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Odio Amarte.

Odio Amarte.

Autor: : RoseVenus
Género: Romance
Stella Morris acaba de llegar a la ciudad, es una estudiante de medicina que lo único que busca es alejarse de su oscuro pasado, uno que no creyo que la persiguiria hasta donde está ahora. Stella planea vivir su vida por primera vez y con ayuda de sus nuevos amigos, sin imaginar que su futuro solo estara lleno de más desilusiones y dolor. Oliver Stone será su perdición y deseara jamás haberlo conocido. Un amor enfermizo que le hará preguntarse porque nadie es capaz de amarla de la forma que ella busca. Estará en una lucha constante entre amarse a si misma o tratar que la amen.

Capítulo 1 La chica nueva

Ser la alumna nueva nunca fue tan difícil como ahora, si, no era mi primera vez cambiando de colegio, sin embargo, las circunstancias lo hacía diferente. Había llegado sola desde Nusajaya, estaba en una ciudad en la cual no conocía a nadie aparte de Kar, sería mi roommate, bueno, solo habíamos hablado por teléfono, eso no era exactamente conocerse ¿verdad? Suspiré apenas me detuve delante de la puerta del apartamento, me asícale el cabello, no quería dar una primera maña impresión y toqué varias veces hasta que me abrió.

Kar me miró de arriba abajo con una mirada desinteresada, era mucho más alto que yo y su piel era tan blanca como la nieve, sonreí amablemente y él únicamente me preguntó si era

Stella, asentí. Me mostró el apartamento, era espacioso, no tan grande como acostumbraba, pero bonito, tenía mi propia habitación con vista hacia la calle y él parecía ser muy callado, era perfecto.

-¿Qué estudias? -preguntó mientras me acomodaba en la habitación, parecía muy curioso en ver que llevaba conmigo, sonreí de verdad era un lugar muy acogedor.

-Medicina -respondí con simpleza-. Te lo dije cuando hablamos por teléfono. -Lo miré de soslayo guardando mi ropa en el armario. El parecía estar recordando.

-Nos veremos mucho, entonces. -Me giré y le sonreí sorprendida.

-¿También estudias medicina? -dije entusiasta.

Se encogió de hombros, así era, Kar parecía una persona amable, pero distante a la vez, era un poco extraño, su rostro no tenía ninguna expresión como si nada le importara.

-Dejaré que termines de acomodar tus cosas, si necesitas preguntar algo búscame, estoy a lado. -Meneó su cabeza señalando la puerta de su habitación. Se dio media vuelta y salió de la que ahora sería mi habitación.

-Claro, gracias. -dije antes de verlo desaparecer.

Después de un rato ya estaba recostada en mi nueva cama, pensaba en dormirme en ese momento, ya que al otro día tendría que presentarme temprano a clases, estaba recién bañada y en pijama cuando mi móvil empezó a sonar. Solté un suspiro cuando observé que se trataba de mi hermano. Eso no era una buena señal.

-Hola. -Traté de que mi voz saliera normal, sin embargo, había puesto más entusiasmo que de costumbre. El se daría cuenta de eso.

-¿Hermanita, cómo estás? -Marco saludó.

-Bien. -¿Qué más podía decirle? Empecé a morder mi uña, nerviosa porque descubriera lo que había pasado. Seguramente si lo hacia iba a querer ir por mi y no quería otra niñera más en mi vida.

-Y mamá ¿Dónde está? -Su voz se escucha atenta. Lo sabía o tal vez no, con el jamas era seguro.

-Ella... está, mmm, en clases de pilate. -Me golpeé la frente, hace un mes que lo había dejado y él lo sabía.

-¡Oh! ¿En serio? -su voz sonó irónica. Mierda. Lo sabía.

-Retomó las clases, ya sabes que no le gusta estar fuera de forma -Atiné a formular, al menos tenía que intentarlo, pero no creía que mi hermano se tragara el cuento, era muy intuitivo, no por nada estudiaba abogacía.

