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Orgasmos con el Jefe

Orgasmos con el Jefe

Autor: : Viviana_t
Género: Adulto Joven
Natalie despertó en una habitación desconocida, pero eso no fue lo que asalto sus nervios, si no enterarse en el lugar en el que se encontraba. La famosa casa del placer, un club nocturno lleno de prostitutas dispuestas a ofrecer sus cuerpos al mejor postor. Todas le rendirán cuentas a una sola persona a Sonny Martonne, un CEO italiano dueño de aquel club. Era un mafioso al que muchos le tenían miedo debido a su sangre fría para los negocios y el placer. Hasta que llega a su club Natalie, sus recolectores por equivocación la llevaron y la joven termino en total esclavitud bajo las órdenes del mismo Sonny. Lo que este CEO desconocía de su nueva empleada era que Natalie era virgen y aquella información lo convirtió en un jefe posesivo y celoso al punto de no permitir que nadie la tocase más que él.

Capítulo 1 Atrapada en la casa del placer

El fuerte sonido de un golpeteo despertó a Natalie de su letargo sueño, la joven castaña empieza a abrir sus ojos lentamente y es cuando sus sentidos despiertan también, en ese instante comienza a escuchar como una especie de gritos que la obligan a abrir sus ojos.

Se incorpora rápido y mira hacia todos lados mostrándose confundida y asustada, sus ojos empiezan a nublarse y sus labios a temblar.

-¿Dónde estoy?

Termina por sentarse en aquella cama que mira con asco, luego escucha nuevamente ese golpeteo en la pared que la lleva a ponerse en pie y caminar hasta donde provenía el ruido, al acercarse a la pared coloca su oreja con cuidado y escucha gritos del otro lado.

Pero aquellos no eran gritos de desespero, más bien eran chillidos como de placer. Natalie se aleja un poco de la pared y se le queda mirando a la misma como si pudiera ver lo que pasaba del otro lado.

Parpadea varias veces al mismo tiempo que derrama algunas lágrimas, luego mira hacia la única puerta que existía y corre a ella para abrirla, pero esta estaba cerrada.

El sonido del otro lado de la habitación se volvía cada vez más intenso que la llevo a arrinconarse en la esquina del cuartucho donde estaba. no se quería ni imaginar donde diablos estaba metida, pero a juzgar por la forma en la que la agredieron aquella noche ya se lo imaginaba.

Entre tanto, del otro lado del cuarto de Natalie, una pelinegra se encontraba completamente desnuda sobre la cama, boca abajo y con el culo elevado y sus muslos abiertos debido al grosor del cuerpo del sujeto que se la estaba follando.

Un sujeto seboso con exceso de grasa abdominal se encontraba detrás de ella penetrando su culo una y otra vez mientras que manantiales de gotas de su sudor se deslizaban por su voluptuoso cuerpo hasta llegar al cuerpo de Ross.

La pelinegra se aferra a la almohada mientras que siente como el pene de aquel sujeto penetra su culo sin parar, era un maldito pensó la joven, odiaba cuando ese gordo la contrataba para coger, pero era su trabajo.

Hunde la cara en la almohada cuando él vuelve a empujar su cuerpo hacia delante de manera violenta provocándole dolor en ano.

-¡Ahhhh! Si, si, si, así mi amor, más fuerte -gime aquellas palabras, sabiendo que debía mentir lo mejor que podía, ya que ese sujeto era un bruto para coger y encima de eso era el peor en el sexo.

-¿te gusta, preciosa? -el gordo sujeto a Ross por el cabello y jala hacia atrás de forma ruda provocando que ella frunza el ceño -. Se que te encanta cuando meto mi pene en tu culo, eres una chica mala. Por eso siempre contrato tus servicios.

-Si, me gusta mucho, quiero que me penetres más.

El cliente continúa metiendo y sacando su verga dentro del culo de aquella mujer, baja la mirada y ve como su pene envuelto en un condón entra y poco a poco lo saca, observando como aquel pequeño agujero oscuro se tensa.

Se inclina un poco hacia Ross y empieza a penetrarla más rápido hasta que aquella sensación de placer lo invade.

-¡Ohh! Si, bebé, ya estoy por eyacular dentro de ti.

-¡Aaahhh! Si, por favor quiero sentirte.

Jadea cada vez más fuerte mientras que jala con un poco más de rudeza el cabello de ella, inclina la cabeza hacia atrás y cierra los ojos y frunce el ceño cuando siente que ya estaba por llegar. Aprieta un poco la cadera de ella y es allí cuando se libera y eyacula en seguida.

