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Novia abandonada

Novia abandonada

Autor: : Gi Dominguez
Género: Romance
Brianna, había sido abandonada en el altar. Una mezcla de emociones la había invadido, y de un momento a otro comenzó a caminar sin una dirección fija. Cuándo llevaba más de 30 kilómetros recorridos, y sus pies iban sangrando: a pesar de eso no sentía ningún tipo de dolor, todo era opacado por el corazón destrozado que llevaba dentro de ella. De pronto vio una flor es bastante conocidas en la parte exterior de una casa. Su curiosidad pudo con ella y se acercó, no puedo evitar observar cada detalle con nostalgia: había algo que le hacía familiar. De pronto un joven bastante guapo le abrió la puerta desgastada de madera. Después de entrar, lo que no sabía ella: era que no podría salir.

Capítulo 1 Camino

Briana se encontraba caminando sin ninguna clase de ruta fija.

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Todas las esperanzas: se habían reducido a ese día, en la misma nada. Había perdido la persona que más amaba.

No porque lo hubiera decidido así; más bien al contrario: la habían dejado plantada en el altar.

Aquella muchacha de ojos grises, siguió caminando ignorando el dolor que sentía al pisar las piedras del camino, de esa manera amortiguado el que tenía en el corazón.

No le importó tampoco las miradas curiosas de los vehículos que pasaban a su lado, nada le interesaba en ese momento. Paso a paso, se sentía cómo un cascarón sin vida; con un vestido blanco acompañando la pureza que ahora no tenía.

Algo hizo que se frenará, había una pequeña casa de madera a unos metros de distancia.

>

Habían plantadas unas flores que ella recordaba cuando era pequeña, y eso la hizo ir a ese lugar.

Se encaminó, como una luciérnaga perdida hacia la luz.

No miro atrás, no tenía a nadie quien llorara por ella, tampoco que la extrañara: por lo tanto no le importó si en ese lugar le esperaba un destino cruel.

Después de varios minutos, ya estaba frente a frente de aquellas flores y las acarició con las yemas de sus dedos. Cerró los ojos recordando cuando su mano pequeña lo hacía.

De pronto, le dió curiosidad el interior de aquella casa, se asoma un poco cautelosa.

Aunque curiosa.

El interior estaba bastante iluminado, los ventanales al parecer ayudaban a mantener con luz propia.

Briana sin dudar ni un segundo ya había golpeado la puerta, cuando un muchacho sumamente atractivo apareció en su visión. Quiso decir algo, pero en todo el camino había intentado decir una palabra sin embargo ninguna salia de su boca.

-...

-¿Estas bien? -le preguntó.

Aquel joven miraba horrorizado, y un poco asustado aquella novia que tenía la mirada perdida. Después de echarle un vistazo leve, pudo percatar que era muy bonita. Tenía unos grandes e inexpresivos ojos grises, un cabello rubio y largo hasta la cintura.

Ella no dijo nada simplemente se quedó así parada de pie, y el la miro confuso y volvió a preguntar:

-¿Necesitas ayuda?

Ella negó con la cabeza, se dió la vuelta sin decir nada para marcharse. Pero aquel joven no podía dejar ir a aquella muchacha que se veía bastante mal, tomó su mano y al hacerlo: sintió algo que nunca antes había sentido una corriente eléctrica atravesarle la espina dorsal y al parecer aquella joven también le había sentido, porque lo miro con sorpresa.

-Quedate, te veo mal.

Briana puso sus ojos de nuevo en la fría carretera, y después giró su rostro para mirar aquel joven de sonrisa amable. Asintió con la cabeza y se dirigió al interior de la casa.

-¿Tienes hambre? -le preguntó.

A pesar de que sabía: que no tendría respuesta; aquella joven asintió con la cabeza. Ella se había sentado frente a una gran mesa, que se encontraba en el medio del salón.

