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No Te Pertenece

No Te Pertenece

Autor: : Gorgeous Killer
Género: Moderno
Hace tres años, la familia Moore se opuso a la decisión de Charles Moore de casarse con su amada mujer y seleccionó a Scarlett Evans como su novia. Pero Charles no la amaba. De hecho, la odiaba. Poco después de la boda, Scarlett recibió una oferta de la universidad de sus sueños y se lanzó sobre ella. Tres años más tarde, la amada mujer de Charles cayó terriblemente enferma. Para cumplir su último deseo, él llamó a Scarlett y le presentó un acuerdo de divorcio. La joven estaba profundamente herida por la abrupta decisión de su esposo, pero ella decidió dejarlo libre y aceptó firmar los papeles. Sin embargo, Charles pareció retrasar el proceso deliberadamente, dejando a Scarlett confundida y frustrada. Ahora, Scarlett estaba atrapada en las consecuencias de la indecisión de Charles. ¿Sería capaz de liberarse de él? ¿Charles eventualmente entraría en razón y enfrentaría sus verdaderos sentimientos?

Capítulo 1 De regreso para el divorcio

Punto de vista de Scarlett:

Revisé la hora nuevamente y suspiré. Había pasado una hora y media desde que mi vuelo aterrizó, por lo que había perdido la cuenta de todas las veces que había mirado mi reloj. Mi esposo, Charles Moore, no estaba por ningún lado. Se suponía que me recogería en el aeropuerto, pero seguramente en estos momentos estaba con su novia. No tuve más opción que negar con la cabeza y sonreír amargamente ante la idea. Luego me puse de pie y me arrastré a mí misma y a mi equipaje fuera del aeropuerto.

Me casé con Charles tres años atrás, pero poco tiempo después de nuestra boda, recibí buenas noticias de la universidad de mis sueños en el extranjero. Me aceptaron en uno de sus programas, así que me fui a estudiar allá. Por ese motivo Charles y yo no nos habíamos visto en tres años. Mientras estuve fuera del país, él pasaba todo su tiempo con la mujer que realmente amaba.

Ahora que finalmente terminé mis estudios, regresé a casa. Quería poner fin a nuestro matrimonio nominal porque decidí que era hora de dejar de esperar cosas que nunca sucederían.

De camino a casa, a bordo de un taxi, le envié a Charles un mensaje de texto que decía: "Tenemos que hablar".

Poco tiempo después llegué a nuestra casa deshabitada. Una vez que dejé mi equipaje a un lado, me dirigí a la sala de estar, donde me senté en el sofá a esperarlo. La casa se veía y olía como si nadie hubiese vivido en ella durante años. La foto de nuestra boda seguía colgada en la pared, lo cual me ofendió y me entristeció al mismo tiempo.

Entonces miré mi celular. Charles aún no había respondido, por lo que supuse que tal vez no llegaría a casa esta noche.

No obstante, me quedé sentada en la sala de estar durante un largo rato, absorta en mis pensamientos. De pronto escuché un auto detenerse afuera, así que me levanté del sofá, sintiendo que mi corazón se partía al galope. ¿Todavía esperaba algo de mi marido con corazón de piedra? Quizás... O tal vez no. Sin embargo, en el último momento rechiné los dientes y junté mis manos temblorosas mientras me recordaba a mí misma: 'Estoy aquí para ponerle fin a esto'.

Entonces el picaporte giró y la puerta se abrió. A continuación Charles encendió las luces, las cuales proyectaron una sombra alta de él a lo largo del pasillo, y entró. Estaba vestido con un traje negro carbón y una camisa blanca inmaculada. Su expresión mostraba agotamiento, sin embargo, no eclipsaba en lo absoluto su rostro anguloso ni sus pómulos prominentes. Todo seguía siendo igual; aún exudaba esa aura helada que podía percibir a unos pocos metros de distancia.

A medida que se me acercaba, el corazón me latía más y más rápido y mi respiración comenzó a salir a ráfagas cortas. No podía creer que hubiera olvidado lo apuesto que era. Era como un dios que no pertenecía al mundo de los mortales. Tenía el tipo de encanto que hacía que la gente se rindiera a sus pies.

El tiempo lo había convertido en un hombre de aspecto más maduro y llamativo. Aparté la mirada cuando sentí que las mejillas se me sonrojaban.

Entonces caminó hasta el sofá y se sentó. Acto seguido, tomé asiento frente a él.

