Capitulo 1: El castigo.
Alexander Rodríguez un hombre de 23 años de edad el cual tenía una presencia hermosa, un cabello largo el cual tenía un partido en la mitad y caía hacia los lados de color castaño claro, unos ojos verdes hermosos que te derretían al verlo, unos labios rosados y gruesos que provocaba caerlo a besos, este era alto y la verdad era muy egocéntrico, siempre se sentía el centro de atención y además todas las mujeres caían derretidas ante él, este era el hijo de Fabián Rodríguez el cual es el CEO de una de las empresas de ropas más importantes de toda España, este era alto al igual que su hijo de ojos verdes y cabello blanco, pues ya era bastante adulto y viudo de Irene White la cual murió en un trágico accidente automovilístico.
Alexander se encontraba como siempre levantándose a las dos de la tarde, este tenía una casual rutina en dónde todos los días se acostaba amaneciendo pues tenía muchas chicas detrás de él, esto era en lo que se la pasaba este pensando todos los días, en chicas, dinero y alcohol, pero está vez se levantó a las dos de la tarde pues llegó a su casa a eso de las seis de la mañana de casa de uno de sus amigos, súper alcholizado.
Este tenía una cara de felicidad mientras bostezaba y se estiraba ¿Y quién no sería feliz teniendo solamente estás preocupaciones en su cabeza? Lentamente y con mucha pereza se levantó de su cama y se dirigió hasta su lujoso baño para así comenzarse a cepillar los dientes, rápidamente comenzó a hacerlo mientras se miraba al espejo, luego de eso se comenzó a echar agua en la cara para así lavarse la de manera rápida, al ya tener su cara limpia procedió a tomar una toalla y cercar su cara mientras salia de su cuarto.
Una de las rutinas que Alexander siempre tenía era despertar de su sueño rejuvenecedor y dirigirse hasta la cocina en dónde siempre tenía lista sus comidas, tanto el desayuno como el almuerzo, este dando pasos lentos se comenzó a dirigir hasta la cocina y vio que la comida no se encontraba servida como siempre sucedía, este arqueo una de sus cejas pero no le prestó mucha atención y caminando se comenzó a dirigir hasta el microondas a ver si allí se encontraba sus comidas, abrió el microondas y vio que allí no se encontraba su comida tampoco así que ya un poco más despierto comenzó a revisar toda la cocina en busca de su comida.
Minutos después este no encontró por ningún lado su comida, Alexander se encontraba furioso así que gritando comenzó a llamar a la criada de su hogar.
- ¡Teresa! ¡Teresa por favor acérquese a la cocina lo más rápido posible! ¡Mejor dicho, ya mismo! – dijo Sebastián mientras movía su pierna de manera furiosa.
Teresa comenzó a correr hasta donde esté se encontraba de manera ansiosa escuchando sus gritos, ya está mujer sabía porque era todo este alboroto pero simplemente se hacía la que no sabía.
- Buena tarde señor Alexander ¿Ocurre algo? ¿Por qué me llama de esa manera tan alterado? – Dijo Fabiola de manera suave y dulce mientras miraba al hijo de su jefe nerviosa.
- Estaba buscando mi desayuno y mi almuerzo y no lo encuentro en toda la maldita cocina ¡Me podrías decir por favor dónde es que se encuentra! – Dijo Alexander con un tono de voz algo hostil y agresivo mientras miraba de pie a cabeza a la criada. – ¡No me digas que no haz tenido para hacerla pues tú sabes que este es tu trabajo y si no quieres ser despedida es mejor que lo resuelvas! – este se cruzó de brazos esperando la respuesta de la criada.
- Señor Alexander disculpeme pero no le hice su comida no por qué yo no quisiera, si no porqué el señor Fabián Rodríguez así me lo ha ordenado y muy claro me dijo "Tú no sigas las órdenes de ese bueno para nada, sigue las mías ya que yo soy el que te paga" – Dijo Teresa de manera respetuosa y suave mientras miraba a Alexander y apretaba sus manos. – Bueno sin más que decir ahora me debo de retirar a seguir haciendo las cosas que me corresponden.
Alexander se encontraba furioso por lo que estaba sucediendo, no podía ser posible lo que acababa de escuchar, este con mucha rabia golpeó un vaso de vidrio que se encontraba en el mesón haciendo que este se rompiera, el cual al caer hizo un gran ruido.
- ¡Teresa se acaba de caer un vaso, ven a limpiarlo! – Gritó Alexander de manera enojada y hostil mientras se dirigia hasta su habitación en busca de ropa, pues este debía de salir a comprar comida.
Teresa al escuchar esto con mucho enojó se acerco al lugar y comenzó a limpiar, pues no podía hacer más nada que aguantarse los caprichos de el hijo de Fabián, su jefe.
Alexander comenzó a desnudarse de manera agresiva mientras lanzaba su pillama hasta la cesta de ropa sucia, luego de eso abrió la puerta de su armario y con rabia comenzó a sacar una camisa y un jeans y luego pateó unas gomas para sacarlas del armario, este se encontraba muy enojado pues no podía ser posible que su padre ni siquiera le permitiera a las sirvientas que le hicieran de comer.
- ¡Vamos a mi que soy su maldito hijo no me da ni siquiera un plato de comer! ¡Ah pero a su maldita esposa actual le compra todos los fines de semana joyas de lujo y además vestidos de diseñador! – Dijo Alexander de manera furiosa y hostil mientras miraba el armario – ¡Hasta cuándo, ya no aguanto esto! – Comenzó a colocarse su ropa a los golpes mientras hacia sus berrinches de niño pequeño.