-Mierda Siiii -gime al mismo tiempo que su cuerpo seboso se estremece al terminar -. Que rico es cogerte, Ross -vuelve a jadear para inclinar la cabeza hacia abajo y deslizar su mano por la espalda sudorosa de ella-. ¿te ha gustado, nena?

- Por supuesto que sí, cariño.

El cliente extrae su verga del culo de ella, le saca el condón lleno de su semen y lo lanza a un lado, luego hace girar el cuerpo de ella y abre sus muslos a la fuerza.

Ross observa al gordo sudoroso y velludo ante ella y medio sonríe a la fuerza mientras ve como él se inclina hacia ella.

-Nunca me canso de ti, pequeña puta traviesa.

-Qué bueno cariño -hace amago de recibirlo y es cuando él se inclina hacia ella para besar su boca.

El gordo toma su pene aun despierto por la base y lo conduce hacia la vagina de ella, tantea con sus dedos buscando la abertura hasta que la encuentra, la punta de la cabeza de la verga de él roza con la vagina de Ross y de una se lo mete de forma grosera.

-¡Ahhhh! -Ross gime mientras clava sus uñas en la espalda de su cliente, su peso la estaba asfixiando.

-Eso nena, que rico te mueves, vamos, mueve ese coño para mí como siempre lo haces -jadea con voz ronca y pastosa.

Ross cierra los ojos mientras que su cliente se la folla con violencia.

-¡Ahhh! ¡Ahhhh!

Mientras que la pelinegra grita para darle placer a su cliente, Natalie se encontraba del otro lado de la habitación escuchando todo aquello. Sus ojos se abrían cada vez más al pensar que si ella estaba en ese lugar era porque iba a pasar por eso también.

Su corazón se acelera y vuelve a correr hacia la puerta para intentar abrirla, empuja y utiliza toda su fuerza para que cediera, pero no lo conseguía. El desespero se estaba apoderando de ella ya que no deseaba terminar como la mujer que se encontraba del otro lado del cuarto.

Entre tanto el cliente de Ross volvió a eyacular, al sentir la sensación de llegar extrae su pene de la vagina de ella y vierte el semen sobre el vientre de ella desperdigándolo por la piel sudorosa de su cuerpo.

-Que deliciosa te vez con mi semen en tu cuerpo -Ross sonríe a su cliente.

Luego lo ve ponerse en pie para luego tomar sus pantalones y sacar una cajetilla de cigarros enciende uno y expulsa el humo, la joven se inclina y también toma uno de su mesa y empieza a fumarlo mientras que observa el techo de su habitación.

-Esto es para ti -Ross observa un billete de baja denominación sobre la cama y aquello la hace fruncir el ceño.

-Eso ha sido muy poco.

-No te daré más maldita puta codiciosa. Pague una fortuna por ti a tu jefe.

Ella se sienta en la cama y piensa que después de darle el culo a ese maldito le da esa propina de mierda.

-Te follaste mi culo, ¿Cómo me das esta mierda de propina?

-No te mereces más, además eres una mal mentirosa cuando te estoy cogiendo. No te hagas la víctima.

Observa como el gordo empieza a vestirse mientras que ella debe conformarse con esa miseria, ese maldito gordo era un tramposo, siempre hacia lo mismo.

-No puedes ambicionar follarte mi culo cuando pretendes darme esta mierda de propina.

-Deja de quejarte, solo eres una puta más del montón. No aspires mucho -ella lanza el cigarro y se pone en pie para enfrentar a ese seboso de mierda.

-No volver a dejar que me folles por el culo si piensas pagarme esta mierda-le muestra el billete de mala gana.

En ese instante el gordo levanta la mano y golpea la mejilla de Ross, la joven cae el suelo al mismo tiempo que coloca la mano en su mejilla y ve como su mano se encuentra manchada con sangre.

-Confórmate con eso, eres una puta y debes hacer lo que tu cliente te ordene. Prostituta barata.

Ross ve al gordo abandonar su habitación llevándola a arrugar el dinero que le dejo ese miserable, se pone en pie y camina hasta la puerta mientras lo ve alejarse por aquel alargado corredor.

-Maldito gordo seboso asqueroso -musita.

Era su cliente no podía hacer otra cosa, agredirlo estaba en contra de las reglas, eran los clientes de su jefe. Si le causaba algún daño ella podría pagar las consecuencias y lo que menos deseaba era ser castigada por su jefe.

De pronto escucha un ruido en la otra puerta, ve que alguien intenta abrir la puerta, pero por dentro, pensó que alguna de las chicas estaba encerrada y eso la llevo a acercarse a la misma ya abrir.

