Es una noche de lluvia. Una noche de esas en las que solo te apetece acurrucarte bajo el edredón, poner una película romántica y lloriquear cuando los protagonistas se besan al final y suena una música dulce que indica que serán felices para siempre mientras comen las perdices que te encantaría comer a tí, si tuvieras a alguien que te hiciera sentir especial y única, como a la prota de la peli.
Pues no.
En mi noche no hay nada de eso.
Ni estoy bajo el edredón, ni hay peli, ni besos ni perdices. Simplemente estoy yo, esperando a que mi cliente llegue y se haga las putas fotos para poder irme a casa a dormir sola, sin nadie que me haga sentir absolutamente nada porque a nadie en mi vida.
Soy abogada, bastante famosa divorciando gente de mucho dinero y esto de hacer fotos lo hago para descompresionar del estrés que me genera mi trabajo.
Hace unos años me dedico a esto.
Tengo un estudio en un loft en las afueras de la ciudad y muy de vez en cuando tomo algún cliente para salirme de mi agotador día a día.
La fotografía es una válvula de escape perfecta pero resulta, que el maldito cliente se retrasa y me estoy estresando.
-¡Hola!
Siento que llaman a mi espalda mientras me estoy preparando un gin tónic porque la impaciencia me está devorando.
Me giro y le veo.
¡Joder!
El tío mide como mil metros de altura, tiene los ojos más verdes que alguna vez he visto y la sonrisa desgarradora más hermosa que alguien puede esbozar.
-¡Eh...!¡Sí, adelante!
Ni siquiera le pregunto cómo ha entrado porque es evidente que me dejé la puerta abierta. Soy una insensata.
Se acerca a mí y me entrego a la belleza de este hombre.
Ofrezco una mano que toma presto y me sorprende dejando un beso en ella.
Llevo el pelo largo, negro y rozando sus hombros en bucles que le hacen ver salvaje.
-Perdona la tardanza -balbucea y me alejo un paso atrás -. Es que vine en moto y con esta lluvia, imposible apurarse.
-Tranquilo -consigo decir luego de carraspear y suelto la bebida de vuelta a la barra de mi bar -, entiendo.
¡Mentira! Lo único que entiendo es que está buenísimo y debe pensar que soy estúpida. No puedo dejar de mirarlo.
Me doy la vuelta y tropiezo con sus brazos que me aguantan por la cintura para que no caiga al suelo al tropezar con un cable de mis lámparas.
Tengo todo listo y solamente faltaba el cliente pero uf, el cliente está como un queso y cuesta concentrarse.
-Ups -murmura y sube un poco sus manos por las curvas de mi cuerpo hasta dejarlas a los lados de mis pechos, justo debajo de mis axilas y la sensación es inigualable -. Casi te caes.
-Lo siento -recupero la razón y me separo de él, pero me retiene.
-¿Seguro estás bien?
¡Pues no!
Estoy fatal, cachonda y haciendo el imbécil frente a un tío bueno que me de be estar catalogando como una lerda.
-Sí -miento descaradamente -.¿Empezamos?
Necesito hacer las fotos para poder irme a mi casa a darme una ducha congelada a ver si recupero la temperatura normal de mi cuerpo que ahora lucha contra la combustión espontánea.
-Vale -consiente dándonos un poco de espacio a los dos -. Voy a desnudarme.
¡Sí!... Olvidé contarles que hago desnudos artísticos.
Se da la vuelta y con un pie presionando el talón del otro se saca loa zapatos y los calcetines detrás.
Yo acomodo mi cámara y Dios, que calor siento.
Me saco la chaqueta y me quedo solo con la camiseta blanca que llevaba debajo y los shorts a cuadros. Siempre trabajo sin zapatos.
Bebo nuevamente de mi vaso y entonces sucede...
-¿Puedo...?
Sus palabras son sucedidas por sus brazos a mi alrededor enjaulándome contra la barra y me quedo quieta.
Su aliento en mi cuello eriza mi vello y cierro los ojos cuando le siento completamente pegado a mi espalda y ni siquiera me preocupa que pueda ser un violador o un psicópata. A mí este tío que me haga lo que quiera. Nunca sería un castigo.