De pronto me miró fijamente con sus ojos fríos y agudos. Mi primer pensamiento fue bajar la cabeza y evitar mirarlo directamente, pero me obligué a levantar la barbilla, por lo que pude ver mi reflejo en sus ojos oscuros.

"Has regresado", pronunció en su tono monótono habitual, el cual me habría hecho enfadar si no lo hubiese conocido tan bien.

"Sí", respondí, manteniendo mi voz tan indiferente como la de él.

"Mi abogado acaba de enviarte un correo electrónico", dijo mientras se aflojaba la corbata. Su pecho musculoso se traslucía a través de su camisa.

"De acuerdo. Lo revisaré". Dicho lo anterior, tragué saliva y me aseguré de que mis rasgos faciales expresaran neutralidad.

Luego saqué mi celular y abrí mi correo electrónico; el asunto del último correo que había en mi bandeja de entrada saltó directamente a mí: Acuerdo de divorcio. A pesar de que me lo esperaba, sentí como si alguien me hubiese clavado un cuchillo en el pecho. El dolor fue rápido e inesperado. La única razón por la que me sentí agradecida de sentirlo fue porque por un segundo me cegó del encanto de Charles.

"Está bien. Lo firmaré". Dicho lo anterior, guardé mi celular y volví a mirar a mi futuro exmarido. En breve Charles ya no me pertenecería. Tuve una buena carrera fingiendo ser la señora Moore. Pero ahora esa carrera tenía que llegar a su fin y yo tenía que sacar al señor Moore de mi mundo.

"¿No quieres leer el acuerdo primero?".

"No es necesario. Estoy segura de que el señor Moore tratará bien a su exesposa", repliqué forzando una sonrisa. ¿Exesposa? A pesar de que muy pronto iba a ser la exesposa de Charles, no estaba segura de poder aceptar un término tan contundente.

"Te quedarás la casa en la Calle Gardner y el departamento del centro...".

"¿Cuándo?", pregunté, interrumpiéndolo.

"¿Qué?", preguntó, frunciendo el ceño y mirándome con ojos inquisitivos.

"¿Cuándo vamos a firmar los papeles?", pregunté con voz suave.

"Haré una cita con mi abogado", respondió, bajando ligeramente la barbilla.

"Muy bien. Esperaré tu llamada".

Después de un momento de silencio me miró nuevamente y dijo:

"Rita no está bien de salud. Solo quiero cumplir su último deseo".

Apreté los puños mientras me tragaba el nudo que se me hizo en la garganta. ¿Cumplir su último deseo? ¡Qué hombre tan espléndido! Pero, ¿por qué tenía que hacerlo a expensas mías? Supuse que no tenía derecho a sentirme agraviada, ya que después de todo yo solo era la falsa señora Moore. Una sustituta.

"Entiendo", respondí escuetamente con un asentimiento, a pesar de que en el fondo estaba rebosante de tantas cosas que quería decirle a la cara.

"Si necesitas algo más, le pediré a mi abogado que lo incluya en el acuerdo de divorcio".

"No, está bien. Lo que sea que haya ahí, es suficiente", dicho lo anterior, nuevamente curvé mis labios en una débil sonrisa.

"Ven a ver a Rita mañana", dijo Charles mientras se ponía de pie y pasaba frente a mí.

Pronunció su última frase con firmeza. No me pidió que fuera a ver a su novia, me lo ordenó. ¿Qué pensaba de mí? ¿Por qué debería ir a ver a esa mujer? ¿Acaso quería echarle sal a mi herida?

"¿Y por qué haría eso?", pregunté con una expresión seria.

"No quiero que se sienta culpable por nuestro divorcio. Dile que estás enamorada de alguien más. Asegúrale que nuestra decisión de ponerle fin a nuestro matrimonio no tiene nada que ver con ella". Entonces Charles se detuvo frente a mí y una vez más me miró a los ojos.

"De acuerdo", respondí, a pesar de que en realidad quería negarme.

Por alguna razón siempre me había resultado difícil decirle que no. Lo único que Charles tenía que hacer era mirarme a los ojos y darme una orden, después de lo cual yo cedería sin poner resistencia.

"Gracias. Vendré por ti mañana".

"No te molestes. Solo envíame la dirección en un mensaje de texto y estaré ahí".

Después de mirarme por última vez, Charles se marchó.

Observé su figura alejarse mientras las lágrimas brotaban de mis ojos. Durante los últimos tres años habíamos estado escondiendo nuestro matrimonio. Nadie lo sabía, excepto nuestras familias y amigos cercanos. Sin embargo, hace unos meses los medios de comunicación dieron a conocer la noticia del compromiso de Charles y Rita. También se publicaron y circularon por Internet fotografías de ella probándose vestidos de novia. ¡Qué pareja tan perfecta!

