Prólogo
- ¿Y por qué siempre se ven en tu apartamento y no en el suyo, Sabrina?
Flexiono mis dedos preparada para redactar un correo para alguien que estoy deseando entrevistar. El silencio de lo que considero mi mitad rubia me hace alzar la vista.
-No lo sé...-aprieta sus labios-. No quiero desconfiar, no quiero creer que nada es real.
Carlos Soler no es un tipo desagradable, pero seguro tampoco es el mejor ser ocupante del espacio en el planeta. Quizás mi renuencia se encuentra en que percibo que Sabrina parece más su trofeo, uno que solo en muy pocos lugares exhibe ¡Por Dios! Tienen meses viéndose, en algún momento se hará un año, y el hombre aun recurre al no estar preparado para toda la prensa sobre ellos.
Le tengo una noticia a señor pronto vejestorio: son figuras públicas y los medios siempre van estar sobre ellos juntos o por separados, sobre todo por Sabrina es una mujer muy atractiva y parece no nortalo ya que anda con Carlos.
Hay ciertas alarmas que hacen que el señor mayorcito no me agrade, eso junto al conocimiento de saber que, a veces, se deja ir sin antes darle su orgasmo a Sabrina. Si un hombre no puede darte un orgasmo entonces déjalo, no va a servirte y dudo que ames a alguien cuyo placer se encuentra en venirce sin darte al menos una cosquillita de cortesía. Así de simple.
-Mira preciosa, por como lo veo, te gusta el pequeño vejestorio.
- ¡Elisabeth! Tiene cuarenta y tres.
-Bueno, lo próximo será que lo acompañes a hacerse examen en la próstata- sacudo mi mano-. Ponlo a prueba, demuéstrale que no solo deben verse en lugares en donde pueda venirce más rápido de lo que puedes decir "hazme tuya"; entiendo si tienes sentimientos por él, pero eres valiosa Sabrina y no necesitas que un tipo en medio de un divorcio te esconda como su sucio secreto, después de todo, tú llegaste cuando las cosas con su esposa estaban acabadas.
O al menos eso dice él, no me fío del viejito cuarentón. Estos logran tener ciertas artimañas. No considero que los cuarentones sean viejos, pero como le tengo mis reservas a Carlos entonces me gusta llamarlo antiguo.
-Yo no soy una mujer débil, mira ya cómo me estoy viendo.
Me río mientras escribo la dirección del correo electrónico que uno de los investigadores del programa encontró para mí. Flexiono mis dedos de nuevo y procedo.
Asunto: Invitado especial a Notitardes 24
"Reciba mi más cordial saludo, señor Coleman. Supongo que mi correo le ha de tomar por sorpresa, por si no tiene conocimiento de ello mi nombre es Elisabeth Cortés presentadora y conductora del programa Notitardes24.
En esta ocasión le hago llegar este correo con la plena intención de extender hacia usted una invitación para que me permita entrevistarlo en mi sección Señorita. Siento un gran entusiasmo con sus libros y me gustaría que respondiera muchas de las dudas de las cuales estoy segura muchos lectores esperan respuestas.
¡Usted dígame hora y fecha! Y con gusto lo agendo.
Supongo que se hace una idea de la sección que presento y que la ha visto en ocasiones, de no ser así, adjunto, le dejo los links de unas pocas entrevista para que esté al tanto de las interacciones que suelo hacer con mis invitados.
Espero su pronta respuesta.
Que tenga buen día.
Elisabeth Cortés"
Presiono enviar y río de lo formal que sueno, si he de escribirlo coloquial habría mucho más entusiasmo ya que este hombre escribe fenomenal y se ve aún más fenomenal. Podría tener pensamientos no muy sanos sobre su persona, pero no me considero lo suficientemente valiente para llevarlos acabo.
-Quiero entrevistar a Paul Coleman - digo con repentina emoción.
- ¿El que fue tendencia en twitter? Él es una cosa muy ardiente.
-Y un muy buen escritor, me leí dos de sus libros publicados, uno es de ciencia ficción y otro es bastante serio y que me dejo la mente confundida, pero me encantaron.
Casi siempre estamos escasos de tiempo y no soy devoradora de libros, pero los de él sí que me atraparon.
-Uhm...-toma una de mis pinturas labiales y se pinta.
- ¿Qué?
-Escucho cierta pasión en tu voz hacia ese hombre fogoso.
-Quiero entrevistar a muchas personas, él es una de esas personas.
-Por supuesto, por tu cabeza no pasa la idea de hacerlo tuyo. Por supuesto que no, porque mi querida Elisabeth no es así.
- ¡Cállate! - río, ella me guiña un ojo en respuesta.
Cap. 1: Esto es personal
Sonrío divertida viendo las miraditas que Joseph envía, a la que ha resultado ser una muy buena asistente, cuando piensa que nadie se da cuenta.
Excepto que yo lo noto y parece que Valentina también, pero ya vez, en esos asuntos exmaritales yo prefiero no involucrarme.
Me doy la vuelta para irme al puesto que Ana, una de las trabajadoras sin la cual no podríamos vivir, retira el micrófono de mi falda. De inmediato tengo a Dexter frente a mí con una gran sonrisa.
- ¿Quieres que te diga lo que hice ayer?
- ¿Ligarte a alguna actriz o modelo que gritó tu nombre toda la noche?
-Esa mente tuya es muy sexy, pero no ¡Conseguí tatuarme tu nombre! - dice con sorna.
- Vaya, que agradable sujetó.
Ambos nos reímos antes de que se deshaga de los botones de su camisa y me muestre su costado con una nueva oración descansando en ella. Lo miro impresionada, el hombre que dice no saber escribir nada profundo seguro siempre consigue buenas frases para su piel.
-Esta increíble.
Harry se acerca y detalla el nuevo tatuaje de Dexter por lo que dejo a los dos amantes de la tinta sobre su piel tener orgasmos visuales sobre ello.
Llego a mi camerino y tomo mi Tablet. Me estremezco dándome cuenta que casi debo de lucir como Ágatha, alias señorita adicta a la tecnología, que vive pegada al celular todo el tiempo.
Escribo algo rápido en mis redes sociales, publico una foto y luego sonrío cuando noto un nuevo mensaje en mi bandeja de entrada del correo electrónico.
Asunto: Agradable, pero...
