Medianoche 25 de diciembre
Marsella, Francia
-Feliz navidad señora San Martín- Le digo al oído cuando la abrazo desde atrás y apoyo mis manos en ese vientre que cada día me ilusiona más.
Ella gira su rostro un poco para verme y tomo ventaja para besarla -Feliz navidad, la primera de muchos juntos- Responde sonriente mientras que, a través del ventanal de nuestra casa con vistas al mar, vemos el despliegue de fuegos artificiales que celebran que ya ha llegado este día tan especial.
-¿Eres feliz? ¿o sigues triste porque estamos aquí solos?- Le pregunto un poco preocupado.
Mi esposa se gira entre mis brazos para quedar de frente a mí y acaricia mi rostro -Contigo soy feliz donde sea- Habla y ahora es ella quien me besa con esa delicadeza disfrazada de pasión que a veces resulta engañosa en el buen sentido.
-Yo también soy feliz contigo, y si me permites, quisiera entregarte los regalos tuyos y los del bebé- Comento y puedo notar la preocupación en su rostro.
-Lindo, ya te dije que no sé si sea conveniente que compremos cosas para el bebé... es muy pronto todavía- Trata de decir, pero llevo mis dedos sobre sus labios.
-Shhh... por favor, no digas eso, tengamos fe que todo saldrá bien, la última revisión hay ido muy bien- La intento convencer.
Sus ojos se cristalizan -Pero el peligro no ha pasado todavía- Continua y la beso instintivamente para callarla.
-Hoy es un día de felicidad, así que ven, no pienses más en todo eso- Insisto y hago que vayamos donde está el precioso arbolito de navidad que hemos armado juntos con toda la ilusión de que sea el primero de muchos que armaremos juntos.
Mi esposa se sienta en el sofá y yo me agacho frente al árbol para comenzar a entregarle sus regalos. Entre todas las bolsas y cajas que voy sacando, veo una pequeña caja rectangular que no había visto hasta hoy -Es tuyo- Me deja saber y la miro con ilusión.
-¿Otro más?- Inquiero viendo todo lo que tengo a mi alrededor y que lleva mi nombre.
-Si, pero ese es especial, me gustaría que lo abrieras antes de que abramos todos los demás- Me pide y debo admitir que esto llama mucho mi atención.
-Ahora sí que tengo curiosidad- Bromeo y por primera vez en estos últimos días, la veo sonreír genuinamente.
-Eso es bueno, solo espero que de verdad te guste y por si acaso tendré mi celular cerca- Comenta y no entiendo de que habla.
Yo solo agarro la caja, deshago el lazo y luego rompo el papel que la cubre para finalmente abrirla. Al ver lo que hay en su interior, me quedo callado, solo puedo tomar la ecografía y mirar el papelito que hay pegado en ella con la frase "somos dos" -¿Es broma?- Inquiero en un susurro con mis ojos al borde del llanto.
-Fui al médico hace un par de días porque estaba demasiado nerviosa por saber del bebé y me hizo otro ultrasonido, el segundo bebé estaba escondido detrás de su hermanito o hermanita- Me cuenta dejándome sin palabras -Dime que esto está bien por favor- Me pide bajito y sonrió.
-Esto está mucho más que bien- Respondo poniéndome de pie y acercándome a ella para besarla con todo este increíble amor que siento por esta mujer que ha transformado mi vida para siempre.
-Tengo mucho miedo, ya no se trata del peligro de perder a nuestro hijo, sino a nuestros hijos... tiemblo solo con imaginarlo- Murmura y niego.
-No, eso no va a pasar, vamos a estar bien, los cuidare como nunca... aunque ahora me siento mal, solo le compre cosas a uno solo- Bromeo y reímos juntos.
-Ya podremos comprarle a los dos- Susurra y en medio de esta gran emoción y aun con los miedos que nos invaden, nos besamos sellando este precioso momento que sé que se quedara en nuestros corazones para siempre.
[BRISA]
Tenía muchísimo miedo de decirle a Franco que estamos esperando mellizos, pero como siempre, él me sorprende con su actitud. No ha dejado de hablar de lo hermoso que será criar a dos bebés juntos y a pesar de que traté de seguirle la conversación e imaginarme lo que será nuestra vida de a cuatro, también el miedo me invade. Antes tenía miedo por mi bebé, por perderlo y porque recuperarnos de ese golpe fuera lo más difícil de todo, pero ahora mi miedo es doble. No quiero ser negativa, pero está claro que hay muchas posibilidades, entre ellas, que pueda perderlo a los dos, o a uno... tan solo espero que se mantenga todo en ese temor y que nada malo suceda.
-¿Te sientes bien?- Me pregunta mi esposo mientras que nuestras respiraciones se van calmando en esta cama donde nos acabamos de mar como si fuera la primera vez.
