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Mí hermano no debe saberlo

Mí hermano no debe saberlo

Autor: : capavi
Género: Romance
Milagros ama a Lautaro. ¿Lautaro amará a Milagros siendo ella la hermana de su mejor amigo?. Milagros García es una adolescente atrapada en sus sentimientos, que puede vivir la vida pero no lo hace porque siempre estuvo enamorada del mejor amigo de su hermano, Lautaro Blake, aunque él por supuesto no lo sepa. Ella siempre se preocupa por él y está al pendiente, mientras que Lautaro Blake es el chico bueno que toda chica quiere, él es bueno con todo el mundo, y un amigo fiel. Está ajeno al amor que siente la hermana de su mejor amigo, a quien siempre vio como una hermanita. O eso siempre quiso creer. El hermano de Milagros es celoso, controlador y sobreprotector con su hermana y le prohibió a todos sus amigos que se le acerquen y siquiera la miren. Porque las hermanas de los amigos tienen bigote. Él podría golpear a cualquiera que ose acercarse a su hermanita. Y por ella rompería la cara de cualquier idiota. ¿Podrá Milagros enamorar al mejor amigo de su hermano?. ¿Lautaro caerá ante la chica que cree es una niña? ¿Podrá traicionar la confianza de su amigo? ¿Qué pasará cuando la hermana de su amigo crezca y sea toda una mujer? ¿Qué pasará cuando Kevin, hermano de Milagros, descubra que entre su hermana y su mejor amigo hay amor? ¿Se atrevería a estar juntos sin importarles los demás? No sé lo digas a mí hermano.

Capítulo 1 Prólogo.

No sé cuándo pasó exactamente, y no es que no recuerde el momento exacto en el que sucedió, no es que no me haya importado o solo pasó, no, el verdadero motivo es que no lo recuerdo, porqué desde que tengo uso de razón estoy enamorada de Lautaro Blake.

¿Cómo puede ser que yo, Milagro García, se enamoró de él?, no es porque sea hermoso, porque ciertamente lo es, no es porque tengo un cuerpo de infarto porque realmente lo tiene, o su altura imponente, porque también la tiene, o esos labios que instan a besar, o ese cabello castaño oscuro que invitan a pasar los dedos por allí, no, lo que me encanta de él, es su sencillez, su simpatía, lo atento y carismático, lo buen chico y agradable que es. Su sonrisa que ilumina todo el lugar, y esos ojos, ¡por Dios! esos ojos verdes que te invitan a la calma!. Es el combo completo de la perfección, este chico tiene todo lo que una chica quiere.

Creo que padezco de síndrome de Stendhal, ¿en qué consiste este síndrome? Se puede catalogar como una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, felicidad, palpitaciones, sentimientos incomparables y emoción cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando estás son consideradas extremadamente bellas, porque ciertamente lo es, Lautaro Blake es una obra de arte, y me hace sentir exactamente eso cada vez que lo miro, hablá o simplemente sonríe.

Seguro pensaran que estoy loca, porque quién en su sano juicio puede enamorarse de alguien siendo tan pequeña, pero así es, estoy completa y absolutamente enamorada de Lauty, siempre estoy pendiente de él, de lo que hace y deja de hacer y aunque intenté quitarlo de mí mente mil veces, no lo logré, y juro que lo intenté, traté de no verlo, ni de pensarlo, traté que me gusten otros chicos, pero nada, absolutamente nada de lo que haga resulta, ahora se preguntarán. ¿Cuál es el problema? El verdadero problema es que él es el mejor amigo de mi hermano mayor, Kevin, aún antes de que yo naciera, con quién se conocen de todo la vida, quién es muy celoso de mí, y no solo ese es el problema, Lautaro también me ve como a su hermanita menor, siendo que tiene una y es mí mejor amiga. Cuatro años, cuatro malditos años de diferencia no son nada, aunque en estás circunstancias sí lo son, él siempre será un hombre, y me verá como solo una niña, además de que me lo recuerda a diario.

