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No Juzgues La Portada 3

No Juzgues La Portada 3

Autor: : Nathaly H Vegas
Género: Adulto Joven
Me llamo Amelia Maggio y hace tres años mi vida cambió drásticamente cuando decidí irme de casa, huir de un padrastro que me violó y de una mamá tan loca como él. Me recibió una maravillosa familia, los O'Pherer, y atraje hasta ellos mis problemas, pero me ayudaron a sobrellevar esas cargas y lucharon conmigo. Pero las vicisitudes de la vida no pararon de llegar a mi, aunque quisiera dejar atrás mi pasado. Ahora debo batallar para reunir nuevamente a mi familia, arrancarlos de las garras del rencor y que me ayuden a salvar Hayden antes de que sea demasiado tarde; todo esto mientras debo decidir qué hacer con las dos nuevas vidas que se forman: una en mi interior, fruto de mi amor con Rámses; y otra en el interior de mi madre, fruto de su locura y la de mi padrastro violador. La vida avanza y pasa rápidamente, las decisiones que debo tomar traerán consecuencias para mí y todos los que me rodean. La vida tiene un principio y un fin, y este es el final de mi historia. No se apresuren a juzgar la portada, ni siquiera esta sinopsis, porque nadie sabe lo que mi corazón oculta ni toda la transformación que me espera.

Capítulo 1 ¿Está vivo .

-¡Cállense todos!-grité-. Ulises ¿Qué pasó?.

-Consiguieron a Hayden inconsciente en su habitación. Lo trasladarán a la clínica New Hope.

-¿Qué le pasó?.

-Se tomó unas pastillas, muchas-respondió Ulises.

-¿Está... está vivo?.

-No lo sé.

Su voz se quebró tanto como mi corazón en ese momento.

El teléfono se deslizó entre mis manos, toda mi fuerza desapareció por lo que sostenerlo se había hecho imposible, era inhumanamente pesado para mis ahora flácidas manos, sin embargo, Gabriel logró atajarlo antes de que se estrellara contra el piso, como si en ese momento eso fuese importante. Rámses me atajo a mí, pero tampoco sentía que fuese importante que yo cayese al piso en una dolorosa caída. Quizás así podría concentrarme en ese dolor en vez de el que comenzaba a quemarme desde lo más profundo.

Gabriel comenzó a hablar con Ulises, pero yo no lograba entender lo que él repetía en voz alta para el conocimiento de todos, y tampoco quería entenderlo porque estaba asustada. Enterré mi cara en el pecho de Rámses, queriendo colarme dentro de él, no sentir nada más, no saber nada más.

Quería que mi llanto no me dejara escuchar y sin embargo algunas palabras llegaron hasta mis oídos, empeorando mi angustia: No respira. Pastillas. Suicidio.

Teníamos que salir, acudir al encuentro de Hayden, fue lo logré entenderle a Rámses, quien ya estaba vestido, pues iba a salir a comprarme una prueba de embarazo, pero Gabriel seguía en pijamas, así que corrió a su habitación y regresó en lo que me parecieron fracciones de segundo. Salimos del departamento, Rámses llevándome de la mano, guiándome en el camino, porque mi mirada era borrosa por las lágrimas y al parecer había olvidado, en medio de este dolor, incluso como dar pasos sin tropezar.

-Se cortó la llamada-anunció Fernando, a quien Gabriel le había dado mi teléfono antes de correr a cambiarse de ropa, y me tendió el aparato.

Lo vi como si ni siquiera reconociera ese aparato que tantas malas noticias me trajo. De hecho, no quería agarrarlo, así que Rámses lo hizo por mi.

-Repite lo que te dijo-le pidió Mike a Gabriel cuando estábamos en el ascensor.

-Al parecer Hayden está o estaba en un centro de rehabilitación y esta mañana lo consiguieron sin respirar en el piso de la habitación. Lo trasladaron hasta la clínica New Hope y avisaron a los familiares registrados.

-Pero... ¿él no estaba de viaje?-preguntó Mike y todos me miraron.

Había guardado el secreto muy bien, pero ya había salido a la luz.

-Creo que su teléfono se descargó, la llamada cae directamente al buzón de voz-anunció Gabriel, quien había seguido intentando llamar a Ulises, sin resultados.

Subimos al auto de Mike y mientras Fernando colocaba la dirección en el GPS, Mike manejaba con gran rapidez. Comencé a marearme y luché con las náuseas, estaba segura de que era por los nervios no por el posible embarazo producto de mi descuido.

-Bombón, tienes que calmarte-me susurró mi francés, y solo entonces me di cuenta de que no había parado de llorar en todo ese momento.

-Por lo que sabemos, aunque no respiraba cuando lo consiguieron, no dijeron que no tenía signos vitales-agregó Fernando girándose en el asiento del copiloto.

Y eso fue lo que me hizo reaccionar. Fernando tenía razón, lo debieron conseguir personal del centro de rehabilitación, no enfermeros, no personas capacitadas para dar realmente una declaración médica. Quizás dijeron que no estaba respirando, pero probablemente si lo hacía aunque muy poco. Mi mente comenzó a aclararse del miedo, y comencé a pensar con mediana claridad.

Tomé mi teléfono de las manos de Rámses y llamé a Ameth, navegué con gran dificultad por el teléfono, gracias a mis manos temblorosas.

-Papá...-y mi voz sonó entrecortada, aunque había querido disimularla.

-Mia, ¿Qué pasó?-su voz era soñolienta, quizás lo acababa de despertar.

-Es Hayden, lo encontraron inconsciente en el centro médico, lo llevaron a la clínica New Hope. Fue... fue un suicidio. Intento de suicidio-me corregí.

Mi papá, Jeremy, Ulises y yo, éramos los contactos de emergencia de Hayden, pero en lo que notificaron al primero, Ulises, no tenían que avisar a los demás. Me tocó a mi darle la mala noticia.

-¿Dónde estás?-preguntó con una voz mucho más activa mientras lo escuchaba desplazarse con rapidez entre las distintas voces que escuché de fondo.

-Mike, Fernando, Gabriel, Rámses y yo vamos rumbo a la clínica. Ulises igual, aunque salió antes que nosotros. No hemos podido volver a comunicarnos con él. Papá...-fue un pequeño ruego con tantas palabras que no podía decir, que no salían de mi boca, pero que a pesar de mi silencio él entendió a la perfección.

