Estúpidos. Dense prisa y alistense. Debemos apurarnos si queremos llegar a tiempo. -Dijo Alice mientras salía de la habitación.

Una vez listos Harry, Elliot, Liam y Buckley, todos marchamos hacia el edificio de clases. El primer día, nuestro primer día de clases en este instituto, fue allí cuando los días comenzaron a enumerarse. Todo, de alguna forma estaba relacionado con mi pasado. Tiempo después me daría cuenta del porqué.

Capítulo 3 Socializando...

En cuanto entramos, nos derivaron a salones diferentes, a mi me tocó con Harry, Elliot y Liam puesto a que éramos de tercer año. Desde que habíamos entrado al salón, todo era un alboroto. El profesor estaba atrasado. Cogí un asiento que estaba bien atrás, para no destacar mucho, Harry se sentó junto a Liam en los asientos de adelante, como era de esperarse puesto a que era su lugar desde hacía 3 años. Esos dos, sin duda habrán pasado muchas cosas juntos. Parecían, casi inseparables. Son ese tipo de amigos, que a simple vista solo los ves como son. Pero, ellos se conocen mas que nadie.

Lo cierto, es que siempre presto atención en las relaciones que tienen unos con otros los humanos. Ya que yo, no recuerdo tener amigas en el pasado. Ya sabes, antes del gran día.

Elliot se sentó junto a mi, en eso, llegó el profesor.

-Bueno chicos, seré su profesor de filosofía, tendremos tres horas en esta materia todos los Lunes. Anótenlo. -La clase prosiguió, era un poco aburrido, solo conseguía pensar en las facciones del profesor, y eso me causaba un poco de risa. A eso, le sumaba los chistes que Elliot me susurraba al oído respecto al profesor, cosas como ''¿Acaso eso que cuelga debajo de su mentón es piel? ¡Pues parece un gallo!'' ''Con sus arrugas podemos quitar el frío del mundo'' o estupideces como ''Un pedo suyo debe ser un terremoto en Nigeria'', esas cosas. En eso, se abrió la puerta y entró un joven de cabello negro azulado, y de ojos grises. Vaya que mis ojos se abrieron tan grandes como platos! No quiero sonar una orgásmica adolescente influida por sus hormonas. Pero, sin duda era lindo.

-Zero, llegas tarde. No empecemos otro año con tardanzas. -Se mostró molesto el profesor. -Toma asiento inmediatamente. El joven se mostraba poco preocupado aparentemente, desde que entró, y se sentó, se mantenía igual. No me atrevería a sacar conclusiones antes de tiempo como para decir que era uno de los rebeldes del salón. La clase prosiguió.

Al término, no pude dejar de mirarlo, tenía un carácter tan frío. Nadie se le había acercado en todo el receso, eso me extrañó muchísimo, él solo miraba atreves de la ventana, como si estuviera a la espera de algo allá afuera. Intenté acercarme.

-No lo intentes. -Me cogió del brazo Liam. -¿Que pensabas hacer? ¿Ir y hablarle como si nada?

-Bueno, es lo más cortés, yo solo iba a hacerlo. No lo pensé mucho.

-Entonces es mejor que te pongas a pensar. No es como si te le acercaras de la nada y estableces una relación con él, no es ese tipo de chicos. -Dijo cortante. –Te matará si lo intentas.

-Bueno, yo solo quería ayudar...-Sacudí mi brazo para que me soltara y me alejé. En eso llegó Harry.

-¿Sucede algo aquí? -Entrometió Harry.

-Nada. -Respondimos al unísono.

-¡Cloe! -Se abalanzó sobre mi abrazándome Elliot. -¡Te extrañé!

-Estuvimos juntos toda la clase. -Arqueé las cejas.

-Si, pero igual. Estos han sido los segundos en el baño más largos de toda mi vida.

-Bueno ya. -Lo apartó Harry. -Liam, ¿qué hay de tu compañero de cuarto?