Al principio no sabía ni siquiera qué significaba este sentimiento, vamos como podría sentir tanto por alguien que ni siquiera es tu familia. Pero lo descubrí, y descubrirlo no me hizo más feliz, al contrario es algo frustrante además de imposible, él no se fijaría en mí, y si en algún momento muy, pero muy lejano lo hiciera, no traicionaría a su mejor amigo, porque si algo le dejó en claro mí hermano, Kevin, a todos sus amigos, es que a su hermana no se la toca, no se la mira, y se le habla poco, solo Lautaro puede hacerlo y solo por el hecho de que me conoce desde que estoy en la vientre de mí madre, no lo traicionaría, mi hermano confía en él.

Él me ve como si fuese su hermana, pero yo ya tengo hermano, y él una hermana, quisiera repetirlo cada vez que mí hermano y él me lo recuerdan, pero para mantener la paz, y poder mantenerme a su lado, mejor guardo mí secreto.

Alguien tan hermoso puede tener a cualquier mujer, no se fijaría en una niña, no se fijaría en la hermana de su amigo, no se fijaría en mí. Y aunque me encantaría que me vea de esa manera, eso sería imposible, no mentiría eso me encantaría, eso sería un sueño.

Un sueño recurrente que tengo desde que recuerdo.

No debí enamorarme del amigo de mí hermano.

Tenía prohibido enamorarme.

Y sobre todo mí hermano no debe enterarse.

Capítulo 2 Capitulo 1 Fiesta de disfraces.

Uno de mis compañeros hacía una fiesta hoy, últimamente estaba saliendo más, mi papá me había prometido que cuando cumpla catorce años, siempre y cuando mí hermano esté presente, yo también podría asistir a fiestas, confiaba que él me cuidaría, y lo hace, demasiado para mí gusto.

En un principio mí papá era muy protector conmigo, no me dejaba salir ni tener amigos del sexo opuesto, pero mí mamá siempre intercedía por mí, logrando que cambiara a veces de opinión, ¿qué podía hacer a los seis años con niños de mí misma edad, además de tarea, estudiar y jugar?, ese hombre no entraba en razón, hasta que de golpe se tranquilizó, extrañamente, bueno había crecido, pero eso no fue lo que lo convenció, él vio un clon suyo, pero peor, este era más controlador y celoso, logrando menguar así sus celos.

Kevin no era tan fácil de convencer, casi tenía que rogarle para que me llevara con él a dónde sea que vaya, y por supuesto no era gratis, debía hacerle miles de favores, y prometerle que no me acercaría a ningún chico, solo podía estar con mis amigas, hablar y bailar con chicas, pero todo cambió hacia alrededor de un mes, estaba distraído y por eso podía tener un poco de libertad, podía hacer cosas sin que él lo supiera, todo comenzó cuando lo descubrí saliendo con alguien que jamás imaginé, Olivia, era una chica muy lista, inteligente y simpática, nada que ver con las chicas con las que mí hermano solía salir, pero tenía un defecto según él, y no era para mí ningún impedimento, no, era para mí hermano, que era todo un mujeriego, egocéntrico, superficial e idiota, era inteligente sí, académicamente hablando, pero para elegír novia su inteligencia era nula, creo que eso era el patrón que utilizan sus amigos para escoger pareja, sin excepción. Resulta que la chica en cuestión no era muy agraciada, ¡imagínense!, cómo el gran Kevin García podría salir con alguien así de fea, palabras de él no mía, lo que mí hermano no sabía, que justamente eran las cualidades de esa chica, como dije muy inteligente, que supo ganar su corazón y hoy lo tiene totalmente enamorado, por supuesto solo falta que él se de cuenta y reconozca sus sentimientos por Olivia, pero gracias a qué él quiere ocultar lo que tuvieron, y no quiso blanquear la relación, lo dejó, enfureciendo a mí hermano. Como alguien iba a dejarlo, a él, y encima fea, ahora él era el que daba vueltas para llamar su atención. La verdadera cuestión de eso, es que ahora tengo a mí hermano llevándome para todos lados, inclusive a fiestas, algo positivo, todo por guardar su secreto, eso y que me utiliza como chivo expiatorio solo para hablar con ella, y o llamar su atención, porque nos hemos convertido en amigas, entonces me utiliza para llegar a ella. Se convirtió en todo un patético. Pero me beneficia y por eso acepto sus términos, por supuesto él creía que era al revés, pero dejaba que piense lo que quisiera.

