Capítulo 1 de Sofía Valdés: El día antes de la Selectividad, el examen que decidiría mi futuro.
En mi vida anterior, fue el mismo día que comenzó el fin: la noche en que la abeja reina, Luci, y el carismático Mateo, mi amigo de la infancia y su novio, organizaron una fiesta que terminó en tragedia.
Incluso después de mi trágica muerte y la ruina y fallecimiento de mis padres, ellos me culparon de todo.
Renací, y esta vez, decidí no intervenir, solo buscar mi propia supervivencia.
Pero la crueldad de Luci y Mateo no conoce límites.
Me robaron la tarjeta del examen, me arrastraron y me encerraron en un almacén abandonado.
Me perdí la Selectividad.
Luego, cuando su fiesta terminó en un envenenamiento masivo, se conectaron en vivo para acusarme a mí ¡y a mi padre cardiólogo!
Nos culparon de todo, de incitarlos y hasta de agravar deliberadamente su estado de salud.
La rabia de una turba ciega nos encontró a la salida del hospital.
Lanzaron piedras, gritaron insultos y, en un horrible déjà vu, vi a mi padre caer al suelo, golpeado.
¿Cómo era posible?
¿Cómo podían ser tan crueles, tan ciegos, tan injustos?
Pero esta vez, el eco del pasado no me arrastraría.
Mis padres eran mi única familia.
Tenía que protegernos.
Así que, con mis recuerdos de mi vida anterior y la ayuda de un amigo hacker, encendí mi propio móvil.
El mundo iba a escuchar mi verdad, una verdad demoledora, llena de pruebas irrefutables.
Sus mentiras caerían.
Mi destino, y el de ellos, por fin cambiaría.
Sofía Valdés despertó.
El sol entraba por la ventana de su habitación.
Un nuevo día, pero no uno cualquiera.
Era el día antes de la Selectividad, el examen que decidiría su futuro universitario.
En su vida anterior, este día había sido el comienzo del fin.
Hoy también era el cumpleaños de Lucía "Luci" Herrera, la abeja reina del instituto.
Sofía se levantó, se vistió con la ropa de siempre, sin esmero.
Ya no era la delegada de la clase de "bachillerato de excelencia", la chica responsable que intentaba guiar a todos.
Esa Sofía había muerto.
Bajó a desayunar.
Su padre, el Dr. Ernesto Valdés, ya estaba tomando café, leyendo las noticias en su tablet.
Era cardiólogo en el hospital principal, un hombre respetado.
Su madre, Isabel, una contadora que trabajaba desde casa, le sonrió desde la cocina.
"Buenos días, cariño. ¿Nerviosa por mañana?"
Sofía negó con la cabeza.
"No, mamá. Estaré bien."
Sus padres se miraron, extrañados por su calma.
En el instituto, el ambiente era eléctrico.
Los pasillos bullían con la mezcla de ansiedad por el examen y la excitación por la fiesta de Luci.
Al entrar en el aula de excelencia, vio a Mateo Vargas, el carismático presidente del consejo estudiantil, rodeado de admiradores.
Mateo, su amigo de la infancia, el chico por el que una vez sintió mariposas.
Ahora era el novio de Luci.
Luci llegó tarde, como siempre, haciendo una entrada triunfal.
Era una influencer de belleza y estilo de vida en Instagram, cada gesto estudiado para la cámara imaginaria.
"¡Chicos, chicos!" anunció Mateo, con su sonrisa perfecta. "Esta noche, para celebrar el cumple de mi increíble Luci y para liberar tensiones antes del examen, ¡nos vamos todos a 'Eclipse', la nueva discoteca de moda!"
Un murmullo de aprobación recorrió la clase.
Todos miraron a Luci, que sonreía complacida, como una reina recibiendo tributo.
Sofía recordó.
En su vida anterior, ella se había opuesto.
Había suplicado, advertido.
Nadie la escuchó.
Esta vez, Sofía permaneció en su sitio, en silencio.
Observó las caras emocionadas, la superficialidad, la ceguera.
Decidió.
No intervendría.
Sus destinos ya estaban escritos por ellos mismos.
Ella solo se preocuparía por su propia supervivencia y la de sus padres.
El recuerdo la golpeó como una ola helada.
Su vida anterior.
La misma escena. Mateo proponiendo la fiesta.
Ella, la delegada responsable, levantándose.
"Chicos, no creo que sea buena idea. Mañana es la Selectividad. Deberíamos descansar, repasar."
Las risas. Las burlas.
"Sofía, siempre tan aguafiestas," dijo una compañera.
"Déjala, seguro que tiene envidia porque no tiene con quién ir," añadió otra, mirando a Luci.
Luci sonrió con dulzura venenosa. "Oh, Sofía, solo queremos divertirnos un poco. No seas así."
Mateo la miró con decepción. "Sofía, relájate. Será solo un rato."
Ella insistió, advirtió sobre los peligros de una discoteca nueva, desconocida, la víspera de un examen tan importante.
La ignoraron. Todos fueron.
La noche terminó en desastre.
Luci, supuestamente drogada y agredida en la discoteca.
Un montaje perfecto.
Sofía lo supo después, como espíritu, cuando vio a Luci confesárselo a una amiga por teléfono, riéndose.
Luci estaba embarazada. No quería hacer la Selectividad porque sabía que suspendería. Necesitaba un drama.
Pero en ese momento, todos culparon a Sofía.
"Tú nos gafaste."
"Tu energía negativa atrajo esto."
"¡Es tu culpa por ser tan envidiosa!"
Mateo, el primero en señalarla. Ciego de amor, o de estupidez.
Lideró el acoso.
Días de insultos, de aislamiento.
Hasta que, en una discusión en las escaleras del instituto, la acorralaron.
Un empujón.
No supo quién fue.
Cayó.
Oscuridad.
Muerte.
Sus padres, destrozados.
El linchamiento mediático, orquestado por Luci y sus contactos, los destruyó.
El Dr. Valdés perdió su reputación. Isabel, su trabajo.
Poco después, un "accidente" de coche. Sospechoso.
Ambos muertos.
Sofía, como un eco en el vacío, lo vio todo. La verdad sobre Luci, su embarazo secreto, su desprecio por Mateo, a quien solo usaba.
Ahora, renacida, el recuerdo era una cicatriz fría en su alma.
Luci la miró desde el otro lado del aula, una sonrisa condescendiente en sus labios.
"¿Verdad, Sofía? ¿Vendrás esta noche?"
La pregunta era una burla.
Sofía la miró, sus ojos vacíos de la antigua calidez.
"No. Tengo que estudiar."
Luci arqueó una ceja, como si no pudiera creer que alguien rechazara su magnánima invitación.
Mateo frunció el ceño.
El timbre sonó, anunciando el final de las clases.
Sofía recogió sus cosas, dispuesta a irse a casa.
A estudiar. A sobrevivir.