-Es algo extraño, se siente mal. Le pregunté a la enfermera que le pasaba, me dijo que podría estar varios días en cama, y que le sucedía a menudo puesto a que tiene un cuerpo frágil. -Comentaba Liam con la mirada baja.

-Qué triste. ¿Lo puedo conocer? -Dije entusiasta.

Solo quería conocerlo, algo en mi decía que debía hacerlo. Aunque me había conmovido su historia, no creo que ese haya sido el hecho por el que quise conocerlo. Llámenlo, destino.

-Sí, pero al finalizar las clases. -Respondió Liam.

En cuanto finalizó las clases, Harry, Liam y yo fuimos a visitar al compañero de cuarto de Liam.

-Peter, traje unos amigos que te querían conocer. Espero que no te moleste. -Dijo Liam mientras se sentó en su cama.

-No para nada. -Sonrió el muchacho.

-¡Hola! -Dijo entrando a la habitación Harry. -Liam nos habló de ti, yo soy Harry, y ella es Cloe. -Me señaló con la mirada apenas entre. En cuanto entré, observé, era una habitación bastante limpia para ser de dos varones. El joven quien estaba en la cama, era probablemente el chico con rasgos femeninos más lindo que habían visto mis ojos. Su cabello rubio claro, y sus ojos de color celestes cielo. Sería un chico popular entre las chicas si saliera si quiera de su habitación, pero su estado era muy delicado como para hacerlo. Liam nos había contado que probablemente sus padres lo enviaron al instituto para deshacerse de él por lo que duraba el año escolar. Eso es cruel. Pero ése es el tipo de padres ricos. Este colegio estaba plagado de ellos. De familias despreocupadas, totalmente despreocupadas de sus hijos.

-¡Hola! -Le sonreí.

-Tu cara me es familiar, estoy seguro que te conozco de algún lado. -Dijo seguro mientras me miraba a los ojos.

-¿Ah? no creo. Yo no conozco mucha gente.

-Lo siento. Es que te pareces demasiado a una amiga. Solo eso. -Me aclaró.

-Ah. Ehm, como verás, queríamos conocerte desde que Liam nos contó de tu salud. -Cambié de tema repentinamente. -Queríamos hacerte saber que cuentas con nuestro apoyo.

-Gracias. No se preocupen por mi, esto siempre me pasa. Probablemente estaré unos días así y luego retomaré las clases.

Una vez le hicimos saber a Peter de nuestro apoyo para lo que quisiese, nos marchamos. Fuimos a comer helado, según Harry, Buckley y Elliot habían conseguido dinero de por allí, bueno, ése ''por allí'' era bastante sospechoso.

Rato después de que nos habíamos ido entró una joven a la habitación.

-Podría haber jurado que era igual a ti. -Comentó Peter si bien llegó la joven.

-¿De qué hablas ahora? -Dijo extrañada la joven.

-Recién, mi compañero de cuarto trajo a unos amigos suyos, entre ellos estaba una chica, igual a ti. -Dijo mientras se paraba.

-¿A dónde vas? -Preguntó extrañada la joven.

-Al baño. O me vas a seguir hasta ahí también? -Soltó una leve carcajada.

-No te burles, yo solo te cuido. Eres mi hermano después de todo.

-Lo sé, siempre estás al tanto de mi. Supongo que te debo mucho. -Dicho esto, entró al baño.

-¿Una chica parecida a mi? podría ser...no, claro que no. -Pensó en voz alta la muchacha.

Mientras tanto, en la cafetería estábamos Harry, Liam, y yo. Hasta que llegaron Buckley y Elliot.

-Bueno, después de tanto, pudimos conseguir dinero para el desayuno. -Sonrió desdeñoso Buckley.

-Advierto, que no quiero comer nada con ese dinero sucio. -Frunció el seño Harry.

-Tranquilo, lo conseguí yo. Es del dinero mensual que le traen a mi compañero de cuarto. -Sonrió Elliot.

