Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Only You
Only You

Only You

Autor: : Sel Gaytan
Género: Romance
Dicen que todo lo que empieza algún día tiene que acabar, y eso es lo que pasó con Alex y Rosalie. Tras 4 años y medio de noviazgo deciden separarse, ¿por qué? Simplemente porque sus caminos tomaron rumbos diferentes, las cosas ya no eran como antes...sólo estaban juntos más por costumbre que por amor. Pero el destino es muy obstinado, quizás no todo acabó como ellos esperaban, quizás sólo hay una última oportunidad para vivir lo que podría ser lo mejor de sus vidas.

Capítulo 1 Prólogo

Rosalie POV

Era lindo estar así, simplemente en su habitación viendo como él juega videojuegos.

-¿Segura que ya no quieres jugar, amor?- me pregunta Alex, mi novio.

-No...estoy un poco cansada- él asintió y siguió concentrado jugando.

Yo sólo estaba con mi cabeza recostada en sus piernas, mi mirada viajaba de la pantalla de la televisión a la cara de Alex. No podía creer que ya llevábamos 3 años de noviazgo, ¿cuántas cosas no hemos aprendido el uno de otro? ¿Cuántos problemas no hemos tenido y superado? ¿Cuántos lindos momentos hemos vivido juntos?

Si me pusiera a contar todos aquellas acciones que me han hecho enamorarme de él probablemente no acabaría ni en un millón de años...bueno no es para tanto, sólo sé que no quiero que este momento termine nunca; recuerdo cómo comenzó todo.

*Flashback*

Primer día del instituto y mis nervios están a raya, lo cual se debe a que los primeros días nunca se hace nada productivo y a que conozco a la mayoría con los que estaré en clase.

Llegué unos minutos antes de lo esperado así que recorro la escuela para ver dónde quedan las cosas básicas que pueda necesitar, por ejemplo los baños y la cafetería. Tomé mi horario y camino al salón donde se supone que me tocaba mi primera clase, encuentro el salón y entro, busco el mejor asiento y lo encuentro; es uno junto a la ventana, está en medio de las filas de bancas así no estaré ni muy atrás ni muy adelante.

Al poco tiempo otras personas empiezan a llegar, algunas las conozco y las saludo, pero entran otras que nunca en mi vida las había visto. Llega una chica que estuvo conmigo en mi pasada escuela, creo que se llamaba Ayleen; no recuerdo haberle hablado mucho, ella era algo tímida.

-¿Está ocupado este asiento?- me pregunta.

-No- respondo sonriendo.

-¿Puedo sentarme contigo?

-Claro- ella sonríe agradecida y se sienta, el silencio se siente como cuchilla entre nosotras, por lo que me veo impulsada a hablar.- ¿Y cómo te ha ido en estas vacaciones?

-Uh, pues bien...me quedé en casa viendo series y películas, ¿y a ti cómo te fue?

-Pues creo que bien, mi familia no salió así que creo hice lo mismo que tú.

No tuvimos más tiempo para platicar, el maestro llegó.

-Buenos días muchachos, mi nombre es Simón Smith y seré su maestro de Historia- se presentó, luego fue interrumpido cuando tocaron a la puerta. Era un chico que al parecer llegaba tarde.

-Lamento llegar tarde, me he perdido en el camino- dice ante la mirada severa del profesor, este le hace la seña para que pase. Mientras él camina hacia un asiento que está hasta atrás, yo lo observo un poco. Se mira que es muy serio pero es algo atractivo. Tiene la palabra "misterio" grabada con letras neón en la frente.

Las clases transcurren y por fin llega la hora de descanso, voy a la cafetería junto con Ayleen, hemos hablado un montón en clase ya que nos han puesto trabajos en parejas...además no está nada mal que empiece a hacer amigas. Encontramos una mesa vacía y vamos hacia ella.

-Ya quiero tener vacaciones- dice Ayleen tomando su comida.

-Yo igual y eso que apenas llevamos unas horas aquí.

-No me quiero ni imaginar cómo será en unos meses con todos los trabajos, tareas y eso- asiento mostrando que concuerdo con ella.