Después de algunos minutos: ya tenía un plato con una sopa caliente en frente de ella. El joven se sentó a unos metros de su lado. Por algún motivo no podía parar de observarla, le daba mucha curiosidad sobre el motivo por el cual estaba en aquellas condiciones.

Era cómo si hubiera adoptado algo de la calle, no quería decirlo de esa manera o pero era lo que pensaba. Briana despues de sentirse un poco observada, levanto sus ojos grises a aquel muchacho extraño.

-No quise asustarte, solo me das curiosidad, lo lamento.

Briana , no pudo decir nada. Más bien al contrario se quedó en silencio sin decir nada y tampoco sin poder hacerlo.

Al resto del día pasó sin ninguna clase de inconveniente para ella.

Mientras ella observaba con curiosidad la ventana, aquel desconocido amable se acercó su lado y la miró un poco confuso.

-Mi nombre es Esteban.

Ella asintió sin decir nada más.

Entonces él decidió continuar hablando sabiendo que no tendría respuestas del otro lado.

-Tengo 28 años, vivo solo hace algunos años. A decir verdad hace mucho tiempo no recibía ninguna clase de visita, por eso seré sincero y te diré que me agrada que estés aquí. Pero eres libre o sea si quieres irte en algún momento hazlo yo no te detendré.

Ella asintió y dijo con gestos. Saludo hacia el, el objeto de gratitud.

Él tomó su mano y le dijo:

-Te llevaré a tu habitación. En esta casa hay varias de ellas a decir verdad, espero que te agrade saber que hay varias realidad no hay tanta sino que hay tres. Está la mía y a unos pasos se encuentra una que tiene una cama para las visitas Aunque en realidad mi hermano, tampoco mis padres volvieron a entrar a esta casa.

Briana lo miro con curiosidad y le hizo un gesto de:

"¿Por qué?"

-Supongo que quieres saber porqué, a decir verdad no lo sé con exactitud -dijo con calma, hizo una pausa y continuo hablando:- lo único que sé en este momento: se olvidaron de mí. Tal vez yo no era lo que necesitaban. Éramos... y siempre había muy poco alimento para todos. Nos habían hecho trabajar desde pequeños, desde ir a pedir monedas hasta limpiar vidrios en la calle, a decir verdad trabajar no me molestaba que más me gustaba tener mi propio dinero, sin embargo yo no tuve una infancia feliz , la mayoría que iba a mi escuela.

Brianna hizo una mueca triste.

-Descuida eso pasó hace mucho... tiempo ya ni lo recuerdo.

....

Muchas gracias, por leerme aquí. Novia abandonada, no está editada. Puede ser que encuentren errores.

Novia abandonada la pueden encontrar editada y con escenas extras

¡Muchas gracias!

Pueden encontrar mi perfil de facebook: Giss Dominguez escritora.

Capítulo 2 ¿Estás bien

Capitulo 2

Unos pasos más adelante, se encontraban frente a frente: una desgastada puerta de madera.

Briana la observa con curiosidad y también no pudo evitar mirarse en un espejo que se encontraba en la esquina superior.

Envuelta en aquellos trapos blancos, sucios y desgastados.

Se miró a sí misma con pena; recordando todo lo que había pasado unas horas antes.

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Se quedó perdido en sus propios pensamientos: aún recordando, el momento que su esposo se fue.

Su familia se rió de ella.

Había estado 6 años con una persona, quién decidió abandonarla en el día de su boda.

-Oye, ¿estás bien? Te conseguí ropa de mujer. Si quieres puedes... probar -se quedó pausado y con las mejillas sonrojadas, al dudar si llevarle o no ropa interior-. Yo iré a comprar algunas cosas que necesitas o puedes dejarme una lista.

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Briana asintió, sintió que él, era un hombre bastante bueno y comprensivo. Después de unos minutos; él le dio una hoja más bien un cuaderno con una lapicera.

