Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Urban romance > No Quedo Odios Tras noche
No Quedo Odios Tras noche

No Quedo Odios Tras noche

Autor: : Neilla Steedly
Género: Urban romance
El anillo de compromiso de Sofía Rojas, un brillante símbolo de su amor por Mateo Díaz, un exitoso empresario, se sentía de repente como una cadena. Había sacrificado todo, trabajando 72 horas sin dormir, para salvar la empresa de Mateo de la ruina, creyendo en su recompensa: un futuro juntos. Pero en la fiesta de celebración, la aparición de Camila Soto, la ex de Mateo, lo cambió todo. Los celos y las provocaciones de Camila desataron la furia de Mateo, quien, en lugar de defender a Sofía, la acusó de humillarle públicamente. El castigo fue un cruel "juego". Mateo, ante una multitud sedienta de morbo, le arrancó el anillo a Sofía, declarando que la apuesta inicial era su dignidad. Al día siguiente, en un club privado, Sofía fue obligada a un interrogatorio humillante donde sus recuerdos más preciados fueron destruidos: el relicario de su abuela, pisoteado por Camila, y el contrato fundacional de su padre, arrojado al fuego. Incluso le cortaron un mechón de su cabello. ¿Por qué Mateo, el hombre al que había salvado y amado, la sometía a esta tortura pública? ¿Qué había hecho ella para merecer tal desprecio y humillación? En la última ronda, Mateo lanzó la apuesta final: la ruina de la familia de Sofía. Desesperada, Sofía recurrió al antiguo arte de su abuela, el "compartir el corazón", transfiriendo todo su dolor a Mateo. La conexión la mató, pero hizo que Mateo experimentara su sufrimiento y comprendiera la verdad del sacrificio de Sofía, un amor incondicional que él había destruido.

Introducción

El anillo de compromiso de Sofía Rojas, un brillante símbolo de su amor por Mateo Díaz, un exitoso empresario, se sentía de repente como una cadena. Había sacrificado todo, trabajando 72 horas sin dormir, para salvar la empresa de Mateo de la ruina, creyendo en su recompensa: un futuro juntos.

Pero en la fiesta de celebración, la aparición de Camila Soto, la ex de Mateo, lo cambió todo. Los celos y las provocaciones de Camila desataron la furia de Mateo, quien, en lugar de defender a Sofía, la acusó de humillarle públicamente.

El castigo fue un cruel "juego". Mateo, ante una multitud sedienta de morbo, le arrancó el anillo a Sofía, declarando que la apuesta inicial era su dignidad. Al día siguiente, en un club privado, Sofía fue obligada a un interrogatorio humillante donde sus recuerdos más preciados fueron destruidos: el relicario de su abuela, pisoteado por Camila, y el contrato fundacional de su padre, arrojado al fuego. Incluso le cortaron un mechón de su cabello.

¿Por qué Mateo, el hombre al que había salvado y amado, la sometía a esta tortura pública? ¿Qué había hecho ella para merecer tal desprecio y humillación?

En la última ronda, Mateo lanzó la apuesta final: la ruina de la familia de Sofía. Desesperada, Sofía recurrió al antiguo arte de su abuela, el "compartir el corazón", transfiriendo todo su dolor a Mateo. La conexión la mató, pero hizo que Mateo experimentara su sufrimiento y comprendiera la verdad del sacrificio de Sofía, un amor incondicional que él había destruido.

Capítulo 1

El anillo de compromiso brillaba bajo las luces del salón de fiestas, un diamante enorme que pesaba en el dedo de Sofía Rojas.

No pesaba por los quilates, sino por lo que representaba: la promesa de un futuro con Mateo Díaz, el hombre que amaba, el empresario del momento.

Pero esa noche, el anillo se sentía como una cadena.

Sofía acababa de salvar la empresa de Mateo. Como ingeniera de software, había encontrado un fallo crítico en el sistema de seguridad de Díaz Corp, uno que habría provocado la quiebra absoluta.