-No me mientas, Stella. -Se estaba impacientando-. Hable con ella y me dijo que decidiste irte a estudiar a Singapur. ¿Por qué?

Cerré mis ojos y toque el puente de mi nariz. ¿Por qué mamá hacía siempre lo mismo? Ella no se preocupaba por esconderle las cosas a Marco, simplemente omitía ciertos detalles que claramente a ella no le convenía que supiera.

-Aquí se encuentra una universidad muy interesante, es una de las mejores del país además tiene mejores prácticas y... -Apreté mis labios para que no escuchara mis sollozos, de nuevo estaba pasando.

-¿Por qué insistes en mentirme? Ambos sabemos que esa no fue la razón de que te fueras. -Traté de parar mi llanto, pero era imposible, esto me afectaba mucho más de lo que podía admitir con él, no quería preocuparlo, en mi tonta cabeza pensaba que podía con eso, tenía que ser fuerte-. ¿Qué te hizo ese degenerado? Le advertí a mamá que si te volvía a tocar...

-Marco no quiero hablar de eso, ahora -le pedí.

-Debes denunciarlo. Debí llevarte conmigo cuando pude y tu debiste aceptar mi ayuda, lo que te hizo se llama violación -dijo furioso.

Solté un sollozo que estaba atorado en mi garganta y sorbí por la nariz, negué aunque no pudiera verme. No tenía caso pelear por lo mismo, ahora estaba lo bastante lejos para que el pudiera hacerme daño.

-No puedo, es nuestro padre. Mamá nunca lo permitiría. -Escuché un gruñido al otro lado del teléfono seguido del silencio. Sabía que el no lo aceptaba como tal desde aquel día.

-Mamá... -continuó-. Ella no puede hacerte esto, ya te ha lastimado bastante cuando te obligó a convivir con ese hombre después de lo que pasó, ahora piensa que con mandarte lejos de él todo se solucionará, no entiende que solo protege al violador de su hija, es un maldito enfermo que ni siquiera la terapia lo ayudó. -Marco estába furioso, no lo culpaba.

-Por favor ya... solamente quiero olvidarlo, no quiero volver a escucharte hablar más del tema Marco, estaré bien aquí, lejos de mamá y... papá. Todo saldrá bien -Traté de persuadirlo.

-Perdón, sabes como me pone este asunto. Si tal vez yo me hubiera dado cuenta antes de que él te hacía todas esas cosas. -Siempre se culpaba, no era justo, el ni siquiera estaba presente cuando todo había pasado.

-Éramos solo niños, hermano. Nadie tiene la culpa -lo interrumpí limpiando mis lágrimas con un trozo de papel. Lloraba en silencio. Este tema era tan delicado para mí. Siempre viviendo con miedo. Tal vez que me hayan mandado a ese lugar era lo mejor.

-¿Segura que estarás bien? -se escuchó preocupado, tratando de calmar su ánimo.

-Sí, encontré un gran departamento con un amable roommate, estaré bien, solo quiero concentrarme en estudiar y terminar mi carrera. -Marco suspiró cansino. Sabía que no había forma de convencerme.

-Por favor no dejes de hablarme, en cualquier momento, a cualquier hora estaré para ti. ¿Lo sabes?

-Lo sé. -Colgué.

Capítulo 2 Nuevos amigos

Me quedé por un momento mirando a la nada, con el teléfono ligeramente apretado entre mi mano y mi pecho. Me sentía caer en un pozo negro y profundo, la llamada de Marco me hizo recordar cosas que lo único que hacían eran lastimarme más.

Un golpeteo en mi puerta me hizo reaccionar, me despabilé, sacudiendo mi cabeza, limpié mi rostro el cual estaba húmedo por lágrimas que ni siquiera había notado que estaban ahí, y me paré rápidamente a abrirle a Kar, él estaba con su rostro indescifrable y me escudriñó de pies a cabeza, esperaba que no se diera cuenta de mi semblante, sin embargo, eso no fue lo que llamó su atención.

-¿Ya te vas a dormir? Son las 8 de la noche. -Reí apenada, meneando mis pantuflas de pollito y asentí.

