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No mientas más

No mientas más

Autor: : Nury Oviedo
Género: Otros
¿Has conocido a alguien que creíste ser tu amigo, pero de "amigo" no tiene nada? Pues, te cuento que yo sí. Ana María es aquella chica que marcó mi vida, y no por ser la chica popular, ni por intimidarme, ni por haberme partido el corazón cuando me quitó a mi novio, ¡no!, eso jamás sucedió, pero confié en ella una y mil veces, obvio, siendo exagerada, porque no fueron mil, ¡no crean!, no llegué a tanto; pero traté de ayudarla porque creía en aquellas frases que tanto nos dicen: "todos nos equivocamos" y "todos merecemos una segunda oportunidad" y eso fue un terrible error, además de que... Ella nunca cambió. Esta obra está inscrita en la Dirección nacional de derechos de autor -Colombia. Registro: 10-1198-262.

Capítulo 1 Prefacio

Los años pasan. Ya no somos aquellos niños que se preocupaban por ir a casa de sus amigos para hacer tareas, o salir a jugar y hacernos los enfermos para no ir a estudiar; en cambio, somos adultos plenamente conscientes de lo que implica crecer, y es ahora cuando recordamos aquellos momentos en los que nos sucedió algo que sin importar si es bueno o malo, lo cierto es que nos marcó de por vida.

Y es precisamente por alguien que escribo este libro: Ana María es aquella chica que se estampó en parte de mi pasado; ella es mi inspiración y no por ser la chica popular, ni por intimidarme, ni por haberme partido el corazón cuando me quitó a mi novio, ¡no!, eso jamás sucedió, pero confié en ella una y mil veces, obvio, siendo exagerada, porque no fueron mil, ¡no crean!, no llegué a tanto; pero traté de ayudarla porque creía en aquellas frases que tanto nos dicen: "todos nos equivocamos" y "todos merecemos una segunda oportunidad" y eso fue un terrible error, además de que... Ella nunca cambió.

Por lo anterior, verás reflejado en esta historia cómo un mentiroso patológico, poco a poco crea una realidad falsa en su mente, debido a que no puede resistirse al impulso de mentir y se siente satisfecho al lograr sus objetivos sin llegar a ser descubierto y más cuando logra obtener aceptación y admiración de otros creyendo que así mejora su autoestima, y cuando presiente que puede ser descubierto, genera altos niveles de ansiedad.

Aun así, debo aclarar que es imprescindible un diagnóstico diferencial para establecer un tratamiento para el mismo, la mitomanía no la dictaminamos nosotros.

...

"El que dice una mentira

no sabe qué tarea ha asumido,

porque estará obligado a inventar

veinte más para sostener

la certeza de esta primera".

- Alexander Pope.

"El que se miente a si mismo

y escucha sus propias mentiras,

llega a no saber lo que hay de verdad en él

ni entorno de él, o sea que pierde el respeto

a sí mismo y a los demás".

- Fiódor Dostoyevski en Los hermanos Karamázov

Capítulo 2 Ni recordaba que existía

Año 2006**

El profesor de historia nos dice que hagamos grupos de a dos para hacer una actividad sobre el tema que nos acaba de explicar.

Me levanto para llevar mi pupitre hasta dónde está mi mejor amiga, algunos de mis compañeros hacen lo mismo.

-¡Esperen! -nos dice el profe Edison.

Nos detenemos.

-Cambié de opinión. Yo les diré con quien se van a hacer.

-¡Ahss! ¿pero por qué? -alegamos todos.

-¡Los conozco! Se hacen los mismos de siempre. Y recuerden reunirse cuando ya les haya dicho a todos quien será su pareja, quizás quede un grupo de a tres, ya miramos eso.

Vuelvo a colocar mi pupitre en su lugar, solo espero que me toque con alguno de los juiciosos porque si no, terminaré haciendo todo sola y no es que me crea la sabelotodo porque no soy "un ratón de biblioteca", pero tampoco soy de las que se conforman con notas mediocres.

-Lorena Meritano -me llama el profe.

-¡Aquí! -respondo.

-Te voy a dejar con Manuel Restrepo.

-Ok -digo volteando a ver a mi compañero.

Manuel me sonríe, yo también lo hago, me hace señas para decirme que él va a venir hasta donde estoy, así que no tengo que mover mi puesto. ¡Bueno! Me agrada que me haya tocado con él. Él es de los que se la pasan persiguiendo chicas de otros salones, pero se trabaja bien con él.

Esperamos a que el profe una a los demás cuando dice...