Empecé a quitar el papel donde tenía mi hamburguesa pero mi atención se vio desviada cuando un chico entró a la cafetería, era el chico que llegó tarde al salón. Era extraño identificarlo así pero no sabía su nombre así que mientras tanto lo llamaría así. De repente él fijó sus ojos en los míos, me atrapó viéndolo, mis mejillas se comenzaron a sentir calientes, él elevó una ceja y yo desvié la mirada.

-Ese chico es extraño- dice Ayleen, obviamente hablábamos del mismo chico.- Tiene un toque de no sé qué que me da cosa, siempre está solo...bueno, al menos en clase no lo vi socializar con nadie.

-Umm es el primer día, ha de ser por eso- aseguré, Ayleen bufó y se concentró en su comida.

*****

Ya había pasado 2 semanas de clases y el chico que llegó tarde seguía sin hablar con nadie en el salón de clases, durante el descanso siempre lo miraba solo sentado con sus audífonos puestos. En ocasiones noté que algunas chicas se acercaron a hablarle pero tal parece que las corría o no sé qué hacía para que ellas se apartaran de él.

Comienzo a pensar que Ayleen tiene razón, se trata de un psicópata asesino que se oculta en un adolescente y por eso siempre es solitario; si hace "amigos" los lleva a algún lado y los asesina violentamente.

Tenemos mucha imaginación ¿no?

Ya está por sonar el timbre para el inicio de clases y Ayleen ni sus luces, todos los asientos están ocupados, cosa que es realmente rara porque nunca sucede esto. Creo que hay menos mesas y sillas, veo el salón un poco vacío o quizás está más amplio que ayer, depende de cómo lo quieras ver.

Veo de reojo una silueta entrar al salón, pienso que se trata de mi amiga pero al levantar la vista veo que es el chico extraño, él comienza a ver a todos lados y ve que su asiento ya está ocupado, busca por otro asiento hasta que mira el asiento que está desocupado a mi lado, viene hacia acá.

-Disculpa ¿podría sentarme aquí? No hay más lugares- el timbre suena y con eso ya sé que Ayleen no vendrá y aunque llegara el maestro no la dejaría entrar, él es un maniaco de los timbres así que si llegas después del timbre olvídate de la clase.

-Claro- él toma asiento a mi lado y me tengo que contener las ganas de voltearme a mirarlo para descubrir si es un psicópata o no.- Oye, ¿cómo te llamas? Somos compañeros de clase y no sé tu nombre- digo tratando de simular simpatía, todo esto lo hago para buscar su nombre en google y ver si no tiene algún historial sospechoso.

-Alex- murmura y se voltea, comienza a sacar un cuaderno ya que la clase empieza.

Odio esta clase, historia es la clase más aburrida que podré tener en toda mi vida, además no tengo con quien platicar. Miro de reojo a Alex y veo que él ni atención está poniendo a lo que dice el maestro, en su lugar, está dibujando. Arranco un pedazo pequeño de una hoja de mi cuaderno.

"Yo soy Rosalie"- escribo y disimuladamente la pongo al lado del cuaderno de Alex, éste ve la nota con el ceño fruncido como si se tratara de un problema de matemáticas imposible de resolver. Segundos después lo toma y lo abre.

Veo que escribe algo y al terminar me la devuelve.

"¿Mucho gusto?"- leo.

"¿El gusto es mío?"- le respondo.

"Deberías poner atención en la clase"

"¿Así como tú también deberías?"- veo que sonríe al leer la nota e instantáneamente las comisuras de mis labios se elevan.

"No me pidas poner atención, esto está para suicidarse"

"¿Entonces qué quieres hacer?"

"Dibujar"- bueno ahí está la forma más educada de decir chica-me-interrumpes-aléjate.

"Bueno, perdón si te interrumpí...creo que pondré atención a la clase".

"Sí, yo igual"- veo de reojo cuando recarga sus brazos en la mesa y mira al maestro.

Y mi intento por ser amigable con el chico extraño y solitario acabó ahí.

*****

Un mes después.

-Me siento ignorada en estos momentos- murmuro a pesar de que sé que Alex ni me hará caso.- ¡¡Alex!!- grito y él por fin voltea.

-¿Mande?

-Hazme caso, caray. Estoy aquí muriendo de aburrimiento- Alex pone los ojos en blanco y sonríe.

-Es que estoy viendo cómo desarrollar la telequinesis.

-Eso no existe Alex, ahora hazle caso a tu amiga.