-Mañana me toca... bueno, nos toca clases temprano, quiero descansar bien. -No quería llegar tarde a mi primer día de clases.

-Oh, ya veo. Solo quería presentarte con unos amigos. -Señaló a su espalda mientras metía una de sus manos al bolsillo de sus pantalones y se encogía de hombros-. Vinieron a tomar unos tragos y se me ocurrió decirles que tengo una nueva compañera y que estudia medicina como todos nosotros.

Abrí mi boca formando una O sorprendida, no me lo esperaba, sería grato conocer a más compañeros, acicalé mi cabello y sonreí nerviosa, no estaba en óptimas condiciones para presentarme con alguien, estaba en pijama, pero no podía desairar a Kar, había sido muy amable conmigo, aparte de querer presentarme a sus propios amigos, así que asentí y lo seguí. En la sala se encontraban dos chicos y dos chicas, la primera que me vio fue una castaña, quien llevaba un pequeño moño rojo sobre la cabeza, era muy bonita. Soltó una sonrisa cuadrada llamando a todos para que también me vieran entrar. Me sentí cohibida, jamás había sido de socializar, era tan incómodo conocer a alguien y no saber qué decir. Sin embargo, los chicos en la sala parecían muy amables y alegres.

-Pero que mona -habló la otra chica mientras me observó de pies a cabeza, esta tenía el cabello rosa pastel y era un poco más alta que la anterior.

Todos me sonrieron a excepción de Kar, empezaba a conocer como se comportaba. Al parecer, él era el serio del grupo. Les regresé el gesto de manera tímida y miré mis pies mientras acomodaba uno de mis mechones de cabello detrás de mi oreja.

-Hola, soy Dimitri. -El chico de piel bronceada y cabello platinado extendió su mano como saludo, la tomé amable, era demasiado cálida-. Ella es Sofia, Lory y Sam. -Señaló a los demás.

El peli-rojo del grupo alzó su mano agitándola mientras mostraba su perfecta dentadura, él era Sam. La chica que me observó primero se abalanzó a mí y me abrazó. Me quedé astática ante la sorpresa, era mucho contacto para mí, pero a Lory no pareció importarle y a pesar de que no le correspondía no se alejaba de mí.

-Lory. ¡Joder! Espantas a la chica. -La peli-rosa la alejó de mí y solo pude articular una sonrisa torcida ante su efusividad, no la culpaba, algunas personas eran así, yo simplemente no podía tolerar tanto contacto-. Discúlpala, la tiraron de chiquita. -Kar sonrió por primera vez y Lory se cruzó de brazos, ofendida. Me preocupé, no quería que pensara que me desagradaba.

-Yo no pretendía...

-Descuida linda, no te preocupes. -La castaña sonrió y un segundo después ya estaba como si nada con su rostro alegre. No entendía mucho como funcionaban sus faces de humor, pero estaba segura de que no había visto a una persona enojarse y ponerse feliz tan rápido como lo hizo ella.

-Así que te llamas Stella -Dimitri comentó mientras se sentaban sobre el sofá y olvidaban la escena anterior, asentí copiando su acción. Al parecer el par de chicos eran pareja, lo noté apenas se sentaron muy juntos uno del otro. Dimitro con Sofia y Sam con Lory. Tenía que admitir que se veían muy bien juntos y aunque no supiera nada sobre conexiones sentimentales, se notaban muy enamorados.

-¿Todos estudian medicina? -pregunté lo primero que se me ocurrió. No era justo que solo ellos hablaran.

-Si, menos Skype -respondió Dimitri.

Estaba perdida. ¿Quién era ese? El peli-rojo alzó su mano cuando notó mi mirada confusa.

-Skype es su apodo -Me explicó Sofia riendo ante mi confusión. Volví a formar una O con mi boca entendiendo todo.

-Él estudia psicología, no es lo mismo, pero tiene que tener los conocimientos básicos de la medicina -Kar dijo detrás de mí. Al fin había hablado. ¿Así era de cayado siempre?