Me encuentro buscando como loca un atuendo apropiado para esta noche, porque resultó que la fiesta sería de disfraces, cosa que me informaron a último momento, o no lo recuerdo, no lo sé.

¡No tengo ningún disfraz!. Porqué vestidos tenía para ir a fiestas, había invertido para estos momentos, no era que asistía a muchas, de hecho hace poco que asistía, pero por un tiempo me había preparado.

La ventaja de hoy era que mí hermano, el controlador, no iría conmigo, nos encontraríamos en el lugar, dejándome más libertad, y vestirme como quiero, no podía desnudarme allí mismo. ¿Verdad?

Ya no quería aparentar ser una niña, ya sabemos al menos para quien, así que este día sería un antes y un después.

Revolví en mí placard y saque todo lo que había dentro, regandolo por todo el piso y la cama, tenía un disfraz de princesa, no me quedaba porque había crecido, era de la primaria además de ser muy aniñado, demasiado. Busqué y busqué y hasta que me di cuenta qué por más que escudriñe mí placard no iba a aparecer por pura milagro. Solamente me quedaba improvisar uno.

Una camisa blanca y una pollera a cuadros corta que tenía sería mí disfraz, con medias azul hasta la rodilla y unos zapatos altos, sin olvidarme el corbatín, y dos coletas altas, y cuando terminé mi atuendo, me mire al espejo, y me quedaba... bien. Mis curvas ya estaban apareciendo, había cambiado de un año a otro, mí cintura era más pequeña y mis caderas más anchas, mis pechos también hicieron su aparición este verano, no había crecido mucho de altura, pero me gustaba lo que el espejo me devolvió.

Él estaba solo y era una oportunidad para que se fije en mí, que deje de verme como su hermanita, o hermana de su amigo, como una niña. Era el momento que empiece a pensar en mí como algo más.

La pollera no era tan corta, pero pensaba levantarla un poco cuando esté en el lugar, así que mí papá me dejaría ir sin cuestionamientos, más sabiendo que mí hermano estaría allí, él se había ido primero con sus amigos a hacer la previa (juntarse con amigos antes de ir a cualquier lugar para beber alcohol y conversar), solo él no me dejaría salir así vestida.

.

Antes de entrar al lugar subí la falda haciéndola más corta, el sitio estaba lleno de adolescentes hormonales, yo no era hormonal, pues solo quería estar con una sola persona. Azul me había dejado sola y se fue a otra fiesta, ella también tenía catorce años pero era más alocada, su apariencia era de más madura, aparentando ser una niña buena delante de todos pero no lo era, se escapaba a discotecas, y andaba con chicos más grandes, solo yo sabía lo que hacía, por supuesto me prometió cuidarse, no sé si lo hizo para que la deje tranquila o para tranquilizarme.