-Quizás si exista, Rose...sabías que primero tengo que comenzar a visualizar cosas pequeñas, tengo que observar cada mínimo detalle, sentir el objeto, saber cuál es su olor y su color...- veo como en su frente se forma una pequeña "v" que siempre aparece cuando está demasiado interesado en algo.

-Y además tienes que ser el objeto, ¿no?- digo sarcásticamente y sólo gano una mirada de enfado por parte de mi amigo.- Ya pues, lo siento...es que estoy muy aburrida.

-¿Qué quieres hacer si el descanso está por acabar?- así es, nos encontrábamos en la escuela pero ya no podía soportar estar aquí.

-Lo que sea que nos lleve fuera de este lugar- aseguré.

-Bien, vamos- se levanta y toma mi mano.

-¿A dónde vamos?- vamos saliendo de nuestro pequeño escondite.

-Tú cállate y sígueme.

-Vale.

Después de 20 minutos ya nos encontramos fuera de la escuela.

-¿Y ahora?- le pregunto.

-Vamos de compras- sonríe y lo tomo del brazo mientras nos dirigimos a la estación de autobuses.

Compramos varias bolsas de papas, refrescos y dulces, después pasamos al McDonald's y compramos una hamburguesa para cada quien con sus respectivas papas fritas. Volvimos a tomar el autobús y llegamos a un sitio alejado que ambos conocíamos muy bien.

-¿Qué te parece mi plan?- pregunta entusiasmado.

-Asombroso, hace mucho que no veníamos aquí- nos acercamos a las vías y dejamos todas nuestras cosas a un lado.

Cuando recién me hice amiga de Alex pude ver que era un chico demasiado cerrado en muchos aspectos, en ocasiones tenía que sacarle las palabras a fuerzas. Él y yo empezamos a vernos fuera de la escuela, primero era por asuntos de la escuela y luego por gusto. Y por alguna extraña y misteriosa razón él me trajo a este sitio.

Decía que era un lugar muy lindo y tranquilo en donde podías pensar con claridad, y tenía razón. Cada vez que tengo algún problema vengo aquí y como si fuera por arte de magia mi mente resuelve todos esos problemas y son más ligeros.

Alex me había vuelto adicta a este lugar.

*****

Dos meses después.

-¿Entonces me acompañarás a la tienda de videojuegos?- me pregunta Alex. Estamos bajo las escaleras, hace tiempo que encontramos este pequeño escondite y siempre que podemos venimos aquí.

-Ya te dije que sí, tengo que estar ahí para que elijas un buen juego para los dos- Alex pone los ojos en blanco y saca un cuaderno.

-Soy un cobarde- dice después de unos minutos en silencio. Me entrega un papel doblado a la mitad, casi siempre nos comunicamos por notas, al final de cuentas así fue como inició nuestra amistad. Aunque él no se ha dado cuenta que lo quiero más que como amigo, cuando estoy con él me siento muy cómoda, es como si pudiera ser simplemente yo y no importara lo que los demás piensen de eso.

Desdoblo el papel y comienzo a leer su contenido.- ¿Pero qué di.... – dejo de hablar, lo que dice la nota me ha dejado muda. Mi boca se encuentra abierta en forma de "O", y puedo apostar que mis ojos están desorbitados en estos momentos.

-Lo siento, nunca debí de preguntarte eso- dice afligido, se levanta y camina para irse, rápidamente me levanto, lo tomó del brazo y lo jaló impidiendo que se vaya.

Alex voltea confundido y yo sin pensarlo dos veces tomó su cara y lo beso.

-Si Alex, si quiero ser tu novia- susurro.

*Fin de flashback*

Teníamos una historia muy loca pero era la mejor historia de todas.

Capítulo 2 Primer capítulo

Rosalie POV

Los días de mudanza apestaban, tenía demasiadas cajas a mi alrededor y la ayuda era realmente poca, bueno en realidad la ayuda aún no llegaba...mi hermana era pésima en eso de ser puntual.

Una vez que cerré la puerta de mi nuevo departamento me fui directamente a la que sería mi habitación, había unas cuantas cajas que rodeaban mi cama, sí que había servido rotular las cajas que iba empacando. Me senté en un espacio que había entre dos cajas y comencé a sacar el contenido que había en la caja que tenía en la derecha.