Cuando traga el contenido que quedaba en mi vaso, lo deja sobre la barra y yo yo sigo sin moverme.
-Delicioso -pronuncia con voz grave.
-¡Gracias!
Contesto y no tengo ni idea de por qué lo hago.
-¡Mírame! -lanza su orden en mi oído y me tiembla el abdómen.
No sé por qué este hombre me provoca tanto bochorno. Es muy intenso.
No muevo. Solo se mueven mis párpados que bajan para cerrar mis ojos y me siento reclamada. Nada más.
-¡Mi-ra-me!
¡Dios, que sensación me produce en todo el cuerpo la orden que me da!
Luego de ese momento, los dos sabemos que todo cambia y cada uno toma su rol nuevamente...
Sus manos toman el borde de mi camiseta y poco a poco la va levantando. Obedezco en todos los pasos y cuando la tiene cerca de salir, la deja contra mis muñecas y con su altura y lo cerca que está una de mis lámparas, amarra mis manos en alto y me permito dejarle hacer.
-Hasta que no obedezcas serás como una dádiva. ¡Muchas gracias!
Muerde el lóbulo de mi oreja y baja sus manos lentamente por mis brazos mientras me incita a abrir las piernas con uno de sus tobillos.
Llega a mis pezones y se detiene ahí, rodeando las aureolas con sus dedos indices y me dejo caer hacia abajo colgando completamente del agarre de mis muñecas.
Besa toda la extensión de mi cuello mientras gime bajito sobre mi piel y deja pequeñas mordidas en todos lados que visita y mi cuerpo entero se convierte en llamas.
Chupa mi nuca y los pechos son suyos para seguir amasando como guste.
Está desnudo, detrás de mí, caliente como yo y siento su prueba contra mis nalgas.
-Voy a follarte muy lento, Cassie, te va a encantar.
Aprieta mis pezones una última vez y pierdo la cabeza en un grito de placer que le regalo y le lleva a pasar su lengua sobre ellos, ambos de manera alternativa y le tengo delante magullando mi sexo con una mano hambrienta sobre el jean.
Estoy encadenada y ansiosa.
Cierro los ojos para no verlo porque sé que si lo hago, todo acabará. No quiero eso
Ya no.
Le siento soltar los botones que me mantienen vestida de cintura para abajo y es entonces que sé que no hay vuelta atrás.
En cuestión de nada, soy despojada de todo y quedo desnuda, con mis ojos cerrados.
-¡Mírame! -repite y es su manera de confirmar que quiero esto.
Qué sensación tan extraña. Que delicia y que tortura.
Que mágico poder.
Niego y él sonríe sobre mis labios y aparto mi boca para que no me bese.
-Buena chica -dice dándose ppr permitido a entrar en mí.
Dos dedos se deslizan entre mi humedad y sabe, así como yo, que estoy vulnerable y entregada a él.
Hace unos círculos sobre mi clítoris y termina deslizando los mismos dedos dentro de mí y me retuerzo sobre mi posición.
Gimo y el gruñe sabiendo que quiero proseguir.
Escucho en medio de sus dedos creando música entre mis piernas con mis fluidos, el sonido del preservativos al rasgarse y su boca vuelve a mis pechos.
-¡Te amo, nena! -es un susurro muy bajito en mi oído y luego me regala una mordida.
Intento no oír lo que dice y sigo conectando con su cuerpo simplemente tentando al mío.
Cuando estoy a punto, se retira y baja las manos a mis muslos, cuela sus dedos por detrás de ellos y me levanta cargando mi peso en sus palmas y me empala de una sola estocada.
-¡Joderrr!
Los dos decimos la misma palabra y mis ojos se mantienen cerrados. No puedo abrirlos. No quiero verlo. Sabe que no puedo hacerlo.
Se retira, quedando en la entrada de mí sexo y recuesta la frente sudada en mi hombro para tomarse el mismo minuto que necesito yo, porque sabe demasiado bien tenerle dentro y podría explotar ahora mismo si se moviera. Sé y siento que él también.
Mis piernas se aprietan a su alrededor y entonces mi cuerpo le aprieta por dentro y grita empezando a moverse como demente dentro de mí.