Pasé largas noches mirando esas fotos. Sorprendentemente todas y cada una de las veces mis ojos se posaban automáticamente en Charles. En aquel entonces pensé que no debía perder la esperanza en nosotros. Creía que mientras estuviera casada con él, aún había una posibilidad de que pudiera enamorarse de mí y entonces nuestra relación se volvería real. Lo amaba y mientras lo hiciera, eso sería suficiente.

No me di cuenta hasta mucho después de que también necesitaba que él me amara, pero no solo por un rato; quería que me amara tanto como yo a él.

Pasé los últimos tres años esperándolo. Traté e hice todo lo posible para mostrarle mi afecto y preocupación a pesar de la distancia que había entre nosotros, pero no obtuve nada a cambio. Fue así como un día me desperté y permití que la verdad me golpeara hasta hacerme papilla.

Ese día la empalagosa y ávida Scarlett tuvo una muerte dolorosa. No obstante, de su cadáver renació una nueva Scarlett, la cual estaba provista de una armadura tan gruesa que ninguna espada o lanza podría atravesarla.

Una vez que Charles se marchó, subí a mi habitación con mis maletas y me dispuse a desempacar. Luego me duché y me puse un camisón. Parecía como si nadie hubiera puesto un pie en la habitación desde que me fui al extranjero porque no había nada fuera de lugar. Ni siquiera había una arruga en las sábanas. Era obvio que Charles no había dormido aquí en los últimos tres años porque probablemente vivía en otro lugar con Rita.

Ese pensamiento hizo que me estremeciera. Entonces fui al balcón a tomar un poco de aire fresco. Para mi sorpresa, vi el auto de Charles aún estacionado en el camino de entrada. ¿Por qué seguía ahí? ¿Acaso no debería ir corriendo de regreso con su amada Rita?

Mientras miraba fijamente su auto, mi celular sonó. Era mi mejor amiga, Tiana, así que respondí a su llamada.

"¡Hola, Tiana!".

"¡Perra, bienvenida de regreso a casa!".

"¡Gracias!".

"Todavía estoy en un viaje de negocios. Siento mucho no haber podido recogerte hoy en el aeropuerto".

"No te preocupes. Lo primero es el trabajo".

"¿Regresaste definitivamente o te irás de nuevo en la primera oportunidad que tengas?".

"Creo que por ahora me quedaré".

"¡Estupendo! Entonces ven a trabajar en nuestra estación de radio. Es decir; me parece que eres perfecta para el cargo porque te especializaste en medios de comunicación, tu voz es agradable al oído y eres hermosa. ¡La gente te amará! Estoy segura de que encajarás a la perfección. ¿Qué opinas?".

"De acuerdo".

"¿Has hablado con Charles?". De repente la voz de Tiana se volvió baja como si quisiera percibir algo.

"Sí", respondí mientras volvía a mirar el auto de Charles, el cual seguía en el camino de entrada.

"¿Te habló de su noviecita?".

"Sí".

"¡Qué idiota tan sin vergüenza! ¿Cómo se atrevió a mencionártela?".

"No te preocupes. Incluso me pidió que mañana fuera a verla y le dije que sí".

"¿Qué? ¿Accediste a ir a ver a esa perra que te robó a tu esposo? Scarlett, ¿estás loca? Esa mujer sedujo a Charles y lo incitó a que se divorciara de ti. Sinceramente no sé por qué está desperdiciando su energía si hace tres años la familia Moore no le dio su aprobación. ¿Qué le hace pensar que han cambiado de opinión?". Tiana estaba prácticamente rugiendo al otro lado del teléfono.

"Todo está dicho y hecho. A estas alturas lo único que quiero es borrón y cuenta nueva", dije sonriendo levemente.

"¿Borrón y cuenta nueva? Scarlett, todavía lo amas, ¿no es así?".

No respondí a la pregunta de mi amiga. Por supuesto que todavía lo amaba. De hecho, nunca había dejado de amarlo.

"¡Scarlett!". El grito de Tiana me devolvió a la realidad.

"Estoy muy cansada. Te llamaré mañana, ¿de acuerdo? Nos vemos pronto".

Colgué el teléfono antes de que Tiana pudiera protestar, después de lo cual respiré profundamente. En tanto, el auto de Charles todavía estaba ahí y no parecía que planeara irse pronto. Pero, ¿qué me importaba eso a mí?

