ADIEL
Después de vivir por casi diez años en la capital, donde pasé momentos felices y tristes decidí volver a mí lugar de origen, puesto que mí vida sin ella no tenía sentido. Estaba hundido en el dolor, cada día era más miserable que él otro, cuando parecía que me sumergiría en las profundidades de la depresión me puse a razonar, si, aunque no lo crean, yo mismo me dices varias preguntas como... ¿Si dejarme morir en la tristeza y el dolor sería lo mejor?, ¿aislarme de todo el mundo era lo correcto?, ¿querría eso ella para mí? ¡No!, por supuesto que no, ella no estaría feliz viéndome así. Lo que tenía que hacer era alejarme de todo lo que me recordaba a ella, y el lugar perfecto era Valleral.
No imaginé hacerle a la licenciatura ni mucho menos encontrarme con una adolescente difícil la cual revivió nuevamente mis ganas de vivir; ella se convirtió en mi reto, su carácter de potra salvaje me llevó a la obsesión y me propuse a dominarla aunque tuviera que aguantar maltratos e insulto, pero nada me detendría hasta conseguir lo que quería.
KIARA
Desde el día que nací tenía una vida marcada, pues soy huérfana de madre aunque también podría decirse que de padre, lo considero así puesto aquel hombre está vivo pero nunca se hizo cargo de mí ni mucho menos se acercó a conocerme. Tampoco es que me queje de su ausencia, la verdad es que nunca me hizo falta porque tengo a mí tío Félix, quien realizó ese rol y puedo decir que lo ha hecho muy bien porque soy una joven normal, sin necesidad de mendigar el amor de un hombre que me abandonó cuando supo que venía en camino. En el colegio todo iba bien hasta que llegó, Adiel Mohamed, volvió más engreído que nunca, más guapo y perfeccionista, ahora no solo es mí patrón, también mí profesor.
Yo no sabía lo que era amar hasta que volví a ver Adiel, cuando se marchó era apenas una niña y el un adolescente, pero ahora qué volvió ya soy una adolescente,que anhelaba amar y ser amada, y él se había convertido en un hombre demasiado guapo, tanto así que solo una mirada hizo que mí corazón empezara a experimentar varios sentimientos jamás antes sentidos, los cuales decidí guardar en el rincón más profundo de mí corazón, puesto que no solo era mi profesor, también tenía novia y tenía muy claro que él jamás pondría sus ojos en mi. Siempre me vio como su cupidita, la niña mensajera que llevaba sus cartas a una mujer que no me agradaba en lo absoluto, lo que Adiel no sabía, era que esta cupidita se había enamoróado de él.
Volver a tu lugar de origen siempre traerá buenos recuerdos, más si eres el hijo de un hacendado y creciste rodeado de ganados y caballos pura sangre. Como ya lo había dicho antes, hace diez años salí de Valleral, desde entonces no e vuelto a pisar estas tierras, me acostumbré tanto a la ciudad que volver a un pueblo lleno de lodo y mosquitos no me era apetecible. Aquí no existe la señal ni el internet, apenas contamos con plantas eléctricas o baterías recargables, el agua proviene desde el enorme rio que encierra a Valleral, así es mi pueblo, una maravilla para quien ama el campo.
Desde que me marché, solo me comunicaba con mis padres por medio de cartas o ellos iban a visitarme de vez en cuando, adicional de ellos también me escribía con mi mejor amigo, Henry, quién por cierto acaba de llegar. Le escribí hace una semana, le dije que volvería y cómo quedó planificado llegó a la hora indicada, pues mi Broo, mi pana, mi yunta, siempre fue muy puntual.
-Mi zoo. -Es la manera en que nos tratamos -¡Bienvenido!, cuando leí tu carta no lo creía ahora que estas aquí, sí que lo creo-verbaliza a la vez que abre sus brazos y yo los míos, palmamos nuestras espaldas y apretamos nuestros cuerpos por varios segundos-Es increíble como los años nos han cambiado-. Expresa sonriendo.
-Así es, mira que has cambiado bastante, ya no eres ese niño pecoso de hace diez años-. Espeto y él suelta una carcajada-Es broma, es broma. -rectifico al subir al auto.
-Y cuéntame Adi, ¿Te casaste?, la última vez que hablamos te ibas a casar-. La sonrisa dibujada en mi rostro se esfuma al mismo instante que Henry hace la pregunta. -¡Perdón! ¿Dije algo que te incomodó?- Cuestiona al verme serio.
-La verdad es que no quiero hablar de ese tema. -Expreso la incomodidad que me causa hablar del pasado.
-Okey, cambiaremos de tema entonces.
De camino a la hacienda hablamos de muchas cosas, por un instante me quedé en silencio contemplando el maravilloso paisaje. No puedo dejar de sentirme contento y orgulloso de ver lo cambiado y hermoso que está mi pueblo.