"Es un tanto ¿Halagador? No, no creo que esa sea la palabra que estoy buscando.
No se hubiese tomado la molestia de compartir vídeos, he tenido la oportunidad de ver su segmento en un par de ocasiones. No está mal...
pero, me temo que somos de direcciones diferentes señorita Cortés.
Podríamos aplicar el muy famoso "no eres tú, soy yo" excepto que no radica en mí el porqué de mi rechazo y no parece cortés señalarla a usted, por lo que, con mi cortesía prefiero dejar la incógnita flotando de dónde viene el problema.
Me temo que mi respuesta es no (subrayado y en negrita para que usted no trate de voltearlo). No me visualizo en sus interacciones y honestamente, no tengo el entusiasmo o la intención de saciar la espinita de la curiosidad.
Espero y no lo tome como algo personal, pero esto no me va.
Saludos."
Esto-es-personal.
Son las tres palabras que logro pensar cuando he terminado de leer ese horroroso mensaje. ¡Cree que soy idiota! Que no noto como con palabrerías pomposas se jactó de rechazarme. Fue como una de esas personas que te preguntan:
«- ¿Qué lees?
-Oh, ya sabes, me van las novelas de mucho sexo y las historias de tipos gays. A veces leo poesía»
Y entonces saltan sobre tu cuello porque creen que el género o lectura que ellos hacen es mucho mejor. Típico de lector no tolerante con complejos arrogantes.
Él ha insinuado que mi segmento no es suficiente, claramente no aplica el "no eres tú, soy yo" pero su correo está gritándome: en realidad el problema eres tú, piérdete, no me interesa, no iré a tu programa.
Estoy enojada, me fastidia su respuesta ¿Qué tanto cuesta dar una entrevista? ¡Me molesta que disfrace su estúpido rechazo!
Asunto: Aclaraciones.
"Permítame invitarlo de nuevo a revisar mis vídeos, si le preocupa que toque temas delicados o muy personales, su agente puede facilitar una lista a uno de los asistentes de producción sobre cosas que no debo cuestionar.
Le aseguro que no va a ser incómodo y que todo será profesional."
Envío el correo y entonces la asistente que tiene las miraditas de Joseph. Andrea, que me cae de maravillas entra trayendo consigo un recado de Kevin. Me asusta que nuestro productor la espante porque honestamente ha sido la mejor asistente hasta ahora, incluso si ella y Joseph parecen estar saliendo, lo cual me alegra porque amo a Joseph pero el hombre necesita soltarse, sonreír más y no encerrarse tanto en su nube intelectual.
- ¿Te gusta leer, Andrea?
-Eso ni se pregunta - dice con cierta emoción en sus ojos.
- ¿Has leído algún libro de Paul Coleman?
Hace una gran sonrisa y por un instante tiene un momento intenso alabando uno de los libros que no he leído, calificando con estrellas y todo. Podría plantearme la idea de que le pagaron para darle publicidad si no terminara sonrojándose cuando nota que la observo anonadada.
-Cuanta pasión por sus libros.
-Es que es un excelente escritor. Me gusta - dice tocando su cabello rizado.
Asiento con mi cabeza y entonces una nueva respuesta llega.
Asunto: Yo voy a aclararle algo.
"Elisabeth o Señorita (No sé si hablo con usted o su alter ego) permítame que con mis propias palabras le defina en qué consiste una negativa.
Cuando alguien manifiesta un «no» esto se refiere al rechazo, no aceptación, declinación y NEGAR lo que no desea.
No sé si está acostumbrada a obtener solo respuestas afirmativas, pero no es mi caso. No tengo pretensiones de cambiar de opinión. Le pido que no insista porque no la hace lucir más profesional ni hace que mi decisión sea modificada.
¿Me permite darle un consejo? Vaya y escriba a alguien más que disfrute de su atención y propuesta, no me van las entrevistadoras de su tipo...
¿Sosas?
Fue un placer.
Paul Coleman"
¿Qué le sigue a estar más que enojada? Porque es cómo me siento.
Prácticamente arrojo la tablet a Andrea porque mis manos son un desastre ahora que estoy enfadada como para lograr dar con las teclas correctas.
Cuando ella termina de redactar el correo no parece muy convencida de enviarlo por lo que yo misma lo hago y con una sonrisa leo los resultados, ya no sueno nada formal.
Asunto: No se crea diccionario =)
"Si quisiera definiciones me iría directo a un diccionario, es usted un presuntuoso y muy desagradable.
¿Quiere que le defina la palabra desagradable? Porque quizás es más fácil que se vea en el espejo y ahí encontrará la definición.
Creo que el único con falta de PROFESIONALIDAD es usted. Cómase sus palabras educadas y de mierda sobre ser cordial ¡Y sí, he escrito la palabra mierda! Ya veo que mucha palabrerías en libros y poco material sustancioso para la realidad.
¿Le doy un consejo? Deje de ingerir laxantes ácidos que la irritación abajo seguro le ha causado esa actitud apática y fuera de lugar. Y puede irse a la mierda, arrogante de mierda, si no quiere venir al programa váyase al carajo Paul de mierda ¿Entrevistadora sosa? Pues déjeme decirle que usted es un escritor palurdo que solo vende por el simple hecho de lucir como un modelo de ropa interior.
Grosero, engreído, prepotente. Mi sección es demasiado para que usted y su arrogancia entren, y Gracias por dedicarme su valioso tiempo en su respuesta basura, púdrase en el infierno.
Con cariño, la muy sosa Señorita"
Me siento satisfecha pero llena de molestia ¡Ah! Él igual seguirá siendo un escritor maravilloso y estúpidamente aun deseo entrevistarlo aunque quiero darle de comer ácido en este momento.
Masajeo mis sienes, al menos pude desahogarme. Supongo que aquí queda todo, no me esperaba esta pequeña disputa. Espero y no me responda porque entonces comenzaríamos una guerra.
Asunto: Agradecido por su cumplido.
"Primeramente muchas gracias por el halago " Modelo de ropa interior", seguro nunca fui descrito de una manera tan interesante.
Usted debería agradecer que no existe límite para mencionar o escribir la palabra "mierda", estoy suponiendo que es la palabra favorita de su repertorio, quizá la utilice durante su programa, espero y si ese es el caso las madres no dejen ver a sus hijos, dudo que agradezcan el aprendizaje de un lenguaje tan... ¿Incorrecto?