-Ah. -Calmó Harry. -Espera, ¡tu compañero soy yo!

-Era solo una broma, claro que no es tu dinero. Es el mío. Cambiando de tema, ¿qué sucedió con el compañero de Liam? -Preguntó curioso.

-Bueno, es bastante agradable. Le hicimos llegar nuestro apoyo y se mostró muy agradecido. Me parece bastante lindo. -Comenté.

-¿Lindo?! No, no, recuerda que yo soy tu novio. -Dijo señalándose a si mismo Elliot.

-Ni lo sueñes galán, ya la eché el ojo antes. -Interrumpió Harry. Comenzaron a bromear entre ellos.

-Me refería a lindo en el sentido de que es bueno y es tierno. No en el sentido romántico. -Aclaré. -A todo esto, ¿Alice y Mary donde se metieron?

-Les perdimos el paso desde el campus. Probablemente se fueron al cuarto de Alice. -Comentó Buckley.

-Me dejan de lado. -Hice puchero con la mirada baja.

-¡Tranquila Cloe! nosotros llenaremos ese vacío que dejaron esas dos. -Dijo Elliot mientras intentaba abrazarme.

-Hey, porque no dejas de jugar un poco, y le dices lo que vimos. -Interrumpió Buckley.

-Ah si, vimos una chica muy parecida a ti.

-¿Parecida a mi? -Pregunté extrañada.

-Solo que más linda. -Agregó Buckley.

-No, nuestra amada Cloe es mas natural y tiene rasgos mas dulces, y no se esconde bajo tanto maquillaje. Eso la hace perfecta. -Dijo Elliot en posición de adulador.

-Bueno, sí que sabes cómo conformar a alguien, a todo esto, tengo hambre. ¿Vamos por unas papas fritas? -Pregunté haciendo un cambio repentino del tema.

En ese momento no presté mucha atención a lo que habían mencionado. Ellos habían mencionado una chica parecida a mi, nunca dijeron igual o idéntica, así que no me preocupé. Debí hacerlo en realidad. Son ése tipo de coincidencias en la vida misma que deberías prestar mas atención. Debí prestar atención a muchas cosas más al llegar aquí. Pero, solo disfrutaba...

Pasaron unos días, así que las clases ya se habían vuelto pesadas. Me seguía intrigando el joven de ojos azules, no quería acercarme como si nada fuera, según Liam ése no era el tipo de chicos. Me llamaba la atención, sobre todo en clase de arte, él siempre se destacaba puesto a que dibujaba muy bien. Sus dibujos eran muy sensibles, parecía todo lo contrario a él. Muchas veces me armaba de valor para ir a decírselo, pero nunca me atrevía a hacerlo.

-Lo miras mucho. -Me pilló Elliot mientras miraba a Zero. -¿Te gusta? -Agregó.

-No...Solo que me da curiosidad. Tiene una mirada muy triste. -Desvié la mirada y lo mire a Elliot.

-Según me contaron, él solo tiene a su madre y a su hermana. A su padre lo habían matado frente a sus ojos. Supongo que eso es lo que lo hace ser tan frío y distante con las personas. No lo culpo. -Comentó guardando sus útiles. -¿Nos vamos?

-Ehh si. -Me percaté de la hora. -Así que esa es su historia, me parece muy triste. -Dije mientras recogía mis cosas. Salimos del salón. -Y en todos estos años, no has hablado con él? -Pregunté curiosa.

-Bueno, no es como si él fuera un sujeto fácil de tratar. Él no deja que nadie se le acerque.

-Ya veo. -Dije mientras caminaba a la par de Elliot.

Caminamos un poco, hasta llegar a mi habitación en donde me dejo Elliot y luego se fue. En la habitación se encontraban Alice y Mary, la habitación estaba inmersa de cajas con ropa y zapatos, lo que me resultó extraño ya que en el instituto no había tiendas de ropa o zapaterías.

