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Nuestro Encuentro

Nuestro Encuentro

Autor: : Nicole D. H.
Género: Romance
Brisa es una mujer soñadora a quien la realidad la ataca al darse cuenta de que el amor no es como ella cree, o al menos eso pareciera ser. Harta de no encontrar al hombre de su vida y negarse a entablar una relación a través de aplicaciones de citas, decide tomar control de su vida y disfrutar de su libertad embarcándose en un crucero de 15 días que parte de la ciudad de Miami recorriendo varios ciudades en su recorrido. Con lo que no contaba Brisa, era conque en ese crucero se encontraría con Franco San Marín, el hijo del dueño de la línea de cruceros y el hombre que hará que ella viva una de esas historias de amor que ella tanto soñó.

Capítulo 1 Prologo

Durante gran parte de tu vida, te preguntas muchas veces ¿Cuándo conoceré al amor de mi vida? ¿Cómo será ese hombre que me quitará el sueño? ¿Lo podré reconocer cuando aparezca o lo dejare pasar por no darme cuenta?

Sueñas muchas veces con un encuentro mágico de esos que ves en las películas de Hollywood, pero la realidad es que la vida no es como las películas. No vas caminando un día por la calle, te tropiezas con un desconocido, le vuelcas una taza de café y él clava su mirada en ti mientras que de fondo suena una de esas canciones que te llevan a suspirar como una tonta. La realidad es que ese desconocido probablemente te diga que eres una idiota por no fijarte por donde caminas y te recrimine por haberle manchado su camisa favorita, y por más que tú trates de disculparte, él no entenderá que fue simplemente un accidente. Asique inmediatamente descartas esa posibilidad y te sigues preguntando como y cuando conocerás a esa persona por la que cometerás muchas locuras.

Seguí los consejos de mis amigas, fui a bares, discotecas, me abrí un perfil en tinder, y lo único que conseguí fue encontrarme con algún que otro psicópata que quería llevarme a su cama a la primera cita, no es que tenga algo en contra de eso, pero al menos hubieran preguntado mi nombre antes de hacerme esa propuesta ¿no?

Me niego a creer que la nueva manera de conocer al amor de tu vida es a través del internet, no es que sea una mujer extremadamente cursi o que sea como Bella en la película de la Bella y la Bestia cantando esa canción en el prado mientras que soplaba las flores de diente de león, y todo parecía encantador. Solo quiero tener una historia un poco más interesante que deslizar una foto en el celular hacia la derecha o la izquierda.

De mis tres mejores amigas, dos de ellas están casadas y con dos, y tres hijos respectivamente. La tercera, simplemente tuvo un hijo con su novio, pero cada cual vive en su casa, algo extraño, lo sé, pero bueno las relaciones "modernas" son así escuche decir por ahí. A veces creo que ellas tienen razón y yo soy muy complicada o tal vez como le escuche decir a uno de esos idiotas que aparecieron en un chat "eres muy anticuada para tus 31 años." Sinceramente ese día me dieron ganas de meterme por la pantalla del celular y aparecerme enfrente suyo para decirle que no es que fuera anticuada, sino que realmente quería encontrar a alguien especial ¿tan complicado es? Tal vez si... quizás paso de moda el amor para abrirle paso a las relaciones frías que ayuden a saciar el instinto humano... no lo sé, y probablemente es eso lo que me llevo a hacer algo que nunca había hecho; irme de vacaciones absolutamente sola.

No tenia idea que a partir de ahí todo cambiaria, que lo que había buscado durante tanto tiempo aparecería de tal manera que no me daría tiempo a pensar ni siquiera en lo que esta pasando. Nuestro encuentro fue algo descomunal y la conexión que sentimos lo fue aun más. Había dejado de creer en los "amores bonitos" y de repente frente a mis ojos se escribía una de las historias de amor de esas que merecen ser contadas y como consecuencia, nacieron estas letras.

Capítulo 2 1. Todos a Bordo

La brisa del viento en este puerto hace que mi cabello se mueva al ritmo que este dictamina y si no fuera por el sombrero que llevo puesto, sería un enredo total. Miro hacia el frente después de acomodar un mechón que me lo impedía, y no puedo creer lo que estoy a punto de hacer. El inmenso crucero que tengo frente a mi será mi hospedaje por los próximos quince días, y con solo pensar que no conozco a absolutamente nadie, me pongo un poco nerviosa, pero necesito esta aventura, atreverme a cosas nuevas a disfrutar de mi libertad...