De repente el cansancio finalmente se apoderó de mí, así que regresé a mi habitación y me metí en la cama. Me acosté boca arriba, miré al techo y esperé a que el sueño me venciera. Unos momentos después escuché que alguien llamaba a la puerta.

Ante esto, me froté los ojos para deshacerme de la somnolencia, me deslicé fuera de la cama y abrí la puerta; ahí estaba Charles parado afuera...

Capítulo 2 Sensación de malestar

Punto de vista de Scarlett:

"¿Se te ofrece algo más?", le pregunté a Charles, presa de la incredulidad.

"Mañana tendremos que levantarnos temprano para ir a ver a Rita", respondió con frialdad.

"De acuerdo", dije, confundida.

No pude evitar preguntarme si Charles había regresado solo para recordarme eso.

"Dormiré aquí esta noche", agregó.

Recuperé el sentido en el instante en el que escuché lo que dijo. Quería preguntarle si realmente le parecía correcto que se quedara aquí, pero decidí tragarme mis palabras.

"Temo que te quedes dormida debido al desfase horario", explicó, pues debió de haber visto la expresión de confusión que había en mi rostro.

"¡Oh! De acuerdo. Entonces lo mejor será que limpie la habitación de huéspedes".

Tan pronto como terminé de hablar, me di la media vuelta y me acerqué a mi maleta, lista para irme con ella.

Pero entonces Charles caminó hacia mí y me bloqueó el paso a la vez que me preguntaba:

"¿Por qué estás evadiéndome?".

Ante esto, volví a mirar sus ojos fríos y le recordé: "Solo estoy haciendo lo que quieres. ¿Acaso no me pediste hace tres años que me mantuviera alejada de ti?".

Tan pronto como pronuncié esas palabras, caminó lentamente hacia mí y, con una pizca de ira en la mirada ordenó:

"Quédate aquí".

Sus palabras me hicieron soltar mi maleta, haciéndola caer al suelo. Luego se me acercó, por lo que mi corazón comenzó a latir cada vez más rápido...

Para mi sorpresa, pasó junto a mí y luego se sentó en el sofá, donde se desabrochó la camisa y se acomodó.

"Dormiré aquí", declaró con determinación.

Al escuchar sus palabras, no pude evitar darme un golpecito en la cabeza y reprenderme por ser tan imaginativa, ¡ya que por un momento un pensamiento sucio me cruzó la mente! Sin decir nada más, recogí mi maleta y la dejé a un lado.

Luego le di la espalda a Charles y lo escuché quitarse la ropa y abrir el armario para buscar ropa limpia. Un momento después finalmente entró al baño.

Habían pasado tres años desde que nos casamos. El hombre de mis sueños, mi esposo legal, ahora estaba a solo unos metros de mí. A pesar de que Charles había entrado en el baño, su aroma aún permanecía en el ambiente. Olía tan bien que me hizo sentir mariposas en el estómago.

Luego caminé hasta el borde de la cama y me acosté de lado con el cuerpo acurrucado mientras escuchaba el agua de la ducha correr.

Cuando el sonido finalmente cesó, rápidamente cerré los ojos y fingí estar profundamente dormida. Incluso reduje mi respiración para que Charles no se diera cuenta de que solo estaba fingiendo que estaba dormida.

Había tantas habitaciones de huéspedes. ¿Entonces por qué insistió en compartir una habitación conmigo? Quizás fue porque no nos habíamos visto en tres años. Este hombre estaba volviéndose cada vez más impredecible.

Después de un largo rato un silencio ensordecedor llenó el aire. Entonces abrí los ojos en secreto y miré a Charles, quien estaba tumbado en el sofá de espaldas a mí. Mientras miraba su figura, mi cuerpo finalmente se relajó, pues caí en la cuenta de que nada sucedería esta noche. Aun así, en el fondo del corazón no pude evitar sentirme decepcionada.

******

A la mañana siguiente, cuando me desperté, Charles ya se había ido. Al mirar la hora en el celular, mis ojos se abrieron como platos ¡porque ya eran las diez de la mañana!

Ante esto, salté de la cama y me aseé lo más rápido que pude. Cuando salí de la habitación, vi a Charles leyendo un libro en el sofá de la sala de estar.

"¿Por qué no me despertaste?", le pregunté. Debido al pánico, mi voz se escuchó un poco más fuerte de lo habitual.

"Lo intenté. De hecho, casi te salpiqué agua fría para que te despertaras", respondió, sin siquiera apartar los ojos del libro. Tampoco había emoción en su tono de voz.