Una, dos, tres y no puedo saber cuantas veces más, entra y sale, entra y sale y la velocidad es tan brutal que me falta nada para dejarme ir.
-Dios, amo esto. Eres maravillosa.
No digo más que jadeos. No puedo.
Siento como caen mis manos del techo y soy cargada completamente por él que me pone sobre el suelo, espera a que mis piernas se sostengan sin temblar y me da la vuelta, me dobla sobre una banqueta y poniendo mis manos en el borde de la barra de mi bar, me abre las nalgas con sus manos y vuelve a entrar en mí sin parar en el ritmo sobrehumano que impone.
-¡Ah, Cassie, joder!
Muerdo mis labios en cada empujón que me regala y la sensación de tenerle dentro resbalando por las paredes de mi vagina es una maravilla que nunca podré volver a sentir sino le tengo a él para dármela.
Suelta mis nalgas y le aprietan la polla cuando sube las manos a mis hombros, se aferra a ellos para profundizar en la penetración y cada empellón hace que mis pies se levanten del suelo.
Sé que ya tiene que acabar, no queda nada. El tiempo se agota y estoy segura que ya estamos al final.
Es entonces como siento, que me mete una mano entre las piernas y el muy maldito me aprieta solo un poco el botón latente y me corro como una novata al mismo tiempo que él. Los dos sabemos que yo no puedo hacerlo, pero también sabemos que él hace que sea imposible evitarlo. Y en el justo momento en el que dicen...
-¡Corten!¡ Ha valido!
Esa es nuestra señal para separarnos y Thiago se niega.
Cuando el director de la peli, el mismo con el que estoy casada se me acerca, mi compañero de reparto sigue dentro de mí en un intento de reclamo al que no tiene derecho alguno.
-Estuviste fantástica, nena -me besa los labios, incluso con Thiago dando un golpe dentro de mí con su polla y gimo en la boca de mi marido.
-Venga chicos. Tomen una ducha y en una hora grabamos la segunda toma.
Salgo de allí casi corriendo antes de que se de cuenta que me he corrido en pleno rodaje y cuando entro a las duchas, sé que está detrás de mí.
Me doy la vuelta, y Thiago dice con pesar y sabedor como yo, de lo que eso significa...
-¡Mírame!
Y entonces sí, lo hago. Le miro. Le miro y me pierdo en esos ojos que tanto amo, en esa boca me consume en medio de la clandestinidad y dejo caer una lágrima al recordar que su hijo crece dentro de mí y no podemos estar juntos. Mi vida es complicada y la suya...la suya es todavía más difícil.
Así que sí, como ya había dicho, mi noche de lluvia no es normal como lo sería para cualquier persona, en mi caso, todo lo mencionado ha sido parte del guión de una peli porno. Salvo el hecho de que Thiago y yo, somos más que compañeros de reparto bajo los ojos de la pasión.
CINCO AÑOS DESPUÉS
El olor de mi pequeño apartamento es tan húmedo que a veces siento que me dará una pulmonía si respiro demasiado profundo.
Me he quedado sin nada, en la absoluta miseria.
Miro por la ventana de cristales rotos y remendados con cinta adhesiva las calles de Brooklin oscuras y mojadas por la lluvia nocturna que avisa el frío invierno que se avecina, sabedora de que tengo dos días para pagar el importe íntegro de la deuda de mi exmarido o me quedo en la calle, y lo que es todavía peor: puedo ir a la cárcel.
Mi trabajo en la clínica pública no es suficiente para pagar las deudas de la universidad y todo lo otro que difunto me dejó como herencia, y apenas si me deja cubrir las facturas, además de comer. No tengo nada con lo que sobrevivir y desde luego nada más que vender. Ya ni coche tengo. Estoy en la más absoluta miseria y cada vez veo más lejos mi intención de montar mi propia consulta en psicología. Todos mis esfuerzos se han ido por el desagüe en el momento en que él murió, dejándome sus malditas deudas. Ya ni siquiera estábamos juntos, pero legalmente seguíamos casados.
Nunca me rindo y lucho con todas las fuerzas pero también soy de saber muy bien cuando algo se acaba y mis posibilidades de salir adelante sin hacer algo radical, se han acabado. No tengo más opción que buscar una alternativa como la que se me ha venido a la mente.