Miré a todos lados buscándolo, se encontraba sentado en un sillón, tan hermoso como siempre, su disfraz es de bombero, pero no era cualquier bombero, era uno muy sexy, borceguies negro con pantalón de bombero y unos tirantes sin camisa, mostrando su torso musculoso y desnudo, llamando la atención de todas las chicas, algo que me molestó, pero no podía hacer nada, como me gustaría que haya llegado tapado, solo yo tenía el derecho de posar los ojos en ese cuerpo escultural, bueno no, pero eso era lo que yo quería creer. Él estaba sentado en un sillón alejado con sus amigos, entre ellos mí hermano, bebía sin control, últimamente lo hacía, no podía aproximarme, de lo contrario mí hermano se molestaría al verme vestida así, solo con usar polleras él se molestaba. Lo vi muy animado hablando con unas chicas, le susurraba al oído y les acariciaba el cabello, mientras ellas le acarician los brazos desnudos, sonriendo por algún comentario de ellas o de él, notándose el coqueteo de ambos, rompiéndome el corazón, enfadádome por completo. ¿Por qué no lo hacía conmigo? Yo estaba dispuesto a estar con él, tener su atención, que me coquetee a mí. Hasta que quedó solo con una chica y se besaron, si mí corazón estaba roto ahora lo estaba más, se había convertido en mí hermano, una chica cada día, se emborrachaba, y jugaba con todas, todo por esa maldita.

Vi a Olivia, y me acerqué, no quería pensar ni ver lo que hacía, ella se veía hermosa vestida de policía, era extraño en realidad que mí hermano sin querer se había vestido también de policía combinando con ella. Nos pusimos a bailar para olvidarnos de todos, o yo de él.

Se acercó un chico y comenzó a bailar con mí acompañante y decidí dejarlos solos, todo era para que mí hermano hierva de celos aunque no lo quiera reconocer.

Tenía mucha sed y necesitaba hidratarme, me aproxime a la mesa de las bebidas, dónde había bebidas de todo tipo, muriendo de ganas de probarlas, pero si mí hermano me sentía aliento a alcohol sería mujer muerta, así que lo mejor era la abstinencia.

-Hola -me saludó Liam un amigo de mí hermano -. Te ves muy hermosa hoy -se llevó el vaso a los labios sin quitarme los ojos de encima, se nota que le gusta lo que ve.

-Gracias -respondí un poco incómoda bebiendo agua mirando hacia dónde había dejado a mí amiga -, ¿sabes que si te llega a escuchar mí hermano te mata? -advertí, aunque no me importaba si lo hacía, este sujeto era un egocéntrico, no me agradaba para nada.

-Lo sé, se lo mencioné y casi lo hace -rió -, pero vale la pena el riego -me recorre con la mirada descaradamente -, además está muy entretenido reconquistando a Aylen -me guiña un ojo y señaló con la cabeza a ese par quienes se encontraban bailando. Ella es la ex de mi hermano, superficial como él, están justo al lado de Olivia. Ingenuo, si quiere creer eso que lo haga.

-Así parece -mencioné y caminé unos pasos para quitarmelo de encima, pero me tomó del brazo y me atrajo a él.

-Oye qué te parece si... -su aliento a alcohol era insoportable, lo sentí cuando se inclinó un poco hacia mi, típico de Liam, se envalentona cuando tiene unas copas de más, de lo contrario no se me insinuaría, le temía a mí hermano.

-Voy al baño -lo interrumpo para largarme de allí, caminé rápido hasta el baño esperando que no se le ocurra seguirme, golpee la puerta, pero no pude entrar porque estaba ocupado, decidí explorar la casa, esta casa era enorme, quizás encuentre otro baño, subí las escaleras. Me detuve en una puerta que se encontraba entreabierta, algo allí despertó mí curiosidad e ingresé a la habitación, esta tenía una luz tenue que titilaba, no se podía ver con claridad, hice unos pasos adentrandome a la habitación, mirando el espacio, cuando mis ojos se adaptan a la oscuridad me sobresalto al ver a alguien acostado en la cama, que pronunciaba palabras ilegibles, me acerqué para observar con más detenimiento, y lo reconocí, es Lauty totalmente borracho, su pecho desnudo subía y bajaba acompasado, no se movía, ¿cómo había llegado aquí?. Se veía tan sexy con los labios entreabiertos y sus ojos entrecerrados, la mano me picaba para tocarlo y lo hice, aquí nadie me veía y era algo que deseé hacer hace mucho tiempo, con las yemas de mis dedos recorrí su torso desnudo, su cuerpo era como lo imaginé, bien definido, sé que me estaba convirtiendo en una pervertida, pero podía ir al infierno tranquilamente, sus labios eran suaves y cuando mis dedos lo tocaron hizo una mueca con ellos, hasta que me miró, sus ojos se abrieron y recorrieron mí rostro, luego levantó la mano y me acarició con ella.

