Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Adulto Joven > Nadie Más Que Tú
Nadie Más Que Tú

Nadie Más Que Tú

Autor: : HopelessNarrator
Género: Adulto Joven
Sofia Black, una chica sencilla, no esperaba chocar con el matón de la escuela el primer día de clase. No se dio cuenta de que toda su vida estaba a punto de dar un vuelvo. Un cambio agradable y desagradable al mismo tiempo. ************* Jack, quien había estado escondiendo los secretos más profundos dentro de él, se perdió a sí mismo el primer día que vio a Sofia. Quería hacerla suya pero, al mismo tiempo, tenía miedo de volver a cometer el mismo error. Estaba lastimando a Sofia sin querer debido al miedo que tenía y la chica, quien era completamente nueva en esas situaciones, se sentía indefensa y vulnerable. Ella no quería agradarle, pero tampoco podía ignorar su afecto. Sofia no podía estar en desacuerdo con que Jack estaba empezando a ocupar un lugar en su corazón. Ambos comenzaron a enamorarse el uno del otro sin saberlo, pero sus propios miedos les impedían expresar sus emociones. ¿Qué pasará cuando dos personas de mundos completamente diferentes se crucen? ¿Podrían superar sus miedos y las dificultades y estar juntos o las circunstancias los separarán? Súmate a su viaje y descubre adónde los lleva el destino. [[Número de palabras: 100000-104000]] Reservados todos los derechos. Advertencia de contenido: esta historia contiene contenido extremadamente maduro, lenguaje soez y acoso sexual. Lea bajo su propio riesgo.

Capítulo 1 Primer día de escuela

PDV de Sofía. Apenas hace una semana, abandonamos nuestro antiguo poblado.

Y es precisamente por eso que extraño a mis amigos de tanto tiempo, así como ese lugar tan querido en donde vivíamos. Al que más echaré de menos será a mi mejor amigo, Peter. No puedo imaginar qué estará haciendo ese tonto sin mí. A pesar de todo estoy muy feliz, porque él me dijo que me visitaría de vez en cuando.

Ha llegado el día en que asistiré a mi nueva escuela y estoy ansiosa por hacer nuevos amigos. Empecé a prepararme muy temprano por la mañana, por lo que saqué del armario una minifalda negra plisada y unas medias negras. Luego tomé del cajón una sencilla camiseta blanca y alisté mi chaqueta negra, por si hacía frío. Y lo más importante, unas botas hasta la rodilla, ¡mis favoritas! Como soy pequeñita, mido cerca de un metro cincuenta y siete centímetros, definitivamente quiero verme un poco más alta. Estaba ya casi lista cuando mi papá me llamó a desayunar.

"En cinco minutos bajo, papi, ya estoy casi lista", respondí a gritos.

"Vamos, cariño, no puedes llegar tarde el primer día de clases", él me apuró.

"Ya voy, nada más déjame cepillarme un poco el cabello", repliqué.

"Está bien, pero apúrate", concedió a regañadientes.

Acomodé los rizos de mi cabellera y me miré en el espejo, entonces decidí que me veía bastante bien. Mis negros ojos tenían un brillo muy especial y mi cabellera lucía estupenda sobre mis hombros. Las botas elevaron un poco mi estatura, mientras el atuendo que escogí se ajustaba a mis curvas de una manera genial. Suspiré satisfecha y me apresuré a bajar las escaleras.

De pronto, un delicioso olor a comida golpeó mis fosas nasales y se me hizo agua la boca. Entonces corrí alegremente hacia la cocina, en donde descubrí a mi papá preparando mi desayuno favorito.

"¡Guau, qué rico! ¡Panqueques!", exclamé entusiasmada.

"Sí, cariño", se rio él.

"Te amo, papi", lo abracé por la espalda.

"Yo también te amo, mi bebé", se volvió hacia mí y me besó en la frente.

