Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > No Confíes en Mí
No Confíes en Mí

No Confíes en Mí

Autor: : Johannaponce0
Género: Romance
«Tú eres todo lo que está mal». Celina Brown está en su último año de preparatoria, es solo una adolescente que quiere dejar atrás su pasado y por esa causa, huye muy lejos de su constante pesadilla. Donovan o como todos lo llaman Den, está en su último año. Él no es deportista. No está en ningún club. No es buen alumno. No tiene amigos. Los rumores sobre sus misteriosas actividades lo condenan. No es nada más que problemas según todos sus compañeros de escuela, excepto para Celina, para ella podría llegar a ser mucho más que eso. Ellos desde la primera mirada sintieron que algo los unía. Diferentes motivos pero mismas finalidades, un pequeño rayo de sol al final. Celina quiere escapar de los fantasmas de su pasado, mientras que Donovan nada más quiere terminar lo que empezó, su único cometido. Ella está rota y solo quiere volver a estar completa. Él quiere llegar hasta el final sin importar cuanto pueda lastimar a la única persona que alguna vez lo hizo sentir vivo. Es para lo que nació, o al menos, eso cree. Nadie es lo que parece. No confíes en ellos.

Capítulo 1 Prólogo

Prólogo

«Todo mejorará»

Eso es lo que mis terapeutas, gente de servicios sociales, policías y doctores me dijeron alrededor de toda mi vida.

Todavía sigo esperando que suceda.

Viví diecisiete años con el alcohólico de mí padre y cuidando a mí madre esquizofrénica, ¿toda cosa que me pasara era mejor que eso, cierto?

Y por un momento, cuando tuve dieciséis, pensé que por fin algo bueno me estaba pasando, pensé que Shawn era la salvación a mí vida de mierda. Mi boleto para escapar. Que era lo único bueno que alguna vez iba a tener.

Íbamos a vivir juntos para siempre, en una casa grande y muchos niños. Eso es lo que pensé cuando me invitó a salir por primera vez. Imagínense, la primera cita y ya imaginaba el vestido de novia.

Qué gran error.

Shawn arruinó mí vida, bueno, la estropeo más lo que ya estaba. No podía reconstruir nada allí. Todas las paredes que me mantenían fuerte, se derrumbaron después de aquello. No podía levantar pieza por pieza. Ya no.

Por mí vida de mierda, ahora estoy aquí.

Esperando que «Todo mejore».

Mi madre fue internada en un centro psiquiátrico por su enfermedad. Mi padre... No lo sé. Me fui de casa sin despedirme de él y tampoco creo que aprecie que no estoy.

Estoy quedándome con mis tíos en Welling, Reino Unido. Ellos ofrecieron mucho tiempo cuidarme, pero no tenía planeado dejar a mi madre en ese momento, necesitaba de mí.

Ahora sin ella, no tenía excusa para seguir en ese lugar, simplemente tenía que irme.

Creí que podría ser una adolescente normal. Preparatoria, familia y la capacidad de poder respirar correctamente cada vez que salía por las calles sin ser reconocida como «la puta mentirosa» que para los ignorantes era.

No obstante, aún tenía temor de ser buscada y que alguien supiera de mí pasado, pero preferí vivir con temor, que en el mismísimo infierno.

Mi tía es cariñosa, tengo un malditamente gran guardarropa, una prima popular. Una casa gigante y brillante. Y gente que no me conoce. Esto debió ser un nuevo comienzo.

Todo iba perfectamente bien. Era irreal.

Pero desde luego, alguien pateó mi trasero y me hizo reaccionar.

Estoy segura de que todo hubiera salido genial si Donovan no se hubiera metido en mí camino... Bueno, técnicamente si yo no me hubiera metido en el suyo.

El chico con aura oscura y ojos que quemaban dentro de mí, me despertó.

Hubo una chispa desde la primera vez que nuestros ojos se posaron en el otro. Al principio, creí que fueron los sentimientos de ira apoderándose de mi cuerpo cada que él dirigía una simple palabra hacia mi persona, luego caí en la cuenta que era algo mucho más significante y peligroso que eso

Aquello debió ser una advertencia para mí. ¿No podía permitirme enamorarme, cierto? No después de mí última y única relación. Pero siempre había algo que nos hacía encontrarnos.

¿Él y yo? ¿Quién iba a decirlo? Somos tan distintos y parecidos a la vez. Una combinación que jamás debería hacerse, pero para mí suerte, se hizo. Salió horrible y perfecta a la vez.

Dicen que puedes tener dos tipos de amor. Uno que te destruye y otro que te completa, por eso quiero saber ¿se puede tener los dos en una misma persona?

Donovan. Es lo que me destruye y me completa. Es lo que me hace llorar y sonreír. Es lo que necesito; pero no debo querer.

Donovan, es la persona con la cual jamás debes poner fe, esperanza, ni amor. En mí caso, no debí poner mi corazón en sus manos. Todavía recuerdo sus palabras «No confíes en mí». Si tan solo la tentación no hubiera cegado mí juicio.

