Dos personas se sentaron en una mesa en el Sunshine Cafe en A City.
Kira Lin tenía una sonrisa rígida dibujada en la esquina de su boca cuando miró al hombre calvo, sin gracia y barrigón que estaba frente a ella. Sin embargo, hizo un gran esfuerzo y logró no poner los ojos en blanco.
Su madre era una mujer muy obstinada, por lo que Kira nunca podría hacerla cambiar de opinión y aunque ahora vivía en C City, eso no le impidió obligar a su hija a concurrir a numerosas citas a ciegas e incluso llegó a amenazar con desheredarla si no la obedecía.
Esos pensamientos le produjeron un dolor de cabeza punzante a Kira. Solo tenía veintisiete años. Aunque muchos de sus compañeros ya estaban casados, ella aún no había llegado al extremo de sentir ese miedo exagerado de morir sola.
Había tenido ocho citas a ciegas solo durante esta semana, lo cual era un hecho tan loco como cierto.
Hoy recién era miércoles y ni siquiera podía empezar a imaginar cuántos encuentros más la esperaban en los días siguientes. Ella ya se había agotado de esa rutina y solo asistía para cumplir con los deseos de su madre.
Kira le había pedido a su amiga que la ayudara a salir de la situación, pero su amiga aún no había venido a rescatarla. Miró su teléfono una y otra vez con la esperanza de que llegara pronto.
"¿Señorita Lin? ¿Me está escuchando?", le preguntó el hombre que tenía delante mientras se preguntaba en qué estaría pensando ella. Él tenía migas de pastel salpicando las comisuras de su boca y sin molestarse en limpiarlas, tomó un sorbo de una taza de jugo. Había hablado durante un rato antes de darse cuenta de que la muchacha ni siquiera lo estaba escuchando.
Recién cuando escuchó esa pregunta, Kira volvió a la realidad. Luego, lo miró con una sonrisa superficial en el rostro y dijo: "Señor Yang, ¿podría repetirlo, por favor? Lo siento, pero estaba distraída y no escuché lo que estaba diciendo".
El hombre sonrió con una sonrisa que hizo que Kira se encogiera por dentro y después continuó: "Oh, no es gran cosa. Solo decía que me agrada, señorita Lin. ¿Yo le gusto? ¿Está satisfecha? Creo que definitivamente dirá que sí, ¿no es cierto?".
La sonrisa en el rostro de Kira desapareció al oír sus palabras. Apretó la mano alrededor de su taza de café para evitar arrojarla a su cabeza y respiró hondo.
Se dijo a sí misma que debía calmarse y mantenerse tranquila porque era importante que controlara sus emociones.
Lo que quería decirle al hombre era que necesitaba verse en el espejo y luego mirar a su alrededor, ya que no se daba cuenta de que su exceso de confianza solo hacía que la gente se riese de él.
Las ganas de arrojarle el café en su rostro aumentaron, pero se controló como lo había estado haciendo desde el momento en que se sentó frente a él.
"¿De verdad?", preguntó, con una sonrisa irónica pero educada en sus labios.
El hombre miró a Kira de arriba abajo mientras la lujuria se dibujaba sin disimulo en sus ojos y se mantuvo reflexivo durante un rato antes de decir: "Señorita Lin, ya sabe, soy un residente local de A City, así que si nos casamos, quiero que haga el pago inicial de nuestra nueva casa. Luego podremos reembolsar el préstamo juntos después de casarnos".
Las comisuras de la boca de Kira se crisparon de nuevo. ¡Ya no podía soportarlo más! ¡Ni siquiera había dicho que sí y mucho menos había mencionado la primera sílaba sobre el matrimonio! ¡Era muy presuntuoso y muy ilusorio! Insistió en el hecho de que era oriundo de A City, pero ¿qué había querido decirle? ¿Y por qué importaba tanto?
"Como sabe, trabajo en una oficina del gobierno y soy una persona muy ocupada. Mi salario varía entre seis y siete mil dólares y estoy seguro de que es mucho más alto que el suyo. Sé que trabaja en una empresa de publicidad, sin embargo, si nos casamos, espero que pueda ocuparse todas las tareas del hogar, pues mis padres están envejeciendo y quiero que vivan una vida relativamente despreocupada", finalizó y respiró hondo.
Su tono era despectivo y desagradable para Kira, quien no pudo decir ni siquiera una palabra. Además, su pretensión la estaba sacando de quicio.