Tenía un par de carpetas con papeles importantes sobre mi futuro nuevo empleo y debajo de estos estaban los álbumes que papá me había regalado antes de venirme. Había sido difícil el tener que alejarme de papá pero no podía desaprovechar la oportunidad de un gran trabajo que me había conseguido mi hermana, además que estaría viviendo cerca de ella, papá decía que él prefería que le hiciera compañía a mi hermana la alocada para poder tenerla vigilada y no cometiera una babosada...palabras de mi padre.

En el primer álbum encontré fotos de mi infancia, mis fiestas de cumpleaños, mis logros en la escuela, mis amigos, los columpios que estaban en el patio trasero de nuestra antigua casa...amaba esos columpios, cuando nos mudamos lloré un montón por no poder llevarlos conmigo, papá los había armado con mucho esfuerzo para mi hermana y para mí.

Tomé el siguiente álbum ya con algunas lágrimas en los ojos a punto de desbordarse, al abrirlo pensé que estaba viendo mal así que tuve que limpiar mis ojos con el borde de mi playera, no...no veía mal.

Era el álbum de fotos que había creado con Alex, mi exnovio, con el cual duré 4 años y medio de noviazgo, mamá llegó a creer que terminaría por casarme con él pero no fue así, cada quien tomó un camino diferente, supongo que no estábamos destinados a estar juntos, debo admitir que hacíamos linda pareja pero todas las cosas ya las realizábamos por costumbre.

La chispa se perdió...

-Deberías cerrar con llave esa puerta, cualquiera puede entrar- dice una voz aguda desde la puerta, mi hermana sonríe enormemente y eleva un paquete de cervezas.- ¿Te apuntas a la fiesta?

-¡¡Idiota has sacado la mierda fuera de mí!!- refunfuño entre risas, dejo el álbum en la cama y me levanto para abrazar a mi hermana.- ¡¡Te extrañé demasiado, changa!!

-Y yo a ti, simio- replica riendo, puedo asegurar que ya tiene lágrimas en los ojos, al separarnos veo que es así, la conozco tan bien.

-Es muy temprano para beber- la reprendo como cuando estábamos chicas y ella quería salir a escondidas al patio del vecino para jugar con él.

-No seas aguafiestas, Rose.

-No puedes ir manejando ebria, Nat.

-¿Y quién dijo que iba a manejar? Si pienso quedarme a hacer pijamada, ¿o no me quieres aquí? ¿Acaso traerás a un chico sexy para tener un poco de diversión para ti?

-Oh vamos, cállate- murmuro riendo.

-Rose, te hace falta tener más sexo, apuesto a que desde que terminaste con Alex no tienes nada de noches de pasión- mueve sus cejas de manera graciosa y mis mejillas se colorean color carmesí.

-Claro que he tenido relaciones con otros chicos, Nat.

-Vaya- dice sorprendida.- A mi hermanita ya se le está quitando lo mustia...¡¡Auch!!- chilla cuando recibe un golpe en la nuca.- Bien, bien, empecemos a desempacar tus cosas...y a abrir las latas de cerveza.

*****

Dios, no debí de haberle hecho caso a mi hermana y tomar ayer, mi cabeza duele un poco y se supone que hoy tengo que ir a presentarme a la entrevista de trabajo, maldición, sólo a mí se me podía olvidar que tenía que hacer eso.

-¡¡Natalie, despierta!!- susurro mientras la sacudo.

-Déjame dormir.

-Oh vamos, también tienes que ir a trabajar.

-Me reportaré enferma- dice sin dudarlo.

-No puedes hacer eso, si yo tengo que ir al trabajo con jaqueca por tu culpa, tú también sufrirás lo mismo que yo.

-Ni loca me levanto de esta cama, estoy agotada.

-Trueno- levanto mi brazo y sonrío maquiavélicamente.

-Te odio- responde antes de decir lo que realmente me interesa escuchar.- Rayo- Nat levanta su brazo en busca de mi mano y cuando por fin la encuentra entrelaza nuestras manos.

-Me ducharé primero, ve preparando un poco de café.

-Vale.

Me baño en un santiamén, mientras me voy arreglando mi hermana comienza a bañarse, ahora ella se arregla y yo preparo el desayuno y tomo un poco de café, necesito tener algo en mi estómago antes de poder tomas unas pastillas que calmen mi dolor de cabeza.