-Tienes que estar loca -me reclama Susy cuando le cuento que ya tengo la cita para mañana.
Fue cosa de responder al anuncio y diez minutos después recibí la hora de la cita. Mañana tengo una entrevista para el extraño trabajo.
La rubia es pobre como yo pero al menos pudo pagar sus créditos universitarios con un fideicomiso de su difunta abuela y subsistir con lo que cobra ahora en el mismo trabajo que yo, en mi caso no tengo ni siquiera eso y voy a perder mi libertad si no consigo el dinero.
-No tengo más remedio, Sus -me giro hacia ella -. Me van a echar del hospital y entonces sí, nunca seré alguien en la vida. Si no acepto este acuerdo iré a la cárcel y perderé todo, cuando salga seré una exconvicta y mi carrera no habrá tenido sentido alguno.
-¿Te das cuenta que estás cometiendo una locura? -me encojo de hombros -.¿...que nadie que hace ese tipo de arreglo está bien de la cabeza? Tú mejor que nadie deberías saber que es una conducta un poco enfermiza y de tendencia oscura.
Su condición de psicóloga le lleva a psicoanalizar todo. La mía también. Es lo que somos y no podemos evitarlo. Ya sé que hacer algo así es entre otras muchas cosas, bastante arriesgado pero no tengo muchas opciones y siento que me he quedado sin más opción y sin tiempo. Al final tal vez este sea mi destino y luego de todo, haya algo increíble para mí. Prefiero verlo así.
-Al menos dame todos los detalles y te esperaré fuera de donde sea que vayas a entrevistarte -propone rompiendo una caja de vino barato -. Te estaré esperando para saber que estarás bien. Que nada te ha pasado
-De acuerdo -acepto agradecida -... ¡Gracias, Sus!
(...)
<
Ese es mi mantra para soportar esto.
Me pongo un vestido negro que mi amiga me presta, es el más bonito que tiene y no es provocativo pero tampoco soso. Me suelto el pelo cobrizo y lasio, dejando que se acumule sobre la curva de mi trasero y aplico un maquillaje oscuro para resaltar mis ojos verdes, me perfumo con agua de colonia y tomo el pequeño bolso, nerviosa pero segura para irme al encuentro con el hombre que va a compartir conmigo el momento más intimo de mi vida.
-Si te arrepientes a última hora estaré justo aquí -mi amiga me besa justo encima del tatuaje en mi dedo corazón y aprieta mis manos.
Llevo un corazón roto en ese sitio porque así me siento, con el mío partido en pedazos gracias a todas las tragedias que me ha tocado vivir. Gracias a el,que desapareció de mi vida hace cinco años y todo después de eso ha sido una locura.
-Voy a estar bien -explica para infundirme fuerza -. Mañana pagaré lo que debo y volveré a respirar en paz.
Al día siguiente estoy nerviosa, no tengo más opción que ir a esa entrevista sola, Susy ha sido convocada para una reunión de última hora en la clínica por algún problema con uno de sus pacientes y quedamos en que le avisaría cuando salga de allí.
Internamente rezo para obtener el empleo y que me paguen enseguida, porque de lo contrario no sé cómo lo haré y no quiero volver a hacer películas porno. Eso fue un oscuro capítulo de mi vida, que me trajo justo aquí...un capítulo que además me dió dos grandes dolores y ausencias que nunca podré superar.
Susy finalmente va temprano y me quedo vistiéndome lo más profesional que puedo, incluso uso mi color de ojos natural, no me pongo los lentes oscuros...necesito crear empatía con el jefe y mis ojos siempre han sido una carta de presentación para mí.
Desde hace años, cuando pasó lo que pasó yo cambié toda mi apariencia y ahora casi nadie de aquella época me reconoce, pero mis ojos hoy están como antes...les necesito.
Tomo el metro y cuando llego al lugar, me percato de que es un edificio enorme, un jodido rascacielo con las letras plateadas enormes que rezan: Orus Company en la cima del edificio en el que por su opulencia asumo que el salario que seguro obtendría si me dieron el empleo, podría ser suficiente si consigo ajustar mis horarios para pagar mis créditos poco a poco. Creo ver una luz al final del túnel.
