Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Nuestro Placer #Libro 2
Nuestro Placer #Libro 2

Nuestro Placer #Libro 2

Autor: : Rocio_CE
Género: Romance
Ser una periodista no es nada fácil cuando se tiene pensamientos perversos y una mente que maquina muy rápido. Ese es el mayor problema de Ada. Quien gracias a una noche en la disco cambia su vida para siempre al enredarse con quien sera parte de su trabajo. Y una de sus reglas fundamentales es: nunca unir lo profesional con lo personal. Cristián es todo lo que Ada busca en un hombre y no tiene miedo si el premio a eso es caer por ese hombre que tanto le gusta.

Capítulo 1 Disco

Suspiro pesadamente mientras recojo los papeles que se esparcen sobre el escritorio. Esto está cada vez más difícil.

Amo mi trabajo, pero eso no significa que este no me agote por todo el tiempo que invierto en él, además de que siento la presión de no cometer ningún error, algo de los que mis otros compañeros son libres. Mi presión se debe a una persona que lleva nombre y apellido y que justo ahora anda rodeando el lugar como si buscara el más mínimo fallo en lo que hago para ir corriendo a reportarlo.

Sara me mira desde la esquina con mala cara; no la soporto. Solo por ser hija de la jefa cree que es mejor que todo el mundo. Patética.

Sara es la chica hermosa, pero que prefiere invertir el tiempo en molestar a los demás que a su trabajo que es para lo que se supone que está aquí. Nadie en el programa congenia con ella ya que la chica es una narcisista horrible que se cree que camina sobre oro, cuando en buenos periodistas aquí todos le llevamos muchos escalones de diferencia.

Yo me siento muy orgullosa de mi. No estoy en mi puesto gracias a que mi mamá me subió de nivel. No. Fue mi esfuerzo y todo lo que he trabajado hasta ahora.

Odio a las personas como ella. Personas que no se esfuerzan en alcanzar las cosas porque lo tienen todo. Y no obstante a tenerlo todo, juega prácticamente no lo que tiene en manos. Sara no es una mujer que se esfuerce en mantenerse donde está, porque errores enormes que ella comente se pueden ocultar ya que es la hija de la jefa, pero el más pequeño error de uno de nosotros nos cuesta una salida.

Sara desde que llegué al programa de televisión para noticias me odia, desconozco las razones y tampoco me interesa porque ella y yo no hablamos, pero ella usa la mayor parte del tiempo para tratar de menospreciarme. Lástima que no me interesa lo que piensen sobre mí. Solo cumplo con mi trabajo, es de lo que vivo. No vivo de sus comentarios fuera de órbita e indirectas que entiendo perfectamente.

Termino todo lo que tengo que recoger y lo tomo en brazos. Tengo que volver a casa porque ya se está haciendo tarde, solo espero que Anne no haya cometido ninguna idiotez con el novio.

-Ada-el llamado de Laura me hace detenerme y mirarla.

Laura es una compañera de trabajo y con la que mejor me llevo. Es amable, aunque bastante sincera y muy animada. Siempre me pregunto de dónde saca tanta energía. Tiene una linda sonrisa que hace que sus ojos azules claros brillen y el cabello negro le llega hasta los hombros, la tez clara de su piel la hace parecer una muñequita.

-¿Pasa algo?-pregunto con una sonrisa masajeando un poco mi cuello ya que últimamente estoy muy estresada.

-Como hoy es viernes, todos vamos a una disco, ¿te apuntas?-miro el lugar donde se encuentran varios de mis compañeros y muerdo mis labios sin querer.

Un error que nunca cometo, pero que con Jordan sí; acostarme con él.

Jordan Smith es uno de mis compañeros del programa, un día salimos a un bar para celebrar que me habían ascendido. Las cosas se salieron de control y termine con él en un baño del bar. Nada bonito ¿cierto? El problema es que él cree que tenemos una conexión luego de eso y ha intentado de todo para que le acepte una cita. Él es guapo y muy divertido, pero no es el tipo de hombre por el cual enloquezco.

No niego que es guapo y el sexo con él fue bueno. Pero no me gusta ligar el trabajo con mi vida personal, trato de siempre evitarlo por todos los medios. Aunque siempre lo evito Jordan no se da por vencido y por la determinación que sus ojos mantienen sobre mí, me doy cuenta que hoy tampoco piensa ceder a la estúpida idea de él y yo juntos.

-Bueno es...

No encuentro palabras para decirle a Laura que evito a Jordan cuando ella no sabe que él y yo nos enrollamos. De hecho, me alegro de que Jordan nunca lo haya divulgado ya que me gusta mantener mi vida privada de esa manera.

-Anda, están inaugurando ese nuevo sitio, debe de ser genial-le sonrío un poco y asiento ante el entusiasmo que despliega.

-Creo que necesito quitarme le estrés que llevo acumulado-ella levanta el pulgar en señal de que está de acuerdo conmigo y le doy una sonrisa de boca cerrada mientras ambas caminamos hacia el grupo que nos espera.

-Así que la princesa del programa nos acompaña-murmura Jordan sin contener la alegría de que sea así.

-Espero las distancias-comento de manera distraída.