-¿Y todo esto? -Interrogué.

-Es ropa que mi madre me envió. -Dijo mientras se miraba al espejo con un vestido de tool rojo. ¡Vaya que le quedaba bien!, se veía muy elegante.

-Te ves muy elegante. Pero a qué viene todo esto. -Dije sin poder ser mas precisa.

-Mary fue elegida para formar parte del consejo estudiantil. Dicen que tiene mucho potencial puesto a que tiene una planilla de notas impecables en todos los colegios a los que ha asistido. -Aclaró Alice. -Y van a hacer una fiesta de festejo por su ingreso.

-Ah, en ese entonces, nosotros también tenemos que festejar! es un mérito para Mary el poder ser parte del consejo estudiantil. ¡Felicidades Mary! -La abracé y le di dos besos.

-Gracias Cloe, tu siempre tan carismática. Pero no hace falta, suficiente con que los del consejo estudiantil festejen mi ingreso. Es demasiado para mi.

-No Mary, nosotros como tus amigos vamos a festejarlo también. Claro, no será algo tan formal y elegante, pero una quedada entre todos nosotros nos vendría bien, será divertido. ¿Qué dices? -Animé a Mary.

-Bueno, está bien, cuando acabe con los del consejo estudiantil, festejaré con ustedes. -Accedió Mary.

-Entonces, se lo comentaré a los otros. -Se movió rápidamente Alice, salió del cuarto y se apresuró a contárselo a Buckley y a los demás.

Al siguiente día todos ya teníamos planeada la fiesta para Mary, lo íbamos a hacer una vez sea el horario de toque de queda, todos iríamos a la habitación de Harry y Elliot donde sería la fiesta. Solo quedaba esperar a que caiga la noche y Mary regrese de la fiesta del consejo estudiantil. Por la tarde, Alice y yo fuimos a buscar a los chicos para repartirnos el trabajo, en cuanto llegamos al cuarto de Buckley, escuchamos unos gritos, como de costumbre. Así que golpeamos la puerta.

-¡Pasen está abierto! -Se oyó a Liam desde adentro de la habitación. Entramos. -Cloe, Alice. -Sonrió.

-¿Y todo este griterío? -Pregunté si bien entre, en lo que giré mi cabeza al costado de Harry, se encontraba Elliot encima de Buckley. Y Harry riéndose desenfrenadamente.

-¡Solo serán unos besitos! -Decía Elliot arriba de Buckley.

-¡Que salgas te digo! ¡Quítate de encima maldito raro! -Gritaba Buckley mientras forcejeaba.

-Yo se que quieres mis besitos. -Movía los dedos Elliot simulando dar picos con ellos.

-Ya ya, déjalo Elliot, ya llegaron las chicas. -Comentó Liam. Harry solo reía.

-¿En su tiempo libre torturan a mi hermano? -Dije mientras me sentaba en la cama. -Como sea. Ya compramos todo lo que teníamos que comprar para la fiesta de esta noche.

-Eso es bueno, solo nos queda la decoración. -Agregó Liam.

-Sí, y tuve una idea. -Me levanté de la cama. -Pensé en invitar a Peter. -Dije moviéndome de un lado al otro.

-¿A Peter? -Repitió lo dicho para asegurarse.

-Sí. Supongo que ya debe estar mejor que la última vez que lo vimos, y puesto a que no sale mucho de su habitación, estaría bien invitarlo para pasar el rato.

-Es un riesgo. -Agregó Harry. -Él no está muy bien de salud, y no queremos que la fiesta se arruine por culpa de un inconveniente que pueda tener.

-Si, lo sé, pero debemos darle una oportunidad. -Insistí.

-Por mi bien. -Interrumpió Liam. -Pero tú serás responsable de llevarlo de un lado a otro. Después de todo, yo soy solo el compañero, no el enfermero.

-Prometo que me encargaré de todo! -Sonreí.