Aunque él no es rico, siempre ha tratado de darme todo lo necesario y concederme algunos caprichos. Siempre me ha amado y se ha preocupado por mí. Mi abuela me contaba que mi mamá murió cuando yo nací y desde ese momento mi papá me ha estado cuidando. Lo amo más que a nada y que a nadie.

Me senté en el mueble de la cocina y papá comenzó a darme trozos de panqueques en la boca.

"Puedo comer sola, tengo edad suficiente para hacerlo", protesté.

"No importa la edad que tengas, siempre serás mi bebecita", respondió él, con una sonrisa.

Él es la persona más dulce que jamás haya existido, de hecho ni siquiera recuerdo si alguna vez me ha regañado. Siempre me ha tratado como a una princesa.

Heredé los negros ojos de mi papá y el cabello castaño oscuro de mi mamá. Ella era una mujer muy hermosa, a tal grado que en sus fotos, parecía un ángel. Y mi papá es un hombre guapo, incluso se ve demasiado joven, sobre todo si se tiene en cuenta que ha trabajado toda su vida sin descanso. Ojalá mi mamá siguiera aquí a nuestro lado, podríamos haber sido una familia perfecta. Mi papá todavía la extraña mucho, esa es la principal razón de que nunca se haya vuelto a casar.

Cuando terminamos de desayunar, me acompañó a la parada del autobús y ahí nos despedimos con un abrazo. Cuando subí al camión escolar, el chofer me sonrió y asintió con la cabeza al pasar junto a él. Entonces tomé asiento junto a una de las ventanas en el asiento de atrás. Después de alrededor de diez minutos, nos detuvimos frente a la escuela.

Esta me sorprendió bastante, pues era mucho más grande y hermosa que la de mi antigua ciudad.

Se veía súper lujosa y los estudiantes parecían ser ricos.

Porque todos ellos iban vestidos con ropas costosas. Además de que en el estacionamiento había muchos coches, supongo que de mis compañeros.

Entonces empecé a sentirme un poco incómoda por ese ambiente.

¡Ay, Dios! Empecé a extrañar mi vieja escuela.

Me quedé parada en el mismo lugar, viendo a los estudiantes que caminaban y platicaban entre sí. Algunas chicas, con ropa evidentemente cara, entraron a la escuela ignorándome por completo. Solo una de ellas me miró e hizo una expresión de disgusto. Me estaba poniendo realmente nerviosa, por lo que desee que mis compañeros no fueran malos.

"No pasará nada malo Sofía, tranquilízate", me dije. Respiré profundamente, tratando de ignorar las miradas de los chicos alrededor y me dirigí hacia el interior de la escuela.

Mi papá me dio mis horarios de clases, pues uno de sus amigos era maestro allí y él se los había facilitado. Justo cuando entré al patio, un hombre alto me llamó. Cuando volví la cabeza, vi que él venía caminando hacia mí. Luego me dijo, "Hola cariño, soy Rick, el amigo de tu papá".

"¡Oh, hola!", respondí con una sonrisa.

"Sé que es tu primer día aquí, pero no te preocupes y no te pongas nerviosa. Si tienes algún problema, solo búscame, estaré en salón de los profesores".

"Muchas gracias", respondí. De alguna manera sus palabras me tranquilizaron.

"Bienvenida. Toma, aquí están las llaves de tu casillero. Está en el segundo piso y me tomé la libertad de guardar todos tus libros allí". Dijo sonriendo cálidamente.

"Muchas gracias, realmente no tenía que hacer todo eso por mí, se lo agradezco mucho", respondí con una sonrisa.

"Eres como mi hija, Sofía. Estaré feliz de apoyarte en todo lo que necesites", él me dio una palmadita afectuosa en el brazo y se fue.

Cuando llegué al segundo piso, vi a unos chicos armando alboroto, frente a los casilleros. Yo no me molesté en mirarlos. Además, pude darme cuenta de que eran extremadamente problemáticos, tan solo por la forma en que hablaban.

Justo cuando me dirigía hacia mi casillero, sentí un empujón y me estrellé contra la puerta.