Lástima que no pretendo que su cuerpo me toque de manera sexual ni cariñosa. Él es como la clase de hombres que se pegan como un chicle molesto y por más que tú seas sincero con ellos no aceptan un no. Es un verdadero fastidio.

En el camino evito por todos los medios hasta tener una conversación con él. Miro por la ventana y me doy cuenta que llevo tres meses sin recibir atención masculina. Puede que esta noche me enrolle a un chico guapo que NO sea Jordan.

Al llegar entramos y nos ubicamos en las mesas libres que encontramos uniéndolas para poder estar todos. La pista de baile está impregnada de personas que disfrutan que hoy es viernes y tendrán un fin de semana lejos de estudios y trabajos molestos. A pesar que amo mi trabajo, llega un momento en el que a veces es demasiado fastidioso.

-¡Vamos a beber!-grita feliz Laura siendo como siempre, el alma de la fiesta.

-¡A beber!-gritamos todos con una sonrisa.

Esperamos que traigan las bebidas y luego todos tomamos la copa y bebemos el líquido hasta el fondo. Me doy golpecitos de felicitaciones en la espalda mentalmente ya que no soy el tipo de chica que no aguanta una copa. Beber se me da bien ya no me embriago de inmediato.

Comenzamos una conversación en la cual tenemos que gritar un poco para escucharnos ya que el sonido de la música es alta. Las copas siguen llegando mientras bebemos riéndonos cuando uno de los chicos técnicos del programa hace un chiste buenísimo que casi me hace escupir mi bebía de la boca.

Pierdo la cuenta de cuantas copas llegan a nuestras manos, pero realmente me siento cómoda en este grupo donde lo único molesto es la mirada de cachorro abandonado que tiene Jordan, pero que ignoro muy estratégicamente. Hoy no estoy para hombres que no aceptan que una mujer no cayera por ellos.

Lo cierto es que Jordan no es un mal partido, es guapo, trabajador y muy inteligente, el problema es que no me gusta que me hostiguen y este parece ser el pasatiempo favorito de él.

-Voy a bailar-anuncio cuando ya el alcohol hace efecto en mí.

-Te acompaño-dice Laura un poco chispeante a mi parecer.

Alguien aquí es mala bebedora.

Ambas nos levantamos de la mesa donde los que quedan hacen un ruido de alegría a lo que nosotras hacemos reverencia, luego miro la pista de baile donde las personas saltan enloquecidas.

Nos ubicamos en la pista y movemos nuestros cuerpos de manera sensual. Tengo que admitir que me encanta bailar, el problema con esto es que solo lo hago bien cuando hay alcohol en mi sistema ya que sin una gota parezco un palo queriendo moverse, si, así de fuerte es la cosa.

Laura se ríe mientras se mueve y me anima a bailar, ambas sentimos la música en nuestro cuerpo porque cantamos mientras nos movemos. Me olvido por completo de todos mis problemas y del estrés dándole paso a este momento donde solo me divierto con una amiga luego de un pesado día de trabajo.

Laura me señala un chico y miro, le doy una sonrisa levantando mi pulgar a lo que ella asiente y camina hasta el chico. Le dice algo y luego el chico coloca sus manos en la cintura de mi amiga, ella me muestra el dedo pulgar por lo que le sonrío y continuo bailando sola.

Una mirada pesada cae sobre mí, pero es difícil distinguir de quién es ya que la multitud danza por todos lados. Mis ojos escanean el lugar en buscan del culpable, pero es en vano. Una suave respiración se posa en mi oreja enviando extraños, pero exquisitas corrientes eléctricas por todo mi cuerpo haciendo que se erice en el proceso.

-Sigue bailando-una voz orgásmica se escucha en mi oído y muerdo mis labios. Es esa clase de voz masculina que fácilmente puede volver trizas tus bragas por lo bien que suena, además de que dicha voz viene acompañada de un exquisito perfume que me hace cerrar los ojos para apreciarla.

Sin decir ninguna palabra me muevo y el sujeto coloca ambas manos en mis caderas, sin llegar a pegar su cuerpo, bajo la mano apreciando algunos anillos de plata que tiene. Consumida por la curiosidad hago un giro lento para encontrarme cara a cara con el sujeto que sujeta mi cuerpo.

Agrando mis ojos viendo como Dios de seguro envió a su ángel más bello para que yo me corra con solo mirarlo. Un tipo con los ojos avellana más bonitos que he podido ver en mi vida, estos parecen brillar con malicia y picardía. Sus labios entreabiertos en una pequeña sonrisa que me deja fantaseando por más. Mis ojos curiosos miran esos labios estirados y cuando él los lame tengo que tragar en seco.

Dios mío, como podría utilizar esa boca.

Lo imagino con sus labios rodeando mi piel, lamiendo y luego levemente succionando hasta dejar una marca que me recuerde que fue real y no solo una fantasía pretenciosa. Lo desnudo mentalmente ya que se ve que mantiene su cuerpo en forma por la manera en que la tela ajusta su piel.

-¿Quién eres?-pregunto moviéndome de manera insinuante y el chico aprieta de manera peligrosa mi cintura.

-Podría asustarte mi respuesta-habla y es una delicia escuchar a este hombre.

Su respuesta me hace enarcar una ceja de manera sugerente porque parece que encontré lo que quería esta noche; un escape de mi estrés.