Me dan una credencial en la recepción y alguien me acompaña hasta el penultimo piso donde el dueño en persona me hará la entrevista.
-Espere un segundo por favor -su asistente me indica que me siente.
Estoy nerviosa pero al vislumbrar tanto lujo junto delante de mí, me distraigo en los detalles carísimos del sitio y no soy consciente de que me llaman hasta que alguien carraspea a mi lado.
Sin embargo nada podía prepararme para lo que iba a suceder en esa habitación.
Cuando entra y no me esperaba, me giro para verlo usando una máscara fría que consigue ponerme nerviosa desde la misma entrada, toanoes como entrar en un mundo en el que antes estuve y ahora parece no tener nada que sentir por mí.
Me pongo en pie de un salto y enfoco uno ojos grises que recuerdo perfectamente. Ahogo un grito cuando me impacta su profunda mirada y tiemblo de saber que es él, quien me hizo suyCatantas veces hace cinco años y que ahora me mira impasible. Como si no supiera quien soy pero tratara de descifrar mi expresión.
La mandíbula cuadrada se aprieta en un gesto extraño y frío y entonces dudo, no puedo guiarme solo por unos ojos pero es que pasé demasiado tiempo borracha de ellos, no se me olvidan. Sé que es él. Algo elegante, más clásico y serio pero es Thiago. Lo sé. Incluso lo siento.
-Señorita Campbell -estira la mano en señal de educación -. Soy Marcos Orus, un placer conocerla.
Estupefacta por el sonido envolvente de su potente voz que ya conozco me asusta que se presente con otro nombre.
Me obligo a salir de mi trance y estiro la mía para unirla a la suya...
Ahí es cuando descubro que efectivamente es él, tiene el tatuaje en ella. La marca que quedó grabada en su dedo, igual al mío...la mitad de mi corazón en el suyo y ese principal testigo de nuestros encuentros pecaminosos.
-¡Hola!
No consigo decir nada más. De hecho agradezco que haya podido decir algo y me felicito por seguir de pie frente a un hombre que estuvo amando mi cuerpo durante meses, que se planteó un futuro conmigo alguna vez y el mismo que de pronto desapareció de mi vida durante los últimos cinco años y que parece no recordar nada, a pesar de su mirada clavada en mi tatuaje y de su apabullante manera de observarme.
-¿Se encuentra usted bien? -pregunta viendo mi impávidez y asiento por inercia, no estoy bien no -...Entre, por favor.
No tengo la menor idea de qué hacer. No consigo descifrar si me ha reconocido o no, si debo decirle quién soy o no. Si reclamarle por haberme abandonado cuando pensaba irme con él años atrás y dejarlo todo solo por vivir nuestro amor clandestino.
No sé si golpear su bello rostro ahora un poco endurecido por el paso de estos años o si empezar a llorar y lanzarme a sus brazos hasta que su cuerpo recuerde el mío.
¿Qué le pasa?
¿Cómo puede fingir no saber quien soy?
¿Tan distinta estoy?
No puedo negar que todo lo que le rodea es en extremo minimalista y sus decoraciones monocromáticas indican un ausencia total de alegría,100000
pero confusamenteo no, ese hombre gemía en mi boca como si estuviera siendo feliz de tenerme bajo su cuerpo...incluso bajo su piel. Siempre juró que él se sintió libre, pleno y feliz de experimentar algo como lo que vivimos en aquel tiempo y que solo algo muy grave tiene que haber borrado de su memoria mi recuerdo... o quizás esté jugando conmigo. No lo sé pero si seguirle el juego es la única forma de averiguarlo, entonces yo también voy a fingir hasta que él no pueda más y se descubra a sí mismo.
-¡Gracias! -consigo decir y me siento al entrar.
Él me sorprende sentándose y subiendo un muslo en la esquina de su mesa, apoyando su cuerpo cuidadosamente, mirándome con impaciencia.
¿Espera que yo diga algo más?
-¿Sabe en qué consiste el trabajo que le ofrezco? -niego lentamente sin dejar de mirar esos benditos ojos grises -. Y, ¿ por qué no me pregunta?