Me quedé aturdida por el impacto tan repentino.

Estaba más que conmocionada, sin embargo me asombró todavía más la cara que estaba a muy pocos centímetros de la mía. Unos hermosos ojos de color marrón me observaban. Eran de un chico de nariz afilada, con el cabello muy bien peinado y un flequillo que le caía sobre la cara haciendo que su rostro fuera todavía más atractivo. Sus labios eran tentadores y su holgada playera dejaba ver algunos músculos muy bien delineados. Estaba tan ocupada mirándolo que no me di cuenta de que sus manos llegaron hasta mi cintura.

Cuando él dijo, "Bueno, ¿no es esta la chica nueva?", fue cuando volví a la realidad.

Traté de alejarlo, pero me sostuvo con fuerza en mi lugar y mirándome dijo, "Debo decir que tienes unas bonitas tetas", luego sonrió.

Sus amigos reían a carcajadas.

'¡Qué diablos está pasando!', yo pensaba.

Y sentí que las lágrimas comenzaban a formarse en mis ojos, nunca antes me habían humillado así. ¿Cómo podía alguien ser tan grosero?

Traté de alejarlo de nuevo con todas mis fuerzas, pero él me abrazó y sentí su enorme cuerpo presionando el mío.

No me di cuenta de que de repente se formó una multitud y nos encontramos rodeados de una gran cantidad de chicos y chicas.

Todos nos observaban.

Pero ninguno se molestó en ayudarme en lo más mínimo.

Su rostro estaba demasiado cerca del mío y, sosteniéndome en mi lugar con una mano, con la otra me quitó las lágrimas.

"Auuu, ¿por qué estás llorando, guapa?".

Luego me agarró el trasero y lo apretó.

¿Cómo podía alguien hacer cosas como esa? Me sentía totalmente humillada.

Otra vez intenté de alejarlo, pero nuevamente él me mantuvo en mi lugar. Para entonces, yo estaba completamente asustada, sentía que no podía hacer nada.

Entonces, percibí que él estaba a punto de hacer algo terrible, pues su rostro se acercaba lentamente al mío y no dejaba de mirar mis labios.

¡Estaba a punto de besarme! Eso fue suficiente para mí, así que le di una sonora bofetada.

Escuché que jadeaban.

Muy despacio, él retrocedió sosteniendo su mejilla y, por su expresión, me di cuenta de que él no se lo esperaba. Sus amigos también se sorprendieron, e incluso algunos parecían enojados. Escuché algunos susurros.

"¿Acaba de abofetear a Jack?".

"Será su fin".

"No sabe lo que le espera".

De alguna manera sus comentarios me dieron miedo, pero no dejé que mi rostro lo reflejara.

Quizás ese imbécil nunca había recibido una bofetada.

Todos me miraban como si fuera la Mujer Maravilla o algo así.

Entonces el imbécil me clavó la vista, con los ojos profundamente rojos. Se notaba que estaba muy enojado, pero eso a mí no me importó.

Mientras me observaba, yo podía escuchar su pesada respiración, como si tuviera algo dentro de él.

Sentí que necesitaba alejarme de ese grupo de chicos. Tenía que huir de todos ellos.

Empecé a llorar y escapé, pero antes de eso, lo vi con enojo y le dije con la voz llena de rabia, "Eres repugnante".

Podía sentir que su mirada ardiente me traspasaba mientras me iba de prisa, pero seguí caminando.

Bueno, casi corriendo.

Capítulo 2 Habrá consecuencias

PDV de Jack:

Mis amigos y yo estábamos hablando de la rubia que me follé ayer, la hija del director y también una puta.

"¿Era buena en la cama, hombre?", me preguntó James.

"Fue increíble, amigo. Comprobé que tiene buena experiencia", dije con una risita.

"Entonces, ¿vas a empezar a salir con ella?", preguntó Charles entre risas.

"No, tal vez la lleve a la cama un par de veces más, y luego lo termine", respondí sonriendo.