-Muy pocas cosas pueden asustarme-aseguro y él sonríe.

-Eres valiente-me encojo de hombros.

-Responde a la primera pregunta-una de mis manos rodea su muñeca y por un momento sus ojos pasan a ese roce para luego volver a mis ojos.

-Solo soy una persona a la cual se lo levantaste con solo bailar-susurra con esa voz saca orgasmo que tiene.

-Que directo-le respondo mientras me acerco más a él colocándome de puntillas y dejando un beso en su cuello, cuando me alejo el hombre frente a mi tiene todavía más oscurecida la mirada.

-No sabe cuánto, como que ahora imagino esos bonitos labios que tienes haciendo cosas más placenteras que solo hablar-mi respiración se agita con su declaración y él es un atrevido que coloca una mano en mi vientre plano-¿puedo tocar?-cuestiona divertido y parezco una idiota cuando asiento-imagino muchas cosas que podría hacerte esta noche, ¿te animas?-cuestiona mientras una de sus manos sube hasta tocar con suavidad mis labios.

-Creo que hablas mucho y haces poco-él se ríe mientras me observa con mucha curiosidad.

-Vamos-doy una mirada rápida y Laura está besando a un chico que conoció. Me pierdo entre las personas con el hombre misterioso ya que no me ha dicho nombre.

Me sorprende llevándome a la zona VIP donde solo hay unas cuantas personas, pero él continua hasta la terraza donde solo una cortina separa a todos de nosotros.

Su cara se entierra en mi cuello en silencio y mi respiración se convierte en caótica. Él hombre que aún no me dice su nombre toca mi cuello son paciencia volviéndome un charco cuando la calentura comienza a ganarme, por ello envuelvo mi mano en la tela de su camisa haciendo que sus labios impacten contra los míos.

Sabe a Wiski mientras me le como la boca como una demente y él corresponde con ardor a mi muestra. Siento su lengua abrirse paso en mi boca sin miramiento y gimo cuando una de sus manos acaricia la piel desnuda de mis muslos, no va más arriba, él simplemente toca con suavidad haciéndome sentir más y más necesidad en mi centro.

Joder, cierro los ojos cuando besa mi cuello mientras aprieta mis pechos por encima de la ropa. Él sigue bajando los besos y lo veo subir mi vestido hasta cintura. La adrenalina de que alguien nos encuentre en tan excitante momento me pone a mil y siento la humedad en mi parte más íntima.

-No estas borracha ¿verdad?-lo oigo preguntar y bajo la mirada encontrándolo de rodillas mirándome fijamente con una sonrisa relajada que me hace juntar las piernas. Es demasiado sensual para mi propio bien.

-No-respondo lamiendo mis labios.

-Esto será divertido-sus dedos me tocan por encima del encaje de ropa interior y muerdo mis labios respirando hondo-mojada, muy mojada-susurra despacio.

Rompe el encaje y pronto solo veo su cara enterrada entre mis piernas y muerdo mis manos para no gemir tan alto que todos en la disco me escuchen.

-¡Mierda!-gimo sin contenerme. El chico que aún no me dice su nombre me está chupando de una manera tan potente que siento que me puedo correr en cualquier momento. Tengo que colocar bien mi cuerpo para no caer mientras él es más descarado pasando una de mis piernas por sus hombros y sigue su cometido como si fuese lo más delicioso que ha hecho en toda su vida.

Mis manos sujetan su cabellera rubia con fuerza para acercándolo más, miro hacia el cielo oscuro quien es testigo de los acontecimientos en esta terraza. Dios mío.

-No te controles-susurra y un cosquilleo me llega por todo el cuerpo.

-Esto... Dios... no aguantaré.

Palabras sin coherencias son las que me invaden, mis pensamientos solo se centran en el hombre que esta de rodillas haciendo que toque el cielo solo con su lengua.

Uno de sus dedos se adentra de sorpresa en mi interior y me corro tan fuerte que él sujeta mi cintura para que no caiga al suelo mientras se bebe todo de mí.

Respiro agitadamente cuando veo que se levanta y lame sus labios húmedos. Pasa un brazo por su mentón para eliminar lo que dejé ahí.

-Deliciosa-muerdo mis labios viendo como me sonríe-¿ya no soy sólo palabras?-pregunta guiñándome un ojo para luego sonreír.

Esa sonrisa podría convertirse en un pecado para mi

Solo nos miramos mientras yo me recompongo de un glorioso orgasmo y él simplemente me mira y lo más extraño es que no parece un psicópata, solo un chico guapo al cual le atraigo y quiere follar conmigo.

Un teléfono suena haciendo que ambos reaccionemos. Es el de él.

-¿Qué quieres?-pregunta mientras juguetea con su labio inferior y mis pensamientos se concentran en esta acción-ocupado-no dejo de mirar como lo muerde y lo hace rodar-¿en serio? Me vas a deber una grande por esto. Bien, voy para allá-cuelga y se acerca hasta mí, entierra su cara en mi cuello y succiona fuerte haciéndome jadear de sorpresa-tendré que irme, espero vernos pronto-se aleja y me deja siendo un caos.

