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Momento Indicado

Momento Indicado

Autor: : Monik.A.B
Género: Romance
Soy Marcelo, el mejor amigo casi hermano de Lucia Meller, médico pediatra y pertenezco a una de las familias banqueras más importante del país, quién le hace la competencia a la dinastía Ziegermman. Estuve fuera del país por mucho tiempo ahora regrese con un objetivo, recuperar Daina, mi exnovia, la mujer que cambió mi mundo. Resulta que cuando decides amar a alguien y terminas con el corazón roto juras que jamás vas a cometer el mismo error dos veces, pero el destino es sucio e irónico y te hace conocer a la persona indicada en el momento incorrecto sin saberlo y terminas haciendo aquello que te hicieron ahora después de años decides buscar eso que dejaste ir. ¿Pero como hacerlo?¿como amar cuando se es lastimado? ¿como pedir perdón? ¿como decirle que la quiero de vuelta? ¿como hacer que confíe en mi? ella solo conoce al mujeriego, prepotente, desconfiado que jugó con ella para dejarla por muchas más y no al hombre que regreso con un solo propósito... ELLA. Novela registrada N ISBN 978-958-49-7482-2 Queda prohibido su adaptación, traducción o distribución sin autorización de su autor. ©Todos los derechos reservados ©All rights reserved

Capítulo 1 Marcelo. Inicio de todo

Hace 6 años...

- ¿Cómo pudiste hacerme algo así?, confié en ti, te lo dije; te dije que me habían lastimado y que no quería volver hacer lastimada y tú me lo prometiste, ahora mira. ! Dime algo!.

- Yo no sé que decir solo que no soy de una sola mujer.

- Eres un cínico, bastardo, mujeriego, mentiroso. ¡¿Si no eres de una sola porque demonios simplemente no terminantes conmigo en vez de mentirme y hacerme la burla de todo el mundo?!.

- ¡Ya basta!, tú sabías que yo era de esta manera, tú te creaste un príncipe donde no lo hay, todo el mundo te lo decía tú fuiste quien no quiso escuchar. Además, solamente unos poco lo saben con exactitud.

- Estábamos juntos y me decías que debía confiar en ti que los demás únicamente hablan, te lo pregunte tantas veces, ¡me lo negaste!.

- Deja la escena de dolida y mujer traicionada, todas ustedes son iguales de mentirosas. Sí te engañé, me acosté con todas esas mujeres que decían en el hospital, en la universidad y las de por ahí también. ¿Lo nuestro tampoco era algo formal ¿o si?

- Para mí lo era; yo no soy la mujer que te engaño, te mintió, te lastimo y te convirtió en este, yo no soy esa maldita bruja... Valiente "Hombre" que eres, capaz ella solamente te hizo lo que tú a la final le ibas a hacer o le hiciste.

- ¡No te atrevas hablar de eso, no conoces la historia!.

- No conozco la historia con profundidad pero lo que sé es suficiente. Nunca me quisiste contar nada más cambiabas el tema, yo no te hice nada para que me pagaras así solo apoyarte, confiar en ti, amarte, pero tú estás tan ciego crees que todas somos como esas tipas con las que te acuestas.

Lucía tiene razón estás tan lastimado que se te olvido como amar y lo peor es que vas lastimando a quien de verdad te quiere.

- ¿Tú me quieres?, ¡vamos!, querrás mi dinero como todas.

- Tú y tu dinero... ¡No me compares con esas!. ¿Sabes que duele más?

- A ver ilústrame

- Que aun después de que me lastimaron, me destrozaron y jure nunca amar. Te di una oportunidad a ti, te defendía, juré a más de una persona que tú no eras como decían por qué te conocía y resultaste ser mucho peor de lo que decían y de los que me lastimaron antes que tú.

-¡No me compares con tus desastres que no soy como ellos!

- No, no lo eres; porque ellos mostraron lo que eran desde un principio, yo era la ciega, inmadura que no quería ver y si me destrozaron el alma, la confianza hasta el punto de creer que nadie podría amarme así de enfermo eran, pero tú, tú fuiste el peor porque jugaste conmigo, me hiciste creer que me querías, hiciste que confiara en ti.

- Lo siento, ¿eso quieres que te diga para que te sientas bien?.

- ¡NO!, lo que quiero es que te largues y no regreses nunca, quiero no haberte creído ni una sola de tus mentiras, quiero olvidar que me acabas de romper en pedazos, que destruiste lo que tú mismo construiste en mí, quiero olvidar que te amo, quiero que jamás vuelvas a cruzarte en mi camino, quiero odiarte, que no me importes y lo voy a hacer; eso quiero.

- Pues haber como te va con eso, me imagino que ahora iras y contaras tu versión a mis amigos incluyendo Lucia y seré el malo de esta historia.