Unos minutos después de estar listo Alexander agarro las llaves de su automóvil y comenzó a caminar hasta el estacionamiento de su gigantesca casa, no podía creerlo, pues este se encontraba furioso de que debía de comer en la calle solo por caprichos de su padre, luego de eso llevo su mano hasta la Manilla del automóvil y sin más abrió la puerta para así de manera rápida montarse en el auto, encendió este y comenzó a retroceder para así acuidar a uno de los restaurantes que según el era de los mejores en toda España Madrid, pues allí simplemente comía gente rica y llena de lujos.
Unos minutos después ya esté se encontraba llegando al lugar, cómo era siempre estacionó su automóvil y de una vez lo apagó, saco la llave de el auto y dirigió su mano hasta la puerta del auto, seguido de eso este hombre abrió la puerta y la cerró, cliqueo un botón para así cerrarlo definitivamente y comenzó a dirigirse hasta adentro del restaurante, este era muy hermoso, la verdad vestía muy bien y siempre se veía guapo con todo lo que se ponía, minutos después empujó la puerta del restaurante y vio como había una larga fila de aproximadamente 6 personas para pagar, este sin más que hacer se quedó en la fila esperando.
Mientras pasaban los minutos mas personas llegaban a este famoso restaurante en dónde la comida era súper cara y además muy buena, ya se encontraban como cuatro parejas detrás de él esperando su turno para pagar como era lo común, Alexander aún tenía dos personas por alante de él así que aún debía de esperar.
Varios minutos después este le tocaba su turno de pedir y pagar su comida para luego irse a sentar en cualquiera de estos lugares.
- Buena tarde amiga, me gustaría comer un salpicón de manzana verde, junto a unos pinchos de res con salsa teriyaki y además pechuga de pollo con chimichurri, por favor pero que sea rápido. – Dijo Alexander de manera calmada y suave mientras miraba el menú de este restaurante.
- Perfecto amigo, indíqueme su tarjeta para realizar el pago de lo que va a cancelar. – dijo la empleada de ese lugar la cual era Cristina Romero.
Cristina de manera suave y dulce comenzó a pedirle los datos de la tarjeta a este hombre mientras lo miraba de pie a cabeza y en su cabeza pensaba que este era muy hermoso, Alexander de manera suave le indico todos los datos, luego de un rato la tarjeta que este le había dado decía: Está tarjeta a Sido cancelada, Cristina al ver esto se sonrojo y rápidamente le dijo:
- Señor, la tarjeta sale rechazada pues dice que la cancelaron. – Está lo dijo con un tono de voz alto y hostil mientras lo miraba.
- ¡Señorita podrías bajar la voz! – Dijo Alexander algo apenado mientras tomaba la tarjeta que le había dado a esta, luego de eso le extendió otra tarjeta, este no entendía que estaba sucediendo con su tarjeta pero deseaba pasar la otra a ver – Pase esa tarjeta por favor, esa si debe de tener dinero.
Cristina nuevamente le pidió los datos a Alexander y este se los Dios de manera rápida y baja pero nuevamente volvió a salir rechaza, Cristina soltó una leve risita burlona y le extendió la tarjeta.
- ¡Señor ninguna de sus tarjetas tiene dinero, salen rechazadas! – Dijo Cristina con un tono de voz algo mientras miraba a los siguientes en la fila y le hacía señas – ¡Siguiente por favor!
Alexander apenado comenzó a mirar a todos los lados y rápidamente salio de este restaurante para así dirigirse nuevamente a su automóvil, al estar allí comenzó a gritar furioso mientras sacaba de su bolsillo su celular para así llamar a su papá.
- ¡Maldita sea! ¿Cómo pudo hacerme eso? Acaso no sabe la pena que iba a pasar ¡Todos me estaban viendo! ¡Además esa maldita cajera no bajaba la voz! – dijo Alexander con su teléfono en su oído.
Luego de decir esto su padre le atendió el celular y Alexander al notarlo explotó.
- ¿Ya te diste de cuenta? – Dijo Fabián el cual se encontró a en su empresa trabajando.
- ¡¿Ya me di de cuenta de que?! ¿De que dejaste a tu maldito único hijo sin comida en su casa? ¿De que me cancelastes todas las tarjetas para así no poder usarlas haciéndome pasar pena frente a la gente? ¡Si es eso pues si me di de cuenta! – Dijo Alexander de manera enojada y hostil mientras gritaba y le armaba un berrinche a su padre por el teléfono.
- ¡Ya cállate y deja de hacer tus malditos berrinches! ¡Si quieres comer ven a la maldita empresa y aquí comerás! A lo que llegues me avisas ¿Entendido? – Dijo Fabián de manera hostil y enojada mientras rápidamente trancaba la llamada de su hijo.
Alexander no podía creerlo y rápidamente comenzó a golpear el volante de su carro, pero no podía hacer más nada que dirigirse hasta la empresa, pues si no lo hacía la verdad es que tendría serios problemas con su padre.