Trabajó setenta y dos horas seguidas, sin dormir, alimentándose de café y ansiedad. Rechazó una oferta de trabajo en el extranjero. Lo sacrificó todo por él.

Y su recompensa fue una fiesta fastuosa, donde Mateo podía presumir su éxito y a su prometida trofeo.

Fue entonces cuando la vio. Camila Soto, la ex de Mateo, se abría paso entre la gente con la seguridad de una depredadora.

"Sofía, querida," dijo Camila, su voz goteando un veneno dulce. Su mirada se clavó en el anillo. "Qué joya tan... grande. Mateo siempre ha tenido un gusto exquisito para las cosas llamativas, aunque no siempre duraderas."

Sofía sintió la sangre helársele. Sabía que esto era una provocación.

"Gracias, Camila. Es un símbolo de un compromiso real, no de una conveniencia pasajera," respondió Sofía, su voz firme, aunque por dentro temblaba.

La sonrisa de Camila se tensó.

"¿Compromiso? Qué palabra tan seria para alguien que solo está aquí por el dinero. Todos sabemos que sin la fortuna de Mateo, no estarías aquí."

La multitud a su alrededor guardó silencio, convirtiéndose en un círculo de espectadores ansiosos por el drama.

"Te equivocas," dijo Sofía, levantando la barbilla. "Estoy aquí porque amo a Mateo. Y a diferencia de otras, mi lealtad no depende de su saldo bancario. De hecho, acabo de salvarlo de la ruina, algo que tú nunca habrías podido hacer."

Fue un golpe directo. La cara de Camila se descompuso en una mueca de furia. La humillación fue pública, innegable.

Camila, incapaz de responder, simplemente se dio la vuelta y huyó, pero no sin antes lanzar una mirada de odio puro.

Momentos después, sintió un tirón en el brazo. Era Mateo. Su rostro no mostraba gratitud, sino una furia fría y controlada.

"¿Qué demonios crees que hiciste, Sofía?" siseó, arrastrándola a un rincón apartado.

"Ella me provocó, Mateo. Dijo que solo estaba contigo por..."

"¡No me importa lo que dijo!" la interrumpió. "La humillaste. A ella. Delante de todos. ¿Sabes cómo me hace ver eso a mí? Me haces ver débil, incapaz de controlar a mi propia mujer."

Sofía lo miró, incrédula. "¿Tu mujer? ¡Salvé tu empresa! ¡Tu futuro! ¿Y te preocupa cómo te ves?"

Mateo se rio, una risa sin alegría que le heló los huesos.

"El negocio es el negocio. Esto es personal. Camila puede ser mi ex, pero sigue siendo parte de mi círculo. Y tú la atacaste."

Su amor, se dio cuenta Sofía en ese instante, era superficial. Estaba condicionado a su imagen, a su estatus.

"Has cometido un grave error, Sofía," dijo Mateo, su voz bajando a un susurro peligroso. "Y los errores se pagan."

"¿De qué hablas?"

"Vamos a jugar un juego," anunció él, su expresión torcida en una sonrisa cruel. "Un juego para enseñarte una lección sobre la humildad. Sobre tu lugar."

Antes de que Sofía pudiera procesar sus palabras, Mateo levantó la voz, llamando la atención de todos en el salón.

"¡Atención todos!" exclamó. El silencio fue inmediato.

Caminó hacia el centro del salón, arrastrando a Sofía con él.

"Mi prometida, Sofía, parece haber olvidado algunas reglas básicas de etiqueta. Ha ofendido a una invitada y me ha avergonzado a mí."

Los murmullos se extendieron como un incendio.

"Así que, para que aprenda, vamos a tener un pequeño entretenimiento. Un juego de penitencia."

Los ojos de Sofía se llenaron de lágrimas de humillación. Esto no podía estar pasando.

Mateo la miró fijamente, sus ojos fríos como el hielo.

"Y para empezar," dijo, tomando la mano de Sofía, "esto no te pertenece más."

Con un movimiento brusco, le arrancó el anillo de compromiso del dedo. El diamante, que momentos antes simbolizaba un futuro, ahora era solo un pedazo de carbón brillante en su palma.