-Yo me encargo, no te preocupes. Esto ya lo habíamos previsto, recuerda. Nos vemos allá.

Y él tenía razón, él se encargaba. Mi papá fue quien buscó el centro de rehabilitación y quien se había hecho cargo de todos los preparativos para que la identidad de Hayden permaneciera oculta, y esa clínica a la que estaba siendo trasladado también protegería su identidad, por lo que me dijo en su oportunidad.

Colgué el teléfono bajo la mirada expectante de todos pero no quería decirles nada. Esto... esto era culpa de ellos, ellos fueron lo que hicieron que Hayden se sumergiera en ese agujero negro de depresión y tristeza. ¿Y ahora si están preocupados?.

La rabia comenzó a reemplazar una parte de mis angustias y temores, y eso en estos momentos, eran buenas noticias.

-Muñeca...-comenzó a decir Mike, pero lo interrumpí con tan sola una mirada, mi rabia se escapaba por cada uno de mis poros.

Tomé el teléfono y esta vez llamé a Jeremy para avisarle y de inmediato comenzó a alistarse para encontrarse con nosotros en la clínica. Colgó no sin antes asegurarme de que todo estaría bien y que Hayden lograría salir adelante. Él me daba ánimos a mi, cuando él también perdería y mucho, si Hayden fallecía.

Lo habíamos hablado un día donde lo vi muy agobiado, no hace mucho, donde no lográbamos ver mejorías reales en la reclusión de Hayden. Me costó sacarle su mayor temor, porque también él sentía que era su mayor vergüenza. La vida de Hayden le preocupaba, porque lo quería, pero si Hayden fallecía, siendo la única familia que ahora tenía, siendo su padre adoptivo, habría quedado una vez más huerfano, otra vez a la deriva. Le aseguré que no se quedaría sin familia, que nos tendría a todos pero su respuesta fue tan sincera como contundente "¿los tendré a todos como los tiene Hayden en este momento?". Ese fue el día que entendí con gran dolor que desde el momento en que todos decidieron darle la espalda a Hayden, en su momento de más necesidad, habian dejado de ser su familia. "Pues contarás conmigo" le aseguré.

"Por eso quiero conseguir a mi papá, no importa si no nos llevamos, si resulta ser el patán que abandonó a una mujer que embarazó, porque sabré que no estoy solo en este mundo, que sigo perteneciendo a alguien, aunque no lo quiera".

Le respondí a Jeremy que él tambien me pertenecía a mi, porque era parte de mi familia, porque era mi hermano tanto como yo consideraba a Hayden un padre, y aunque logré quitarle un poco de su angustia tal como me dijo, siguió buscando a su papá biológico con mas impetú que antes.

Él es fuerte, fue lo que me dijo Jeremy, y lo único que yo me repetí mientras ignoraba las preguntas que me hacían todos en el auto.

-Amelia, ¿nos estás escuchando?-la voz autoritaria de Fernando me hizo enojar.

¿Acaso creía que podía ahora usar su autoridad para obtener información? Cuando yo se la quise dar no le interesaba. ¿Ahora sí, porque ahora si estaba preocupado? Pues no quiero, no puedo. No se lo merecen, todo esto....

-Todo esto es culpa de ustedes-dije en voz alta y sin la más mínima culpa-. De cada una de ustedes. Hayden cayó en una depresión por culpa de ustedes, no veía luz, comenzó a medicarse por culpa de ustedes. No salió de esto por culpa de ustedes, y en cambio se sumergió más. Tuvimos que internarlo en un centro de rehabilitación por culpa de ustedes y gracias a mi papá, un extraño si al caso vamos, porque ustedes, que son su supuesta familia, no le dieron ningún apoyo, lo hicieron a un lado como un leproso, sin que les importara ni tan siquiera escucharme, ni cuando les rogué por ayuda acudieron a su lado.

>>Estoy decepcionada de todos, dolida y furiosa. No merecen saber nada de Hayden, porque ustedes con su egoísmo y siendo unos completos inhumanos, lo llevaron a donde está ahorita, quizás debatiéndose entre la vida y la muerte. ¡Y rezo a Dios que esa lucha no la gane Hayden, porque está más que claro que él quiere morir! Rezo a Dios porque la voluntad de Hayden no se cumpla y que viva. Porque si Hayden muere.... Si Hayden muere perderán más que a un amigo, un hermano, un padrino, un familiar... y también me perderán a mi para siempre. Todos y cada uno de ustedes.

>>No han sido la familia que me han pintado por todo este tiempo, no son la familia que me tendió la mano y me enamoró. ¡No son ni siquiera una familia! Porque la familia se queda a tu lado sin importar qué, la familia no te da la espalda, no te deja ahogarte. He tenido paciencia con ustedes, he esperado y esperado sin que hicieran nada. Viendo de lejos como destruyen todo lo que han creado en tantos años, por puro egoísmo y homofobia. Son unos inmaduros y estoy decepcionada de todos. Karen también estaría decepcionada, lo sé y sé que ustedes lo saben.

>>¿Si Hayden muere, habrá importado? ¿Se arrepentirán de lo mierda que han sido todos estos meses sobre su tumba? No aprendieron nada con las perdidas que han sufrido, nada. Y cuando estén arrepentidos de no haberlo ayudado, no habrá valido la pena su arrepentimiento y tendrán que vivir el resto de lo que les quedé de vida, sabiendo que de una forma u otra, tienen las manos manchadas. Porque es tan culpable el que lanza el golpe, como el que lo ve y no hace nada. Deberían estar avergonzados de ustedes mismos y recen, recen también porque se recupere.

>>Entonces, dejen de preguntarme, porque yo, Amelia Maggio Gatica no les pienso decir como su hermano, tío, padrino-espeté con énfasis a cada uno-, terminó en una clínica por intentar suicidarse, porque ustedes bien que saben por qué llegó allí. Y en este momento yo solo puedo ver que la causa de que él esté en esa clínica son ustedes.

>>Cuando Hayden se recupere, si ustedes no arreglan esta estupidez que han creado, me iré con él. Y no volverán a saber de ninguno de nosotros. Pueden estar seguros de eso.