Luego de unos minutos Alexander ya se encontraba en el estacionamiento de la empresa de su padre, está era una de las más importantes de toda España y rápidamente se bajó para dirigirse hasta la entrada, este caminando de manera furiosa con su ceño fruncido todo el mundo lo saludaba a su alrededor pero este no deseaba hablarle a nadie, la verdad se encontraba de muy mal humor, luego de esto entro hasta la empresa y rápidamente se dirigió hasta el elevador el cual al abrir sus puertas comenzó a caminar y preciono el botón número 10, pues allí era donde se encontraba la oficina de su padre.
Luego de unos minutos esté elevador ya había llegado a su destino así que sin más abrió las puertas de este lugar y Alexander al verlo rápidamente comenzó a caminar saliendo del elevador para así dirigirse hasta la oficina de su padre, al estar en frente de la puerta está abrió la puerta de manera hostil y agresiva a la vez y luego lanzó la puerta con furia la cual hizo un gran sonido al cerrar, en este lugar se encontraba la secretaria de su padre.
Fabián al ver lo que hizo alexander rápidamente miro a este su hijo y lo señalo.
- ¡Te callas y no digas nada hasta que yo te lo indique! – Dijo fabian de manera hostil mientras miraba a su hijo, luego miro a la secretaria – Por favor retirate ahora mismo, espera a fuera para que luego te hagas cargo de lo que te acabo de comentar ¿Entendido?
La secretaria asintió con la cabeza y comenzó a dirigirse hasta la puerta en dónde luego de eso salió rápidamente y y espero por el pasillo del piso décimo.
Al ver salir a la secretaria Alexander explotó rápidamente y comenzó a hacerle su respectivo berrinche.
- ¡Ya estoy cansado que siempre me quieras castigar quitándome el dinero y dejándome sin comer! ¡Maldita sea papá! ¿Hasta cuando vas a seguir con este maldito juego que cargas? – Dijo Alexander furioso mientras se colocaba en frente de su padre.
- ¿Me preguntas que hasta cuándo? ¡Vamos tu si que eres sínico! ¡Lo seguiré haciendo hasta que dejes de pensar que en está maldita vida lo único que importa es la fiesta, el alcohol y las chicas! ¡Ya te lo hani advertido varias veces de que si seguías con tu maldita vida miserable iba a tomar cartas en el asunto! ¿Me hiciste caso? – dijo Fabián de manera hostil mientras explotaba gritándole a su hijo – ¡No, no me obedecer tampoco! ¡Ayer llegaste a las seis de la mañana borracho, vuelto mierda! ¿Qué pasa si te matas en ese automóvil? ¡Ya me estoy cansado de ti Alexander y pues ahora decidí tomar cartas sobre el asunto! ¡Si tú no comienzas a cambiar tus actitudes no tendrás nada mío! Así que las tarjetas y toda mi comida será eliminada para ti, simplemente vendrás a comer en la oficina y sal pues la secretaria te llevará hasta el almacén para que te ponga aún traje y comiences desde hoy a trabajar, si quieres dinero debes de ganartelo.
- ¿Qué papá? ¿No piensas que estás exagerando un poco? – dijo Alexander al notar la forma en la que este le respondío – ¡Tú maldita mujer que no hace nada ella si se merece todo el dinero! ¿O me equivoco?
- Jazmin se levanta a las seis de la mañana y viene a la empresa a trabajar conmigo ¡Vergüenza te debería de dar en comentar eso! ¡Y no estoy exagerando, sal inmediatamente y ve con la secretaria, ella te indicada que es lo que tienes que hacer! – dijo de manera furiosa Fabián mientras veía a su hijo Alexander.
Alexander al escuchar eso apretó sus manos con fuerza pero no pudo hacer más nada así que simplemente obedeció lo que este le decía, así que se dió media vuelta y se dirigió hasta la puerta de la oficina en dónde lo esperaba la secretaria.
- Sígueme por favor. – dijo está mientras caminaba hasta el almacén.
Alexander no dijo más nada y simplemente comenzó a caminar hasta donde ella le indicaba y llegó a un lugar algo polvoriento en dónde se encontraban varios trajes bastantes elegantes.
- Está será nuestra próxima línea de ropa, algo elegante, eliga cualquiera y así es como el día de hoy comenzara a trabajar en este lugar.
Alexander al ver su alrededor este rápidamente arrugó su cara pues la verdad lo que menos en su vida deseaba era trabajar y hacerlo le daba algo de asco.
- ¿Es enserio? ¿Enserio debo de trabajar? – Pensó Alexander mientes miraba los trajes
Capitulo 2: Primer día de trabajo.
Luego de aquella muy buena noche ahora le tocaba sufrir a lo grande, Alexander realmente odiaba el solo hecho de trabajar, pues era algo que en realidad no le gustaba hacer para nada, solo le gustaba rombear, beber alcohol y tener sexo con chicas lindas.
Luego de escuchar los gritos de su padre Alexander no dijo más nada y simplemente comenzó a caminar hasta donde la secretaria de su padre le indicaba, unos minutos después esté llegó a un lugar algo polvoriento en dónde se encontraban varios trajes bastantes elegantes.
- Está será nuestra próxima línea de ropa, algo elegante, eliga cualquiera y así es como el día de hoy comenzara a trabajar en este lugar. – Dijo la secretaria de manera suave y calmada mientras miraba a Alexander.
Alexander al ver su alrededor este rápidamente arrugó su cara pues la verdad lo que menos en su vida deseaba era trabajar y hacerlo le daba algo de asco, pero mientras esté asco pasaba por su cabeza, su barriga comenzó a sonar pues esté no había ni desayunado ni almorzado.