"Bueno, todos sabemos que Jack no sale con putas", acotó James riendo.

"Ah, pero ¿Jack no es un putañero?", dijo Charles bromeando y todos se echaron a reír.

Los miré y le dije a Charles, "¿Quieres que te golpee?".

"¿Quién dijo que Jack es un putañero? ¿Quién?", Charles dijo en un tono amenazante, mirando por todas partes sin dar con nadie.

Todos nos reímos y le dije a Charles, "Te salvaste por esta vez". Y le di unas palmaditas en el hombro con una sonrisa maliciosa.

De repente, James exclamó señalando a alguien junto al casillero, "Hombre, mira eso, ¿quién es esa bomba?".

Entonces vi a la chica más hermosa que jamás haya visto en mi vida. Llevaba el cabello ondulado hasta la cintura, tenía unos brillantes ojos oscuros, una nariz diminuta, labios carnosos y mejillas sonrosadas que distraían a cualquiera. Era de baja estatura, tal vez no más de 5' 3"; llevaba una falda, una camiseta y una chaqueta que bloqueaba un poco la hermosa vista que quería admirar. En suma, era perfecta.

Yo podía sentir que ya perdía el control con tan solo mirarla.

Ella solo nos lanzó una mirada, pero no me miró, lo que me provocó un poco.

Pues nunca había sucedido que una chica no me echara el ojo.

Se dirigía hacia el casillero con una llave en la mano; incluso su mano me pareció mona. ¡Dios! Esa chica me iba a volver loco.

Yo estaba tan excitado que lo único que quería era llevármela conmigo en ese mismo instante y follarla hasta que suplicara misericordia.

No podía evitar empezar a imaginar todo lo que quería hacerle.

Cuando estuvo a punto de llegar a la taquilla, no pude controlarme más y corrí hacia ella de modo tal que la empujé contra el casillero y comprobé que era pequeña entre mis brazos. Ella se estremeció por el impacto repentino, lo que solo me excitó aún más. Entonces deslicé mis brazos en torno a su cintura, que se ajustaba perfectamente a mis manos.

Qué bien se sentía abrazarla.

Ella solo me miró a los ojos y eso fue todo; cruzamos miradas y todo mi mundo se detuvo. ¿Por qué diablos me sentía así?

Ignoré la sensación y advertí que ella examinaba mis rasgos como un gatito tierno. ¡Maldita sea! Su mirada clavada en mí me excitó más.

Ella salió de su pensamiento cuando le dije, "Bueno, ¿no es esta la chica nueva?".

Entonces, ella trató de alejarme y eso me molestó; no entendía por qué diablos me estaba alejando. Yo, en cambio, la abracé con fuerza y pude mirarle los pechos, ¡tan malditamente perfectos!

"Debo decir que tienes unas tetas espectaculares, guapa", le dije pensando que cada parte de su cuerpo era más que perfecta. ¡Si pudiera agarrarla ahí mismo contra el casillero!

Luego, la miré y vi que tenía los ojos vidriosos; estaba a punto de llorar, lo que me hizo sentir una punzada en el corazón por primera vez en todos esos años.

Me sentí culpable por hacerla llorar, pero era demasiado arrogante como para permitir que los sentimientos me controlaran.

Ella me empujó más fuerte esta vez, pero sus suaves forcejeos no me afectaron en absoluto, sino que la abracé tan cerca de mí que pude sentir la presión de mi cuerpo contra el suyo, lo que fue realmente celestial. Era una sensación completamente nueva, pero no podía rebajarme ante ninguna chica; seguro era una puta.

Estaba tan enfrascado en mis pensamientos que no me di cuenta de que le corrían lágrimas por las mejillas. Entonces, la sostuve de la cintura con una mano y con la otra le limpié las lágrimas.

"Ay, estás nerviosa", le dije.

Luego le di un ligero apretón en el culo.