Miro la tarjeta de embarque, mi pasaporte, y casi como diciéndome que esto será lo más increíble que hare por mi, me atrevo a subir por la rampa de abordaje del crucero nombrados "The Princess of the Sea." Pacientemente voy siguiendo los pasos de los pasajeros que tengo frente a mi, hasta que llega mi turno de presentar los documentos que tengo en mi mano. El hombre los mira, se asegura de yo soy realmente yo, y una vez que termina me sonríe - Welcome aboard Ms. Salazar- Me dice amablemente.

-Thank you- Le agradezco y prosigo hasta encontrarme con el majestuoso interior de este barco. No es la primera vez que voy de crucero, pero si la primera en la que me voy por tantos días en un barco.

Tengo la sospecha de que no me aburriré nunca, además de los ocho destinos que recorreremos, también hay una variedad de actividades para hacer, las cuales incluyen espectáculos, cine, casino, clubs nocturnos, y no sé cuantas otras cosas más que estaban en la lista. Lo único que tengo claro es que será increíble.

Saco el pequeño mapa que me dieron cuando hice el check-in del bolsillo de mi vestido, y siguiendo las instrucciones que dibujaron en este, voy a hasta mi camarote. En el camino aprecio todos los increíbles detalles del barco y sorpresivamente al entrar al camarote, el cual es más grande de lo que creía, mis maletas ya están ahí esperando por mi, y si... este era uno de esos servicios que ofrecía esta línea de crucero. Cierro la puerta, observo los detalles de la que será mi habitación en estos próximos días y la verdad es que no esta nada mal, sino todo lo contrario, una cama queen, baño privado, una pequeño tocador para maquillarse y un armario no muy grande, pero si donde entra la ropa que necesito que este colgada.

Miro la hora en mi celular y me doy cuenta de que será mejor que me vaya a uno de los tantos balcones para observar como zarpamos de la orilla junto a esta hermosa puesta de sol. Dejo mi bolso y solo me llevo lo más importante, mi celular la pulsera que me han dado y que sirve como tarjeta para cargar los gastos a mi cuenta, y mi identificación por si quiero beber alcohol y me la piden como hacen la mayoría del tiempo. Una vez que tengo esas cosas, salgo y me dirijo hacia lo llamado "Lido Deck" que básicamente es la cubierta de la piscina y en este caso, el ultimo piso del crucero.

Una vez allí y después de haber seguido con las instrucciones de un rápido simulacro de emergencia, busco un lugar cerca de la baranda para observar la belleza de la naturaleza en su máximo esplendor, el mar y el sol convirtiéndose en uno mientras que el sonido del crucero anuncia que ya estamos zarpando. Ver como la costa se va haciendo cada vez más pequeña me hace sonreír y es que pienso dejar en tierra todos aquellos planes tontos de encontrar el amor en sitios donde no existe. Tal vez en una película romántica, tendría a un hombre de metro noventa y cuerpo trabajado abrazándome desde atrás diciéndome que me ama mientras observamos esta imagen, pero la realidad es diferente. Aquí estamos solo mi soledad y yo como dice la canción, siendo testigos de esta hermosura de paisaje.

-¡Por Martín! - Escucho que grita alguien y al mirar a mi costado, veo a un grupo de hombres bastante jóvenes y guapos chocando sus copas mientras que uno de ellos lleva una camiseta bastante chistosa que dice "Game Over" y debajo de esas dos palabras le sigue "Groom" y es claro que están celebrando una despedida de soltero, pero lo gracioso es ver que uno de ellos, el más guapo de todos a mi parecer, lleva traje y corbata «¿Quién usa traje y corbata en un crucero?» Me cuestiono, pero de repente sus ojos oscuros al igual que su cabello me miran fijamente haciendo que deba dejar de mirarlo.

«¡Que vergüenza! »Digo por dentro mientras que me rio de mi misma y simplemente decido alejarme de ellos para evitar situaciones incomodas, y si tal vez este es mi problema en el amor... le huyo o lo confundo, no lo sé aun y no sé si un día vaya a encontrarle respuesta.

Capítulo 3 2. El Hombre del Traje

Me miro al espejo asegurándome que el corto vestido rojo que he escogido para mi primera noche en el crucero este perfectamente acomodado, y una vez que lo confirmo, voy por mi pequeño bolso, y salgo del camarote. No me voy a mentir, la verdad es que verme sola entre medio de tanta gente me resulta bastante incomodo, sobretodo cuando hay tantas parejas que de seguro la deben estar pasando de maravilla y disfrutando de la experiencia. Si tan solo hubiera venido con amigas, esto no sería tan raro, pero cuando todas están casadas y tienen hijos, estoy puede hacerse un poco complicado.