Respondiendo a su elocuente asunto, no me creo diccionario, señorita Cortés, solo creí que estaba siendo amable dándole una explicación de una negativa que no pareció entender. Mis disculpas si la ofenden mis ganas de explicarle lo que pensé no entendía, pero entonces permita que le sugiera que trabaje en la aceptación de una declinación.
Pretendía que no se lo tomara personal, de hecho la hacía más profesional (He de admitir que su primer correo me dejó impactado con su impecable modo de cortesía), pero me temo que la realidad no necesita de brillos para mostrarse.
Difiero de ser un escritor palurdo, pensé que al menos lo hacía un 10% bien mientras cumplía mi sueño de escribir, supongo que debo replantearme con mi publicista si vendo por la apariencia que de una forma un tanto extraña usted halaga o por las habilidades que esperaba tener. Gracias por eso, seguro.
Si considera que su sección es demasiado para mí, entonces la invito a desistir de invitarme, si la hace sentir mejor puede retirarla. Le prometo que no lloraré, seré un hombre fuerte.
Ahora, yendo al punto de mandarme al infierno, supongo que varios tenemos un lugar guardado ¿Quiere que le guarde el puesto a mi lado para el viaje? Lleve ropa holgada, que de seguro el infierno esta caluroso.
Espero y se replantee el estudio de su diccionario y palabras, tómelo como una sugerencia.
Con simpatía, el escritor palurdo que solo vende por lucir como un modelo de ropa interior."
-Elocuente manera de enviar a alguien a la mierda, felicidades Paul Coleman- es lo primero que dice Eddy antes de deslizar mi celular hacia mí.
- ¿Qué pasó con las disculpas que ibas a enviar? - ese es Alex.
-Cuando iba a presionar enviar mis sinceras disculpas, mi bandeja de entrada se iluminó con un correo muy lleno de la palabra «mierda». Así que mis disculpas se fueron al carajo porque ella ha ofendido la cosa que más amo hacer en la vida. Lo único que me ayudó a superar toda mi mierda.
-Ya veo que te quedó grabada la palabrita- Eddy da un trago a su café, sigo preguntándome si algún día nos dejará ver sus mejillas libre de barba de nuevo. Pero hay tantas preguntas sobre Eddy para hacerle que el tiempo no alcanzaría.
-Mira, sí, fui un idiota. Lo admito, desaté mi molestia con quien no debía.
Sabes que no me gustan ese tipo de entrevistas, no me siento cómodo, no era la manera de rechazarla, pero cuando quise disculparme ella disparó.
Disparó de forma grosera, agresiva y directa. No voy a dejarla saltar sobre mí yugular sin devolver el golpe.
-Paul ¿Borraste ese maravilloso correo de disculpas que con esmero escribiste? - Alex y su eterna paciencia casi consiguen que ruede mis ojos.
-No, está en borradores.
-Uhm...
- ¿Qué?
- ¿No es Elisabeth Cortés una preciosa mujer? - pregunta esta vez.
-Nada tiene que ver con eso, sabes que...
-Que tienes responsabilidades que cumplir y blah blah blah. Paul saca la cabeza del arenal y date cuenta que no le debes nada a Nicole. No tienes que pedirle salir contigo, corta tu maldito drama- se exaspera Eddy-. En serio, estoy a instantes de apuñalarte con esta cuchara en donde digas de nuevo que tienes la responsabilidad de enamorarte de Nicole.
-Ya activaste el lado agresivo de Eddy- se burla Alex.
- ¿Saben qué? Enviaré el mensaje de disculpa, no tengo que caer en todo este asunto. Seré profesional, me disculparé y retractaré de mis palabras.
-Bien pensado genio. Demuestra que eres un escritor que si tiene y usa materia gris para más que crear sus historias- dice Alex. Eddy hace una mueca.
-Esa ni siquiera es una buena cita del correo y...
Mi celular vibra. Los tres lo observamos.
Un nuevo correo.
Asunto: No sea un mendigo de halagos :D
"¡Ufs! Por un momento tuve fe que su largo mensaje demostraría algo de sensatez, pero me temo que todo lo que pudo conseguir fue un montón de rodar de ojos.
¿Seguro que estoy hablando con Paul Coleman? Porque según leo, me da la impresión de que respondo a un pobre niño puberto de sueños frustrados que llama libreta de nota a lo que en realidad es un diario.
No se preocupe, nunca necesité de la ayuda que con tanta amabilidad me ofreció. Tengo compañeros de trabajo muy inteligentes que fácilmente me habrían dado incluso una mejor definición que usted.
Puede que ambos nos vayamos al infierno, pero tenga por seguro que ocurrirá por caminos separados con distintos finales.
Digo la palabra mierda cuantas veces me dé la puta gana. Es mi boca y por ella saldrá lo que me venga en gana. Déjese de palabrería barata conmigo que sinceramente solo me hace pensar que no fue usted quien escribió los libros y que simplemente pusieron su rostro a un escritor anónimo para hacerlo ver bien.
Tomo su sugerencia y haga con ella lo que le plazca, que si es por mí también lo mando a la mierda :D
Con MUCHA simpatía, la que dice mierda cuántas veces le venga en gana."
-Olvídense de las disculpas- me pongo de pie y tomo mi abrigo.
- ¿Paul?
- ¡Dios, Alexander! No me hables como si fuera a enloquecer.
-Este hombre esta cabreado- asegura Eddy con tranquilidad antes de bostezar-. Llamemos a algún domador para la bestia.
-No es gracioso, Eddy. Paul, vamos, cálmate. Seguro solo estaba bromeando.
-No voy a ofrecerme como saco de boxeo. Voy a devolverle los golpes.
-Paul...
-Olvídalo Alex, me prometí nunca más ser ese chico. Y esta señorita no será la excepción.
----
¿Qué queda después de un orgasmo cuando se trata de una cosa de una sola vez? Ganas de irse. Cristian habla sobre alguna buena serie en la que lo quieren como principal, apenas retengo las palabras: edad media, papel principal, desnudos y dinero.
Decido ignorar el resto.
La frustración sexual ha sido mi enemiga, más de ocho meses sin tener sexo y terminé reencontrándome con Cristian, un atractivo actor con el que salí poco más de tres meses y con el que ahora recuerdo por qué lo dejamos.