Su inquietud le hace ver inseguro. No es algo propio de él, que siempre ha lucido una férrea confianza en sí mismo y sus alcances como hombre poderoso, y sobre todo que aparenta que sabe lo que quiere. Los dos sabemos que lo sabe.
-Asumiendo que esto es una entrevista -matizo para darle un poco de objetivo sarcasmo -, debo responder a sus preguntas, no cuestionarlo con las mías.
-Eso es que no te interesa saber suficiente -responde de inmediato. Se levanta luciendo enfadado.
Puedo ver su novedoso carácter ácido y ríspido, del tipo que le gusta llevar siempre razón. Es bastante esquivo y no muestra ninguna emoción que le haga sentir en desventaja. Es incluso más arrogante al caminar. Ha cambiado tanto...
-Usted me dará los elementos que necesito y entonces -cruzo una pierna y no se le escapa el gesto -, si considero que me quedan espacios en blanco no dude que preguntaré.
Pasa algún espacio indefinido de tiempo en el que me mira como escrutando mi expresión; intentando entender qué pasa por mi mente y hasta donde puede tirar de mí, de ser necesario. Me temo que yo intento lo mismo y estoy por pensar que me he equivocado de hombre o que quizás Thiago, tenía un hermano mellizo suelto por el mundo.
-Es una experiencia de novia a tiempo completo -expone de repente.
Ahogo un jadeo y se queda mirando mi reacción. Creo que espera que me eche a llorar o corra como un conejo asustado. Sin embargo no pienso hacerlo. Si bien es cierto que la propuesta es ante todo: rara... mi situación no me deja muchos espacios a la elección y desde luego las cosas que él provocó y provoca en mí, tampoco. Ya he sido su amante fingiendo ser su compañera de reparto, ser una novia falsa no es un problema... y además me permite descubrir de que va con todo esto.
-¿Podría ser más específico? -sonríe ante mi pregunta.
Maldita sea su sonrisa aunque es de suficiencia porque ha conseguido desmontar mi discurso de antes, es hermosa y devastadora, como siempre. Podrías morir en ella y disfrutar del proceso.
-Quiero que finjas ser mi novia durante un plazo indefinido dentro de un máximo de un año -se apresura a exponer -. Con todo lo que se supone que hacen los novios. Incluso vivirás conmigo.
Me quedo impactada por el resumen de su propuesta. No consigo entender cómo alguien puede necesitar contratar una mujer para eso...sobre todo alguien con su apariencia, que podría tener novias de dos en dos y una para cada día de la semana. Si es que no hay más que mirarlo para derretirse a sus pies.
-¿Qué pasaría con mi vida normal?
-Por supuesto que puedes ir a hacer tu rutina habitual. Es algo que conservarán así como yo la mía -explica.
En esta ocasión se mueve hasta su escritorio, abre una gaveta y saca lo que parece un contrato y lo deja delante de mi para sentarse detrás de su mesa. Es muy intimidante. Antes lo era menos. Era tan mío que duele verlo ignorarme.
-Y,¿ la gente que trabaja aquí no va a saber que es todo falso?
-Solo mi secretaria sabe y no puede decir nada.
Sé que haciendo estas preguntas le dejo entrever que pienso aceptar pero no lo hago.
Este hombre hace cosas muy extrañas y no tienen una explicación lógica para mí.
Lo cual ante mis ojos lo hace ver un tanto fetichista y si le digo que sí a esto, aún en el caso de que él no me recuerde, le estoy dejando un paso por delante para asumir que puede acostarse conmigo de bo establecer unas normas, sé que es muy activo sexualmente. Y permitir eso, sí me volvería una prostituta o por lo menos y como mínimo, una chica de compañía.
-Y ¿tendré que acostarme con usted? -finjo distancia entre ambos tratándolo de usted.
-Si los dos queremos, sí -responde enseguida sin titubear -, pero eso no estará entre tus obligaciones...Entonces la respuesta a priori es: no.
-De acuerdo.
Tomo los papeles en mis manos y examino lo poco que puedo del contrato. En efecto se refiere a todo lo que ha dicho pero cuando habla de remuneración, explica que es a negociar entre los firmantes.
-Esto es extraño -murmuro para mí misma pero parece escucharlo porque responde...
-¡Hay cosas peores!