"Lo siento. Ayer estaba un poco cansada. Vámonos", dije torpemente con la mirada en el suelo. Al parecer la noche anterior dormí como un lirón.

"Primero come algo".

"¿Qué? Entonces, Ri...".

"No hay por qué apresurarse. La veremos a la hora del almuerzo".

Sus palabras me tomaron por sorpresa. ¿Acaso no dijo anoche que tendría que levantarme temprano? ¿Lo había escuchado mal? Tal vez dijo eso solo para engañarme.

De cualquier forma hice lo que me dijo. Después de tomar un desayuno ligero, lo insté a que nos fuéramos. No porque tuviera prisa por ver a Rita, sino porque quería terminar con esto lo antes posible.

Permanecí en silencio mientras íbamos de camino al restaurante. Charles tampoco pronunció una sola palabra. Llevábamos casados tres años. Pero, por alguna razón, éramos extraños el uno para el otro. Para empeorar las cosas, en estos momentos iba con mi esposo a ver a su prometida.

Entonces el auto se detuvo en Rainbow Dream, un restaurante de tres estrellas Michelin y el más lujoso de la ciudad. A decir verdad, nunca antes había estado aquí. Incluso después de haberme convertido en la señora Moore, Charles nunca me trajo a este lugar.

Apenas entramos al restaurante, un mesero se acercó y nos saludó. "Señores Moore, la señorita Lively está esperándolos en el segundo piso". A juzgar por el saludo del camarero, todo indicaba que Charles era un asiduo comensal de ese lugar.

Sin mediar una palabra, seguí a Charles al ascensor.

"Sonríe cuando veas a Rita y no pongas una cara larga", ordenó Charles con frialdad.

Ante esto, forcé una sonrisa y respondí: "De acuerdo".

"¡Scarlett, cuánto tiempo sin verte!". Rita nos recibió con una amplia sonrisa en el momento en el que entramos en la sala privada. Parecía como si después de todos estos años no hubiera envejecido. Seguramente estaba gastando una cantidad exorbitante de dinero para mantener su rostro juvenil. Impresionantemente su rostro lucía exactamente como en las películas. Para nada parecía una paciente que hubiera estado enferma durante mucho tiempo.

"Sí, ha pasado mucho tiempo", le devolví el saludo con una sonrisa amable.

"¿Ya te recuperaste del desfase horario? Me preocupaba que no pudieras levantarte hoy por la mañana, así que cambié la hora de la cita para el mediodía".

"Sí, gracias. Anoche dormí profundamente. Después de todo, esta es mi ciudad natal".

"Has sufrido mucho en los últimos tres años. Todo ha sido culpa mía. Menos mal que Charles está aquí. Me siento mucho mejor ahora que en el pasado". Rita comenzó a toser tan pronto como terminó de hablar. Como si fuese una señal, Charles le entregó un vaso de agua.

En cuanto Charles vio a Rita hoy, se sintió como si el hielo que cubría su cuerpo se hubiese derretido y en un instante se transformó en un hombre completamente diferente. Su actitud hacia Rita era muy diferente a la forma en la que solía tratarme.

El platillo principal fue bistec. Charles cortó con mucho cuidado el trozo de carne del plato de Rita. Era inusual verlo comportarse tan gentil y considerado.

"Estoy bien. No te preocupes. Me está yendo bastante bien. Acabo de recibir mi título", le dije a Rita con una sonrisa mientras luchaba con el bistec, el cuchillo y el tenedor.

"Sé que estuviste en Francia durante tres años. ¿Tienes novio? Charles y yo pasaremos nuestra luna de miel en Francia durante el Festival de Cine de Cannes de este año".

¿Novio? Como la sumisa señora Moore nunca consideré estar con otro hombre mientras aún estuviera casada. Por alguna razón todavía tenía un rayo de esperanza con Charles.

"Oh... Sí, claro. Conocí a un chico en Francia. Es un artista", respondí, inmediatamente después de lo cual comencé a pensar en qué chico podría mostrarle. Como Charles me lo había pedido ayer, debía hacer que Rita se tranquilizara.

Mientras hablaba, lo vi por el rabillo del ojo y me percaté de que estaba cortando el bistec, pero de pronto se puso rígido por un segundo.

"¿Tienes alguna foto de él?", preguntó Rita con curiosidad, lo que me tomó por sorpresa.

Entonces miré a Charles con la esperanza de que me ayudara. Lamentablemente ni siquiera me miró.