Todo lo que puede hacer es hablar del futuro, de lo que quiere, de cómo nos ve y sus triunfos. Seguro, fue un buen sexo pero la sensación de vacío de decirme a mí misma "Elisabeth pudiste hacerlo mejor y esperar" está carcomiéndome. Y odio esa sensación porque pensé que había llegado a un acuerdo con mi problema para mantener una relación.
No huyo del amor, no le tengo miedo o aborrezco, simplemente no lo encuentro. ¡Dios sabe que lo he buscado! Pero no aguanto: me aburro, encuentro hasta el más pequeño defecto, no me intereso o no hay chispa.
Claro, puede que el problema esté en mí y en lo que Sabrina llama un corazón de piedra.
Abrocho mi sujetador y tomo mi camisa desconectada totalmente de toda la palabrería de Cristian. Se supone que solo íbamos a cenar y ya veo cuál terminó siendo el postre. Fue un buen orgasmo, pero no algo que valga toda esta sensación de querer devolver el tiempo y no hacerlo porque por algo los ex son ex.
Cristian es el segundo chico del medio con el que salí y durante años pasamos por este momento de reencuentro en donde la frustración sexual gana y nos divertimos unos pocos minutos, en ocasiones horas, antes de fingir que no sucedió y seguir.
- ¿Estás escuchando algo de lo que digo?
Me giro y le sonrío con diversión porque sabe que no lo hago, me devuelve la sonrisa. La cosa loca es que Cristian Rodríguez me agrada como amigo o bromear, si estoy sin hacer nada y quiero conversar siempre está ahí y viceversa.
-Yo nunca te escucho pequeño Cristian.
-Porque te da miedo enamorarte de mí - me dice con coquetería.
Río tomando ahora mis zapatos de tacón, estoy tan adaptada a estar sobre ellos constantemente en el programa, que difícilmente tengo tiempo para quejarme.
-Si eso es lo que te dices para matar tu enamoramiento sobre mí- le guiñó un ojo.
-Cualquier hombre que se acueste contigo se enamorará durante el acto.
-Sin duda es lo más bonito que me han dicho en mi vida-me pongo de pie-. Y sí escuché la parte de que te quieren para protagonizar una serie y que te gustó el guión, que si se da, será grabada en Europa. Así que éxito en eso pequeño Cristian.
-Nada en mi es pequeño y lo sabes.
-Esos suelen decir los hombres que tienen inseguridades sobre su miembro.
Lo pico como siempre y la costumbre lo hace reír. Me acerco y doy un beso en sus labios de forma breve-. Siempre es divertido verte sin ropa, pero...
-Volvamos a nuestra realidad de amigos ¿Alguna vez te has preguntado por qué funcionamos siendo amigos y solo tenemos encuentros sexuales esporádicamente una o dos veces al año?
-Eres como mi vibrador humano.
-Y tu mi muñeca inflable.
Está vez lo que suelto es una gran carcajada, aprieto su nariz y despeino su cabello. No sirve para novio, al menos no para ser el mío, pero le tengo cariño como amigo.
-Nos vemos en la entrevista que espero programes.
-Ahí te veré pequeño Cristian. Y me escribes o llamas para contarme cómo te va con la serie.
-Lo haré, cuídate y Dios no permita que la piedra que late en tu pecho se ablande.
-Solo estás molesto de no haberlo ablandado tú.
-Claro.
Como sé que podemos seguir con la disputa amistosa por muchos minutos más, me alejo y en poco tiempo salgo de su apartamento. Ni bien subo a mi auto mi celular suena y todo lo que veo reflejado es el rostro de papá.
Atiendo de inmediato.
- ¿Don gruñón se encuentra bien? -Intento ocultar mi preocupación con diversión, siempre funciona.
-Despídela. Elisabeth, despídela.
Frunzo el ceño mientras abrocho mi cinturón de seguridad ¿Cuál será está vez la justificación de papá? Paciencia Elisabeth, paciencia.
- ¿Por qué?
-No necesitas explicaciones, confía en mi criterio.
-Papá tu criterio a veces no es el mejor ¿Por qué quieres que despida a Tiffany?
-Pensé que ella se llamaba Glenda- gruñe-. No quiero a ninguna desconocida en mi casa y sobre mí.
-No está sobre ti, está ayudándome.
- ¿Cómo es que fastidiarme te ayuda a ti?
-Me hace...preocuparme menos.
Cuando las palabras terminan de salir me arrepiento, se hace un largo silencio. Ahora me siento culpable.
»Mira papi, hagamos un trato.
-Eli...
-Pongamos a prueba a Tiffany, si ella de verdad resulta muy mala para ti, entonces estará fuera ¿Vale?
- ¿Es una promesa Eli?
-Lo prometo papá.
Por favor que no encuentre excusas para hacerme despedirla, que está vez funcione.
-Está bien Eli-suspira-, pero las promesas no se rompen.
-Lo sé papá, lo he sabido siempre-suspiro-. Debo colgar, estoy a instantes de conducir.
-Está bien Eli, igual esa... Tiffany ya viene caminando hasta mí. Esto no va a funcionar cariño, no ha funcionado antes y no lo hará ahora.
Porque no lo intentas.
»Conduce con cuidado Eli.
-Lo haré, te amo.
No me responde, la llamada finaliza. Suspiro pongo en marcha el auto, enciendo la radio y buena música comienza a sonar. Canto aquellas estrofas que conozco y mi celular vuelve a sonar, casi espero encontrarme de nuevo el rostro de papá siendo gruñón, pero todo lo que veo es a Sabrina frunciendo los labios.
Tratando de no despegar la vista de la calle y odiando la idea de que estoy siendo brevemente irresponsable, contesto y guío el celular a mi oreja mientras sostengo el volante con una mano. Trato de sostener luego el celular con mi hombro y me rindo solo activando el altavoz.
- ¿Te lo follaste?
-Sabrina, que sutil.
-Sí, eso me da toda respuesta. Así que me dejaste botada para irte a follar con un ex que resulta ser tu buen amigo actual.
-Oh, te dejé con Rayan y...
-No importa, está claro que la frustración te ganó ¿Al menos estuvo bueno?
-Sí, lo normal... como rascar algo que te pica.
- Seguro esa es la manera en la que el sexo siempre debe ser definido
¿Qué estuvo mal?
