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Mírame Y Tócame

Mírame Y Tócame

Autor: : MARTÍN VARAS
Género: Romance
Ella era solo una chica normal que quería una vida ordinaria. Él era el rey del mundo lujoso, donde todos se esforzaban por ganarse su favor. En el momento en que fijó sus ojos en ella, supo que ella era la que quería. Atraída a su trampa, pasó una noche con él. Ella lo tomó como una aventura de una noche, pero Cupido tenía otro plan. Para compensar el error de su padre en el trabajo, ella acudió a él, donde la obsesión, la locura y la tentación la aguardaban.

Capítulo 1 Última noche de soltería

La noche siempre es el comienzo del esplendor de la ciudad, pues durante ella algunas personas quieren disfrutar y relajarse después del arduo día de trabajo mientras que otras hacen alguna celebración. El mejor lugar para promover esos momentos era el jovial y apasionado Flame Bar. Allí no se sentía el cansancio de la jornada, por lo cual hombres y mujeres jóvenes llenaban la pista de baile, sacudiendo sus cuerpos al ritmo de la música ensordecedora. Algunos cubículos privados del establecimiento también eran ocupados por clientes de clase alta.

Al abrirse la puerta del mejor de los VIP, entró un grupo de gente joven liderado por el menor de ellos, aunque el más poderoso de J City.

Como este tenía una figura perfecta comparable a los modelos masculinos europeos y una apariencia hermosa y encantadora que cerraba con una leve sonrisa, se destacaba entre la multitud. Al ver a alguien tan perfecto, ni siquiera los mismos hombres podían evitar girar la cabeza para darle un segundo vistazo.

Una vez que estuvo dentro del cubículo, se dirigía al sofá. Kyng Shen, quien estaba sermoneando al gerente del bar, lo vio, calmó su ira, se le acercó y lo saludó con una cálida sonrisa. "Ryan, llegaste tan puntual como siempre".

El chico le respondió: "Mi abuelo fue soldado, así que me exige que siempre llegue a tiempo. Yo vivo con él desde que era niño y tampoco toleraré la tardanza jamás".

Al escuchar sus palabras, Kyng asintió.

Sin decir nada más, Ryan lo miró, caminó hasta el sillón y se sentó.

Dado que el otro no podía descifrar su estado de ánimo, miró al gerente y le dijo: "Apúrate, haz lo que te dije".

"Caballeros, esperen un momento", dijo el gerente, asustado por la mirada en los ojos de este.

A fin de cuentas el hombre sentado frente a él era Ryan Yan, el joven que podía hacer temblar a todos en J City, y el que estaba de pie era Kyng, perteneciente a la famosa familia Shen. Además de ser el mejor amigo del primero, este último también era el dueño de Flame Bar, de modo que como mero gerente, ¿cómo podía permitirse ofender a esas dos figuras poderosas?

Tan pronto como terminó sus palabras, se dio la vuelta y salió del cubículo. Cuando pensó en el joven sentado allí, no pudo evitar temblar porque temía cometer un error y ya no poder vivir su vida en paz. Estaba tan asustado que ni siquiera tuvo tiempo de secarse el sudor de la frente.

Kyng estaba un poco satisfecho con su reacción, por lo que se dio la vuelta para mirar a su amigo sentado en silencio, y con una sonrisa, le dijo: "Lo siento, es muy difícil encontrar una mujer que te guste".

"No te pedí que me encontraras una". Dicho eso, el otro aceptó el vino que le ofreció un amigo que estaba cerca de él, tomó un sorbo y frunció los labios.

"Pero a partir de mañana ya no serás soltero. ¿Cómo puedes no quererla?", cuestionó exageradamente el dueño del lugar. Acto seguido se dirigió a los acompañantes. "Chicos, díganme, ¿no debería Ryan disfrutar de su última noche de soltería?".

Uno de ellos respondió: "Por supuesto que tiene que hacerlo. A pesar de que Alia es una belleza, estarás con ella todos los días desde mañana, así que estas son tu últimas horas libre. ¿Por qué no aprovechas y te diviertes? Creo que una chica generosa como Alia lo entenderá". El resto de los presentes se animó, avivando el ambiente allí dentro.

Ellos ya sabían lo que se suponía que iba a pasar ahora, por lo cual todos tenían sonrisas cómplices.