-Eres muy linda colegiala -susurró arrastrando las palabras, me dejé acariciar por su mano, era un momento mágico que jamás se repetiría, no él estando en su sano juicio, su pulgar llegó a mis labios y los acarició, no me había dado cuenta que en ese instante mis dientes tenían atrapado mí labio inferior, los estiró con dos dedo y los liberó -. Eres una sexy colegiala -murmuró sonriendo mordiendo sus labios, luego de articular esas palabras, relamió sus labios cuando sus orbes color verdes se posaron en mí boca, me pareció la escena más sexy de mí vida. Me quedé conmovida estática. Su cara se acercó despacio a la mía mirando justo mis labios, y por unas milésima de segundo deje de respirar o mí corazón de latir, primer beso, estaba dando mí primer beso y con la persona que siempre quise y desee, el dueño de todas mis fantasías, me moví de manera torpe, hasta que se separó de mí, era una tonta, ni besar sabía, en cambio él era un experto, miró mis labios nuevamente, cuando pensé que los besos acabarían, sonrió de medio lado, relamió sus labios y me dio otro metiendo su lengua en mí cavidad, haciendo perfecta sincronización, era tan dulce y natural.

-Así muy bien -susurro apenas despegándose de mí -, aprendes muy rápido -y volvió a retomar el beso, haciéndose más posesivo, demandante, caliente e intenso. Era como estar en el cielo, sentí todo, sentí las mariposas que si antes aleteaban ahora galopaban, sentí que no escuchaba nada a mí alrededor, sentí mí corazón latir como si quisiera salir de mí pecho, sentí mis respiración errática, sentí que no podía estar más enamorado del amigo de mí hermano.

-¡Lauty! -de pronto mis sentidos se agudizan al escuchar provenir del pasillo la voz de mí hermano pronunciando el nombre del hombre que estaba besando, me separé y me tiré al suelo arrastrándome hasta quedar bajo la cama, mí hermano era capaz de matarnos si nos ve así -. ¡Lauty!, todo se volvió un caos vamos a casa -escucho la voz más cerca -, qué haces aquí acostado, te busqué por todos lados -su amigo no respondió. Vi sus pies muy cerca mío dándome un susto de muerte, parecía que se había sentado en la cama. ¡Me iba a encontrar que horror! -. Qué te pasó, apenas hace una hora te dejé, ¿cómo puedes estar así de borracho?.

-¿Dónde está la colegiala? -Su voz se sintió débil pero logré escuchar.

-Aquí no hay nadie -le respondió él -. Si que te pegó fuerte. ¿Todavía piensas en Analía? -al escuchar ese nombre mí corazón se rompió, a continuación sentí el movimiento de la cama y a mí hermano mayor moverse, señal que se levantaba y junto con él a Lauty, por los ruidos, murmuraciones y movimientos, Kevin hacía un esfuerzo para poder levantarlo, hasta que por fin lo logró, por debajo de la cama veo como pasa los brazos de Lautaro entre sus hombros para poder llevarlo y

arrastrarlo hasta sacarlo de allí, exhalo aliviada al percibir que no me vio, esperando unos minutos hasta cerciorarme que no regresarán, saliendo de debajo de la cama, antes de salir de la habitación, miro con cautela hacia ambos lados y al no ver a nadie, camino hasta el sanitario.

La fiesta había acabado por un incidente, que por desgracia lo ocasionaron mí hermano y los amigos de él, me extraña puesto que cuando fue a buscar a Lauty se lo veía bien, por lo menos caminaba sin ninguna dificultad.