«Sus secretos y misterios empezaron a llamarme, quería averiguar todo de él.

Y lo hice.

Aquí estamos.

Lamentándome o agradeciéndole a Dios.

Todavía no sé qué hacer».

Si les gusta la historia, agreguenla a su biblioteca, voten, comenten y síganme a mi instagram @johannaponce.writer para poder saber cuando subo una nueva novela. Muchas Gracias por leerme y el apoyo <3

Capítulo 2 1

Libertad.

Esa palabra es la que siempre estuve buscando, pero nunca pude encontrarla en la guía de... "La Vida de Mierda de Celina Brown". Hasta hace dos semanas nunca viví ese concepto. Jamás en diecisiete años, estuve por asomo, cerca de el y es tan extraño que después de tanto tiempo me sienta... libre. Lo cual no falta nombrar, es raro y triste porque en este momento estoy en una escuela en la cual el 99% de los alumnos creen que este es el lugar con menos libertad en el mundo.

- ¿Así que... Nueva? -La suave voz y el cálido aliento que podía sentir chocar con mi nuca, me sobresaltó

Buen comienzo. Primer día de clases, recién llego a mi casillero y un idiota está detrás de mi indudablemente babeando y probablemente observando mi trasero. Ni me preocupo en darme la vuelta, debe ser otro melindroso que piensa que por ser nueva me abalanzare a sus brazos. Olvídalo, chico. Lo hice una vez, no habrá segunda

-Ni siquiera lo pienses, Travis -advirtió mi prima Jessi, mirando detrás de mí. Ella me sonrió forzadamente y rodó los ojos. Algo que aprendí de ella en este poco tiempo es que, si no es el centro de atención, no es feliz. Ahora que toda la atención va centrada en mí, estoy inequívoca que no está para nada feliz. Casi puedo ver la vena a punto de explotar en su frente.

- ¿Qué? Solo quiero conocerla -insistió el tal, Travis. No mentiré, su voz es dulce y llama mucho mi atención.

Me di la vuelta y Travis, levantó la mirada de mi trasero al instante.

Dio dos silbidos al verme y se mordió el labio. Vale, el melindroso es sexi. Castaño, con el pelo perfectamente acomodado para atrás. Una sonrisa blanca y atrevida. Un cuerpo escultural y una muy bonita cara.

Lástima que ando en una dieta de chicos por... ¿siempre? Sí, siempre es un buen tiempo para eliminar toda mi mierda. Si pudiera, querría una orden de restricción de por lo menos diez metros para todos los chicos.

Algunos dirán que es miedo, otros dirán que soy una cobarde, pero ¿saben qué? No podría importarme menos lo que piensen. No saben mis motivos. No saben mi desastre. No saben lo que pase. Así que, hasta que no pasen todo lo que yo, no sabrán nada y si lo pasaron, quiero que vengan con la cabeza en alto y me digan «Daré otra oportunidad. Quiero sentir»

Hasta que eso pase, seguiré como estoy, gracias.

-Jessi, ¿por qué nunca me presentaste a tu amiga? -cuestionó Travis, mirándome de arriba a abajo sin ningún pudor. Estoy casi segura que vi como su mano hizo amago de tocarme el hombro y estoy segura que, si no hubiera dado un paso para atrás, lo hubiera hecho.

-Veamos. Primero eres novio de mi amiga y segundo... un cerdo

-Ex novio -aclaró y casi muero de la risa al no negar que es un cerdo. Él se dio cuenta de mi diversión, por lo que me guiñó un ojo.

Jessi tomó mi brazo y me apartó un poco de él. Su mano apretaba tan fuerte que parecía como si quisiera romperme un hueso ¿Parecía? No, lo siento, mi error, ella quería romperlo.

-No le hagas caso, no es más que un simple chico con erecciones instantáneas cuando ve carne fresca -murmuró en mi oído y se notó su irritación.

Estoy entre dos personas que apenas conozco y no sé qué se supone que debo decir o hacer, me siento nerviosa, cada mirada esta sobre mí desde que llegue. Me animo a decir que todos se mueren por saber de dónde llegue y eso es lo que más me provoca un nudo en la garganta. Nadie puede saber quién soy, nadie puede saber de dónde vengo y si preguntan, mentiré. Es lo que me sale mejor desde que llegue aquí. Les mentí a mis tíos tan bien que deberían haberme dado un óscar a mejor actriz en Hollywood. Ellos piensan que mi padre me permitió venir con ellos, nunca supieron lo que me ocurrió allí, ni tampoco los abusos que tuve que sufrir, el hambre que padecí. No saben nada. Solo saben que vivía en condiciones deplorables, pero no más allá de eso.

- ¿Cómo te llamas? -preguntó Travis con ceño fruncido. Debe darse cuenta de mi mirada perdida.