-Esta noche, abra una gran fiesta, en la discoteca del pueblo ¿quieres venir?
-¿Hay discoteca en el pueblo?, -inquiero porque la última vez que estuve aquí, este pueblo no tenia nada de bueno, más que sus verdes llanuras, sus altos y extensos cerros, y sus largos ríos.
-¡Claro que si!, el pueblo a cambiado mucho, hay de todo un poco, ya lo verás con tus propios ojos.
-Esta bien, pasa por mi en la noche-. Concluyo al bajar de auto.
Suelto un suspiro profundo al contemplar la enorme hacienda que se encuentra frente a mis ojos.
-A mis padrinos le dará gusto verte-. Farfulle Henry tras de mí -Entremos-incita y yo asiento.
Camino con mucho nerviosismo tras mi querido amigo, una vez que ingreso a la mansión, la primera persona que veo es Dominga mi Nana.
-¡Oh, Dios!-lleva sus manos a la boca, y luego me abraza-Mi niño, no puedo creer que estés aquí. Peñizcame para saber si no estoy soñando. Pide y yo niego.
-No haré eso nana, si estoy aquí-. Afirmo y vuelve abrazarme, acto seguido empieza a llamar a mi madre.
-Fanny, Fanny... Fanny, venid ahora.
Escucho los pasos rápidos de mi madre y su encantadora voz, que siempre fue melodías para mis oídos.
-¿Que sucede nana? ¿Por qué gritas así? -Cuestiona antes de ingresar a la sala. Cuando me ve se queda gélida y sus ojos se iluminan, mi madre da zancadas grandes y llega hasta mi, me abraza con tanta fuerza y yo la alzo dando vueltas con ella abrazada.
-Hijo, ¿por qué no avisaste que vendrías?
-Quería darte una sorpresa-Explico y ella acaricia mi rostro.
-Mi pequeño, que grande estas.
-Arreglare su habitación-comunica la nana y mi madre asiente.
Luego caminamos hasta el jardín y nos sentamos a dialogar por largos minutos. Una vez que está lista mi habitación, subo hasta ella, y lavo mi cuerpo. Salgo del baño y me encuentro con el viejo en la entrada de la puerta, usa unos pantalones y botas de vaquero, al verme saca su sombrero y camina hasta mi. Nos abrazamos palmado la espalda.
-Es una grata sorpresa que estés aquí.
-Y no pienso marcharme-. Confieso y eso lo llena más de alegría.
-Prepararemos una gran fiesta por tu bienvenida-. Expone palmando mi quijada.
-No es necesario.
-Si que lo es-. Afirma llevándome a sus brazos otra vez.
-Que sea mañana, esta noche saldré con Henry.
-Esta bien, será mañana- Aprieta mi hombro en demostración de afecto.
Por la noche Henry pasa por mi, me lleva hasta la discoteca del pueblo, y vaya que me he quedado admirado al momento de ingresar al pueblo. Valleral ya no es un pueblo de caseríos, ahora es una parroquia donde se puede encontrar cualquier tipo de diversiones.
-¿Que tal te parece? -Cuestiona Henry.
-Con sinceridad te digo, estoy impresionado con el cambio.
-No es por presumir, pero desde que mi padre tomó el mando, ahora el pueblo es otro. -Expresa Henry inflando su pecho.
Ingresamos a la discoteca, para ser sincero no es lujosa ni enorme como a las que solía ir en la capital, pero al menos es acogedora y sirve para relajarse.
Me encontraba frente a la barra de la pequeña discoteca, en mis años de existencia no sabia lo que era probar el licor, pues siempre fui un hombre que no le hacía a esos vicios. Pero cuando ella se fue de mi vida probé el alcohol, estuve a punto de sumergirme en el, pero mis años de educación me sacaron de ese precipicio.
Alzo la copa y recuerdo el día más triste de mi vida, el que pensaba sería el más feliz. Hace dos años me iba a casar con una maravillosa mujer, que aparte de ser hermosa, era dulce y cariñosa, pero ella, ella se fue y terminó matando mi corazón con su partida.
No se si es por el alcohol o no se que, pero los recuerdos me llevan a revivir esa triste escena, donde ella se desmaya en mis brazos al mismo instante que el sacerdote le pregunta si acepta, y desde entonces no volvió abrir sus ojos, dejando mi corazón roto en mil pedazos.
Ya algo mareado camino en dirección al baño, al estar la pequeña disco repleta, voy apartando la muchedumbre con mis dos manos para llegar hasta el baño, y así poder liberar mi vejiga, sin verlo venir, alguien me empuja y para no caer me sostengo de una hermosa mujer, la cual lleva una blusa descontada y mis labios rosan su pecho descubierto.