Ningún hombre me ha dominado mientras que él me ha hecho sentir una sumisa por un momento, todo lo que mi cuerpo en este momento llama es a él, lo quería entre mis piernas.

Sonrío como tonta mirando mi encaje hecho trizas en el suelo, creo que ya debo volver con todos.

Esta ha sido una noche algo loca.

Capítulo 2 Recuerdos y promesas

No me creo lo que ha llegado a mis manos. Jordan me mira igual de sorpresivo y es que ¡JODER! Uno de los hombres que están más buenos en todo el país salió siendo gay, hoy la población femenina llora. Hablo de eso en base a los mensajes anónimos que nos han llegado al programa. La directora le encanta el escándalo, pero secretamente creo que todo esto es una falsa.

Claro que si quiero seguir empleando en este lugar calladita me veo más bonita, porque yo solo sigo mi trabajo, aunque muchas veces tenga que morderme la lengua.

Así que estoy leyendo como loca lo que voy a decir mientras mi estilista me maquilla con rapidez. Cierro los ojos memorizando cada palabra y sonrío cuando camino a posicionarme en mi lugar y las cámaras y luces me enfocan.

-Tres, dos uno... ¡estamos en vico!-gritan y le sonrío a la cámara amando este momento. Porque realmente amo hacer mi trabajo y mientras informo quiero reírme, pero debo ser seria, algo que mi compañero olvida porque me lanza comentarios que respondo con diversión, pero sin perder mi toque. Cuando termino el programa y sonrío victoriosa. Me levanto y todos me aplauden un poco.

-Ada-me doy vuelta y llega la directora-mañana tienes que ir a la empresa Russell, al parecer el señor nos quiere demandar por las acusaciones-me encojo de hombros-además de que lo tienes que entrevistar y esta es una buena oportunidad-asiento de acuerdo.

-Está bien, allí nos vemos-le sonrío un poco y me largo. Nada como salir del lugar de trabajo.

-¿Me dejas invitarte a tomar algo Ada?-pregunta Jordan y me muerdo el labio.

-Lo siento, tengo que prepararme para la entrevista de mañana-él no dice nada, solo asiente.

Al llegar a casa corro a mi habitación para darme una relajada ducha ya que trabajar tanto agota. Con un suspiro me coloco el piyama y me siento en la cama esparciendo todos los documentos sobre ella. Tomo lo referente a la entrevista de mañana y leo un poco de la vida de Oto Russell.

Es un joven que hace poco quedó al mando de una importante empresa, detallo todo lo referente a su carrera, a lo que ha hecho, a los avances que ha obtenido mientras formulo las preguntas que debo hacerle.

Aun no me creo el que le gusten los hombres, él es guapo y se ve que se le levanta con las mujeres no con los hombres. No soy homofóbica, pero sería un desperdicio para la población femenina si este batea del otro bando.

-Ada-la voz de Alexa me saca de mis pensamientos y la veo entrar con una sonrisa radiante, lo cual me da a entender que su novio la hace feliz. Pienso que ellos van muy rápido y todavía no me da confianza el fulano ese. Sé que Alexa ya es una mujer, sin embrago también sé que es muy inocente. Ella no tiene maldad y tampoco sabe mirar la maldad ajena-no sabía que habías regresado-comenta.

Alexa es una bonita chica que es llamada también mi mejor amiga, nos conocimos en la universidad y la personalidad dulce e inocente de ella congenió demasiado bien con mi perversa mente. Alexa es de cabello negro que le cae hasta los hombros, ojos verdosos en los cuales más de uno puede caer y tez tostada. Una chica preciosa.

-Acabo de llegar-murmuro recogiendo todo-¿Pasa algo que te incomode?-pregunto al verla un poco desanimada.

-Es mi novio-susurra sentándose en la cama-él... ya sabes, quiere que lleguemos a otra etapa-sus mejillas se tornan rojas-quiere que tengamos relaciones sexuales-termina de decir apenada.

-¿No te sientes segura todavía?-le pregunto con una sonrisa suave para que haya más confianza.

-No-dice sincera-todavía creo que es muy pronto para llegar a esa fase-ella mira a otro lugar-además, mis sentimientos son tan confusos con él, siento en algunos momentos que solo se quiere aprovechar de mí y eso me aterra-la abrazo como si fuera una niña pequeña.

-Lleva todo a tu ritmo-le susurro con tranquilidad-si él de verdad te quiere se tiene que adaptar-la miro a los ojos-eres una gran chica, si te pierde se pierde algo con mucho valor y que jamás volverá-ella asiente.

-Gracias Ada, no sé qué haría sin ti-le doy una sonrisa.

-Serias infeliz porque soy la máxima felicidad que tienes-ella me mira de manera tierna.

-¿Cómo te fue en el trabajo?-suspiro y le paso los documentos.

-Cada vez más pesado-confieso-ahora con el escándalo de Oto Russell todo está patas para arriba, nadie se esperaba este bombazo-ella asiente.

-Me tomó por absoluta sorpresa-se levanta de la cama-ahora descansa, se ve que estas agotada-besa mi frente-dejé bocadillos por si tienes hambre-la miro con ojos soñadores.

-Por eso te amo-corro fuera de la cama para comerlos y cuando termino vuelvo a ella. Me acuesto y una mirada penetrante llega a mi mente. Un ojo increíblemente avellano con esa sonrisa alborota hormonas. Abro lo ojos deseado verlo nuevamente.