Apreté mis labios con fuerza, y miré por la ventanilla, sabiendo que los ojos de todos estaban sobre mí, pero que cada una de mis palabras se la habían ganado y que había tardado muchísimo en decírselas. Me quité un peso de encima, que aplastaba mi pecho día a día, que me comenzó a carcomerme y que me fue decepcionando poco a poco de mi familia que tanto amor incondicional me había dado.

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No se escuchó nada más en ese auto que las respiraciones de todos, el ruido del aire acondicionado y las teclas de mi teléfono con las que le escribía a Ameth por noticias y le respondía los mensajes a Jeremy.

Y entonces caí en cuenta que no había llamado a Alexa y que quizás ella pudiera saber un poco más, después de todo, era también su terapeuta principal y personal médico de contacto.

-Alexa-dije apenas me atendió la llamada.

-Amelia, voy camino a la clínica. Me avisaron del centro de rehabilitación...

-Lo sé, lo sé-la interrumpí-, a mi me avisó Ulises pero creo que se quedó sin batería. Dime lo que sabes por favor.

-Me dijeron que lo consiguieron inconsciente en el piso de su habitación. Se saltó los llamados al desayuno y tienen un protocolo para eso. Estaba en el piso, con las pastillas aun en su mano. No saben como consiguió las pastillas, pero iniciaran una investigación.

-Eso no me importa en estos momentos. ¿Está vivo?.

-Creo que en este momento puedo saber lo mismo que tú. Le dieron RCP hasta que llegó la ambulancia y lo sacaron con signos vitales muy débiles e inestables. No saben la gravedad de la situación. La doctora de guardia estaba atendiendo a un paciente que acababa de llegar aun drogado, así que se lo llevaron antes de que ella pudiera ir con él. La subdirectora del centro se fue directo a la clínica, porque por la hora no había llegado a las instalaciones, pero tampoco se ha contactado.

-¡No fue tan temprano!-alcé la voz molesta- eran pasadas las 10 cuando me llamó Ulises. Si ella iba tarde a su trabajo, no le servirá de coartada.

-Toda la razón. Estaré llegando calculo que en unas horas. Estuve fuera el fin de semana con Keithan y apenas regresamos a la ciudad. Vamos todo lo rápido que podemos ir. En cuanto sepa algo te aviso, pero por favor haz lo mismo tu.

-Si. Lo haré. Tenemos que avisarle a Susana-le recordé.

-Yo me encargaré de eso. Te dejo Mía, quiero rendir la batería del teléfono lo más que pueda. Has lo mismo tu por favor. Ya ha salido de esto antes, también lo hará ahora.

Coloqué mis manos sobre mis ojos, cubriéndolo por completo. Esto parecía una pesadilla y quería intentar despertarme, sin embargo por mas que apreté mis uñas en mi cuero cabelludo y hundí las palmas en la cuenca de mis ojos, no lograba despertar.

No estaba soñando.

Suspiré tratando de calmarme, necesitaba llegar a la clínica calmada. El GPS marcaba aun una diferencia de 10 minutos para llegar.

El centro de rehabilitación era apartado de la ciudad y la clínica igualmente, era la única forma de proteger su identidad y aunque parecía una locura no estar mas cerca, la verdad era que no quería darle a Hayden ningún dolor de cabeza adicional, y preocuparlo por las repercusiones en su carrera, era definitivamente una angustia más para él.

Un mensaje de Alexa sonó en mi teléfono: "Susana ya se enteró. Comenzará a buscar pasajes para venir".

Avisamos a Susana en cuanto vi que la depresión no era pasajera. Bueno, Alexa le avisó a su ahijada, era lo propio. Resulta ser que Susana no se sorprendió de que su papá fuese gay, pero si la sorprendió que no pudiera salir de la tristeza que lo consumía. No se lo imaginó de él nunca, creo que ninguno lo hizo. Desde entonces llamaba diariamente a Hayden, dos o tres veces al día. Mantenían comunicación constante y si no acudió para estar a su lado fue porque Hayden insistía en que no era necesario.

Hayden se estaba aislando, por eso no la quería cerca, pero de Ulises, Jeremy, Alexa y de mí no había podido librarse. Una nueva ola de rabia me invadió porque sé que Hayden hubiese dado lo que fuese para que su familia: Rámses, Gabriel, Mike y Fernando, estuviesen a su lado; Y estaba dando su vida porque no podía estar con ellos.

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Cuando finalmente llegamos apenas pude esperar que el auto se detuviera. Iba sentada en el medio de Rámses y Gabriel, y empujé tanto al portugués para que se bajara, que hasta lo escuché quejarse de dolor.

Corrí hasta la recepción de la urgencia, buscando entre todas las caras a Ulises, quien debió haber llegado primero. La urgencia estaba plagada de personas, algunas lucían considerablemente enfermas, otras estaban sentadas con la misma cara de angustia que quizás tenía yo.

La urgencia no era tan grande, pero no encontraba a Ulises por ningún sitio.

Detrás de mi Fernando, Rámses y Gabriel miraban igualmente a todos lados. Y entonces lo localicé.

Ulises estaba sentado detrás de una columna, con su cabeza siendo sujetada entre sus manos, sus codos sobre las rodillas. Lo llamé con mas fuerza de lo que pretendía y él alzó la vista.

Llevaba la cara contraída de dolor, su nariz roja, sus ojos hinchados y aun con rastro de las ultimas lágrimas. Mi corazón se achicó considerablemente, mi piel se erizó y mi aliento me falló.

Capítulo 2 Es mucho para procesar

Recibí a Ulises en mis brazos y nos apretamos con fuerza.

-Vive, es todo lo que sé.

Y por fin el aire entró con plenitud en mis pulmones. Está vivo. Sigue con nosotros aún.

-¿Por qué no te han dado mas noticias?-le pregunté mientras él saludaba a los chicos y a Fernando. Ulises negó con la cabeza.

-Tienen que darnos información- Mike entró con unas zancadas tan largas que llegó a nosotros en muy pocos pasos y antes de que fuese al mostrador junto con Fernando los tomé por la ropa y con mi mayor esfuerzo los frené.

-No pueden ir. Él no ingresó con su nombre-me apresuré a explicar pero ni eso me provocaba decirles. Le tendí mi teléfono a Ulises y le pedí que llamara a Ameth.