Kyng miró a su amigo, cuya expresión no había cambiado en absoluto pese a la persuasión de todos, y le dijo: "Reservé este espacio especialmente para ti, para que puedas disfrutar de esas bellezas esta noche".

El cubículo privado donde se encontraban tenía paredes de vidrio especiales que permitían que quienes estuvieran dentro pudieran ver todo el bar con claridad, pero desde afuera no se podía ver el interior.

Al escuchar eso, Ryan levantó un poco la cabeza y vio al gerente caminando por el pasillo con un grupo de chicas de bar vestidas de una forma hermosa.

Capítulo 2 Un recién llegado

El gerente tocó la puerta de manera gentil antes de abrirla con suavidad. De inmediato entró, seguido por las cinco damas de compañía.

Kyng dio la vuelta y echó un vistazo a las chicas que entraban. No llevaban mucho maquillaje, sus atuendos tampoco estaban cubiertos con lentejuelas, lo que las hacía parecer menos vulgares. Tenía claro que a Ryan no le gustaba esa clase de mujeres.

Notando que el rostro de Kyng se suavizó un poco, el gerente se percató de que las cinco mujeres que había traído eran de su agrado. Se acercó con rapidez a Ryan y pronunció con una gran sonrisa: "Señor Yan, todas estas cinco bellezas son de primera clase".

Al ver el gesto de satisfacción del gerente, Ryan levantó la cabeza observando a las señoritas en lineal frente a él.

Las chicas sin duda parecían nerviosas y emocionadas, sabiendo que Ryan las estaba contemplando. El hombre sentado frente a ellas era como un emperador. Quienquiera que fuera la elegida tenía claro que viviría con una gran riqueza por el resto de su vida.

Aparte de sus envidiables posesiones, el hermoso rostro de Ryan y su perfecta figura eran suficientes para que cualquier mujer se derritiera quedándose a su lado.

El hombre las examinó con indiferencia reflejada en una pequeña mueca. Incluso, sus ojos no se detuvieron en ninguna en particular durante más de medio segundo.

Su inexpresión ya expresó todo. Kyng posó sus ojos en el gerente con descontento. El joven empezó a sudar frío.

"Ryan, ¿no te gustan?", cuestionó Kyng. "Entonces le pediré al gerente que traiga más chicas hasta que encuentres la adecuada".

"No hay necesidad, no tienes que hacer esto en realidad". A Ryan le agradó divisar la expresión nerviosa en el rostro de Kyng.

Como el mejor amigo de Ryan, Kyng anhelaba que él tuviera una despedida de soltero inolvidable y agradable esta noche. Incluso había hecho muchos preparativos para este evento. Las actividades anteriores a su llegada fueron excelentes. ¿Cómo podría él darse el lujo de dejar que el último show arruinara la noche?

"¡Espera espera espera! Si no te gustan ellas, todavía tenemos muchas otras opciones", expuso Kyng de inmediato. Volvió la cabeza al gerente y afirmó: "Si no puedes hacer feliz a Ryan esta noche, serás responsable de eso".

Las piernas del hombre templaban. Ya que los otros invitados presentes se percataron de que Ryan no se sentía atraído por ninguna de las chicas frente a ellos, esperaban que el gerente trajera más mujeres hermosas.

A estas alturas Ryan, que estaba reposando en el sofá, de repente fijó los ojos en una mujer y preguntó: "¿Quién es ella?".

Todos los demás siguieron la mirada del hombre con curiosidad. Justo después, vieron a una hermosa mujer con un vestido blanco y cabello hasta los hombros. Caminando por la sala, ella aparentaba no encajar con el lugar.

Tal vez porque el ambiente la hacía parecer un elfo de luz dominando el mundo. O quizá, fue su aura pulcra la que convirtió la atmosfera en un caos.

Una criatura tan especial era en exceso atractiva. Cuando avistaron a la mujer, volvieron sus ojos hacia Ryan. Como era de esperarse, él estaba muy interesado en ella.

Kyng se dirigió al gerente inquiriendo: "¿Quién es ella? ¿Ella también trabaja aquí?".

"Ella es...". La expresión de Kyng dejó perplejo al gerente. El sudor de su frente estaba helado. Por fin, apretó los dientes y replicó: "Sí, ella es una chica nueva".