- ¿Es enserio? ¿Enserio debo de trabajar? – Pensó Alexander mientes miraba los trajes.
- ¡Vamos pienselo lo más rápido posible, pues por lo que veo tiene bastante hambre y no queremos que se nos desmaye del hambre! – Dijo la secretaria de manera hostil y agresiva mientras miraba a Alexander.
Alexander comenzó a ojear todos estos trajes y de manera rápido agarro uno muy elegante color vinotinto el cual con su hermosa piel blanca combinaba excelente, este traje tenis tallas pequeñas blancas por todo el saco y el pantalón pero su corbata era solamente Vinotinto, luego de eso miro Alexander aests mujer que se encontraba allí con él.
- ¡Vamos pero al menos salgase de este lugar, no quiero cambiarme y que usted me vea desnudo! – Dijo Sebastián furioso mientras se arreglaba.
Alexander se rehusaba a colocarse uno de estos trajes para así comenzar a trabajar, este realmente odia ser obligado a realizar cosas que él no quería hacer, así que se sentó en el suelo de este lugar y se cruzo de brazos luego de unos varios minutos después aproximadamente como treinta minutos después lentamente comenzó a dirigir caminando hasta la puerta de esta habitación polvorienta casi que en puntas al llegar a este lugar de manera lenta Alexander fue abrieron despacio y con cautela la prieta de esta habitación, no quería trabajar así que su mejor opción era huir de allí, luego de pensar en eso este comenzó a asomar su cabeza, miro a su derecha y no se encuentraba nadie, luego de manera calmada y lenta la dirigió hasta la izquierda y de su boca salió un gritito mientras miraba a esta mujer la secretaria de su padre observándolo de manos cruzadas.
- ¡Señor Alexander, han pasado más de treinta y dos minutos y usted sigue igual que cuando entro a la habitación, ya me cansé de esperarlo, iré a informarle a su padre lo que usted está haciendo! – La secretaria de su padre Fabián se volteo indignada y enojada mientras caminaba de manera suave y agitando sus manos por su enojo – ¡Vamos pero que falta de respeto! Yo esperando como tonta y el ni siquiera se ha cambiado de pantalón.
Alexander al ver la respuesta de aquella mujer de manera rápida este comenzó a correr hasta donde se encontraba esta mujer, lo último que necesitaba era tener a su padre en contra así que debía de hacer lo posible para que esta mujer no le dijera nada a su papá, al correr Alexander tomo de el brazo a a esta secretaria y la volteo rápidamente.
- ¡Discúlpeme en realidad, se que fui un tonto pero ahora sí, deme cinco minutos y estaré listo, solo le pido cinco minutos por favor! – Dijo Alexander de manera suave y triste mirando con ojos lindos a la secretaria.
- ¡Si en cinco minutos como me acabas de mencionar no estas listo te lo juro que me daré media vuelta he ire a notificarle todo a su padre, pues como sabrán no estoy para juegos ni ninguna estupidez! – Dijo la secretaria con un tono de voz hostil y regañona mientras agitaba sus manos con rapidez, está se encontraba Furiosa por lo que estaba sucediendo. – No quiero más juegos ni más trampas, recuerde señor Alexander de que ya está grande y si su padre le dice que trabaje es para un bien de su futuro.
- Si, no se preocupe en cinco minutos ya estaré listo. – Dijo Alexander de manera dulce y coqueta pues este pensaba que ningún mujer se resistiría a sus encantos – Aunque sería más rápido si usted... Me vistiera ¿No le parece bien mi idea? – Dijo Alexander mientras acariciaba el cabello de esta mujer.
- ¿Quién le dió permiso a que usted me tocará? ¡además! ¿Quien a usted le permitió referirse a mi de esa manera, es momento que nos respetemos el uno a el otro. – Dijo estás secretaria de manera hostil y fuerte mientras miraba a los ojos a Alexander. – Yo no vine a ligar con usted, vine a cumplir mi trabajo ¿Entendido? Y ahora que estoy aquí acargo de usted ¡Usted debe obdecerme a mi!
- ¡Entendido! No hay ninguna duda, yo haré todo lo que usted me ordene señora. – Dijo Alexander sonando dulce y tierno mientras de manera lenta se daba media vuelta y comenzaba a caminar hasta esta habitación, al estar de espalda a ella le lanzó malos ojos y así siguió caminando hasta la puerta de la habitación en dónde se encontraban todos los atuendos ejecutivos.
- ¿Cómo es posible que una maldita empleada me hable así? No lo soporto ¡Papá como te odio! – Dijo Alexander en su cabeza mientras caminaba a aquél lugar de manera lenta y calmada.
Alexander comenzó a colocarse el traje que ya había seleccionado, el pantalón le quedaba algo ajustado pero parecía haber Sido a su medida, luego de eso se colocó su camisa la cual también quedaba a su talla y seguido el saco con la corbata, ambas cosas le quedaban muy bien a este hombre el cual era muy hermoso y lucia muy bien todos estos atuendos, minutos después Alexander se empezó nuevamente a Dirigirse hasta la puerta de esta habitación y salió vestido.
La secretaria al mirarlo vio lo hermoso que este lucía con su traje ejecutivo y de manera rápida soltó una risita algo nerviosa.
- ¡Me alegra mucho la verdad ya verte a ti vestido, ahora vayamos a bajar para así indicarte que es lo que te tocará hacer! ¿Entendido? – Dijo la secretaria con un tono de voz dulce y calmado mientras se comenzaba a Dirigirse hasta el elevador.