Todas las miradas eran de decepción, era temprano y la fiesta ya había acabado. Ya había pocas personas y la víbora, la ex de Lauty, también estaba allí, también vistiendo un disfraz como el mío, solo que el suyo era alquilado, no un invento como el mío, y en ese instante recuerdo el nombre que pronunció mí hermano minutos antes, siento dolor en el pecho al recordar, era obvio que no la podía olvidar apesar de lo que le hizo, no sé qué amarre le habrá hecho, pero él seguía recordandola.

Mis pensamientos me despiertan de mí realidad. ¿Ahora cómo le decía a Azul que pase a buscarme siendo tan temprano? Pero no tenía otra opción, así que la llamé incontables veces por celular pero no obtuve respuesta, necesitaba contarle a alguien lo sucedido con Lautaro, necesitaba hablarlo para hacerlo real. Pero ella jamás atendió, y tuve que regresar en Uber a casa.

Capítulo 3 Capitulo 2 Infancia.

Milagros: nueve años.

Verano mucho calor, pero nosotros estamos felices, son vacaciones y nos encontramos en la playa, y no solo porque no había clases y todo eso, no, era porque no habíamos venido solos, nos acompañan nuestro vecinos y amigos, la familia Blacke, en realidad era la casa de verano de ellos, nos invitaron a pasar las vacaciones juntos, siempre hacíamos todo juntos, vacaciones, salida al cine, a comprar, al colegio, y estás vacaciones no serían la excepción.

El sol quemaba nuestros pequeños cuerpos, mientras mí hermano y Lauty nadaban en el mar, mí amiga, Azul, y yo jugamos en la arena haciendo castillos con ella, eran dos castillos en realidad y competimos entre nosotras para saber quién lo hacía más alto y grande para que nuestras muñecas de princesas tuvieran su propio castillo, mientras nuestros padres a una distancia considerable nos vigilan y hablan entre ellos.

Tanto trabajo dio sus frutos y terminamos muy feliz nuestro trabajo, con sudor en la frente haciendo que nuestro cabello se pegará ella, debido al viento que lo movía para todos lados, el sudor se debía al calor y el trabajo realizado. Una sombra se interpuso en el sol, en ella se podía ver a alguien de brazos en jarra, al levantar la vista veo a Kevin con una sonrisa diabólica, mí hermano disfrutaba fastidiarme, siempre lo hacía en presencia de mis amigos, percibí sus intenciones, de lo contrario no tendría esa sonrisa.

-No lo hagas -supliqué primero, pero él no pensaba detenerse, le dio una patada a mí castillo tirando la parte de arriba, comencé a llorar, y lo miré con la vista nublada por las lágrimas sin poder hacer nada.

-¡Por qué siempre la molestas! -le gritó Lauty, dándole un pequeño empujón, sus palabras pareciera que lo animó a continuar, porque le dio otra patada derribando por completo mí castillo, haciéndome llorar con más intensidad. Lautaro lo empujó más fuerte enfadado, haciendo que este trastabillara y se tambalear haciendo que se enfade aún más.

-¡No te metas, es mí hermana! -le gritó enfadado -. ¡Por qué siempre te metes y la defiendes!.

-Si no la molestaras tanto no me metería, es una niña deja de hacerla llorar -le gritó furioso.

-¡Acaso te gusta! -mis ojos llenos de lágrimas se abrieron de la emoción, solo esperaba que respondiera que sí.

-¡Es una niña estás loco! Solo quiero que la dejes en paz -confesó, poniéndome muy triste.

-Deja de darle falsas esperanzas -no entendí a qué se refería -. ¡Quédate con esta llorona! -lo empujo y camino hacia el agua furioso.

-¿Estás bien? -preguntó arrodillándose y alcanzando el balde con el que hicimos el castillo, asentí sin mirarlo con mí cara inundada de lágrimas -, hey no llores -me limpio las lágrimas con su pulgar -, él te quiere, solo que lo demuestra molestándote. ¿Qué te parece si te ayudo a hacer otro castillo más grande? -sonreí.