Antes de que Jessi contesté, lo hice yo. No pierdo nada. El chico se alejará de mi rápido, mi tono borde y mi expresión amenazadora deja mucho que desear en la gente.

-Me llamo Celina. Jessi, es mi prima -respondí y acomodé mi bolso en mi hombro.

«Quiero irme, quiero irme».

-Y Celina, debe irse con su prima Jessi, por cafeína. Piérdete, Travis -Mi prima chocó su cabellera negra en la cara de Travis al darse la vuelta.

Buena retirada, se lo concedo.

Dejé atrás a mi prima y empujé la puerta de entrada para salir al patio. El aire que llena mis pulmones es consumidor y tranquilizador. Fuera de peligro y estrés. Esto era lo que quería todos los días desde este momento y si puedo, también ser una ermitaña que solo se dedica a estudiar y ser lo más antisocial posible. Eso funciona para mí.

Jessi me toma de la mano, hasta llegar a unos asientos al lado de unos árboles. Se sienta y me empuja a su lado.

-Tenías que ser familiar mío. Estás llamando la atención de cada chico y chica de este instituto. El chico que acaba de hablarte es el capitán del equipo de rugby -murmura cuando nadie está a nuestro alrededor. Dios, es a veces tan escandalosa... ¿O yo era la histérica? Un poco de ambas.

-Créeme que lo menos que quiero es que alguien me preste atención -Me centre en mirar el árbol detrás de nosotras, deseando profundamente que si abre la boca sea para decir algo interesante o inteligente.

-Que aguafiestas. Ya no estás más en Norwich -Mi corazón dio un vuelco y casi ahogaba a Jessi. Su expresión exorbitante, me dijo que le gusta recordarme de donde venia. Le gusta recordarme que no pertenezco aquí.

Si no necesitara de su familia, habría estado pasando de ella y guiándome a lo que me llevara fuera de la vida de todos los que conocía, de todos los que hicieron mi vida imposible, y no volvería a ver atrás ni un segundo.

-Ni siquiera nombres esa ciudad, Jessi. Ya lo hablamos. Nadie debe saber de dónde soy y porque vine aquí -Ella lo sabe, solo eran palabras gastadas porque sabiendo que me dolía, sabiendo que estaba protegiéndome del terrible desastre de mi pasado, va a seguir recordándomelo cuando le dé la gana para demostrar ¿Qué es mejor que yo? ¿Qué era una intrusa en su vida? ¿Una plaga?

-Ya se. Te escuche las primeras mil veces que lo dijiste -dice resoplando. A veces parecía una niña de tres años-. Mis amigas vendrán en unos minutos, estarás con nosotras, ¿cierto?

¿Tengo que golpearla para que se dé cuenta que quería estar malditamente sola? En realidad, tengo que golpearla por muchas otras razones, una de ellas, que robara mis únicos aretes porque simplemente le gustaban.

No entiendo porque quiere que este con sus amigas cuando sé que no me soportan. O tal vez quería que me una a ellas para estar sobre mí, siempre tenía que estar sobre todo el mundo y me enferma que se creyera más que yo porque nacer en cuna de oro.

-No tengo problema en estar sola -aseguré totalmente irritada. Antisocial. Antipática y todos los sinónimos que le siguen.

-¡Vamos! -Empezó a lloriquear mientras me movía de un lado a otro tomando mi brazo.

Asentí y me levanté para ver si podía tratar de escapar de sus muy cuidadas garras. -Bien. Solo necesito ir al baño por... -Comencé a decir mientras me levantaba. Había dado apenas dos pasos en dirección a la entrada del instituto cuando mi cara casi choca con el pecho de un chico que se cruzó en mi camino... O tal vez yo me cruce en el de él.

Me quede viendo fijamente su camiseta gris, sorprendida de que él haya sido capaz de retroceder lo suficiente para que ambos no cayéramos en el piso o que yo no lo golpeara. Me enderecé y caminé muy bruscamente, así que el impacto no iba a ser suave, buenos reflejos.

Levanté la cabeza y lo miré, dispuesta a pedir disculpas y seguir mi camino, pero el aire se atascó en mis pulmones.

Travis, era lindo. Pero este chico, es precioso, como un Dios... Aunque si lo fuera, seria Hades.

El chico no tenía expresión alguna en su mirada, ni brillo, nada. Se limitaba a mirar al piso y yo no dejaba de buscar que su mirada se posara en mí. Tenía una chaqueta negra con capucha puesta en su cabeza, así que me impedía ver del todo bien su cara.

Sus puños cerrados y una línea recta formando sus labios me hicieron suponer que no estaba muy feliz con algo. No estaba muy feliz conmigo. Lentamente movió su cara para verme directamente.

Daba miedo.

No solo su aspecto cansado y destruido, sino la forma en la que me hizo temblar y agonizar con su mirada. Me sentía asustada y presa en mi propio cuerpo.