-No sé, siempre digo que no debe importar si te acuestas con muchas personas o todo el tema referente al sexo... la pasé bien, no lo niego, quito toda esa tensión que tenía, pero después de un orgasmo no queda nada.
Claro, sacando el hecho de bromear antes de irme.
- ¿Por qué no puedes ser una frustrada que se descarga con un vibrador?
Caramelito atrevido, te gusta el sexo pero no te gusta luego sentirte vacía, o al menos ahora, antes no te importaba. ¿Será que se te ha ablandado el corazón?
-Luego ha llamado papá, quiere que despida a Tiffany.
-Del mismo modo que las demás.
-Sí...espero no haber caído en una trampa, porque le hice una promesa.
- ¿En qué quedamos sobre hacerle promesas, Elisabeth?
-Mejor dime por qué abandonaste a Rayan y compañía.
-Carlos llegó junto a su esposa quien no quedó obesa tras haber dado a luz-suspira-. No sé si me dolió, pero te digo que no me sentía cómoda.
Creo que me siento culpable...
-No lo sabías Sabri.
-Aun así, yo era la otra. Tengo una marca de zorra por eso.
-No lo creo. Conozco las marcas de zorras.
Sabrina ríe y continúa hablando el resto del camino, subiéndome de forma rápida el ánimo. Amo a cada uno de los chicos con los que he crecido profesionalmente en el programa, pero Sabrina es mi alma gemela, con ella las cosas simplemente parecen congeniar. Como una alma gemela del mismo sexo.
Somos opuestas físicamente y quizá la mente de Sabrina no esté tan desviada como la mía, amo a esa rubia. Nunca dudaría de contarle algo. Cuando estaciono en la cochera de mi casa estoy riendo mientras bajo del auto.
- ¡No te rías!
-A mí no me ha parecido tan desagradable Sabría ¿No estás exagerando?
-No lo creo, hablaré con él.
-Uhm... Rayan puede ser algo reservado en ese aspecto y lo sabes, podrías hacerlo cabrear.
Cierro la puerta detrás de mí y me saco los zapatos. Voy directo a alimentar a mis peces que son, seguro, toda la responsabilidad de mascotas que puedo manejar y eso por no mencionar que ya se han dado de baja dos peces. Al menos aún me quedan seis.
-Oye, estoy hambrienta, por muy buena que esta la llamada, mi estómago gruñe.
-El sexo te dejó hambrienta.
-Antes de irme con Cristian ya yo tenía hambre. Y en serio, solo fue una vez.
Un orgasmo, fingí el otro.
-Bueno, al menos una de nosotras tuvo sexo.
-Sabri, puedes tener a cualquier hombre.
-Sí, pero ya sabes que soy bien selectiva y muy... no sé, solo he tenido una aventura en mi vida y es Harry. Fuera de eso, todo el sexo que he compartido dos fueron dentro de una relación y otra por despecho.
-Eso está bien, porque así eres tú.
-Ve a comer antes de que nos pongamos idiotas, duerme tranquila y no pienses en que eres débil y no debiste caer por la frustración.
-Me conoces demasiado bien.
-Obvio, eres mi alma gemela. Te amo, te hago porras si eso te hace sentir mejor después de coger.
-Ve a dormir.
Finalizo la llamada y me hago un sándwich. Hay una cosa que todos deberían saber, cuando estoy sola y todo está en silencio, me aburro y cuando me aburro entonces parte de mi lado no educado sale.
Observo mi celular en el mesón frente a mí. Muerdo mi labio ordenándome no ceder, me dije a mi misma que no había más respuestas para Paul, pero ¡Joder! Nadie está aquí para amarrar mis manos y parece que el celular grita mi nombre.
No soy fuerte. Parece que para tener enfrentamientos por correo siempre estoy dispuesta. Tomo mi celular y voy a la bandeja de entrada, en ella se encuentra su último correo. Leerlo de nuevo hace que la molestia acompañada del ánimo de un buen reto se haga presente.
Asunto: ¿Versátil escritor?
"Sé de lo que le hablo. Lo describen como un escritor versátil pero me parece que hay ciertos temas sobre los que aún no ahonda.
¿Quiere saber cuál es mi sospecha? Que no puede escribir de algo que no vive, que no conoce.
Romance. R-O-M-A-N-C-E.
Usted es tan pedante, petulante y engreído que dudo que pueda soltar tanta palabrería de convencimiento capaz de hacer suspirar a toda una comunidad amante de grandes personajes literarios ¿Puede siquiera imaginarse narrar una escena digna y caliente de sexo?
Si, usted luce más como el tipo de hombre que se queda en lo seguro, el tipo de escritor que siembra sus raíces en el árbol que sabe que dará frutos y no en aquel con incertidumbre de prosperar (fíjese, al contrario de lo que me ha dicho sí que sé hacer unas metáforas para chuparse los dedos).
No diga que lo ha probado todo, no es el caso.
Cierto, es usted considerado un triunfador y un gran escritor. Pero ¿Yo? Yo opino que es un palurdo lleno de educación fingida programado para escribir historias buenas y geniales que no toquen temas de corazón.
¿Hay algún problema con su corazón señor Paul? ¡Ja!
¿Conoce usted el romance? ¿Ha leído sobre ello? ¿Necesita que le explique de qué va?
Con no mucho cariño lo que usted ha llamado energúmena y toca pelotas."
Envío el correo y sonrío, quizá debería buscar reunirme con adictos a responder correos anónimos, aunque creo que aún no abren ese. Necesito ayuda, este hombre con sus correos siempre consigue que yo ceda y responda.
Toda mi madurez se escapa cuando uno de sus correos llega, ni siquiera me desagrada por mucho que finja que así sea. Puede que me dejara una espinita al ego, pero aun lo sigo admirando como escritor, creo que es uno de los mejores y con sus correos de hecho me agrada. Es divertido de una manera no planificada que consigue hacerme imposible la idea de no devolverle la pelota.
Abro el navegador en mi celular yendo directamente a google y escribiendo su nombre, de inmediato salen fotos de él y ¡Mierda! Hay está otra razón por la que pensar en él no resulta desagradable. Es atractivo, no esperas que un hombre con ese rostro tenga tanta habilidad para escribir y envolver tu mente con palabras.
Es como si el mundo hubiese creado un arma mortal para las mujeres: Paul Coleman.