Estaba tan absorto en la sensación de tocarla que no percibí que estábamos rodeados de gente. Todo su cuerpo temblaba y no me gustó que se quedara así aterrorizada. ¿Por qué simplemente no puede disfrutar de lo que le estoy haciendo? Entonces, mis ojos se posaron en sus labios, tan malditamente deliciosos, y no pude frenar la tentación de acercarme y besarla.

De repente, sentí un golpe en mi mejilla que me dejó impactado.

Por eso, retrocedí sosteniendo mi mejilla con la mano derecha y pensé en lo que acababa de suceder, '¡Ella me abofeteó! ¿Cómo se atrevía?'.

No tenía idea de lo que acaba de hacer.

Ella había herido mi ego y tendría que afrontar las consecuencias.

En ese momento me enfurecí tanto que quería lastimarla, pero estaba intentando controlarme con todas mis fuerzas. Nadie me había abofeteado antes. Acto seguido, la miré y vi miedo en sus ojos, que se apresuró a ocultar.

Advertí que algunas personas susurraban, pero no quería prestarles atención. Luego, ella me miró y lo hizo con disgusto, por lo que si no hubiera estado tratando de controlar mi bestia interna en ese momento, le habría hecho un daño del que me arrepentiría.

"Eres repugnante", me dijo con una voz llena de disgusto, lo que hizo que me sintiera mal, pero mi ira era mucho más que esa insignificante sensación.

La vi caminar tan rápido como pudo, mientras pensaba que tendría que afrontar las consecuencias y que haría de su vida un infierno. No tenía idea de a quién acababa de abofetear, por lo que me aseguraría de que rogara por mi misericordia y haría que cada minuto de su vida fuera un verdadero infierno.

'Tendrás que afrontar las peligrosas consecuencias, niña. Ya veremos', pensaba.

Mis amigos le gritaron a la multitud para alejarlos.

"¿Por qué demonios siguen aquí?", gritó Max.

"Márchense de aquí", gritó Charles.

"¿Estás bien, amigo?", James se me acercó y me preguntó.

"Esa pequeña perra; obtén toda la información sobre ella. ¿Cómo se atreve a abofetearme? Asegúrate de que ningún otro chico le hable; ella será mía muy pronto. La llevaré a la cama a cualquier precio. No sabe a quién acaba de escarnecer y se arrepentirá muy pronto", grité con ira.

"Cálmate, Jack, lo haremos. Pero por ahora necesitas calmarte", dijo Charles.

Entonces respiré hondo para calmarme y luego me alejé mientras escuchaba que Max me llamaba a mis espaldas, pero no le respondí. Solo necesitaba aliviar ese estrés, follándome a alguna chica, tal vez.

Capítulo 3 Una amiga

PDV de Sofía:

Seguí caminando sin mirar a ningún lado y sentí cómo las lágrimas de mis ojos caían sin parar. Fui humillada y, lo peor, nadie me ayudó. Ni siquiera hicieron un mínimo esfuerzo por brindarme su apoyo.

Era mi primer día en esa nueva escuela y ya odiaba a todos los estudiantes.

Solo quería largarme de allí y no regresar nunca más.

De pronto, estaba tan triste y distraída, que me tropecé con alguien y fui a parar al suelo.

Enseguida me quejé del dolor; luego alcé la mirada y vi fijamente a la muchacha con la que me había topado.

Era una chica linda. Tenía el cabello muy rubio, los ojos azules y vestía de una camiseta roja y un pantalón blanco. Ella me miró muy preocupada.

"¿Está bien?", me preguntó, ayudándome a levantar.

"Sí, estoy bien. Muchas gracias", le respondí brevemente mientras me enjugaba las lágrimas.

"Pero... ¿Por qué llora? ¿Qué la pasó?", me preguntó, sosteniéndome con sus brazos.

Yo comencé a llorar como un bebé recordando lo que había sucedido antes.

Sin pensarlo, ella me abrazó de una manera sobreprotectora y acarició mi cabeza suavemente.

"Tranquila, todo va a estar bien. No llore", me dijo con dulzura.