Tenía unas ojeras y ojos inyectados en sangre. La sombra de una barba en su mandíbula y sus ojos brillantes... de una combinación entre gris y azul oscuro. Era pálido, pelo negro corto; una nariz perfecta que hacía juego armónico con las facciones de su rostro.

Todo de él me daba mala espina. Pero no iba a negar que era muy apuesto, demasiado para tener toda esa aura de niño malo a su alrededor. Al mirarlo, cada centímetro de mi cuerpo me decía lo que él estaba pensando «Aléjate de mí perra» y no quería hacerlo. Sus ojos antes carentes de emoción, de repente, podría jurar que estaban con un millón de emociones juntas. Sus pupilas dilatas dan un sentimiento dieron entumecimiento en mi piel, pero dentro de mí, mi corazón, mis nervios, mis sentidos... estaban todo menos entumecidos. Quería correr porque parecía que él iba a atacarme, llevarme como su presa. Creí que hace cinco minutos deje de respirar cuando sé que solo fueron unos segundos de nuestra parte. El chico sabía bien como mirar a otra persona y hacerla sentir intimidada al instante.

Necesitaba que alguien me apartase de aquí antes de que muera de un ataque al corazón ¿por qué no se movía y seguía mirándome fijamente? ¡¿Por qué yo no me muevo y sigo mirándolo?!

Como si hubiera despertado de algún tipo de trance del que, por lo visto, yo no podía salir, pestañeé dos veces seguidas y luego sus ojos se estrecharon al ver que tan detalladamente estaba viéndolo.

Estaba viendo de forma minuciosa el tatuaje que tiene en el cuello. Solo pude ver una especie de ala, pero sé que más abajo algo más continúa ese tatuaje y me entro la curiosidad de saber que seria.

También, vamos de paso, conté sus cicatrices. Eran cuatro. Una pequeña sobre la ceja. Otra en el lado opuesto del tatuaje. Otra en su mandíbula y en su frente. No eran muy notorias, excepto la del cuello, ese si se nota. La pregunta que estaba inundando en este momento es, ¿cómo puede tener una cicatriz tan grande allí? Parece ser como si alguien quería cortarle la garganta.

Tomaron el cuello de mi abrigo y rompieron la conexión. Gracias a Dios.

-Den, lo siento. Mi prima Celina es nueva y no sabe quién eres... -Respondió toda tartamudeante Jessi.

¿Por qué le pedía disculpas? Solo chocamos, no mate a nadie.

Miré de nuevo al tal Den y estaba inspeccionándome de arriba a abajo, lo cual me hacía sentir pequeñita delante de él, quiero decir, además de realmente ser un hobbit comparado con su altura, su mirada desaprobatoria me hizo querer meterme debajo de una roca. Desde mis sandalias nuevas y mi falda rosa, hasta mi blusa de lana blanca fueron cuidadosamente inspeccionadas por este, por lo visto, capullo. Ya la forma petulante en la que respiraba me decía que se siente mejor persona que todos, igual que Jessi.

Me sentí avergonzada, no iba a negarlo. Esta ropa me la había comprado mi tía y dice, «Tengo dinero para tener lo mejor de lo mejor» y esta ropa era de las mejores marcas y calidad, como la de mi prima. Parecía una persona maja con solo mirar la manera en la que estoy vestida.

Mis tíos vivían una forma de vida que no es la mía. Tenían una reputación que no pueden manchar y si yo era como todos los días antes de venir a esta ciudad, estaría manchada de por vida. Dejarían de ser la familia perfecta que todos pensaban que eran. Lo que nadie más sabia es que dentro de las paredes de esa gran mansión, mis tíos peleaban tanto que no sabía cómo no quedan malditamente afónicos de una vez así me dejaban dormir en la noche.

El respectivo capullo volvió a mirarme a la cara y chasqueó la lengua con sus dientes. Lamió sus labios -que, por cierto, el inferior tenía un piercing- y acomodó su mochila en su hombro. Todo en conjunto me dejaba un sabor amargo y dulce en la boca.

Otra vez, sus ojos conectaron con los míos y estaba en una distancia considerable, más lejos podía respirar mejor, aunque, tenía ganas de correr fuera de donde estaba, así dejar de sentir mi piel ardiendo bajo la caliente y abrasadora mirada que me estaba dando en ese mismísimo instante.

Miró a Jessi y estrechó sus ojos en su dirección.

-Que no vuelva a pasar -Se limitaba a decir. Tenía una voz profunda y bastante cálida. Nada que ver con todo su aspecto en lo absoluto. Se dio la vuelta para entrar en el instituto y estaba muy tentada en atacar a su yugular

Sus palabras tocaron la raíz de mi paciencia y la arrancaron de un solo tirón. Nunca me considere como una persona con carácter, pero la gente cambia, ¿cierto? Ahora, no pienso dejar que ningún estúpido venga a pisotearme.