Miro con fijeza la ropa en el pequeño sofá individual. Creo que esa camisa la usé hace dos años, pero ¿Algún televidente lo recordará? Digo, tendría que ser realmente un fan del tipo espía, aunque nunca se sabe. La falda verde si esta nueva según las palabras de Ana. Según las indicaciones de Kevin debería ir hoy en vestido, pero como nadie aquí obedece al jefe.
Me gustaría poder sentir lástima por Kevin, pero el hombre no es para nada miserable, creo que disfruta tratar a las personas mal y creerse el todo poderoso por ser nuestro productor. Si Kevin hubiese estado cuando hice mi audición y entrevista para el programa, me lo hubiese pensado; aunque supongo que ahora debo agradecer que no estuvo porque Notitardes24 es prácticamente la mitad de mi vida.
Amo mi trabajo y amo a mis compañeros, quienes se han convertido como mi familia, excepto quizás Dexter porque nos besamos y manoseamos, y definitivamente no creo verlo como un hermano después de eso, pero si como mi gran sexy, perfecto y asombroso amigo del alma.
Quito mi bata y tomo la falda, cuando voy subiéndola la puerta se abre dejando ver a Sabrina que cierra la puerta.
-Me gusta tu sujetador-anuncia.
-Diría que está a la orden pero no parece higiénico y además eres como ¿Dos copas más que yo?
-Eres una discriminadora de senos.
- ¡Mi pecado!
-Voy a decirle-escucho a Sabrina mientras termino de subir mi falda.
- ¿Qué y a quién le vas a decir? Luces molesta y nerviosa.
-Lo estoy.
-Suelta el delito, supongo que es mejor que termines con mi compañía en la cárcel que sola.
- ¿Y quién va a sacarnos de la cárcel?
Tomo la camisa, me la pongo y le sonrío a instantes de darle mi respuesta, pero entonces la puerta de mi camerino vuelve a abrir y se trata de Kevin.
- ¿Por qué irían a la cárcel?
-Tú no entenderías un chiste ni que este te besara Kevin- señalo-, y siempre recuerda que se toca antes de entrar.
-Es mi estudio.
-No, es el estudio del programa del que eres productor, hay diferencias- sonrío una vez más, esta vez por las palabras de Sabrina hasta nuestro lamentable productor.
-Siempre cumpliendo el estereotipos de las rubias.
-Y tú el de los dulces jefecito- con esas dulces palabras Sabrína sale de mi camerino dejándome con él siempre insoportable de Kevin.
-Creo que aquí muchos no han aprendido a saber que soy el jefe.
Ruedo mis ojos y voy hacia mi tocador, tomo una pintura labial invirtiendo mi tiempo en algo útil mientras Kevin decida decirme a qué ha venido.
-Puedes programar la entrevista del chico.
No escondo mi gran sonrisa dejando el labial a un lado y girándome con rapidez, mi entusiasmo parece ocasionar muecas de desagrado hacia Kevin ¡Que alguien saque lo que sea que le metieron por el trasero!
-Sabía que tu gran mente entendería que es una buena estrategia para el negocio.
Mi elogio lo hace erguirse y río porque sobarle el ego es tan fácil, incluso cuando se usa el sarcasmo. Sale como un pavo real de mi camerino y doy unos aplausos hacia mi logro. Me propuse conseguir esto para Brian, el primo de Andrea y actual novia de Joseph. Él no me lo pidió y mucho menos Andrea, pero ahora que Brian se hace cada vez más conocido, parece que es una buena movida tanto para él como para el programa entrevistarlo.
Sería la primera entrevista formal y yo tengo esa exclusiva. No voy a fingir que solo lo hice por él, es bueno que sea beneficioso, también lo hago porque amo las primicias y no soportaría perder otra más, la última aun me tiene enviándome correos contra él.
Elisabeth, Elisabeth, ya deja al escritor sensual salir de tu mente. De nuevo tomo mi celular y reviso pero no hay respuesta de mi último correo, quizás se cansó de este jueguito.
O quizá su novia «lo que está destinado a ser sucede» le ha echado la correa encima, aunque no podría dar fe de ello porque no los conozco de nada ¡Ni siquiera he visto al hombre alguna vez en persona!
Dejo mi celular y prácticamente corro fuera del camerino llamando a Andrea, soy algo consciente de que en el camerino de Rayan parece que alguien alza la voz, pero no presto atención porque es Rayan, y él es de las personas más educadas, centradas y amable que conozco.
No me cuesta mucho encontrar a Andrea que parece reírse de algo que Marcos, el chico de las luces o electricidad – siento que es lo mismo – está diciendo.
La verdad es que estoy segura que aquí nadie esperaba que contratando a esa sarcástica, irónica y nerd chica encontráramos una amiga y en el caso de Joseph: un amor. Seguro son la pareja nerd más genial que ha visto el mundo y son bastante lindos de ver. Él único que debe odiar cada momento de esto es Kevin, aun no supera el buen puño de Andrea conectando con su nariz en la más épica de las renuncias.
- ¡Andrea!
- ¡Veinte minutos!-Stephen casi grita en mi oído cuando pasa a mi lado.
Ya estoy junto a mi objetivo- ¿Qué mierda le ha pasado a tu camisa Rayan?
Volteo y hay una gran mancha naranja en una camisa que segundos antes solo fue blanca. Lo resaltante está en la expresión molesta de Rayan, pocas veces lo he visto así y una de esas veces se debió a...
-Pregúntale a Sabrina, a ver si ella te cuenta de su maldito arranque de locura- grita Rayan.
Las palabras de Sabrina suenan en mi cabeza, iba a decirle y no entiendo cómo no supuse que se refería a decirle a Rayan sobre Callie, la mujer a la que empezó a ver hace quizás dos meses.
- ¿Y a ti qué te pasa con Sabrina?-pregunta Dexter tomando café, nada raro que este como un exhibicionista sin camisa dejando toda su tinta a la vista.
- ¡Rayan! ¡Vamos! No es para tanto.
esto se pone más intenso, Sabrina ha hecho su aparición y me da una rápida mirada. Se lo dije hace una semana, se lo advertí. Mayormente cuando uno quiere ayudar en algo que es de dos, es precisamente uno quien sale con las tablas por la cabeza y luciendo como la mala. Por la forma en la que luce Rayan, esta no es la excepción, lo cual se confirma cuando la manda a la mierda.
