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Más Allá del Abismo: El Arte de mi Segunda Vida

Más Allá del Abismo: El Arte de mi Segunda Vida

Autor: : Shu Yu
Género: Moderno
Miraba mi andamio, mi proyecto final, mi boleto a Florencia. Valeria, mi compañera de piso, emergió de abajo, sus ojos brillando con una mezcla de miel y veneno. «Sofía, ¿no vas a bajar? El profesor Morales dice que tienes muchas posibilidades de ganar la beca». La beca, mi sueño, el mismo que ella codiciaba. Intenté moverme, pero el andamio se bamboleó. Esa parte suelta, la que ella "amablemente" me ayudó a ajustar. «Valeria, ¿qué has hecho?». Su sonrisa se torció en una maldad que nunca antes había visto. «Solo te ayudo a alcanzar el cielo, Sofía. Ya que tanto te gusta mirar a todos por encima del hombro». Con un empujón final, el andamio se derrumbó. La caída fue brutal. Mientras la oscuridad me envolvía, solo pensaba en cómo me lo había robado todo: mi estilo, mis ideas, mis amistades, a Javier, mi vida. Abrí los ojos de golpe. La luz del sol de Madrid entró por mi ventana. Estaba viva. No había dolor, no había sangre. El calendario en mi móvil marcaba el día. El día en que todo comenzó a desmoronarse en mi vida anterior, el día en que Valeria apareció por primera vez con una imitación barata de mi vestido. En mi vida pasada, guardé silencio, sutil. Ese error me costó la vida. Esta vez, no habrá sutileza. No habrá piedad.

Introducción

Miraba mi andamio, mi proyecto final, mi boleto a Florencia.

Valeria, mi compañera de piso, emergió de abajo, sus ojos brillando con una mezcla de miel y veneno.

«Sofía, ¿no vas a bajar? El profesor Morales dice que tienes muchas posibilidades de ganar la beca».

La beca, mi sueño, el mismo que ella codiciaba.

Intenté moverme, pero el andamio se bamboleó. Esa parte suelta, la que ella "amablemente" me ayudó a ajustar.

«Valeria, ¿qué has hecho?».

Su sonrisa se torció en una maldad que nunca antes había visto.

«Solo te ayudo a alcanzar el cielo, Sofía. Ya que tanto te gusta mirar a todos por encima del hombro».

Con un empujón final, el andamio se derrumbó.

La caída fue brutal.

Mientras la oscuridad me envolvía, solo pensaba en cómo me lo había robado todo: mi estilo, mis ideas, mis amistades, a Javier, mi vida.

Abrí los ojos de golpe.

La luz del sol de Madrid entró por mi ventana. Estaba viva.

No había dolor, no había sangre. El calendario en mi móvil marcaba el día.

El día en que todo comenzó a desmoronarse en mi vida anterior, el día en que Valeria apareció por primera vez con una imitación barata de mi vestido.

En mi vida pasada, guardé silencio, sutil.

Ese error me costó la vida.

Esta vez, no habrá sutileza. No habrá piedad.

Capítulo 1

Miro el andamio metálico que se tambalea.

Debajo, el suelo de cemento del taller de la facultad parece un abismo.

El rostro de Valeria, mi compañera de piso, se asoma desde abajo. Sus ojos brillan con una mezcla de envidia y triunfo.

«Sofía, ¿no vas a bajar? El profesor Morales quiere ver tu proyecto final. Dice que tienes muchas posibilidades de ganar la beca para Florencia».

Su voz es dulce, pero sus palabras son veneno.

La beca para Florencia. Mi sueño. El mismo sueño que ella codicia.

Intento moverme, pero el andamio cruje de forma alarmante. Uno de los soportes, el que ella "amablemente" me ayudó a ajustar, está suelto. Lo veo ahora. Demasiado tarde.

«Valeria, ¿qué has hecho?».

Ella sonríe. Una sonrisa que nunca había visto en su rostro, llena de una maldad pura.

«Solo te ayudo a alcanzar el cielo, Sofía. Ya que te gusta tanto mirar a todos por encima del hombro».