- ¿Perdona? No fue intencional, créeme -resoplé y él, paró de caminar hacia las puertas del instituto. Como fiera se dio la vuelta y se me acercó otra vez. Estaba tenso.

«¿No está acostumbrado a que le contesten Señor Den?»

Él, se inclinó para estar a la altura de mi cara. Su cálido aliento chocó contra mi cara.

-No me importa si lo fue o no. Que no vuelva a pasar. Ahora, puedes ir a maquillarte, se te corrió la cosa negra que se ponen ustedes en los ojos

«Ah, no, yo lo mato. Lo matare.» Pensé en ese momento donde enterrare el cuerpo.

-No me maquille, chico malo -murmuré apretando los dientes. Le iba a tirar mi bolso en la cabeza en menos de dos segundos si decía una sola palabra más.

-Den, ignórala. Es nueva. Ella entenderá que no debe cruzarse más contigo... ¿Cierto?

Yo había empezado a responderle a la sumisa de mi prima cuando él asintió con la cabeza dándome una última mirada y se fue caminando rápido de mi vista.

Por tener ropa negra y un aspecto que da terror no significa que pueda hacer lo que quiera con quien quiera. No conmigo.

Después de tomar varias respiraciones, tratando de no entrar en un ataque de nervios, miré a Jessi quien estaba tirándome dagas con los ojos.

- ¿Qué te pasa? ¿Por qué dejaste que el capullo ese se vaya teniendo la última palabra? -Le reclamé.

-No puedes meterte con este tipo. No le hables, no lo mires, trata de respirar un aire completamente diferente al de él -dijo seria, agarrando su bolso.

- ¿Quién es? ¿El rey de Reino Unido? -Estaba furiosa por la forma en la que ella se rebaja tanto con él.

-No. Es Donovan Davis. Traficante de drogas, posible asesino y todas las cosas malas que puedas imaginar.

¿Asesino? No tenía aspecto de asesino. Las drogas, podía creerlo. Pero traficante y asesino, no.

-Está bien, tiene un aspecto de eso, pero no puede...

-Según todos si puede. Lo han visto -La convicción en la voz de Jessi, me perturbó. Casi le creí.

-Pues, que no se meta más en mi camino, porque me matara. No me quedaré callada otra vez.

-En serio, no te metas con él. Sé que te parece atractivo y créeme que lo es. Pero ni se te ocurra intentar nada con él. Puede ser todo sexi y eso por fuera, pero este chico trae problemas

Ay, si claro, como no. Me estaba dando el dialoguito de las películas románticas y juveniles de hoy en día.

"-No te acerques a él, es peligroso

-Pero lo amo

-No tiene futuro, es drogadicto y tiene moto. Te va a cagar la vida"

Vale, las películas no eran tan así, pero quieren decir lo mismo, solo que con palabras más suaves.

- ¿De qué hablas? No me interesa. Nunca le tocaría un pelo -respondí sabiendo que sonaba a la defensiva

-Espero que hagas eso. Vi como lo mirabas.

- ¡Estaba sorprendida! El chico chocó conmigo.

-Como digas, Celina. No te acerques a él.

-No lo haré...

«... A menos que él se acerque a mi»

Si les gusta la historia, agreguenla a su biblioteca, voten, comenten y síganme a mi instagram @johannaponce.writer para poder saber cuando subo una nueva novela. Muchas Gracias por leerme y el apoyo <3

Capítulo 3 2

Mis tíos hicieron una cena con invitados la noche después de mi primer día. Yo solo quería encerrarme en mi habitación y estudiar, pero cuando se lo dije a mi tía, su grito de espanto fue bastante ensordecedor, no tuve de otra que dar un paso atrás con mi decisión.

Esperaba una vida más tranquila al vivir con mis tíos. Una cena con gente que no era de mi agrado, no sería mi ideal de "tranquilidad", más aún con mi prima hostigándome cada diez minutos para saber que estaba haciendo e informándome que su vida era, en palabras textuales «Tan aburrida», a veces pensaba que ella creía que soy una especie de mascota, alguien con quien podía jugar y hacer lo que se le plazca.

Me estaba vistiendo mientras escuchaba el álbum Under My Skin de Avril Lavigne en el celular que me regaló mi tía, quería estar más comunicada conmigo por cualquier emergencia.

Me acerqué al espejo que había al lado de mi cama y miré mi estado hasta el momento. Mi cara y cabello castaño rojizo se veían igual que siempre... solo que era la primera vez que me peinaba en mucho tiempo y mi palidez iba justa para mi vestido negro, casi al punto de parecer muerta.

Agarré los aretes de la mesita de noche y empecé a ponérmelos, me los había obsequiado mi tía. Eran azules y bastante llamativos, apenas los vi, me encantaron.

-Celina -canturreó Jessi desde el pasillo y me apresuré para colocarme los aretes.

Me levanté al apreciar que mi puerta se abría. Entró Jessi con un vestido negro, muy escotado y brillante, le llega a las rodillas y está más pintada que un payaso, me echaría a reír si mi vida no dependiera de ella y sus padres.