Lentamente voy alzando la mirada hasta que mis ojos se encuentran con los de ella, me doy cuenta que es muy bella, diría que extremadamente bella, sus gruesos labios están cubiertos por un labial rosa, sus grandes pestañas rodean sus ojos, con la poca luz de la disco puedo ver sus holgadas fracciones. Me quedo mirándola fijamente, perdido en esos profundos ojos que aceleran las válvulas de mi corazón, y por la poca luz que hay no se distingue de que color son.
Sigo inmóvil mirándola, absorbiendo la misma respiración que suelto, el movimiento de la gente nos apretad más, ella no habla no dice nada, solo se encuentra con el ceño fruncido y de pronto, su rodilla atacar mi entre pierna. El golpe hizo que me retorciera de dolor, hasta el punto de tener que inclinarme para no orinarme en los pantalones.
-Idiota-. Refuta rabiosa, y no conforme con golpear mis gemelas, agarra una bebida y la lanza sobre mi cabeza, el frío hielo cae sobre mis cabellos provocando que todo mi cuerpo se tense-. Aprende a respetar a las mujeres. Expresa y se va.
Dejándome adolorido, sigo inclinado hasta que Henry mi amigo me ayuda a levantar.
-¿Que te sucedió?-Cuestiona y me lleva de vuelta a la barra.
Apretó mis puños mirando a todas partes, mis ojos recorren el lugar tratando de encontrar a la mujer que se atrevió a golpearme. Juro que cuando la encuentre le haré pagar por haberse atrevido a humillarme delante de toda la gente.
-¿Donde estabas que no lo viste?-Inquiero molesto, conozco a Henry desde mi niñez y se lo burlón que es.
-Te juro que no vi, estaba en el baño.
-Mejor así-. Concluyo y me levanto para salir-. Llévame a casa.
-Okey.
Relata Kiara: Cinco de la mañana canta el gallo y me levanto a ciegas e inmediatamente enciendo la lámpara. Llego hasta la cocina y la coloco en la mesa, seguido suelto un bostezo y estiro mis delgados brazos.
Minutos después escucho los pasos de él, camina hasta donde me encuentro picando una yuca y palma un beso en mi frente-¡Buenos días princesa! ¿Qué preparas?-Cuestiona el tío Félix. -Huele rico-. Afirma al probar de la olla.
-Tío, no me gusta que metas tus manos en la comida-reprocho y forma un puchero.
Mi tío Félix; es el hombre que más amo en el mundo, es el único familiar que tengo y gracias a él no e quedado desamparada, me a cuidado llenándome de amor desde que era una bebé
Es triste recordar esa parte de mi vida; mi madre murió cuando nací y por esa razón no celebro mis cumpleaños, él cobarde de mi padre nunca respondió y al tío Félix le tocó hacerse cargo de mí, me cuidó y crio como si fuese su propia hija, me dio su amor incondicional y yo le estoy eternamente agradecida. En agradecimiento por ser un buen tío saco buenas calificaciones para que se sienta orgulloso de mi, me alegra ver su rostro lleno de felicidad al momento que los maestros entregan las notas, y sobre todo cuando le hablan maravillas de mi. Una vez que la comida está lista le llamo, camina a pasos rápidos ya vestido con su ropa de vaquero, es el capataz de la hacienda Mohamed, una de las más grande de todo Valleral.
Aun soñolienta camino hasta la habitación y procedo a quitarme la pijama, coloco ropa común que se usa en este pueblo; como lo son los pantalones vaqueros y un sombrero, los fines de semana, después que el tío se va arrear el ganado salgo a pasear con mi caballo, zafiro.
Vuelvo al comedor expulsando un suspiro, y siento la mirada del tío posarse en mí, a pesar de ser una buena niña también incumplo sus normas, la cual es; no salir por la noche sin su permiso mucho menos si es a la discoteca.
-¿No dormiste bien? ¿O es que saliste anoche?-Ladeo la cabeza y sigue con su mirada asechadora-¿No me mientes?-Increpa poniéndome nerviosa.
-No tío, te estoy diciendo la verdad.
-Eso espero Kiara, no quiero enterarme que haz andado en ese lugar llena de patanes.
Bajo la mirada y lo concentro en el plato, solo espero que nadie me haya reconocido, cargaba un gorro que cubría mi cabeza y la gran parte de mi rostro, el único que me vio fue ese forastero pero es obvio que el no conoce a mi tío, por esa parte estoy tranquila porque no le contará.
Una vez que estoy sola recuerdo al patán que se atrevió a rodar mi blusa y dejó mis pechos al descubierto, es la primera vez que me escapo para frecuentar ese lugar, ahora entiendo porque el tío no quiere que salga, puesto que aquel lugar está rodeado de aprovechados y pervertidos como el tipo de anoche, pero el rodillazo que le di va ha servirle para que aprenda a respetar a las mujeres.