-Y como no vino Pedraza, no hay grupo de a tres, así que la última pareja es...Ana María Cortés y Juan Pablo Ortega.

Juan Pablo se coloca de pie bruscamente -Yo ni loco me hago con esa loca.

Todos en el salón quedamos sorprendidos por lo que ha dicho él.

-Pues yo tampoco me quiero hacer con usted. ¡Baboso! -expresa Ana María.

-¡Jah! Eso lo dudo, o ¿porqué anda inventando tantas cosas sobre mí? ¡ilusa! Que sueñe conmigo no quiere decir que eso se le haga realidad.

Ella se pone de pie para ir donde está Juan, pero el profesor la detiene.

-¿Qué es lo que les pasa a ustedes dos? Es solo un taller.

-Yo me hago solo profe -insiste Juan.

-No aceptaré trabajos individuales. Ustedes están en grado décimo, no son niños. Acaso díganme: Cuando ustedes tengan que trabajar y les ponen de compañero a alguien que no les agrada, ¿prefieren perder el trabajo? O si hablamos de la Universidad: ustedes están en un grupo, pero uno de sus compañeros se retira o no hace nada y no pueden sacarlo ¿ustedes prefieren sacar mala nota por él?

-Yo sí. Yo prefiero tener incluso un cero a tener que juntarme con ella. Cualquier otra chica menos ella.

-Yo también prefiero un cero -responde Ana.

-Entonces tendrán cero como nota, si quieren recuperarla tendrán que traer un detalle para el otro y entregarlo delante mío para aceptar el trabajo que igualmente deberán entregarme juntos.

-Puff ¿un detalle? -inquiere Juan.

-Así es. Y debería tomarlo como consejo Señor Ortega, debería saber que levantar una nota de cero no es fácil. Ahora siéntese los dos que no quiero que me sigan distrayendo a los demás que sí quieren sacar buena nota y que ahora tienen menos tiempo para entregarme su actividad.

Desde la distancia en la que yo estaba, no podía ver la cara de Ana María y menos cuando estaba de espaldas, pero como ella gira para ir hacia su asiento, puedo ver que le salen lágrimas.

-¡Chicos! Tienen exactamente cuarenta y cinco minutos para que me entreguen sus trabajos.

Veo a Manuel que viene arrastrando su silla.

-Está científicamente comprobado que al levantar los pupitres no se escucha ruidos feos ni se daña el piso ni incomoda a los compañeros -indica el profe.

Manuel sonríe porque entiende que eso fue para él, levanta su pupitre y llega donde estoy.

-¿Cómo has estado Lore?

-Bien, aunque me da pesar Ana María.

-¿Ana María? -me mira extrañado.

Yo afirmo con mi cabeza.

-La verdad ni recordaba que ella existía, casi no se involucra con nadie o eso creo -me dice.

-Sonó horrible eso de que no recordabas que existía, pero sí, a mí me pasa igual.

-No creo que seamos los únicos y Lore, Créeme, ella no necesita el pesar de nadie.

-¿Sabes qué pasó entre ellos?

-No. No tengo ni la menor idea. Pero conozco a Ortega, él no se comporta de esa manera y no es rencoroso, así que seguramente es por algo desagradable.

-¿Y si es un malentendido?

-Lore, no te involucres en eso. Ellos verán como arreglan sus asuntos, recuerda lo que dijo el profe: ya no son niños.

-Tienes razón. Mejor hagamos esto -le señalo los puntos del taller.

-Eso está mejor.

Capítulo 3 No imaginé verla aquí

Los Domingos voy a la iglesia, me gusta ir, no estoy involucrada en ninguno de los grupos, aunque asisto a la escuela Dominical.

Hoy, nos unieron con los chicos que tienen de dos a tres años más que nosotros. Las chicas se quedan viéndolos, ok, me incluyo, aunque ya los conozco, hay uno que me llama la atención, no es que me guste, solo que hoy viene vestido diferente, él suele vestirse con ropa un poco ancha y usa gorra; y hoy vino con un traje formal de color negro, su cabello lo tiene corto y parado. Se ve muy bien.

-Hola Lore ¿Cómo estás? -me saluda.

-Hola Andrés, bien gracias.

Llegan sus amigos, mientras hablan, mi amiga Susana que está detrás de mí me hala el cabello.

-¡Oye! Que grosera -le digo.

-Grosera tú.

-¿yo por qué?

-Porque él te preguntó como estabas y respondiste, pero no le preguntaste a él como está.

-No había necesidad de eso, lo veo muy bien.