Cuando lo hace ve a una joven castaña con expresión asustadiza, Ross frunce el ceño y vuelve a darle una calada a su cigarro mientras que mira de abajo hacia arriba a aquella niña ante ella. Parecía ese tipo de carne fresca.

Natalie observa el cuerpo desnudo de esa morena y se impacta al verla tan tranquila allí parada sin llevar nada de ropa.

-¿Quién eres tú? -le pregunto mientras que le daba una calada a su cigarro -. No te había visto antes, ¿eres nueva?

-¿Dónde estoy? -Ross frunce el ceño mientras que sostiene su cigarro de medio lado, inclina la cabeza y se da cuenta que esa chica era nueva.

-¿Estás aquí por voluntad propia? -la joven niega y es cuando Ross sonríe con malicia -. Te han traído a la fuerza, que pena, pero no te preocupes, ya te acostumbraras a tener vergas metidas en tu coño todos los días.

-¿Qué? ¡No! Yo no quiero que nada de eso me pase, no quiero tener sexo con nadie no soy de ese tipo de mujeres.

Ross se ríe a carcajadas para luego tirar el cigarro a medio consumir, lo piza con su tacón de brillantes y se acerca a la joven idiota que no estaba entendiendo bien las cosas.

-Niña tonta, te encuentras en la casa del placer, ¿Dónde más pensabas que estabas metida? -Natalie ensancha la mirada ya que sabe bien qué lugar era ese-. La que llega aquí no sale sin el permiso del jefe, y si estás aquí es porque sus matones te han traído para que le produzcas mucho dinero.

-Yo no quise venir aquí, nuncaaa...

-Todas dicen eso -Ross se queda bajo el marco de la puerta mientras que la ve con recelo -. Pero al final de la noche, tu coño estará están hinchado por todos pitos que te obligaran a meterte, acostúmbrate niña.

-No pienso aceptar esto, yo me voy a ir de este lugar -ella hace amago de salir del cuarto, pero Ross se lo impide colocando la mano la puerta.

-¿Y a dónde vas a ir?

Ross mira hacia abajo ya que la jovencita era bastante bajita y ella era muy alta para ella, la mira con ojos lascivos mientras que ella se muestra rebelde, pero temerosa a la vez. Ross sonríe con malicia y se inclina un poco hacia ella.

-No puedes salir de aquí, eres una estúpida, aquí te quedaras y tendrás que coger con muchos hombres a todas horas solo porque el jefe lo dice.

-¡¿El jefe?! -ensancha los ojos al mismo tiempo que su corazón se acelera.

-él no te dejara escapar -Ross susurra contra su mejilla mientras que sus ojos conectan con los ojos color miel de esa chica -. Pareces dulce e inocente, ¡no me digas que eres una virgen! -sonríe con malicia.

-Ese no es tu problema -Natalie la empuja, pero Ross no se quita y la sujeta por los hombros apretando con fuerza.

Ambas se miran con firmeza. Ross se da cuenta de que esa chica era valiosa, parecía inocente y eso le gustaba a su jefe. Sus ojos brillan con firmeza.

-Eres una mocosa, eso es todo. Ya veo porque estás aquí.

Natalie la empuja con fuerza y se escapa por el corredor sin saber hacia dónde ir, Ross la ve alejarse y se ríe a carcajadas para que esa tonta la oiga.

-No podrás salir de este lugar, este será tu nuevo hogar. Ahora eres una puta más de la casa del placer. ¡Ve acostumbrándote! -grita lo último cuando ya no logra verla-. Que idiota es esa chica, como si pudiera escaparse de este lugar sin que el jefe no lo supiera.

Capítulo 2 Primer encuentro con el jefe

Natalie corre por aquel corredor sintiendo que puede escapar de ese lugar, con el corazón acelerado anda a toda prisa sin fijarse de nada más que encontrar una salida. Pero aquel trote apresurado y desprevenido la llevo a chocar de bruces contra el pecho de alguien.

La castaña cae de bruces al suelo para luego levantar la mirada y abrir un poco sus ojos al ver la intensa mirada ennegrecida de un hombre alto y grande ante ella, portaba un traje oscuro y una mirada que daba mucho miedo.

Los ojos de Natalie se topan con los de aquel hombre que le pareció una especie de vigilante y si eso era cierto, estaba en serios problemas porque no lograría escaparse.

-Desea escapar -Natalie escucho el chillido de la punta de uso tacones y luego oyó aquella voz que la obligo a tensar su cuerpo mientras que le sostenía la mirada a ese sujeto-. ¡Ella misma me lo dijo antes de salir corriendo!