El Señor Yang era arrogante y actuaba como si fuera el centro del mundo, por lo que Kira quería dejarse llevar por sus sentimientos y gritarle.
Por otra parte, se preguntaba por qué su amiga, Connie Shangguan, no había aparecido todavía, así que decidió darle lección por no haber venido a rescatarla a tiempo, una vez que se hubiese librado de este hombre.
"Y con respecto al regalo de bodas, espero que entienda que le llevaré algo muy caro, aunque será solo una formalidad. ¿Sabe a qué me refiero, señorita Lin?", el hombre dijo.
Kira no sabía qué decir. Entonces sus labios se curvaron en una sonrisa falsa mientras se decía a sí misma que no debería sorprenderse tanto, dado a que el mundo era enorme y estaba lleno de idiotas. No obstante, tuvo muy mala suerte al conocer a un tipo así.
Ella obviamente sabía de lo que estaba hablando. Quiso decir que el regalo de bodas era solo un gesto simbólico y que ella se lo tendría que devolver después de la fiesta.
Sus sentimientos hacia ese hombre arrogante finalmente llegaron al límite y Kira no pudo reprimir más su ira, así que lo miró con frialdad y le dijo: "Señor Yang, debe haberme entendido mal. Yo no...". Ella estaba intentando decirle que no quería casarse con él, pero sus palabras fueron interrumpidas cuando un hombre le pasó un brazo por los hombros y se sentó a su lado. Ella miró hacia arriba, sorprendida.
El extraño, que parecía tener un poco más de veinte años, era muy guapo. Tenía el cabello oscuro, piel suave y hermosos ojos marrones. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios mientras se sentaba junto a Kira. Todas las demás personas lo miraban y nadie podría culparlas por ello, pues un hombre tan guapo como él estaba destinado a hacer girar cabezas.
Miró al Señor Yang con calma y luego a Kira mientras decía con una sonrisa brillante: "Cariño, ¿quién es este señor? ¿Es tu padre? ¿Por qué no me llamaste? ¡Sabes que siempre quise conocer a tu familia!".
'¡Oh, Dios mío! ¿Me acaba de llamar cariño?'. Kira miró al apuesto joven con incredulidad.
Sin embargo, lo que sucedió a continuación fue aún más impactante. ¡El desconocido se inclinó y la besó en la mejilla! Luego, alzó las cejas con diversión y dijo en voz baja: "Te ves muy linda cuando estás confundida".
Kira lo miró sorprendida, puesto que el joven la estaba tratando con demasiada intimidad y ella estaba desesperada por encontrar respuestas en sus ojos.
Por otra parte, el Señor Yang estaba hirviendo de ira y su rostro se puso rojo al ver a Kira en los brazos de un joven extraño. Acto seguido, la señaló y tartamudeó:
"Usted... ¿Qué...? ¿Qué está haciendo?".
El apuesto desconocido finalmente miró al Señor Yang, pero mantuvo la suave sonrisa en su rostro. Luego dijo respetuosamente: "Oh, lo siento. Por favor, perdone mi impertinencia. Usted debe ser el padre de Kira, ¿verdad? Su hija y yo hemos estado juntos durante dos años. Nos amamos mucho y sería un honor para nosotros que aprobara nuestro matrimonio. Le prometo que soy digno de ser el marido de su hija y espero que confíe en mí".
El Señor Yang se enfureció y comenzó a gritar: "¡Ustedes dos! ¿Creen que puede humillarme de este modo? ¡Pedazos de mierda! ¡Debería darles vergüenza!". Luego se levantó y salió furioso de la cafetería, sin molestarse en mirar atrás.
Parecía que Kira había logrado deshacerse de él después de todo y no le importaba que se hubiese ido enojado.
Dos personas sentadas a unas pocas mesas de distancia vieron toda la escena.
Olivia Ai miró a Kira con una sonrisa de desdén en su hermoso rostro. Luego se dio la vuelta para mirar al hombre frente a ella, el tranquilo y guapo Reid Shen, y le dijo en voz baja: "Las mujeres de familias de clase media son tan desvergonzadas, ¿no cierto?".