Cierro los ojos dejando que los brazos de Morfeo me abracen.

***

-Ada, ¿te hace falta algo?-la voz de Alexa me hace saltar y me miro en el espejo. Un vestido verde pegado al cuerpo junto a una chaqueta blanca es lo que llevo. Mi cabello en una coleta y maquillaje suave.

-No, ya tengo todo listo-le respondo caminado fuera de mi habitación.

-Si necesitas algo me avisas-asiento de manera distraída-y recuerda pedirle el vídeo a Oto Russell diciendo que me ama-pone ojos soñadores y ruedo los míos.

-Sabes que estoy en plan profesional, no puedo hacer eso-ella se encoje de hombros.

-Anda, nadie sabe si queda flechado por ti-niego divertida.

-Me tengo que ir-beso su mejilla saliendo de la casa y dirigiéndome a la empresa Russell.

Pongo una música suave que me relaje antes de entrar a la empresa. Cuando tengo toda mi seguridad entro como si de una modelo se tratara recibiendo miradas curiosas.

-Buenos días, tengo una cita programada con el señor Russell-le digo a la chica de recepción que me mira mal.

-Disfrute su visita-me pasa el carnet de visitante y lo tomo-último piso-asiento y me dirijo al ascensor.

Camino y al mismo instante entra Oto al ascensor. Sus ojos me analizan.

-Buenos días señor Russell-le paso mi mano-mi nombre es Ada Scott-él me la estrecha de mala manera.

-Ya sabe quién soy-una de mis cejas se eleva.

-Claro-la puerta se abre y ambos salimos.

-Buenos días señor Russell-una chica de ojos verdes y cabello castaño saluda de manera cordial, o bueno, creo que es solo por aparentar ya que en su mirada se puede ver claramente el desagrado.

Oto no le devuelve el saludo lo cual hace que mis ojos naveguen de ella a él de manera silenciosa.

-¿Espera una invitación para que se ponga a trabajar y venga a ver lo que necesito?-reprimo una sonrisa.

Ambas caminamos hacia lo que supongo es la oficina de Oto, pero al entrar ya él está enfocado en una llamada telefónica.

-Hola, soy Ada Scott-le paso la mano-periodista-digo despacio.

-Soy Ariadna Monroe, secretaria del señor Russell-le dedico una sonrisa amable.

-¡ME IMPORTA UNA MIERDA TE QUIERO AQUÍ!-el grito de Oto nos hace saltar a ambas.

-Creo que le cayó mal salir del closet-murmura bajo para que solo yo escuche. Pongo una de mis manos en mi boca para ocultar una carcajada.

-Por favor señorita Monroe, no digas esas cosas-murmuro mirándola divertida-debo de ser una profesional-ella esboza una tranquila sonrisa.

-De nada vale ser profesional, él siempre anda gritando-me dice tranquila.

-Y también ando quitando empleo a los que solo critican mi persona y no hacen su trabajo-dice Oto.

-Joder, casi me mata del susto-lo acusa Ariadna tocándose el pecho. Oto cruza los brazos mientras enarca una ceja y la mira furioso-discúlpeme señor Russell-murmura avergonzada.

-Sea más profesional, quiero que me contacte con las personas del periódico local y amenazarlos para que quiten mi nombre de su estúpida noticia-ella apunta-¿espera un té para que siga criticando mi persona o hará su trabajo?-ella lo mira.

-Con su permiso-sale volando de la oficina.

-Que bien se lleva con su secretaria-comento distraída avanzando para sentarme en una de las sillas.

-Eso no tiene por qué importarle ¿no cree?-muerdo mis labios. Este tipo esta de muy mal humor.

-Creo que usted es muy bordes, ¿no se lo han dicho?-pregunto con la voz más calmada que tengo.

-No, y tampoco me importa-prácticamente gruñe.

-¿Sabe que amenazar el canal para el que trabajo no hará que los demás canales paren de hablar de usted?-pregunto despacio tanteando terreno.

-Eso será una clara advertencia para todos-responde.

La puerta se abre por lo que ambos volteamos a ver, mis ojos se abren llenos de sorpresa. Con su pelo rubio en una pequeña y sus ojos como avellanas que hoy se inclinan más a gris mirando a Oto. Esto debe ser una puta broma.

-Qué bueno que llegaste Cristian-Cristian, ese nombre se graba en mi mente como si fuera el nombre más conocido.

Saboreo varias veces ese nombre en mi mente.

-Acabo de escuchar todo el escandalo hermanito, no sabía que te gustaba los huecos masculinos-dice con esa sonrisa que me hace apretar las piernas.

-No estoy de humor Cristian, además, tenemos acompañante-sus ojos por fin caen en mi persona y se abren con sorpresa. Una sonrisa se forma en sus labios mientras me recorre lentamente el cuerpo.

-Cristian Russell-me pasa la mano de manera cordial, pero su mirada envía miles de mensajes que comprendo enseguida.

Él me recuerda. Y por la determinación en sus ojos, me recuerda perfectamente.

-Ada Scott-sus labios besan la piel de mis nudillos y mi cuerpo completo reacciona a su toque.