Comenzó a escribir todo lo que necesitaba, sintiéndose un poco triste, porque no tenía ni siquiera un centavo en su bolsillo y tampoco tenía bolsillos.

>

"Desodorante corporal; Ropa talle 38; Ropa interior; Cepillo de dientes; Peine"

Él tomó aquella nota y no pudo evitar dar su mejor sonrisa.

-Tienes una linda letra ¿No necesitas nada más que eso? -quiere saber con curiosidad.

Ella negó con la cabeza, de pronto la soledad de la casa la aplastó, al momento de sentir ser cerrada la puerta.

Le invadió una especie de nostalgia inmediata.

Se quedó arrodillada a los pies de la cama y comenzó a llorar, gritos lastimeros y lágrimas recorrían su cuello.

Seca, fría y con el corazón deshabitado en felicidad.

Apretó con fuerza las cobijas con sus puños, intentando que su dolor se disipe. Aún recordaba las miradas tristes, aún recordaba está sonrisa de satisfacción al verla sola y abandonada con aquel hermoso vestido.

También no puedo evitar recordar el momento que se había acercado al puente, había querido lanzarse; había querido terminar con su vida.

>

Pudo ver los autos pasar por debajo de ella. Su vida pasando a toda velocidad en sus ojos. No pudo hacerlo; no pudo aventarse.

Por alguna razón que no comprendió, vio a un chico del pasado: siempre la cuidó en sus momentos de locura.

Escuchó su voz: "Brianna, no lo hagas".

Después sin darse cuenta, se encontró caminando 30 kilómetros sin parar durante horas.

Había optado por ir en una carretera abandonada, no le importaba nada. No tenía amigas: nadie que le importara ella y si había alguien que supuestamente le hubiera importado lo hubiera acompañado en este momento.

Solo estaba ella sola con su dolor y sus terribles ganas de desaparecer del mundo.

A pesar de todo este dolor ahora se encontraba en un sitio completamente distinto.

¿Acaso era casualidad?

Encontró una persona que parecía buena. No se encontraba sola; no obstante sin ningún tipo de esperanza.

Escuchó un sonido, mientras tenía curiosidad: viendo unos portaretratos. Avergonzada se giró, al escuchar unos pasos.

Apenas llegó, tenía consigo varias bolsas en su mano izquierda. No pudo evitar observarlo con curiosidad. Obviamente no podía decir nada, por lo que se acercó en forma lenta y cautelosa hasta su lado.

-Te traje, lo que me pediste. Creo que conseguí los talles... -murmuró avergonzado.

Esteban: no pudo evitar recordar, estar en la tienda de ropa interior.

Se había frenado a una bastante conocida en el pueblo, entró y enseguida sus mejillas, se tomaron rojizas al ver toda la lencería elegante que estaba en cada maniquí.

-Hola Esteban.

Esteban era una persona conocida en ese pueblo, no solo por el hotel hecho de que vivió ahí desde que era un niño pequeño; siempre procuraba ayudar a todas las personas que el pudiera. Era conocido por ser una persona amable, trabajador y bastante predispuesta.

-Señora Mirian, vengo a comprar ropa interior en talle 2 -comentó visiblemente apenado.

Doña Miriam lo miró con curiosidad; puesto que ese muchacho nunca había tenido novia. Todos en el pueblo sabían perfectamente que su familia lo había dejado solo. Por ese motivo le da aún más curiosidad el motivo de su compra. A pesar de todo esos pensamientos, se los mantuvo guardado bajo llave y solamente dijo:

-Te mostraré los conjuntos que tengo, quedate aqui.

Enseguida apareció Miriam, rodeado de telas y encajes de todo tipo. Los colores vibrantes y los blancos opacos hicieron aparición en el mostrador.

-No sabía bien cuál preferías, por lo que traje uno de cada modelo para que te puedas decir. Es para una novia o algo así ¿verdad?

-Algo así.