-Mucho gusto -musité recorriendo con la mirada a todos frente a mí, parecían buenas personas y de confianza.

-No conoces a todos, aún -masculló Dimitri cruzándose de piernas. Todos los presentes pusieron mala cara y guardaron silencio, de nuevo sentí que había algo que no estaba entendiendo-. ¡Oigan! No le pongan mala cara a mi hermano. -El peli-gris parecía un poco molesto.

-Nadie le pone mala cara a Oliver, él se la pone sólita.

Dimitri fulminó con la mirada a Kar, ¿Quién era Oliver? Lory y Sam de pronto estaban callados, aquella felicidad que irradiaban se había esfumado por completo y todo el ambiente se puso denso hasta que tocaron el timbre, pensé que tal vez la nueva visita podría apaciguar el momento, pero cuando todos vieron al azabache recién llegado, fue mucho peor. Incluso yo me sentía incómoda.

Noté como Sam acercó más a Lory a su cuerpo y esta trató de no mirar al aludido, Sofia rodó los ojos tratando de ignorarlo, todos lo hacían hasta que Kar lo miró receloso y se cruzó de brazos, con su rostro serio. Todo esto pasó mientras el peli-gris le sonrió y lo recibió con un cálido abrazo. Algo me decía que ese chico era Oliver y que era el menos querido por todos.

-¡Amigos! -Abrió los brazos saludando a todos, sin embargo, su mirada se concentró solo en la pareja de enfrente, ni siquiera miró a su hermano-. A juzgar por sus caras, parece que no soy bien venido en su reunión de inadaptados ¿no? -Sonó extraño, como si estuviera ebrio.

-Al fin usas tu cerebro, Oliver. -El azabache sonrió sin gracia e ignoró el comentario de Kar, sentándose a un costado del sillón, justo al lado de Sofia y enfrente de mí, parecía que ni siquiera se había percatado de mi presencia y estaba bien con ello, pasar desapercibida era mucho mejor. La verdad yo sobraba ahí, no entendía nada, ni porque le tenían tanto desprecio al pobre chico, parecía inofensivo, si, se veía mal encarado y daba un poco de desconfianza con su ropa negra y chamarra de cuero, pero no era mi costumbre juzgar a las personas por como se vestían. Empecé a subir la mirada recorriendo el aspecto de Oliver, desde sus botas negras hasta sus pantalones rasgados y su antes mencionada, chamarra de cuero, cuando mis ojos conectaron con los suyos me avergoncé por completo, mierda, desvíe mi mirada y sentí el calor esparcirse en mi rostro, se había dado cuenta de mi exhaustiva inspección.

-¿Quién eres tú? -No esperé su pregunta. No dejó de mirarme con intensidad. Como había sospechado no se había dado cuenta de mi presencia hasta ese momento-. ¿Es tu nuevo juguete, Kar? Rio. -Miró al rubio al no tener respuesta mía. Fruncí el ceño ante sus palabras.

-¿Te enojaste, conejita? -Sonrió ladino y se inclinó sobre el respaldo del sofá totalmente complacido por mi reacción. Ahora entendía por qué a todos les caía mal.

-Es la roommate de Kar, llego a la ciudad hoy, así que aléjate de ella Oliver. -Sofia lo señaló con advertencia.

Oliver alzó sus manos como signo de rendición, aun así se relamió los labios, me guiñó el ojo y desvió la mirada hacia la pareja que no había dicho nada desde que él había llegado. Era extraño como ambos se escudaban ante su presencia. Odiaba ser demasiado curiosa y querer saber que problema tenían ellos tres en ese momento.

-¿Quieres algo de tomar, Stella? -Me ofreció Dimitri y yo negué, no era de las que tomaba, jamás lo había hecho, me daba miedo perder la razón y no poder controlar mis impulsos, estaba bien así.