Inmediatamente se conectó la llamada y Ulises planteó lo que nos estaba ocurriendo. Luego de un par de asentimientos, colgó la llamada.

-Ameth dice que no ha logrado contactarse con su contacto acá en la clínica. El ingresó como Rob, no como Hayden, dice que es mejor que no preguntemos aun. Ya viene volando y llamará al dueño de la clínica y nos devolverá la llamada.

Gabriel le tendió una batería portatil de celular a Ulises y este se lo agradeció.

Mike y Fernando seguían sin entender y ante la mirada insistente de ambos, terminé sucumbiendo. Eso y que también comenzaban a molestarse. Tenía toda la razón en cada una de las palabras que les dije, pero también debía reconocer que les falté el respeto.

Respiré profundo una vez más mientras los conducía a todos a una esquina apartada de la sala de urgencias.

-Si en el hospital donde trabaja Hayd se enteran de su depresión y que después lo internamos en un centro de rehabilitación, si se llegan a enterar de que intentó suicidarse, perderá su empleo y...

-Y probablemente también su licencia, por ocultar información-agregó Mike y asentí.

-Fue por eso que cuando Alexa recomendó internarlo le pedí ayuda a Ameth quien se ha encargado de todo. El centro de rehabilitación atiende a gente famosa, celebridades, así que están acostumbrados a cubrir las verdaderas identidades, pero Ameth conoce a los dueños de esta clínica y lo internaron con la misma falsa identidad con la que fue registrado en el centro.

-Es una falsa identidad, es fraude, si lo descubren... -agregó Gabriel y asentí, pero lo interrumpí.

-No lo descubrirán porque Ameth no lo permitirá y nosotros, no preguntaremos hasta que Ameth no nos diga.

-¿Por qué acudiste a Ameth? No me contaste nunca nada bombón.

-Lo intenté pero tu no podias ni escuchar su nombre y cuando los llamé a ustedes-dije mirando a los adultos del grupo-, tampoco quisieron escucharme-. Ameth se está haciendo cargo de todos los gastos. Él se ha hecho cargo de absolutamente todo porque consideró que la movilización de algún dinero de las cuentas de Hayden podía dejar huellas de los pagos

-Y porque Hayden se encuentra desde hace unos meses de licencia no remunerada. No está percibiendo ingresos-agregó Ulises.

Mike y Fernando intercambiaron miradas de genuina preocupación. Para ellos era demasiada información que procesar. Cuando recibimos la noticia no había notado la preocupación en su rostro porque estaba muy concentrada llorando. Ahora, mas calmada, los veía incluso hasta envejecidos, con arrugas mas pronunciadas e incluso muchas nuevas, y con un sentimiento de culpa que comenzaba a nacer en ellos. Una culpa muy grande.

Mi teléfono vibró y me apresuré a atender.

-Hija, ya está todo listo. Cuenta unos 5 minutos y pregunten por el mismo nombre con el que lo ingresamos en el centro, por Rob Maggio, no por Hayden. Están todos en la lista de familiares, incluyendo a Ulises. Llegaré en poco tiempo y estaré allí contigo, mi niña.

Mi voz entrecortada no me dejó agradecerle todo lo que estaba haciendo por Hayden, por nosotros.

Conté los minutos mirando el reloj cada 30 segundos y cuando por fin pasaron los minutos, Ulises me recomendó esperar un poco más y me apresuré al mostrador, con las manos temblando de terror.

-Hola. Mi papá está acá internado. Se llama Rob Maggio.

La enfermera del mostrador tecleó con rapidez en su computadora, segundos que se me hicieron eternos. Me miró y luego buscó en los rostros de todos los demás, que sin hacer caso omiso, acudieron al mostrador.

-¿Quién es el esposo?-preguntó y me sorprendí, Mike y Fernando se miraron sin saber que responder-¿Ulises...?

-Yo-respondió el aludido con rapidez-. Lo lamento, yo... esto ha sido muy difícil.

-No se preocupe. ¿Y el resto quien es?-preguntó con una mirada que dejaba claro su muy mal carácter.

-Su familia, hermanos, ahijados, sobrinos-respondió Ulises cuando vio la duda.

-Muy bien. El doctor a cargo ya los atenderá. Por favor esperen, no logro ver la información del Sr. Maggio en el sistema, quizás sea un fallo. En cualquier caso ya el doctor vendrá.

Y volvimos a esperar aunque esta vez no fue tanto.

-Familiares de Rob Maggio-anunció un doctor desde la puerta que indicaba el ingreso a solo el personal autorizado.

Alcé la mano como si estuviese en un salón de clases y él indicó que lo acompañáramos.

El doctor Verak, era alto, un poco encorbado, de la edad de Hayden, o por lo menos era lo que aparentaba. Caminaba apresuradamente y todos lo saludaban con cariño y respeto.

Nos hizo entrar a una sala de espera, y temí que nos dejará acá sin darnos más información, pero en cuanto entramos, cerró la puerta y nos extendió la mano a todos.

-Soy el doctor Joseph Verak, conozco a Hayden desde hace algún tiempo, trabajamos juntos en el hospital. Tuvimos una falla en el sistema cuando cargamos el nombre de Rob, pero me disculpo por la demora porque yo se de medicina, pero no de computadoras. Hayden fue ingresado por intento de suicidio, por eso es tan importante de que su identidad no sea revelada. Ingirió una gran cantidad de somniferos que lo hicieron entrar en shock respiratorio. Según la historia los paramédicos le dieron RCP en el centro de rehabilitación y cuando lograron signos estables, lo movilizaron. En el trayecto sus signos vitales cayeron nuevamente, por lo que tuvo que ser reanimado. En cuanto llegó nos concentramos en estabilizarlo y le realizamos un lavado estomacal de urgencia. Actualmente se encuentra estable pero sigue recuperándose.

Sujeté a Ulises con una mano y a Rámses con la otra, no me iba a caer, solo necesitaba saber que estaba despierta, que no fue que me quede dormida tratando de huir de la pesadilla que estaba viviendo y que esta buena noticia ahora era una simple ilusión.

-Él está estable. Con respecto al intento de suicidio, cuando nos colabore el sistema, será cambiado a alergia medicamentosa, y saldrá de acá no solamente recuperado, sino también con un expediente limpio.

-¿Se pondrá bien?-pregunté, necesitaba la confirmación.