-¿Escaparte? -la voz de ese hombre mucho más peligrosa que su propia presencia.

-Me trajeron aquí en contra de mi voluntad -le dijo con tono rebelde.

-¿Y que con eso? -Natalie ensancha aún más la mirada cuando oye su respuesta.

De la nada dos hombres robustos aparecen detrás de aquel sujeto tan extraño y terminan por recogerla del suelo de forma brusca.

-¿Por qué me hacen esto? Yo no quiero estar en este lugar.

Pero sus palabras fueron ignoras ya que aquel hombre se da la vuelta y desaparece de aquel lugar, Natalie lo mira y luego ve a aquellos dos quien la miran con el ceño fruncido. Giran con ella en manos y es allí que confronta a esa mujer que la delato.

-¿Creíste que podías escaparte de aquí? -se hace a un lado para permitir que esos hombres la llevaran a la fuerza nuevamente al corredor.

-Nooooo, Noooo, yo no quiero estar aquí -Natalie grita con desespero mientras se retuerce en las manos de esos hombres-. Suéltenme animales.

Ross se ríe entre tanto ve como se llevan a esa idiota que pensó que podría salir de aquel lugar, así como si nada.

El cuerpo de Natalie es llevado nuevamente a la habitación y allí es encerrada, la joven se pone en pie rápido para correr a la puerta, pero escucha como le pasan el seguro a la misma. Golpea un par de veces sintiéndose impotente.

-No.

[...]

Sonny Martonne enciende uno de sus cigarros y le da una calada larga, luego expulsa el humo para luego mirar el bar desde la comodidad de su oficina. Los vidrios reflectivos les impedían a sus clientes que pudieran mirar al interior de su oficina, sin embargo, él podía ver absolutamente todo.

Baja la mirada y observa como sus empleadas trabajaban esmeradamente esa noche, los guardias cuidaban de que ninguno de sus clientes se propasase en público, conocían las reglas del bar, en las habitaciones podían hacer lo que quisieran con ellas.

En eso ve entrar a alguien que lo lleva a fruncir el ceño, era uno de sus clientes, pero a esas alturas no era Sonny no estaba muy contento con él debido a su deuda que extensa.

El CEO no le quita la mirada de encima y nota como toma asiento en la zona vip del bar que lleva a Sonny a negar, se da la vuelta y regresa a su sillón. De la nada alguien toca la puerta y seguido de eso le da paso a Marcelo.

-Señor Martonne, el señor Giancarlo ha llegado.

-¡Lo he visto! Quiero que lo mantengas vigilado toda la noche, y no deseo que le des a ninguna de las mujeres.

-Por supuesto señor, también esta noche los muchachos han traído a una chica nueva.

-La he visto -Sonny alza una ceja al recordar a esa chica contestona -. Hace un momento, intento escapar.

Marcelo se tensa al escuchar que su jefe tuvo un encuentro con la joven nueva, eso no solía suceder, por lo general las conocía cuando ellas ya estaban adaptadas a su trabajo.

-No volverá a suceder, señor.

-Ella se quedará en su habitación, hasta que se calme-Sonny responde mientras que firma algunos documentos -. No quiero que comenta errores y yo tenga que pagar las consecuencias por culpa de ella.

-Entiendo señor, ordenare que no salga.

Sonny se queda callado, pero mientras que firma aquellos papeles piensa en esos ojos marrones tan claros, esa chica no se miraba como las demás muchachas que eran traídas a su casa. Frunce un poco el ceño y deja de firmar.

¿Qué estaba pensando?

¿diferente?

Niega, lo que estaba pensando era absurdo.

-Retirare y vigila a Giancarlo.

-En seguida señor.

En cuanto Sonny se queda solo, reclina su cuerpo de la silla y piensa en la manera en la que ella lo miro tan desafiante.

[...]

Natalie continuaba intentando abrir esa maldita puerta, tenía que salir de aquella casa antes de que terminara siendo prostituida sin su consentimiento, había escuchado muchas cosas feas de aquel lugar.

Y por lo que ya ha visto los rumores no estaban equivocados, sigue forzando la puerta hasta que escucha que alguien intenta abrirla y se echa para atrás justo cuando la abren y deja paso a una mujer regordeta pelirroja.

-Hola.

-¿Quién eres tú? -mira sus manos y ve que tiene una charola con comida y a parte una bolsa.

-Me llamo Dori, ¿y tu como te llamas? -la joven le sonríe y camina hasta cama para dejar la charola con comida, el estómago de Natalie ruge, pero se mantiene firme -. ¿acaso no tienes nombre?