Ella me miró de arriba a abajo y su cara de asco no me pasa desapercibida.

Un vestido negro y simple. Es holgado y me llega a las rodillas. La espalda es abierta y es todo menos llamativo. Mi pelo esta desatado y mi cara no tiene ni una pizca de maquillaje, me gusta usarlo, solo en momentos que me sintiera con ánimo, pero cuando entró Jessi apenas tenía ganas de respirar. Las esperanzas de acostarme y dormir me estaban llamando en ese momento.

- ¿Quién te dio ese vestido tan feo? -preguntó tan simpática como siempre.

Mi madre. Es de lo poco que pude llevarme de ella sin que estuviera roto o muy percudido para ser salvado y lo amaba, aunque gente como ella no lograra entenderlo. No sabe lo que es amar algo por lo que representa que por lo que aparenta. A sus ojos es un simple vestido, a los míos es lo que uso mamá en su baile de graduación.

- ¿Qué quieres, Jessi? -pregunté en un suspiro y me senté en la cama. Moría de ganas de tener una cerradura por fin. Mi tía dijo que informó que ya había llamado y que en menos de una semana podría tener mi privacidad.

Nunca tuve cerradura en casa, pero nadie entraba a mi habitación, nunca. Mi mamá, se la pasaba acostada en su cama, encerrada por mi padre cuando se iba a trabajar a la fábrica de vidrios o algo así, nunca hablábamos así que no podía saber con certeza a que se dedicaba para comprar únicamente cerveza. Una vez me trato de ladronzuela porque tomaba dinero de su cartera cuando estaba tan borracho como para despertarse. La sacaba delicadamente de su bolsillo para comprarle comida a mi mamá.

Recuerdo el golpe que recibí de su parte, le dije que, si volvía a tocarme, iba a denunciarlo y por primera vez vi miedo en los ojos de ese hombre. Uno pensaría que saltaría aún con más ira sobre mí, pero como ya fue acusado de robo a mano armada unas... Dos veces, si tenía una infracción con la ley, una vez más, no salía de la cárcel. Por eso desde ese momento me dejaba treinta dólares en la mesa, podía comprar poco y nada, pero servía para alimentar a mi madre y si alguna vez sobraba, a mí. Por eso busqué refugio en los brazos de mi tía, quería estudiar y una vez que terminara la preparatoria y sea mayor, iba a buscar a mi madre y trabajar tiempo completo para mantenerla. No dejaría que extraños la tengan.

Mi madre siempre fue buena conmigo, aunque a veces se volviera loca conmigo, siempre me amo y siempre me amara, lo sé. Si uno de mis vecinos no hubiese llamado a la policía un par de veces por los "disturbios" que ocasionaba mi familia, no hubiera venido un camión para llevarla y alejarla de mí. La verdadera razón de que ellos me arrebataran a mi madre era su forma de querer conservar su muy tranquila comunidad ¿y nosotros? Éramos la mierda de ella. Nos querían exterminar uno por uno. Primero fue mi madre y ahora yo. El único que siguió allí fue mi padre. No me extrañaría que hayan hecho una fiesta por la partida de nosotras dos.

El único del que estoy segura, no hizo ninguna fiesta es Shawn. Después de lo ocurrido, jamás dejo de llamarme, escribirme, rogarme y amenazarme. Él jamás me había dejado ir, lo que me resultaba extraño ya que consiguió todo lo que quería de mí, siempre, pero no le bastaba.

Me decía que había bebido demasiado y no fue consciente de lo que hacía. Yo lo he visto tomar más de cinco latas de cerveza con sus amigos y no se ponía borracho, y aunque lo estuviera, nunca habría justificación para lo que me hacía, para lo que marco en mí. Era lindo, atlético y tierno al principio, no obstante, a mis dieciséis no considere estar con él físicamente hasta que él lo propuso. Yo moría por desearlo, pero mi cuerpo no lo quería. Pensaba que sería cuestión de tiempo, que en un par de meses lo desearía tanto que estaríamos uno encima del otro, todo el tiempo, como pasaba en las películas románticas, pero ese momento jamás llego. Sin embargo, lo hice, tuve sexo con él muchas veces, cada que él quisiera.

Pero ese día no le basto que le diera lo que quisiera.

Quería más.

Todavía podía sentir mi corazón latir rápidamente y mis manos sudadas al solo recuerdo. Perdí la consciencia, pero aun así podía sentir todo. Dentro de mí estaba gritando, pidiendo auxilio, pero nadie llego, sé que nadie hubiera ido a mi rescate, no valgo la pena ni para mi propio padre.

-Tierra llamando a Celina, hola, estoy aquí -Jessi, me arranco de mis pensamientos y empezó a pellizcar mi cachete. La aparté en un segundo.

- ¿Qué?