-Si, Amelia, se va a recuperar.

Y finalmente respiré aliviada, agradecida y abracé a Ulises, mientras el resto de la familia se abrazaba entre si.

-Ahora les pediré que regresen a la sala de espera de urgencias, los traje acá para informarles, pero los llevaré a una sala de espera privada. Hayden permanecerá en cuidados intensivos por lo que queda del día y probablemente mañana podamos pasarlo a su habitación privada. Yo personalmente me encargaré de mantenerlos informados de cualquier cambio y avance.

-E incluso de si no hay ningún cambio. Avísenos incluso si sigue igual, pero si sigue acá-rogué y el doctor asintió.

Cuando regresamos a la sala de urgencias Jeremy estaba sentado en una silla, esperándonos. Corrió a nuestro encuentro asustado, pero le pudimos dar buenas noticias.

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-Lamento mucho la espera, tuve una emergencia que atender-el doctor Verak nos conducía por los pasillos internos de la clínica, luego de subir por el ascensor hasta el tercer piso-. Hayden está dormido, efectos secundarios de todo lo que ingirió. Les repito que está fuera de peligro pero solo porque fue conseguido a tiempo. Confío que con el lavado de estomago que hayamos podido sacar la gran parte de lo que se tomó, pero todo lo que si logró procesar es lo que lo tiene durmiendo. Cuando despierte tendrá dolor de cabeza y tendrá hambre, pero seguirá una dieta estricta mientras continuamos recuperando su organismo. Y no, no incluiré ninguna arepa en su dieta.

Fue imposible no reírme un poco porque casi podía escuchar a Hayden quejándose por la falta de su arepa.

-Podrán quedarse en la sala de espera hasta que le asignen habitación. Estaré de guardia hoy, asi que yo mismo vigilaré a Hayden toda la noche.

Cuando el doctor se fue nos quedamos en la sala privada, que era inmensa comparada con cualquier otra. Tenia 3 sofás de 3 puestos cada una, una maquina expendedora de café y otra de golosinas, un televisor y una ventana con vista hacia la calle. Me tumbé en el primer asiento que conseguí, agotada hasta la medula ósea.

-Bombón, bombón-me susurró Rámses, no sé en que momento me quedé dormida-. No has comido nada, iremos al cafetín, ¿quieres venir o quieres que te traiga algo?.

Ameth entró en la sala de espera y corrí hasta sus brazos. Mi reacción lo tomó por sorpresa y me apretó con fuerzas mientras yo lloraba.

Lloraba de alegría, de alivio, de gratitud y aun, de miedo.

-Me puedo acostumbrar a estas bienvenidas. Lamento la tardanza, pero antes de venir para acá pasé por la gerencia para revisar que todo estuviese en orden con Hayden.

Me limpié el rostro y mi papá no dejó que le agradeciera, me dio un beso en la frente y comenzó a saludar a todos los demás.

-No me molesté en reservar habitaciones en un hotel, porque asumí que no querrían moverse de acá-y todos negamos confirmándolo-. Bien, pero si podemos ir a comer. Hayden se encuentra bien, está dormido y me aseguraron que tiene mejores signos vitales que yo-rio-, así que podemos ir a comer. Al lado hay un restaurante que sirve mejor comida que la del cafetín. Estoy seguro que no han almorzado y ya casi llega la hora de la cena.

-Ni desayunado-confesó Gabriel mientras mordía un chocolate.

En el restaurante se nos unió el doctor Verak, quien insistió en que lo llamáramos Joseph y fue él quien se atrevió a preguntar que era lo que había ocurrido con Hayden que lo hizo llegar hasta ese punto.

Y entonces, con mi estomago lleno, mientras tomaba un jugo y esperábamos el postre, les conté a todos, con ayuda de Ulises, lo que vivimos al lado de Hayden. Cuando terminamos el relato Gabriel estaba llorando, Rámses se levantó sin decir nada, y salió del restaurante. Mike masajeaba su sien, con sus ojos cerrados. Fernando miraba el techo del restaurante, asombrado por todo lo que escuchó.

Un sollozo de Mike hizo que Fernando apretara el hombro de su amigo, un gesto que me hizo un nudo en el estómago, porque hacia muchísimo tiempo que no había visto entre ellos un gesto de amistad.

-Acompañaré a Rámses-dijo Fernando levantándose.

-Yo iré al baño-Mike se levantó pero no fue al baño, salió por la puerta trasera del restaurante, quizás necesitaba tiempo a solas.

-Llamaré a mi novia-Gabriel se levantó también de la mesa y salió del restaurante.

-Es mucho para procesar. La depresión es una enfermedad muy difícil y que no todo el mundo sabe sobrellevar. A veces las personas no entienden la gravedad de las cosas sino hasta que pasan situaciones como éstas o peores-agregó Joseph-. Agradezco que Hayden contara con ustedes en todo momento.

Luego de un instante de silencio, fue Jeremy quien decidió cambiar el tema de conversación y se lo agradecí.

-¿Y ustedes como se conocieron?.

-Él es mi jefe-respondió Joseph viendo a Ameth y no fui la única que no entendió.

Ameth rodó los ojos y como quitándole importancia a lo que dijo Joseph, tomó el ultimo sorbo de su soda antes de responder.

-Tengo acciones en la clínica.

Y mi mandíbula cayó al piso. No había dicho nunca nada de eso. Lo miré sorprendida y me guiñó un ojo. No tenía palabras, así que tomé el vaso de agua.

-Oh, vaya, bueno. Increíble. Aunque yo me refería que como conociste a Hayden-aclaró Jeremy.

-Ah, bueno, si tu eres el esposo-dijo mirando a Ulises-, creo que no estaría sacándolo del closet si te digo que soy su ex novio.

Y escupí todo el agua en la mesa.

Capítulo 3 Esa lealtad hacia la familia es admirable

El mesonero estaba secando el desastre que hice en la mesa, y yo, apenada, intentaba ayudarlo, bueno en realidad lo estaba estorbando. Es que no solamente escupí el agua, sino que en mi reacción por secar el agua, terminé tumbando el vaso con el jugo de Rámses.

Gabriel, Rámses, Fernando y Mike, regresaron y se consiguieron no solo con el desastre que hice, sino con la cara de incomodidad de todos.