-Es cierto, se ve muy bien, le luce el traje, pero al menos le hubieras dicho: ¡Oye, te vez bien hoy ¿acaso vas a una fiesta? ¿me llevas? o ¿nos llevas?

-No haría eso. Además, pensaría cosas que no son.

-¡Que aguafiestas!

-Él tiene novia, ¡ojo! Si ella te escucha no sé como te vaya a ir.

-¿Tiene novia? Digo, no es que me interese él, pero no sabía ¿Quién es?

Llegan nuestros profesores a iniciar la clase; cierran la puerta cuando escuchamos unos golpecitos, vuelven a abrir.

-¡Hola! Me enviaron aquí.

Esa voz se me hace conocida.

-¡Claro! Sigue -abren bien la puerta para que pueda entrar.

Me fijo en la chica que habló ahorita, ¿Ana María?, está maquillada, se ve totalmente diferente sin uniforme, pero es ella. Cuando me ve, me sonríe, bate su mano saludándome y busca una silla en la parte de atrás.

...

Al terminar la clase me pongo a hablar con varios amigos, y cuando salimos de la iglesia, la veo saliendo de camino a la tienda, me apresuro para llegar a ella.

-¡Hola Ana!

-Hola, me asustaste.

-Lo lamento. Oye, ¿Es la primera vez que vienes? no recuerdo haberte visto antes.

-¡Así es! Es la primera vez. Vine porque a mis padres les llamó la atención venir ¿quieres un café? está haciendo muchísimo frío -me señala la tienda.

-Bueno gracias, de paso esperamos a que salgan los demás.

Entramos a la cafetería, pedimos dos cafés, entran unos chicos, ella me habla, pero riega el café por estar mirando donde están ellos, volteo a verlos y me doy cuenta de que uno de ellos la mira. Ana María está super nerviosa e intenta limpiar con las servilletas, pero afortunadamente llega alguien que trabaja en el lugar para ayudar.

-Se llama Felipe. Si quieres te lo presento.

-¿Qué? ¿Acaso lo conoces? ¡Espera! Yo no sé de quien hablas.

-Tú lo miras, el te mira. Son bastantes obvios.

La veo ruborizarse.

-Sí, bueno no sé. La verdad no creo que mis papás me dejen salir con alguien como él, no sé si me entiendas: mis papás son muy estrictos conmigo y como soy hija única me sobreprotegen y él ... con su forma de vestir da la impresión de que sale mucho, de seguro no es juicioso, debe traer a más de una haciendo fila.

-No me consta o al menos jamás lo he visto con alguien, bueno, hablando, nada raro, aunque tampoco es que me la pase espiándolo. Así que dime ¿te lo presento?

Duda.

-Ana, no puedes pretender estar en esa burbuja de cristal en la que te tienen, él no es malo. Tendrá sus cosas malas, pero no es trágico. Además, solo te lo voy a presentar, ya lo que suceda en adelante en cuestión de ustedes.

-Ya se fueron.

-¿Enserio? -reviso el lugar y sí. Se han ido.

-Voy a pagar.

La espero afuera mientras lo busco con la mirada, pero no lo veo.

-Listo, vamos -me dice ella.

-¡Ya lo vi! Está justo en frente de la iglesia.

De repente ella empieza a reírse duro -Tú eres muy chistosa, me alegra haberte encontrado aquí -dice en un tono bastante alto y se sigue riendo.

¿? ¿De qué se ríe?. Me percato que ella intenta llamar la atención de él y lo logra, él ahora sabe que estamos cerca, otra vez.

-Terminemos con esto -la tomo del brazo y la llevo donde él.

-¿Qué vas a hacer?

-Odio cuando la gente no aprovecha las oportunidades, además después me lo agradecerás.

Llegamos donde está él con sus amigos.

-Hola -los saludo.

-Hola Lorena -todos saludan.

-Nos vieron en la cafetería y no se acercaron a saludar, ¡que malas son! -habla Carlos.

-¿Disculpa? Si ustedes son mayoría.

-No, que tal. De pronto espantamos a tu amiga -dice Felipe quien no despega su vista de Ana.

Nos reímos.

-Ella es Ana María, es la primera vez que viene.

-¡Hola! -Ella los saluda y viceversa.

-¿Así que es tu primera vez? -le pregunta Felipe.

-En venir ¡Sí!, primera vez.

-Espero que vengas seguido y así pueda conocerte bien.

Siento que sobro, aunque los demás me hacen la plática, así los dejamos a ellos para que hablen.

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