Minutos después el elevador abrió sus puertas y de manera calmada estas dos personas comenzaron a introducirse en él mientras sonreía, la secretaria coloco en el botón el piso seis y de una vez este empezó a bajar.
Ya estos dos se encontraban listos en el piso seis así que el elevador comenzó a abrir de manera lenta sus puertas, seguido de eso la secretaria comenzó a caminar para así indicarle lo que trabajaria.
- ¡Bueno, la verdad tú papá me dijo que te colocará un buen trabajo pero que no fuese tan difícil para que tú mantuvieras tu cordura, así que lo pensé muy bien y dónde trabajarás será... – Dijo la secretaria de manera suave mientras reía de forma burlona mientras caminaban.
Alexander comenzó a mirar a todo el alrededor y pensaba que iba a trabajar como oficinista, está idea le aburría hasta que miro salir de una de estas oficinas a una hermosa mujer alta de bueno cuerpo con una falda ajustada y buenos glúteos.
- ¡Bueno, la verdad como que ya no veo tan malo el hecho de tener que trabajar! – Dijo en su mente Alexander mientras caminaba aún detrás de la secretaria.
Esto siguieron caminando, alejandose más y más de la oficina en dónde se encontraba aquella mujer, siguieron y siguieron hasta que de manera burlona llegaron al pasillo del piso seis y la secretaria golpeó la impresora de manera sutil.
- Estube pensándolo bastante, analizando tus actitudes, comportamiento, manera de hablar entre otras cosas y pensé muy bien en ¿Cual trabajo o cargo sería el justo para ti? Y la verdad por lo que ví podría decir en qué trabajaría de manera perfecta sin molestar a nadie pues tus actitudes me dijeron lo suficiente para deducir que ¡Serás el encargado de las fotocopias he impresiones del lugar en el pasillo seis. – Dijo la secretaria mientras de su boca salis una leve risita burlona mientras miraba a Alexander. – ¡Espero disfrutes mucho tu trabajo! – Luego de decir eso comenzó a caminar hasta el pasillo nuevamente.
Alexander al escuchar esto que le acababa de mencionar está chica frunció el ceño de manera rápida y silenciosa, mientras al verla dirgirse hasta otro lugar de manera rápida tomo su muñeca y jalo su brazo para así impedir que siguiera alejandose de allí y además para que esta lo mirara fijamente.
- ¿Estás bromeando no? ¡Esto es una maldita broma! ¿No? ¡¿Cómo vas a decir que lo único en lo que podría trabajar yo en esta empresa es sacando impresiones?! ¿Acaso me conoces? ¡Si pienso trabajar en esta maldita empresa por lo menos pido una oficina decente alado de la hermosa catira de este pasillo! ¡Si no, no quiero nada! – dijo Alexander con un tono de voz algo hostil y agresivo mientras agarraba fuerte la mano de esta mujer la cual se encontraba mirándolo.
La secretaria rápidamente agitó su mano para así soltar la de Alexander pues este se encontraba ya haciéndole bastante daño.
- ¡Tú papá me ordeno colocarlo en un lugar fácil en dónde no fueras a arruinar nada y tampoco fueras a cansarte! ¿Pues que mejor cosa que imprimir? ¡Vamos no seas tonto y no desaproveches las oportunidades! Hay peores lugares de trabajo en esta empresa y estoy muy clara que tú por lo único que viniste hacer fue el hecho de lograr que tú papi te reactive tus tarjetas, así que más bien agradecerme, estoy siendo súper considerada contigo. – Dijo la secretaria Estefany sonando algo hostil y a la vez agresiva mientras sonreía de manera malvada y sensual.
- ¡¿Estar agradecido con una maldita empleada?! ¡Alguien necesita un psiquiatra ya mismo, pues al parecer está quedando algo loca! – Dijo Alexander de manera enojado viendo cómo está mujer lo trataba mal diciéndole horribles cosas – No vine aquí a trabajar como un tonto y menos con un cargo tane estúpido, ya es momento de irme, feliz día empleaducha. – Alexander comenzó a caminar dirigiéndose hasta el elevador de manera lenta.
Estefany al ver lo que este hombre se encontraba haciendo y escuchando lo que dijo soltó una risita burlona y de una vez dirigió su mano con algo de rapidez a su bolsillo del pantalón que está cargaba y así al ya tenerlo fuera comenzó a llamar a el CEO Fabián Rodríguez.
- ¡Buena tarde señor Fabián! Lo llamo para informarle que... – dijo la secretaria Estefany de manera calmada hasta que de la nada corriendo Alexander se devolvió y quitó de su oreja su celular y tranco la llamada mientras tapaba su boca.
- ¡Vamos pero que maldita forma de manipular me tan especial la tuya! No me iré, debo de aceptar este cargo de mierda de todas maneras. – mencionó Alexander con un tono de voz bajo y sumiso mientras se colocaba en el lugar de las impresoras.
- ¡Perfecto, pronto llegará alguien a explicarte cómo hacer tu trabajo! Así que si te vas luego de que yo pasé las puertas del elevador igual me lo van a comentar y lo sabrá tú padre... Así que vamos ¡A trabajar! – Dijo la secretaria Estefany mientras comenzaba a caminar hasta las escaleras, pasando por el medio de las oficinas. – ¡Ya hay alguien encargado de las Fotocopias he impresiones amigos y amigas! – gritó Estefany mientras caminaba hacia el elevador, luego de decir esto solto una risa burlona y siguió caminando.