Resulta ser que Ameth no tenía ni idea de la relación previa que existía entre Joseph y Hayden; Joseph se enteró de la peor forma de que Ulises y Hayden estaban casados, algo que no era cierto, pero a juzgar por la cara de mi amigo no lo desmentiría. Ulises estaba completamente fuera de lugar en tantos aspectos que su cara estaba contraída en una mueca extraña, en un punto medio entre asco, sorpresa y sonrisa fingida. Y finalmente, Jeremy, estaba concentrado en su teléfono porque se sentía culpable de haber hecho la pregunta.

Los recién llegados se sentaron en la mesa sin hacer preguntas, pero tratando de entender lo que había ocurrido en su ausencia.

-¿Y que pasó aquí?-preguntó el francés sin aguantar la curiosidad en cuanto el mesonero se retiró.

Y no podía hablar, mi historial de verborrea me hizo cerrar la boca y mover mi cabeza de un lado al otro para que no insistieran en la pregunta.

-Necesitaba tomar un poco de aire, la verdad es que todo lo que nos contaron de Hayden me sorprendió. No sabía que el sufría de depresión, jamás lo hubiese imaginado-dijo Mike rompiendo el silencio.

-Es una enfermedad silenciosa-respondió Joseph-, y Hayden es experto en disimularla.

-¿Acaso está no ha sido su primera vez?-Fernando se inclinó sobre la mesa esperando la respuesta. Cuando Joseph negó con su cabeza, llegaron las maldiciones.

-Esto deberán hablarlo con Hayden, no conmigo, pero si les puedo decir que en el pasado Hayden ha pasado por etapas depresivas. A mi me tocó vivir una de esas etapas con él. Fue bastante difícil verlo porque por lo general es risas, tranquilidad, positivismo, pero cuando cae en la redes de la depresión, se vuelve un ser irreconocible. Lo primero que hace es dejar de comer y de asearse. Recuerdo haberme sentado con él a darle la comida y arrastrarlo a la ducha porque apestaba.

Miré a Ulises quien acababa de empeorar su mueca y ahora se tomaba el vaso de agua en su totalidad.

-¿Y cómo salió de esa depresión?-preguntó Mike.

-Con terapia, con paciencia, con tiempo. Es lo que les recomendaré esta vez, sé que ya está en terapia, asegúrense de que vaya, que no deje de ir a ninguna. Tengan paciencia, lidiar con personas negativas suele ser difícil porque nos frustramos y muchas veces también nos contaminamos del mismo negativismo. Y denle tiempo para que pueda sanar, calmar su mente, ver todo de forma objetiva. Pero sobre todo, eviten que lo que sea que lo sumergió en la depresión, vuelva a llevárselo. No sé lo que ocurrió, pero aléjenlo de esa situación, es la mejor forma de que su recuperación sea más rápida y efectiva.

Aproveché el consejo para ver a los que yo consideraba culpables de toda la depresión de Hayden. Yo sabía algo de su historial de depresión, Alexa no los había contado, para que supiésemos con lo que estábamos lidiando, así que esa parte no me sorprendió.

-En aquel momento, yo fui el culpable de su depresión, así que se me complicó mucho tener que alejarme de él, siendo el único que podía ayudarlo.

-¿Por qué tu fuiste el culpable?-Mike hizo la pregunta sonando mas enojado de lo que debería.

-Porque le avisé que haría un postgrado fuera del país y que tendría que mudarme.

Vi la cara de confusión de los hermanos y comencé a rezar para que no hicieran mas preguntas, porque ya me hacía una idea bastante clara de por donde irían las respuestas.

-No entiendo-comenzó a decir Gabriel, y le lancé una patada por debajo de la mesa, pero accidentalmente le pegué a Jeremy, quien logró disimular muy bien, pero no podía esconder la pequeña lagrima que acababa de salírsele del dolor-. ¿Eran compañeros de departamento? ¿Cuándo fue eso?.

-Hace un par de años. Éramos pareja.

-¿Pareja como....?-insistió Gabriel pero esta vez si logré atinarle la patada y se quejó de dolor.

-Bueno, como les contaba al resto, conozco a Hayden porque soy su ex pareja. El gerente de la clínica me indicó que teníamos una emergencia en camino, era un caso especial que debía ser atendido con completa protección de identidad. Me tendió el historial médico y cuando vi su foto, no podía creerlo. El mundo es muy pequeño. Tenía mucho tiempo sin saber de él, como les dije, cuando me marché al postgrado me mantuve alejado de él y eventualmente perdí contacto, claro que lo pude haber buscado por alguna red social, pero preferí no hacerlo.

La mesa volvió a quedarse muda y todos miraron a Ulises. No estaba segura por qué mi amigo estaba tan incómodo, ciertamente no me gustaría para nada tener que compartir una comida con alguna ex de Rámses, pero creo que estaba exagerando, a menos que él creyese que era la primera relación de Hayden.

Joseph revisó su teléfono y se excusó para hacer una llamada. Guardamos silencio mientras lo escuchábamos conversar y finalmente cortó.

-Buenos chicos, y chica, ha sido un placer acompañarlos en la cena. Tengo unos pacientes a los que revisar, entre esos a Hayden. Los mantendré informados de cualquier novedad. Hoy estaré de guardia para estar cerca de H.-el apodo cariñoso no me gustó, y a Ulises mucho menos.

En lo que Joseph salió del restaurante todos miramos a Ulises, quien también se excusó y salió del restaurante por donde minutos antes había desaparecido Mike. Me levanté con prisa y lo seguí.

-Hey, ¿estás bien?

Ulises asintió pero no le creí.

-Es que... nunca he visto la diferencia de edad con Hayden, ni un solo día. Tampoco he visto la diferencia de nuestras carreras, la que apenas estoy comenzando a estudiar y en la que él ya tiene años de experiencia. Pero hoy... con su perfectamente atractivo ex novio, profesional exitoso y de edad aceptable por la sociedad, me es muy difícil no verlo. Eso, aunado a que es quien debe atender a Hayden, su ex, y verlo desnudo otra vez. No me da nada de gracia.

-¿Por qué tendría que verlo desnudo?-pregunté pero a juzgar por la mirada, él como futuro doctor debía saber mas detalles que yo desconocía, así que no insistí en ese tema-. Mira, Hayden está contigo, esas cosas que tu ves ahora, él no las ve.