No sabía cuál de todos elegir, por lo que terminó dando por tres conjuntos de diferentes colores de algodón. Le daría pena llegar y darle un conjunto de encaje, a una completa desconocida.

Volviendo a la realidad donde ella estaba frente a él, Briana no pudo evitar notar el detalle de sus mejillas rojas. Pero, siempre no pudo omitir palabra, lo único que hizo fue tomar aquellas bolsas con curiosidad e irse a su habitación sin antes asentir con la cabeza , diciendo "Gracias".

En cuanto llegó, abrió aquellas bolsas coloridas de papel. Lo primero que sacó: cuatro blusas casi iguales mangas cortas, porque en esa temporada hacia bastante calor.

Las miró con curiosidad, también había una de tiritas. La fue dejando sobre la cama cuando empezó a curiosear el siguiente paquete, pudo ver tres pantalones cortos y cómodos.

Lo que dejó al último fue la parte de la lencería, tres cajitas pequeñas se dieron lugar en sus manos.

Los giró sin poder evitar curiosear en cada una de ellas. Mira sorprendida , encontró tres conjuntos cómodos de algodón los que ella usaría.

No se había percatado, que en uno de los paquetes hubiera pegado un extraño papel:

"No confíes en el"

La giró hacia ambos lados: intentando averiguar el paradero de aquel trozo.

De pronto escucho la puerta ser golpeada, no pude evitar sobresaltarse después de lo que había pasado recientemente.

-¿Estás bien?

Esteban, la miró un poco nerviosa y pensó:

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Entonces no sabía bien que decirle, solo pudo murmurar:

-Por el lado izquierdo, está el baño puedes balarte si quieres.

Briana se olvidó enseguida de lo que había pasado, no lo dudo ni un segundo enseguida tomo las bolsas y fue al baño. Se sentía completamente pegoteada de la transpiración, la tierra y la humedad. Cuándo entró en la bañera y abrió el agua caliente, sintió un alivio enorme.

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Después de varios minutos, aquella ducha se convirtió en un pequeño área de descanso. Hace mucho tiempo que no tenía ese momento reflexivo.

Su vida siempre había sido un vaivén de emociones, de ida y vuelta video de caminata sin fin, caminaba sin rumbo fijo hacia muchas direcciones.

>

Y lo más importante, era ¿Para qué?

Apoyó su mejilla en su mano derecha.

La vida le había dado la oportunidad, se puede estudiar una buena carrera. De ahí había conocido a Gabriel, estuvieron en pareja todos los años que estuvo en la universidad, la mayoría pensaba que era esas parejas que duraría para toda la vida; ella pensaba que estaría junto a Gabriel hasta que fueran ambos ancianos.

Pero se equivocó.

Ahora estaba en un lugar desolado, viviendo con un desconocido que le había comprado ropa interior de algodón. Las lágrimas comenzaron a caer sobre sus mejillas.

Recién ahora se empezaba a dar cuenta, qué Gabriel no la amaba , decía. Incluso aquel desconocido, había tenido más gestos con ella que su novio en esos seis años de relación.

Suspiro la única persona que se preocupaba por ella, su abuela, no había querido asistir a la boda. Ella siempre le advirtió desde un principio, qué Gabriel no era chico bueno que ella pensaba y cuánta razón tenía.

Seguramente ella estaría preocupada por su nieta. A pesar de no haber asistido a su boda su abuela siempre le había acompañado hasta el último minuto.

Suspiró, se sentía tan triste y desolada en estos momentos cuando ya estaba seca y con la ropa nueva y limpia: se pudo sentir un poco mejor.

Sin embargo de vez en cuando los recuerdos le nublaban los ojos, le hacen suspirar y sufrir internamente.

No sabía en qué momento su vida se había transformado en una pesadilla, por eso en el minuto que casi se suicida. Lo único que la había frenado había sido los recuerdos de su abuela, la cual la había criado y él.