Una vez que ambas estamos listas salimos hacia nuestros respectivos carros.

-Buen día, changa.

-Éxito en tu entrevista, simio, destrúyelos- me guiña un ojo antes de meterse a su auto para luego irse.

Bien, comencemos este día.

El GPS me ayuda a llegar al trabajo, la verdad pocas veces he estado aquí en Seattle así que tengo que utilizar el dichoso aparato para no perderme en mi primer día y por ende dar una mala impresión, nadie quiere eso cuando la entrevistarán ¿cierto?

El estacionamiento que encontré queda demasiado lejos de la entrada principal, así que tengo que dar unas grandes zancadas para llegar rápido, y los tacones no ayudan mucho en este proceso. Una vez que entro me quedo impactada con lo que veo, es un lugar muy amplio, muy bien iluminado, con unos sillones blancos y negros, entre éstos se encuentran mesas de vidrio con varias revistas encima.

Hay algunas que otras plantas decorativas en las esquinas del edificio, hay bastante gente yendo y viniendo para todos lados sin percatarse de mi presencia, la recepción se encuentra a mi derecha y ahí están dos señoritas con el cabello rubio y muy bien maquilladas...yo soy un fiasco con el maquillaje, debí ser chico. Una de las chicas rubias se me queda viendo y me sonríe con gran amabilidad, en realidad no sé si sea amable o si sonreír de esa manera forma parte de una cláusula de su contrato.

-Buen día, ¿puedo ayudarla en algo?- me acerco más a la recepción y le sonrío de vuelta a la rubia.

-Buen día, vengo a una entrevista de trabajo, soy Rosalie Rogers.

-Señorita Rogers, claro, sígame por favor.

La rubia sale detrás del mostrador y se dirige a los elevadores, cuando éstos se abren me hace pasar primero y presiona el botón del penúltimo piso.

-El director Stevens tuvo un viaje de negocios de última hora, pero el subdirector será quien la entreviste.

-De acuerdo- maldición no esperaba eso, Nat me dijo que podía convencer al director con facilidad, y más porque sabe que soy su hermana...de seguro esa changa tuvo que ver con él.

Las puertas del elevador se abren y de nuevo la rubia me hace una seña para que yo salga primero. La rubia se acerca al mostrador donde está otra chica con cabello castaño.

-¿El señor Aldrich se encuentra en su oficina?- ese apellido es...raro.

-Así es, acaba de llegar- la chica me mira de reojo y me echa una mirada de pocos amigos, bueno el ser amigable ya veo que no viene en la cláusula del contrato.

-Gracias- replica la rubia con demasiada educación y con una sonrisa fingida, tal parece que a ella tampoco le cae nada bien la castaña. Ambas nos acercamos a la puerta y la rubia toca levemente.

-Adelante- murmura una voz ronca, sí, definitivamente no era la voz que esperaba, gracias a Dios.

La rubia entra primero.- Buenos días señor Aldrich, la señorita Rogers viene a una entrevista de trabajo.

-¿Qué Stevens no se encargan de eso?

-Tuvo un viaje de negocios de último momento.

-Ese canalla no me dijo nada- susurró sin embargo lo alcancé a oír.- Hazla pasar.

-Por aquí señorita- la rubia extiende una mano hacia adentro y no me queda de otra más que avanzar. Siento un cosquilleo en mi estómago por los nervios, entro con paso decidido y al mirar al subdirector me quedo muda.

-¿Rose?- pregunta sorprendido Alex, el mismo Alex que conocí en la escuela, el mismo que fue mi novio.

Un mareo se apodera de mí, cierro mis ojos y cuando menos pienso siento que me dirijo al piso.

Capítulo 3 Segundo capítulo

Rosalie POV

-¿Rose? ¿Me escuchas? Alice, apúrate con ese frasco- demandaba una voz autoritaria que cada vez se escuchaba menos distante.

-¿Quiere que llame una ambulancia?- decía una voz delicada.

-Hazlo- exigió esa voz.

-No- musitó a duras penas mi voz.