Como no recibió ninguna respuesta de él, agregó: "Mire a esa mujer de allí. El joven parece tener solo veinte años, pero dijo que él y esa mujer han estado juntos durante dos años. Ella debe haberlo seducido ni bien él alcanzó la mayoría de edad. ¡Qué descarada! ¡Debería mirarse en el espejo y darse cuenta de que parece diez años mayor que su novio!".
La expresión tranquila de Reid no cambió. Se limitó a mantener una suave sonrisa en las comisuras de sus labios mientras llevaba la taza a su boca y tomaba un sorbo de café. Sus ojos oscuros, por otro lado, eran de acero brillante.
Después dejó la taza sobre la mesa con un fuerte golpe y su sonrisa adquirió un aspecto sarcástico cuando dijo: "Señorita Ai, ¿lo ha olvidado? El mes pasado, la fotografiaron en un automóvil junto a un modelo masculino que solo tenía diecisiete años. No todo el mundo tiene amnesia, ¿sabe?".
Olivia quedó atónita y no pudo evitar palidecer y ponerse nerviosa mientras trataba de explicarse. "¡Señor Shen, por favor! Eso fue solo un chisme que inventaron los reporteros de entretenimiento. ¡Yo nunca haría algo así!".
Con una mueca sarcástica en su rostro, Reid fingió que no había escuchado la explicación de Olivia; quizás no le importaba en absoluto escucharla.
Su mirada fija en Kira solo demostraba el gran interés que tenía por ella.
Al percatarse del sarcasmo en el rostro del hombre, Olivia se sintió bastante molesta. La cita a ciegas de hoy la emocionó, pues el chico que estaba sentado frente a ella ocupaba un lugar destacado en A City.
Reid provenía de una familia conocida y respetada. En resumen, era un hombre guapo con un título académico y una fuente de ingresos altos provenientes de una clase social prestigiosa.
Olivia tuvo la impresión de que el hombre hizo oídos sordos a su declaración. Después de un rato, se mordió los labios y pronunció con una voz poco confiada: "Señor Shen, para que lo sepa, los sabios no prestan atención a los rumores. No lo veo como alguien que crea esas cosas".
Por fin, Reid desvió la mirada y posó sus ojos en la joven. Con una sonrisa casual, aseguró: "Señorita Ai, lamento decepcionarla No puedo soportar tener una novia con una personalidad y un estilo como el suyo. Me disculpo, pues me veo obligado a acortar esta cita a ciegas. Debo proseguir".
Olivia todavía estaba tratando de explicarlo, pero lo que anunció el hombre la dejó sin palabras.
Con las cejas levantadas, añadió: "En cuanto a si es un rumor o una realidad, señorita Ai, solo tengo una cosa que decir: es usted bastante famosa entre la comunidad de modelos masculinos".
El rostro de Olivia se tensó y palideció al escuchar esas palabras. A pesar de eso, no se atrevió a mostrarle su resentimiento.
Al final, resopló, se puso de pie y partió del café sin mirar atrás.
La hermosa cara inexpresiva de Reid no se notó afectada, incluso después de que ella salió furiosa. Con sus piernas delgadas cruzadas, todo su cuerpo se relajó mientras posaba su espalda contra la silla, proyectando un aura impasible y noble.
Se puso en una posición más cómoda, luego su mirada aterrizó en la mesa de Kira una vez más.
Después de que el Señor Yang se había ido, ella por fin volvió en sí, y solo entonces pudo reflexionar sobre lo que había sucedido.
En ese momento, tiró de la oreja del joven con ira y fuerza mientras gritaba: "¡Jasper! ¡Acabas de sobrepasarte! ¿Cómo te atreves a besarme? ¡¿Quién te dijo que hicieras eso?!".
El precioso y cincelado rostro de Jasper Shangguan hizo una mueca de agonía. Agarró el brazo de Kira y, en voz baja, gritó: "¡Kira, eso me duele! ¡Detente! ¡Me estás lastimando! ¿Puedes quitarme las manos de encima? Déjame intentar explicarte. ¡Por favor!".
Cuando Kira lo escuchó quejarse de dolor, soltó su oreja. Luego avistó a Jasper, esperando una respuesta.
"Kira, no has cambiado ni un poco. Siempre has sido una persona violenta y sigues siendo muy ruda. No es de extrañar que no hayas podido conseguir un novio todos estos años", murmuró el hombre mientras se frotaba la oreja.
"¿Qué? Jasper, ¿qué dijiste? Repite eso", amenazó Kira.