Llegando la noche, todos nos preparábamos para la fiesta. Todos colaboramos con la decoración, terminado todo, fui a buscar a Peter junto con Liam. Él esperó afuera, y yo entré a buscar a Peter.

-¡Peter!

-Cloe, tanto tiempo. -Me saludo con dos besos. -Si buscas a Liam, él no está.

-No no, venía a preguntarte algo. -Dije apenada.

-¿A mi?, oh , si es así , pregúntame.

-Pues, verás, nosotros vamos a hacer una fiesta para celebrar el ingreso de una amiga al consejo estudiantil. Será en el cuarto de un compañero, y quería preguntarte si quieres ir.

-Me orgullece que me tengas en cuenta. Pero no quiero ser una molestia para nadie. Estaré bien aquí, pero gracias por la propuesta. -Sonrió tomándome la mano en muestra de agradecimiento. -Además, no estoy preparado para la ocasión.

-¡Por favor!, nosotros enserio queremos contar con tu presencia en la fiesta. Además, siempre es mejor estar entre amigos que solo en la habitación. ¡Ánimo! -Sonreí. -Y sobre la vestimenta no te preocupes, es casual, te cambias, yo te esperaré. -Insistí.

-No se te puede decir que no, ¿verdad? -Me acarició la mejilla. -Está bien iré solo porque tuviste la cortesía de venir a invitarme. Además, dentro de unas semanas volveré a retomar las clases, y no quiero que piensen que soy un aguafiestas. -Dijo mientras se destapaba. En cuanto se terminó de cambiar, junto con Liam lo llevamos al cuarto de Buckley.

-Ah, veo que todos están vestidos. Buckley, tú hasta te bañaste. -Dije observando a todos quienes estaban hasta perfumados.

-¡Yo siempre me baño! -Frunció el seño Buckley.

-Mentira. Eres un sucio. -Entrometió Alice.

-Llámame sucio, pero me baño más que Elliot.

-¡Oye! -Exclamó Elliot. Ya comenzaban a pelear. Todos parecían pasarla bien, hasta Peter soltaba unas leves carcajadas.

-¿No piensas cambiarte? -Preguntó Harry mientras se sentó a mi lado.

-No he tenido tiempo de hacerlo. Además, tengo que cuidar de Peter.

-No creo que pase nada en unos segundos que te tomes para arreglarte. Anda, ve a cambiarte, nosotros nos encargamos de Peter. -Mostró amabilidad Harry.

-Bueno. Te encargo a Peter entonces. -Salí de la habitación y marché a la mía para poder cambiarme. No tardé mucho, al regresar, ya era todo una fiesta, la música estaba al tope, y se habían sumado a la fiesta algunas personas más.

-Ya veo que no me perdí mucho. -Dije mientras me sentaba junto a Peter.

-La verdad todo es muy divertido. Y son todos muy amables. Gracias por haberme traído Cloe! -Sonrió, y sus ojos celestes eran más claros y brillantes que nunca. Era como un niño de las películas norteamericanas, tenía una cara muy particular. Me transmitía mucha inocencia su mirada. En ese momento, Liam gritó;

-¡Llega Mary! -Todos nos escondimos y apagamos las luces para darle una gran sorpresa, aunque ella ya sabía de la fiesta, no queríamos romper la tradición, además no se imaginaba algo tan grande, ella tenía en mente una simple reunión entre amigos.

-¿Hola? -Dijo Mary asomándose a la habitación. En cuanto entró, las luces se prendieron. Y todos gritamos ¡Felicidades!, Mary no aguantó la risa.

-¡No me imaginaba tanta gente! -Dijo sorprendida.

-Bueno, teníamos en mente una reunión entre amigos, pero se sumo mucha gente, así que, disfrutemos lo que hay. -Agregó Harry.

-Por mi esta perfecto, más gente con la que celebrar. -Sonrió Mary.