"Bueno, todavía no somos novios, así que no tengo ninguna foto suya en mi celular", expliqué e, inmediatamente después continué cortando mi bistec.

"¿Tiene Facebook? Tal vez publica fotos ahí. Me gustaría verlo", instó Rita. Parecía que no tenía planes de dejar el tema de lado hasta que viera al chico.

"Permíteme verificar". Mientras hablaba, saqué mi celular y pensé en qué compañero de clase tendría que fingir ser mi pretendiente por algún tiempo. La primera persona que me vino a la mente fue Pierre, con quien tenía una buena relación, de modo que mi plan podría funcionar. Cuando abrí su página de Facebook, inmediatamente vi una foto de él frente a la Torre Eiffel. Tenía cabello largo y alborotado y un rostro joven y atractivo. Pierre y Charles eran polos opuestos; el primero era artístico y se dejaba llevar, mientras que el segundo era frío y reservado. Entonces le entregué mi celular a Rita con la foto de Pierre en la pantalla.

Sus ojos brillaron de felicidad al ver la imagen y exclamó: "¡Dios mío! Parece un chico parisino artístico y relajado. Me alegro mucho por ti. Después de todo, Charles y yo... Lo lamento".

Dicho lo anterior, le mostró la fotografía a Charles, quien solo la miró por un segundo, después de lo cual comentó con frialdad: "Hacen una pareja perfecta".

Entonces Rita por fin me devolvió el celular. "¿Vendrá a América a visitarte?", preguntó, emocionada.

"Todavía está en Europa porque se encuentra organizando una exposición de arte en Lyon. Sin embargo, vendrá el próximo mes para establecer su carrera aquí". Mentí. Todo lo que salió de mi boca no fue más que producto de mi imaginación. Sin embargo, no importaba. Lo más importante para mí en ese momento era hacer feliz a Rita. Además, quizás no volvería a verla después de firmar el acuerdo de divorcio. De lo contrario, tendría que pensar en cómo hacer que Pierre viniera aquí.

"¿Lo amas?", preguntó Rita, cuyos ojos brillaban con anticipación.

"Por supuesto", respondí, aturdida.

Hice mi mejor esfuerzo para mantener la calma y la compostura, y que Rita no me descubriera.

"¡Fantástico! Charles, parece que no tenemos que preocuparnos por Scarlett en lo absoluto. ¡Deseémosle felicidad!", exclamó Rita mientras levantaba su copa, visiblemente emocionada.

Charles también levantó la suya.

"Scarlett, prométeme que serás feliz", Rita me miró a los ojos cuando añadió. Pero claro, yo sabía muy bien que todo eso era una fachada porque debajo de su máscara de ternura había un corazón feo y perverso.

"Por supuesto. ¡Ustedes también!".

A continuación bebimos el vino de nuestras copas como una señal de promesa.

Cuando dejé mi copa sobre la mesa, mis manos comenzaron a temblar. No solo eso, sino que también me sentí mal del estómago. Deseaba que esta comida terminara lo antes posible, ya que no quería ver más a este hipócrita.

"Lo siento, tengo que ir al baño". Me excusé, incapaz de soportar la situación por más tiempo. Quería salir y respirar el aire fresco para aliviar la sensación de malestar que tenía en el estómago.

Unos momentos después, cuando regresé a la mesa, Charles ya estaba ayudando a Rita a ponerse el abrigo.

"Rita no se siente bien. La llevaré a casa. Después...".

"No te preocupes. Puedo ir a casa por mi cuenta", le aseguré.

Un par de segundos después observé con impotencia cómo Charles salía del restaurante con Rita en sus brazos. De repente los músculos tensos de todo mi cuerpo por fin se relajaron...

Capítulo 3 Visitantes inesperados

Punto de vista de Charles:

Después de haber llevado a Rita a casa, volví a la oficina para atender algunos asuntos de negocios.

Por la noche recibí un mensaje de Spencer que decía:

"¿Quieres venir? Todos están aquí".

"De acuerdo. Estaré ahí pronto", respondí mientras salía de la oficina.

Spencer era el dueño del Mint Bar, el cual era uno de los bares más populares de la ciudad y esta noche estaba particularmente concurrido. Tan pronto como entré, vi a Spencer y a David. Los tres habíamos sido amigos desde que éramos pequeños.

"¿Has visto a Scarlett?", preguntó Spencer tan pronto como estuve frente a él.

"Sí", respondí, después de lo cual le pedí al cantinero que me sirviera un vaso de whisky.

"¿De verdad estás divorciándote de ella?", preguntó Spencer mientras se me acercaba.