-No me tienes que preguntar si estoy bien a cada momento, hemos hablado con el doctor y dijo que estaba bien tener sexo-Le digo y sonríe mientras que besa mi hombro.
-Lo sé, solo que estás muy callada y no sé sí hice algo malo o es que te ocurre algo- Explica y sé que para él todo esto también es difícil, después de todo hay momentos donde solo se puede convertir en un espectador de la escena y ayudarme en lo poco que puede.
-Creo que no voy a volver a ser la misma hasta que nuestros hijos nazcan y sepa que están bien-Le digo y sé que no estoy siendo justa con este planteamiento, pero es lo que me pasa y no lo puedo evitar.
Él extiende sus brazos para abrazarme y acomodo mi rostro sobre su pecho mientras que sigue besando mi cabello -Solo quiero verte feliz mi amor, sé que todo esto es triste, que vivir con esta incertidumbre va a ser difícil, pero ya lo dijo el médico; vayamos un día a la vez. Estoy seguro de que van a estar bien, me voy a encargar de que así sea-Continúa y levantó mi rostro un poco para poder verlo a la cara.
-Perdóname, estoy siendo muy injusta contigo, tú haces de todo para que todos estemos bien y yo aquí con esta preocupación constante... te prometo que voy a tratar de mejorar las cosas y sonreír un poco más-Me disculpo y me besa en los labios buena manera tierna.
-Prometimos estar juntos en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, así que voy a cumplir y no te preocupes yo tengo toda la paciencia del mundo contigo-Me asegura y sonrío.
-Definitivamente me saqué la lotería contigo, eres el hombre más especial que podría haber conocido nunca-Murmuro mientras que siento que el cansancio me va ganando.
-Es mejor que duermas, ya es muy tarde, o muy temprano... no lo sé todo depende del punto de vista que lo mires, pero es mejor que vayamos a descansar. Si quieres por la tarde podemos ir a caminar por la playa, sé que te hará bien-Sugiere mientras que el sueño me va ganando la batalla.
-Luego cuando despertemos vemos qué hacemos, pero mejor descansemos porque realmente estoy cansada- Le pido y él tan solo asiente para después acomodarnos un poco mejor y taparnos con las mantas.
[...]
No tengo idea de qué hora es cuando el sonido de una notificación en su celular nos hace despertar. A través de los cristales ya sale el sol en todo su esplendor y por ende miro hacia la mesita de noche dónde está el reloj, para darme cuenta de que ya es mediodía -¿Quién te escribió?-Preguntó moviéndome para acomodarme un poco mejor.
-Es mi hermano, dice que está aquí en Francia-Me comenta mientras que lee el mensaje entrecerrando sus ojos.
-¿Y que hace aquí Saíl?- Cuestionó y sus gestos me dejan saber que él tampoco tiene idea.
-No lo sé, pero dice que quiere verme, ¿te molesta si le digo que venga a la casa?- Me pregunta con un poco de dudas y es que apenas nos hemos conocido.
-Si no es para problemas dile que venga, solo ten en cuenta que no quiero discusiones en la casa-Le pido él sonríe.
-Mi hermano no tiene nada que ver con lo que está pasando con mis padres, no te preocupes- Me asegura mientras que responde el mensaje.
Una vez que lo hace, él deja el celular a un costado y se acuesta de lado para mirarme -Vendrá a cenar a la noche, ¿quieres que nos cambiemos y almorzamos algo rápido para luego irnos a caminar a la playa?- Propone y asiento.
-Sí vamos, porque si nos quedamos aquí, no nos levantaremos más-Bromeo y de a poco voy intentando dejar mi crisis atrás.
Los dos sabemos que tenemos asuntos que resolver con la familia, pero que por ahora decidimos dejar en una pausa para evitar complicaciones de salud. Lo único que espero es que su hermano no venga a traernos uno de esos problemas, sino que sea esa bocanada de aire fresco qué nos hace falta con la realidad que están lejos de nosotros.
Una vez que él se levanta de la cama, me toma de la mano y me ayuda a levantarme también, pero él sorpresivamente me levanté en el aire y me llevé hacia el baño para ducharnos juntos cómo se nos ha vuelto costumbre muchas veces. Admito que empezar nuestro matrimonio lejos de todo ha sido una de las cosas más positivas que nos ha pasado, no es que quiera que estemos peleados con nuestras familias, pero estos momentos nos dan la oportunidad de dejarnos conocer y disfrutar del otro de una manera única que provoca que nuestro amor crezca cada día más.
[FRANCO]
[Horas más tarde]
Después de la muerte de Tamara, aprendí muchas cosas acerca de la vida, y la más importante de todas es que debo disfrutar de cada momento de felicidad como si pudiese ser el último. Es exactamente eso lo que hago cada día con Brisa, disfruto de cada instante, incluso caminar hoy de su mano por la playa ha sido un disfrute total. Sé perfectamente que los dos tenemos miedo, y ahora claro... se han multiplicado por dos, pero no quiero que esos miedos nos hagan dejar de vivir las cosas hermosas que hay en el mundo.