La joven pelirroja la mira con una sonrisa curiosa, Natalie sabía que si ella estaba en ese lugar era porque era una prostituta como todas las demás.

-¿Trabajas en este lugar? -Dori inclina la cabeza a un lado y sonríe.

-Si.

-¿Te trajeron a la fuerza? -frunce el ceño y niega.

-Por supuesto que no. Toma, aquí en esta bolsa hay ropa que debes usar, cuando comas, póntela.

-No quiero usar nada de eso, me quiero ir de aquí.

Dori camina hasta la puerta, Natalie observa que lleva un vestido muy corto, dejaba muy poco a la imaginación.

-No debiste venir aquí si quieres irte.

-Yo no vine porque lo deseé, me trajeron a la fuerza -Dori se detiene abruptamente, hacía mucho que no llegaba una chica en contra de su voluntad.

-Lo siento mucho -hace amago de salir.

-Natalie, me llamo Natalie.

La pelirroja gira el rostro y le sonríe, luego cierra la puerta y pasa llave. Natalie suelta el aliento contenido y mira aquella bolsa y la comida. No había comido nada, tenía que alimentarse si deseaba estar fuerte para poder escapar de esa prisión.

[...]

Dori llega a la sala de estar de las chicas, y algunas estaban allí tomándose un descanso de la noche, otras hacían del vago y muchas otras fumaban en un rincón.

-¿Y bien? ¿de dónde es la chica? Es cierto lo que dijo Ross, ¿la trajeron a la fuerza?

-Es cierto, ella no quiere estar aquí.

-¿Por qué han traído a alguien así? Son muy complicadas las chicas así -musita Marla mientras absorbe un poco de su cigarro.

-No sé qué ha pasado, yo solo hice mi trabajo con ella.

Las chicas niegan, hacía mucho que no llegaba una muchacha a la casa del placer a la fuerza. Eran difíciles de tratar y convencer.

-¿y que con eso? -masculla Gabi en un rincón-. Será una puta más del montón al final de la noche, qué más da con eso -se pone en pie, ajusta su vestido y camina hasta la salida.

-No hables tanto, Gabi, y ve a trabajar que solo estás haciendo del vago aquí.

-No me estes dando órdenes Marla, sabes bien que yo si te pongo en tu lugar.

-¿A quién vas a poner en su lugar, maldita puta de mierda? -la rubia se pone en pie y aquella le hace frente.

Ambas se enfrentan y es cuando la puerta principal es abierta y todas se inquietan al ver a Marcelo en la entrada.

-¿Qué demonios hacen todas aquí reunidas como si esto fuera un salón de conferencias? Salgan ahora mismo las que les toca su turno, o prefieren que imponga serios castigos.

-Si, si, enseguida -todas las de turno se ponen en pie y salen por la puerta despavoridas, Marcelo las mira por encima de su hombro y luego mira a Dori.

-¿Le llevaste ropa y comida a la nueva?

-Si, como me ordenaste.

Ambos se dedican una mirada y es cuando ella baja la mirada, Marcelo enfoca sus ojos en las otras chicas y seguido de eso se da la vuelta para desaparecer de allí. Todas las presentes sueltan el aliento contenido.

Pero la única que no lo hizo fe Dori quien aún miraba la puerta por donde él se fue.

[...]

Ross le sonríe dulcemente a Giancarlo ya que cuando fue a servirle sus tragos, él la atrajo para él y termino sentada en sus piernas. La joven morena le propina caricias al hombre para agradarle y que la pidiera, mientras más hombres se follara esa noche más dinero podía reunir.

-esta noche estas muy caliente, Ross. ¿acaso nadie te ha cogido esta noche? -pregunto mientras acaricia una de sus tetas hasta apretar su pezón con los dedos.

-¡Ahh! Pero mi amor, si usted sabe que es el único que me encanta como folla el coño, nadie como tu -musita contra sus labios, pero sin besarlo, ya que el beso indicaba que el trato estaba hecho.

Pero es Giancarlo quien se aleja de los labios de ella para tomar su vaso y tomarse un trago, la joven se percata de que la estaba rechazando y eso la cabreaba.

-Ya me enteré que ese gordo seboso que no me quita la mirada de encima te ha follado esta noche, es un bastardo -ella mira al cliente y se tensa, cada vez que ese maldito la pedía nadie más deseaba follarse en toda la noche.

-No te preocupes cariño -ella acaricia su mejilla, pero él la obliga a levantarse bruscamente.

-¡No! No quiero. A menos que me digas si esta noche hay alguien que si valga la pena, podría darte una buena propina, sé que te gustan las buenas propinas.