- Eres el malo de esta historia y no hace falta, ellos saben la escoria de amigo que tienen yo fui quien quiso pensar que había mucho más en ti, pero no, eres uno más del montón de basura.

- Le das mucha importancia a otro engaño más en tu lista.

- Si así es, pero no diré nada así que tranquilo esto queda aquí contal no era nada formal ¿verdad?. Ahora vete de mi casa Marcelo hagamos de cuenta que lo nuestro no pasó igual los demás solo sospechan de esto. Con que lo sigamos negando vamos bien.

- No me voy a ir dejándote de esta forma, tan mal, no vayas a hacer una locura.

- ¿Locura? ¿Cómo que?, tranquilo tú no lo vales, no hice locuras cuando de verdad estaba destruida y no lo haré. ¡Ahora esto es nada más un golpe de enseñanza ahora vete!.

- Sabes quizás si te hubiera conocido antes... pero no es nuestro momento.

- Si lo era tú lo arruinaste que es distinto, es una lástima porque no sabes lo que de verdad dejas ir por tu orgullo de hombre herido, soberbio, arrogante que cree que destruyendo cuanta mujer se le cruza en el camino vas a hacer feliz; ¡ahora vete!

Lo hice.

Actualidad

Ese día lo tengo grabado como pesadilla en mi mente desde hace 6 años, esas palabras, esos ojos, esas lágrimas, ese adiós. Que estúpido fui ahora aquí estoy de regreso buscando lo que nunca debí dejar, engañar, ni tratar como una más porque ella nunca lo fue.

Creí haberme enamorado una vez, hice lo que no se podía imaginar por esa chica pero ella pisoteo lo que sentía, me hizo quedar como un imbécil, lastimó mi orgullo eres un prometo que jamás me volvería a enamorar y le volvería dar ese poder a una mujer, por eso me he dedicado a disfrutar de todas las que se me crucen en el camino pero un día ella se me cruzo en el camino, estaba igual más herida que yo.

La convencí para que me diera una oportunidad, estar con ella se sentia diferente, me hacía sentir feliz que podía amar; esa sensación nunca le he podido volver a sentir.

Ella me enseño que no todas son iguales, que era mi chica perfecta, pero yo no lo era para ella y aún no lo soy, pero soy egoísta, supe darme cuenta de que la necesitaba, que me había enamorado una vez más cuando ya la había perdido y aunque huí no pude dejarla atrás, olvidarla pero ella a mí sí.

Ahora estoy en un debate de no sé si me odia por ser uno más de su lista de ratas desgraciadas o de verdad no le importo en lo absoluto y no sé que es peor.

Capítulo 2 Daina. ¿Para que volvió

Daina.

Una vez más el pasado me persigue, cuando crees que superaste algo, en este caso alguien el mundo viene y te lo pone de nuevo en la vida para burlarse de uno.

- ¿En qué piensas?- me pregunta Lucía. Es mi mejor amiga desde que empezamos la universidad, no es muy expresiva ni cuenta sus cosas más bien hay que sacarle información en cucharilla.

La virgen, mojigata del grupo, siempre vivo molestándola, me hace reír su gesto, pero si soy sincera siempre admiré esa manera de ser razón, razón y de último corazón; tiene una intuición que me asusta nunca le he visto equivocarse.

Soñaba con un príncipe que todas quieren de esos que no existen, pero la muy suertuda lo consiguió. Se casó con el bombón más cotizado y soñado de toda mujer, un magnate y ahora es la mujer más feliz del mundo, claro estuve muy cerca de perderla porque la muy tonta no me dijo que estaba enferma y su vida dependía de un hilo hasta que se vio tan mal, pero su marinero le salvó la vida como ella le dice.

Son muy lindos juntos la verdad, llevan un año de casados y parece que se acaban de enamorar, me da envidia pero de la buena.

-Pensaba en ti y Gabriel, lo feliz que son y quiero eso en mi vida.

- Todos tenemos a nuestra mitad por ahí y llega justo a tiempo. Hace un año hubiera dudado estar casada con el hombre más guapo, inteligente, apasionado y malhumorado que todas desean y mírame.

- Lo sé, es que eso pasa una en un millón y tú saliste suertuda, las otras solo nos queda seguir besando sapos.- no puedo evitar ver a Marcelo, el hombre que me destrozó el corazón como ningún otro y vuelve a mi vida a perturbarla.

- ¿Mm y ese sapo tiene la fama de mujeriego, cínico, adinerado, pero guapo el condenado y te molesta a cada momento?.- me pregunta viendo hacia Marcelo.

- No sé dé que hablas...

- Si claro, te recuerdo que uno de mis dones es observar y captar todo y las miraditas entre ustedes las tengo captadas así que no me mientas además yo sé que entre ustedes todavía existe algo, se les nota.