-¿A qué se refiere?
-A que pagaré tu carrera entera, te daré un auto, un apartamento pagado y cincuenta mil dolares al final de la experiencia. Tan malo no puede ser -luce alterado y se ha inclinado sobre su mesa, apoyando los codos y cruzando los dedos haciendo un puño bajo su barbilla perfilada en la perfección.
-Y si yo no le sirvo para el sexo, ¿como se aliviaría?
Hago tantas preguntas como quiero y desmonto su opinión de que no inquiría en nada. Supongo que ahora vamos en empate. Y supongo que tengo que negociar la fecha de entrega de ese dinero o no me servirá para lo que necesito.
-Eso no es asunto tuyo -dispone tácito.
-Si va a aparecer alguna mujer celosa reclamándome algo, sí lo es -me defiendo y cierro el contrato. Quiero saber si tiene otra. Maldito seas, Thiago.
-No va a pasar eso.
Vuelve a levantarse y me da la espalda. Se queda mirando por su ventana hacia la vida bajo sus pies y luce tan arrogante que da asco. Las manos en los bolsillos le hacen parecer con más poder del que se ve que tiene y es desgarrador saber que no tengo más opción que aceptar. Es una propuesta extraña pero generosa y que podría arreglarme la vida.
Me debato entre decirle quien soy y reclamarle que haga como que no me conoce pero no creo que lo haga. Eso me rompería el alma si contesta cosas que no estoy dispuesta a saber y su expresión es de desconocimiento absoluto. No entiendo como consigue no saber quien soy cuando yo hasta la frecuencia respiratoria se la reconozco.
-Su familia -intento reunir elementos de su presente.
-No tengo de eso.
Responde irritado y lamento molestarlo pero si me decido a hacerlo, tengo que saber cómo defender mi papel. Y todo lo que puedo encontrar sobre estos cinco años en los que ha desaparecido de mi vida.
–Entonces, ¿en serio esta dispuesto a vivir con una extraña, un año entero?
.
-La gente lo hace continuamente, tu mejor que yo deberías saberlo.
Cada vez se hace más cómodo hablar con él y a pesar de que parece que peleamos, somos así de directos al hablarnos. Este juego me va a terminar gustando.
Sé que la gente a mi edad suele vivir este tipo de experiencia de compartir piso y tal con un desconocido y sale bien la mayoría de las veces pero esto no es lo mismo. Nosotros compartiremos una vida juntos, en una misma cama como una pareja normal. Y sobre todo, sabiendo que ya lo fuimos. Esto huele a peligro por todos lados.
-Los dos sabemos que no es igual. Usted y yo lo haremos como pareja. Ha dicho experiencia total. Eso significa tocarse, compartir la cama aunque no tengamos sexo, el baño, salir juntos...incluso besarse.
-¿Quieres que te bese ahora mismo? -se da la vuelta de pronto.
-Yo, no...mmm.
-Quiero vivir la experiencia de una pareja y tengo mis motivos, pero no tiene que ser todo forzado, poco a poco nos iremos familiarizando.
El problema es que nosotros ya nos conocemos...y muy bien.
Es probable que sea una locura aceptar esto, también es posible que salga mal o que no me guste del todo vivir con un hombre tan pagado de sí mismo que se empeña en ignorarme; pero los beneficios son muy necesarios para mí y no puedo dejar escapar esta oportunidad. Empeñaré como máximo un año de mi vida y si no descubro qué pretende con todo esto, luego seguiré haciendo lo que tanto amo y conseguiré ser un persona solvente por mi misma dejando todo el pasado atrás. Este es un sacrificio que no tengo más opción que hacer y hasta cierto punto agradecer que se haya presentado la posibilidad en mi vida.
-Acepto.
Luego de esa única palabra que define el futuro de los dos, pone el contrato frente a mí y me señala donde debo firmar. Sin embargo en realidad su dedo cae sobre una frase de cinco palabras un tanto más grande que el resto del documento encima de la firma como forma de anexo...creo que en su manera silenciosa de comunicarse quiere que no deje de ninguna forma de leer lo que ahí reza: NO TE ENAMORES DE MÍ.
Demasiado tarde para eso, Thiago...y firmo.