-¿Qué valga la pena?

Pregunta confundida, todos los clientes se conocían de memoria a las chicas de la casa del placer.

-¿No han reclutado a nadie nueva? -la joven ensancha la mirada al darse cuenta de lo que buscaba, exclusividad.

-¡Eso está prohibido aquí! Sabes que puedo terminar muerta por darte ese tipo de exclusividad.

Aquellas palabras llevaron a Giancarlo a levantar la mirada y mirara al joven con una sonrisa morbosa.

-Significa que si hay alguien nuevo -Ross se lo piensa bien antes de responder, sabía que podía meterse en problemas con su jefe -. Responde, maldita sea, ¿la hay? Te pagare muy bien si me estas esta información.

-llego una chica nueva, y sospecho que es virgen.

Giancarlo abre sus ojos y se muestra muy interesado por aquella información.

-¿Dónde está ella? -Ross empieza a recoger los vasos vacíos mientras que mira hacia todos lados, debía cuidar bien lo que hacía.

-Eso te costara mucho mi amor, no es una información que pueda darte así tan fácil -Giancarlo aprieta la muñeca de ella con fuerza provocando que ella lo mira con recelo.

-Te pagare una buena propina por esa información, quiero ser el primero que se folle a esa virgen.

-En ese caso, quiero que me des el dinero antes de decirte nada. No es por desconfiar mi amor, pero así son los negocios en este lugar.

Giancarlo saca un pequeño fajo de dinero que introduce en medio de las tetas de Ross provocando que ella sonría abiertamente al ver todo aquel dinero.

-Más te vale que me digas la verdad y no me mientas, porque todo este dinero que te estoy entregando no será en vano, puta.

-cogerás con una virgen por muy poco dinero, debes estar agradecido conmigo por ayudarte.

Ross piensa que esa pequeña puta inocente necesita que alguien le enseñe a lo que se va a dedicar y quien mejor que el mismo Giancarlo, el más bruto y cerdo que puede existir.

Capítulo 3 Ross y gabi unidas

Marcelo observaba la conversación entre Ross y Giancarlo, debía asegurarse de que no tuviera oportunidad con ninguna de las chicas del bar. De pronto ve que Ross recoge las copas vacías y se dispone a abandonar la mesa de aquel sujeto.

Cuando la morena se aproxima a la barra donde se encontraba Marcelo le sonríe de medio lado, pero él le dedica una mirada severa que la paraliza.

-¿Qué tipo de trato has hecho con Giancarlo? -la joven parpadea varias veces para luego negar rápidamente.

-Ninguno, no ha querido de mis servicios.

-Esta noche el señor Giancarlo no obtendrá el servicio de ninguna de las chicas de la casa del placer.

La joven se tensa cuando oye aquella información de la que no estaba informada, traga saliva y niega en seguida para luego avanzar hacia la barra.

Giancarlo se encontraba excitado por la oportunidad de oro que se le presentaba en ese bar, no era frecuente encontrar a una chica virgen, era muy extraño que le llegara al bar una mujer virgen a Sonny Martonne.

Sin embargo, era una oportunidad que no pretendía desaprovechar. Busca con la mirada a Ross, solo debía esperar su señal indicándole que podía hacer de las suyas con esa inocente chica que se encontraba en alguna parte de aquel bar.

[...]

Gabi sonríe abiertamente a su cliente mientras que este desliza la mano por el medio de sus muslos hasta alcanzar tocar la tela de sus pantaletas. El hombre frota un poco su coño provocando que la joven sonría un poco más.

Sin embargo, mientras seducía a su cliente, el cual era su maldito trabajo, sus ojos estaban puestos en su amiga Ross, hablaba muy secretamente con Giancarlo y hasta logro ver que ese sujeto le propino una cantidad de dinero que introdujo en sus tetas.

La joven no deja de acariciar a su cliente quien se encontraba con su rostro metido en su cuello, logra sentir como pasa la lengua por su piel provocando que le erice los vellos del cuerpo. Cierra un momento los ojos y luego de eso siente los labios del sujeto contra los de ella y aquello era como sellar el trato.

-Quiero meterte mi polla por ese culo, Gabi-el hombre jadea las palabras contra la boca de ella para luego introducir su lengua hasta lo más profundo de su garganta.

-¡Oh, cariño! Esperaba toda la noche porque me lo pidieras.

Ambos se ponen en pie y con pasos apresurados y juguetones se encaminan hasta lo que es el cuarto de Gabi bajo la atenta mirada de Marcelo quien asiente cuando el cliente le hace una seña de compra.