"El juego comienza ahora, Sofía. Y la primera apuesta... es tu dignidad."

Capítulo 2

El "juego" de Mateo se llevó a cabo al día siguiente, no en un salón de fiestas, sino en un exclusivo club privado, un lugar al que Sofía solo había ido con él.

La atmósfera era densa, cargada de una expectación cruel. Casi todo el círculo social de Mateo estaba allí, sentados en sofás de cuero, con copas de champán en la mano, listos para el espectáculo.

Sus caras eran máscaras de curiosidad morbosa. Eran los mismos que la habían felicitado por el compromiso, los mismos que habían elogiado su inteligencia. Ahora, la miraban como a un animal en una jaula.

Sofía estaba sentada en una silla solitaria en el centro de la sala, bajo un foco de luz que la hacía sentirse completamente expuesta.

"¿Viste su cara anoche? Pobre diabla, creyó que tenía el mundo a sus pies."

"Siempre supe que no era de nuestro tipo. Demasiado... seria."

"Mateo le va a dar una lección que no olvidará. Bien merecido se lo tiene por meterse con Camila."

Las palabras flotaban en el aire, pequeños dardos envenenados que se clavaban en su piel. Se sentía increíblemente sola, una isla de desesperación en un mar de indiferencia y malicia.

¿Dónde estaban sus padres, sus hermanos? Mateo se había asegurado de que no pudieran contactarla, confiscando su teléfono. Estaba atrapada.

Un nudo de angustia se formó en su garganta. El dolor era tan intenso que apenas podía respirar. Era una pesadilla, una de la que no podía despertar. El hombre que amaba, por el que había sacrificado su carrera, la estaba desnudando emocionalmente frente a un público hostil.

La puerta se abrió y entraron Mateo y Camila, caminando juntos, como una pareja de reyes presidiendo una ejecución.

Camila sonreía, una sonrisa de triunfo absoluto. Se sentó en un lugar de honor, justo frente a Sofía.

Mateo se paró junto a ella, con un micrófono en la mano, como un macabro maestro de ceremonias.

"Bienvenidos," dijo a la multitud, su voz resonando en el silencio. "Gracias por venir a este... evento educativo."

Hubo algunas risas ahogadas.

"Las reglas son simples. Haré una serie de preguntas. Si Sofía responde correctamente, gana un punto. Si falla, Camila gana el punto. Y con cada punto, hay una apuesta en juego."

Su mirada se posó en Sofía, fría y despiadada.

"Y para la primera ronda, la apuesta es algo muy querido para Sofía."

Un asistente se acercó y colocó una pequeña caja de terciopelo sobre una mesa junto a Mateo. Él la abrió, revelando su contenido.

El corazón de Sofía se detuvo.

Era el relicario de su abuela. Una pequeña pieza de plata, desgastada por el tiempo, que contenía una diminuta foto de sus abuelos el día de su boda. Era lo más sagrado que poseía, el único vínculo tangible que le quedaba con la mujer que la había criado.

"Este... objeto," dijo Mateo, sosteniendo el relicario con desdén, "será el premio de la primera pregunta."

Sofía se puso de pie de un salto.

"¡No, Mateo, por favor! ¡Todo menos eso! ¡Te lo suplico!"

Su voz se quebró en un sollozo.

"Siéntate, Sofía. El juego ya ha comenzado," respondió él sin mirarla, su atención fija en la multitud.

Luego se volvió hacia Camila.

"La pregunta, por supuesto, será sobre nuestra querida Camila, para ver qué tan bien la 'conoce' mi prometida."

La injusticia de la situación era sofocante. Las preguntas eran sobre Camila. Estaba diseñado para que ella perdiera. Era una trampa, una farsa cruel.

"Mateo, mírame," rogó Sofía, su voz apenas un susurro. "¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? Yo te amo."

Él no se giró. No respondió. Su silencio fue más doloroso que cualquier insulto. Fue la confirmación final de que el Mateo del que se había enamorado ya no existía, o quizás nunca había existido en primer lugar.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022