Con un último empujón, el andamio cede.

Mi cuerpo cae. El impacto es brutal.

Mientras la oscuridad me envuelve, solo puedo pensar en la injusticia. En cómo ella me robó todo: mi estilo, mis ideas, mis amistades, e incluso a Javier, el chico que me gustaba. Y ahora, mi vida.

Abro los ojos de golpe.

La luz del sol de Madrid entra por la ventana de mi habitación en el piso compartido. Estoy viva. Confundida, me toco el cuerpo. No hay dolor. No hay sangre.

Miro el calendario de mi móvil. Es el día. El día en que todo empezó a desmoronarse en mi vida anterior. El día en que Valeria apareció por primera vez con una imitación de mi vestido.

La puerta de su habitación se abre.

Valeria sale, radiante, con una copia barata de mi vestido de Adolfo Domínguez. El mismo que yo pensaba ponerme hoy.

En mi vida pasada, me quedé callada. No quise crear un conflicto. Fui sutil.

Ese error me costó la vida.

Esta vez, no habrá sutileza. No habrá piedad.

Me levanto de la cama, camino hacia ella y la miro de arriba abajo con una sonrisa fría.

«Vaya, Valeria. Qué sorpresa».

Ella se ruboriza, esperando un cumplido.

«¿Ese vestido no es una falsificación barata del mío de Adolfo Domínguez?».

Su sonrisa se congela.

«El original cuesta más de 500 euros. Si quieres copiarme, al menos gasta dinero en una buena imitación, ¿no crees?».

Capítulo 2

La cara de Valeria pasó del blanco al rojo en segundos. Sus labios temblaron, incapaz de formar una palabra coherente.

«Yo... yo no sé de qué hablas».

Carolina, nuestra otra compañera de piso y la fiel defensora de Valeria, salió de su habitación al oír el alboroto.

«Sofía, ¿qué te pasa? ¿Por qué la atacas así?».

Me crucé de brazos, sin apartar la vista de Valeria.

«No la ataco, solo hago una observación. Es curioso que justo hoy, que yo pensaba ponerme mi vestido, ella aparezca con una copia. No es la primera vez, ¿verdad, Valeria?».

Valeria rompió a llorar. Un llanto dramático y sonoro, diseñado para generar lástima.

«¡Solo porque tú eres rica y yo soy pobre! ¡Me humillas por no poder comprar ropa cara! ¡No tienes corazón!».

Carolina la abrazó al instante, lanzándome una mirada de puro odio.

«Eres una elitista asquerosa. Valeria te admira, por eso se inspira en ti. Debería darte vergüenza».

«¿Inspirarse?», me reí. «Llamémoslo por su nombre: es una imitadora sin un ápice de originalidad. Copia mi ropa, mi forma de hablar, mis gestos e incluso mis técnicas de pintura. Es patético».

Valeria lloró aún más fuerte.

«¡Voy a decírselo al profesor Morales! ¡Verás cómo te pone en tu sitio!».

Salió corriendo del piso, con Carolina siguiéndola como un perrito faldero.

Me quedé sola en el salón. La rabia que había sentido en el momento de mi muerte seguía ardiendo en mi interior.

Recordé todas las veces que Valeria me había saboteado. Las veces que había difundido rumores sobre mí, diciendo que yo era la que la imitaba a ella. Las veces que había seducido a los chicos que mostraban interés en mí, susurrándoles mentiras al oído.

Incluso Javier. Recuerdo cómo se distanció de mí después de que Valeria le contara que yo me burlaba de su origen humilde. Todo era una mentira calculada.

Esta vez, no iba a permitirlo. Esta vez, iba a usar el poder que siempre había ocultado.

Mi teléfono sonó. Era un número desconocido. Contesté.

«¿Señorita Sofía Valbuena? Soy la secretaria del profesor Morales. Le ruega que se presente en su despacho de inmediato».

«Dígale que voy para allá».

Colgué el teléfono. Me puse el vestido original de Adolfo Domínguez, unos zapatos de tacón y mi bolso de Loewe. Si querían a la niña rica y elitista, se la iba a dar.

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