-¡Enhorabuena! ahora ya eres parte del consejo estudiantil. Estoy orgullosa de ti Mary. -Nos fundimos en un abrazo.

-A todo esto. Nos meteremos en problemas ¿saben?

-¡Todos en problemas! –Gritó Buckley mientras ponía la música a tope.

Acabada la fiesta, todos comenzaban a retirarse, en unas horas comenzaban a revisar los cuartos, así que el desastre tendría que estar limpio para ese entonces. Así que, todos marcharon a sus cuartos. Había sido sin duda una gran fiesta, todos participaron, y hasta Peter conoció más gente, después de todo, él era lindo. No era difícil hacer que le gustara a las chicas, ni era un problema para él hacerse de amigos, era muy sociable. Su único problema, era su salud, que no lo dejaba tener una vida normal.

Llegó el momento, y con Liam acompañamos a Peter a su habitación, Liam cargaba a Peter en su espalda, para que Peter no se debilitara en el camino, después de todo, había pasado mucho tiempo fuera de su cama. Temíamos que fuera a pasarle algo.

-¿Y bien? ¿Qué te pareció? -Pregunté curiosa.

-Realmente me divertí muchísimo, gracias por haberme invitado. -Volvió a sonreír Peter. -Gracias a ti también Liam. -Agradeció a Liam quien lo estaba cargando, y le tocó la cabeza revolviéndole el cabello.

-De nada. -En cuanto llegamos, Liam lo bajó a Peter. -Yo llegaré más tarde, un poco antes de que revisen los cuartos. Tengo que ayudar a limpiar el cuarto. Está bien? -Comenzó a irse.

-Bien, entonces te abriré cuando vengas. -Respondió Peter.

-A todo esto, yo también tengo que ir a ayudar a limpiar el desastre.

-Bueno. Me divertí mucho hoy. Y te veías muy linda con la ropa que traías puesta. ¡Gracias Cloe! -Al instante que lo dijo, me dio un beso en la mejilla, y se metió para su habitación. Yo quedé petrificada y roja como un tomate. Quedé mirando al suelo por varios minutos. Bueno, fue un beso en la mejilla, no es como si me haya besado o algo, las personas comunes saludamos con dos besos, pero simplemente, fue tan inoportuno. Mis pensamientos fueron interrumpidos por el grito de Liam.

-¡Apúrate! -Me volvió a la tierra de un zape.

-¡Ouch! , eso duele. -Dije mientras me tocaba la cabeza.

-Démonos prisa, tenemos solo dos horas para limpiar el desastre. -Dijo mientras caminaba rápidamente.

-Eh si... -Dije aturdida. Solo conseguía pensar en si Liam vio eso. Si lo preguntaba directamente, sería como matarme a mí misma. No, no lo habrá visto, después de todo el estaba a unos pasos adelante nuestro.

-Ah, y vi eso. -Es como si hubiera aclarado todas las dudas de mi mente en una sola frase. Si, lo vio, lo vio todo. ¡Que vergüenza! ¿Ahora con que cara miraría a Liam?.

-Tenía las esperanzas que dijeras que no. -Dije sin más rodeos.

-Tranquila, no lo divulgaré. Después de todo, no me incumbe.

-Gracias. Te agradecería que no se lo dijeras a nadie, y menos a los chicos, ya sabes como son.

-¿Porque no? ¿Podría ser que estás enamorada? -Dijo mirándome con una cara como si fuera sospechosa de un crimen. O una pedófila, en todo caso.

-No no, desde luego que no. Solo que los chicos armarían un gran alboroto, ya sabes lo problemáticos que son. Y no quiero que me vinculen románticamente con Peter, porque si es asi, ya no podría seguir siendo su amiga, y me agrada mucho para que pase eso. –En realidad no quería que me vieran como una maldita pedófila, Peter está entre los de nuevo ingreso. Es decir, en primero. Sería raro, se vería, un tanto bizarro.

-Ya veo. -Respondió desinteresado.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022