-¿De verdad? -expresé ilusionada.

-Yo también quiero uno más grande -interrumpió Azul emocionada -. No le hagas caso a tu hermano Mili, es un tonto -asentí aunque no me gustaba que le dijera así, no sé porque él me molestaba siempre que Lauty estaba presente, cuando él no estaba me cuidaba, y no era un patán.

Ese fue el mejor y más hermoso castillo de arena de mí vida, y todo era porque Lautaro me había ayudado a hacerlo.

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Milagros: once años

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Como cada vez que pasábamos de año escolar, mí mamá hacía en nuestro honor una fiesta en mí casa, había terminado con excelentes notas las clases, y mí mamá tenía el lema que cuando pasamos de años siempre se hacía fiesta, está era especial porque terminaba la primaria y comenzaba la secundaria, nuevos compañeros, nueva escuela, nueva yo, empezaba mí vida de adolescente. Entonces, era estrictamente necesario hacer una fiesta tirando la casa por la ventana.

mí hermano tuvo una con sus compañeros a la que no se me dejó asistir, en realidad él me lo prohibió. La mía también es con todos mis compañero, por supuesto con Azul quien también asiste a mí mismo salón de clases, me encantaría decir que estoy sola disfrutando, pero no es así, mí hermano y Lauty también están aquí, no me agrada para nada que estén ellos, no después que mis compañeras mujeres no dejan de mirarlos, se acercan para coquetearles y buscan cualquier excusas para llamar su atención. No es que me interesa lo que haga mí hermano, porque mí hermano nos ve a todas como niñas, ignorándolas, en cambio Lauty es amable con todas ellas y eso es lo que de verdad me molesta.

-Vamos a jugar -me tira del brazo Azul para ir con mis compañeros varones, me encontraba cruzada se brazos mirando fijamente la escena.

-No ves que ellas no lo dejan en paz -protesto y me detengo para no avanzar.

-Estás perdiendo el tiempo solo viendo lo que hacen, está fiesta es para divertirnos, deja ya a mí hermano -por supuesto que mí amiga sabe de mis sentimientos por su hermano, por eso me repite que deje de fijarme en él -. ¡Vamos a jugar a las escondidas!.

El juego se hace cada vez más y más divertido olvidándome por completo de esos dos y mis compañeras, todos los chicos están jugando con nosotros y unas pocas niñas, a las que no les interesa la atención ni de mí hermano ni de Lauty juegan con nosotros. Mí mamá nos llama porque llegó el pastel, porque esta fiesta es completa, pastel, piñata y muchos snacks. Nos apresuramos a comerlo y corrimos para seguir jugando a las escondidas, después de unas horas la escondida se convirtió un poco extraña.

-Hacemos el juego más interesante -propone un compañero un poco más grande que nosotros es el líder del grupo, siempre se hace lo que Mauro dice -, ahora un chico escogerá una chica y van a ir detrás de ese árbol -señala un árbol con tronco ancho -, para esconderse -mira de manera cómplice a mis otros compañeros que al parecer entendieron el juego, la verdad no entiendo que se hace allí detrás, pero si no quisiera jugar me aburriría y me quedarían sola, así que no me queda otra opción que aceptar.

-¿Estás segura que quieres jugar a esto? -pregunta Azul no muy convencida, parece que ella ya conoce el juego.

-¿Sabes de qué se trata? -interrogo para que me cuente las reglas.

-Me parece que mejor no...

-Milagros -la interrumpen escuchando mí nombre sin poder decirme siquiera mí amiga de qué se trata.

Mí compañero de clases Ángel me toma de la mano y camina conmigo hasta allí, mientras los otros niños abuchean y murmuran entré ellos, ángel coloca mí espalda contra el árbol.

-¿Y ahora que se hace? -cuestiono muy intrigada.

-¿No sabes jugar a siete minutos en el ático?.