"Ya que trabaja aquí, pídele que acompañe a Ryan. ¡Apúrate!". Kyng le ordenó decepcionado.

"Está bien". El gerente se secó el sudor. "Señor Yan, espera un momento por favor".

Luego, se apuró a buscar a la mujer que acababa de pasar.

Sin embargo, el fugaz interés de Ryan desapareció en el momento en que escuchó al gerente decir que la mujer era una nueva dama de compañía.

No esperaba que una mujer así trabajara allí.

Capítulo 3 Hermana

No bien Megan Xi entró al bar, quedó tan deslumbrada por las luces brillantes y coloridas que no podía abrir los ojos del todo, y mucha gente sacudía sus cuerpos al ritmo de la música en la pista de baile. En vista de eso, quiso darse la vuelta e irse de inmediato.

No obstante, sabía muy bien que no podía porque había ido allí para buscar a alguien, y sin importar lo ruidoso y caótico que fuera ese lugar, tenía que soportarlo y entrar.

Varios hombres ebrios casi la tropezaron en la sala, ya que por su estado ni siquiera podían caminar con paso firme. También hubo algunos que trataron de conversar con ella, pero simplemente los ignoró y logró esquivarlos para llegar a la barra, aunque no pudo encontrar a la persona que buscaba. Cuando estaba a punto de rendirse y dirigirse al siguiente bar, vio a varios hombres y mujeres jóvenes sentados en una esquina jugando y bebiendo.

Entre ellos, Rebecca Xi era la más llamativa por su glamur y su perfecta figura. Varios chicos la rodeaban e insistían en que bebiera, no se negó cualquier copa ante ella, sino que agarró el vaso y se lo bebió de un trago.

Al ver esa escena, Megan caminó hacia la mesa y le quitó el vaso a la chica, lo puso sobre la mesa con fuerza y gritó: "¡Rebecca, detente ya y vuelve a casa conmigo en este instante!".

Quienes estaban sentados alrededor la miraron con tristeza, puesto que no esperaban que una mujer tan atrevida interrumpiera su juego. Antes de que Rebecca pudiera responder algo, uno de ellos le gritó: "¿Quién diablos eres tú? Ella se está divirtiendo con nosotros. ¿Por qué la obligas a irse?".

"Belleza, ¿por qué no nos acompañas también?", intervino otro.

"¡Sí, es cierto! ¡Quédate a divertirte!".

El resto comenzó a instar a Megan a quedarse entre gritos.

Sin embargo, ella se limitó a los ignorarlos, y al notar que Rebecca estaba un poco borracha, le dijo: "Si no te vas conmigo ahora, llamaré a papá y le pediré que venga a buscarte".

Ante eso, la otra se levantó de un salto del sofá, y señalándola con el dedo, la regañó: "¡No intentes amenazarme con papá! ¿Estás feliz de verme así? Quieres que él también lo haga, me odie más y sienta que soy una inútil. A sus ojos, solo tú eres una buena hija".

Apenas la vio ponerse de pie y gritarle acusadoramente, la recién llegada también se enfureció.

El año anterior Rebecca había causado problemas en un bar y lastimó a alguien, por lo cual casi fue a la cárcel, pero por suerte, su padre hizo todo lo posible para convencer a la víctima de que retirara los cargos. A pesar de eso, allí estaba bebiendo de nuevo en un local con un montón de buenos para nada.

Si no hubiera sido por su padre, quien estaba muy preocupado por la chica y llamó a Megan para que la buscara, ella no perdería su tiempo yendo a ese lugar. De todos modos la borracha la acababa de regañar, haciéndola sentir que sus esfuerzos no habían servido para nada.

"¿Puedes ser un poco razonable? Llevas todo el día aquí. ¿Sabías siquiera que papá estaba tan preocupado por ti?", exclamó la otra sintiendo que el corazón le estallaría de rabia porque su hermana era muy decepcionante y lo único que hacía era preocupar a su padre una y otra vez.

"Si de veras le importo, ¡debería haberle pedido a Andrew que me ayudara a encontrar un trabajo a mí en lugar de a ti!", gritó Rebecca con los ojos llenos de renuencia y odio hacia su hermana. Con la mandíbula tensa, agregó: "Ni sueñes que podrás tener una vida feliz con Andrew, Megan. ¡Él es mío!".

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