Luego de los otros escuchar lo que está acababa de decir todos se colocaron de pie con muchos papeles que imprimir y se empezaron a dirigir hasta donde se encontraba Alexander, el cual comenzó a entrar en pánico al ver todas estás personas acercandose a él.
La secretaria se encontraba ya en el elevador mirando como todos comenzaban a acercarsele a Alexander, está con una risa algo burlona comenzó a marcarle a el CEO Fabián Rodríguez mientras veía que las puertas del elevador lentamente se comenzaban a cerrar, luego de varios segundos el teléfono de él CEO repicando este al fin atendió la llamada.
- ¡Buen día nuevamente Secretaria Estefany! ¿Cuéntame ocurre algo? ¿Ó colocaste a este vago a trabajar de una vez por todas? – Dijo Fabian mientras revisaba unos papeles sentado en la silla frente a su escritorio.
- Señor por eso lo acabo de llamar, la verdad no fue nada fácil, su hijo es algo... Mejor dicho ¡Muy! Testarudo, pero al final acepto todo lo que decía y lo coloque a trabajar por los momentos sacando impresiones y copias, esperemos ver cómo se desenvuelve en este oficio. – Dijo La secretaria Estefany mientras miraba las puertas del ascensor, está se encontraba bajando hasta el piso en dónde ella trabajaba para al fin retomar su trabajo.
- ¡Me parece muy bien lo que me acabas de decir! Me alegro mucho la verdad de que al menos este bueno para nada está aceptando que debe hacer algo para así poder sobre existir con la vida que siempre quiere llevar. – Dijo Fabián sonando algo feliz y emocionado mientras seguía mirando los papeles.
- ¡A mí la verdad también me parece bien! Espero que su hijo tome mucha fuerza y madure también otro poco para que así sepa el mensaje que usted le quiere enviar señor Fabián! – Dijo de manera suave y rápida Estefany mientras notaba que el elevador comenzaba a abrir sus puertas. – ¡Bueno señor Fabián ya debo seguir con mis cosas así que hablamos más tarde! – Luego de decir esto tranco su celular.
Alexander por otro lado se encontraba muy desesperado por ya quitarse ese uniformes los minutos comenzaba a avanzar de manera lenta, muy lenta hasta que dieron las ocho de la noche.
Aún se encontraba trabajando pero de la nada Alexander recibe una llamada, este rápidamente la atiende para ver de que se trata todo esto y era nada menos y nada más que su mejor amigo Juan Soto.
- ¡Buena noche campeón! La noche de ayer estuvo estupenda y la verdad todas las chicas quedaron encantadas contigo, tanto así que te tengo una muy buena noticia. – Dijo Juan de manera rápida.
- ¡Vamos habla ya, rápido, necesito detalles y no soy adivino! – Respondió Alexander mientras miraba la fotocopiadora.
- ¡Nos invitaron hoy a su mansión la casa de una de estas chicas, no podemos perdernos está oportunidad, irá Sara Anderson! – dijo Juan Soto de manera alegre.
Al escuchar esto rápidamente Alexander bajo la mirada y no dijo nada pues se encontraba muy apenado ya que no tenía ni un solo dólar en su bolsillo, luego de esto subió la mirada y vio como de el elevador comenzó a salir a su padre.
- ¡Juan hablamos luego, tengo algo que hacer muy importante! – dijo Alexander mientras rápidamente colgaba la llamada.
Fabián con una sonrisa en su rostro comenzó a caminar hasta donde se encontraba su hija, al tenerlo cara a cara con una sonrisa en su rostro este llevo la palma de su mano hasta la cara de su hijo.
- ¡Me alegra verte trabajando, la verdad! Estoy tan alegre y emocionado que simplemente pase a decirte que tus tarjetas nuevamente están activas ¿Entendido? Ahora sin más que decir ya es hora de irme, tu sales dentro de dos horas ¿Ok?
- ¡Gracias papá por este hermoso detalle! Estaré en la casa a esa hora. – Dijo Alexander emocionado mientras miraba a su padre.
Fabián luego de decir esto se dió media vuelta y así comenzó a dirigirse hasta el elevador, Alexander vio como su padre entraba en el elevador y rápidamente le envío un mensaje a su amigo Juan el cual decía:
- ¡Enviame la dirección rápidamente, hoy rumbeamos hasta no poder más!
Capitulo 3: ¡Si ire!
Alexander se encontraba concentrado en su trabajo, sabía que debía de hacer bien las cosas, pues si no lo hacía su padre se enojaría mucho más con él y eso era lo que realmente debía de evitar, no tenía ni un solo dólar en su bolsillo y deseaba ya que sus padres activarán sus tarjetas, pues la verdad es que a este no me gustaba no tener nada de dinero.
Una llamada interrumpió el trabajo de Alexander el cual de manera lenta dirigió sus manos hasta su bolsillo y la introdujo en busca de su celular, en ese momento vio que se trataba de su amigo Juan y atendió el celular.
- ¡Buena noche campeón! La noche de ayer estuvo estupenda y la verdad todas las chicas quedaron encantadas contigo, eso me estuvieron hablando de ti todo el día de hoy, ya me encuentro cansado de tanto que escuche tú nombre, pero bueno para que tengas una idea de lo tanto que me hablaron de ti que te tengo una muy buena noticia. – Dijo Juan de manera rápida mientras se encuentraba acostado en la cama mirando al techo.