"Sí", respondí con impaciencia mientras encendía un cigarrillo.

"¿Cómo pudiste? Scarlett es como nuestra chica. Crecimos con ella. Tú y Rita están siendo muy crueles con ella".

Soplé una bocanada de humo cuando el cantinero colocó la bebida frente a mí. Decidí no responder a Spencer y me dispuse a beber mi whisky. Sin embargo, lo que dijo era cierto.

A decir verdad, anoche, cuando hablé con Scarlett sobre el divorcio estaba muy nervioso. Ella, por su parte, permaneció sentada todo el tiempo, luciendo tranquila y serena, lo cual no sabía si me molestó o me impresionó. Hacía tres años que no nos veíamos. Ya no era la dulce jovencita que tenía los sentimientos a flor de piel. Era evidente que había crecido mucho.

Verla en esa disposición tan fría me desagradó un poco.

"¿Ella estuvo de acuerdo?", preguntó David con evidente curiosidad.

"Sí, estuvo de acuerdo".

En ese momento comencé a lamentar el haber aceptado salir con mis amigos. Todo lo que quería era tomar un trago con ellos, y ahí estaban, interrogándome insistentemente.

"¿Entonces realmente vas a casarte con Rita?".

"Sí".

"¿Estás hablando en serio? ¿De verdad vas a sacrificar tu felicidad solo porque te salvó?", preguntó David, quien se puso muy sentimental después de escuchar mi respuesta. Incluso, accidentalmente derramó su vino encima de mí.

"¡Maldición!", exclamé con enojo.

"¡Oh! Lo siento mucho". David se disculpó de inmediato.

Como no quería quedarme sentado ahí, hecho un desastre total, me disculpé y fui a casa a cambiarme de ropa. Cuando salí del bar, llamé a un servicio de transporte.

Había planeado ir a casa, pero tan pronto como me subí al taxi me puse a pensar y le pedí al chófer que me llevara a la Calle Gardner.

Cuando llegué, la casa estaba muy iluminada y podía escuchar carcajadas a través de las ventanas abiertas. Además, un Mercedes que me resultaba familiar estaba estacionado en el garaje.

Parecía que mi madre y mi abuela habían venido de visita.

Caminé rápidamente hacia la puerta, pero antes de que pudiera ingresar la contraseña, alguien ya había abierto desde adentro.

"¿Dónde estabas? ¿Por qué no respondiste mis llamadas?", preguntó mi mamá en tono de regaño mientras se me acercaba.

"Estaba en una reunión, mamá".

"¿Y por qué apestas a alcohol? ¿Bebiste? ¡Dios mío! Estás hecho un desastre. Ve a cambiarte", dijo arrugando la nariz, después de lo cual me dejó pasar.

Cuando entré a la casa, vi a la abuela y a Scarlett sentadas en la sala, conversando y riéndose. Había frutas e incluso una tarta de manzana en la mesa de café.

"Hola, abuela". Me acerqué a saludar y tomé un trozo de tarta, pero mi abuela me apartó la mano de un manotazo.

"Quita las manos. Eso no es para ti. Es para Scarlett".

"Charles, ¿qué te pasó? Ven, vamos a buscarte ropa limpia", dijo Scarlett mientras se levantaba y caminaba hacia mí.

"Han estado casados por mucho tiempo. ¿Por qué todavía llamas a Charles por su nombre de pila?", le preguntó la abuela a Scarlett, después de lo cual me miró con recelo.

Ante esto, Scarlett se detuvo y preguntó: "¿Hay algo de malo en la forma en que me dirijo a él?".

"¿Acaso los matrimonios jóvenes como ustedes no llaman a sus cónyuges 'mi amor' o algo así?".

Scarlett se quedó helada y como absorta en sus pensamientos durante un rato. Luego se aclaró la garganta y dijo: "Ven, mi amor. Déjame ayudarte a que te cambies de ropa".

A continuación me ayudó a quitarme la chaqueta del traje y me dirigió una sonrisa sincera.

"Eso me agrada más", dijo la abuela con una sonrisa.

Su tono de voz irradiaba satisfacción porque adoraba a Scarlett. Mientras Scarlett estuvo en el extranjero durante los últimos años, la abuela a menudo me preguntaba por ella, a lo cual siempre respondía escuetamente.

Unos momentos después la abuela cambió de tema.

"Charles, te hice una cita con el médico esta semana. No puedes beber hasta entonces. Quiero que vayas a que te revisen".