Él se mordió la lengua y dejó caer la mano que masajeaba su oreja. "Mi hermana no podía dejar el show para reunirse contigo. Por casualidad mi amigo y yo estábamos pasando el rato cerca, así que ella llamó y me pidió ayuda".
Después, el hombre observó a Kira con sus ojos lindos pero quejumbrosos y agregó: "Pensé que me lo agradecerías. En lugar de eso, te enojaste e incluso me pellizcaste la oreja".
Ella lo ojeó con malicia y cuestionó: "¿Estás diciendo que fue mi culpa?".
Jasper se dio cuenta de que acababa de decir algo estúpido, por lo que con rapidez se retractó de sus palabras. "No, no. Eso no es lo que trataba de decir, Kira. Me refiero a que a pesar de todo, no aprecias mis esfuerzos".
Ante tal acusación, Kira no consideró que las palabras del hombre fueran reales. Ella levantó la mano y le pegó con fuerza en la nuca. Después, afirmó: "Sí, me ayudaste. ¿Pero por qué me besaste?".
"¿Cuál es el problema? Tan solo besé tu mejilla. ¡Solía besar mujeres cuando estaba en los Estados Unidos! Es algo normal para mí", replicó el hombre con desdén.
Justo después de que él terminó de hablar, Kira levantó la mano y lo golpeó en la cabeza una vez más. "¡AAAH!". Jasper aulló de dolor mientras se tocaba la cabeza, a la par que le echaba una mirada inocente a la joven.
Ella retiró la mano y tomó un sorbo de café negro antes de aclarar: "Jasper, no te estoy acusando de nada, pero debes comprender que ya no vive en el extranjero. Si no cambias tus costumbres aquí, te meterás en problemas algún día".
"¡Claro que no! Yo soy muy atractivo", replicó el hombre con convicción.
La joven se frotó las sienes cuando sintió que se acercaba un fuerte dolor de cabeza. Ella no podía comprender a ese hombre.
Poco después, agitó la mano impotente y concluyó: "Olvídalo. Soy consciente de que existe una brecha generacional muy grande entre nosotros. Por cierto, ¿dónde está tu hermana? ¿Cuándo va a aparecer?".
"Ella dijo que llegaría en media hora, así que desea que la esperes aquí un rato", indicó Jasper.
Connie era una buena amiga de Kira, y su hermano menor, Jasper, vino desde el extranjero hace varios días.
"Está bien, entiendo, agradezco tu ayuda hoy. Mencionaste antes que estabas pasando el rato con tu amigo. Así que vuelve allá con él, ve rápido no lo hagas esperar", instó Kira.
Jasper se rio entre dientes y le dio una mirada que ella entendió de inmediato. Luego, ella sacó unos cientos de dólares de su bolso y se los entregó.
El hombre tomó el dinero y, con una sonrisa encantadora, exclamó: "Muchas gracias por esto, Kira. Te quiero. ¡Siempre serás mi hermosa, dulce y generosa Kira!".
Ella hizo una mueca alegre, "Bueno, ¡recuerda no tomar alcohol!".
"No tienes de que preocuparte, no voy a beber. Ya me voy".
Después de que el hombre se fue, Kira esperó con paciencia a que llegara Connie. Apoyó la delicada barbilla sobre sus suaves manos y vislumbró a través de la ventana con expresión aburrida.
Mientras tanto, cuando Lyle regresó del baño, se sorprendió al ver a Reid sentado solo en la mesa.
Tras recobrar el sentido, se acercó y se sentó frente a su amigo. Con una mirada tosca, gritó: "¡Reid! ¿Acaso hiciste algo? ¿Cómo es que ella se fue? ¿Te das cuenta de que es la quinta mujer con la que has salido? ¡Tuviste cinco citas a ciegas esta semana! ¡Y las cinco huyeron enojadas! ¿Qué tan difícil es llevarse bien con esas mujeres?".
Reid alzó la cabeza y comentó con indiferencia: "No he hecho nada. Tan solo se fueron".
"¿Estás diciendo que no tiene nada que ver contigo?", Lyle interrogó con incredulidad. "Entonces, ¿qué le dijiste a la señorita Ai hace un rato?
Si no comentaste nada fuera de lugar, ¿por qué se fue de repente?".
El hombre tomó un sorbo de su café antes de agregar: "Solo dije que no puedo soportar tener una novia con una personalidad y un estilo como el de ella".