-Todo lo que no se tome la conejita me lo tomo yo. -Oliver sonrió y me miró coqueto. ¿Qué estaba haciendo? En realidad, ¿Yo que estaba haciendo al ponerme nerviosa y sonrojada por él? Abracé mi cuerpo, no estaba acostumbrada a esa clase de demostraciones. Tenía que reconocer que Oliver era demasiado atractivo con ese cabello largo en ondas, su nariz recta y respingada, esos ojos negros profundos y su mandíbula cuadrada, sin dejar de lado sus carnosos labios color cereza, parecía un maldito adonis, pero entonces detuve mis pensamientos, asustándome de ellos, jamás había pensado así de nadie, sin embargo, no era mi tipo, a la distancia se percibía su aura densa, el chico malo rompe corazones, peligro tenía escrito en la frente. ¿Yo que iba a hacer interesándome por alguien como él?

-¿Ahora piensas destruirte con alcohol? -Sofia siguió platicando con él, al menos había alguien en esta casa que lo toleraba aparte de su hermano.

-Algunos prefieren el amor, yo prefiero el alcohol para destruirme. -Bebió de un trago el alcohol de la copa en sus manos y miró de soslayo a Lory. ¿Quién le había dado más de beber?

Pero eso no era lo importante sino la forma curiosa en que ambos se miraban, había algo raro entre ellos, o a la mejor no, tal vez me estaba haciendo una historia en mi cabeza, sin embargo, no sabía que tanto de ello estaba acertando. ¿Un amorío?, un noviazgo, tal vez. Oliver mencionó al amor antes de mirarla y como prefería el alcohol a enamorarse, joder, me estaba quebrando la cabeza y ni siquiera era de mi incumbencia, pero seguí, no podía parar. ¿Sam qué papel representaba en este triángulo? Su mirada era recelosa, si él hubiera sido el causante de su ruptura tal vez su mirada fuera compasiva o apenada, ¿no? Pensaba solo por hacerlo, no tenía ni idea.

-Amé ahora, pague después, salud. -Oliver rio, alzó su copa bebiendo por completo su contenido, este chico iba rápido-. Cuando entregas el corazón y esa persona es una maldita hija de puta que te engaña con tu mejor amigo, salud. -Repitió el proceso anterior y siguió-. Cuando sabes que nadie le va a hacer sentir lo que tú le hacías...

-¡Basta! -Lory gritó mirando a Oliver con sus ojos llorosos, todos se sobresaltaron, incluyéndome. La castaña se veía furiosa-. ¡¿Por qué no te callas de una buena vez?!

-Por favor Lory, cálmate. -Dimitri trató de apaciguar las cosas pero no funcionó.

-¿Por qué no le dices a tu hermano que por favor ya supere el pasado y deje de joderme? -le exigió de manera brusca.

Volteé a ver a Oliver cuando escuché su risa. Se paró de su asiento y miró a Lory retante.

-Porque espero el día en que te canses del idiota de Sam y corras a mis brazos, dulzura. -Sonrió socarrón. El peli-rojo se había estado conteniendo, pero ya no más, si no fuera por Kar y Dimitri la sala se hubiera convertido en una zona de batalla.

Me asusté cuando ambos se miraron furiosos, en un descuido cualquier cosa podría pasar. Seguro que si los soltaban se agarraban a golpes.

-Llévate a Oliver de mi casa, Dimitri -Kar le pidió sin soltar a Sam. El peli-gris no expresó nada, sin embargo, asintió jalando a su hermano hacia la salida, él aún ponía resistencia, el alcohol era un mal aliado en estos momentos. Ahora mi teoría parecía tener más sentido.

-Perdón, Lory -Sofia se disculpó como si ella hubiera tenido la culpa y salió detrás de ellos.

Vaya, esto había sido más emocionante que aprender a canalizar, era una total locura, por que quería saber mucho más de aquellos chicos.

Capítulo 3 Aléjate de él

Caminé rumbo a mi primera clase, estaba un poco despistada esa mañana, no había dormido bien pensando en todo lo de ayer. La llamada de Marco, la extraña pelea entre los amigos de Kar, apenas llegaba y todo se estaba volviendo caótico o tal vez ya lo era desde un principio, me dolía un poco la cabeza por la falta de sueño, sabía que no debía desvelarme tanto. Solté un bufido y seguí mi camino.