Nos quedamos mirando tan detenidamente que me olvido que estoy en una entrevista. Me olvido de que posiblemente Oto este mirándonos, me concentro solo en esa mirada que mantiene una promesa muy sucia y perversa que yo encantada que complete.

-Bueno-Oto tose de manera falsa, pero que logra que Cristian y yo salgamos de esa pequeña burbuja de recuerdos y promesas-puede iniciar con la entrevista-trago seco y asiento.

Con dificultad inicio la entrevista, tener a Cristian cerca de mí me confunde y pongo todo mi empeño en tratar de hacer lo mejor que puedo. Grabo todo y apunto algunas cosas que creo convenientes.

-Espere en momento-paro y respiro con alivio-en mi oficina, ahora-cuelga el teléfono y por un momento lo veo como un tirano, pobre chica, la puerta se abre y ella entra--¿te encargaste del periódico local?-todos nosotros la miramos.

-Quieren hablar directamente con usted-responde nerviosa.

-¡Ni para eso sirves!-grita y ella se asusta, ella entra en un pequeño trance porque Oto habla y ella no dice nada-Monroe, Monroe-al parecer reacciona ante la voz de él.

-¿Si señor Russell?-pregunta.

-Necesito...

Dejo de prestar atención y me muerdo mi labio mirando a Cristian quien lame sus labios y me guiña un ojo.

-Ariadna te acompañará-Cristian asiente y deja de mirarme-podemos seguir con la entrevista-continuo donde la deje hasta dar con finalizado todo.

-Muchas gracias por todo-él asiente.

-Cristian la escoltará-Cristian no objeta solo me sigue fuera. Salimos y entramos solos al ascensor. La puerta se cierra y mi respiración queda atorada en mi garganta. Cristian le da a un botón y el ascensor se detiene.

-Creo que antes que te vayas tengo algo que hacer-dice y sin esperarlo su boca esta sobre la mía de manera salvaje. Mi cuerpo entero queda paralizado ante su posesión sobre mí. Su mano va a mi cintura y la abraza. Tiene un aroma muy exquisito y reacciono besándolo con desenfreno. Mis manos alborotan su cabello mientras lo acerca a mí, lo detengo para mirarlo respirando agitadamente.

-¿Tienes novia?-pregunto y él me sonríe.

-No, y soy sincero, nada de compromisos tengo-me lanzo y lo beso moviendo mis labios y sintiendo mi cuerpo arder. Él mordisquea mi labio inferior y me alejo.

-Creo que debemos parar-él lame sus labios y me mira.

-¿Quieres salir esta noche?-el ascensor vuelve a moverse.

-Tengo cosas que hacer-el ascensor se detiene y abre sus puertas.

-Así que me la pondrás difícil para poder verte-le guiño un ojo.

-Creo que si-él sonríe y me mira.

-Soy persistente, espero y lo tengas en cuenta para la próxima vez no te sorprenda-paso la lengua por mis labios.

-Adiós Cristian-no espero respuesta y me alejo moviendo mis caderas, siento su mirada en mi trasero y eso causa que me ría. Creo que todo esto será muy divertido.

Cuando giro veo como las puertas del elevador se cierra y él sube, supongo que devuelta al piso.

Cristian Russell.

¿Por qué siento que ese es el nombre de la persona que me volverá loca?

Capítulo 3 Principe azul

-Espera, estoy cerca-murmuro con poca voz.

-Ya casi Ada-uno de mis compañeros de trabajo murmura y yo solo flexiono más las piernas.

-Ya casi, estoy cerca-estiro la espalda para que pueda estar más a la altura correcta.

-¡Rápido que no aguanto más!-me grita desesperado.

-Listo-tomo la caja y con ayuda de Jordan bajo de la espalda de Lonten.

-Dios, nadie se imagina que tu cuerpo pueda pesar tanto-ruedo los ojos mientras abro la carpeta.

-Deja de quejarte, no es mi culpa que la oficina del conserje este cerrada y no hayas conseguido la escalera-él se cruza de brazos y rueda los ojos.

-Bueno-le paso la carpeta y él me mira-gracias-le doy una sonrisa de boca cerrada.

-Ya es hora de que me marche, espero y se diviertan-salgo de ahí y busco mi cartera.

-Ada, espera-Jordan se acerca y me sonríe.

-¿Sucede algo?-pregunto con mi cartera en mi brazo derecho.

-Solo...

-¿Si?-lo animo a que hable.

-¿Quería saber si estas libre este fin de semana?-muerdo mis labios.

-Jordan, sabes que lo que paso fue un error. No me gusta ligar lo profesional con lo personal, lo siento-él me mira en silencio. En la sala solo quedamos nosotros y Lonten que anda en algún lugar leyendo su trabajo.

-Me gustas mucho Ada-cierro los ojos sin saber cómo rechazarlo y que no sufra.

-Lo siento de verdad, pero no estoy interesada en ti-él asiente.

-Pero esa noche sentí la química entre nosotros Ada-pongo una de mis manos en sus hombros.

-Esa noche no se volverá a repetir porque fue un error que nunca cometo-le digo-me deje llevar, pero eso no se volverá a repetir entre nosotros-me dispongo a caminar, pero él me detiene y sin darme cuenta me besa. Abro los ojos con sorpresa y lo aparto.