-Ya estoy lista- Escucho su voz mientras que cocino para la cena con mi hermano.
Me doy vuelta para verla, y me muero de amor al ver que ese precioso vestido ajustado a su cuerpo que lleva puesto hace resaltar ese pequeño abdomen que cada día que pasa se hace notar más -Te ves hermosa, y ni hablar de este pequeño bulto- Comento cuando esta frente a mí y llevo mi mano sobre su abdomen -¿Tratando de lucir el embarazo?- Pregunto y se mira a ella misma.
-¿Ya se nota? ¿No?- Averigua y asiento.
-Ahora entiendo porque con tan solo diez semanas ya se empezaba a ver- Señalo sonriente y asiente.
-Si todo sale bien, tendré una panza enorme... ¿me querrás igual?- Me pregunta sonriente y me acerco a sus labios.
-Todo saldrá bien, y no, no te querré igual- Respondo y hago una pausa haciendo que ella me mire con dudas -Te querré mucho más que nunca- Continuo y me da un leve golpe en el hombro.
-Me asustaste, creí que me abandonarías aquí en Marsella- Bromea.
Inmediatamente tomo su rostro entre mis manos y la beso -Jamás te dejare- Le aseguro y nuestro pequeño romántico momento, se ve interrumpido cuando alguien llama a la puerta y supongo que es mi hermano -Iré a abrir, ya la comida esta lista, solo falta sacarla del horno- Le explico y asiente -Ven, démosle la bienvenida- Le pido tomándola de la mano y vamos juntos hacia el salón. Ella de queda allí mientras que yo voy a la puerta y al abrir, allí está mi hermano sonriéndome y dándome uno de esos abrazos que solo un hermano te puede dar.
-Como te extrañaba- Me dice mientras que mis brazos lo rodean.
-Yo a ti Saíl, de verdad que te extrañaba muchísimo- Le respondo mientras que de a poco nos vamos separando y me sorprendo con su pelo un poco más largo de lo usual -Oye, te queda increíble el pelo así- Le digo sincero y sonríe.
-Gracias, tú también te ves bien ¿eh? Parece que el matrimonio te asintió bien-Habla entre risas.
-Estoy muy feliz, pero ven, te quiero presentar a tu cuñada- Le explico y hago que pase para cerrar la puerta detrás de nosotros y luego ir hasta el salón.
-Brisa, mi amor, te presento a mi hermano Saíl- Le dejo saber y luego miro a mi hermano -Tu cuñada Brisa y tus futuros sobrinos- Comento extremadamente feliz y mi hermano me mira con dudas.
-¿Cómo que mis futuros sobrinos?- Averigua confundido y rio.
-Son mellizos- Le cuento finalmente y la sorpresa en su rostro es digna de una fotografía.
-¡Es una locura!- Exclama entre risas y me abraza fuerte antes de ir a saludas a mi esposa -Vaya, felicidades... de verdad que estoy muy feliz por ustedes dos- Nos dice entusiasmado y el cariño es tan sincero que nos abraza a los dos haciendo que Brisa sonría.
-Siento que no nos hayamos conocido antes, las cosas se complicaron un poco- Se excusa ella y mi hermano niega con la cabeza.
-No te preocupes, me contaron todo y a pesar de que no entiendo mucho todo lo que sucedió, si entiendo que hayan querido salvaguardar su relación y proteger a su bebé... bueno, bebés- Expresa sonriente -Yo vine porque estaba en casa de unos amigos pasando navidad y aproveché para visitar a mi hermano, de verdad que lo extrañaba mucho- Le cuenta y me mira.
-Yo también te extrañe hermanito- Le respondo sonriente.
-Necesito algunos consejos tuyos, ¿te parece si después de la cena hablamos un poco?- Me pide y asiento.
-Claro que sí, pero ven que te tengo un regalo de navidad- Le pido y Brisa sonríe.
-Iré a terminar de encargarme de la comida, le aviso cuando este todo en la mesa- Indica.
-Gracias preciosa- Respondo y mi hermano me mira mientras que ella se aleja.
-Ahora entiendo tu matrimonio tan fugaz e irte lejos de todo. Es muy bonita y te mira con muchísimo amor- Comenta haciéndome sonreír.
-La adoro, pero ¿porque no me cuentas tú como va ese corazón?- Le sugiero y una picara sonrisa se dibuja en su rostro.
-Mejor después de la cena, es una larga historia- Sugiere y me encanta saber que mi hermano ha venido a verme para seguir siendo el de siempre y no para tratar de convencerme de que vuelva a Florida y mucho menos para intervenir por mis padres.
-Está bien, pero me contaras todo- Le advierto y ríe.
-Todo- Asegura.