Lyle contempló al tranquilo y sereno Reid. Abrió la boca para decir algo, sin embargo, estaba demasiado irritado para hablar.
Después de unos minutos, espetó con frenetismo, "¡Reid! ¡Qué carajos, hombre! ¿Me estás hablando en serio? ¡Es solo una actuación! No tienes que casarte con una de esas mujeres en realidad. ¿Por qué estás tan preocupado por el carácter de esas mujeres? Solo llévate a una chica al azar y luego podrás terminar tu misión, ¿de acuerdo?".
La razón por la que Reid accedió a tener citas a ciegas fue porque su abuelo estaba enfermo de gravedad. El médico declaró que le quedaba un lapso de vida no superior a seis meses. El último deseo de su abuelo era ver a su nieto de casi treinta años, casado.
Los padres de Reid, con la esperanza de cumplir el anhelo de su abuelo, lo obligaron a tener esas citas. Querían que su hijo consiguiera esposa lo más rápido posible.
El joven era, de hecho, excelente en todos los aspectos. Era rico, guapo y culto. El único problema era que no parecía estar interesado en el sexo opuesto.
Dado que las personas siempre lo veían a él y a Lyle juntos, un desagradable rumor se estaba extendiendo con rapidez en A City: ¡a Reid no le atraían las mujeres!
"Reid, ¿puedes al menos intentar ser un poco amigable con las chicas de citas a ciegas?".
'Si hubiera sido un poco más amable, quizás ellas no se hubieran marchado de repente', meditó Lyle.
Pensándolo bien, sintió que la probabilidad de que el hombre hiciera eso de forma natural era de cero. Por lo tanto, sugirió con toda sinceridad: "Reid, ¿por qué no buscas a una actriz para que te acompañe y actúe durante seis meses?".
Después de hablar sin parar durante bastante tiempo, Lyle se sintió un poco sediento. Reid, por su parte, estaba vislumbrando el horizonte sin pronunciar palabra.
Lyle exclamó: "¡Reid! ¿Qué demonios haces? He hablado durante un buen rato y no escuchaste ni una palabra".
Sus ojos siguieron la mirada de Reid de manera inconsciente y se posaron en Kira.
Como ella no estaba sentada demasiado lejos, la reconoció con facilidad y se sorprendió al verla ahí. "¿Acaso es Kira? ¿Se alojó en A City después de la graduación?".
Reid no había pronunciado palabra durante un largo rato, por fin reaccionó después de escuchar eso.
Se dio la vuelta, pero sus ojos aún estaban fijos en los dedos de Kira que golpeaban la mesa de manera rítmica. Él cuestionó de inmediato: "¿Todavía la recuerdas?".
Lyle levantó sus ojos rasgados, entendiendo lo que eso implicaba.
El hombre solo recordaba a las mujeres con buena figura. Que alguien tan común como Kira lo impresionara, era inusual por decir poco.
Él sonrió y explicó: "Sé que no es mi tipo de chica, pero la recuerdo porque ella y tú...".
Hizo una pausa y cambió su afirmación por completo.
"Me acuerdo de ella por su relación con Vernon, y todo el mundo sabe eso".
El nombre Vernon provocó una ola de tristeza, reflejada en ojos oscuros de Reid, aunque recuperó la compostura de inmediato.
Lyle lanzó una mirada juguetona a Kira de nuevo. Ella todavía no notaba la presencia de ellos. Él prosiguió: "Recuerdo con claridad que le dio una patada voladora a Vernon cerca de la biblioteca. Fue muy gracioso".
"¿Una patada voladora?", Reid arrugó la frente, pues no sabía de qué hablaba Lyle.
"¡Sí! ¡Una patada voladora! ¿No lo recuerdas? ¡Tú también estabas allí!".
Lyle de repente recordó la escena y la mueca en las comisuras de su boca se hizo más obvia. Luego de un rato se dio una palmada en la frente. "Oh, es verdad, te fuiste un poco antes de que eso pasara. Déjame decirte que ¡fue increíble!".
Con entusiasmo, su amigo narró los hechos.
Vernon se había ido al exterior con Nicole, la belleza del campus. ¡Pero el tipo era un completo idiota! Regresó para buscar a Kira, la abrazó en la entrada de la biblioteca y trató de besarla con fuerza. ¿Puedes adivinar lo que ella hizo?".