- ¡Eso es algo que yo siempre causo en las chicas, no es por presumir, pero es la verdad! ¡Pero vamos habla ya, rápido, necesito detalles y no soy adivino! ¿Qué fue lo que estás niñas hermosas te dijeron? – Respondió Alexander mientras miraba la fotocopiadora y comenzaba a precionar unos botones para imprimir unas hojas.
- ¡Vamos pero que gigantesco ego tienes tu! Bueno en fin eso no es lo importante, amigo lo importante es que ¡Nos invitaron hoy a su mansión la casa de una de estas chicas, no podemos perdernos está oportunidad, irá Sara Anderson, esa mujer es ehermosa dios, creí que es la oportunidad que tenemos de que alguno de los dos se la ligue! – dijo Juan Soto de manera alegre mientras miraba el techo de su habitación.
Al escuchar esto rápidamente Alexander bajo la mirada y no dijo nada pues se encontraba muy apenado ya que no tenía ni un solo dólar en su bolsillo, esto era algo que le apenaba mucho a este hombre y la verdad no deseaba pedirle nada a su amigo, pues no quería sonar como un maldito necesitado.
Luego de unos minutos el padre de Alexander le dijo y este le había habilitado sus tarjetas, en ese momento la sonrisa de Oreja a oreja en el rostro de este se colocó.
Fabián luego de decir esto se dió media vuelta y así comenzó a dirigirse hasta el elevador, Alexander vio como su padre entraba en el elevador y rápidamente le envío un mensaje a su amigo Juan el cual decía:
- ¡Enviame la dirección rápidamente, hoy rumbeamos hasta no poder más!
Al escribir esto miro nuevamente al ascensor para ver si su padre ya se había ido o no, viendo cómo su padre aún estaba allí comenzó a disimular todo intentando sacar otras copias, pero este no se dió de cuenta que inocentemente le dió a un botón el cual tenía el funcionamiento de sacar copia tras copia sin importar el número hasta que la persona que lo selecciono, nuevamente le diera al botón.
El ascensor de la empresa comenzó lentamente a cerrar sus puertas y a bajar, en ese mismo instante justamente a Alexander le entró un mensaje de texto el cual era de su amigo Juan y este decía:
- Así me gusta que me hables, perfecto, ya te enviaré la dirección, la fiesta comienza a las nueve de la noche, así que te espero entonces ¡Recuerda que Sara Anderson está invitada! Ese bombón alguno de los dos nos lo debemos de comer y si tú no estás créeme que actuaré sin piedad alguna y me la comeré yo.
Al leer lo que su amigo le había escrito una sonrisa de manera burlona salió de sus labios y luego de eso sin importarle lo que hacía dejo a tras la Impresora y comenzó a caminar hasta el elevador, este no podía ir a su casa para buscar algo de su ropa y cambiarse así que debía de comprar algo y ya que tenía sus tarjetas activas para él no era ningún problema.
Tocó el botón de el elevador y de manera rápida estás puertas se abrieron haciendo que este hombre dando pasos rápidos entrara y presionará el botón de planta baja, debía de buscar su automóvil para largarse de esa empresa, ya había Sido lo suficientemente explotado, ahora debía de tomar hasta olvidar este horrible día.
Alexander llegó hasta su automóvil y de manera rápida emprendió su viaje hasta la tienda Gucci más cercana, debía de comprar su vestuario y así asistir con la cabeza en alto a este lugar para así dejar a todos impactados con su hermoso look.
Luego de varios minutos de diferentes tipos de pantalones, camisas y gomas ya este hombre se encontraba listo para lo que sería la mejor fiesta de su vida, este era el primer y por los momentos el único día que tenía para ganar el corazón de Sara Anderson así que debía de dar una excelente primera impresión, lo suficiente para así captar la miradas de todos al igual que las de Sara y con la ropa que estaba utilizando el se encontraba seguro de que esto iba a suceder.
Luego de unos minutos en su automóvil Alexander comenzó a bajar la velocidad y lentamente a cruzar para así entrar en la mansión de la chica de la fiesta, realmente que era una gigantesca casa, la verdad se veía lo suficientemente impresionante para impresionar a Alexander, pero este sin importarle nada simplemente estacionó su automóvil último modelo de lujo y lentamente de manera sexy y muy carismático se empezó a bajar de el automóvil, este al bajarse de una vez captó como deseaba las miradas de todos en ese lugar.
Cargaba unas gomas azules oscuro bastante hermosas y llamativas junto a un pantalón marrón, una franelilla Blanca la cual le quedaba ajustada haciendo que a este se le marcarán todos sus pectorales, algo que llamaba mucho la atención de todas las chicas, además de esta franelilla tenía una fabulosa chaqueta azul con blanca abierta además de esto unos lentes de sol blancos, en ese momento su hermoso cabello castaño ondulado caía sobre su frente y con un gesto muy cool se quitó sus lentes y así empezó a dirigirse hasta donde se encontraba su amigo Juan Soto.