Sus prioridades han cambiado y lo entiendo, pero siento que ya no hay nada más que les importe hasta el punto de que tengo la sensación de que se han olvidado de ellas mismas.

Trato de sacudir todos estos pensamientos de mi cabeza y sigo caminando. Estoy indecisa, no sé si ir al casino o aun espectáculo... trato de tomar una decisión rápidamente y me decido por la primera opción, después de todo soy bastante buena en el blackjack y la ruleta, asique ¿Por qué no probar suerte?

Una vez que llego al casino, veo a este grupo de hombres que estaban hoy por la tarde en la cubierta, y sonrió con pensar la vergüenza que me dio que nuestras miradas se encontraran. Trato de no prestarle más atención de la debida, aunque esa camisa le queda muy bien... «Blackjack»Me recuerdo y sigo caminando, buscando una mesa donde haya un espacio libre y una vez que lo hago me siento, presento mi identificación y coloco el billete de cien sobre la mesa para que el crupier me de las fichas.

-¿De donde eres? - Me pregunta el hombre que esta sentado en el puesto final de la mesa.

-De Miami-

-Que bueno ¿y has venido sola? - Averigua y en este caso sus ojos café se fijan en mi.

-Creo que eso no importa ¿no? - Le respondo con seguridad y puedo ver como el crupier se sonríe.

Esta claro que los hombre reales no son como los de las películas, ellos no vendrán a decirte una frase romántica para que después suene esa música de fondo mientras que se miran fijamente y sonríen como dos idiotas, esto es la realidad, los hombres quieren saber si has venido sola para así saber si eres una de esas que lo invitara a su habitación después de decirse "hola". La verdad es que es muy frustrante.

Comienzo a jugar mi primera mano intentando hacer cuentas mentales de que cartas podría tener el crupier, y al terminar la partida, termino ganándole con un hermoso 20 contra 18. Celebro internamente, pero si hay algo que aprendí durante mis muchos viajes a Las Vegas, es que no se debe celebrar exageradamente para no llamar la atención de los supervisores que están detrás de las mesas.

Continuo con otra mano y luego de perder sus ultimas fichas, un señor que estaba a mi lado se levanta y se va dejándome sola aquí con el hombre este que no deja de mirarme «Si al menos fuera guapo»Pienso y rio por dentro, pero de pronto él se sienta a mi lado -¿Nos tomamos una copa? - Me ofrece y niego -Eres muy guapa-

-Gracias- Digo fríamente e intento seguir jugando, pero sin que yo me lo espere él mueve mi cabello a un costado, algo que realmente me molesta -No haga eso- Ordeno e intento mover mi cabeza, pero él sigue.

-¿Por qué? No veo que hayas venido con nadie, solo te estoy invitando a que nos divirtamos- Expresa.

-¡Que no!- Exclamo.

-¿Qué ocurre aquí? - Escucho una voz masculina bastante gruesa y al girarme veo al hombre que llevaba el traje hoy a la tarde -Creo que la señorita le ha dicho que no- Habla y me llama la atención de que se haya metido en esta situación.

-Ese no es su problema ¿acaso usted es algo de ella? - Le responde el tipo.

-Si, soy el hijo del dueño de los cruceros Tisaniz y la señorita es mi invitada especial- Sentencia y no doy crédito a lo que acabo de escuchar.

-Señor San Marín- Lo llama el crupier.

-No te preocupes, yo me encargo- Le responde el hombre al crupier -¿Va a dejar a la señorita en paz o debo hacer que lo bajen del crucero? La empresa no acepta el acoso- Le pregunta él y el tipo me mira de mala manera y luego toma sus fichas para levantarse de la mesa e irse.

Una vez que él se va, el hombre se acerca a mi y yo me pongo de pie -Gracias, se estaba poniendo bastante pesado- Comento y sonríe.

-Lo sé, lo vi... soy Franco San Marín ¿Y tú? - Me pregunta sin dejar de mirarme.

-Brisa Salazar- Respondo y estrechamos nuestras manos.

-¿Quieres acompañarme con mis amigos? -

-Eh si... claro, pero una pregunta ¿lo que le dijiste al tipo ese es verdad o solo lo has dicho para que se fuera? -

-Es cierto, soy el hijo del dueño, y como te imaginaras no hay nadie que conozca mejor los cruceros- Comenta haciéndome sonreír.

-Supongo que no, bueno vamos...- Accedo y debo decir que este hombre si que es guapo...

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