Brianna tenía su madre y su padre; sin embargo la habían tenido muy jóvenes con tan solo 16 años. Entonces su madre había tomado el papel de criar aquella pequeña niña.

Capítulo 3 ¡Qué bonito!

Capitulo 3

Había sentido los rastros del abandono desde que era una bebé, y por un momento, había pensado que había elegido bien. Pero al parecer nuevamente se había equivocado.

Cuándo se asomó, el comedor no pudo ver a nadie. Mira un poco confuso su alrededor y decidió salir por la puerta de atrás, al llegar al patio pudo encontrarse con un jardín bastante cuidado.

<<¡Qué bonito!>>

Unos metros más adelante había una huerta, grandes plantines de lechuga y de otras verduras las cuales no supo identificar.

Ella se sorprendió.

Por alguna razón siempre la había llamado atención las plantas, en su casa siempre colocaba alguna en cada rincón.

Lo había heredado de su abuela, y en parte: del chico misterioso de su adolescencia.

Él, no tenía idea que ella: era consciente que él, le ayudaba con las plantas a su abuela.

<<¿Dónde estará..?>>

Esteban al verla confusa se acercó y le dijo:

-¿Te gustan las plantas?

Ella lo observó sorprendida, la alejó de la nebulosa de recuerdos.

<<¿Cómo podía llegar a saber eso?>>

-Vi un brillo en tus ojos -contestó, como si le hubiera leído los pensamientos.

Ella asintió, comenzó a caminar llegando a la huerta. Esteban empezó a hablar explicándole lo que hacía cada una de las plantas, así , también los cuidados que conllevaba.

Primero pasaron por las lechugas

-La Lechuga le exige al suelo dos cosas, la primera es que sea muy rico en nutrientes y la segunda es que drene muy bien. Para esto basta con echar una buena cantidad de humus a la tierra donde las vamos a plantar. El humus es muy rico en nutrientes y ademas actúa , una esponja, reteniendo el agua pero dejando pasar el exceso.

Brianna Asintió, acercándose y observando de cerca.

-Las lechugas no crecen bien en suelos pesados, es por eso que no se recomienda plantarlas en terrenos arcillosos. Si es que tuvieramos un terreno arcilloso en el huerto basta con agregar compost y estiércol durante un par de años y éste se trasformará en un suelo apto para las lechugas.

Brianna tocó el suelo, esparciendo la tierra entre sus dedos. Levantó la barbilla para seguir escuchándolo.

-La lechuga se puede sembrar directamente en el huerto, en su macetero definitivo o en un cajón para almacigos para posterior trasplante. Hay que encargarse de proporcionarle un medio fresco para germinar, sino ésta nunca saldrá de la semilla. Para esto debemos mantener siempre húmeda la tierra y si hace mucho calor podemos enfriar las semillas entre 2 hojas de papel secante en el refrigerador por un par de días antes de sembrarlas...

Siguió hablando..

Brianna, se quedó sorprendida con todo lo que sabía Esteban..

-Lo lamento no quiso aburrirte.

Ella negó y lo indicó a seguir con la mano, pronto llegaron a los tomates.

-Para desarrollarse bien, los tomates necesitan un riego constante: un déficit o un exceso de agua supondrá daños tanto a los frutos , a las propias plantas... Y...

Siguieron caminando, por todos los plantines de tomate.

-Agua por sí sola no lo es todo para preparar la planta para formar numerosos y deliciosos frutos. El tomate está entre las plantas consideradas sumamente extractoras de nutrientes...

<<¿Por qué Gabriel, me habrá dejado..?>>

Siguió caminando, a lo largo del gran huerto. Pensando por un leve segundo, en esos ojos verdes.

-Los soportes de crecimiento impiden que las plantas se doblen. Perdón¿Te estoy aburriendo..? Lo siento... me entusiasmo cuando hablo de, bueno las plantas...

Ella sonrío, e hizo un ademán para que continúe hablando.