- Entre nosotros ya no hay nada Heidi eso término hace mucho; él siguió con su vida y yo la mía; somos felices ¿acaso no lo ves?- ahí está haciendo lo que mejor sabe, coquetear con todas las licenciadas, madres y mujeres que se le atraviesan.

- Si lo veo, coqueteando con una más del montón, pero eso no significa que no sienta algo por ti sino ¿por qué está pendiente de lo que haces y lo que no?.

- Porque es un imbécil que le gusta sacarme de quicio y ya cambiemos el tema. ¿Cómo va el quirófano?.

- Peleando, tú sabes que si no es obstetricia es trauma o cirugía los que se están peleando el turno, ya me desquician y el Dr. Fermín que lo único que hace es ...

- ¡NADA!. - decimos juntas y nos reímos.

- Exacto y no me cambies el asunto que hablamos de Marcelo y tú; sigo insistiendo que deben hablar de lo que paso y aclarar todo.

- ¿Quieres que me aclare que me engaño?, además ya te dije que nunca paso nada solo salimos un par de veces no era algo formal y bueno yo me confundí.

- Claro porque yo era mojigata y virgen y no sabía nada de la vida como para saber que mis amigos estaban saliendo, pero no era algo formal... por favor los conozco a los dos y tú no eres mujer de juegos; en ese momento venías de una relación tóxica para andar con juegos y él... bueno tiene sus razones, pero había cambiado mucho en ese momento.

- Pues para que veas las cosas no cambian.

- Está bien Daina lo que tú digas, pero de nada sirve que me mientas a mí cuando sabes que ese cretino que tenemos por amigo y compañero te gusta y tú a él aunque también lo niegue.

- ¿No has pensado que estás loca y vez cosas que no son?.

- Si estoy loca, eso no es novedad y yo siempre veo más que los demás. Lo de ustedes llámalo intuición- me guiña un ojo y empezamos hacer las notas de nuestros pacientes.

Me quedo pensando ¿será que aún le gusto a ese cretino?, pero después caigo en cuenta que es una estupidez Marcelo no es de los que cambia es un mujeriego de raíz, le gustan todas y ninguna, yo fui una más de su lista.

Qué lo consideré guapo no quiere decir que aún esté enamorada de él. Cerré ese capítulo en mi vida y no va a abrirse otra vez; no sé ni para qué volvió.

Capítulo 3 Daina. No debí aceptar.

Después de un largo y exhausto día de trabajo estoy agotada solo quiero descansar, no oír nada de problemas, excusas, criticas ni muchos menos de las travesuras de Marcelo.

Se ha vuelto popular entre madres, enfermeras y doctoras no es que antes no lo fuera, pero ahora se ha vuelto más llamativo por decirlo así y no estoy de humor.

Estoy deseando llegar a casa, un buen baño, comida y dormir.

-¡Aush! - grito cuando siento un golpe por la espalda y veo uno de los enfermeros correr ni se detiene a pedir disculpa, le gritaría, pero si corre es porque debe haber una emergencia, no es la primera vez que uno se tropieza. Para colmo mis cosas caen al piso.

- Diría que te pasa por torpe, perosé que no lo eres.- escucho que me dice justamente la persona que menos quiero ver.

- No fastidie Marcelo, estoy cansada para aguantar tus estupideces ahora.

- Que mal genio, solo te ayudaba a recoger tu desastre en pleno pasillo de la emergencia.

- Pues parado ahí solamente hablando no creo que ayudes mucho - le digo - ¿quieres ayudar?, recoge las cosas y me las das. - noto un silencio de varios segundo que no es típico de él así que levantó la mirada y lo veo recogiendo mis cosas, cuando quiere puede ser un caballero.

-Aquí tienes, tu maquillaje como siempre no puede faltar y tú...- veo que muestra mis tampones, se los quito con rapidez y la vergüenza antes de que diga algo estúpido.- ¿esa marca no te da alergia?. Si mal no recuerdo la usaste una vez y tuviste hasta que ir al médico por la dermatitis que te causo.

Lo miró asombrada no creí que se acordara de eso y de nada en realidad.

- ¿Por qué me miras así?. ¿Te sorprende que lo recuerde?. - me pregunta.

- La verdad si, no pensé que alguien como tú se fijara en esos detalles. Gracias por recogerlos.

- Para que veas aún te puedo sorprender además como lo olvidaría si estuvimos en abstinencia como un mes hasta que te recuperarás. - ahí está el mismo de siempre solo pensando en sexo.

- Querrás decir que yo estaba en abstinencia porque tú muy bien te satisfacía.

- No vamos a discutir eso en pleno pasillo, paso hace mucho deberías olvidarlo. - como si fuera fácil olvidar que el hombre que amas te fue infiel.