- ¡Soy tu amiga! Te digo lo que creo.
-No pedí tu opinión, si quisiera un consejo ni siquiera te lo pediría a ti.
Frunzo el ceño, creo que Rayan ha estado algo... inquieto y muy fácil de alterar, pero nunca me ha gustado que alguien le hable mal a Sabrina, desde que la conozco y sé cómo se siente cuando la juzgan sin que la conozca solo cuando la ven a primera instancia.
Siendo honesta también me agota que al verla rubia, hermosa y con curvas asuman que es solo un símbolo sexual o un objeto sobre el cual babear y especular.
- ¡Vete a la mierda!- Sabrina ha explotado y esto va a pesarnos por un tiempo-Estúpido cabrón, cuando necesites a una amiga entonces no me busques ¡Jódete! Solo quise ser buena amiga ¡Y deja de perseguirme Susy!
-Pero es que debo maquillarte-Susy está asustada, nunca ha presenciado algo como esto porque ¡Casi nunca sucede! Andrea no puede cerrar su boca abierta por el impacto.
Y los más cautelosos como el trío internacional – Joseph, Valeria y Peter – prefieren observar. Kevin lo ignora adrede porque está más ocupado ladrando hacia Agatha.
Soy capaz de ver el labio de Sabrina temblar antes de darse la vuelta y también percibo el atisbo de remordimiento en la mirada de Rayan, quien deja la mirada atrás cuando Dexter palmea con fuerza su espalda.
-Amigo, despertaste a una fiera.
-Ella me ha hecho enojar.
-Y ahora tú la enojaste a ella-señalo lo obvio-. Esa rubia no se le debe hacer enojar, esto te perseguirá por meses. De todas formas ¿Qué sucedió?
-No es tu problema ¿Vale?
Ruedo mis ojos, la confianza de Rayan en las personas esta por los suelos, ya me encargaré de averiguar por qué lleva días de esta forma tan susceptible. Dexter se encoge de hombros y se va a buscar, espero, una camisa y mi atención vuelve a Andrea.
-Se les pasará pronto la rabieta, una vez pensé que iban a matarse pero todo luego estaba bien. Es la segunda vez que discuten, así que no vamos a preocuparnos. Se adoran y son un par divertido. Rayan siempre está protegiéndola y ella haciéndolo reír por lo que van a extrañarse y se disculparán por lo que sea que haya pasado- bueno, eso espero.
-Sí... nunca hace mal ver un poco de drama en vivo ¿Cuánto tardaron la última vez en contentarse?
- Tres meses y eso porque los obligamos-abre mucho más su boca y decido soltar la razón por la que he venido en su búsqueda- ¡A lo que iba!
¡He convencido a Kevin!
- ¡Que genial!- no tiene ni idea de lo que hablo- ¿De qué se supone que lo has convencido?
-Le he enseñado a Kevin vídeos de presentaciones de Brian, sus covers, sus redes sociales y que Andrew Wood lo apoya junto a Ashton Bratter y Brandon Flack por lo que accedió a dejarme traerlo para una pequeña entrevista.
- ¡Vaya! ¡Eso es grandioso! ¡Muchas gracias Elisabeth!
-Para mí es todo un placer, se me ocurrió y no quería decirlo hasta lograrlo
-¡Dale la noticia a ese bello primo tuyo!
-Lo haré.
-Y dile que por ello me debe un beso-bromeo, aunque nadie se negaría un beso de primo de Andrea, tiene un aire de hombre despreocupado que atrapa junto a esos lindos ojos claros.
-Supongo que no sé si voy a decirle eso.
Río y frunzo el ceño notando que Kevin continúa ladrando a Ágatha. Uno de los defectos de Kevin, no es que los cuente, se encuentra en su falta de empatía y algo de humanidad. Tal como procedo a contarle a Andrea, BG.5, banda a la que he tenido mucho acceso para entrevistar y estupendos chicos seguro amados por todos, no está pasando por un muy buen momento con uno de sus integrantes. Todos entendemos eso y junto a lo necesario que es tener privacidad en un momento como este.
Yo de todas las personas lo entiendo porque me recuerdo en un momento trágico de mi vida y en medio de muchos paparazis intentando obtener información porque era, soy, estrella de Notitardes24. Pero estas son cosas que Kevin parece no entender, no cuando puede hacerlo salivar con muchos más televidentes lo que equivale a muchas más ganancias.
Andrea apoya lo que digo, pero segundos después tiene de nuevo la mirada de mujer sedienta de una persona llamada Joseph Hans. No es que no esté recibiendo desde que llegó la misma mirada de regreso. Es sorprendente ver al serio, centrado y muy inteligente Joseph tan perdido por una chica. Casi estoy conteniendo un suspiro en favor de ellos, porque soy así de amable como para suspirar por ellos. En su honor.
Casi quiero reír de mis pensamientos. Ni siquiera puedo entender cómo un pensamiento me lleva a otro. Por cierto, debo recordar cuando termine el programa enviar un mensaje a Tanya Black para confirmar su asistencia, también debo llevar dos vestidos a la tintorería y cancelar...
-Señorita Elisabeth, ya veo que tengo la dicha de está vez toparme con usted.
Te diré que tipo de voces pueden derretir a una mujer: las rasposas, las varoniles, las que parecen arrastrar las palabras porque enredan cada letra en su lengua como una acaricia. Y esta voz es todo ello en una sola.
Hay un escalofrío recorriendo mi columna mientras esa voz parece destinada a revolver estómagos y robar respiraciones. Hago la cosa teatral de girar lentamente y quiero morirme. O quizá estoy muerta ya.
La razón principal por la que sé quién es este hombre se encuentra porque he visto fotos, conferencias, breves entrevistas y bueno... estoy pendiente de sus redes sociales ¡Pero no lo sigo! Del mismo modo en el que no me sigue a mí, aunque supongo que él no revisa mis redes del modo en el que yo lo hago con las suyas.
Además de ser más alto de lo que esperaba, es mucho más...Uhm. Siempre he tenido una cosa loca por dos rasgos físicos en un hombre: cejas y barba.
No me gusta cuando un hombre depila sus cejas o cuando parece que no las tiene, acepto a hombres sin barba ¡Pero me encantan cuando las tienen!