Me quedé aturdido después de escuchar las palabras de la abuela.

"Pero me acaban de realizar un examen físico, abuela. Estoy muy sano".

"No quiero que te hagan otro examen físico. Será un chequeo más especializado. Ya han pasado muchos años desde que te casaste. ¿Dónde están mis bisnietos? Definitivamente no creo que sea culpa de Scarlett. Estoy segura de que es tuya".

Ante esto, Scarlett frunció los labios y me miró mientras un músculo de la mandíbula se le movía, como si estuviera tratando de contener la risa.

Antes de que pudiera defenderme, mi celular sonó, por lo que suspiré de alivio. Scarlett aún tenía mi chaqueta en la mano, así que sacó mi teléfono del bolsillo del pecho y vio en la pantalla el nombre de la persona que estaba llamándome. Por la forma en la que la expresión de su rostro cambió, supuse que era Rita.

"¿Es esa mujer? ¡Oh! ¡Por el amor de Dios!", exclamó mi madre.

Ante esto, tomé mi celular de la mano de Scarlett y rechacé la llamada.

"¿Es Rita? Charles, ahora eres un hombre casado. ¿Por qué sigues involucrado con esa mujer? Deberías serle leal a Scarlett. ¿Y qué significan las fotos de Rita probándose vestidos de novia que vi en los noticiarios? ¿Qué está pasando?", preguntó la abuela en tono de regaño.

"Abuela, no es lo que piensas".

"Entonces, ¿por qué rechazaste su llamada? ¿Hay algo de lo que tengan que hablar que no quieras que escuchemos?".

No supe cómo responder. Podría mentirle a cualquier persona, pero no a mi abuela, porque ella siempre podía saber lo que estaba pasando por mi mente.

La abuela estaba tan enojada que comenzó a temblar, por lo que Scarlett rápidamente le sirvió un vaso de agua.

"Abuela, Charles estará más que feliz de responder a tu pregunta, pero primero déjame llevarlo a que se cambie de ropa", dijo Scarlett, después de lo cual me empujó escaleras arriba y luego hacia el dormitorio.

"Tengo un par de camisas blancas en el tercer gabinete".

Cuando Scarlett fue a buscarme una camisa limpia, me quité la que David manchó con su vino y que ahora estaba arruinada. ¡Maldición! La próxima vez no disculparé a David.

De pronto sentí un silencio palpable detrás de mí. Cuando me di la media vuelta, Scarlett estaba parada ahí, mirándome mientras sostenía en la mano una de mis camisas.

Entonces bajó la barbilla para tratar de ocultar el rubor de sus mejillas.

"¿Cuánto tiempo has estado parada ahí?", le pregunté, sin embargo, no me respondió.

En su lugar, rápidamente cerró los ojos. Al ver su reacción, me le acerqué y pude ver más de la nueva Scarlett.

Ya no era la jovencita que solía ser. Los últimos tres años en Francia la habían transformado de un simple capullo a una delicada rosa.

Sus largas pestañas temblaban y sus labios estaban apretados en una línea delgada como si estuviera reprimiendo algo. Su rostro se puso más y más rojo con cada segundo que pasaba.

Entonces tomé la camisa de su mano y rápidamente me la puse.

Después de cambiarme de ropa, volvimos juntos a la sala de estar.

"No me quedan muchos años, Charles. ¿Por qué no pudiste llevar una vida pacífica con Scarlett? ¿Por qué siempre estás tratando de hacerme enojar, eh?". La abuela continuó haciéndome reproches.

"Abuela, la próxima vez que quieras venir aquí, llámame y pasaré a recogerte, ¿de acuerdo?". Todavía no sabía cómo responderle, así que decidí cambiar de tema.

"No, gracias. Siempre estás tan ocupado que no quiero molestarte. Solo quiero ver si estás tratando bien a tu esposa".

"Abuela, estoy bien", intervino Scarlett.

"Muy bien, entonces. Por cierto, no te olvides que la fiesta del 60 aniversario del Grupo Moore es mañana. Charles, espero que le compres a Scarlett un hermoso vestido de noche para la fiesta. Quiero que todos vean lo afortunado que eres de tener a alguien como ella de esposa. No me vuelvas a hacer enojar. ¿Me escuchaste, jovencito?".

"Por supuesto, abuela".

Después de conversar con mi abuela y mi madre durante un largo rato, finalmente pude convencerlas de que dieran por terminada la reunión y las despedí.

Dadas las circunstancias, no había manera de que pudiera mencionarles el tema del divorcio sin desatar un gran alboroto...

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