- Hay cosas que uno debe tener presente para no volver a cometer los mismos errores, tú me enseñaste mucho de eso. - le digo mientras termino de guardar mis cosas.

- No quiero pelear Daina cada vez que estamos cerca terminamos en discusiones sin sentido. - escucho decirle mientas salgo del hospital.

- ¿Quién empieza con su estupidez para terminar discutiendo?.

-¡Buenas noches, doctor!- escucho decir a una de las enfermeras que iba entrando al hospital muy linda ella para que negarlo y el muy descarado como siempre no pierde oportunidad.

- Buenas noches, belleza, feliz guardia - le guiñé un ojo y esta sonríe con descaro y yo hirviendo de rabia.

- Sería mejor si se quedara.-le responde la muy zorra.

-Lo haría muy tentadora la oferta, pero debo descansar.- le dice el sínico, me molesta darme cuenta de que su actitud me enfurece. Se voltea y me mira, vaya ya noto que estoy aquí y se despide de su zorra.

-¿Vez a lo que me refiero?. Errores que uno aprende, antes lo hubiera visto normal ahora sé que te acostaste con ella; enseñanzas. - le doy la espalda y sigo caminando.

- ¿A esa conclusión llegaste solo por ese intercambio educado de palabras?. ¿No estás paranoica?.

- ¿Me equivocó?.- me volteó y lo miró a ver si me lo niega y juro que quiero escuchar un sí de su boca, quiero saber que me equivoco, pero esquiva la mirada y ya sé su respuesta, siento como algo en mí duele y no sé el porqué.

-Vez que no me equivoco, te conozco no pierdes oportunidad. - sigo caminando.

- ¡Daina! - me grita.

- ¿Qué quieres Marcelo?, quiero irme a casa.

- Yo te llevo.- lo miró con ironía - vamos, tu misma has dicho estás cansada, post guardia, con ese montón de bolsos y cosas para tomar tren o autobús, no me cuesta nada acercarte a casa.

- ¿En qué mundo te hizo pensar que aceptaría ir contigo algún lado?, tu mismo lo dices discutimos solo 5 minutos cerca; nos mataremos de aquí a mi casa.

- Podemos hacer una excepción, trabajamos juntos, compartimos las mismas amistades y no está bien discutir a cada momento, el pasado es pasado no es lo que hemos dicho.

- ¿Crees que discuto por lo que paso en el pasado?. -afirma- Marcelo, eso quedo olvidado hace mucho, ya no me afecta, dejo de importarme hace mucho, tú puedes hacer con tu vida lo que quieras.

Lo que discuto es tu manera de ver las cosas tan relajadas y sencillas y no tener límites para hacer tus cosas.

- Y tu vez las cosas siempre tan complicadas y rectas, siempre fue así. ¿Por qué no solamente te relajas en ciertas ocasiones?, verás como no te estresas; necesitas es un buen...

Se queda callado, pero sé lo que piensa, su mente solo va hacia un lugar - Para todo hay momentos Marcelo, el trabajo es responsabilidad, concentración y estrés aunque no nos guste y para desestresarme no necesito hacerlo en el trabajo; como dije hay momentos y uno debe saber donde y con quien.

- ¿Y es que tienes con quien?.- pregunta y no de una manera muy agradable o tal vez son ideas mías.

-Eso no te lo voy a responder porque no es asunto tuyo, es más ni sé porque estamos hablando de esto.

-Porque tú te fuiste por ese tema. Mira, es tarde y las calles están oscuras para irte por ahí sola, no es un sitio muy seguro aunque la mayoría de la comunidad nos conozca así que dejemos las diferencia y déjame llevarte a casa.

Es cierto, es muy tarde, estoy cansada y nada más quiero llegar a casa, pero estar al lado de Marcelo mi mente solo colapsa.

- Está bien, pero con una condición, no hablemos es más no hagas ningún sonido haremos de cuenta que vamos solos así nos aseguramos de llegar vivos a mi edificio.

- Me parece, boca callada...- sonríe como si hubiera ganado un trofeo, no lo soporto con esa prepotencia y soberbia de siempre conseguir lo que quiere.

- Ya vamos y quita esa sonrisa de tonto si no quieres que te la quiete.

-Eso depende de como me la quites porque si es con un beso...- lo miró con ganas de matarlo y él lo sabe así que se calla, alzas sus manos en derrota y luego hace como si cerrara sus labios.

- Callado no digo nada.

Caminamos hasta su camioneta, toda lujosa, brillante cuando me habré la puerta huele a hombre, rico, como él y ya mi cuerpo responde a los recuerdos y a su hombría. Que estrés, no debí aceptar tenerlo tan cerca.

Se sube y nos ponemos en movimiento creo que es lo más cerca que hemos estado desde que bailamos en la boda de Lucia y porque ella nos obligó literalmente.

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