La joven rubia lleva a su cliente con pisadas apresuradas por el corredor de los dormitorios hasta que ingresan en la habitación de ella. Gabi gira el cuerpo para besar a su cliente y tratar de alargar el momento del sexo ya que le proporcionaría más dinero.

-No vine aquí para que seas cariñosa conmigo-pero él la sujeta por las muñecas y la termina alejando un poco hasta que la empuja hasta la cama-. He venido aquí para follarte como la puta que eres, si quisiera amor se lo pido a mi esposa.

Él empieza a soltar el botón de su pantalón mientras que no aparta la mirada de Gabi, la joven, medio sonríe y se maldice por dentro ya que odiaba a ese tipo de clientes tan pedantes y malditos.

-Vamos nena, abre esa boca que tienes -el cliente se despojó de sus pantalones para luego tomar su pene por la base y empezar a masajear.

-Claro cariño.

El cliente la sujeta por la nuca y de manera brusca la acerca hasta su pene hasta los labios abiertos de Gabi, mete su verga en el interior del cuerpo de ella hasta que la rubia siente la cabeza de la polla de ese sujeto en su garganta.

Cierra los ojos cuando él empieza a empujar su verga hasta el fondo provocando que ella soltara algunas lágrimas.

-¡Oh, si! Que rico, eres una de las putas de este lugar que más me gusta que me chupe la verga.

El cliente desliza una de sus manos hacia la teta de Gabi, y con brusquedad baja el vestido de lentejuelas que usaba esa noche, deja al descubierto el pezón de la rubia y empieza a frotar siendo poco delicado.

Aprieta la teta de ella mientras que le mete su verga en la boca, el cliente inclina la cabeza hacia atrás entre tanto disfrutar del placer que le provocaba que esa rubia le chupara la verga.

-¡Oh, si! Nena, que buena mamada me estas dando-jadeo justo cuando siente la sensación de eyacular-. Harás que me venga rápido, ¡qué buena eres!

El morboso sonido provocado por la fricción de los labios de ella y el pene del cliente llegando a la garganta de Gabi provocaba que el sujeto se excitara mucho más que antes.

Gabi saboreaba el pene de su cliente ya que lo tenía hasta la garganta, la joven termina por abrir sus ojos al sentir la presión de la mano de ese sujeto contra su nuca que la aproximaba cada vez más.

En eso ve como él baja la mirada y muerde sus labios de manera pervertida para luego abrir su boca y fruncir el ceño lo que le indicaba que ya estaba por eyacular. Segundos después, él saca su pene de la garganta de Gabi para esparcir su semen por el rostro de ella gran parte cae en su lengua.

-Eso sí que estuvo bueno, Gabi, nunca me decepcionas -suaviza su mentón mientras sonríe y termina por escurrir su semen sobre la lengua de ella.

Cuando lo exprimió todo lo que pudo, obligo a Gabi a darse la vuelta y acostarse en la cama boca abajo, levanto la escasa falda de su vestido e hizo a un lado la pantaleta, masajeo un poco su verga con los mismos fluidos del semen y lo encamino hasta el ano de ella.

-Espera, sabes que esto implica que tú me dejes propina.

-Pago una fortuna por follarte, nena, ¿eso no te basta? -dice cuando la cabeza de su verga estaba entrando en el ano de ella.

-Conoces las condiciones que nosotras imponemos cuando... ¡Aaahh! -pero ella no termina de hablar cuando siente la presión en su culo.

-¡Cállate! Solo eres una puta que debe hacer lo que su cliente le ordene.

Gabi se aferra a la sabana de su cama mientras que su cliente la folla por el culo sin piedad, saca y mete su polla una y otra vez como si se la estuviera follando por la vagina, la joven hunde el rostro contra el colchón y el cliente la obliga a elevar más el culo.

-Vamos, eleva más ese culo para mí, sé que te gusta que te folle por el ano, ¿Por qué te pones tan quisquillosa?

El cliente baja la mirada para ver aquel pequeño orificio ennegrecido expandirse cuando saca su pene y achicarse cuando se lo mete de nuevo, escupe un poco de saliva en el mismo y su verga entra con un poco más de facilidad.

-Joder, que apretado se siente cuando te penetro por el culo. Vales cada maldito dólar que pago por ti, Gabi.

-¡Ahhh! -la rubia gime, aunque no estuviera de acuerdo que se la cogiera por el culo, muchos daban propinas buenas, pero otros eran tacaños como ese sujeto.

Sin embargo, le estaba propinando placer el muy maldito, ella misma eleva un poco más el culo y empieza a menear las caderas contra el pene de su cliente provocando que él la sujetase de la cintura con fuerza y empujara su pelvis contra el trasero de ella.