-¿Y si está conmigo solo porque él lo terminó?.

-¿Crees que eso es propio de Hayden?. Yo no lo creo, él no se está conformando contigo. Además de que solo sabemos la versión de Joseph, no la de Hayden. A mí me pareció bastante engreído de su parte decir que Hayden cayó en depresión por qué él se iba.

Ulises respiró profundo: -Hayden si me habló de que tuvo una relación estable antes de conocerme, pero no dijo cuan antes, ni que vivían juntos, o que le terminaron. Me mintió y yo soy muy celoso Amelia, muchísimo, e intolerante a las mentiras. Esto dispara todas mis dudas, miedos...

-E inseguridades... -agregué porque finalmente eso es lo que era.

-¿Y cómo lo hablo con él? Es imposible y mientras tanto, sigo lidiando con ese super ex novio atractivo que es su doctor.

-No sé qué decirte Uli-confesé-. Tienes que confiar en Hayden y hacer un salto ciego de fe, cuando llegue el momento le preguntas y verás que seguramente todo tiene una explicación.

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Estábamos de regreso en la sala de espera donde nos disponíamos a pasar la noche. Ni siquiera consideramos irnos a ningún hotel a pesar de que Ameth lo sugirió una vez más.

Una empleada de la clínica entró a la sala con un carrito lleno de almohadas y cobijas, y agradecimos el gesto. Nos acomodamos lo mejor que pudimos, pero no podíamos dormir. En silencio cada uno mataba el tiempo de la mejor manera posible. Gabriel tecleaba con rapidez en su teléfono, seguramente hablando con su novia. Rámses leía, yo estaba jugando con mi teléfono. Fernando revisaba las noticias y Mike leía algunos documentos. Ulises y Jeremy habían salido a caminar un poco.

No podíamos dormir sabiendo que Hayden aún estaba en cuidados intensivos.

Cuando amaneció apenas teníamos algunas horas de descanso, pero las suficientes para enfrentar el nuevo día. El malestar matutino había vuelto, asi que me levanté directo al baño de damas del pasillo y me arqueé en la taza del baño, sin poder vomitar nada.

Cuando abrí la puerta del cubículo, Rámses estaba recostado de la pared, con sus brazos cruzados al igual que las piernas. Su cara tenía unas ojeras marcadas, su cabello enmarañado, su ropa arrugada. Estaba cansado, no había podido dormir mucho, pero parte de su cansancio era psicológico, porque su mirada estaba triste, apagada.

-Es el baño de mujeres-le recordé y el francés se encogió de hombros.

-No me he olvidado de la prueba casera que te debes hacer. Esperaré que abra la farmacia para ir a comprarla. Aunque esos síntomas...

-No quiero pensar en eso ahora, por favor. Si estoy embarazada, estaré tan embarazada hoy como lo estaré en un par de días cuando Hayden ya esté mejor. Por favor...-le rogué y él francés desenredó sus brazos y los abrió cuan largos era para recibirme en ellos.

Me apretó con fuerza y besó mi cabeza.

-Estamos juntos en esto, Amelia. Lo haremos a tu ritmo, pero lo haremos.

Salimos del baño de damas juntos, el francés no estaba dispuesto a disimular ni un poco, por ese motivo el personal de limpieza nos miró con cierto reproche.

Cuando regresamos a la sala había café para todos y aprovechando que estábamos reunidos saqué el tema de conversación que tenía atravesado en mi mente desde hace muchas horas, días, semanas y hasta meses, y que no podía seguir esperando, sobre todo porque la recuperación exitosa de Hayden dependía de todos, pero principalmente de ellos.

-Hay algo que quiero que hablemos todos-inmediatamente me prestaron atención-. Hayden saldrá de la clínica y necesito saber si podremos contar con ustedes para ayudarlo a salir de la depresión. La responsabilidad de que él esté allí es de ustedes, ya se los dije en el auto cuando venía, pero los eximiré de la responsabilidad de sacarlo de ese agujero donde está si no estarán realmente comprometidos-intentaron interrumpirme pero no los dejé. Les hablé calmada, muy distinto a como lo hice en el auto-. Necesito que tomen el compromiso con Hayden en este momento. No puede ser a medias, o es todo o es nada. Necesito la respuesta inmediatamente. A Hayd lo trasladarán a una habitación y quiero que allí estén los rostros que lo sacaran de esto, no quiero los rostros de los que lo empujaron sobre todo si desaparecerán nuevamente. Tienen que dejar a un lado su ego, su egoísmo y su homofobia. Si deciden quedarse y ayudarnos a Ulises, Jeremy y a mi, a recuperar a Hayden, tendrán que hacerlo como familia, como yo los conocí. No como esto en lo que se convirtieron.

Esperé para que me dieran una respuesta y el primero que habló fue Mike.

-Mis problemas con Hayden nada tiene que ver con su preferencia sexual. No es un tema de homofobia y es algo que pienso hablar con él mas adelante, cuando el momento corresponda. Por lo pronto, admiro tu coraje de hablarnos a nosotros como si fuésemos los niños, pero creo que considerando por todo lo que has tenido que pasar y lidiar con Hayden y por lo que has percibido de nosotros, que repito no es homofobia, entiendo que creas que somos los niños. Hayden es mi hermano, la familia pelea y la familia se reconcilia, no lo dejaré solo.

Me tragué el nudo que sentí en la garganta, pero no pude disimular las lágrimas.

-Yo no debí nunca apartarme de su lado y es algo que me pesará toda mi vida-dijo Fernando-. En mi caso, tampoco fue homofobia, y me preocupa muchísimo que él, así como tú, lo crea, lo hablaré con él en cuanto se recupere. Gracias Amelia, por haberte quedado a su lado.

-Me quedaré al lado de Hayden, pero debo saber si ayer cuando dijiste que te irías de la familia, y que te irías con Hayden, eso significa que tú y yo...-preguntó Rámses.

-Si, lo lamento, pero sí. Si tu ego es más grande que el amor que sé que sientes por tu padrino, tu tío, entonces no puedo estar contigo porque nadie me asegurará que tu ego en algún momento no se interpondrá también entre nosotros.

Rámses miró mi vientre con gran disimulo y supe la pregunta silenciosa que me hizo: "¿Incluso si estas embarazada?". Y asentí.