Reid parecía indiferente y solo interrogó: "¿Qué hizo?".
"Ella lo tiró al suelo con una patada voladora y luego le pisó la pierna. El chico apenas podía respirar por el intenso dolor y se puso pálido. ¡Te juro que todavía recuerdo su expresión hasta el día de hoy!".
Lyle elogiaba para sus adentros a Kira cada vez que recordaba el dolor de Vernon.
Reid estaba a punto de tomar un sorbo de café, pero se quedó paralizado a mitad de camino y su hermoso rostro estaba atónito al escuchar la historia. Contempló a Kira de nuevo y, por primera vez, había un rastro de emoción en sus ojos.
Así que, ella no había reavivado su romance con Vernon.
Mientras los dos hombres charlaban, una mujer alta y atractiva entró en el café.
Se detuvo en la puerta para divisar su alrededor. Sus ojos se posaron en la joven y con dulzura la llamó, "Kira".
Ella salió de su letargo. La mujer tenía la mirada fija en la ventana, pero al darse cuenta de quién había llegado, sonrió y saludó. "¡Connie, ven aquí!".
La recién llegada era la compañera de universidad y mejor amiga de Kira. También era la modelo más popular en A City.
Una vez que Connie se sentó, cuestionó: "¿Dónde está Jasper? Le pedí que te ayudara. ¿Se fue?".
Kira suspiró y expuso con gentileza, "Connie, ¿de verdad querías que Jasper me ayudara? ¿Estás segura de que no le pediste que me causara problemas?".
"Un Cappuccino por favor, gracias", Connie le pidió al camarero y luego se dio la vuelta.
"¿Por qué lo dices? ¿Qué pasó? Le dije que te ayudara porque es un chico listo. ¿Hizo algo malo?".
Kira parecía aún más desanimada. "Bueno, me ayudó con el problema de ahora, pero espera y ya verás. Mi mamá me pondrá las cosas difíciles esta noche".
Su madre era Myla Luo.
Cabía destacar que ella era capaz de todo. Vivía en C City, aun así, no era un problema para ella organizarle una gran cantidad de citas a ciegas a su hija que estaba en A City.
Al ver su mirada impotente, Connie se mofó.
"Kira, creo que eres una mujer que sobra a los ojos de tu madre. Si no fuera así, ella no te organizaría tantas citas".
Kira puso los ojos en blanco, luego suspiró. "Connie, hay tanta gente que no desea casarse hoy en día. ¿Por qué nunca he conocido a uno así?".
Connie la ojeó, confundida. "¿Qué harías incluso si llegaras a conocer a uno? ¿Qué tiene que ver eso con tus citas a ciegas?".
Los ojos de la joven brillaron de emoción mientras explicaba: "Oh, tiene mucho que ver. Está muy relacionado con el asunto de las citas".
Connie quedó aún más confundida al escucharla.
"Piensa un poco. Un hombre que no quiera casarse tiene que aguantar una inmensa presión por parte de su familia, lo que significa que estaría buscando a una mujer que se hiciera pasar por su novia para poder calmar a su familia. ¡Si conociera a un hombre así, podríamos ayudarnos mutuamente!".
Cuanto más hablaba la mujer, más emocionada se ponía al creer que el plan era factible.
Como mínimo, ese plan le permitiría lidiar con Myla por un tiempo y brindarle unos meses de paz.
"¿Quieres encontrar a un hombre con quien tener un falso matrimonio?", preguntó Connie.
"¡Eso quiero! ¿No te parece una buena idea?", Kira prosiguió con emoción.
Connie bajó la cabeza y reflexionó sobre el asunto. Luego agregó impotente: "Es una idea inteligente, lo admito, pero solo puedes engañar a tu madre un tiempo".
"Unos días de paz y tranquilidad es todo lo que necesito", respondió la joven y levantó las manos en un gesto de impotencia.
Connie sonrió ante la expresión de su amiga. Justo en ese momento, empezó a comprender por qué Kira estaba tan desanimada.
"Pero no es nada fácil encontrar a alguien que quiera un matrimonio falso, ¿o sí?".
Kira se sintió devastada y volvió a deprimirse, pues su amiga tenía razón. ¿Quién querría fingir un matrimonio?
En una mesa cercana, Reid estaba escuchando la conversación de las chicas y bajó sus fríos ojos reflexivos.