La verdad, yo estaba hecha un mar de lágrimas. Y de alguna manera, las palabras de esa chica desconocida ayudaron a calmarme un poco.

"Ven, lavemos su cara y luego me cuenta qué le pasó", dijo y, con eso, me llevó directo al baño.

Inmediatamente, me limpié la cara y ella siempre permaneció a mi lado, ayudándome. Luego, me miré en el espejo y estaba verdaderamente hecha un desastre. Por un lado, mi nariz estaba desgraciadamente roja y mis ojos estaban muy hinchados. Por el otro, mi cabello estaba todo desordenado.

Al verme en ese estado, puse mala cara al instante.

Ella percibió mi malestar y sacó un peine de su bolso y me lo entregó.

"Tome, arréglese el cabello", dijo con una ligera sonrisa.

"Gracias", le respondí un poco avergonzada.

Después de peinarme, le devolví el peine. Ya tenía un mejor semblante.

"¿Es nueva aquí? ¿Cómo se llama?", me preguntó, sonriendo.

"Sí, soy nueva. Mi nombre es Sofía Black", le respondí devolviéndole la sonrisa.

"Yo soy Jennie Williams", se presentó cordialmente.

"Entonces... ¿Amigas?", me preguntó ella, con voz esperanzada y ofreciéndome un apretón de manos.

"¡Amigas!", le dije y le di un abrazo. Ella me abrazó con mucha más fuerza.

Me reí por ese gesto.

"Ahora sí, dime ¿por qué llorabas?", me preguntó, rompiendo el abrazo delicadamente.

"Bueno... un chico... un tal Jack... me trató muy mal", le respondí con tristeza.

"¿Qué te hizo Jack?", me interrogó y, por lo visto, ella parecía conocerlo. Bueno... ¿Quién no conocería a un imbécil como ese?

Le conté a Jennie todo lo sucedido con detalles. Ella resopló decepcionada y me aconsejó que lo ignorara por completo.

Ella parecía muy sorprendida cuando le dije lo de la bofetada. Luego, cambió de tema rápidamente, y me contó muchas cosas sobre ella y yo también algunas de las mías.

Su padre era Robert Williams, un político muy importante. Me contó casi todos los detalles de su vida. La verdad, era una persona amigable y, obviamente, tenía buen pico. Estuvimos conversando durante más de quince minutos seguidos.

Luego, me dijo de repente, "Muéstrame tu horario de clases".

Enseguida abrí mi mochila y se lo mostré. Jennie lo echó un vistazo y unas cuantas veces saltó de emoción.

Yo tenía mucha curiosidad por saber cuál era la razón de tanto entusiasmo. Ella pareció darse cuenta de mi inquietud por la expresión en mi rostro.

A continuación me dijo, "¡No puedo creerlo! Estamos casi en todas las clases juntas. Ven, a partir de hoy te sentarás conmigo". Rápidamente me arrastró con ella a un salón.

El lugar estaba bastante lleno y todo era muy caótico. Los chicos y las chicas hablaban sin parar. Algunos coqueteaban entre ellos y, sorprendentemente, otros hasta se besaban descaradamente.

"¡Qué asco!", dije disgustada y Jennie se rio de mí.

"Supongo que tendrás que acostumbrarte a esto", me dijo.

Después, tomamos asiento en la segunda fila. Los salones de clases eran definitivamente enormes y también estaba bien amoblados. Las ventanas eran muy grandes y el suelo relucía de brillo. Honestamente, era mucho mejor que mi escuela anterior, exceptuando a los estudiantes, porque estos eran unos mal educados.

"Hola, Jennie", dijo una chica con el pelo rizado que estaba sentada a nuestro lado.

Llevaba puesto unos vaqueros de cintura alta y un top corto. Se veía muy linda.

"¿Quién es esta chica?", escuché que le preguntó a Jennie, en voz baja.

"Ella es Sofía, mi nueva amiga. Acaba de llegar aquí. Sofía, esta es Violeta", dijo y nos presentó.