- ¿Escuchaste algo de lo que te dije? -estrechó los ojos, tratando de intimidarme. No lo hizo, pero lamentablemente tenía que ser obediente

-No, lo siento ¿puedes repetirlo? -mostré una mueca en señal de misericordia de su parte. Escuché días antes como le decía a su padre que era rara y que no estaba segura de quererme aquí solo porque no le deje ver mi ropa. El hombre le dijo que tampoco me quería aquí, pero que, si no aceptaba, su madre iba a pedir el divorcio y eso lo dejaría muy mal y quebrado ya que las pruebas de la infidelidad de él, las tiene muy bien guardaditas mi tía. Si se divorciaba y mostraba esas fotos, fin de su carrera y dinero. Pero, sin embargo, tomé mis precauciones, no vaya a ser cosa que el maldito mandara a un sicario a matarme porque le estorbo... Lo creería muy capaz y no sé por qué. Su forma de verme ya me da muy mala espina.

-El sábado. Fiesta. Convence a mi mama de que me deje ir -Estaba mirando sus uñas como si lo que me pedía fuera lo más sencillo y correcto.

- ¿Perdona? -dije incrédula. Deseaba mandar a un sicario barato para matarla a ella. Me sacaba de quicio.

Ella rodó los ojos y me miró, sonriéndome falsamente como siempre lo hacía en mi dirección.

-Eres su obviamente favorita ahora, esos pendientes no te los dio por nada... -El ácido en su voz era muy notorio. Era muy observadora la chica, por supuesto, cuando le conviene- por eso quiero que le digas como cosa tuya que estudie toda la semana y que me invitaron a una fiesta, pero dije que no porque ella no me dejara. Convéncela de que me estoy esforzando en la escuela y necesito divertirme un poco.

-Porque no le dices tú, lo que me acabas de decir a mí -Mi expresión de enfado estaba allí, no sé si la chica era lo suficientemente estúpida para no notarla o solo estaba ignorándola. Mientras haga lo que quiere, nada le importaba.

-Porque a mí no me creerá, además, quiero que lo hagas tú. ¿Cuál es el inconveniente? -Su sonrisita arrogante hizo que se me llenara la boca de cosas que me gustaría decirle y la imagen de mi madre sola en ese lugar produjo que me las tragué.

-Ninguno, lo haré -respondí apretando mis puños en las sabanas.

Ella me guiñó un ojo. -Por cierto, ya tenemos que bajar.

Asentí y esperé a que saliera de la habitación para agarrar una almohada y acomodarla sobre mi cara para gritar en ella.

«¿Quién se cree? La odio, la odio»

Después de cinco minutos pensando insultos para ella, me encaminé hacia el hermoso comedor. Lleno de luces y cuadros caros. El piso de caoba resplandeciendo como siempre y todo perfectamente acomodado.

Estaban todos alrededor de la gigante mesa, las miradas se posaron todas en mí. Por lo visto llegue un poco tarde.

Mi tía, se levantó y caminó hasta mí sonriendo. Su vestido rojo y largo era bellísimo y aún más con su pelo rubio cayendo en cascada por su hombro. Sus finos labios estaban pintados de un suave rosa y su sonrisa de Ángel tranquiliza gran parte de mi incomodidad. Me tocó la espalda guiándome a mi asiento.

-Pensé que no ibas a bajar -dijo en un susurró aliviado en mi oído.

-No, solo estaba arreglándome -respondí en el mismo tono que ella.

-Estas hermosa -Me guiñó un ojo y me miró de arriba a abajo

Me sonrojé y le di una media sonrisa.

Nos habíamos sentado y mi tía me presento con todos. La mayoría eran compañeros importantes del trabajo de Dave, mi tío político.

Todas las mujeres estaban en total silencio, mientras que los hombres hablan de negocios. Mi tía empezó a burlarse de su esposo conmigo, ella se sentía como si estuviera haciendo una travesura

Ella sacó la lengua y Dave, enfocó sus ojos en su mujer y en mí, en el instante que su mirada chocó con la mía, la amenaza está ahí. «Compórtate porque te irás a vivir bajo un puente.»

Le apreté el muslo a mi tía y ella supo enseguida que su marido era el problema. Giró la cabeza para verlo.

- ¿Algún problema, querido? -preguntó mi tía y juro que casi me orino de la risa contenida. Toda la mesa quedo en un total silencio.

Él se puso rojo de la ira y negó con la cabeza. Fijó su vista al plato y apretaba el tenedor como si quisiera ponerlo como adorno en la frente de mi tía.

El resto de la cena paso tranquila, los hombres fueron al estudio de Dave, a discutir "ciertos asuntos" y las mujeres fuimos a la sala a tomar un té. En la vida me sentí tan incorrecta en un lugar. Las esposas hablan de las cosas que sus maridos le compraban y las hijas de lo mismo. Además, tiraban mierda de las mujeres que hoy no estaban en la cena y eran conocidas suyas. Tenía ganas de irme, pero no podía hacerle eso a mi tía, así que mantuve mi cabeza baja tratando de concentrarme en la letra de "He wasn't" de Avril Lavigne

-Celina -Mi tía tocó mi hombro y me enfoqué en ella. Todas las mujeres estaban en silencio mirándome.