-No, jamás jugué ese juego.

-Está bien, está bien -se rasca la nuca nervioso mirando para todos lados cómo si estaríamos haciendo algo malo -. Solo tienes que hacer lo que yo te diga -aclara.

-¿No vas a tirar de mis trenzas ? -él niega y sonríe -. Está bien -articulo un poco nerviosa -. ¿Qué debo hacer?

-Tienes que cerrar los ojos -aprieto fuerte los ojos, haciendo que él se ría -, así no tonta -ese comentario hace que los abra -.

¿Lista? -niego con la cabeza sin hablar.

-Dime que vas a hacer.

-Es solo un beso.

-!Que! -jamás di un beso, es más siempre pensé en darle mí primer beso a una sola persona, pensé que esté juego se trataba de otra cosa, yo todavía juego con muñecas.

-¿Acaso tienes miedo? -se burla -, los demás se burlaran de ti si saben que no te animas -no me agrada la idea que se burlen, inhalo profundo, y acepto nerviosa, él me toma por los hombros y poco a poco se acerca a mí, por inercia cierro los ojos y aprieto los labios, pero el beso nunca llega, solo siento que las manos de Ángel dejan mis hombros y un jadeo, quizás se arrepintió pero cuando abro los ojos lo veo arrinconado en el árbol con cara asustado, con los ojos bien abiertos mirando fijamente a quién lo tiene apretando contra el tronco.

-¡Qué crees que estás haciendo! -espeta Lauty apretando la mandíbula zamarreando a mí amigo, está muy molesto, por lo general él no es así, siempre mantiene la calma y tiene una sonrisa en sus labios.

-Oye, no te metas, no eres su hermano -lo empuja pero no logra zafarse.

-Dime que no la besaste porque te juro que te mato -espeta apretando los dientes, a mí corta edad no entiendo muchas reacciones pero mis sospechas creo que él está... ¿celoso? O eso me gustaría pensar.

-Y a ti que te importa -replica removiendose de las manos de Lautaro -. Ella no es tu hermana -repite.

-Es como si lo fuera -en ese instante me doy cuenta que no son celos, más bien su instinto protector -, y si te llego a ver otra vez cerca de ella, te mato -diciendo eso lo suelta y este sale corriendo, los ojos de Lautaro de pronto me mira a mí, está muy molesto también conmigo, no sé porque no puedo moverme ni tampoco hablar, no sé qué decir, trago grueso -. Dime que no lo besaste -inquiere con su voz severa que jamás utilizó conmigo.

-¿Por qué estás molesto? A ti te vi besando a Moira -no sé de dónde sacó el valor para confrontarlo, pero una extraña sensación me invade para saber si es verdad, en mí mente quedó la duda si eran celos. Pasa la mano por la cara y suaviza su expresión.

-Mira, eres una niña, las niñas no hacen eso, no puedes permitir que nadie te bese.

-¿Por qué no, ya tengo once? -manifiesto, encogiéndome de hombros.

-!Mili! -advierte conteniendo su enojo -, cuando seas grande podrás hacerlo, cuando tengas como catorce años, ahora debes jugar con muñecas y todo eso, ¿sabés qué pasaría si Kevin llegara a verte? -asiento un poco decepcionada por sus palabras, mí hermano estaría muy molesto y no hubiese dudado en golpear a ese chico -. Prométeme que no besaras a nadie -veo un brillo en sus ojos, dudo, me molesta que él lo haga, aunque solo lo ví con una sola chica, en cambio a mí hermano con varías, de repente se me ocurrió una idea.

-Prometo no hacerlo si tú tampoco lo haces -frunce el ceño -, debes esperar a los diecisiete -solo le faltan dos años aunque espero que sea suficiente tiempo para que yo crezca y me vea diferente, no como su hermanita.

-Lo haré si tú también prometes esperar hasta esa edad -asiento convencida, sin saber que esa promesa me traería grandes dolores de cabeza.

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