Y así continúa pasando por todas las plantas que tenía y explicando el cuidado de cada una de ellas. No pudo evitar observarla, su cabello dorado estaba esparcido detrás de su espalda y esta vez, estaba peinanda, pequeña cintura era marcada por el pantalón tiro alto.

Ella cada tanto se inclinaba observando las hojas con curiosidad, quería aprender.

Entonces él le dijo:

-¿Quieres que preparemos una huerta para ti?

Ella sintió mucha felicidad en ese momento, asintió.

Brianna.

A la mañana siguiente, el sol que entraba por la gran ventana de la habitación: me despertó.

<<¡Que sol molesto!>>

-... - reclamé dentro de mis pensamientos, pero solo se escuchó mi respiración.

Mis palabras, quedaron silenciadas en lo profundo de mi mente.

Mire confusa mi alrededor, no estaba mis cosas que siempre me acompañaron durante toda mi vida. A pesar de tener 23 años, aún dormía con un peluche que me había regalado mi abuela de pequeña.

Mi abuela era abogada y había trabajado muy duro para darme lo mejor durante todos estos años, incluso cursé la universidad sin tener que trabajar gracias a ella.

Suspiré, sabía que no me encontraba en el lugar de siempre. Comenzaba a darme cuenta que mis días terminarían aquí tarde o temprano.

A llegar a la cocina un rico aroma las tostadas recién hechas y de huevo me recibió. Miro con curiosidad a Esteban, el cual estaba cocinando mientras, silvaba una canción.

En cuanto me vio, casi arroja el sartén al suelo.

No pude evitar reírme, aunque seguro el no se percató de mi sonrisa: ningún sonido provino de mi boca.

-Me alegra saber, que estas despierta ¿Tienes hambre?

...

Narrador.

Briana asintió con la cabeza, se sentó en una de las sillas. Y él le sirvió el desayuno , si fuera una niña, además de su abuela nunca nadie había tenido ese gesto tan tierno con ella.

Su novio nunca la había preparado el desayuno, tampoco siquiera se lo había comprado , para llevárselo en las largas horas de estudio que ella pasaba en la biblioteca.

Tenía consigo aquel cuaderno que él le había obsequiado, y escribió algo en el:

"Gracias, nunca nadie había tenido ese detalle conmigo. "

-Me parece raro lo que me dices, siento que eres una buena mujer y que se merece el mundo entero a sus pies.

Sus palabras la hicieron sonrojar, le dio una leve sonrisa y comenzó a comer junto con él.

Después de pasar 15 minutos, solo bajo el sonido de los cubiertos chocar uno contra el otro: ella se paró dispuesta a lavar los platos. El no dijo nada solamente susurro un gracias y le dijo:

-Tengo que llevar verduras para vender ¿Quieres acompañarme?

Tomó su cuaderno y puso:

"Si, ¿de eso vives? "

-La... verdad que de todo un poco, vendo verduras y también me dedico a hacer remodelaciones y arreglos en casa. A decir verdad hago todo lo que me pidan.

Ella no escribió nada más y ambos se dirigieron a una vieja camioneta que se encontraba a unos metros de la casa. Él abrió la puerta, como todo un caballero, y ella subió.

Mientras el manejaba, sonaba una canción en la radio y por algún motivo, aquello le dio escalofríos.

"Siempre me vas a encontrar

En cada abrazo que te dí

En cada paso que das

No sera la ultima vez

Y cuando cambies el lugar

Nos volveremos a ver

Aunque hoy me digas adiós, te quedarás"

Empezaba recordar todos aquellos momentos, vividos con Gabriel. Los primeros años había sido maravillosos. Un vaivén constante de emociones superfluas, enamoramiento precoz ilusiones que solo quedaron en eso: ilusiones.

"Gabriel..."

Se Lamento con sus labios abiertos, pero como siempre solamente el silencio fue participé.

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