"Hola", respondí algo incómoda y un poco nerviosa, porque no sabía si yo le agradaría o no.

"Hola, linda. Supongo que ahora yo también tengo una nueva amiga" me dijo Violeta amablemente y me estrechó su mano.

"Gracias. Eres muy adorable", le respondí sonriendo.

Violeta se sonrojó y Jennie se echó a reír de inmediato.

"¡Vaya! Violeta se pone tímida cuando recibe cumplidos", dijo sin parar de reír.

La otra chica le dio una palmada juguetona en los hombros y se cubrió la cara con ambas manos. Después, nos reímos todas juntas. Sin duda, Violeta era encantadora.

Repentinamente, toda la clase se quedó en un silencio sepulcral; yo pensé que era porque el profesor de la clase había hecho acto de presencia, pero luego me di cuenta de que no había sido por eso. Era por ese imbécil de Jack y sus amigos otra vez.

Ese idiota tenía su mano apretada en la cintura de una rubia bastante provocadora. De repente, él me vio y yo le aparté la mirada. No quería encontrarme con esos ojos maliciosos.

Esa chica se estaba aferrando literalmente al cuerpo de él. Y sus demás amigos también estaban agarrados de otras chicas igual de desagradables que la rubia. Por lo visto, todos parecían ser de la misma especie.

Enseguida, Jennie notó mi incomodidad y me dijo, "Tranquila, no tengas miedo. Él no te dirá nada". Yo asentí, nerviosa.

Mientras, ella lo miraba con furia, pero él solo sonrió; simplemente besó a la rubia en la boca y luego tomó asiento en la fila opuesta a la nuestra. Supuse que mi nueva amiga también había tenido problemas con ese idiota.

Sus demás amigos eran tan petulantes como él, pero no se estaban besando con las otras chicas. De repente, me di cuenta de que uno de ellos no estaba acompañado de ninguna muchacha, y me intrigó mucho saber cuál podría ser la razón. Quizás su personalidad era un poco mejor que la de los otros.

"¿Qué ocurre Sofía?", preguntó Violeta, de repente.

"Ese imbécil se metió con ella en frente de todos" respondió Jennie por mí, reprimiendo su ira hacia Jack.

"¿Qué hizo esta vez?". Violeta estaba realmente enojada y preocupada.

Luego, yo misma le conté toda la historia. La reacción de ella fue la misma que la de Jennie. También me dijo que lo ignorara, que no valía la pena. Pero, a diferencia de Jennie, ella sí usó insultos para referirse a él.

Supuse que Violeta tenía la costumbre de maldecir todo el tiempo.

Minutos después, vi de nuevo a la rubia y a ese estúpido besándose desvergonzadamente y eso me disgustó. ¡Maldito idiota!

La chica era tan desagradable, que sus pechos colgaban vulgarmente de su vestido.

Sin embargo, ignoré eso y solo me quedé pensando en por qué todos se paralizaron y se callaron justo después de que Jack entró al salón.

"Jennie", dije en voz baja.

"¿Qué?", preguntó y me miró.

"¿Por qué todos se quedaron tan tranquilos después de que ese idiota entró?".

"Porque esa maldita basura y sus estúpidos amigos siempre se meten y atemorizan a todos", respondió Violeta, impulsivamente.

De inmediato, pude notar la decepción que había en los ojos de Jennie mientras miraba a Jack. '¿Por qué lo mira así?', reflexionaba para mí.

"¿Tú lo conoces, Jennie?", pregunté finalmente.

"Sí... Él es...".

Ella estaba a punto de decir algo cuando Violeta la interrumpió y dijo, "Un cerdo". Yo me reí burlonamente y Jennie se rio, pero algo nerviosa. Quizás había algo que ellas no querían revelarme en ese momento. Estaba segura de que lo harían cuando estuvieran listas. No era mi intención forzarlas.

Entonces, el profesor esta vez sí entró al salón y me di cuenta enseguida de que Violeta era una chica brillante y que Jennie y yo en cambio éramos unas estudiantes normales.