Sonrío al llevar la última cucharada a mi boca, seguido la limpio, alzo las vajillas y rápidamente lavo los trastes, una vez limpiado todo salgo al patio. Cabe decir que vivimos en una cabaña alejada de la hacienda, en un pedazo de tierra que el señor Mohamed le vendió a mi tío, en gratitud por todos los años de trabajo que le a brindado.
Muchos pensarán que ya es un viejo arrugado y amargado, pero el tío Félix es un hombre muy joven, apenas cumplió treinta y cinco años y tiene locas a todas las del pueblo, tras de ser un hombre trabajador es un tío maravilloso y muy guapo.
Subo a mi caballo para emprender mi rutina diaria, a pasos rápidos va zafiro mientras yo contemplo el amanecer, es lo que más me gusta hacer, contemplar los altos cerros que al salir el sol se ven extremadamente maravillosos.
Desde una larga distancia observo a los peones llevar el ganado hasta el corral, son cientos de cabezas que no logro descifrar la cantidad exacta. Me gusta ir tras mi tío y observarle trabajar, más lo hago porque...siento una atracción por Diego...Suspiro al verle montado en su caballo como el mejor de los jinetes.
Diego es el mejor amigo de mi tío y por tal razón se que jamás me mirará con ojos de amor, además es súper grande para mi y por eso se a convertido en mi ilusión. Antes que se den cuenta regreso a la cabaña, amarro mi caballo y me lanzo sobre la cama. Suspiro al recordar ese hombre de la noche anterior, sus labios rozaron mi escote lo qué hizo hincapié en mi vientre, como si mariposas volaran dentro de él, por eso me quedé perpleja y reaccioné a los pocos minutos. Suelto un suspiro y vuelvo a cerrar mis ojos y me pierdo en el sueño hasta que escucho la puerta abrirse.
-Kiara-me levanto rápidamente y salgo a su llamado.
-Dime tío.
-Cariño, se que no te gusta ir a la hacienda, pero Dominga necesita de tu ayuda. ¿Crees poder ir?
Formo un puchero y suelto un suspiro.
-Tío, te he dicho que la señora me mira con odio, y no se por qué.
El tío Félix se queda en silencio, baja la mirada y suspira grueso, segundo después me mira y acaricia mi cabello.
-Cariño, son ideas tuya
-No son ideas, no soy una tonta para no darme cuenta que mi persona no le agrada a esa mujer, y se que hay algo que aún no me has dicho y quisiera saber que es.
-Princesa, ella es así porque su hijo no está aquí, siempre vive amargada pero no le hagas caso, mejor responde mi pregunta, ¿Vas ayudarle a Dominga?-cuestiona y asiento.
-Nomas porqué Dominga así lo quiere-. Afirmo y salgo.
-Te llevaré en la camioneta.
-Esta bien.
En media hora llego a la ascienda, me despido del tío y camino hasta la cocina, suspiro profundo antes de ingresar, puesto que cada vez que vengo a esta casa, la bruja de Fanny siempre termina echándome.
-Pequeña Kiara-. Farfulle Dominga.
-Mi tío dijo que me necesitaban.
-Si, mi niña, gracias por venir.
-¿En que puedo ayudarte, Domi?
-Crees poder ayudarme con la limpieza, las chicas no se dan abasto.
-¡Que! ¿Hay alguna celebración?-Indago y ella asiente.
-Mi niño Adiel volvió y hoy realizarán una fiesta por su regreso.
-Vaya, ahora si que está feliz la bruja-Expreso y Dominga ríe.
-Si, esta muy feliz, pero ahora dime cariño, ¿Crees podernos ayudar?
Asiento de brazos cruzados, camino hasta la bodega de limpieza y juntos a las demás chicas procedemos a limpiar la casa, solo espero no encontrarme con la bruja de Fanny, pero eso es algo imposible, porque no tengo ni cinco minutos que empecé con la limpieza cuando ya tenía a la bruja de Fanny tras de mí, exigiendo que apague la aspiradora.
-¡Oye tu! -Refuta mientras se acerca -¿Qué haces?¿por qué demonios estás haciendo bulla con esto?
-Estoy limpiando.- Comunico porque al parecer la señora amaneció ciega.
-¿Y quién te contrató?, no recuerdo haberlo hecho.
-Solo estoy ayudando a Dominga porque no se da a basto
-Suficiente, hablas demasiado y eso me fastidia, si vas a limpiar ve al otro lado, no quiero que ese ruido moleste a mi hijo.
-Tranquila mamá, ya estoy despierto-. Verbaliza una ronca voz desde las gradas.