«Mierda, ¿ahora que hice?» Pensé.

- ¿Sí? -pregunté calmada, lo cual por dentro no estaba. Moría de nervios. No quería hacer quedar mal a mi tía. Ella me sonrió tranquilizadoramente y cuando ella iba a responderme, la bruja hablo antes.

-Siempre estás en tu mundo, Cel. Tienes que bajar de la nube en la que estas algún día, ¿no crees?

La ira estaba allí. Quería contestarle lo que en verdad pensaba, pero tenía que morderme la maldita lengua por mi madre. No podía estudiar en la calle y no iba a volver con mi padre ni loca.

-Sí, lo lamento, en serio -dije entre dientes mirándola con fuego en mis ojos. Ella levantó la comisura de su labio y bebió de su té.

Decidido. Esa noche mientras dormía la mataría.

Vale, no lo haría. Pero soñaría que lo hacía.

-Que gracioso, lo mismo te decía hace tres días cuando te pusiste a llorar porque no te deje ir a esa fiesta. ¿Recuerdas, Jess?

Fue imposible no soltar una carcajada. Me tapé la boca y miré a mi tía. Quería abrazarla, pero lo dejaría para más tarde. Repito, amaba a esa mujer. Jessi, roja de la vergüenza se levantó y estrechó los ojos en dirección a su madre.

- ¿Siempre buscando avergonzarme, no mamá? -dijo y se comió la novela mexicana, se dio la vuelta y cerró la puerta de la sala de un portazo.

-Como te decía, Cel... -Empezó de nuevo mi tía, ignorando la escenita de Jessi- Ana, pregunto cuánto tiempo piensas quedarte aquí.

Miré a Ana, la mujer era de unos veinte años y muy hermosa. Era joven y debía ser la esposa número cinco o seis de uno de esos hombres porque la mayoría tienen más de cuarenta

-Pues, un año -Le respondí concisa y educadamente.

- ¿Y después que harás, niña? -Tomó un sorbo de su té y juro que parecía que se estaba mofando de mí.

¿Niña? Solo me llevaba tres malditos años.

-Conseguir un trabajo.

- ¿No seguirás estudiando?

- ¿Usted lo hizo? -respondí sin pensar

Las mujeres se quedaron viéndome con los ojos como platos, y sus bocas abiertas, como si estuvieran ofendidas. Miré a mi tía, esperando que me dijera que me vaya a mi cuarto, pero está sonriendo... ¡Estaba malditamente sonriéndome!

Pensé que mi tía era de esas personas a las cuales les importaba su reputación, pero, ¿con esto? Estoy confundida y me doy cuenta de lo equivocada que estaba con respecto a ella. Dave y Jessi, no se salvan de mi opinión.

Las mujeres cambiaron de tema y después de una hora, todas se fueron, solo quedamos mi tía y yo. Me habló de cómo le costó soportar todos estos años con su esposo.

- ¿Y porque no te fuiste? -Le pregunté con el ceño fruncido. Yo no podría soportar tantos años de abuso psicológico. Nunca. E iba a aguantar un año en la casa porque sé que después de ese tiempo, me haría cargo de mi madre y esta vez, para siempre. Es lo único que me consolaba y por eso, podría decir que estaba medianamente feliz. Tenía un techo, comida y estudio. Eso es todo lo que necesitaba.

-Jessi... Aunque a veces sea una perra, es mi hija y la amo -Se encoje de hombros y me besa-. Me iré a acostar, pequeña. Descansa

Comenzó a caminar hacia las escaleras, pero algo la detiene. Volteó para verme y me sonríe. -Mañana iremos a comprar ropa nueva y bonita, necesito salir.

Iba a decir que no necesito nada bonito, pero me interrumpió. -Y tu vestido, es precioso.

Con un último guiño de su parte, siguió caminando hacia las escaleras y yo esperaba hasta escuchar el ruido de su puerta cerrarse para sonreír. Esa mujer es fantástica. Siempre quiso llevarme con ella y pensando que era solo una persona falsa como las demás en la otra habitación, me negaba a siquiera conocerla. Vi mi error y como me había equivocado. Años perdidos para nada. Jamás recibí tanta bondad. Ni, aunque mi madre quisiera darme amor, no podía. No estaba capacitada mentalmente para dármelo y por fin tener algo de cariño genuino por parte de alguien, es simplemente nuevo y... Extraño -en el buen sentido- para mí.

Si les gusta la historia, agreguenla a su biblioteca, voten, comenten y síganme a mi instagram @johannaponce.writer para poder saber cuando subo una nueva novela. Muchas Gracias por leerme y el apoyo <3

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022