-¿Rose?- lentamente abrí mis ojos, los seguía sintiendo un poco pesados, mi vista no enfocaba bien a la persona que estaba frente a mí, sentía un líquido en mi cuello y algo estaba pegado sobre mi nariz, intenté levantar mi mano para quitar lo que sea que tuviera en la nariz pero ésta cayó a medio camino.

-Tranquila, Rose, estás...bien- seguía hablando esa gruesa voz.

-¿Qué pasó?- pregunté comenzando a sentir poco a poco mi cuerpo, por fin estaba volviendo en sí.

-Te has desmayado, ¿segura que no quieres que llame a una ambulancia?

-Segura.

-Al menos deberás aceptar que nuestra enfermera te tome la presión, quizá pudo ser eso...

-No, gracias.

Cerré mis ojos una vez más, tomé aire profundamente y por fin los abrí intentando enfocar mi vista, obtuve el resultado deseado pero definitivamente no esperaba encontrarme su cara frente a mí. Había unos rasgos por aquí, otros por allá, unos se me hacían conocidos y otros eran completamente nuevos para mí. Ya no era más ese muchacho que había estado en la mayor parte de mi adolescencia, no, ya era todo un hombre hecho y derecho.

-¿Te encuentras mejor?- pregunta mientras se aleja de mí, dándome mi espacio.

-Sí, gracias.

-¿Agua?- pregunta una chica pequeña a un lado mío mostrándome una botella de agua. Le sonrío agradecida tomando la botella, ella me regresa la sonrisa y al igual que él se aleja una vez que me la entrega.- ¿Segura que no quiere que le tome su presión arterial?

-No, gracias, ya estoy bien.

-De acuerdo.

-¿Sigue en pie la entrevista?- pregunto intentando quitarle la tensión a esta desagradable situación.

-Alice, déjanos a solas por favor- la chica asiente y sale de la habitación.- No tenemos que seguir con la entrevista, si quieres podemos posponerla hasta que te sientas mejor.

-Me siento mejor- le aseguro para después tomar un poco de agua. Alex asiente no muy seguro de mis palabras, sin embargo, no insiste más, se va hasta su asiento y adopta una seriedad extrema.

Trato de hacer lo mismo, me pongo lo más erguida que pude, crucé mis tobillos y sin saber qué más hacer puse mis manos sobre mis piernas. Alex comenzó a hacerme preguntas relacionadas al trabajo, intentaba concentrarme con todas mis fuerzas en lo que él decía pero me era muy difícil lograrlo, no podía creer que estuviera frente al que fue el amor de mi vida.

Esperaba que mis respuestas fueran lo más acertadas, realmente no prestaba atención a lo que yo estaba diciendo, se supone que había practicado tanto para este momento, este trabajo era demasiado importante para mí, no podía simplemente tirar por la borda la oportunidad que me había dado mi hermana, tenía que comenzar a trabajar antes de que mis ahorros fueran un simple recuerdo, no podía pedirle dinero a papá.

Aunque también mi mente vagaba en que si trabajaba en este lugar tendría que verlo a diario, sería mi jefe. No podía ser que el destino me estuviera jugando esta pésima broma, ¿qué había hecho mal yo para merecer esto? Era una buena persona, iba a misa de vez en cuando, ayudaba a las personas, cuando disponía de dinero hacía donativos a diversas asociaciones...joder, era buena chica.

-Bien, eso es todo, Rose.

-Rosalie- rectifiqué y él me miró con el ceño fruncido.- Ya nadie me dice Rose- mentí.

-Bien- nos quedamos callados unos minutos y él se levantó.- Entonces, Rosalie, ¿nos vemos mañana a las 8 am en punto?

-¿Tengo el trabajo?- pregunté sorprendida levantándome de un salto.

-Bienvenida- dijo Alex extendiendo su mano.

*****

-¿Me estás jodiendo?- chilló Nat a través de la línea telefónica.- ¡Esa es la mejor entrevista de trabajo!- comienza a carcajearse con ganas y yo tengo que morder mi labio para no reírme junto con ella.

-No fue gracioso desmayarse, ¿ahora qué pensarán de mí? ¡¡Que soy una debilucha que se desmaya por una entrevista de trabajo!!

-Ya quisiera yo haber visto todo eso, tú desmayándote porque Alex trabaja ahí.

-Me desmayé porque ayer nos desvelamos mientras nos embriagábamos- miento descaradamente y mi hermana ríe.