Al despertar por la mañana esperaba encontrarme con mi roommate y venir juntos a la escuela, pero no estaba, salió mucho antes que yo. Podía percibir que Kar era demasiado distante. Como fuera, me encontraba ahí en medio de las instalaciones, perdida, buscando el salón C-13, trataba de leer el croquis, pero jamás había sido buena para estas cosas, bufé por milésima vez, estaba frustrada a demás de cansada por cargar los libros que me entregaron en la dirección, no sabía ni donde estaban los casilleros, me quería morir.

Empecé a caminar tratando de leer el maldito croquis cuando alguien chocó contra mí, tirando todo lo que traía en las manos, lo que me faltaba, maldije y me arrodillé para levantar mis cosas, no esperaba que el idiota con quien había chocado se parara ayudarme, cuando una de sus botas obstruyó el paso de mi mano para levantar uno de los libros me obligué a alzar la vista.

Oliver me miró mientras alzaba una ceja y soltaba una sonrisa torcida. Se veía más recuperado que la noche anterior, ya no parecía un ebrio sin remedio, incluso se había alzado su cabello en una coleta, dejando al descubierto los aretes de sus orejas y la argolla en su ceja, al parecer anoche no lo había observado también como supuse, incluso podía notar mucho mejor lo atractivo que era, demasiado si era sincera, pero entonces sacudí mi cabeza al quedarme embelesada mirándolo como boba. Oliver soltó una risita ronca que salió desde su pecho y se relamió sus labios. Vale, basta Stella. Me obligué a deshacer esos pensamientos.

-¿Si me das permiso? -Señalé su pie.

Él se agachó a mi altura tomando el libro faltante, lo extendió hacia mí mientras seguía sonriendo de manera curiosa. ¿Qué le daba tanta gracia? Lo tomé seria, no me gustaba la forma en la que me miraba, pero tenía que admitir que tenía una sonrisa y ojos hermosos.

-Gracias. -Me levanté enseguida y empecé a caminar. Era mejor mantenerme alejada de Oliver.

-Espera, no nos han presentado. -Detuve mis pasos escuchando el sonido de los suyos hacia mí-. Oliver Stone. -Se paró frente a mí y me extendió su mano-. ¿Cómo te llamas? -Lo miré por unos segundos, indecisa. Tenía que decirlo, él tenía un aura totalmente diferente a cualquier persona que haya conocido y me sentía muy nerviosa a su lado.

-Stella Morris. -Acepté su mano, temerosa al sentir el escalofrío que recorrió mi cuerpo entero. Él seguía viéndome intensamente, no sabía que hacer o que más decir y tampoco soltaba mi mano, no acostumbraba a que los chicos se presentaran delante de mí, no sabía como actuar o que más decir, había vivido en una burbuja por toda mi vida y al estar ahí era como si todo fuera nuevo. Al final volví y seguía sin soltarme la mano, por un momento me perdí en sus ojos, de nuevo. ¿Qué estaba pasando conmigo?

-¡Stella! -La voz de Kar me hizo despabilar mientras deshacía el agarre y voltee a verlo. No se veía muy contento cuando me vio con su amigo y caminó con paso velos hacia mí-. ¿Qué haces aquí? -Miró de mala forma a Oliver, desde anoche me había quedado bastante claro que ambos se detestaban. Luego me miró a mi, ignorando al azabache por completo.

-Nada, estoy perdida. -Levanté mis manos con los libros en ellas y el croquis-. No sé donde queda el salón C-13. -Me encogí de hombros.

-Debiste decirme eso, Stella -Oliver habló detrás de Kar mientras el rubio entornó los ojos, fastidiado-. Yo te pude haber guiado. -Tal vez había olvidado mencionarlo cuando me perdí en su mirada, no tenía remedio.

-Vale, ahora yo lo hago. -Mi compañero de cuarto respondió rápidamente, no sabía que estaba pasando en ese momento-. Vamos Stella te llevo, debes darte prisa porque pronto iniciarán las clases. -Tomó mi mano y jaló de ella arrastrándome hacia otra parte.