Por otra parte, y quizás la más vergonzosa, fue que el imbécil de Jack se seguía besando frente al profesor y este ni se molestó en decirle nada, literalmente lo ignoró. Era probable que por todo el poder que poseía su padre, los profesores no le decían nada sobre su comportamiento.

Más tarde, luego de que terminamos esa clase, pasamos a la siguiente y allí estaba de nuevo ese idiota, pero esta vez con otra chica.

"¡Dios mío! ¿Cómo puede alguien ser tan descarado y mujeriego?", exclamé irritada.

"Alguien como él, sí", dijo Violeta con la misma carga de odio.

Yo estaba feliz de que mis nuevas amigas lo odiaran tanto como yo. Sin embargo, Jennie no decía mucho acerca de Jack.

En casi todas las clases nos quedamos juntas las tres y hablamos muchísimo, pero luego llegó una en la que teníamos que separarnos. Nuestros horarios esta vez no coincidían. Yo sentía miedo de que ese imbécil me encontrara sola y de que nuevamente me pusiera en una situación incómoda. Ambas vieron mi preocupación en el rostro y me animaron a ser valiente.

"Si se mete contigo, solo dale una patada en los testículos", me aconsejó Violeta haciéndome reír.

'Tengo que ser fuerte. No puedo ser tan cobarde', me dije.

'Tú puedes, Sofía', repetía en mi mente.

Con eso en mi cabeza, las tres nos marchamos en diferentes direcciones. Inmediatamente, llegué a la clase llena de confianza.

Y toda esa seguridad desapareció en un segundo cuando vi a Jack sentado en la segunda fila. La primera fila estaba llena y el salón no era tan grande como la clase anterior. Su mirada sobre mí estaba haciendo que todo mi cuerpo ardiera.

Entré al salón y vi a algunas chicas mirándome con celos, sus amigos estaban riéndose y yo temblaba, pero de alguna manera intenté controlarme. Su aura era muy fuerte y dominante. Yo quería sentarme en la parte de atrás, pero uno de sus compañeros, a propósito, lo ocupó de repente. Fui a sentarme en otro lugar lejos de él, pero otros chicos también lo ocuparon. Luego me miraron como si estuvieran inocentes. Enseguida comprendí que seguramente él los había amenazado a todos.

Sin más opciones, resoplé decepcionada y caminé lentamente hacia la segunda fila donde estaba él. Mis piernas temblaban a causa del miedo.

No obstante, logré caminar sin tropezar y tomé uno de los asientos que estaba lejos de ese tonto.

De repente, Jack se puso de pie y me estremecí. Él sonrió con malicia al verme temblar.

Si no fuera porque era un agresor sin escrúpulos, definitivamente me habría enamorado de esa sonrisa tan intimidante. Era tan desafiante, que estaba segura de que cualquier chica caería rendida ante ella.

Rápidamente, me abofeteé mentalmente por adular la apariencia de mi propio agresor.

Él se sentó a mi lado. Yo estaba agarrando el costado de mi falda y rezaba para que alguien me ayudara, mis manos evidentemente temblaban.

Luego se inclinó más cerca y pude sentir su cálido aliento en mi cuello. Un fuerte escalofrío recorrió toda mi espalda. Después, puso su fuerte mano en mi muslo y comenzó a dibujar círculos en él. Inesperadamente, experimenté una extraña sensación en todo mi cuerpo. Su solo roce comenzó a provocar descargas eléctricas en cada fibra de mí, especialmente en mi parte baja.

Traté de quitarme su mano de encima y él agarró mi muslo con fuerza haciéndome jadear fuertemente. Entonces, una sonrisa malvada se formó en sus labios.

"Pagarás por lo que hiciste hoy, Sofía Black. Te haré sentir desesperada. Me pedirás misericordia, pero no la tendrás. Te lo juro. Haré de tu vida un maldito infierno", me dijo en voz baja y amenazadora. Y se alejó.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022