-Ada, deja que te demuestre...

-Nada-lo corto enojada-no me demuestres nada porque nada habrá entre nosotros, buenas noches-camino lejos de él.

Aun no comprendo la obsesión que tiene conmigo. ¿Cómo le gusta una persona que solo está con él en el trabajo y no sabe nada de ella? No lo comprendo, al parecer una noche conmigo en la cama lo ha amarrado a mí. Eso no me lo esperaba.

Hace tres días fui a entrevistar a Oto Rusell y descubrí que Cristian era hermano de la persona que más se habla en estos días. No lo he visto nuevamente y eso que quería verlo, es una lástima.

También el trabajo me tiene muy enfocada a ello, más ahora que se sabe que la secretaria de Oto es en realidad su novia. No creo que sea verdad, yo pude ver la relación de ellos, pero también me di cuenta de que a Oto ella no le es indiferente.

Salgo y la brisa fresca de la noche hace que mi cabello se alborote. Los vellos de mi piel se erizan y bostezo cansada. Camino a mi coche y una mano se posa en mi boca haciendo que mi corazón se paralice.

Sin medir las consecuencias con mi codo golpeo hacia atrás haciendo que la mano que tapaba mi boca se suelte, doy la vuelta y mi pierna sale volando por reflejos dando en el estómago de la persona.

-¡Maldición!-abro los ojos al ver a Cristian en el piso.

-Mierda, lo siento, lo siento-me disculpo ayudándolo a ponerse de pie.

-Recuérdame nunca asustarte nuevamente-dice con una sonrisa.

-¡Estás loco!-le grito sentándolo en el copiloto de mi auto-¿Cómo se te ocurre asustarme así?-le pregunto suspirando-tienes suerte de que no te haya dejado sin pelotas-él se carcajea y me mira interesado.

-Al parecer se me escapó investigar si sabias pelear-me cruzo de brazos.

-Se defensa personal y un poco de arte marciales-él asiente y luego se levanta. Es más alto que yo por lo que levanto la mirada.

-Hola. Ada Scott-de un momento a otro una tensión extraña se establece a nuestro alrededor.

-Cristian Russell-saludo con una pequeña sonrisa.

-El mundo es muy pequeño-murmura él sonriéndome.

-¿Qué te trae por aquí?-pregunto dejando que mi peso caiga sobre el coche.

-Tú, aquí no hay nada más que me interese-trago en seco porque algo que define a este hombre es lo directo que es.

-Muy directo-susurro con una sonrisa.

-Siempre, ¿me dejas invitarte a comer algo?-lo miro y asiento.

-Te sigo en mi coche-él se aleja y lo veo subirse a lo que supongo es su coche y hago lo mismo. Lo sigo emocionada, pero no grito ni hago nada extraño.

Cristian se detiene en un pequeño restaurante cerca de la playa y que es hermoso.

-Vamos-me ayuda a salir del coche y miro todo.

-No sabía de este lugar-nos sentamos en una mesa-no parece un lugar muy elegante para ti-comento de manera distraída.

-Me voy más por lo sencillo-asiento de acuerdo a sus palabras.

-Entonces...

-Lamento aparecerme así luego de que te dije que iría por ti-me dice-mi cuñada está loca y termine en prisión por su culpa-cubro mis labios con las manos.

-Ella me agrada-comento distraída.

-A mí también, creo que es perfecta para Oto-dice de repente.

-Lástima que parece que se odian cuando están juntos-le digo y me extraña. Es la primera vez que estamos hablando así y hablamos como si nos conociéramos de toda la vida.

La primera vez que nos vimos el terminó con su cara enterrada entre mis piernas y la segunda fue por asuntos de trabajo, pero el aura que despliega Cristian es de lo más agradable. Él es del tipo de personas en las cuales te sale confiar.

-Es un poco extraño-lo miro confusa.

-¿Qué es extraño?-pregunto con las manos recargando mi cara.

-Que no intentes verte como la mujer más buena que hay, también que no estés halagándome como si fuera un Dios-me dice con una sonrisa.

-¿Es lo que hacen todas las chicas con las que sales?-pregunto.

Investigué sobre él y es todo un casanova, pero no es del tipo que engaña para conseguir acostarse contigo. Él es sincero. Una de las cualidades que más me gustan en un hombre.

-En su gran mayoría si, las otras solo intentarían llevarme a la cama para que me enamore de ellas y luego me case y así salir en todos los medios como la mujer que me logró enamorar-asiento lamiendo mis labios.

-Puedes estar tranquilo, no busco nada de eso-le digo con una sonrisa.

-Me doy cuenta de eso-niego divertida y nos traen comida.

-¿Entonces estabas en prisión?-pregunto muy divertida.

-Está loca, ella fue la causante del escándalo de Oto y trataba de averiguar la verdad y me acusó de acoso-me carcajeo-está loca de verdad, dijo que era su ex esposo y que no la dejaba en paz-bebo un poco de agua para calmar la risa-y mandó a que un chico me robe-mi risa es tan escandalosa que muchas personas dejan de comer para mirarme reír-es todo un caso-termina de decir y respiro fuerte.

-Tal vez ustedes son un poco gilipollas con ella-él me mira serio.