Miré hacia atrás observando como Oliver nos siguió con la mirada y sonrió, pero esta vez de una forma muy distinta a como lo había hecho antes. No le tomé importancia y seguí caminando junto a Kar.

Al llegar al salón no había nadie, fruncí el ceño, ya que se suponía que la clase estaba por empezar. El rubio se sentó en una de las bancas frente a mí y la giró para que quedáramos cara a cara. No entendía nada.

-La clase...

-No te preocupes por eso, la clase terminó hace diez minutos, ahora tendrás que esperar a la siguiente. -Abrí mis ojos, preocupada. ¿Había llegado tarde a mi primer día de clases?

-Pero...

-Stella, pon mucha atención en lo que te voy a decir. -Parpadee mis ojos mirándolo extraño. No podía pensar en otra cosa que no fuera mi inasistencia, eso no se iba a ver bien en mi expediente, aun así me concentré en él-. Aléjate de Oliver. -Me sorprendieron sus palabras en ese momento. ¿Qué tenía que ver el azabache ahí? Kar estaba serio y su exigencia sonó más como una. ¿Amenaza? O talvez un consejo, lo sabría si fuera más específico. La verdad ni siquiera sabía por qué me decía eso. El suspiró mirando mi cara confusa-. No te estoy prohibiendo nada, al final tú eres libre de hacer lo que quieras, pero siento que eres una buena chica, no mereces que solo te usen. -Abrí mis ojos al escucharlo, ahora lo entendía todo y definitivamente estaba muy equivocado, formando conjeturas antes de tiempo.

-Espera, creo que te estás confundiendo -lo interrumpí-. Yo y Oliver, no...

-Mira, yo lo conozco. Eres hermosa...

-Gra... -Traté de agradecerle el cumplido un poco sonrojada, pero Kar no paró de hablar.

-Él sabe muy bien como acercarse a las mujeres, no por nada fui su mejor amigo desde la infancia. -Sus confesiones cada vez sorprendieron más-. Solo te diré que Oliver a pasado por muchas cosas, no es alguien que se relacione con una sola persona, está totalmente roto y aunque pienses que puedes ayudarlo, al final solo terminara rompiéndote, de verdad Stella, aléjate de él si no quieres sufrir. -Me quedé sin palabras analizando cada palabra, entendía lo que decía, pero no porque lo hacía, solo se había presentado conmigo, no creí que eso fuera algo malo, Oliver ni siquiera debía estar interesado en mí. A caso... ¿Me preocupaba que no lo estuviera?

-No estoy interesado en él, si eso es lo que te preocupa. -Me iría al infierno por mentirosa. Kar me miró curioso, no me creía, aun así asintió y apretó sus labios.

-Eso espero... -Tenía la sospecha de que Kar me había dicho todo eso para asustarme y que me alejara de su amigo, no sabía que había resultado lo opuesto, la curiosidad era mucho más fuerte ahora. Quería saber cuál era el motivo de sus acciones. ¿Por qué lo tenían en tan mal concepto? Algo me decía que Kar no era de los que divulgara la vida de los demás así que me abstendría de preguntarle, si quería saber la verdad tendría que oírla del mismo Oliver y eso no era una buena idea, tenía curiosidad, pero no por eso no seguiría su concejo, así que decidí dejar mis pensamientos como estaban. No lo conocía bien, tal vez solamente estaban exagerando, no creía que el fuera tan malo como lo pintaban, podría ser un mujeriego. ¿Eso te catalogaba como mala persona? Tal vez si la otra persona no lo sabía. La realidad era que no tenía conocimientos de como se manejaban esa clase de relaciones, ni esas ni las de ningún tipo.

Salí del salón rumbo a la siguiente clase, esta vez había llegado temprano, por suerte. Dentro del salón ya se encontraban los amigos de Kar, incluido Oliver, hasta ese momento me enteraba de que también estudiaba medicina, caminé con la mirada gacha hasta el sitio desocupado atrás de Clarisa.