-Pobre ilusa- comenta con sarna.- Diles eso a tus nuevos compañeros de trabajo cuando se enteren, a mí no me tienes que mentir.

-¿En serio no pudiste investigar quiénes trabajaban ahí?- repliqué metiendo mi cara al refrigerador para refrescarme un poco, ese jugo de naranja se miraba muy apetitoso.

-¿Me estás diciendo que es mi culpa el no saber que tu ex trabaja ahí? Ja- bufa mi hermana con una pizca de risa.

-¿Y si renuncio?- tomo el jugo y lo coloco bajo el brazo en el que tengo el teléfono y luego agarro la caja con comida que había sobrado de ayer.

-¿Le pedirás dinero a papá?

-Puedo buscar un trabajo en esta semana.

-Rose, ¿qué crees que hice todo este mes? Aquí hay demasiados contadores, es tu culpa por no estudiar otra carrera.

-Prometo que cuando tenga dinero cambiaré de carrera- replico con sarcasmo y mi hermana ríe.- Quizá ser repartidor de pizzas no estaría tan mal.

-¿Y si mejor vamos a festejar por tu nuevo empleo?

-El fin de semana- le aseguro.

-Amargada.

-Buenas noches, changa.

-Buenas noches, simio, éxito mañana, rómpele la cara a tu ex.

*****

Me levanté temprano y me arreglé lo mejor que pude, no sé para qué me esforzaba tanto en eso, hice velozmente un café y me fui directo al trabajo. Como era de esperarse, llegué más temprano de la hora prevista, así que me quedé un momento en el auto viendo hacia mi futuro lugar de tortura. Faltando 10 minutos para las 8 bajé y caminé lentamente al edificio, pero por más que quería alargar el tiempo no lo logré. No quería ver a Alex.

-Buenos días- saludó la chica de recepción.

-Buenos días- repliqué con una sonrisa nerviosa.

-Eres la señorita Rogers, ¿cierto? La nueva contadora.

-Así es.

-Bien, el señor Stevens quiere verte en su despacho, es el último piso a mano izquierda.

-Gracias- tomé el elevador y con cada piso que éste subía mi nerviosismo se incrementaba, y no era tanto porque el jefe quería verme, sino porque al lado derecho se encontraba la oficina de Alex, por favor, que aún no estuviera ahí.

Las puertas del elevador se abrieron y salí con pasos tambaleantes, sólo faltaba que volviera a desmayarme para hacer una vez más el ridículo...seguro ya todos saben de mi desmayo de ayer. No me atreví a voltear hacia su despacho así que elevé mi cabeza y caminé directo hacia el despacho del jefe, por fin lo conocería.

Toqué a su puerta.

-Adelante.

-Buenos...-no puede ser.- Días.

-Señorita Rogers- viene hacia mí el que debe ser mi jefe, y sentado cerca del escritorio está Alex.- Es un placer por fin conocerla- su tono dulzón me saca de mi trance y tomo la mano que está extendida hacia mí.

-Lo mismo digo- le sonríe y él hace lo mismo.

-Lamento el no haber podido hacerle la entrevista el día de ayer, tuve un viaje de negocios de última hora y no pude comunicarme con usted, pero aquí mi colega Aldrich ya me contó que usted es muy eficiente- ¡¡Jesús, qué le habrá dicho!!

-Hago lo que puedo.

-¿Ya le dieron el recorrido por el edificio?

-Me temo que no- tanto el señor Stevens como yo dirigimos nuestras miradas hacia Alex.

-¿Qué pasó con eso?- le pregunta Stevens.- ¿Cómo crees que ella llegará al comedor, a su área de trabajo o siquiera al baño, Aldrich?

-Lo lamento- habla por primera vez desde que llegué.- Como la señorita Rogers tuvo un percance antes de la entrevista creí que lo mejor sería que se fuera a descansar en vez de darle el recorrido habitual.

-¿Percance?- nos mira a ambos.- ¿Todo bien, señorita Rogers?

-Dígame Rosalie, por favor, y todo está bien, nada de qué preocuparse.

-Perfecto, entonces ahora mismo se le dará su recorrido- Stevens voltea a ver a Alex y me temo lo peor.- Acompáñeme...y por favor, llámeme Sebastian.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022