-Esa lealtad hacia la familia es admirable-dijo el francés-. Amo a Hayden, hablaré con él. Y tampoco mis problemas son porque sea gay, podría ser pansexual si quisiera y tampoco me importaría.

-Pues yo me quedo, le preguntaré como es eso de que siendo gay nos llenó de cuentos con sus experiencias sexuales con mujeres, lo lamento Ulises pero pasó, pero del resto, no pienso moverme de acá-el portugués me guiñó el ojo.

Dicho todo, rompí a llorar. Lo que hubiese dado para que eso pasara meses atrás, porque de haber sido así no estaríamos en este momento esperando que Hayden saliera de la unidad de cuidados intensivos.

-Pero dejaré constancia de algo-agregó Gabriel-, esta decisión ya la habíamos tomado hace tiempo, esperábamos que regresara de viaje para hablar con él- Rámses asintió.

Me limpié las lágrimas y fue Ulises, que estuvo todo ese tiempo sentado a mi lado, quien me abrazó.

-Yo quiero dejar constancia de que nunca he sido un vividor de Hayden. Tengo una beca que paga por mi universidad y mi papá me ayuda con mis gastos, no vivo de Hayden, ni me está manteniendo, jamás le he pedido ni un centavo, aunque él es bien testarudo.

-Eso, mi querido Ulises, no es de nuestra incumbencia-aclaró Fernando-, aunque es bueno saber que nuestro hermano no es un sugar "papi".

Una pequeña sonrisa salió de todos y con eso aliviamos la tensión del momento, pero había algo mas que decir. Me reservé el comentario de que era así como Hayden llamaba a Ulises,

-Y ya que estaremos todos hablando de todo. Pues creo que también es el momento de que toquemos el primero de los problemas, lo que ocurrió entre Mike y Fernando.

Pensé que se opondrían, que dirían que no era mi problema, que quizás eso no tendría solución, pero en cambio Fernando y Mike dijeron un "si" al unisonó.

-Deberías ser mediadora, se te da muy bien. Tengo unos asuntos sindicales con los que serias buena-bromeó Ameth, de quién me había olvidado por completo. Mi papá había permanecido al margen de todo, sin emitir la más mínima opinión. Y ahora que lo veía es cuando me doy cuenta, que estuvo mirándome con una sonrisa en todo momento.

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-Buenos días familia-saludó Joseph entrando a la sala, una sonrisa amplia dividía su rostro en dos partes-. Espero que hayan logrado descansar. Nuestro hombrecito-Y Ulises torció el gesto- ya despertó, está ahora en la sala de recuperación. En unas dos horas lo pasaremos a la habitación y allí si podrán verlo.

Gritamos de alegría, yo me lancé a los brazos del doctor para agradecerle.

-Pero, antes de eso Hayden quiere ver a Ulises y a Amelia. Los pasaré solo un momento para que él pueda quedarse más tranquilo. Tiene todos sus signos vitales y valores muy bien, pero sigue teniendo un poco alta la presión arterial y creo que es por la ansiedad.

Con torpeza me acomodé la ropa, como si a Hayden le hubiese importado si la tenía o no arrugada. Ulises y yo caminamos detrás de Joseph por donde él nos estaba conduciendo hasta que llegamos a una sala donde dos enfermeras nos ayudaron a colocarnos unas batas, gorros, mascarillas y hasta fundas especiales para los zapatos.

En cuanto abrió las puertas, mi vista se fue de cama en cama, las que tenían pacientes estaban encerradas en cortinas azules, las otras permanecían a la vista y vacías.

Y entonces Joseph corrió la cortina del pequeño cubículo donde Hayden se encontraba y cuando lo vi, volví a llorar.

Ulises y yo nos lanzamos contra él para abrazarlo. Lo hicimos con la mayor delicadeza posible, pero necesitaba sentirlo vivo, su calor, su corazón martillar.

Lloré mientras Ulises le decía que lo amaba, y mientras Hayden nos pedía perdón.

-No lo vuelvas a hacer, por favor. Te amo Hayd, no puedes hacerme pasar por esto una vez más-le dijo Ulises, y yo me uní a su ruego.

-Perdón, yo... lo lamento tanto. No quería, bueno si quería, pero no estaba pensando bien. No quiero dejarlos.

Lo volví a abrazar una vez más, aunque Ulises nunca lo había soltado.

-Chicos, hora de irnos-nos dijo Joseph y tuvimos que soltarlo.

-Te veremos en unas horas en la habitación. Estamos todos acá-le dije y Hayden torció el gesto confundido.

Le sonreí.

-Estamos todos. Toda tu familia.

Hayden no lo podía creer, su cara pasó de desconcierto a sorpresa y a incredulidad. Y comenzó a llorar en el momento en que nos íbamos.

Se que eran lágrimas de felicidad, no sé si le harían bien a su salud, pero las lágrimas de felicidad nunca podían ser malas.

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Tardaron 5 horas en enviarlo a la habitación. Aún estaba dormido cuando lo acostaron en su cama y las enfermeras nos advirtieron que dormiría un poco más, loa analgésicos que tomó seguían causándole estragos en su organismo, pero también los medicamentos que le estaban suministrando por la vía que tenía en el brazo, estaban funcionando.

Me negué a dejarlo solo así que me quedé con Ulises y Jeremy a su lado, mientras los demás iban a comer, ya nos traerían algo para nosotros comer en la habitación.

Hayden abrió los ojos con mucha pereza y se quejó un poco de estar mareado. Ulises inmediatamente le ofreció algo donde vomitar, pero Hayden se negó, eran solo nauseas.

Avisé a la enfermera, fue lo que nos pidieron que hiciéramos en cuanto se despertara.

Ella llegó casi de forma inmediata, revisó sus signos vitales, ajustó la salida del suero que tenía pegado a una de sus venas, asi como la medicina que seguía goteando con bastante lentitud, acomodó la cama para que quedase sentado y salió de la habitación.

Pensé que había sido la enfermera regresándose cuando la puerta se volvió a abrir, pero en cambio eran todos: Fernando, Mike, Rámses y Gabriel, volviendo a la habitación.

Hayden los miró, y ellos a él. Nadie decía nada y yo quería como matarlos para que hablasen y conversaran de una buena vez por todas.

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