-Vamos nena, mueve ese culo para mí -gruñe con voz ronca y morbosa.

-¡Ah! Si, si, si, más fuerte cariño, más fuerte.

-Si bebé, mueve el culo como me gusta.

El cliente golpea una de las nalgas de Gabi dejando sus dedos marcados en su piel, golpea repetidas veces su cuerpo hasta que ella gruñe y jadea al mismo tiempo del placer.

El morbo estaba asentado en las penetraciones que el cliente le estaba propinando a Gabi ya que provocaba un sonido que les calentaba la sangre a ambos.

-¡Ohh, Siii! Te voy a llenar por dentro de mi leche-jadeo al mismo tiempo que baja la cabeza y es allí cuando se viene dentro del culo de Gabi, sin embargo, continúa penetrándola hasta saciarse.

-Si, dame más cariño, quiero que me des más fuerte.

Gabi mordía la sabana mientras que su cliente se la follaba por el culo, cierra los ojos y termina por correrse soltando el aliento contenido, de la nada desploma su cadera contra el colchón y es allí cuando el cliente extrae su verga.

-Maldición, coger contigo siempre es un placer.

-Es por eso que debes ser bueno conmigo, cariño -ella gira el cuerpo para componer su pantaleta y ponerla en su lugar, ve como su cliente toma uno de sus cigarros y lo enciende.

-No pienso darte una mierda, al salir de aquí pagare una fortuna por haberte cogido.

Ella borra su sonrisa, aunque disfruto la cogida su cliente era una mierda que le estaba fumando los cigarros.

-Nos estamos viendo linda -dice una vez que se sube los pantalones.

-Adiós, cariño. Me saludas a tu mujer -ella se desploma sobre la cama para mirar el techo de su habitación, esa vida que llevaba era una mierda, pero al menos tenía un maldito techo seguro-. Ross, me pregunto que estará planeando esa perra.

Se pregunta ya que recuerda lo que vio minutos atrás, decide ponerse en pie e ir a por ella, todavía tenía tiempo libre.

[...]

Ross se mantuvo en alerta esa noche para que Marcelo no la pillara haciendo de las suyas, pasar a Giancarlo por el corredor no era una tarea fácil, pero por el dinero que le proporciono no podía dejarlo sin que viera a esa estúpida nueva.

Mientras fuma su cigarro pone sus ojos en Giancarlo quien no le quitaba la mirada de encima, luego mira a Marcelo y esta conversaba con la idiota de Dori, esos dos se traían algo.

-¿Qué demonios haces aquí? -la joven morena da un respingo al escuchar la voz de Gabi a sus espaldas, la mira por encima de su hombro y le voltea la mirada para ver a Marcelo -. ¿Por qué lo estas espiando? ¿Qué tramas?

-Nada que te importe -le da otra calada a su cigarro y ve que era su oportunidad cuando Dori le saca juego a ese idiota.

-¿Qué tipo de convenio has hecho con Giancarlo? -Ross ensancha la mirada, Gabi era muy astuta y cotillera, nada se le escapaba, de hecho, podía meterla en serios problemas era una víbora.

-¿De qué hablas?

-No me tomes por idiota, Ross.

La joven rubia susurra las palabras a espaldas de la morena mientras se percata de que no le quitaba los ojos a Marcelo.

-Hiciste un trato con Giancarlo, he visto que te ha dado una suma importante de dinero-le dice para luego deslizar su mano por el costado de la teta de ella, pero Ross coloca su mano sobre la de ella y le impide avanzar.

-¡No estorbes, Gabi! Esto no va contigo.

-Quiero ser parte, quiero parte de ese dinero que te dieron.

-¿Y si no quiero?

La morena le musita al poner el rostro de medio lado, ambas se miran a los ojos mientras permanecen muy cerca.

-Marcelo estará muy interesado en saber lo que vi, o mejor aún, Sonny.

-Maldita perra.

-Todas somos unas putas, querida.

-Tendrás que hacer tu parte, estúpida metiche y luego de esto estarás involucrada.

Gabi frunce el ceño ya que no entiende en qué demonios se había metido Ross, pero por esa cantidad de dinero que vio que le dio Giancarlo, era capaz de matar a quien sea.

-¿Y qué debo hacer?

-llevar a Giancarlo al corredor, pero Marcelo no puede verlo, al parecer tiene prohibido follarse a alguna de nosotras.

-eso es muy difícil.

-Marcelo esta entretenido con Dori, yo me acercare y los voy a entretener más, allí harás tu parte del trabajo, ¿lo entiendes?

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