- Cristina Romero -
Cómo era usual se encontraba Cristina Romero en la habitación con su Roomie Valeria Thompson estudiando ambas para un examen muy importante de su carrera Diseño gráfico, estás dos se encontraban muy concentradas en el estudio cuando de la nada suena una notificación al celular de Valeria, está se encontraba leyendo un libro y de manera rápida llevo sus manos hasta el celular, ya había estudiado por tantas horas que ya lo único que quería era olvidarse de ese maldito libro, al tener ya el celular en sus manos de manera rápida empezó a leer de que se trataba la notificación que le había llegado y esto era nada más y nada menos que uno de sus ligues llamado Juan Soto el cual le había pasado una dirección, al ver esto Valeria arqueo sus cejas pues no entendía para que era que este hombre le había enviado este mensaje.
Cristina Romero noto la actitud que está mujer estaba teniendo, el gesto que hizo y como reaccionó al ver este mensaje y una risita burlona se escapó de su hermosos labios.
- ¿Por qué pones esa cara? ¿Qué fue lo que sucedió? Esa cara que acabas de hacer es muy poca común en ti. – Dijo Cristina con un tono de voz sutil y suave mientras miraba a su amiga
- Vamos, te haz dado de cuenta... Es que acabo de recibir en mensaje de uno de mis ligues pero la verdad es que no entiendo para que me envió eso, el mensaje que me envió se trata de una dirección, no entiendo nada, mejor lo dejaré en visto y lo ignorare. – mencionó Valeria de manera antipática mientras apagaba la pantalla de su celular y colocaba boca a bajo para seguir estudiando.
Cristina al ver lo que está acababa de decir soltó una risita burlona pero sin nada que decir siguió ojeando el libro que sostenían sus manos.
Unos minutos después Valeria nuevamente recibe un mensaje, algo que le pareció extraño pero sabía que se trataba de Juan, así que de manera rápida y acelerada tomo su celular para prender la pantalla y ver de quién se trataba, al hacerlo vio que este mensaje era de Juan como se lo esperaba, así que cliqueo el mensaje para ver qué decía este hombre.
- Vamos, al menos puedes preguntar ¿Para que esa dirección? Bueno en fin, te acabo de enviar esta dirección ya que hay una fiesta en estos momentos la cual promete y quiero que vengas ¿Te parece bien? Respóndeme quiero volver a verte enserio.
Al leer esto Valeria de manera rápida y muy emocionada soltó un gritito de felicidad, mientras lanzaba su libro al suelo y saltaba en la cama y seguía gritando como loca.
- ¡Hey, ya cállate, por favor deja de hacer tanto ruido! Estoy estudiando aquí ¿Acaso no vez? – dijo Furiosa Cristina mientras miraba a su roomie Valeria.
- ¡Vamos Cristina! ¿Al menos podrías preguntar por qué estoy saltando aquí como loca? Pfff, creo que te va a interesar. – dijo Valeria sonando algo hostil y agresiva a la vez mientras dejaba de saltar en su cama y se sentaba.
Cristina en ese momento soltó una risita burlona y miro lentamente a su amiga a los ojos. – Discúlpame pues, tienes razón debo de preguntar primero ¿De que se tratan todos estos gritos de loca que andas pegando? – Pregunto Cristina sonando algo dulce mientras cerraba su libro de diseño.
- Bueno, te diré primero que nada que esto es algo que nos involucra a las dos ¿Entendido? – dijo Valeria mientras lentamente se levantaba de su cama para así dirigirse hasta la cama de su amiga Cristina y al llegar a esta le tomo las manos y la miro a los ojos con una sonrisa – ¡Nos acaban de invitar para la mejor fiesta de nuestras vidas! ¿Recuerdas a Juan el chico lindo que me ligue aquel día en aquella fiesta?
- ¿Nos invitaron? Llava, párate allí, debo de seguir estudiando, mi mamá se sacrifica mucho tiempo en una maldita casa de ricos para pagarme mis estudios, no puedo reprobar un examen tan importante como este. – dijo Cristina de manera furiosa mientras lentamente soltaba las manos de su amiga.
- ¡Ni siquiera respondiste mi pregunta para batearme! Bueno, aunque no lo hayas hecho te comentaré, Juan es un chico de dinero y me acaba de invitar a una fiesta de gente de clase alta, amiga nuestro sueño es ser grandes diseñadoras y debemos de juntarnos con personas de este estatus social para poder llegar a ser lo que queremos ser ¿Te animas? – Dijo Valeria de manera rápida y muy sutil mientras comenzaba a batir el hombro de su amiga. – ¡Vamos solo si que si! Aún tenemos mañana para seguir estudiando, ya hoy hemos pasado todo el maldito día haciendolo, solo quiero ya de una vez por todas dejar de estudiar y simplemente pensar en nuestro futuro.
Cristina lo comenzó a pensar, pero está sabía que era una mala idea, lo mejor era seguir estudiando y olvidar lo que su amiga le decía.
- No, si quieres puedes ir tu, no tengo ningún problema en quedarme aquí sola estudiando, enserio no quiero defraudar a mi madre, ya mucho hace por mi. – dijo Cristina mientras le quitaba la mirada a su amiga para así tomar su libro y comenzar a abrirlo para seguir leyendo.
- ¡Vamos si eres aguafiestas! En todo este largo tiempo que llevamos como roomie, solo hemos salido dos veces a fiestas, ya es momento de que empieces a dejar pasar el tiempo y disfrutar tu vida, pues parece que no lo haces ni un poquito. – dijo Valeria de manera rápida y a la vez hostil mientras se levantaba de la cama.
- ¡Vamos, ya deja la necedad, solo iré pero mañana debemos de esforzarnos mucho más en estudiar! ¿Okay?