Y Paul Coleman tiene un poco más que un rastro de barba y unas bonitas cejas gruesas por encima de unos bonitos y expectativos ojos ámbar con algo de verde o verde con algo del color del caramelo, no logro identificarlo.
¡Gracias al cielo que el universo no fue tan cruel como para darle mejores pestañas que cualquier mujer! Aunque son oscuras y resaltan sus ojos.
Seguro también agradezcamos al universo que no le dio la mejor nariz. Pero desde luego, no se emocionen porque el no tener la nariz perfecta no dice que no tenga una buena. Es algo triangular y curvea pero te digo que le queda de maravilla sobre esa barba que ya mencioné y unos labios carnosos.
De nuevo: ¡Gracias universo por alegrar muestras vistas y darle la perfecta boca carnosa! Pero maldito seas por aun otorgarle labios que le quedan de maravilla.
Ni siquiera quiero evaluar su cuerpo. Vuelvo mi vista a la suya y creo que quizás también estaba dándome un rápido vistazo. Capaz y todo esto pasó en segundos, pero para mí es como si se tratase de horas.
-Me parece que no podría estar más desacuerdo con su último correo por lo que he decidido darle una respuesta en persona.
-Paul de mie... Coleman- me corrijo antes de decir "Mierda" de la manera en la que llevo largos meses adornando su nombre antes de su apellido. Estoy algo intimidada pero el leve golpe de Andrea me ayuda a salir del trance. Enderezo mi espalda y trato de borrar la mueca deslumbrada por un ceño de "me importa una mierda que seas caliente"-. Ni que esperaba una respuesta suya.
Mentira. Confieso que soy de mentiras piadosa, de hecho soy buena cuando quiero adornar las cosas, pero solo mentiritas leves.
-Debería, teniendo en cuenta que cerró el correo con una interrogante.
¿Por qué envuelve las letras de forma tan... atrapante? Un experto violando el abecedario. Le hace el amor.
Casi río de lo absurdo que suena eso incluso en mi mente.
-Bueno ¿Y quién te crees? ¿Un diccionario ortográfico humano? ¿Vas enseñarme cómo usar los signos?
-Puedo enseñarte a ser educada, pero no es por ello que he venido- sonríe y extiende una solitaria hoja hacia mí, la tomo sin dudar-. Ahí, prepárate para leer sobre ello. Cuando haga la dedicatoria me encargaré de que tu lindo nombre se encuentre, puesto que me has motivado a desmentir tu declaración por correo.
- ¡Vaya! Tendría que ver para creer señor Coleman.
-Soy un hombre de sucesos empíricos, así que me remito a las acciones y no solo palabras para cerrarle la boca-hay una sonrisa demasiado dulce demostrando que es falsa en su rostro, pero esos ojos lucen determinados a volverme papillas, a demostrar lo que quiere-. Le daré el mejor romance que pueda usted estar preparada para leer.
- Esta es una verdad o viene a buscar un reto-le digo con desafío.
- Para nada señorita, solo que este reto me lo he tomado un tanto personal. Así que definitivamente aceptaré su reto.
-Muéstreme y le creeré.
-Oh, lo haré. Solo recuerde que va dedicado para usted- sus ojos van a su reloj para luego volver a mí-. Fue un placer conocerla finalmente en persona.
-Lo mismo digo.
Y no miento. Llevo meses discutiendo con este hombre por correo, esperen ¡Un año! Un año de correos y revisarlo en fotos o vídeos convenciéndome que de seguro no era así de atractivo, pero el universo demuestra que le dio buenas virtudes. Lo cual compruebo cuando se retira y clavo la vista en sus posaderas envuelto en jean, muerdo mi labio.
El educadamente grosero, pomposo y elocuentemente ingenioso Paul Coleman tiene excelentes atributos. Sabrina quizás lo ha apodado mejor que yo: Paul Caliente Coleman.
- ¡Mírale esa retaguardia!- es todo lo que puede salir de mi boca en primer lugar, siento mis mejillas calientes en una mezcla de adrenalina, vergüenza, lujuria y furia- ¡Maldito! ¡Es caliente! Es mucho mejor que las fotos y vídeos de sus presentaciones, no me hacen justicia ¡No tiene derecho a estar así de bueno y humedecer bragas!
- ¿Se necesita un derecho para eso?
Todo lo que hago es reír de forma loca antes de bajar mi mano y acercar la hoja. Hay solo unas pocas líneas con contundentes palabras.
«A veces la vida no te enseña cuando va a morderte. Cuando quién formará las letras de tu historia va a envolverte.
Puedes decir no creer en el amor, pero ansías sentirlo.
Puedes sentirte una roca, pero eres humana.
Romance, romance, romance. Lo más esperado, lo más rechazado.
¿Estaba lista? No lo sabía, pero Elizabeth estaba a tan solo un suspiro de dejar las palabras atrás para vivirla. Vivir su historia »
Trago en seco. Elizabeth tiene un poco, casi todas en realidad, las letras de Elisabeth.
Si pretendía ofenderlo lo logré, nunca he dudado de que sea versátil para escribir de un tema a otro, solo quise picarlo y lo logré. Razón por la cual por primera vez en su carrera como escritor Paul Coleman escribirá una novela de categoría romance.
Si este hombre ya derrite a muchas con otras temáticas, puedo imaginar que el romance viniendo de su mano y mente va a causar desastres épicos.
Mierda. Él quiere probar un hecho y va a lanzármelo al rostro con fuerza.
- ¿En qué lío me he metido ahora?
Murmuro alejándome y solo entonces me doy cuenta de que estoy descalza, sigo sonrojada y podría darme una taquicardia porque mi corazón va a escapar por mi boca ¡Quiere salirse de mi cuerpo!
Estoy un poco asustada de haber llevado nuestra disputa a otro nivel, de que me sorprenda aún más. Pero un reto es un reto, aun si intuyo de que va a demostrarme lo que ya sé: es un grandioso escritor.
No abandonaré la guerra sin pelear o algo así cita a Joseph a veces.
Sonrío poco a poco deteniéndome frente a mi camerino. Stephen grita como loco cuántos minutos quedan para salir al aire, pero no me importa.
-Ah, pues mira qué bonito Elisabeth. Tendrás una dedicación en su libro antes de que señorita soy tu novia destinada ¡Chúpate esa novia mimada!