-Hola Stella -me saludó Sofia con una sonrisa-. Oye, no sé si te haya dicho Kar, pero hoy nos reuniremos en el estacionamiento para ir a casa de Dimitri ¿Quieres venir? -Me sorprendió mucho su invitación, Dimitri me miró de soslayo meneando su mano, eran muy amables, todos lo eran, no creía que pudiera encajar allí pero lo intentaría.

-Claro ¿por qué no? -Asentí. Sofia me pasó el horario en el que todos se reunirían en el estacionamiento y la clase empezó.

Traté de concentrarme en lo que decía el profesor de Anatomía Patológica, pero Oliver no dejaba de ver hacia el lugar de Lory, a veces detestaba mi forma de ser, siempre quería meterme en donde no me llamaban, seguí pensando en la plática que tuve con Kar, algo debió de haber pasado entre ellos. Lory ni siquiera se había percatado de la mirada de Stone, pero él parecía querer llamar su atención a toda costa. Al parecer aún no había podido olvidarla, estaba casi segura de que su relación había sido algo turbia y tal vez por eso todos sus amigos lo tachaban de mala persona. Escogieron un bando, era aceptable.

Como fuera, decidí nuevamente que no era de mi incumbencia y preferí concentrarme en lo verdaderamente importante.

Después de que las clases terminaran fui a mi cita con la Psicóloga, era algo tedioso, no me gustaba, pero Marco me obligaba a ir. La doctora me miró de forma concentrada mientras yo observaba mis uñas, habían pasado 15 minutos desde que inició la sesión y yo no había dicho ni una sola palabra.

Deseaba que la hora pasara, jamás iba a hablar sobre mi papá, era una perdida de tiempo. Quería olvidar el tema, pero ella insistía en que hablando de lo que había sucedido sería capaz de superarlo. Me crucé de brazos y desvié la mirada ignorando todo lo que decía.

-¿Cuántos años tenías en ese momento? -Ahí íbamos de nuevo con el interrogatorio. No respondí-. Stella sé que es difícil para ti, sin embargo, necesitas hablar, confrontar el pasado. En mi experiencia, situaciones como las que tú viviste llegan a interferir para poder entablar futuras conexiones sentimentales, ya sea amorosas o de fraternidad ¿me entiendes? -preguntó amable. No me interesaba en que tono lo preguntara, yo seguí renuente-. A pesar de lo que te hizo tú llegaste a formar un vínculo con él, puedo asegurarte que en este momento tú extrañas a tu papá... Que me dices del bebé ¿También lo extrañas?

Esta vez la miré furiosa. Joder. Eso era llegar a los extremos, no iba a hablar de eso, ni de nada y menos con una desconocida. Me paré rápidamente del sofá.

-¡Déjeme en paz de una jodida vez! No voy a decir nada, ya se lo dije. -Tomé mis cosas y salí del consultorio. Caminé por las calles de Singapur pensando en que mi vida era una mierda, estaba cansada de que todo mundo me mirara como si estuviera rota al saber lo que me había pasado.

Observé mi reloj, faltaban quince minutos para verme con los chicos, estarían esperando en el estacionamiento, me dirigí hacia allá con mi mente volátil, necesitaba distraerme. Me preguntaba por qué jamás había tenido novio, nunca salí con amigos y la mayor parte me la pasaba encerrada casi siempre por órdenes de mi papá. La única relación que conocía era la que tenía con él y mi mamá, la cual la mayoría de las veces solo me ignoraba. Marco era mi hermano, pero se había ido a estudiar desde muy temprana edad, solo nos veíamos cada fin de año y después de saber lo que mi padre me hacía no dejaron que lo viera más, hasta hace algunos años, donde él decidió ir por mí, era mayor de edad y yo también, no sabía que razón me hizo rechazar su propuesta diciéndole que estaba bien donde estaba. Seguí en esa casa a pesar de todo, hasta que mi mamá se enteró de los planes de mi padre, quería que los dos viviéramos juntos sin ella, fue cuando me mandó a Singapur.

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