-¿Cómo nos llamaste?-pregunta con un tono que me hace temblar.

-Gilipollas-él niega y lame sus labios.

-No me gusta que me digan gilipollas. No sabes cómo me gustaría estar en otro lugar contigo y enseñarte cuan gilipollas puedo ser-cruzo mis piernas y me siento acalorada por lo que recojo mi cabello.

-Pero no estamos en otro lugar, tampoco voy a dejarte estar en mis piernas como si nada. Ese día estaba con alcohol en mi sistema y con unas ganas horribles-él asiente en comprensión.

-Al parecer eres sincera también-me encojo de hombros.

-¿Qué quieres de mí, Cristian?-pregunto dejando a un lado la comida.

-¿Siendo sincero?-inquiere mirándome a los ojos.

-Siendo sincero-respondo.

-Quitarte esa camisa y el sujetador que llevas para poder ver por primera vez las lindas tetas que apuesto tienes. Luego esa falda y recorrer con mi lengua tu cuerpo, quiero desnudarte y hacerte mía hasta que las ganas que te tengo desaparezcan. Quiero saber más de ti ya que por alguna razón es agradable esta primera vez que hablamos solo nosotros. Lo estoy pasando bien justo ahora. Quiero eso Ada Scott-trago en seco porque nuevamente lo directo que es me deja un poco desalmada.

-Joder-susurro con calor-tú si sabes cómo encender un momento-él me sonríe.

-¿Tienes novio?-pregunta y luego come un poco.

-No tengo, estoy sin compromisos-sus ojos me observan con determinación.

-Parece mentira, eres una mujer muy hermosa-dejo que la brisa fresca me alborote el pelo recogido.

-Tal vez no ha llegado el indicado que me haga enloquecer-me encojo de hombros-simplemente no he encontrado alguien que me haga atarme a él-él sonríe.

-¿Y si te llegas a enamorar de mí?-pregunta dejando de comer para poner los codos sobre la mesa y mirarme en espera de una respuesta.

-¿Y si tú te enamoras de mí?-le rebato con una sonrisa.

-No soy de esos hombres que le da miedo el amor, si me enamoro de ti creo que sería algo muy interesante-responde.

-Lo mismo de mi parte-le respondo-además de que creo que habría mucho sexo en nuestra relación-él me sonríe.

-Me gusta cómo suena eso, mucho sexo entre nosotros-niego muy divertida.

-Eres un pervertido ¿te lo han dicho?-él niega.

-Creo que eres más pervertida-me dice-niega que estas imaginándonos tener sexo-me dice con normalidad.

-Eso no me hace una pervertida-le digo con normalidad.

-Sería interesante tener un montón de sexo contigo-bebo un poco de agua.

-Sería interesante-me levanto-pero ahora me tengo que ir, voy tarde y mi mejor amiga se preocupara si no llego pronto-le digo.

-Llámala-muerdo mis labios.

-Me quede sin carga-me pasa su teléfono.

-Llama desde el mío-asiento y marco. Varias veces y el celular no lo toma. Me preocupo de inmediato, ella es de las que toma las llamadas mías de inmediato y más cuando es tan tarde de la noche.

-No responde-le digo preocupada.

-Tal vez está dormida-me dice para calmarme.

-Me tengo que ir, no creo que sea eso-él asiente.

-Te acompaño-niego de inmediato

-Fue un placer hablar contigo-me acerco y dejo y beso muy despacio en la comisura de su labio-adiós Cristian-sin esperar respuesta corro hasta mi auto y me pongo en marcha.

Al llegar a casa abro mis ojos con horror. La casa esta como si un huracán paso por ella.

-Alexa-la llamo y escucho gritos provenientes de su habitación.

-¡ERES MI NOVIA!-escucho al bastardo hablar-¡TIENES QUE CUMPLIRME!-el llanto de mi amiga se escucha.

-Déjame en paz por favor-abro la puerta de su habitación y me encuentro con el bastardo encima del cuerpo de Alexa. Ella solo tiene un pantalón corto y está en sujetador. La sangre me hierve por lo que con una fuerza que no conocía de mi agarro por la camiseta a ese hijo de puta y lo hago caer al suelo.

-¿Estas bien?-le pregunto a mi amiga quien esta bañada en lágrimas.

-Ada-murmura con voz rota.

-Este asunto no es tuyo zorra-me dice él levantándose.

Me acerco a él y mi puño impacta en su estómago de manera veloz, pero como sé que eso no le hará nada mi pierna se dispara a su entre pierna.

-Alexa sal de aquí-le digo y ella niega.

-No te dejare sola con él-la miro a los ojos.

-Llama a la policía-ella asiente y sale corriendo, en un descuido él me choca contra la pared y mi espalda me grita:

Perra esto dolerá como el infierno mañana.

Veo su puño venir rápido a mi rostro, pero antes de que impacte a mí él sale volando.

-Al parecer voy a ser tu príncipe azul por hoy-abro los ojos al ver a Cristian con una sonrisa en la habitación de Alexa-ahora, me encargare de la basura preciosa-no digo nada y solo le sonrío.

-Todo tuyo-él me sonríe y da la vuelta.

-Esto es entre hombres-le dice al bastardo que nos mira con odio.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022